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La construcción cae en Misiones, pero el interior resiste y muestra señales de recuperación

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En noviembre, en Misiones se volvió a registrar descensos tanto en los permisos para construir como en la superficie autorizada, ratificando la tendencia a la baja que ya se había visto en los meses previos. En este marco se destaca que hay determinados municipios que, a contramano del nivel general, siguen con buen ritmo de expansión.


Respecto a los permisos de construcción, los siete municipios relevados por el INDEC en Misiones registraron un total de 82 permisos de obra presentando así una contracción del 18,8% interanual y -6,8% mensual.

Oberá volvió a destacarse como la ciudad con mayor cantidad de permisos otorgados (35) y creció 29,6% frente al mismo mes del año anterior. El segundo lugar fue compartido entre Apóstoles, Leandro N. Alem y Posadas, todas con 10 permisos otorgados en noviembre, pero con diferencias en el desempeño relativo: en el primer caso, creció 66,7% interanual, pero en los otros dos hubo caídas (-28,6% y -68,8%, respectivamente).

A nivel acumulado (enero-noviembre de 2025), los permisos de obra en los municipios misioneros acumulan una baja del 7,4% respecto al mismo período de 2024, aunque la composición muestra desempeños heterogéneos: la caída provincial está apoyada casi en su totalidad por la baja en Posadas (-50%) ya que el resto de los municipios (salvo Alem y Puerto Rico) tuvo subas.

En relación con la superficie autorizada a construir, en noviembre se habilitaron 25.693 m² en los municipios relevados y ello que implicó una caída del 43,2% interanual. Posadas tuvo el mayor volumen (9.643 m²) aunque mostró un descenso del 69,1%, mientras que Oberá se ubicó segundo (6.937 m2) pero tuvo un incremento del 31,9%.

En el acumulado enero-noviembre de 2025, la superficie autorizada a construir en Misiones disminuyó 21,9%. El resultado se apoyó fundamentalmente en Posadas (-44,3%), Puerto Iguazú (-15,1%) y Puerto Rico (-33,3%). Por el contrario, Eldorado (+53,9%) y Oberá (+10,5%) muestran resultados acumulados positivos.

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Metas distorsionadas

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Acomodando lo que se pueda, con la máxima creatividad posible, realismo del contribuyente y sin dañar el equilibrio fiscal”, le había dicho el gobernador Hugo Passalacqua a Economis hace unos días en relación con las medidas fiscales tomadas para aliviar el bolsillo y reactivar la economía. 

En esa línea se enmarca la decisión de elevar el umbral para que las empresas misioneras se conviertan en agentes de retención y percepción de Ingresos Brutos. Se busca recuperar dinamismo en una actividad económica arrastrada a una recesión autoinfligida por decisiones “de la macro”.  

El nuevo piso se estableció en una facturación de 1.800 millones anuales, en lugar de los 1.300 millones del año pasado, con una suba por encima de la inflación, lo que debe redundar en mayor flujo de caja para al menos 2.700 empresas que serán beneficiadas directamente.

El objetivo es darle vitalidad a la economía ante la ausencia de acciones y respuestas por parte del Gobierno nacional que no parece interesado en atender las realidades que estén fuera de su rango de visión ideológica.

La decisión política misionera llega en un escenario en el que la recaudación propia está en zona compleja: cayó 6,9 por ciento en 2025, como reflejo de la menor actividad económica. Por eso tiene más valor. Al contrario de las lecturas simplistas sobre la “presión fiscal”, la política tributaria no es un dogma, sino que se adapta a la realidad económica con estímulos específicos. 

El contraste con la política económica nacional está a la vista. El Gobierno de Javier Milei recurrió a usuales prácticas “populistas” para adaptar la realidad a sus intereses. 

La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos dejó en evidencia al Presidente y al ministro de Economía, Luis Caputo, quien admitió que no estaban de acuerdo con los resultados que iba a arrojar la nueva medición del Índice de Precios al Consumidor -más adecuado a los consumos actuales y con mayor peso de los servicios-, por lo que decidieron no utilizarlo, pese a los compromisos con el Fondo Monetario y un trabajo de varios años, que ahora fue dejado de lado. 

El nuevo IPC aparecerá cuando la inflación tienda a cero, dijo Caputo. O cuando convenga. En realidad, lo que se evitará con la postergación es la visibilidad del impacto de los nuevos aumentos en los servicios -energía, gas- previstos para este mes y marzo. El nuevo IPC tenía una mayor preponderancia de esos servicios y en consonancia, iba a frenar “la baja” de la inflación, que en realidad no baja desde mayo del año pasado. El mayor peso en las tarifas energéticas, de 14,5% del total en vez del 9,8% del IPC actual, tendría correlato en el cálculo final de la inflación de febrero por el 16% de aumento en gas y 3,6% en la luz.

Lo curioso es que hasta esta semana nadie cuestionaba el nuevo cálculo del Indec. De hecho, un reporte del Banco Central lo destacaba en diciembre porque “no debería afectar significativamente la tendencia inflacionaria esperada”. 

Caputo no intentó siquiera disimular la decisión de postergar la publicación del nuevo IPC hasta “cuando convenga”. 

“Marco (Lavagna) tenía como fecha para implementarlo ahora. Con el Presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar el cambio una vez que el proceso de deflación esté totalmente consolidado”, detalló Caputo. El ministro blanqueó que Milei pidió no difundir el nuevo índice y avisó que “seguiremos con el actual hasta que esté consolidada la desinflación”.

Esa decisión no implica sólo manipular los números de la inflación, sino que el achatamiento impacta en una cadena de variables, como salarios, jubilaciones, paritarias o el cálculo de gastos en el Presupuesto. 

Desde enero, el dólar oficial se ajusta por la inflación, una condición explícita del Fondo Monetario Internacional. Si se alteraba la metodología actual y el Índice de Precios al Consumidor arrojaba un número más alto, el esquema quedaría atrapado en una dinámica peligrosa. A mayor inflación, mayor ajuste del dólar; a mayor dólar, más expectativas inflacionarias, y el ciclo vuelve a empezar. Para evitar esa espiral, el Gobierno optó por no actualizar el IPC. Tras haber comprimido la actividad económica para forzar una baja de la inflación y comprobar que ni siquiera así logra domarla, ahora elige intervenir sobre el termómetro antes que sobre la fiebre.

Lo mismo que se le cuestionó al Indec manejado por Guillermo Moreno o cuando Marcos Peña cambió las metas de inflación anunciadas por el Banco Central aquel memorable 28 de diciembre de 2017. En aquella mesa estaban sentados el jefe de Gabinete de Mauricio Macri, acompañado por el ministro de Finanzas, Luis Caputo y el titular del BCRA, Federico Sturzenegger, que hoy son figuras excluyentes del gobierno de Milei. 

“Queremos transmitirles a los argentinos la tranquilidad enorme de tener un equipo económico con una misma visión de hacia dónde ir y de trabajar en equipo”, cerraba aquella recordada conferencia de prensa el jefe de Gabinete, Marcos Peña. 

No hubo tranquilidad. La inflación estimada en 10 + o – 2 por ciento terminó en 47 por ciento A partir de ese día, el Gobierno de Macri entró en declive, tuvo que pedir auxilio desesperado al FMI y terminó perdiendo las elecciones. 

A diferencia de entonces, el FMI ya es un actor clave de la política económica y Donald Trump es a Milei lo que fue Christine Lagarde. 

Habrá que ver si los resultados son distintos, pero The Wall Street Journal, ya advirtió que el episodio está “poniendo a prueba la confianza de los inversores en la reforma económica” del presidente Javier Milei. El matutino financiero sostuvo además que la controversia “revive el recuerdo de los esfuerzos de sus predecesores peronistas por manipular los datos de precios al consumidor”.

Lo que no puede tapar la demora del nuevo IPC son los indicadores económicos, que marcan una depresión profunda sin señales de recuperación. 

La industria manufacturera encadenó su sexta caída interanual consecutiva en diciembre, al arrojar un retroceso del 3,9% versus el mismo mes de 2024. De este modo, los datos volvieron a reflejar que se trata del sector más afectado por el modelo económico impulsado desde el Gobierno.

El análisis sectorial expone un mapa preocupante: 10 de las 16 divisiones industriales registraron caídas interanuales. Los retrocesos más profundos se dieron en textiles (-25,7%), prendas de vestir y calzado (-16,7%), automotores (-19,4%) y maquinaria y equipo (-14,8%), sectores intensivos en empleo y clave para el entramado productivo nacional.

Incluso dentro de los rubros que lograron crecer, el desempeño es heterogéneo. Alimentos y bebidas apenas avanzaron 0,8%, mientras que yerba mate, té y café retrocedieron 4,5%, un dato especialmente relevante para las economías regionales. La industria vinculada al consumo masivo muestra signos de agotamiento, presionada por la caída del poder adquisitivo.

Para el Gobierno, sin embargo, la culpa no es propia, sino de la misma industria que no se anima a competir. “Nunca compré ropa en Argentina porque es un robo”, dijo un locuaz Caputo. En la industria no están muy contentos con la posición oficial. La Federación de Industrias Textiles Argentinas alertó que estas prácticas se reflejan en una caída de la actividad cercana al 37% y en niveles de utilización de la capacidad instalada inferiores al 30% en el sector textil. “El problema actual no es la falta de competitividad, es la competencia fraudulenta”, afirmaron desde la entidad, que reclamó el cumplimiento de las normas vigentes de comercio exterior y el restablecimiento de condiciones de competencia justa como paso indispensable para recuperar producción, empleo y desarrollo industrial en la Argentina.

No parece haber demasiado interés en atender esas demandas. De hecho, hay funcionarios que se regodean en lo contrario. El asesor presidencial Miguel Boggiano lo expresó con claridad: “Se van a fundir. Se tendrán que ir a otro lugar. Se fundirán. Yo no tengo vergüenza en decirlo”.

El ministro del Interior, Diego Santilli exhibió ante los productores nucleados en Coninagro, una muestra clara de que el Gobierno no está dispuesto a atender reclamos ni advertencias. En el encuentro con la entidad se dedicó a “vender” la reforma laboral que Milei espera tener aprobada antes de marzo, más que a escuchar los planteos del campo y la chacra. El presidente de Federación de Cooperativas de Misiones, Gustavo Hein, expuso ante Santilli la crítica situación del sector yerbatero durante la reunión del Consejo de Coninagro, realizada el miércoles por la noche.

Hein detalló ante el funcionario que “el yerbatero es un mercado especial” que requiere reglas de juego diferentes a las del mercado general, debido a sus características propias. En ese sentido, sostuvo la necesidad de contar con instrumentos específicos que permitan equilibrar la oferta y la demanda, evitar la depresión de los precios que recibe el productor y, al mismo tiempo, garantizar que el consumidor pague un precio razonable por el producto terminado.

Hein señaló que Santilli escuchó el planteo con atención y se mostró receptivo, al tiempo que manifestó que ya estaba al tanto de la problemática, dado que había dialogado previamente sobre el tema con el gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua.

El funcionario nacional indicó que la cuestión deberá canalizarse a través de la Secretaría de Agricultura de la Nación, ámbito en el cual se deberían formalizar los planteos y abrir una instancia de diálogo y negociación.

“El desafío es convencer a la Secretaría de que el sector necesita otros instrumentos para mejorar la situación del productor”, resumió Hein, al sintetizar los pasos que, a su entender, deberían seguir tras el encuentro. Agricultura conoce en detalle la situación, ya que el Instituto Nacional de la Yerba Mate depende de ella, pero está claro que la política de desregulación no es una variable que esté en negociación. 

En el Gobierno provincial tienen claro que la solución para la yerba mate no vendrá de la mano de notas o reclamos a Nación -aunque sea una batalla que no se abandona-, porque entiende que la desregulación forma parte de la matriz ideológica libertaria. Habrá que ser pacientes y creativos para encontrar alternativas que cuiden a los productores primarios. El tabaco es una muestra de que las negociaciones colectivas pueden arrojar resultados positivos: el precio acordado establece un valor de $4.602 por kilo de tabaco Burley para la calidad más alta, denominada B1F, en boca de acopio. El aumento está bastante por encima de la inflación. Sin embargo, un grupo de productores bloquea el ingreso a la Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones, en reclamo de un aumento mayor. A nadie sorprende que dirigentes libertarios estén al frente de la protesta.

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La construcción rebotó en diciembre y creció 6,4% en 2025

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La contrucción rebotó un 3,8% en diciembre con respecto a noviembre, y finalizó 2025 con un crecimiento acumulado del 6,3%. En 2024, el sector había registrado un pésimo desempeño al contraerse un 27,4% tras acusar el golpe que significó el ajuste económico del Gobierno.

La actividad de la construcción cerró diciembre de 2025 con una mejora interanual del 2,9%, según el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC). Sin embargo, el dato, presentado como señal de recuperación, esconde un escenario mucho más frágil: el crecimiento se apoya en una base de comparación extremadamente baja y no logra traducirse en un repunte sostenido del empleo ni en una reactivación homogénea de los insumos clave.

En el acumulado de 2025, el ISAC mostró una suba del 6,3%, pero la dinámica mensual revela un comportamiento errático. La serie tendencia-ciclo apenas avanzó 0,2%, una señal de estancamiento más que de expansión genuina. En términos reales, la construcción se mueve sin impulso, sostenida más por ajustes estadísticos que por un plan de obra o inversión consistente.

El consumo de insumos refuerza esta lectura desigual. Mientras algunos rubros exhiben fuertes subas interanuales —como los artículos sanitarios de cerámica (+40,0%) o el hierro y acero para la construcción (+29,7%)— otros materiales básicos continúan en caída profunda. Los ladrillos huecos retrocedieron 20,7%, el yeso 12,3% y los pisos y revestimientos cerámicos 11,1%, reflejando una actividad parcial, concentrada y sin derrame generalizado. .

El frente laboral confirma la fragilidad del sector. Si bien en noviembre se registró una suba interanual del 2,9% en los puestos de trabajo privados, el acumulado de enero a noviembre de 2025 sigue mostrando una caída del 0,4%. La construcción produce algo más, pero emplea menos, una combinación que anticipa mayor precarización y baja intensidad de obra.

Los permisos de edificación, otro termómetro clave, crecieron 13,6% interanual en noviembre, aunque el acumulado anual apenas subió 6,1%. La mejora existe, pero no alcanza para compensar la parálisis previa ni para activar una verdadera expansión del sector privado.

En síntesis, la construcción muestra signos de vida, pero lejos de una recuperación sólida. Sin obra pública significativa, con inversión privada selectiva y empleo todavía rezagado, el sector avanza a baja velocidad y sin un horizonte claro de crecimiento sostenido.

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Caputo aseguró que Milei no compartía la fórmula de inflación de Lavagna y no descartó nuevo índice

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El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que la salida de Marco Lavagna del INDEC se dio “de manera amigable” y respondió a diferencias técnicas en torno a la metodología de medición del índice de inflación. En ese marco, reconoció que el presidente Javier Milei no estaba de acuerdo con la fórmula impulsada por el ahora ex titular del organismo estadístico. Adelantó que puede haber una nueva Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que refleje “los consumos actuales”, ya que la base en disputa, está basada por indicadores pre pandemia.

En declaraciones al canal La Nación+, Caputo aseguró que “no hay nada que ocultar” detrás de la renuncia y descartó de plano cualquier tipo de presión del FMI para modificar la medición de la inflación.

“Había una idea de aplicar el método de Marco cuando llegara la etapa de desinflación. Él había anunciado una fecha específica, pero el proceso se retrasó”, explicó el ministro. En ese sentido, sostuvo que la polémica generada en torno al tema incluyó “un ataque político” de sectores que, según dijo, “quieren que al país le vaya mal”.

Caputo también relativizó el impacto institucional de la salida de Lavagna y afirmó que “lo del INDEC no tuvo impacto” en la gestión del Gobierno. Al mismo tiempo, admitió que tanto él como el Presidente no estaban “de acuerdo técnicamente con cambiar el índice” en el momento planteado, y detalló que las diferencias se centraban en criterios metodológicos.

Según relató, Lavagna se comunicó con él tras su salida para expresar que “lamentaba la ola de versiones” que circularon públicamente e incluso se ofreció a realizar “alguna declaración pública” para aclarar la situación.

En el plano económico, el ministro proyectó un escenario de recuperación para este año. “La economía va a crecer cerca de un 4 por ciento, los salarios van a crecer, y la inflación y la pobreza van a seguir bajando”, afirmó. En ese contexto, sostuvo que “se recuperó la esperanza” y aseguró que “este gobierno sacó de la pobreza a 23 millones de argentinos”.

“Hay inversión, los chicos que se iban hoy vuelven. Es un cambio profundo. Este gobierno vino a bajar impuestos y también a atraer inversiones”, remarcó Caputo, aunque aclaró que la gestión debe mantener “empatía con los 47 millones de argentinos”.

El ministro también se refirió a la controversia por el precio de la ropa, luego de haber declarado que adquiría indumentaria en el exterior. “Fui sincero, quizás a algunos no les guste”, señaló, y sostuvo que con la apertura económica el sector textil “ahora puede competir”, pese a la brecha de precios entre productos nacionales e importados. “Con una economía cerrada, como sucedía antes, esto no pasaba porque no había crecimiento”, añadió.

Por último, Caputo respondió a los cuestionamientos del empresario Paolo Rocca, quien manifestó su decepción tras la pérdida de una licitación vinculada a la provisión de caños para Vaca Muerta. “No hubo competencia desleal. Techint es una empresa con una espalda enorme y puede volver a competir tranquilamente en próximas licitaciones”, concluyó.

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Misiones cerró 2025 con una caída del 6,9% de su recaudación tributaria

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Durante 2025, Misiones registró una recaudación propia de impuestos y tasas varias por un total de $1.022.035 millones; esto equivale a una variación real negativa en -6,9%. De este modo, es el tercer año consecutivo con mermas en la  recaudación provincial, debido a que también había descendido en 2023 (-4,5%) y 2024 (-9,3%). 

La merma en la recaudación se fue acrecentando a medida que transcurría el año: si bien en enero y febrero registró alzas (+8,8% y +5,0% respectivamente), estuvo  altamente ligada a la muy baja base comparativa que había dejado el 2024. Pero a partir  de marzo, el proceso de caída se consolidó e incluso fue acelerándose: para julio, la merma alcanzaba el -5,7%, pero desde agosto en adelante, las caídas fueron de doble dígito.

¿Cómo variaron los diferentes tributos? 

El impuesto a los Ingresos Brutos concentró el 91,9% de la recaudación provincial del año,  totalizando $ 939.226 millones; sin embargo, presentó una importante caída que llegó a – 9,4% real anual. Naturalmente, dada su alta participación en el total general, su resultado  arrastró a la baja a la recaudación misionera. 

Por su parte, el impuesto Inmobiliario explicó el 1,6% de la recaudación total (por $16.747 millones) y tuvo un alza del 55,1% real interanual, pero dicho resultado impactó de manera  muy marginal sobre el resultado global dada su escasa participación.

A su vez, el impuesto  a los Sellos participó del 5,5% del total provincial (por $ 55.951 millones) y mostró también una dinámica alcista muy importante, con una expansión del 37,5% real interanual.

Por su  parte, el impuesto Automotor concentró el 0,7% del total provincial (por $ 6.735 millones)  y creció 14,5% interanual en términos reales.

Finalmente, el conjunto de tasas y otros conceptos explicó el 0,3% del total misionero (por $ 3.376 millones) y tuvo un retroceso del  -0,6% real contra el año anterior, aunque tuvo desempeños dispares hacia dentro: el Canon  Minero cayó -70,7%, la recaudación de Tasas varias Código Fiscal creció 59,4%, la Tasa  Forestal +3,2%, la Tasa Administrativa -33,7%; la Tasa de Serv. Industrial +452,0% y la  Tasa Adm. Inmobiliaria -29,0%. De todos estos, la Tasa Forestal explica la mayor porción  con el 79% del total del conjunto de tasas. 

Dentro del NEA, Misiones presentó el mayor volumen de recaudación tributaria propia: los $ 1.022.035 millones totales superaron de manera holgada a Chaco ($ 476.863 millones),  Corrientes ($ 378.363 millones) y Formosa ($ 167.418 millones). Sin embargo, fue la única  provincia que terminó el 2025 con descensos, debido a que Chaco presentó un incremento del 5,0% real anual, Corrientes de +7,1% y Formosa de +12,6%.  

En el plano nacional, sobre un total de 19 distritos con datos actualizados a diciembre,  Misiones exhibe la mayor caída del país, en el marco de que solo cuatro provincias de esas  diecinueve relevadas tuvieron bajas.

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