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El umbral de la pobreza se mide en $1,56 millones, la Canasta Básica Total subió 19,6% en siete meses

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El dato más visible del informe publicado este jueves por el INDEC es contundente: una familia de cuatro integrantes necesitó $1.564.715,90 en julio para superar la línea de pobreza. El umbral aumentó 2,2% respecto de junio, acumuló una suba de 19,6% desde diciembre y avanzó 36,1% en términos interanuales. Pero detrás de esos porcentajes hay una dinámica más compleja: el costo de la canasta básica total continúa aumentando, aunque lo hace a un ritmo mensual considerablemente menor que al comienzo del año.

La comparación mensual permite observar con mayor claridad esa desaceleración. La Canasta Básica Total para el hogar de referencia aumentó 3,9% en enero, 2,7% en febrero, 2,6% en marzo, 2,5% en abril, 2% en mayo, 2,2% en junio y 2,2% en julio. El movimiento es relevante: el incremento mensual se redujo casi a la mitad respecto de enero, pero el menor ritmo de crecimiento no significó una reducción del costo de la canasta. En términos nominales, el umbral siguió subiendo todos los meses.

El resultado acumulado muestra la otra cara de esa desaceleración. Entre enero y julio, el costo necesario para que ese hogar supere la línea de pobreza pasó de $1.430.735,12 a $1.564.715,90. Son $133.980,78 adicionales en seis meses, equivalentes a un aumento de aproximadamente 9,4% desde enero. La cifra permite dimensionar que una desaceleración de la variación mensual no implica necesariamente una mejora inmediata del poder adquisitivo: el nivel de precios alcanzado permanece incorporado en la nueva base.

Hay además una señal relevante en la composición del aumento. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) subió 37,4% interanual, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) lo hizo 36,1%. La diferencia de 1,3 puntos porcentuales indica que el componente alimentario tuvo una dinámica de precios ligeramente superior al conjunto de bienes y servicios adicionales que integran la CBT. En julio, la CBA aumentó 2,6% mensual, frente al 2,2% de la CBT.

La diferencia no es menor desde una perspectiva social. La CBA representa el piso alimentario: su composición responde a requerimientos kilocalóricos y proteicos considerados imprescindibles para un adulto equivalente y utiliza hábitos de consumo derivados de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares. La CBT, en cambio, incorpora a esa estructura los bienes y servicios no alimentarios mediante el coeficiente de Engel. Por lo tanto, cuando la CBA crece más que la CBT, la presión relativa se concentra en una de las partidas más difíciles de postergar para los hogares de menores ingresos: la alimentación.

El dato acumulado también permite poner en perspectiva la evolución de los últimos meses. La CBT aumentó 19,6% entre diciembre de 2025 y julio de 2026, mientras que en el mismo período la CBA avanzó 20,1%. Es decir, en lo que va del año el costo de los alimentos incluidos en la canasta creció 0,5 puntos porcentuales más que el conjunto de la canasta utilizada para establecer la línea de pobreza.

Esto introduce un matiz importante frente a una lectura superficial del 36,1% interanual. El indicador no significa que todos los hogares hayan gastado exactamente esa proporción más que hace un año ni que una familia necesite necesariamente $1,56 millones para vivir. El valor representa un umbral estadístico construido para una composición familiar determinada. En el caso informado por el INDEC, se trata de un varón de 35 años, una mujer de 31 y dos hijos de 6 y 8 años, que en conjunto equivalen a 3,09 adultos equivalentes.

Esa metodología explica por qué el número cambia de acuerdo con la composición del hogar. Para una familia de tres integrantes, el INDEC calculó una CBT de $1.245.696,15; para el hogar de cuatro integrantes, $1.564.715,90; y para el hogar de cinco integrantes, $1.645.736,79. Por eso, extrapolar mecánicamente el dato de $1,56 millones a cualquier familia sería metodológicamente incorrecto. El indicador mide el costo de una canasta determinada para un hogar determinado.

La lectura más relevante para el debate económico aparece entonces en la relación entre desaceleración y nivel de precios. El hecho de que la CBT haya pasado de aumentos mensuales cercanos al 4% en enero a una variación del 2,2% en julio es consistente con una menor velocidad de incremento. Pero, al mismo tiempo, la canasta acumula casi 20% de aumento desde diciembre y todavía registra una variación interanual superior al 36%. En otras palabras, la velocidad del deterioro se moderó, pero el nivel de costos que enfrentan los hogares sigue siendo sustancialmente más elevado que un año atrás. Esta distinción resulta central para analizar ingresos y capacidad de compra.

El indicador también permite advertir que la discusión sobre pobreza no se agota en la inflación mensual. Para un hogar cuyos ingresos evolucionan por debajo de la CBT, incluso una inflación descendente puede mantener o ampliar la vulnerabilidad si los ingresos no recuperan el terreno perdido. A la inversa, si salarios, jubilaciones, transferencias y otros ingresos crecen por encima de la canasta, una desaceleración de los precios puede comenzar a traducirse en recuperación del poder adquisitivo. El informe del INDEC, por sí solo, no permite establecer cuál de esos escenarios está ocurriendo para cada grupo de hogares, porque no mide ingresos: mide el costo de la canasta.

El dato de julio, por lo tanto, ofrece una fotografía precisa de dónde se encuentra el umbral, pero también deja planteada la pregunta económica de fondo: cuánto de los ingresos de los hogares logra acompañar la evolución de una canasta que aumentó 36,1% en doce meses y casi 20% en apenas siete meses de 2026. Esa relación entre precios, ingresos y capacidad de consumo es la que finalmente determinará si la desaceleración observada en la canasta se transforma en una mejora social concreta.

El informe corresponde a Gran Buenos Aires y fue publicado por el INDEC el 13 de agosto de 2026. La CBA se valoriza mensualmente con los precios relevados por el IPC-GBA, mientras que la CBT amplía la canasta alimentaria mediante la incorporación de bienes y servicios no alimentarios.

INDEC canasta básica_08_26 by CristianMilciades

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La inflación volvió al terreno ascendente: 2,1% en julio y el NEA mantiene la mayor suba interanual

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La inflación argentina volvió a moverse hacia arriba. No fue un salto brusco, pero sí un cambio en la trayectoria que venía mostrando el Índice de Precios al Consumidor: después de tres meses consecutivos de desaceleración, el IPC aumentó 2,1% en julio, dos décimas por encima del 1,9% de junio, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Con ese resultado, los precios acumularon un incremento de 19,3% durante los primeros siete meses de 2026, mientras que la inflación interanual llegó al 33,8%. También en esta última medición hubo una leve aceleración respecto de junio, cuando había sido de 33,5%.

La secuencia mensual permite dimensionar el cambio. Después del pico de 3,4% de marzo, el IPC descendió a 2,6% en abril, 2,1% en mayo y 1,9% en junio. Julio, con 2,1%, interrumpió así tres meses consecutivos de desaceleración.

El movimiento no alcanza por sí solo para definir un cambio de tendencia, pero sí revela una resistencia: la inflación todavía encuentra componentes capaces de correr bastante más rápido que el promedio.

Turismo y recreación encabezaron las subas

La división con mayor incremento a nivel nacional fue Recreación y cultura, con 5%. Le siguieron Restaurantes y hoteles, con 2,8%; Salud, 2,5%; Comunicación, 2,4%; Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, 2,2%; Bienes y servicios varios, 2,2%; y Equipamiento y mantenimiento del hogar, 2,1%.

Los Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 2%, una décima por debajo del nivel general.

En el otro extremo apareció un dato poco habitual: Prendas de vestir y calzado cayó 1,3%, convirtiéndose en la única de las doce divisiones del IPC nacional que registró una variación negativa durante julio. Bebidas alcohólicas y tabaco, con 1,5%, mostró la segunda variación más baja.

La composición del índice aporta otra señal significativa. Mientras los bienes aumentaron 1,6%, los servicios avanzaron 3,1%, prácticamente el doble. En la comparación interanual la brecha también es marcada: los bienes acumulan un incremento de 29,7%, frente al 42,5% de los servicios.

La inflación, de ese modo, ya no pasa exclusivamente por las góndolas. Los servicios mantienen una velocidad considerablemente mayor.

El núcleo quedó debajo del 2%, pero los estacionales saltaron 4,5%

La apertura por categorías permite afinar todavía más la lectura. Los precios estacionales aumentaron 4,5% en julio, mientras que los regulados avanzaron 2,1% y el IPC Núcleo subió 1,8%.

Que el núcleo haya permanecido debajo del nivel general es uno de los datos relevantes del informe. Pero al mismo tiempo, la aceleración de los estacionales y el comportamiento de distintos servicios terminaron llevando nuevamente al IPC general por encima del 2%.

NEA: una décima debajo en julio, pero primero en el acumulado

En julio, el NEA registró una inflación de 2%, una décima por debajo del promedio nacional. Compartió ese nivel con las regiones Pampeana, Noroeste y Patagonia. El GBA tuvo la mayor inflación mensual, con 2,3%, mientras que Cuyo presentó la menor, con 1,9%.

Si se mirara únicamente julio, el Nordeste aparecería en una posición intermedia.

Pero la fotografía cambia radicalmente al ampliar el horizonte.

Entre diciembre de 2025 y julio de 2026, los precios acumularon en el NEA un incremento de 22,3%, exactamente tres puntos porcentuales por encima del 19,3% nacional.

Es, además, la inflación acumulada más alta de todas las regiones argentinas.

Detrás aparecen el Noroeste, con 20,2%; GBA, 19,4%; Pampeana, 19%; Cuyo, 18,6%; y Patagonia, 17,5%.

La distancia entre los extremos es considerable: entre el 22,3% del Nordeste y el 17,5% de Patagonia existen 4,8 puntos porcentuales de diferencia en apenas siete meses.

El NEA también tiene la inflación interanual más alta

La misma señal aparece al comparar los precios contra julio del año pasado.

La inflación interanual del NEA alcanzó 36,9%, frente al 33,8% del promedio nacional: una brecha de 3,1 puntos porcentuales.

Nuevamente, se trata del registro más alto entre las seis regiones relevadas por el INDEC.

Le siguen el Noroeste, con 34,2%; GBA y Cuyo, ambos con 34%; Pampeana, con 33,4%; y Patagonia, con 31,8%.

El dato permite poner en perspectiva el 2% de julio. Aunque durante el último mes el NEA se ubicó apenas debajo del promedio nacional, la inflación acumulada previamente continúa colocando al Nordeste en la parte superior del mapa inflacionario argentino.

Y detrás de esa diferencia aparecen algunos componentes muy concretos.

Vivienda, el gran diferencial inflacionario del Nordeste

Uno de los datos más contundentes del informe está en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles.

Durante julio, esta división aumentó 3,9% en el NEA, contra 2,2% a nivel nacional. Pero la diferencia se vuelve mucho más profunda cuando se amplía la comparación.

Desde diciembre, los precios vinculados a vivienda acumulan un incremento de 51,7% en el Nordeste, frente al 27,9% nacional.

Es decir, la suba regional prácticamente duplica el promedio del país.

En términos interanuales, la diferencia es todavía más contundente: Vivienda aumentó 72,8% en el NEA, contra 48,9% nacional.

Ese comportamiento ayuda a explicar una parte importante de la brecha inflacionaria acumulada entre el Nordeste y el resto de la Argentina.

Educación saltó 7,5% en un solo mes

El otro movimiento que sobresale en julio es Educación.

Mientras a nivel nacional aumentó 1,9%, en el NEA trepó 7,5%, convirtiéndose en la división con mayor aumento mensual de la región.

Desde diciembre, Educación acumula una suba de 41,1% en el Nordeste, frente al 26,9% nacional. En doce meses, el incremento regional alcanza 45,8%, contra 40% para el conjunto del país.

También hay componentes que mostraron una dinámica diferente. Los Alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,5% en el NEA durante julio, medio punto menos que el 2% nacional.

Sin embargo, otra vez aparece el peso de la inflación acumulada: desde diciembre, los alimentos aumentaron 23,2% en el Nordeste, contra 20,1% nacional; y en doce meses acumulan 40,7%, frente al 34,5% del país.

Alimentos y vivienda explicaron más de la mitad de la inflación de julio en el NEA

La incidencia permite ir un paso más allá de observar qué precio aumentó más. Mide cuánto aportó cada división al resultado general.

En julio, Alimentos y bebidas no alcohólicas aportaron 0,56 puntos porcentuales a la inflación del Nordeste. Vivienda sumó otros 0,49 puntos.

Entre ambos explicaron 1,05 puntos de los 2 puntos de inflación regional del mes: algo más de la mitad del IPC del NEA.

El fenómeno es todavía más visible en el acumulado.

De los 22,3 puntos de inflación que acumula el Nordeste desde diciembre, Alimentos explican 8,51 puntos y Vivienda otros 5,32 puntos. En conjunto aportaron 13,83 puntos, aproximadamente el 62% del aumento acumulado del nivel general.

Ahí aparece probablemente la clave económica más relevante del informe: la mayor inflación del Nordeste no surge únicamente de consumos secundarios o movimientos estacionales. Una porción decisiva está asociada a alimentos y al costo de la vivienda y sus servicios, dos componentes con fuerte impacto sobre el presupuesto cotidiano de los hogares.

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Repuntaron la industria y la construcción en junio

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La industria y la construcción mostraron crecimientos interanuales en junio y volvieron a ubicarse en terreno positivo, informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El organismo reflejó esto en los informes que difundió este viernes, a los cuales tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.

Industria

En junio, el índice de producción industrial manufacturero (IPIM) subió 2% contra el mismo mes de 2025. Así, cortó una racha de dos meses a la baja y volvió a posicionarse sobre el sendero alcista.

En cuanto a la medición mes a mes, el IPIM se contrajo 0,9% y el índice serie tendencia-ciclo registró una variación negativa cercana a cero.

Sin embargo, el incremento en junio no pudo traccionar al acumulado del año, que terminó con una caída de 2,2% respecto a igual período de 2025.

De esta manera, marzo (5,1%) y junio son los únicos dos meses que cerraron con variaciones positivas.

En cuanto a las divisiones, nueve de las dieciseis presentaron subas interanuales.

  • Alimentos y bebidas: 6,2%.
  • Productos de tabaco: 0,4%.
  • Productos textiles: -15,9%.
  • Prendas de vestir, cuero y calzado: -8,4%.
  • Madera, papel, edición e impresión: 8,4%.
  • Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear: 3,4%.
  • Sustancias y productos químicos: 11%.
  • Productos de caucho y plástico: -2,9%.
  • Productos minerales no metálicos: -7,2%.
  • Industrias metálicas básicas: 11,8%.
  • Productos de metal: 3,6%.
  • Maquinaria y equipo: -16,8%.
  • Otros equipos, aparatos e instrumentos: -25,3%.
  • Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes: -3,5%.
  • Otro equipo de transporte: 7,2%.
  • Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras: 3,4%.

Construcción

La construcción también anotó una variación positiva en junio. El indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) subió 4% interanual y el acumulado enero-junio cerró con un incremento de 2,8%.

En este caso, el desempeño mensual del ISAC fue diferente y anotó más subas que bajas: únicamente febrero (-1,5%) y abril (-2,8%).

Medido contra mayo, el sector anotó la mayor caída en lo que va del año: fue de 4,1%, seguida por abril (-3,7%).

Respecto a los rubros, siete de los trece anotaron subas interanuales.

  • Artículos sanitarios de cerámica: 10,7%.
  • Asfalto: -17,1%.
  • Cales: 5,7%.
  • Cemento portland: -1,2%.
  • Hierro redondo y aceros para la construcción: 4,6%.
  • Hormigón elaborado: -2%.
  • Ladrillos huecos: 7,1%.
  • Mosaicos graníticos y calcáreos: -13,6%.
  • Pinturas para construcción: -2,7%.
  • Pisos y revestimientos cerámicos: -3,4%.
  • Placas de yeso: 10,5%.
  • Yeso: 1,7%.
  • Resto: 30,8%.

Los protagonistas del sector no se muestran optimistas para el período julio-septiembre en relación con el nivel de actividad esperado.

El 71,1% (obras privadas) y el 53,8% (obras públicas) no prevé cambios en la tendencia de los meses venideros; el 16,8% (obras privadas) y el 29,2% (obras públicas) cree que disminuirá la actividad y solamente un 12,1% (obras privadas) y 18% (obras públicas) cree que aumentará.

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El Ministerio de Economía destacó el récord de exportaciones agroindustriales

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La agroindustria argentina volvió a consolidar su papel estratégico en la economía nacional al alcanzar un récord histórico de exportaciones durante el primer semestre de 2026. De acuerdo con datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el sector comercializó al exterior 63 millones de toneladas, un volumen 15% superior al registrado en igual período de 2025, mientras que el valor exportado ascendió a US$27.447 millones, con un crecimiento interanual del 18%.

Los resultados reflejan una tendencia sostenida de expansión de las ventas externas y ratifican el peso de la agroindustria como principal generadora de divisas para el país. Con presencia en más de 130 destinos internacionales, el complejo agroexportador continúa ampliando su inserción global, fortaleciendo la balanza comercial y diversificando los mercados de destino en un contexto internacional caracterizado por una demanda creciente de alimentos y materias primas.

El desempeño estuvo impulsado por una amplia variedad de cadenas productivas. Entre las mayores expansiones se destacó el complejo girasol, que registró un incremento del 129% tanto en volumen como en valor exportado. También sobresalieron el trigo, con un crecimiento del 56% en volumen y del 41% en valor; las legumbres, que aumentaron 48% y 68%, respectivamente; y los cítricos agrios, con mejoras del 23% en volumen y del 46% en valor.

A este desempeño se sumaron sectores de fuerte impacto federal como los lácteos, que crecieron 24% en volumen y 15% en valor; la pesca, con aumentos del 12% y 19%; la cebada, que avanzó 19% en volumen y 15% en valor; el maíz, con incrementos del 10% y 7%; el sorgo, que mejoró 12% y 19%; y las hortalizas pesadas, con subas del 8% en volumen y del 14% en valor.

El crecimiento no se concentró únicamente en los grandes complejos agrícolas tradicionales. También registraron avances actividades vinculadas a la apicultura, la forestoindustria, la producción de forrajeras, el algodón, la cadena porcina, la actividad equina, el tabaco, la vitivinicultura, el olivo y la elaboración de alimentos para animales, entre otras economías regionales que aportan valor agregado y empleo en distintas provincias del país.

En conjunto, 37 de los 54 complejos agroindustriales relevados mostraron incrementos respecto del año anterior, representando el 70% del volumen total exportado. El dato evidencia una expansión que trasciende a los principales cultivos y refleja una mayor diversificación de la oferta exportable argentina.

Otro aspecto relevante fue la incorporación de nuevos productos a la oferta internacional. Durante el semestre se concretaron exportaciones de al menos 25 productos que no registraban ventas externas desde hacía varios años. Entre ellos aparecen semillas de cártamo, grasa de cerdo, poroto salvaje, grañones y sémolas de maíz, carne caprina, frutas desecadas como manzanas, peras y damascos, además de gomas de mascar y preparaciones para sopas, lo que refleja una mayor amplitud de la canasta exportadora.

La estrategia de diversificación también se observa en los destinos comerciales. Vietnam, China, Arabia Saudita, Brasil, Argelia, Indonesia, Perú, Malasia, India y Egipto concentraron más del 53% del volumen exportado durante el semestre. La creciente participación de mercados asiáticos y del norte de África confirma la importancia que adquieren las economías emergentes como demandantes de alimentos, proteínas y materias primas provenientes de Argentina.

El crecimiento de las exportaciones agroindustriales representa un factor clave para la estabilidad macroeconómica. El ingreso de divisas fortalece la capacidad del país para financiar importaciones, mejorar la disponibilidad de reservas internacionales y sostener el equilibrio del comercio exterior. Al mismo tiempo, la expansión de las economías regionales genera impactos directos sobre el empleo, la inversión y el desarrollo territorial en numerosas provincias.

El desafío hacia adelante será consolidar este desempeño mediante una mayor incorporación de valor agregado, mejoras logísticas y apertura de nuevos mercados. La evolución del primer semestre muestra que la competitividad del sector ya no depende exclusivamente de los grandes cultivos extensivos, sino también de la capacidad de diversificar productos, ampliar destinos y potenciar cadenas productivas que agregan innovación y desarrollo en todo el territorio argentino.

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La industria sigue sin encontrar piso: falta de demanda y empleo en alerta crítica

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La industria argentina encara el tercer trimestre con pocas señales de recuperación. La confianza empresarial mejoró levemente en junio, pero continúa profundamente en terreno negativo, en un escenario marcado por la falta de pedidos, la debilidad del consumo interno y expectativas contractivas para la producción y el empleo.

El Indicador de Confianza Empresarial de la industria manufacturera se ubicó en -17,8%, después de haber caído a -19,6% en mayo. La recuperación mensual fue insuficiente para modificar el diagnóstico de fondo: desde que comenzó la serie, en enero de 2025, el indicador nunca consiguió ingresar en terreno positivo.

El índice combina las expectativas de producción para los próximos tres meses, la situación actual de la cartera de pedidos y el nivel de stocks de productos terminados.

La mitad de las fábricas tiene pocos pedidos

La señal más preocupante aparece en la cartera de pedidos. El 49,7% de las industrias afirmó que su volumen de encargos se encontraba por debajo de lo normal, mientras que solo el 2,7% lo consideró superior. El balance fue de -47 puntos porcentuales.

En otras palabras, por cada empresa con pedidos superiores a los habituales existen más de 18 con una demanda insuficiente. El dato revela que el problema industrial no es principalmente la falta de capacidad productiva, sino la ausencia de compradores.

La demanda externa tampoco ofrece un contrapeso suficiente. Un 33,4% de las firmas declaró exportaciones por debajo de lo normal y apenas el 5,5% informó niveles superiores, con un balance negativo de 27,9 puntos.

La evaluación general de los negocios acompaña ese deterioro: solo el 6,2% de los empresarios calificó como buena la situación actual, frente al 29,2% que la consideró mala. El 64,7% respondió que era normal.

El mercado interno es el principal freno

El 52,1% de las empresas identificó a la demanda interna insuficiente como el principal factor que limita la posibilidad de aumentar la producción. Es, por amplio margen, el mayor obstáculo para el sector.

En segundo lugar aparece la competencia de productos importados, mencionada por el 10% de las firmas. Le siguen la incertidumbre económica, con el 7%; la escasez de materias primas, insumos o componentes, con el 4,8%; y la falta de demanda externa, con el 4,7%.

Los problemas financieros fueron señalados por el 3,9%, mientras que solo el 7,3% respondió que no enfrenta ninguna restricción para ampliar su actividad.

El resultado dibuja una industria condicionada por dos fuerzas simultáneas: un mercado interno que no logra recuperar volumen y una mayor presión competitiva de los bienes importados. La combinación reduce ventas, desalienta inversiones y obliga a las empresas a administrar cuidadosamente sus niveles de producción.

Producción y empleo, con perspectivas negativas

Las expectativas para julio-septiembre tampoco anticipan un giro expansivo. El 17,1% de las empresas prevé reducir su producción, frente al 14,1% que espera aumentarla. El 68,8% considera que permanecerá sin cambios, lo que arroja un balance de -2,9 puntos.

La previsión sobre los pedidos internos es todavía más negativa: el 21,6% espera una disminución y el 14,6% proyecta una mejora. El balance se ubicó en -7 puntos porcentuales.

Ese escenario comienza a trasladarse al mercado laboral. El 18,2% de las industrias anticipa reducir las horas trabajadas, mientras solo el 5,6% planea aumentarlas. En cuanto al personal, el 15,1% prevé disminuir su dotación y apenas el 3,8% espera incorporar trabajadores.

Aunque el 81% proyecta mantener sin cambios el número de empleados, el balance laboral fue negativo en 11,3 puntos. Por cada empresa que piensa contratar, casi cuatro anticipan recortes.

Las exportaciones, la única señal favorable

El frente externo presenta una moderada expectativa positiva. El 16% de las firmas espera aumentar sus exportaciones durante el tercer trimestre, contra el 12,4% que prevé una disminución. El balance fue favorable en 3,6 puntos.

Sin embargo, esa mejora potencial no alcanza para compensar la debilidad del mercado interno, que sigue siendo el principal destino de buena parte de la producción manufacturera.

En materia de precios, el 61% de las empresas espera mantenerlos sin cambios, el 30,8% proyecta aumentarlos y el 8,2% anticipa reducciones. Esto sugiere que la industria enfrenta límites cada vez mayores para trasladar sus costos a los compradores.

El informe muestra una economía fabril que evita un deterioro más abrupto, pero permanece atrapada en una meseta baja. Sin recuperación firme del consumo, con pedidos escasos y mayor competencia importada, las empresas optan por contener producción, horas trabajadas y empleo.

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