INTA

Asumió la nueva directora de INTA Montecarlo

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María Elena Gauchat llevará la dirección de esta Estación Experimental Agropecuaria durante los próximos cuatro años. Es la primera mujer en asumir este rol en esta unidad de la que dependen 51 profesionales entre investigadores y extensionistas.

Con un acto del que participó el personal de la institución, directivos, autoridades municipales y referentes del sector productivo y educativo, este lunes 12 de septiembre asumió formalmente la Dra. Gauchat como nueva directora de la EEA Montecarlo. Tendrá el desafío de conducir esta unidad en la cual se desempeña una importante labor de investigación y de la cual dependen 7 unidades de extensión rural que abarcan la zona oeste y norte de la provincia de Misiones.

El intendente de Montecarlo, Jorge Lovato, fue el encargado de dar la bienvenida a los asistentes destacando “la importancia de ser la primera directora mujer en ocupar este cargo” y remarcó “la importancia de esta institución por lo que hace, pero principalmente por el acompañamiento a los productores con tecnologías concretas y con respuestas a los problemas. El INTA es una de las prestigiosas instituciones que están en Montecarlo, y seguramente con María Elena se va a dar continuidad al trabajo que ya se viene realizando muy bien”.

Seguidamente, Jorge Butiuk, presidente del Concejo Regional de INTA Misiones, señaló “tengo la gran satisfacción de estar dentro del equipo del INTA, es una responsabilidad de todo el Consejo las elecciones de cada uno de los que ocupan un cargo directivo en la institución. Estamos muy satisfechos y creo que María Elena va a estar rodeada de un excelente equipo”.

Por su parte, durante el acto, el Ing. Fabio Wyss, director del Centro Regional Misiones, fue el encargado de poner formalmente en funciones a Gauchat. En su mensaje a los asistentes destacó “para nosotros siempre es un desafío mantener la senda que nos inculcaron en esta institución los precursores. Quiero destacar el proceso de selección por concurso de nuestros directores, que se lleva adelante con instituciones vinculadas al sector productivo. Eso le da más validez y transparencia a la representatividad que va a tener María Elena de aquí en adelante. Les pido a todos los trabajadores del INTA que podamos poner todo el esfuerzo para que el sector productivo realmente vea a la institución como la herramienta necesaria para la innovación y el desarrollo de Misiones”.

Finalmente, la Dra. Gauchat cerró el acto con un mensaje en el que señaló: “para mí es un honor recibirlos en esta casa, a la que llegué con 23 años, lo que he crecido en esta Estación Experimental se lo debo a la gente que me ha formado. Agradezco profundamente la formación desde lo profesional que tuve acá. Encontrarse con formadores que te empujan a crecer, mejorar y capacitarse es fundamental y eso lo encontré aquí. Me toca potenciar las articulaciones que tiene esta unidad y desde la posición del INTA nos toca desarrollar conocimientos, transferirlos, e interactuar con los otros actores del sector en este proceso”.

Perfil de la nueva directora

María Elena Gauchat es oriunda de Rafaela, provincia de Santa Fe.  Se recibió de ingeniera Forestal en la Universidad de Santiago del Estero. Recién egresada, en el año 1998, con 23 años, llegó a Misiones contratada por el INTA en su Estación Experimental Agropecuaria Montecarlo. En esta unidad ha desarrollado toda su carrera profesional: desde técnica contratada, becaria para formación a investigadora de planta en el área de mejoramiento genético forestal.

Entre 2006 y 2011 realizó su doctorado en Francia especializándose en la adaptación de las especies forestales en el contexto de cambio climático. Ha coordinado proyectos de alcance regional y nacional y dirigido numerosas tesis de grado y posgrado. También, a partir del 2015, se desempeña como docente en la Facultad de Ciencias Forestales de Eldorado. Además del área forestal, en los últimos años viene realizando aportes a distintas áreas productivas, entre las que se puede señalar el mejoramiento genético en yerba mate. 

Entre sus logros se destaca haber liderado el proceso de obtención del Pino Híbrido INTA – PINDÓ F1 en vinculación con el sector privado. Esto ha permitido disponer de un material genético de excelente calidad que viene teniendo una amplia y creciente adopción por el sector productivo regional. Este 12 de septiembre Gauchat se ha convertido en la primera mujer en ocupar ese cargo en esta unidad de la que depende gran parte de la investigación y extensión rural que desarrolla el INTA en Misiones.

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Renovaron autoridades en la EEA INTA Cerro Azul

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Con la presencia de autoridades regionales y del Consejo Asesor, el Ing. Agr. Horacio Babi asumió un nuevo periodo como director de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) INTA Cerro Azul.

Esta unidad comienza un nuevo ciclo luego de sustanciado el concurso para renovar sus autoridades. En este sentido, Babi, Ingeniero Agrónomo de formación y Magíster en Desarrollo Rural, continuará 4 años al frente como director de la EEA Cerro Azul.

En el marco de una reunión de Consejo Directivo Regional del Centro Regional INTA Misiones, con participación de representantes del sector público y privado, se realizó la puesta en funciones del director en Cerro Azul. En este sentido, Babi consideró que “es un reconocimiento al trabajo realizado en los últimos 4 años donde hemos podido contar con acciones y productos con desarrollo tecnológico que se ponen en valor hacia la sociedad como la carta de suelos, el maíz Bautista INTA, entre otras líneas de acción y que son posibles gracias al compromiso del equipo de la EEA”.

Asimismo,  Babi expresó que “es una responsabilidad para profundizar el accionar de la EEA para consolidar la generación de información científico tecnológica y avanzar en nuevos procesos de innovación”. Remarcó que “es un compromiso  generar, adecuar y promover diferentes modelos de economía circular en el sistema agrobioindustrial misionero para optimizar el uso de los recursos y que contribuyan a la sustentabilidad”. “Además, poder avanzar en la producción y la comercialización de nuevos materiales genéticos, en particular en yerba mate. Todo eso promoviendo la vinculación tecnológica para consolidar la I+D”, puntualizó Babi.

Además, la extensión rural cobrará un renovado impulso a través del accionar institucional de las 7 Agencias de Extensión Rural y 1 Oficina de Información Técnica en la articulación con los otros actores que intervienen en el medio rural y los municipios.

En tanto, Jorge Butiuk, presidente del Consejo Asesor de INTA Misiones, destacó “el sistema de concursos donde los consejeros de todos los sectores representados, tienen la facultad de participar de los procesos de selección con cada concursante para ocupar los cargos de los puestos directivos”. Así, Butiuk remarcó “el seguimiento al trabajo realizado y la idoneidad llevaron a considerar la continuidad en su cargo”.

Por su parte, Fabio Wyss, director del Centro Regional INTA Misiones enfatizó en la importancia de la elección de las autoridades mediante concurso y el impulso que cobra la institución en la post pandemia. Además, en relación al nuevo ciclo en la EEA Cerro Azul, Wyss destacó “el trabajo y la gestión de los últimos años junto a un equipo consolidado en la Experimental, muestra la esencia de INTA que se hace en el trabajo entre todos”.

EEA Cerro Azul: 91 años de historia

El Centro Regional INTA Misiones está integrado por dos Estaciones Experimentales Agropecuarias con asiento en las localidades desde Cerro Azu y Montecarlo. En particular, la EEA Cerro Azul fue creada por decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 20 de junio de 1931, comenzando a funcionar a mediados de 1934, y dependiendo de la División de Producción Tabacalera de la por entonces Dirección de Agricultura. A partir de la conformación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en 1956, la EEA Cerro Azul pasó a integrar su estructura y se consolidó en el desarrollo científico tecnológico para el sector agroindustrial misionero.

Actualmente, la EEA INTA Cerro Azul comprende 11 departamentos de la provincia y 44 municipios de la provincia de Misiones, una superficie estimada de 16.068 Km cuadrados. En su ámbito de influencia, se encuentran 17.118 EAPs (Explotaciones agropecuarias) lo que equivale al 74% del total de unidades productivas en el ámbito provincial. Cabe destacar que el 57% de estos establecimientos tiene menos de 25 Ha con un acentuado perfil orientado a la producción familiar que se caracterizan por la diversificación de las actividades que desarrollan yerba mate, té, forestación y ganadería, entre otras.

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Detectan alta prevalencia del síndrome de amarillamiento del garbanzo

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El síndrome de amarillamiento del garbanzo (SAG) es una anomalía del cultivo del garbanzo que se caracteriza por la presencia de clorosis, disminución en el crecimiento de la planta y, en los casos más severos, pérdidas en el stand de plantas. Desde 2018 a la actualidad, se registró una fuerte disminución del área sembrada con garbanzo en la Argentina. Si bien esta situación se debe a diferentes causas, los problemas sanitarios como el SAG, juegan un papel muy importante.

Se trata de una problemática multicausal e involucra factores tanto bióticos – hongos, virus e insectos- como abióticos. Silvina Pastor –investigadora del Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) del INTA – afirmó que “de los agentes bióticos, el hongo de suelo, principalmente el género fusarium sp., es el detectado con mayor frecuencia para esta sintomatología, sin embargo, también están presentes otros géneros de hongos como rhizoctonia sp. y macrophomina sp. En algunas campañas, como la de 2019, se observó también una importante presencia de la mosca barrenadora de la soja (melanagromyza sojae) afectando al cultivo”.

“Con relación a los virus, se ha identificado la presencia de virus fitopatógenos como bean leaf roll virus (BLRV), soybean dwarf virus (SbDV), alfalfa mosaic virus (AMV) y cucumber mosaic virus (CMV) en plantas con SAG”, agregó Patricia Rodriguez Pardina –investigadora del IPAVE – INTA –.

Actualmente, el IPAVE-INTA junto con Juan Pablo Edwards Molina –investigador de la EEA INTA Balcarce–, llevan adelante estudios epidemiológicos en Córdoba, Catamarca, Santiago del Estero y Salta, para determinar qué variables ambientales o de manejo influyen en la enfermedad.

Es probable que, bajo condiciones ambientales desfavorables para el normal desarrollo del cultivo, el estrés abiótico provoque esta sintomatología. Además, el efecto “carryover” o la residualidad de los herbicidas en el suelo, así como problemas edáficos, contribuyen a incrementar la incidencia de plantas con amarillamiento. Por todo esto “al tratarse de una problemática multicausal, es complejo definir medidas de manejo dirigidas a disminuir su incidencia”, afirmó Bruno Pugliese – becario doctoral INTA-CONICET-IPAVE–.

La principal recomendación para los productores es “sembrar semilla de buena calidad sanitaria”, afirmó Pastor y agregó: “esta medida de manejo es útil para toda enfermedad transmitida por semilla, para no incorporar o aumentar el inóculo de hongos fitopatógenos”

El garbanzo es, a escala mundial, la tercera leguminosa alimenticia más importante, después del poroto común y la arveja. En nuestro país es una de las legumbres de menor consumo y su producción, mayoritariamente para exportación, se concentra principalmente en Salta, Córdoba y Tucumán.

Antecedentes y situación actual

Los estudios de diagnóstico de agentes causales se iniciaron en 2018 mediante el grupo de sanidad de garbanzo del IPAVE-INTA como consecuencia de la presencia de la enfermedad en las zonas de cultivo de Salta y Tucumán. Situación similar fue observada en el norte de Córdoba el mismo año. Pastor afirmó que “se llegaron a detectar niveles de incidencia de hasta el 60% en lotes de Córdoba”. Durante la campaña 2021, el Cluster de garbanzo Córdoba llevó adelante una red de ensayos del cultivo  para diagnosticar los agentes bióticos vinculados al SAG.

Durante las últimas dos campañas, en las provincias que forman parte del Chaco semiárido, como norte de Córdoba, Santiago del Estero y Salta, se registraron lotes con diferentes niveles de afección. “Algunos con baja presencia de la enfermedad, con incidencia entre el 1 y 5 %, lotes con presencia media -incidencia del 5 al 10 %- y otros muy afectados -hasta el 40 %-” afirmó Pugliese.

La Argentina disminuyó sensiblemente la superficie destinada a cultivo de garbanzo, situación en la cual esta problemática sanitaria tiene gran influencia. Pugliese afirmó que “si no se soluciona este tipo de problemáticas sanitarias que afectan al cultivo, puede que no se revierta esta tendencia” y agregó: “Esto implicaría una pérdida de una importante producción para el país y el deterioro de una cadena de valor que involucra a numerosos actores en la región productora”.

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El Jardín Botánico del INTA conserva más de 1.700 especies de plantas

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Con exactamente 1.787 especies de plantas, el Jardín Botánico Arturo E. Ragonese (JBAER) del INTA se destaca por poseer una colección viva que reúne especies de las regiones fitogeográficas Parque Chaqueño Espinal, Selva Misionera y Estepa Pampeana. Además, cuenta con más de 400 especies exóticas y 220 plantas nativas, que funciona como una reserva natural urbana. Está ubicado en el partido bonaerense de Hurlingham y abarca casi 27 hectáreas. Este año cumple 75 años y lo celebrará con numerosas actividades.

Se encuentra dentro del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias del INTA (CNIA) y pertenece al Instituto de Recursos Biológicos (IRB) del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN). Por su cercanía a la ciudad autónoma de Buenos Aires y su fácil acceso, constituye un sitio muy visitado por el público urbano y representa un destacado pulmón verde.

“Esta singularidad lo coloca en una situación de privilegio para realizar actividades de educación ambiental y como estímulo hacia la toma de conciencia sobre el cuidado y el respeto del ambiente y la conservación de la biodiversidad asociada por parte de quienes lo visitan”, explicó Bárbara Pidal, coordinadora del área de conservación del IRB y a cargo del JBAER.

Dividida en dos sectores, la colección viva conserva más de 1.700 especies de árboles, arbustos y plantas herbáceas, terrestres y acuáticas. En el Sector Sistemático, cuya plantación se inició en 1947 y tiene una superficie de 10 hectáreas, se ubican 911 ejemplares entre las que se destacan las colecciones de Gimnospermas, Palmeras, Quercus, Prosopis y Eucalyptus.

De acuerdo con Pidal, “esta colección se complementa con otra que corresponde a las principales Regiones Fitogeográficas de nuestro país, donde se incluyen los elementos florísticos más característicos de estas regiones naturales, como: Parque Chaqueño, Parque Mesopotámico, Selva Misionera y Selva en Galería”. Además, hay agrupaciones vegetales que representan diferentes formaciones ecológicas de nuestro país, tales como talar, ceibal y curral.

A su vez, “el JBAER posee distintas colecciones temáticas como el Jardín de Gramíneas, el estanque con especies acuáticas y palustres, destacándose el Irupé. También hay un orquideario, el Jardín de Cactus y suculentas y el sendero de plantas para atracción de mariposas”, explicó Marcela Sánchez, investigadora del JBAER.

Como si fuera poco, el sector de Invernáculos del JBAER –que abarca un promedio de 1.500 metros cuadrados– aloja la colección viva de ejemplares exóticos y nativos pertenecientes a familias botánicas de diferentes partes del mundo. Muchas de ellas, fueron producto de donaciones de reconocidos jardines botánicos tales como el Missouri Botanical Garden y el Brooklyn Botanical Garden de los Estados Unidos.

“Sus aportes permitieron ubicar al JBAER como el único en Argentina en poseer la rareza botánica del Amorphophallus titanum originario de Sumatra y la Welwitschia mirabilis, considerada como un fósil viviente, nativa del desierto de Namibia, África”, especificó Guillermo Cardoso, investigador del JBAER.

Promover el conocimiento y la valoración de las plantas, el objetivo

Entre los principales objetivos del JBAER están el pomover el conocimiento y valoración de las plantas mediante la investigación científica, educación ambiental y la conservación de la diversidad biológica para contribuir de manera efectiva a la conservación y al uso sustentable del ambiente.

Además, el JBAER participa de proyectos de investigación orientados hacia la colección, propagación, caracterización, evaluación y domesticación de especies nativas con potencial ornamental; la determinación de los requerimientos de germinación de especies nativas; y estudios a escala del paisaje para generar propuestas de conectividad de parches de flora nativa.

Por otra parte, constituye un aula abierta para la valoración de la naturaleza y sus servicios ecosistémicos. “En este sentido, –detalló Liliana Rodríguez, técnica del JBAER– el visitante puede observar, además de las especies vegetales de sus colecciones, diferentes interacciones entre la vida animal y vegetal en un marco natural atípico en una región densamente poblada”.

75 años de historia

En 1947, el Ingeniero Agrónomo Arturo Enrique Ragonese (1909-1992) creó el “Jardín Botánico de Introducción y Aclimatación de Plantas” en el marco de la introducción y exploración de plantas útiles con vistas a la mejora de los cultivos impulsada por el entonces Ministerio de Agricultura de la Nación.

A fines de ese año, se comenzó la plantación y ubicación de los primeros ejemplares vivos de la Sección Sistemática. También se estableció un sector de Colecciones Fitogeográficas y de Comunidades Edáficas.

En el contexto del Centro Nacional de Investigaciones Agropecuarias su desarrollo se funda sobre la base de programas de cultivo y especies agronómicas. “Las colecciones llegaron a comprender alrededor de 3500 especies vegetales para diferentes estudios de taxonomía, mejoramiento vegetal, análisis fitoquímicos, entre otros”, relató Pidal.

Luego, por iniciativa de Ragonese, se comienza con la elaboración y publicación de las “Floras Regionales” (Patagónica, de Bs As, de Jujuy, etc.). “Las plantas que sirvieron de base para esta obra se conservan en el Jardín Botánico y el Herbario del actual Instituto de Recursos Biológicos”, afirmó Pidal. Paralelamente, se intercambiaban semillas con más de 300 organismos similares del mundo mediante el Index Seminum o Catálogo de Semillas.

En 1995 se retoma la conducción del jardín botánico y se pone en marcha un “Proyecto de Reactivación del Jardín Botánico”, a partir del cual se impulsa la denominación actual de “Arturo E. Ragonese”, en homenaje póstumo a su impulsor, investigador prestigioso, viajero incansable y gran conocedor de la flora argentina, según Sánchez.

Para ello se restauró su Colección Viva (limpieza, documentación, etiquetado e incorporación de especies), delimitado el predio con un nuevo alambrado perimetral y, gracias al programa internacional “Invirtiendo en Naturaleza” de Botanic Garden Conservation International (BGCI), se recibió un subsidio del HSBC Group con el que se construyó un Centro de Visitantes, que dispone de 2 Auditorios, biblioteca, laboratorio y sala de exposiciones para recibir a estudiantes y público en general. Así lo detalló Sánchez, quien coordino ese programa en la Argentina.

“A partir de su reactivación el Jardín Botánico abre sus puertas a la comunidad siendo la sede y/o participando de la organización de diferentes eventos de gran convocatoria como el Día Nacional de Jardines Botánicos y las Jornadas de Educación Ambiental”, ponderó Pidal.

Plantar más, el mejor homenaje

Para celebrar su aniversario, el 9 de septiembre se realizarán plantaciones con voluntarios del Banco HSBC y personal del Parque Nacional Ciervo de los Pantanos, organizaciones que generosamente donaron varios ejemplares de especies nativas, para la restauración del predio. El primero, a través de la Campaña “Semana Árbol-1 Millón de Árboles” llevada adelante por el Capítulo Argentino del Club de Roma, y el segundo, a través del Proyecto INTA “Evaluación, monitoreo y manejo de la biodiversidad en sistemas agropecuarios y forestales”.

Además, el JBAER se sumará al festejo del Día Nacional de los Jardines Botánicos, por lo que el 14 de octubre se ofrecerán visitas guiadas para público adulto y alumnos de nivel secundario, se realizará una plantación en el Sector Sistemático del Jardín Botánico junto al CEAMSE, también generoso donador, y se llevará a cabo una exposición de Bonsais y Orquídeas de coleccionistas locales. Así lo detalló Cardoso.

Estas actividades y las llevadas adelante a lo largo de estos 75 años han consolidado el rol del Jardín en la conservación de la biodiversidad, la investigación y la educación ambiental, ya que es un lugar de encuentro para toda la comunidad donde se puede tomar contacto de primera mano con la naturaleza y generar actitudes de cambio hacia su cuidado.

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El valor ambiental de los biocombustibles

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En línea con la creciente demanda internacional de trabajar en proyectos que permitan una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en un corto período de tiempo, la Argentina tiene una oportunidad histórica de posicionarse como productor de biodiesel, bioetanol y biogás. Este será uno de los temas que plantearán especialistas del INTA en Aapresid.

En la actualidad, la producción agropecuaria primaria dejó de ser el factor central. Hoy la sostenibilidad, la calidad y el impacto en el ambiente cobran más importancia y requiere un mejor entendimiento de las interrelaciones entre los sectores y las actividades. Puntualmente, los últimos dos informes del IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) alertan sobre las mayores implicancias de los aumentos de temperatura: “Vamos a una velocidad de deterioro mucho más grande del que preveíamos”, advierte el documento.

En este sentido, “es necesario prestar atención a las señales y apostar fuerte a los biocombustibles, el biometano, el biodiesel, el bioetanol, porque son los productos derivados del sector agrícola que nos van a permitir, en un futuro no muy lejano, una reducción de emisiones muy importante en muy corto período de tiempo”, expresó Jorge Hilbert, especialista del Instituto de Ingeniería Rural del INTA, quien desde hace más de 35 años trabaja en el desarrollo de estudios de conformación de la cadena de biomasa en la Argentina.

El valor agregado ambiental que se obtiene a partir de poner en evidencia la adopción de métodos de producción de bioenergía que satisfacen a las preocupaciones de los consumidores comenzará a cobrar mayor relevancia. “Debemos estar preparados cuando llegue ese momento”, indicó Hilbert quien planteó la posibilidad que tiene el país, en el nuevo contexto mundial, de posicionarse como un productor de energías limpias.

“No solo debemos ser capaces de producir bioenergía para el mundo, sino que, además debemos demostrar que ese biocombustible, biodiesel o bioetanol, emitió menos gases de efecto invernadero durante todo su proceso productivo”, destacó Hilbert y agregó: “El tema de carbono y de emisiones lo evaluamos a partir de lo que llamamos la huella de carbono, aplicando un análisis de ciclo de vida siguiendo protocolos internacionales certificables por tercera parte”.

¿Por qué calcular las huellas y retornos energéticos? De acuerdo con Hilbert, esto sirve “para aumentar la eficiencia de los procesos, para generar ahorros de energía, combustibles, químicos e insumos; y por razones comerciales: anticiparse a medidas regulatorias, superar la barrera ante algunos mercados, posicionar el producto en el mercado local, entre otras”.

En la Argentina, los biocombustibles marcaron una avanzada en esto, ya que “desde hace 14 años se viene trabajando con toda la industria exportadora argentina, que tiene cada vez más restricciones desde el punto de vista ambiental y de reducción de emisiones y eso nos ha motivado a analizar todo el sistema”, expresó el especialista del INTA.

En el campo de la bioelectricidad generada por medio de biogás recientemente los cálculos realizados en tres plantas arrojaron que prácticamente se llegó a la carbono neutralidad al obtener un 98,7 % de reducción de emisiones, respecto al combustible de referencia.

En esto, el especialista del INTA destacó la reducción de pérdidas e ineficiencias: “El sector agropecuario es un generador de captura de carbono a través de la forestación o reforestación, la bioenergía con captura y almacenamiento de dióxido de carbono, la restauración de la tierra y secuestro de carbono en el suelo, la intemperización reforzada y alcalinización del océano, la captura directa de dióxido de carbono en el aire y almacenamiento; y la fertilización de los océanos”.

Siguiendo a Hilbert, “la investigación a campo es escasa a nivel mundial y requiere de la conformación de redes interinstitucionales para avanzar sobre estos temas pasando de una modelización global a valores relacionados con la particularidad de cada cultivo y agroecosistema”.

En el marco de la 30° edición del Congreso de Aapresid “A suelo abierto”, Hilbert disertó sobre “Hacia dónde va el mundo con la producción de bioenergías”. En su charla, abordó diferentes tendencias donde se juntan captura, reducción de emisiones y producción de alimentos, con la producción de bioenergía. El especialista hizo hincapié en todo lo que está pasando con el biometano y los cambios en cuanto a la particular situación de corte de gas de Rusia.

La cadena de la biomasa

“Somos productores de biomasa, que tiene dos características fundamentales: la baja densidad energética y la alta dispersión geográfica. La biomasa es fundamentalmente un negocio de logística y transporte”, indicó Hilbert.

A su vez detalló todos los engranajes de la cadena: Cultivos, uso del suelo, políticas de bioenergía, co-productos, regulaciones nacionales, internacionales, mercados, transporte y logística, demanda y patrones alimentarios, consumo, nuevas tecnologías, insumos agropecuarios, energía fósil, clima, plagas y enfermedades. “A veces se cae en reduccionismos de estudiar las emisiones de un producto como si fuera un producto industrial, cuando es mucho más diverso y complejo”, puntualizó.

En esa línea, afirmó que la producción agropecuaria primaria dejó de ser el factor central: “Hoy la sostenibilidad, la calidad, el impacto en el medio ambiente cobra más importancia y requiere un mejor entendimiento de las interrelaciones entre los sectores y las actividades”.

Para lograr una sustentabilidad en la transformación de la biomasa es fundamental incrementar el número y valor de los productos obtenidos. Productos que estén en la cima de la pirámide con alto valor agregado como los bioproductos, y productos que puedan estar en la base como la bioenergía. “Para lograrlo se necesita un intenso y continuo trabajo en el campo científico, estudios ambientales, negociaciones internacionales permanentes y de largo plazo, y estudios de mercados evaluando percepciones del público”, concluyó el investigador.

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