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El Gobierno armó una red de fiscalización de precios con intendentes y gobernadores

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Según el decreto 745/2021 publicado este viernes, los funcionarios podrán secuestrar todo elemento relativo a la administración de los negocios por hasta 30 días hábiles y clausurar preventivamente hasta por tres días los locales en los que se hubiere constatado una infracción.

El Gobierno convocó a intendentes y gobernadores de todos los municipios y las provincias del país a realizar, en forma concurrente con la Nación, la fiscalización y el control del cumplimiento de las disposiciones establecidas en la resolución 1050/2021, que estableció que los precios para 1.432 productos de consumo masivo se retrotraigan al 1 de octubre último y permanezcan así hasta el 7 de enero de 2022.

Lo hizo a través del decreto 745/2021 publicado este viernes en el Boletín Oficial, que precisó que para el cumplimiento de los controles las autoridades municipales se ajustarán al procedimiento y las acciones previstas en los artículos 10 y 12 de la Ley 20.680 de Abastecimiento, mientras que el juzgamiento de las infracciones corresponderá a la Secretaría de Comercio Interior de la Nación.

Ley de Abastecimiento

El artículo 10 de la Ley 20.680 establece como procedimiento el labrado de un acta de infracción, la admisión de pruebas y la resolución del hecho.

En tanto que el artículo 12 señala que los funcionarios podrán requerir el auxilio de la fuerza pública; allanar en horas hábiles y días de funcionamiento, locales industriales, comerciales, establecimientos de producción, y solicitar a los jueces competentes órdenes de allanamiento cuando deba practicarse este procedimiento en días y horas inhábiles o en la morada o habitación del presunto responsable.

También podrán secuestrar libros y todo otro elemento relativo a la administración de los negocios por hasta 30 días hábiles; intervenir la mercadería en infracción, aun cuando estuviera en tránsito, nombrando depositario; y clausurar preventivamente hasta por tres días los locales en los que se hubiere constatado la infracción.

Del mismo modo, los intendentes están habilitados para intervenir y declarar inmovilizadas las mercaderías que hubieren sido objeto de una maniobra tendiente a reducir la oferta; citar a los presuntos responsable y solicitar a la autoridad de aplicación su detención preventiva.

Al respecto, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, explicó que la Nación puede tener “una fiscalización efectiva sólo en las áreas metropolitanas de Capital, Gran Buenos Aires, Gran Rosario y Gran Córdoba”.

“Por eso es decisivo el apoyo que recibamos de las provincias”, indicó Feletti, quien anticipó que se está evaluando capacitar a 300 relevadores de la Secretaría para sumarse al equipo de inspectores.

El funcionario expresó que el programa “se está implementado bien”, y aseguró que “no se han recibido en ningún caso denuncias de desabastecimiento, pese a los pronósticos agoreros de muchos”.

“No habría razón técnica tampoco porque la mayoría de las plantas está trabajando con capacidad ociosa y no llega al 65%”, precisó el secretario.

También indicó que la cadena de supermercados Changomas es la única que continúa sin cumplir con el congelamiento de precios de 1.432 productos de consumo masivo. “El programa se está cumpliendo prácticamente en todas las cadenas excepto el caso de Changomás, con quienes nos vamos a entrevistar el lunes”, adelantó Feletti.

Las provincias se comprometieron a fiscalizar los acuerdos de precios

El miércoles último, el Gobierno y veinte provincias firmaron un acuerdo a través del cual los gobernadores se comprometieron a poner en marcha tareas de fiscalización en sus distritos para asegurar el cumplimiento del programa.

El acto estuvo encabezado por el presidente Alberto Fernández y por las provincias estuvieron presentes -de manera presencial o virtual- los gobernadores Axel Kicillof (Buenos Aires), Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Gildo Insfrán (Formosa), Sergio Zillioto (La Pampa), Ricardo Quintela (La Rioja), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Jorge Capitanich (Chaco),

También Gerardo Morales (Jujuy), Omar Gutiérrez (Neuquén), Arabela Carreras (Río Negro), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Omar Perotti (Santa Fe), Sergio Uñac (San Juan), Mariano Arcioni (Chubut), Gustavo Sáenz (Salta) y Gustavo Valdés (Corrientes).

El acuerdo contempla las tareas de fiscalización, control, juzgamiento y sanción de las disposiciones establecidas en la resolución 1050/2021 que determinó el congelamiento de precios.

“Somos conscientes de que las medidas de corto plazo son necesarias, pero no suficientes. Debemos tener instrumentos económicos e institucionales estables y permanentes que garanticen rentabilidades empresarias razonables, una distribución justa del excedente a lo largo de las cadenas productivas, protegiendo a sus actores más débiles, y el acceso de los trabajadores a los bienes y servicios de consumo básico a precios accesibles”, subraya el documento.

En ese sentido, también señala que los firmantes acuerdan “trabajar de manera federal y planificada en la creación de mercados concentradores descentralizados en cada región del país”.

“En ese marco, los mercados concentradores no sólo permiten estrechar la relación comercial entre productores y consumidor, sino que acompañan y ponen en valor los esfuerzos que vienen haciendo las provincias para ampliar y diversificar la oferta productiva”, concluye el acuerdo.

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La brecha de precios entre lo que pagó el consumidor y lo que recibió el productor bajó 5% en septiembre

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El consumidor pagó, en promedio, 5,9 veces más de lo que cobró el productor por esos alimentos, al tiempo que la participación del productor en los precios de venta subió a 26,4 por ciento.

Resultados de septiembre

IPOD frutihortícola: bajó 4,5% en el mes y la brecha promedio se ubicó en 6,7 veces.

IPOD ganadero: bajó 7,9%, a 3 veces. El IPOD ganadero resultó 55,4% más bajo que el IPOD frutihortícola, ampliando nuevamente su brecha frente al mes anterior.

Participación del productor en el precio final: subió 1,2 puntos porcentuales en septiembre, de 25,2% a 26,4%.

La brecha de precios entre lo que pagó el consumidor y lo que recibió el productor en el campo por sus productos agropecuarios, bajó un 5 por ciento en septiembre, por lo que hubo una mejora tras cinco meses continuos de aumento en ese indicador, informó hoy la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

La variable se dio así, según precisó la CAME, porque estuvo impulsada por la mejora en los precios al productor.

El consumidor pagó, en promedio, 5,9 veces más de lo que cobró el productor por esos alimentos, al tiempo que la participación del productor en los precios de venta subió a 26,4 por ciento.

Asimismo, para los 24 agroalimentos relevados, los consumidores pagaron en promedio 5,91 veces más de lo que cobró el productor (5,87 en julio y 6,22 en agosto).

La caída mensual del IPOD, si se tienen en cuenta las estacionalidades de los productos, fue impulsada por un aumento de 13,5 por ciento en los precios al productor, mientras que los precios al consumidor subieron 5,6 por ciento en los comercios pymes de cercanía y 3,6% en los hipermercados.

Estos porcentajes representan, en promedio, las variaciones de precios mensuales de los 24 productos de la canasta en los diferentes estadios (precio en origen, precio en góndola en comercios de cercanía y en hipermercados).

De acuerdo a los 24 productos relevados, en 20 de ellos se podían encontrar mejores precios en los comercios minoristas pymes que en lo hipermercados.

El brócoli mantuvo una diferencia importante, ya que en verdulerías y almacenes el precio del kilogramo fue 40,3% menor a los hipermercados (casi la misma diferencia que en agosto), mientras que luego le siguió la leche, con un precio promedio 24,7% menor en los comercios pymes que en los hiper.

Los productos con mayor caída mensual en sus brechas fueron: frutilla, con una baja de 30,5%, zanahoria (-26,9%), zapallito (-26%) y brócoli (-24,6%), al tiempo que los de mayores subas fueron tomate redondo (+50,8%) y repollo (+13,8%).

Los datos surgen del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora el sector de Economías Regionales de CAME en base a los precios de origen de las principales zonas de producción y a más de 700 precios de cada producto en destino, relevados en verdulerías y mercados por un equipo de 30 encuestadores, como así también mediante un monitoreo de los precios online de los principales hipermercados del país, durante la segunda quincena del mes.

Mayores y menores brechas

– En septiembre, las mayores brechas entre precios de origen y destino se dieron en: limón con una diferencia de 15,4 veces, cebolla (13,2 veces), tomate redondo (10,8 veces) y zanahoria (10,7 veces).

– Los productos con menores brechas, en tanto, fueron: frutilla (1,2 veces), pollo (1,6 veces), huevos (2,2 veces) y acelga (2,6).

Donde más subió y más bajó la brecha

En septiembre hubo 12 productos con bajas en sus brechas y 12 con aumento, que determinaron la caída promedio de 4,9% en el IPOD del mes.

– IPOD tomate redondo: subió 50,8%, por un alza de 58,9% en los precios al consumidor y de solo 5,3% en los precios al productor. Interanualmente, se observa una baja del 15,6% en el precio de origen. El aumento en los precios de góndola de este producto se explica por una menor oferta por cuestiones climáticas, especialmente en la provincia de Salta, una de las productoras destacadas. Según explican los productores consultados, septiembre es una época del año donde los precios se incrementan por la escasez de producto. Sin embargo, como en la Argentina la oferta de tomate no cubre la demanda, el precio es muy frágil y cualquier efecto que impida cosechar por unos días, lo mueve.

– IPOD repollo: subió 13,8% en el mes, que se explica por un aumento de 14,5% en los precios de destino y de 0,6% en origen. En un año, el precio de origen subió 82,8%.

– IPOD zanahoria: bajó 26,9%, por el aumento de 53,8% en los precios de origen y de 12,5% en los precios al consumidor. Interanualmente, los precios de origen subieron 17,6%. Sobre la variación mensual en el precio en origen, los productores comentaron que se debe a cuestiones de temporada. Si bien está aumentando la producción en Santa Fe, en provincias productoras muy importantes como Santiago del Estero, se está terminando.

– IPOD frutilla: bajó 30,5%, por el aumento de 7% en los precios de origen y una baja de 25,6% en los precios al consumidor. Interanualmente, los precios de origen subieron 65%. Los productores consultados señalan su preocupación por la bajante histórica del río Paraná, que podría afectar los cultivos de la zona de Coronda, en Santa Fe, que es la segunda mayor productora de frutillas después de Tucumán. El menor caudal de agua incrementa la salinidad y disminuye su calidad, afectando al cultivo de la frutilla, que se destaca justamente por la cantidad de agua que demanda para crecer. Eso estaría haciendo aumentar el precio de origen.

Participación del productor

– La participación promedio del productor en el precio final de los 24 productos relevados subió de 25,2% en agosto a 26,4% en septiembre.

– La mayor participación la lograron en la frutilla, donde el productor recibió en promedio un récord de 86% de su precio de venta minorista. La peor ocurrió en el limón y la cebolla, donde el productor apenas se llevó el 6,5% y el 7,6% del precio que pagó el consumidor, respectivamente.

El IPOD es un indicador elaborado por el sector de Economías Regionales de CAME para medir las distorsiones que suelen multiplicar por varias veces los precios de los productos agropecuarios, desde que salen del campo hasta que llegan al consumidor. Estas distorsiones son muy dispares según producto, región, forma de comercialización y época del año.

En general, las diferencias se deben a un conjunto de comportamientos. Por un lado, los especulativos, adoptados por diferentes actores de la cadena de valor que abusan de su posición dominante en el mercado –básicamente, los hipermercados, los galpones de empaque y cámaras de frío–. Por el otro, factores tales como la estacionalidad, que afecta a determinados productos en algunas épocas del año, las adversidades agroclimáticas, y los costos de almacenamiento/acopio y transporte, entre otros.

Metodología del IPOD

El Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) comenzó a elaborarse en agosto de 2015, a fin de visibilizar la falta de transparencia en las cadenas de valor.

A través del IPOD se busca conocer la brecha de precios entre dos momentos de la etapa de comercialización de un producto agropecuario:

– Precio de origen: precio que se le paga al productor.

– Precio de destino: precio que abona el consumidor en góndola.

La diferencia origen-destino indica la cantidad de veces que aumenta el precio del producto desde su salida del campo hasta su comercialización en góndola.

El relevamiento para elaborar el IPOD de septiembre se realizó durante la segunda quincena del mes, con una cobertura geográfica nacional.

Para obtener los precios de destino, que desde agosto de 2021 se ponderan por población a nivel regional (Censo INDEC, 2010), se relevaron más de 700 precios de cada producto, no solo a través de un monitoreo diario de los precios online de los principales hipermercados del país —Coto, Walmart, Disco, Jumbo, Único, Carrefour, La Anónima, Cóndor, Dino y Modo Market—, sino también mediante un equipo de 30 encuestadores en mercados y verdulerías de Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires (GBA y Mar del Plata), Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe (Capital y Rosario), Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán.

Para obtener los precios de origen se consultó telefónicamente a 10 productores de cada alimento, localizados en sus principales zonas productoras.

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Estable pero elevada: la anatomía de la inflación

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Un informe de la consultora Analytica muestra como impacta la inflación en el país

 En una muestra más de sus habituales giros violentos, la economía argentina pasó de un régimen de tipo de cambio con flotación libre y flexibilidad absoluta en el ingreso y salida de divisas a un férreo control de cambios. Este cambio de régimen cambiario que se instaló desde fines de 2019 genera una significativa concentración de la inflación mensual respecto de su valor central. Sin embargo, de no modificarse ciertas condiciones básicas, promete perpetuar una inflación alta y estable.

 Al intentar evitar fluctuaciones bruscas del tipo de cambio, el cepo interrumpió un peligroso proceso de aceleración inflacionaria y redujo sus valores extremos, como ocurrió en 2018 y 2019. A la vez, disminuyó la dispersión en la tasa de inflación de un mes al otro, por menores oscilaciones en los precios relativos, en especial tipo de cambio, tendencia que reforzó el congelamiento de las tarifas. La pandemia jugó su parte, al desplomar a la mitad la inflación durante los primeros meses.

 Sin embargo, dadas las fuertes restricciones para generar dólares, no parece factible el retorno inmediato a un régimen de plena flexibilidad cambiaria. En consecuencia, la anatomía actual de la inflación se consolidará.

 Tras el pico de marzo, la inflación mostró cierta reducción hasta junio para después amesetarse en torno al 3%. Agosto se ubicará apenas unas décimas por debajo. Es evidente que la inflación sigue rotando en torno a un centro.

 Esta menor volatilidad mensual de la inflación producto de los controles de cambios exige de una mayor dureza fiscal y monetaria para atacar el fenómeno, y a la vez estrategias que lidien con la inercia y las expectativas. En concreto, estabilizar los precios desde una inflación consolidada como la actual requiere, además, acuerdos políticos de múltiple espectro (con empresarios, con sindicatos, con movimientos sociales) y cierto grado de reformas estructurales que complementen la política económica.

 En el gráfico se refleja una distribución de la tasa de inflación medida en meses en tres períodos cambiarios: el primer cepo, impuesto por CFK (octubre 2011-diciembre 2015), la flexibilidad cambiaria de la era Macri (2016-agosto 2019) y el segundo cepo, reinstalado por el propio Macri en setiembre de 2019 y continuado hasta hoy.

 En el primer cepo la inflación se concentró fuertemente en el 2% mensual (29 meses) y algo menos en el 3% (11 meses). Cuando la gestión pasada flexibilizó el tipo de cambio la inflación estuvo girando en torno del 3%, dándose además una mayor dispersión, con tasas que llegaron al 8,4% en abril de 2016

 Con el nuevo cepo de setiembre de 2019, la ausencia de grandes cambios en los precios relativos hizo que la distribución se achate y muestre menos valores extremos y más bajos (4,8% en marzo de este año).

 En el corto plazo, el acuerdo con el FMI implicará seguramente ciertas correcciones de precios relativos, por lo que la distribución de la inflación puede volver a registrar extremos como los del período de flexibilidad cambiaria, y un nuevo corrimiento hacia la derecha de la distribución, quizás pasando de la zona del 3% al 3,5% (valores anualizados de 40 y 50% respectivamente). Finalizada la etapa de reacomodamiento, no será posible. volver a un régimen sin restricciones ya que la etapa fácil de emisión de deuda pública en los mercados externos está agotada.

 Tengamos en cuenta que al momento de asumir Mauricio Macri la Argentina llevaba casi quince años de estar fuera de los mercados de deuda. Al finalizar el mandato de Alberto Fernández, llevaría apenas seis. Esto implica que, ante una recuperación de los precios de los activos y, teniendo en cuenta la ya elevada tenencia de valores nominales de los principales operadores de títulos de deuda local, la participación argentina en las carteras de inversión volvería rápidamente a los niveles observados en 2017, o sea sus máximos.

 En síntesis, manteniendo los controles de cambios y una vez superados los impactos de precios asociados al acuerdo con el FMI, la inflación se comportaría en línea con lo observado en estos últimos dos años, incluso con menor dispersión. A la hora de proyectar la nominalidad, son buenas noticias. Desde ya, creemos que el principal objetivo del gobierno debería ser acelerar el desplazamiento hacia la izquierda de la distribución de frecuencias de la tasa de inflación.

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Cerca de 2018 y 2019: en 2021, la inflación estará por encima del 48%

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El análisis de Ecolatina sobre los datos de la inflación de julio en Argentina pone al promedio anual por encima del 48%, muy por encima del 29% estimada por el Gobierno nacional

En julio, la inflación nacional fue de 3% según informó el INDEC. De este modo, se registró la variación más baja desde septiembre del año pasado, cuando había comenzado a acelerar impulsada por la flexibilización de la cuarentena. En sentido inverso, la suba de precios acumuló 51,8% en los últimos doce meses, alcanzando el mayor valor desde enero de 2020.

Con estos números, la inflación acumuló 29,1% entre enero y julio, casualmente el objetivo que se había propuesto el gobierno para todo el año. Esta aceleración “imprevista” -al menos, para el Poder Ejecutivo- forzó la reapertura de paritarias y las consecuentes actualizaciones salariales, algo que ya se refleja en el índice: los Servicios (+3,1%, +38,2% i.a.) se ubicaron por encima de los Bienes (+2,9%, +57,9% i.a.), por primera vez en ocho meses, motivados por la mayor incidencia del costo salarial en sus precios finales.

Considerando que los servicios públicos se mantuvieron congelados, la diferencia se explicó íntegramente por la mayor evolución de los servicios privados. En un contexto de baja evolución del tipo de cambio oficial y una continuidad en la mejora de salarios nominales, este comportamiento se mantendría durante el segundo semestre, achicando las diferencias acumuladas en el último tiempo.

Una cuestión para destacar es que el capítulo de Alimentos y bebidas (+3,4%, +56,4% i.a.) se ubicó por encima de la inflación en julio. En este sentido, impactaron las subas de varios productos de Consumo Masivo -como aceites, lácteos e infusiones- que siguen recuperando el terreno perdido tras el desarme de los controles de precios, así como la suba en las verduras.

Por su parte, el IPC Núcleo (+3,1%) se ubicó levemente por encima de la inflación agregada, evidenciando las dificultades para romper el piso de 3% del Nivel General. Además, cerca de 0,5 p.p. de la inflación del mes fue explicada por los Estacionales (+4,9%) mientras que los precios regulados continuaron funcionando como ancla (+1,4%) y ayudando a la desaceleración del Nivel General.

Esperamos que esta dinámica se mantenga en el segundo semestre y, en consecuencia, la inflación pase de la zona del 4% mensual en la primera mitad del 2021 a la del 3% en la segunda. La menor depreciación del tipo de cambio oficial y tarifas pisadas ayudarán a que en la previa electoral estos números sean inferiores, incluso contando reapertura de paritarias. En respuesta, desde Ecolatina proyectamos una inflación anual de 48,5% en 2021.

A diferencia de lo ocurrido durante buena parte del gobierno de Cambiemos, la marcada aceleración de la inflación -será más de 10 p.p. superior a la de 2020- no responderá a una corrección en los precios relativos. Parte de estos desequilibrios deberán ser corregidos en el marco del pronto acuerdo con el FMI, por lo que el año entrante también será agitado en materia inflacionaria, dejando un piso del 40% para 2022.

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La inflación no logra romper el piso del 3% y la yerba está entre los productos con más aumentos en góndola

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En junio, la inflación nacional fue de 3,2%, desacelerándose 0,1 p.p. respecto al mes anterior. De esta manera, el primer semestre del año cerró con una suba de precios de 25,3% (equivalente a 57% anualizado) y de 50,2% en la comparación interanual. 

En lo que respecta a los capítulos, 8 de 12 se ubicaron por encima del 3%, mientras que en mayo solo habían sido 5. Dentro de las mayores evoluciones se ubicó Comunicación (+7,0%), como consecuencia de los aumentos en telefonía e internet, y Bebidas alcohólicas y tabaco (+5,0%) por el aumento de cigarrillos. Por su parte, se destacó la dinámica de Alimentos y bebidas no alcohólicas (+3,2%), que por segundo mes consecutivo se ubicó cerca de 3%, mostrando una marcada desaceleración respecto al 4,4% promedio que había mostrado en el primer cuatrimestre del año. De todas maneras, el desarme de precios máximos y las subas del precio de la carne otorgaron presiones al capítulo.  

Por otro lado, el IPC Núcleo -que excluye bienes y servicios Regulados o con componente estacional- trepó 3,6% (+27% acumulado), por encima del IPC Regulados (+3,2% en junio, +24% en el acumulado) y del IPC Estacionales (+0,5% en el mes, +18% en el primer semestre). La referida dinámica de la inflación núcleo, que capta con mayor precisión la inercia, viene ubicándose por encima del 3,5% desde octubre del año pasado, dando cuenta la importante rigidez presente en el proceso inflacionario, especialmente considerando que no hubo un salto importante del tipo de cambio oficial.  

Por su parte, una vez más los Bienes (+3,4%) se ubicaron por encima de los Servicios (+2,7%), acumulando subas de 27,6% y 20,2% respectivamente hasta junio. En este sentido, la menor evolución mensual de los Servicios se mantuvo durante todo el primer semestre, gracias a la reducida dinámica de los servicios públicos. En los próximos meses, la reapertura de paritarias, en un contexto en el cual perdió relevancia la pauta del 29%, podría reavivar nuevas presiones (principalmente) para los servicios privados, achicando la diferencia entre ambos grupos.  

Además, hay que tener en cuenta que el menor alcance de los controles de precios tras el desarme de los precios máximos generará que los bienes de consumo masivo no muestren una desaceleración importante. A pesar de estos factores, el menor ritmo de depreciación del tipo de cambio oficial y reducidas autorizaciones de subas de los precios regulados en la previa electoral ayudarían a que la desaceleración mensual del Nivel General se reafirme en el segundo semestre del año. 

De esta manera, luego de observar una inflación promedio del 3,8% en el lapso enero-junio, esperamos que esta se ubique en torno al 2,8% mensual promedio en el segundo semestre. Con estos números, la interanual se mantendrá en la zona del 50% durante los meses del segundo semestre y cerraría con una suba aproximada de 48% en 2021, dejando atrasos pendientes para el año entrante: difícilmente la inflación pueda perforar el 40% en el 2022.   

Por el peso que tienen en el gasto familiar, “la suba en la división alimentos y bebidas no alcohólicas (3,2%) fue la de mayor incidencia en todas las regiones”, dice el INDEC en su informe de Inflación. Y ese peso es de mayor impacto entre los asalariados y  los sectores de menores ingresos y recursos.

El informe del INDEC detalla: “el incremento se explicó principalmente por los aumentos en carnes y derivados; leche, productos lácteos y huevos; pan y cereales; aceites, grasas y manteca; y café, té, yerba y cacao. Estas alzas estuvieron parcialmente compensadas por bajas en Frutas, y en Verduras, tubérculos y legumbres en la mayoría de las regiones”.

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