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El INTA tendrá la primera oficina autoconstruida en madera

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Por Inta informa – Basada en el sistema de construcción canadiense, de prefabricación simple y modulada, la obra de 120 metros cuadrados es sustentable y presenta un costo de construcción y mantenimiento un 30 % menor que el tradicional. Paneles y termo tanques solares, entre las innovaciones.

Ubicada dentro del predio del Vivero Municipal de la ciudad bonaerense de Baradero, la nueva oficina del INTA contará con 120 metros cuadrados para zonas de trabajo, reunión y esparcimiento. Se trata de la primera autoconstruida de prefabricación simple y modulada con madera de eucalipto que se destaca por los bajos costos, fácil armado y sustentabilidad. Durante su armado, además, se dictó una capacitación.

Osvaldo Espina –gerente de infraestructura del INTA– confirmó que “se trata de la primera autoconstrucción en madera destinada a oficinas para el organismo” y adelantó que existen otros proyectos en el país para el año que viene. “Es un primer gran paso en este tipo de construcción con el sistema de construcción canadiense que nos permite ampliar la presencia territorial del INTA con un costo y tiempo mucho menor”, señaló.

En esta misma línea, Darío Ceballos –director del INTA Delta de Buenos Aires– celebró la construcción de esta oficina de desarrollo en Baradero a la que consideró “estratégica” por permitir desplegar la acción en el Delta medio, con islas a las que sólo se accede por agua.

La nueva oficina de desarrollo del INTA se mudará del Correo Central de Baradero al Vivero Municipal, lo que permitirá ampliar la territorialidad y mejorar el vínculo con los productores. Una primera muestra de esto fue el curso que se dictó mientras se construía la oficina. Más de 20 personas se formaron en el sistema de construcción canadiense al ritmo del avance de obra y de la mano de Pablo Peri –coordinador del Programa nacional Forestal del INTA–, Ciro Mastrandrea y Martín Sánchez Acosta –técnicos del INTA Concordia, Entre Ríos–.

“Somos especialistas en el sistema canadiense de construcción en casas de madera y participamos en el diseño y capacitación de los operarios para la prefabricación de las piezas parte y de la dirección de obra. Además, dictamos un curso durante la obra a las personas de la región”, indicó Sánchez Acosta. Por su parte, destacó el esfuerzo del personal del INTA Delta quienes “no tenían experiencia y aprendieron sobre la marcha con gran entusiasmo y dedicación”.

Una construcción, cientos de beneficios

Sustentable, económica y de simple armado. Hecha con madera de producción local y con agregado de valor. Para Ceballos, además, cuenta con un aspecto simbólico destacado: “Este logro tiene una carga mayor porque somos una experimental históricamente forestal”.

En este sentido, explicó que “esta construcción en madera responde a una política pública y a una línea estratégica del programa forestal en la que se le agrega valor a la madera de la región que, tradicionalmente, se destina a triturado para paneles o pasta celulósica”. Además, “el uso de maderas en la construcción permite que ese carbono secuestrado en las forestaciones perdure más en el tiempo que en los destinos actuales”.

En línea con los amplios beneficios de este tipo de construcciones, Espina ponderó el ahorro en el costo de construcción y mantenimiento “es un 30 % más barato que el sistema tradicional”.  Además, este sistema de prefabricación y encastre de módulos de madera “reduce los tiempos de construcción, por tratarse de un modelo simple, con bajos costos de mantenimiento y minimiza el uso de recursos naturales no renovables, al tiempo que representa una menor demanda energética para su fabricación”.

Asimismo, se trata de un material renovable, reutilizable, reciclable y biodegradable que funciona como un sumidero de dióxido de carbono. Como si todo esto no fuera suficiente, la nueva oficina contará con paneles y termo tanques solares que abastecerán las instalaciones con energías limpias.

Simple como construir en bloques ensamblados

En cuanto a la morfología del edificio, Espina explicó que consta de dos bloques compactos de un solo nivel unidos por una circulación que recorre todo el edificio, con áreas de expansión y aprovechamiento de cubierta como medio de protección de las inclemencias ambientales.

En uno de los bloques se ubica el área de trabajo tanto grupal como individual, mientras que, en el otro bloques, se ubica la zona de apoyo como son los sanitarios, las oficinas y el área de reuniones. Para la zona de conexión de estos dos bloques se pensó en un área de acceso y circulación rematando con una zona donde se ubican los elementos de conectividad, lugar que en un futuro permite su apertura para poder ampliar la construcción en caso de ser necesario.

Una de las principales características de la obra es la construcción en seco mediante bastidores realizados en madera. La única construcción húmeda es la fundación y la zona de parrilla. En las zonas húmedas del interior, se realizarán revestimientos con cerámicos y placas de roca de yeso para los cielorrasos. Las instalaciones de agua y gas están previstas dentro de los paneles de madera y serán alimentadas por paneles y termo tanques solares.

“Esto permite una rápida ejecución, dando una construcción modulada con una reducción considerable de los costos”, reconoció Espina.

Crédito foto aérea: Get On! Servicio Multimedia

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El servicio de Extensión yerbatero del INYM: un aporte significativo para el productor

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Escribe Eugenia Galarza – En noviembre de 2020 se conformó el equipo técnico, con profesionales que recorren las chacras de la cuenca yerbatera de Misiones y Corrientes.

Se cumplió un año del Servicio de Extensión Yerbatero del Inym, que cuenta con un equipo de profesionales que se dedican exclusivamente a trabajar con los productores en las chacras de la Cueca yerbatera de Misiones y Corrientes. El servicio técnico es integral y permite trabajar con pequeños y medianos productores instalados en la actividad.

Durante estos doce meses se creó un vínculo directo con más de  500 colonos, con el objetivo de contribuir a mejorar su capacidad productiva y su calidad de vida. Se realizaron 170 jornadas de capacitación, con la asistencia de 2852 productores.

Matías Bazila, jefe del Servicio de Extensión Yerbatero del INYM, explicó en radio Open 101.7 que el productor sabe trabajar y diseñar adonde quieren llegar. Poder diseñar un plan estratégico a futuro, para el rendimiento de la producción. El trabajo técnico es indispensable, según plantea el ingeniero agrónomo, para que los pequeños y medianos productores puedan ordenarse y tener en claro cuales son sus objetivos a la hora de planificar su producción.

Bazila sostuvo, que el técnico está para ayudar y acompañar al pequeño productor; diseñar un plan de trabajo a futuro. “Los técnicos no venimos a imponer nada, sino que pretendemos asesorar, para dar respuestas a las inquietudes de los productores en cualquier duda que surja,” expresó. Además el técnico explicó que también se diseña todo lo que es el cronograma de jornadas, para llegar en tiempo y forma. Muchas veces se hace una jornada en agosto o septiembre, cuando ya está terminando la cosecha. “Si vamos a hablar de cosecha nos tenemos que anticipar a la actividad que va a venir; entonces así, el productor puede mediar los recursos o ver con que cuenta para poder atender en la cosecha, en el momento justo; y con la práctica no perder esos conceptos,” dijo .

Además sostuvo que “lo principal es que el productor identifique cual es el problema que tiene. Si el productor no identifica el problema o no lo toma y si es un problema prioritario es difícil que lleve adelante las medidas de mitigación o corrección”.

Los mismos productores transmiten sus experiencias a otros productores y de esta manera el trabajo es más fácil, más allá del acompañamiento del profesional.

La puesta en marcha del Servicio de Extensión Yerbatero del INYM, se enmarco en los lineamientos del Plan Estratégico el Sector Yerbatero 2013-2018, que entre otros objetivos, se propone aumentar la productividad de los yerbales de los pequeños y medianos productores, en forma sustentable; a través de la implementación de buenas prácticas, de manejo y tecnologías apropiadas, mediante asistencia técnica, financiera y capacitación .

“Por primera vez en la historia del INYM contamos con un equipo de profesionales que se dedican exclusivamente a trabajar con los productores, en las chacras. Quiero destacar la tarea de los técnicos porque nos permiten estar cerca de los productores para satisfacer sus demandas de asistencia técnica, capacitación y provisión de insumos”, señaló el presidente del INYM, Juan José Szychowski.

El servicio técnico es integral, ya que no solamente abarca los temas vinculados a la fertilidad del suelo y a la mejora de las cosechas, sino que también brinda asistencia para la gestión de los programas de apoyo que instrumenta el INYM, y otras necesidades que demanden los productores.

Durante estos doce meses se creó un vínculo directo con más de 500 productores, con el objetivo primordial de contribuir a mejorar su capacidad productiva y su calidad de vida.

“Todo el extensionismo se hace trabajando en grupo. Cada técnico está con 50 o 60 pequeños yerbateros, y se reúnen en jornadas de capacitación, donde comparten las prácticas que vienen realizando”, subrayó Nelson Dalcolmo, director por la Producción en el INYM, para luego destacar que el Servicio de Extensión promueve el intercambio de información y experiencias entre los productores, aportando datos que permiten mejorar las labores en cada yerbal.

Además de las visitas a las chacras, los técnicos del INYM organizan jornadas de capacitación a productores y estudiantes en forma conjunta con los profesionales de otras instituciones como el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, el INTA, la Universidad del Alto Uruguay, la Escuela de la Familia Agrícola, Universidad Nacional de Misiones, el Instituto de Educación Agropecuaria y las cooperativas.

Desde noviembre de 2020 a la fecha se realizaron 170 jornadas de capacitación, con la asistencia de 2.852 productores. También se sistematizaron 14.313 metros lineales de caminos vecinales e internos con lomos y pozos de decantación para el agua de lluvia; además de 246 hectáreas de suelo con curvas de nivel y formación de terrazas en yerbales de pequeña extensión.

Cómo mejorar el corte de la planta de yerba mate y la sistematización de suelos y caminos para evitar la erosión y retener el agua de lluvia, son los temas más requeridos y compartidos entre los técnicos y productores. Al mismo tiempo que se atienden estas demandas, desde el Servicio de Extensión Yerbatero se llega a los productores con insumos como plantines, fertilizantes y semillas de cubiertas verdes. Otro tema importante es el análisis de suelo, ya que se han tomado muestras prácticamente en todas las zonas donde se cultiva yerba mate.

El manejo y monitoreo de plagas y enfermedades y la presencia de árboles nativos en la plantación de yerba mate, también son parte de la agenda. “En todo sistema debe haber un equilibrio, químico, físico, microbiano por debajo del suelo y por encima también, para mantener la producción en el tiempo”, sintetizó el ingeniero agrónomo Matías Bazila, jefe del Servicio de Extensión Yerbatero. Recordó que la yerba mate es una planta originaria de esta zona del país y que “si en el yerbal tenemos otras plantas nativas, lo que vamos a ir logrando es restablecer el ambiente natural, con efectos como la disminución de productos químicos, la presencia de aves e insectos que controlan plagas y la mitigación de lluvias y vientos intensos, y de las altas temperaturas en verano”.

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Mas de 200 agricultores se capacitaron en las Escuelas de campo

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Con la finalidad de impulsar el desarrollo productivo de las familias, el Ministerio de Agricultura Familiar implementó las Escuelas de Campo, espacio donde los productores dedican su tiempo a la compresión de conceptos básicos para la restauración y la protección de los recursos del suelo, agua y ambiente en la agricultura.

Las escuelas de campo buscan promover entre los productores la ejecución de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), desde la elección del terreno, la selección de las semillas, análisis del suelo, elaboración de abonos, manejo integrado de plagas y uso adecuado de plaguicidas orgánicos, incentivando siempre el uso de controladores biológicos. Producción de aves, cerdos y peces, entre otras acciones necesarias para el fomento de la producción hortícola. Asimismo, se trabaja en la construcción de invernaderos y cuidados de cultivos bajo cubierta.

Los encuentros comenzaron en el mes de abril en la chacra de la familia Zanabria de Wanda, el segundo encuentro se realizó en el mes de mayo, en la Escuela de la Familia Agrícola Santa Teresita de Leandro N Alem.

En tanto que el tercer encuentro se realizó en agosto en la chacra de Juan Frankowski en Colonia San Alfonso San Vicente.

En el mes de septiembre, el encuentro fue en la chacra de Luis Daniluk Paraje 443 de 25 de Mayo, y el quinto en la chacra de Alicia Nasadeck de Apóstoles, oportunidad que acompañaron técnicos del INTA.

El cierre de los talleres se realizará el próximo 8 de noviembre en la localidad de Panambí donde se espera capacitar a más de 30 familias.

En todos los casos, la actividad es teórico-práctico, comienza muy temprano al mediodía se comparte un almuerzo saludable y finaliza aproximadamente a las 17 horas. En cada oportunidad, acompaña la municipalidad local en la logística del evento.

Al concluir la jornada los productores acceden al certificado, para luego replicar lo aprendido, de esta manera más productores podrán mejorar su producción y la calidad de vida.

En el año 2022 se continuaran con los encuentros y la prioridad la tendrán los municipios más pequeños de la provincia.

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Biocontrol en tomate: evalúan una chinche predadora para el control de plagas

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Dentro del manejo de plagas en cultivos hortícolas se demostró ser ineficiente aquel enfoque que recurre a plaguicidas como única medida de control para la mayoría de los artrópodos plaga. Por este motivo resulta importante recurrir a una alternativa sanitaria enmarcada en un enfoque agroecológico, donde se contemple un abordaje integral del agroecosistema, sus componentes estructurales, funciones e interacciones.

En este sentido las denominadas “chinches predadoras”, pertenecientes al orden Hemiptera dentro del cual se encuentra la familia Miridae (míridos), presentan numerosas especies utilizadas en Europa y Canadá como biocontroladores de artrópodos plaga de cultivos hortícolas. Estos predadores se caracterizan por ser polífagos, pudiendo ejercer un adecuado control sobre numerosas plagas, además de las moscas blancas, en la producción hortícola bajo cubierta.

En la Argentina, María Eugenia Strassera, especialista en control biológico de plagas de la Estación Experimental Agropecuaria Área Metropolitana de Buenos Aires (EEA AMBA) del INTA, se enfoca en conocer tanto la composición como el funcionamiento de los agroecosistemas para la posterior intervención. La capacidad de estos míridos para controlar las plagas está relacionada con un buen establecimiento en el cultivo por lo que, si este resulta nulo o deficiente, suele traducirse en una de las principales causas del fracaso del depredador.

Siguiendo esta línea, Strassera detalló: “Los monitoreos realizados en el país, específicamente en el Cinturón Hortícola Platense, demostraron que T. cucurbitaceus apareció espontáneamente en los lotes productivos. Sin embargo, en el tomate tardío, trasplantado a fines de diciembre, es necesario alcanzar rápidamente altas densidades del mírido para evitar incrementos poblacionales de mosca blanca inmanejables”.

En general, de acuerdo con los resultados obtenidos por el INTA, su dispersión y su control sobre las plagas son lentos si las dosis de liberación no son muy elevadas. No obstante, al aumentar las dosis de liberación por planta solo resulta económicamente factible si la productividad del cultivo es muy elevada.

En este sentido, con los antecedentes de los trabajos de Silvia López y Mariana Vizcarret, del Instituto de Investigación Microbiología y Zoología Agrícola (IMyZA) del INTA Castelar, y de Andrés Polack, de la EEA AMBA del INTA, se continuó con el estudio cuyo objetivo fue definir la potencialidad de la especie Tupiocoris cucurbitaceus (Spinola) (Hemiptera: Miridae), perteneciente a la familia de los míridos, como agente de biocontrol en la producción hortícola argentina.

Chinche adulta de Tupiocoris cucurbitaceus

Características de la especie

T. cucurbitaceus cuenta con una amplia distribución en Centroamérica y Sudamérica, específicamente en México, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Chile y la Argentina. En el país fue encontrada en numerosas provincias: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza y Buenos Aires. En este último caso, la provincia de Buenos Aires recurre a la especie como agente biocontrolador en el cultivo de tomate.

“Al ser zoofitófaga, que se alimenta de tejidos vegetales y de artrópodos plaga, T. cucurbitaceus posee hábitos alimenticios omnívoros, pudiendo alimentarse de más de un nivel trófico. Esta característica alimenticia permite que esta chinche resista largos períodos de escasez de presas, brindándole gran plasticidad para ser utilizada en estrategias de control biológico”, explicó Strassera.

La alimentación de tejidos vegetales es de forma ocasional para sobrevivir, reproducirse y, además, resulta un complemento a los recursos alimenticios de las presas, que es la principal fuente de nutrientes. Estos predadores adquieren las proteínas, grasas y hemolinfa necesarias de la presa para completar su desarrollo.

La especie presenta un amplio rango de hospedantes alternativos: Solanum lycopersicum (tomate), Solanum tuberosum (papa), Nicotiana tabacum (tabaco), Cucurbita, Phaseolus vulgaris (poroto, frijol, alubia), Pelargonium hortorum (malvón, geranio común o geranio de jardín), Rubus, Eupatorium hecatanthum (falsa chilca) y Adesmia.

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Manejo eficiente de los pastos, clave para una ganadería sustentable

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En el último tiempo, la gestión ambiental de las producciones y los aspectos higiénico sanitarios de los alimentos que se consumen cobraron mayor protagonismo. En este contexto, las exigencias de los mercados se multiplican y demandan una gestión del ambiente responsable, mayores controles sanitarios y productos libres de sustancias sintéticas, además de productos de calidad.

En ese sentido, Aníbal Pordomingo –referente en ganadería del INTA–, analizó las claves de la sustentabilidad de los sistemas ganaderos argentinos y enumeró herramientas que podrían contribuir en el mejoramiento del manejo actual.

Para el especialista, “los sistemas ganaderos bovinos tienen varios atributos que en la ganadería argentina son particulares e interesantes a nivel global, en tanto nos referimos a una plataforma muy amplia de producción que va desde su gran geografía hasta la diversidad de condiciones climáticas”.

Consecuentemente, Pordomingo refirió que “la ganadería puede ser parte del problema, pero también parte de la solución, es decir que tiene la oportunidad de generar negocios y participar de la diversidad territorial con diferentes improntas regionales”.

Asimismo, el especialista explicó que la ganadería argentina es, en general, una ganadería de bajos insumos, que “por sus restricciones, a veces económicas, ambientales o de negocios, no es una ganadería intensiva, aunque a veces la imagen de un corral de engorde diera esa sensación”. Y agregó: “el 80 por ciento de la carne o de la cantidad de energía para construir un kilo de carne de góndola tiene su origen en pastizales y pasturas, no necesariamente en el corral, que es lo que a veces se ve como imagen final”.

Según el referente, “que la ganadería argentina sea mayoritariamente pastoril no implica que sea poco tecnificada”. “Justamente tiene asociado a esa estrategia de bajos insumos una tecnificación bastante prolija y eficiente para hacerla competitiva”, apuntó.

Sobre las claves para una ganadería exitosa desde el punto de vista de sustentabilidad, Pordomingo explicó que “si bien el bovino es naturalmente un emisor de carbono, si el manejo del pastizal o pastura es adecuado, es decir, si no se abusa de su uso, podremos capturar en raíces y en biomasa subterránea y de cobertura tanto o más carbono que lo que emite el animal”.

“Por otro lado, si los corrales ayudan a modular la carga de los sistemas para no caer en la sobrecarga y sobreuso de pasturas y pastizales, el corral se convierte en una herramienta de gestión de carbono y no una herramienta de emisión, es decir, ayudan a ordenar la carga animal y evitar el sobrepastoreo”, puntualizó Pordomingo y agregó: “Ese es probablemente uno de los roles más importantes que tiene el corral de recría o de engorde en la Argentina”.

A su vez, para Pordomingo, “la mayor deuda que tiene el sector ganadero en relación con la emisión de gases es la ineficiencia de la cría bovina, o sea la cantidad de vacas por ternero logrado”, y precisó que en ese aspecto se encuentra otra de las claves: “Hay que aumentar el peso en faena porque tiene implicancias en la productividad y participa de huellas ambientales muy fuertes. La producción de pocos kilos por animal a faena nos deja con la mitad de la producción posible por ejemplar nacido”.

En esa línea, el especialista aseguró que “es posible aumentar sustancialmente la producción carne por unidad de superficie con la misma cantidad de terneros que tenemos, considerando también el manejo eficiente de los pastos”, pero advirtió que “producir más kilos por animal nacido depende de la consolidación de un mercado global porque el mercado interno puede absorber una parte de eso, pero no la totalidad de los cortes”.

Otro de los aspectos rescatados por el referente en relación a la sustentabilidad es que “el rumen del animal puede digerir alimentos, subproductos y coproductos de la agroindustria que otros sistemas no pueden procesar, entonces se convierte en un gran aliado del sector agroindustrial”, y ejemplificó: “Si no pudiéramos consumir toda la burlanda que se genera en la producción de etanol, la burlanda sería un problema”.

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