Macron le pone un freno al Mercosur y hace tambalear el acuerdo comercial con la UE
El presidente Emmanuel Macron anunció hoy, 08/01, que Francia votará en contra del tratado de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, en la votación prevista para mañana en Bruselas. La decisión marca un punto de inflexión en décadas de negociaciones y dispara incertidumbre sobre el futuro del pacto.Las negociaciones entre UE y Mercosur
Este acuerdo, largamente negociado durante más de 25 años, tiene por objetivo eliminar la mayoría de los aranceles entre los dos bloques, facilitando el comercio de bienes como vehículos europeos y productos agroindustriales sudamericanos, y abriendo un mercado de cerca de 780 millones de consumidores. Sus defensores en Europa sostienen que potenciaría las exportaciones europeas hacia Sudamérica e impulsaría el crecimiento económico.

Sin embargo, Francia decidió dar un paso al costado. Macron justificó la medida por el “rechazo político unánime” dentro del país y por las preocupaciones de sectores clave, especialmente el agrícola, que teme que la apertura expondrá a los productores europeos a la competencia de productos sudamericanos a menor costo. Además, Macron remarcó que no tiene sentido exponer a un sector sensible por un posible crecimiento económico del 0,05% del PBI de la UE hacia 2040.
Según el mandatario francés, aunque se han logrado “progresos indudables” en el texto negociado por la Comisión Europea, el acuerdo sigue siendo insuficiente para proteger a los agricultores y a la economía rural y refiere a otra época.
Agricultores en pie de lucha
La oposición interna en Francia no se limitó a discursos oficiales. En las últimas horas, miles de agricultores protagonizaron protestas en diversas regiones del país, con tractores bloqueando carreteras y accesos a París, incluyendo zonas alrededor del Arco de Triunfo y la Asamblea Nacional. Los manifestantes argumentan que el acuerdo, al permitir importaciones más baratas de carne, azúcar y otros productos, socavará las industrias locales que ya enfrentan altos costos de producción y una competitiva presión internacional.
También otros países de la UE expresaron dudas similares: Irlanda anunció que también votará en contra, citando temores por la entrada de productos cárnicos baratos y la falta de salvaguardas efectivas; mientras que naciones como Polonia y Hungría han manifestado reservas por motivos tanto ambientales como productivos.
La pugna de la UE en Bruselas
La postura de Francia pone en riesgo la aprobación del acuerdo en el Consejo Europeo, donde se requiere una minoría de bloqueo para frenar su ratificación. A pesar del rechazo galo, analistas políticos señalan que el bloque todavía podría aprobarse si otros países miembros respaldan la iniciativa y si se concretan concesiones adicionales.
Bruselas ha intentado aplacar las críticas ofreciendo cláusulas de salvaguardia específicas y compromisos adicionales para proteger sectores sensibles, así como más fondos para la Política Agrícola Común (PAC), pero estas medidas no lograron convencer a Macron ni a parte de su gabinete.
Implicancias en el Mercosur
La decisión francesa tiene repercusiones geopolíticas y económicas importantes para los países sudamericanos. Brasil y Argentina, en particular, han visto el acuerdo como una oportunidad para diversificar sus exportaciones agrícolas y reducir barreras comerciales. Desde hace semanas líderes como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva habían instado a Macron a apoyar la finalización del tratado, subrayando su potencial beneficio mutuo.
Para el Mercosur, el rechazo de uno de sus principales socios comerciales europeos es un golpe diplomático que podría obligar a replantear estrategias comerciales o renegociar términos más favorables, aunque también fortalece la discusión sobre nuevas alianzas globales en mercados emergentes.
¿Un pacto en peligro?
En las próximas horas, la atención internacional estará centrada en la votación en Bruselas. Si la oposición francesa logra sumar suficientes aliados, el horizonte del acuerdo UE-Mercosur podría modificarse drásticamente, extendiendo la incertidumbre sobre uno de los proyectos comerciales más ambiciosos de las últimas décadas.
