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Repuntaron la industria y la construcción en junio

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La industria y la construcción mostraron crecimientos interanuales en junio y volvieron a ubicarse en terreno positivo, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El organismo reflejó esto en los informes que difundió este viernes, a los cuales tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.

Industria

En junio, el índice de producción industrial manufacturero (IPIM) subió 2% contra el mismo mes de 2025. Así, cortó una racha de dos meses a la baja y volvió a posicionarse sobre el sendero alcista.

En cuanto a la medición mes a mes, el IPIM se contrajo 0,9% y el índice serie tendencia-ciclo registró una variación negativa cercana a cero.

Sin embargo, el incremento en junio no pudo traccionar al acumulado del año, que terminó con una caída de 2,2% respecto a igual período de 2025.

De esta manera, marzo (5,1%) y junio son los únicos dos meses que cerraron con variaciones positivas.

En cuanto a las divisiones, nueve de las dieciseis presentaron subas interanuales.

  • Alimentos y bebidas: 6,2%.
  • Productos de tabaco: 0,4%.
  • Productos textiles: -15,9%.
  • Prendas de vestir, cuero y calzado: -8,4%.
  • Madera, papel, edición e impresión: 8,4%.
  • Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear: 3,4%.
  • Sustancias y productos químicos: 11%.
  • Productos de caucho y plástico: -2,9%.
  • Productos minerales no metálicos: -7,2%.
  • Industrias metálicas básicas: 11,8%.
  • Productos de metal: 3,6%.
  • Maquinaria y equipo: -16,8%.
  • Otros equipos, aparatos e instrumentos: -25,3%.
  • Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes: -3,5%.
  • Otro equipo de transporte: 7,2%.
  • Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras: 3,4%.

Construcción

La construcción también anotó una variación positiva en junio. El indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) subió 4% interanual y el acumulado enero-junio cerró con un incremento de 2,8%.

En este caso, el desempeño mensual del ISAC fue diferente y anotó más subas que bajas: únicamente febrero (-1,5%) y abril (-2,8%).

Medido contra mayo, el sector anotó la mayor caída en lo que va del año: fue de 4,1%, seguida por abril (-3,7%).

Respecto a los rubros, siete de los trece anotaron subas interanuales.

  • Artículos sanitarios de cerámica: 10,7%.
  • Asfalto: -17,1%.
  • Cales: 5,7%.
  • Cemento portland: -1,2%.
  • Hierro redondo y aceros para la construcción: 4,6%.
  • Hormigón elaborado: -2%.
  • Ladrillos huecos: 7,1%.
  • Mosaicos graníticos y calcáreos: -13,6%.
  • Pinturas para construcción: -2,7%.
  • Pisos y revestimientos cerámicos: -3,4%.
  • Placas de yeso: 10,5%.
  • Yeso: 1,7%.
  • Resto: 30,8%.

Los protagonistas del sector no se muestran optimistas para el período julio-septiembre en relación con el nivel de actividad esperado.

El 71,1% (obras privadas) y el 53,8% (obras públicas) no prevé cambios en la tendencia de los meses venideros; el 16,8% (obras privadas) y el 29,2% (obras públicas) cree que disminuirá la actividad y solamente un 12,1% (obras privadas) y 18% (obras públicas) cree que aumentará.

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El Ministerio de Economía destacó el récord de exportaciones agroindustriales

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La agroindustria argentina volvió a consolidar su papel estratégico en la economía nacional al alcanzar un récord histórico de exportaciones durante el primer semestre de 2026. De acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el sector comercializó al exterior 63 millones de toneladas, un volumen 15% superior al registrado en igual período de 2025, mientras que el valor exportado ascendió a US$27.447 millones, con un crecimiento interanual del 18%.

Los resultados reflejan una tendencia sostenida de expansión de las ventas externas y ratifican el peso de la agroindustria como principal generadora de divisas para el país. Con presencia en más de 130 destinos internacionales, el complejo agroexportador continúa ampliando su inserción global, fortaleciendo la balanza comercial y diversificando los mercados de destino en un contexto internacional caracterizado por una demanda creciente de alimentos y materias primas.

El desempeño estuvo impulsado por una amplia variedad de cadenas productivas. Entre las mayores expansiones se destacó el complejo girasol, que registró un incremento del 129% tanto en volumen como en valor exportado. También sobresalieron el trigo, con un crecimiento del 56% en volumen y del 41% en valor; las legumbres, que aumentaron 48% y 68%, respectivamente; y los cítricos agrios, con mejoras del 23% en volumen y del 46% en valor.

A este desempeño se sumaron sectores de fuerte impacto federal como los lácteos, que crecieron 24% en volumen y 15% en valor; la pesca, con aumentos del 12% y 19%; la cebada, que avanzó 19% en volumen y 15% en valor; el maíz, con incrementos del 10% y 7%; el sorgo, que mejoró 12% y 19%; y las hortalizas pesadas, con subas del 8% en volumen y del 14% en valor.

El crecimiento no se concentró únicamente en los grandes complejos agrícolas tradicionales. También registraron avances actividades vinculadas a la apicultura, la forestoindustria, la producción de forrajeras, el algodón, la cadena porcina, la actividad equina, el tabaco, la vitivinicultura, el olivo y la elaboración de alimentos para animales, entre otras economías regionales que aportan valor agregado y empleo en distintas provincias del país.

En conjunto, 37 de los 54 complejos agroindustriales relevados mostraron incrementos respecto del año anterior, representando el 70% del volumen total exportado. El dato evidencia una expansión que trasciende a los principales cultivos y refleja una mayor diversificación de la oferta exportable argentina.

Otro aspecto relevante fue la incorporación de nuevos productos a la oferta internacional. Durante el semestre se concretaron exportaciones de al menos 25 productos que no registraban ventas externas desde hacía varios años. Entre ellos aparecen semillas de cártamo, grasa de cerdo, poroto salvaje, grañones y sémolas de maíz, carne caprina, frutas desecadas como manzanas, peras y damascos, además de gomas de mascar y preparaciones para sopas, lo que refleja una mayor amplitud de la canasta exportadora.

La estrategia de diversificación también se observa en los destinos comerciales. Vietnam, China, Arabia Saudita, Brasil, Argelia, Indonesia, Perú, Malasia, India y Egipto concentraron más del 53% del volumen exportado durante el semestre. La creciente participación de mercados asiáticos y del norte de África confirma la importancia que adquieren las economías emergentes como demandantes de alimentos, proteínas y materias primas provenientes de Argentina.

El crecimiento de las exportaciones agroindustriales representa un factor clave para la estabilidad macroeconómica. El ingreso de divisas fortalece la capacidad del país para financiar importaciones, mejorar la disponibilidad de reservas internacionales y sostener el equilibrio del comercio exterior. Al mismo tiempo, la expansión de las economías regionales genera impactos directos sobre el empleo, la inversión y el desarrollo territorial en numerosas provincias.

El desafío hacia adelante será consolidar este desempeño mediante una mayor incorporación de valor agregado, mejoras logísticas y apertura de nuevos mercados. La evolución del primer semestre muestra que la competitividad del sector ya no depende exclusivamente de los grandes cultivos extensivos, sino también de la capacidad de diversificar productos, ampliar destinos y potenciar cadenas productivas que agregan innovación y desarrollo en todo el territorio argentino.

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La industria sigue sin encontrar piso: falta de demanda y empleo en alerta crítica

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La industria argentina encara el tercer trimestre con pocas señales de recuperación. La confianza empresarial mejoró levemente en junio, pero continúa profundamente en terreno negativo, en un escenario marcado por la falta de pedidos, la debilidad del consumo interno y expectativas contractivas para la producción y el empleo.

El Indicador de Confianza Empresarial de la industria manufacturera se ubicó en -17,8%, después de haber caído a -19,6% en mayo. La recuperación mensual fue insuficiente para modificar el diagnóstico de fondo: desde que comenzó la serie, en enero de 2025, el indicador nunca consiguió ingresar en terreno positivo.

El índice combina las expectativas de producción para los próximos tres meses, la situación actual de la cartera de pedidos y el nivel de stocks de productos terminados.

La mitad de las fábricas tiene pocos pedidos

La señal más preocupante aparece en la cartera de pedidos. El 49,7% de las industrias afirmó que su volumen de encargos se encontraba por debajo de lo normal, mientras que solo el 2,7% lo consideró superior. El balance fue de -47 puntos porcentuales.

En otras palabras, por cada empresa con pedidos superiores a los habituales existen más de 18 con una demanda insuficiente. El dato revela que el problema industrial no es principalmente la falta de capacidad productiva, sino la ausencia de compradores.

La demanda externa tampoco ofrece un contrapeso suficiente. Un 33,4% de las firmas declaró exportaciones por debajo de lo normal y apenas el 5,5% informó niveles superiores, con un balance negativo de 27,9 puntos.

La evaluación general de los negocios acompaña ese deterioro: solo el 6,2% de los empresarios calificó como buena la situación actual, frente al 29,2% que la consideró mala. El 64,7% respondió que era normal.

El mercado interno es el principal freno

El 52,1% de las empresas identificó a la demanda interna insuficiente como el principal factor que limita la posibilidad de aumentar la producción. Es, por amplio margen, el mayor obstáculo para el sector.

En segundo lugar aparece la competencia de productos importados, mencionada por el 10% de las firmas. Le siguen la incertidumbre económica, con el 7%; la escasez de materias primas, insumos o componentes, con el 4,8%; y la falta de demanda externa, con el 4,7%.

Los problemas financieros fueron señalados por el 3,9%, mientras que solo el 7,3% respondió que no enfrenta ninguna restricción para ampliar su actividad.

El resultado dibuja una industria condicionada por dos fuerzas simultáneas: un mercado interno que no logra recuperar volumen y una mayor presión competitiva de los bienes importados. La combinación reduce ventas, desalienta inversiones y obliga a las empresas a administrar cuidadosamente sus niveles de producción.

Producción y empleo, con perspectivas negativas

Las expectativas para julio-septiembre tampoco anticipan un giro expansivo. El 17,1% de las empresas prevé reducir su producción, frente al 14,1% que espera aumentarla. El 68,8% considera que permanecerá sin cambios, lo que arroja un balance de -2,9 puntos.

La previsión sobre los pedidos internos es todavía más negativa: el 21,6% espera una disminución y el 14,6% proyecta una mejora. El balance se ubicó en -7 puntos porcentuales.

Ese escenario comienza a trasladarse al mercado laboral. El 18,2% de las industrias anticipa reducir las horas trabajadas, mientras solo el 5,6% planea aumentarlas. En cuanto al personal, el 15,1% prevé disminuir su dotación y apenas el 3,8% espera incorporar trabajadores.

Aunque el 81% proyecta mantener sin cambios el número de empleados, el balance laboral fue negativo en 11,3 puntos. Por cada empresa que piensa contratar, casi cuatro anticipan recortes.

Las exportaciones, la única señal favorable

El frente externo presenta una moderada expectativa positiva. El 16% de las firmas espera aumentar sus exportaciones durante el tercer trimestre, contra el 12,4% que prevé una disminución. El balance fue favorable en 3,6 puntos.

Sin embargo, esa mejora potencial no alcanza para compensar la debilidad del mercado interno, que sigue siendo el principal destino de buena parte de la producción manufacturera.

En materia de precios, el 61% de las empresas espera mantenerlos sin cambios, el 30,8% proyecta aumentarlos y el 8,2% anticipa reducciones. Esto sugiere que la industria enfrenta límites cada vez mayores para trasladar sus costos a los compradores.

El informe muestra una economía fabril que evita un deterioro más abrupto, pero permanece atrapada en una meseta baja. Sin recuperación firme del consumo, con pedidos escasos y mayor competencia importada, las empresas optan por contener producción, horas trabajadas y empleo.

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El costo de construir volvió a acelerarse: en junio subió 2,6% y la mano de obra lideró los aumentos

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Después de un período de moderación inflacionaria, el costo de construir volvió a mostrar una aceleración durante junio. El Índice del Costo de la Construcción (ICC) del Gran Buenos Aires registró un incremento del 2,6% respecto de mayo, explicado por aumentos simultáneos en materiales (1,8%), mano de obra (3,3%) y gastos generales (2,8%).

El dato refleja que, aunque la inflación general continúa desacelerándose, el sector de la construcción mantiene presiones propias derivadas de las negociaciones salariales y de la actualización de tarifas de servicios públicos, factores que siguen incidiendo directamente sobre el costo de las obras privadas y públicas.

La principal incidencia provino del capítulo de mano de obra, que avanzó 3,3% mensual. El incremento responde al acuerdo paritario firmado por la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) el 19 de mayo, posteriormente homologado por el Gobierno nacional, que estableció nuevas escalas salariales desde junio junto con una asignación extraordinaria no remunerativa. El ajuste también impactó indirectamente en el rubro de gastos generales, ya que incluye el costo del sereno de obra.

A ello se sumó la actualización de los cuadros tarifarios de electricidad aprobados para Edenor y Edesur, las modificaciones en los costos de conexión de gas y los nuevos valores autorizados para los servicios de agua y cloacas, todos componentes que forman parte de los gastos generales considerados por el indicador.

Los materiales, por su parte, aumentaron 1,8%, una variación inferior a la registrada por la mano de obra. El relevamiento del INDEC toma como referencia los insumos con mayor incidencia dentro del costo total de una obra tipo, garantizando una cobertura superior al 95% de cada rubro.

El análisis por especialidades muestra comportamientos heterogéneos. Las mayores subas correspondieron a yesería (5,7%), instalación eléctrica (4,4%), pintura (4,1%) y otros trabajos y gastos (3,7%). En el extremo opuesto, los menores incrementos se observaron en movimiento de tierra (1,2%), vidrios (0,9%), carpintería de madera (0,6%) y carpintería metálica y herrería (0,6%).

En términos acumulados, el ICC registró un incremento interanual del 32,1%, un nivel que continúa condicionando las decisiones de inversión en desarrollos inmobiliarios y obras privadas, aunque se ubica significativamente por debajo de los registros superiores al 200% observados durante el pico inflacionario de 2024.

Para desarrolladores, constructoras y familias que proyectan construir o ampliar una vivienda, el dato ofrece una señal relevante: el costo de los materiales muestra una desaceleración más marcada, mientras que el componente laboral y los servicios regulados continúan siendo los principales impulsores del índice. Este escenario obliga a una planificación financiera más precisa y refuerza la importancia de presupuestar las obras considerando posibles ajustes salariales y tarifarios durante su ejecución.

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La inflación mayorista fue de 1,1% en junio y acumuló 33,7% en doce meses

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La inflación mayorista volvió a mostrar señales de desaceleración durante junio y se consolidó por debajo del ritmo de aumento de los precios al consumidor. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró un incremento del 1,1% respecto de mayo, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,7%.

El dato representa una reducción de 1,4 puntos porcentuales frente al registro de mayo, cuando la inflación mayorista había sido del 2,5%, y marca el segundo mes consecutivo de desaceleración. Además, el indicador se ubicó por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en junio fue del 1,9% y acumuló una suba interanual del 33,5%.

En el acumulado del primer semestre de 2026, los precios mayoristas avanzaron un 15,6%, reflejando una dinámica de costos que continúa moderándose tras los fuertes ajustes registrados en los primeros meses del año.

La variación mensual del IPIM estuvo explicada por un incremento del 1% en los productos nacionales y del 2,3% en los productos importados. Dentro de la producción local, las mayores incidencias correspondieron a las subas en sustancias y productos químicos, productos agropecuarios, productos refinados del petróleo y energía eléctrica. Estos aumentos fueron parcialmente compensados por la caída registrada en petróleo crudo y gas, que ejerció un efecto moderador sobre el índice general.

El comportamiento fue similar en los restantes indicadores de precios mayoristas. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye el efecto de los impuestos, también registró un aumento del 1,1%, impulsado por incrementos del 1,1% en los productos nacionales y del 2,2% en los importados.

En tanto, el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) mostró una suba del 1,1%, resultado de una disminución del 0,6% en los productos primarios y un aumento del 1,8% en los productos manufacturados y en la energía eléctrica.

La desaceleración del IPIM constituye un dato seguido de cerca por analistas y empresas, ya que los precios mayoristas suelen anticipar parte de la evolución futura de los precios minoristas. Una menor presión sobre los costos de producción podría contribuir a moderar la transmisión hacia el consumidor final, aunque ese efecto depende también de factores como el tipo de cambio, la demanda y la política tarifaria.

Tras conocerse el informe del INDEC, el presidente Javier Milei destacó el resultado y felicitó públicamente al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien volvió a definir como “el mejor ministro de Economía de todos los tiempos”, en una nueva señal de respaldo al programa económico basado en el equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria.

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