INGRESOS

Ingreso disponible: más del 60% de los argentinos recortó gastos

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El ingreso disponible de los hogares argentinos —el dinero que queda luego de pagar los gastos fijos— mostró una leve mejora durante 2025, pero aún se mantiene 7% por debajo de noviembre de 2023, el mes previo a la devaluación impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Según un relevamiento privado, en junio volvió a caer un 0,4% real respecto de mayo, lo que refleja la presión de tarifas, alquileres y transporte sobre los presupuestos familiares.

Más de seis de cada diez argentinos declararon haber resignado consumos habituales como ocio, primeras marcas en el supermercado, compra de ropa o vacaciones. El fenómeno impacta en empresas locales y plantea un desafío para la recuperación del consumo masivo, pese a la mejora del crédito y el repunte en bienes durables.

El deterioro del ingreso disponible no comenzó con Milei. Entre 2017 y 2023, los salarios reales habían perdido 25% de poder adquisitivo, según el Indec, por efecto de la crisis cambiaria del macrismo, la pandemia y el estallido inflacionario del último gobierno kirchnerista.

Con la devaluación de diciembre de 2023, la liberación de precios y la quita de subsidios en tarifas de servicios públicos, el oficialismo buscó reordenar precios relativos y estabilizar la economía. La estrategia logró desacelerar la inflación y recuperar en parte el salario en dólares, pero modificó la estructura de gasto familiar: los gastos fijos representan hoy en promedio 23% de los ingresos, con un peso mucho mayor entre inquilinos (36%) que entre propietarios (19%).

El consumo privado, medido de forma amplia, creció 11,6% interanual en el primer trimestre de 2025, impulsado por el crédito a bienes durables y el uso de ahorros, pero el consumo masivo en supermercados y mayoristas muestra un retroceso constante.

Radiografía del ingreso disponible: datos de Empiria y UTDT

El último informe de Empiria, la consultora que dirige el exministro Hernán Lacunza, detalla que en junio los ingresos crecieron apenas 0,2% real, con impulso de jubilaciones actualizadas por inflación. Los salarios privados registrados avanzaron 0,1%, mientras que los del sector público cayeron 0,3%.

Los gastos, en cambio, subieron 2% real, principalmente por alquileres y expensas (+2,8%) y transporte (+2%). En 2025, los gastos fijos ya acumulan un aumento del 1%, tras el salto del 50% en 2024.

La evolución fue dispar por segmentos:

  • Hogares de ingresos altos: caída de 0,1% en junio, con mejora acumulada de 2% en el semestre, aunque aún 3% debajo de 2023.
  • Hogares de ingresos bajos: retroceso de 0,5% en junio y caída acumulada del 10% respecto de noviembre de 2023, pese a una mejora del 3% en el semestre.

El 36% de los hogares declaró usar ahorros para gastos corrientes en el primer trimestre, cinco puntos por encima del promedio histórico. El crédito con tarjeta, en cambio, se estancó en julio por la suba de tasas.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de la UTDT cayó 13,9% en agosto respecto de julio, y se ubicó en 39,94 puntos. En el Gran Buenos Aires, en plena campaña electoral hacia el 7 de septiembre, la confianza bajó 15,8%.

Para el exministro Dante Sica, director de Abeceb, el problema central es la competencia por el ingreso disponible: “El salario real privado volvió a niveles de 2023, pero ahora ese ingreso debe afrontar tarifas plenas y compite con el ahorro en pesos y con los importados. Con menor inflación, los consumidores comparan más y las empresas deben adecuarse a un mercado distinto”.

En tanto, Ecolatina, que dirige Federico Moll, advierte que la presión de servicios inelásticos como salud y educación limita la mejora del ingreso: “No se ven señales de un crecimiento significativo del ingreso disponible en lo que resta del año. El Gobierno privilegia bajar la inflación, aun a costa de un menor nivel de actividad”.

El ajuste en el consumo se refleja en las decisiones familiares: una encuesta de Casa Tres indicó que el 63% de los hogares recortó algún gasto, en particular ocio (60%), primeras marcas (47%), ropa (44%) y vacaciones (41%)

Consumo en tensión de cara a las elecciones

El escenario hacia fin de año dependerá de la evolución de tres variables clave:

  1. Inflación y salarios reales, que marcarán el margen para recomponer ingresos.
  2. Costo de los servicios básicos, que seguirá condicionando el presupuesto familiar.
  3. Clima político y electoral, especialmente en el GBA, donde el humor social se vincula directamente con el bolsillo.

Mientras el consumo de bienes durables como autos, motos y electrodomésticos aún resiste, la contracción del gasto corriente plantea un desafío para el mercado interno y la industria local. La estabilidad nominal logró frenar la inflación, pero dejó a las familias con menos margen de maniobra y mayor disciplina de consumo, un factor que pesará en la agenda política y económica de los próximos meses.

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La paradoja de la inflación: el sueldo rinde más, pero los productores perdieron ingresos

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Entre marzo de 2024 y junio de 2025 se consolidó un fenómeno que refleja las contradicciones de la economía argentina: mientras los salarios recuperaron capacidad de compra frente a alimentos básicos, los productores de materias primas —entre ellos, los de yerba mate— sufrieron una fuerte pérdida de rentabilidad por el atraso de los precios en origen.

La mejora en los salarios medidos por el RIPTE

El último informe de CONINAGRO, titulado “Del Sueldo al Plato: ¿Cuánto rinde el salario?”, muestra con claridad el cambio de tendencia. Según el relevamiento basado en el índice RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), los salarios crecieron un 57,3% interanual entre junio de 2024 y junio de 2025, frente a una inflación de 39,4%.

Esa diferencia dejó una mejora real del 12,8%, lo que a su vez acumuló una recuperación del 25,8% desde el piso de marzo de 2024. En valores constantes, el salario promedio pasó de $1.166.780 en marzo de 2024 a $1.468.135 en junio de 2025.

La relación con la inflación mensual confirma la tendencia: en junio de 2025 el índice de precios avanzó un 1,6%, mientras que el RIPTE trepó 2,8%, consolidando dieciséis meses de desaceleración inflacionaria y de recomposición del ingreso.

El sueldo frente al changuito: cuánto más se compra

El ejercicio de comparar salario y alimentos de la canasta básica muestra con nitidez la paradoja.

  • Aceite de girasol: +41,9% de poder adquisitivo, lo que permitió comprar 99 botellas más (de 237 a 336).
  • Yerba mate: +82,3%, el mayor salto del período, con 293 paquetes más (de 356 a 650).
  • Leche: +60%, con 349 sachets adicionales (de 583 a 933).
  • Asado: +20,2%, con 22,5 kilos más (de 111 a 134).
  • Huevo: +24%, con 70,5 medias docenas más (de 293 a 364).
  • Pan: +30%, con 94 kilos más (de 319 a 413).

La mejora en el poder adquisitivo, explican en CONINAGRO, responde a la combinación de dos factores: la recuperación salarial en términos reales y el menor ritmo de aumento de los precios de los alimentos respecto del resto de la economía.

La contracara: los productores en rojo

El mismo informe deja en evidencia la otra cara de la moneda: la pérdida de ingresos para las economías regionales, con impacto directo en los productores de alimentos.

En el caso de la yerba mate, el precio en góndola subió mucho menos que los costos de producción, lo que recortó márgenes y encendió la alarma en toda la cadena. Según los cálculos, la yerba perdió un 25,8% de su valor real en el último año, ubicándose entre los productos más castigados junto a la cebolla (-71,4%), el tomate (-56,2%), el arroz (-41,2%), la papa (-30,2%) y el vino (-21,5%).

Para los yerbateros, esta situación refleja la dificultad de sostener la rentabilidad en un contexto en el que los insumos —desde el combustible hasta la mano de obra— subieron muy por encima de lo que se les paga por la hoja verde o la yerba canchada.

El atraso de los precios en origen genera un desfase estructural: mientras los consumidores celebran que el paquete de medio kilo es relativamente más accesible, los productores advierten que el modelo es insostenible.

Una demanda que empieza a repuntar

La paradoja no se cierra en sí misma. CONINAGRO señala que la mejora salarial ya comenzó a traducirse en un incremento del consumo de alimentos, lo que podría abrir una ventana de alivio para las economías regionales en el corto plazo.

En Misiones, el corazón yerbatero del país, las cooperativas y productores esperan que ese mayor consumo permita compensar, aunque sea parcialmente, la caída en los márgenes. La incógnita es si el atraso en el precio en origen podrá corregirse en la próxima ronda de negociaciones o si la presión sobre el sector se profundizará.

El contexto macroeconómico aporta otro elemento clave. El INDEC informó que la inflación de julio de 2025 fue del 1,9%, apenas por encima de junio, pero celebrada como un dato positivo por el bajo traslado de la devaluación a precios.

En el detalle, las mayores subas se dieron en Recreación y cultura (+4,8%), Transporte (+2,8%) y Restaurantes y hoteles (+2,8%). En tanto, Alimentos y bebidas no alcohólicas, el rubro que más pesa en el IPC, se ubicó en 1,9%, por debajo del promedio interanual de precios (+36,6%) y con un alza acumulada del 30,6% en doce meses.

Esto explica por qué los alimentos fueron el motor de la recuperación del poder adquisitivo, aunque al mismo tiempo refleja el desequilibrio entre consumidores y productores.

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Misiones mantuvo superávit fiscal pese al fuerte incremento del gasto en el NEA

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En el primer trimestre de 2025, Misiones logró sostener un desempeño fiscal positivo en un contexto de fuerte expansión del gasto público en las provincias del nordeste argentino (NEA), según un informe de la consultora Politikon Chaco. La provincia registró un superávit financiero del 9,7% de sus ingresos totales, uno de los más altos del país y por encima del promedio nacional (7,4%). También mostró un resultado primario superavitario del 9,8%, en línea con su desempeño del año anterior.

Los ingresos totales de Misiones crecieron un 13,9% interanual en términos reales, ubicándose en $830.205 millones, mientras que sus gastos crecieron a un ritmo levemente superior, del 14,5%, alcanzando los $749.593 millones. A pesar de este mayor dinamismo del gasto, la provincia logró mantener sus cuentas ordenadas, consolidándose como una de las jurisdicciones con equilibrio fiscal sostenido.

En el contexto regional, el desempeño misionero contrasta con el deterioro fiscal de sus vecinos del NEA. Corrientes fue la provincia con el resultado más negativo del país: cerró el trimestre con un déficit financiero del 9,0% y un déficit primario del 8,9%, tras un aumento explosivo del gasto (39,5%) que superó con creces el crecimiento de sus ingresos (16,4%). Chaco también revirtió su resultado positivo del año anterior y terminó con déficit financiero del 3,1% y primario del 0,1%, a pesar de haber registrado una suba de ingresos del 19,7%.

Por su parte, Formosa mantuvo superávit financiero (6,9%) y primario (6,9%), aunque también aceleró fuertemente su gasto (37,8%), compensado por un aumento similar de los ingresos (18,2%).

En el balance acumulado de los últimos doce meses, Misiones también muestra una posición sólida: exhibe un superávit financiero del 1,3% y primario del 1,5%, muy por encima del resultado de Chaco (déficit financiero de 8,5%) y Corrientes (déficit de 2,7%).

A nivel nacional, 15 provincias lograron superávit financiero en el primer trimestre, destacándose CABA, Jujuy y Santiago del Estero. Ocho provincias cerraron con déficit, entre ellas Corrientes, Chaco y Santa Cruz. Solo Entre Ríos, Mendoza y San Luis mejoraron su desempeño fiscal respecto al año pasado.

En un escenario nacional de recuperación parcial de los ingresos (8,1% real interanual) y fuerte expansión del gasto (16,4%), Misiones se posiciona como una de las provincias con mayor estabilidad fiscal del NEA, gracias a una administración equilibrada y sostenida en el tiempo.

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Transferencias a Misiones: leve repunte en diciembre, pero el 2024 cerró con una caída histórica del 9,7%

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Un informe de la consultora Politikon mostró que las Transferencias a Misiones tuvieron un leve repunte en diciembre, pero el 2024 cerró con una caída histórica del 9,7%Las transferencias automáticas a Misiones crecieron 1,9% en diciembre pero cierra el 2024 con caídas

En el mes de diciembre de 2024 las transferencias automáticas del Estado nacional a las provincias y CABA totalizaron $ 4,2 billones presentando una suba en términos reales del 1,4% contra igual mes del año anterior.

En ese marco, los envíos a Misiones también presentaron alzas: la provincia captó $ 136.628 millones con una variación del 1,9% interanual en términos reales, indicó un reporte de la consultora Politikon Chaco en base a datos de la DNAP y INDEC.

En el caso misionero, los recursos por Coparticipación Federal totalizaron $ 124.505 millones (91% del total) y crecieron 7,2%, muy traccionado por la suba en la recaudación de Ganancias y de IVA; por su parte, los recursos derivados de los leyes y regímenes especiales totalizaron $ 7.682 millones cayendo 2,6%, una baja impulsada por una importante merma en la recaudación del impuesto a los Bienes Personales. Finalmente, los fondos por Compensación del Consenso Fiscal descendieron en 55,9% real para la provincia, una baja explicada principalmente por la base comparativa (en diciembre 2023 el pago de este concepto no solo incluyó lo correspondiente al mes en cuestión sino también al pago de deuda de años anteriores).

Con el alza de este mes, la provincia logró obtener un excedente de recursos estimado en $ 2.483 millones contra igual mes del 2023, al medirlo en moneda constante de diciembre de 2024; además, se trato del segundo mes consecutivo con subas reales interanuales.

Pese a los resultados positivos de los últimos dos meses, el 2024 cerró con una importante caída: los envíos a Misiones totalizaron $ 1.347.643 millones, mostrando una contracción del 9,7% interanual en términos reales

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El ingreso promedio de la población ocupada es $612.035, según el Indec

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Hubo una leve disminución de la desigualdad en la comparación interanual. El coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar de las personas fue de 0,435 para el tercer trimestre de 2024, mientras que en el mismo trimestre de 2023 el valor fue de 0,434, lo que muestra una leve disminución de la desigualdad en la comparación interanual. 

Así lo reflejó la Evolución de la distribución del ingreso (EPH) del Indec en los resultados del tercer trimestre de 2024 correspondientes a los 31 aglomerados urbanos.

La suma total de ingresos para el total de la población de referencia fue de $12.327.531 millones, lo que
significó un incremento de 238,6% en relación con igual trimestre de 2023.

El ingreso promedio per cápita del total de la población, que corresponde a 29.720.283 personas, alcanzó los $414.785, mientras que la mediana del ingreso per cápita fue de $300.000.

El 62,8% de la población total (18.660.407 personas) percibió algún ingreso, cuyo promedio es igual a $649.163. 

Analizado según escala de ingreso individual, el ingreso promedio del estrato bajo (deciles 1 a 4) fue de $212.282; el del estrato medio (deciles 5 a 8), a $603.688 y el del estrato alto (deciles 9 y 10), a $1.614.039.

Los perceptores varones tuvieron un ingreso promedio de $754.820, mientras que el de las mujeres fue de $546.317.

Respecto a la población ocupada, se registró un ingreso promedio de $612.035 y un ingreso mediano de $500.000, equivalente al límite superior de ingresos del decil 5, bajo el cual se sitúa el 50% de las personas ocupadas.

El ingreso promedio de los primeros cuatro deciles de la población, ordenada según ingreso de la ocupación principal, fue de $200.163. 

El ingreso promedio del estrato medio (deciles del 5 a 8) fue de $602.290, mientras que el ingreso de los deciles 9 y 10 fue de $1.455.768. 

Respecto a la población asalariada, se registraron 9.562.508 personas con ingreso promedio de $640.470.

El ingreso promedio de las personas asalariadas con descuento jubilatorio fue de $810.560 (+244,8% interanual), mientras que en el caso de aquellas sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio equivale a $334.819 (+199% interanual). 

En el caso de los hogares, los ingresos laborales representaron el 77,5% de los ingresos totales, mientras que los ingresos no laborales alcanzaron el 22,5% restante.

El peso de los ingresos no laborales fue mayor para los deciles de ingreso total familiar más bajos, que fueron 61,6% en el primero y 11,2% en el décimo.

Respecto a la relación de dependencia de los hogares, la cantidad de personas no ocupadas fue de 122 por cada 100 ocupadas, mientras que la cantidad de no perceptoras de ingreso fue de 59 por cada 100 perceptoras.

Esta relación es mayor en el caso de los deciles más bajos. 

La brecha calculada entre la mediana del decil 10 y el decil 1 de ingreso per cápita familiar de la población fue de 14. 

La brecha de la mediana se mantuvo sin cambios, en la comparación interanual, con respecto al tercer trimestre de 2023, y descendió un punto en relación al último trimestre con aguinaldo (primer trimestre de 2024), se informó.

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