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El INTA siembra las primeras papas que no se oxidan

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Luego de editar el gen y de obtener tubérculos sin pardeamiento enzimático, un equipo de investigadores del instituto avanza con el cultivo de los primeros ensayos a campo de líneas seleccionadas. Estos resultados permitirán generar los datos necesarios para multiplicar las plantas y, en un futuro, registrar la variedad en el Instituto Nacional de Semillas.

Las polifenol oxidasas (PPO) son las responsables del proceso que se conoce como pardeamiento enzimático –alteran el color, el sabor y la textura del tubérculo–. Son las que catalizan la conversión de sustratos fenólicos en quinonas, lo que lleva a la formación de precipitados de color oscuro en frutas y verduras, causan cambios indeseables en las propiedades organolépticas e influyen en la pérdida de calidad nutricional. 

En un trabajo publicado recientemente en la revista Frontiers in Plant Science, científicos de la Argentina y Suecia dieron cuenta de los resultados de la investigación que consistió en la edición de un gen de polifenol oxidasa en papa (Solanum tubersoum L.), el cual se expresa mayoritariamente en tubérculo. Tras editar exitosamente ese gen, obtuvieron tubérculos libres de pardeamiento enzimático.

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En papa, las polifenol oxidadas están codificadas por una familia génica con diferentes patrones de expresión en la planta. De acuerdo con lo expresado en la publicación, los “resultados demuestran que el sistema CRISPR / Cas9 se puede aplicar para desarrollar variedades de papa libres de transgenes con pardeamiento enzimático reducido en tubérculos, mediante la edición específica de un solo miembro de la familia de genes”. 

Y si bien hay varios genes que codifican para el mismo tipo de proteína, “la estrategia que seguimos fue la de editar un gen de polifenol oxidasa responsable de la mayor parte de la actividad de la proteína en tubérculo”, indicó Matías González, becario doctoral del Conicet que trabaja en el INTA Balcarce –Buenos Aires–.

De esta forma, se lograría afectar la proteína presente en el tubérculo y no la función de otras proteínas de la familia de las polifenol oxidasas en el resto de la planta.

Las polifenol oxidasas (PPO) son las responsables del proceso que se conoce como pardeamiento enzimático –alteran el color, el sabor y la textura del tubérculo–.

Sergio Feingold, director del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA Balcarce, especificó que la publicación “da cuenta de que el fenotipo funciona. Esto se comprobó mediante el crecimiento de la planta y la cosecha de los primeros tubérculos de papa, que fueron obtenidos en cámara bajo condiciones controladas”.

Según González, autor del artículo junto con Feingold, Gabriela Massa (INTA-CONICET-UNMDP), Leonardo Storani (INTA-CONICET), Cecilia Décima Oneto (INTA), Mariette Andersson, Helle Turesson, Niklas Olsson, Ann-Sofie Fält, Per Hofvander (Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, Suecia), pudieron confirmar que “la edición que generamos ocurrió solamente en el gen elegido como blanco”.

Con la aprobación de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia) se iniciaron las pruebas de siembra que “permitirán multiplicar las plantas para hacer un ensayo la campaña que viene con el objetivo de generar datos para registrar la variedad en el INASE”, destacó Feingold.

Además, en el ensayo a campo observarán las líneas seleccionadas en el contexto de una producción normal, permitiéndoles a los investigadores analizar otros aspectos morfológicos de las plantas obtenidas.

En un gran número de las líneas de papa que obtuvieron se corroboró que el gen se vio afectado en los cuatro alelos. “Dado que la papa es tetraploide, es decir, presenta cuatro copias de cada uno de sus genes, es necesaria la inactivación de todas las copias del gen para obtener el fenotipo deseado”, reconoció González.

El trabajo publicado es parte de los resultados de la tesis doctoral que Matías González lleva adelante en edición génica en papa desde 2016 bajo la codirección de Feingold y Massa, quien pudo capacitarse en Suecia en la aplicación de CRISPR / Cas9, gracias al programa BECAR.

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El cordero serrano misionero cómo un plato gourmet

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Se realizó el primer encuentro gourmet del Cordero serrano misionero, con el objetivo aumentar el consumo de está carne mediante la promoción en otros segmentos.

Organizado por la mesa de Gestión de la Cuenca Ovina- Caprina de la Zona Sur de Misiones, con el objetivo de promover el turismo y el consumo de cordero producido en Misiones. Se realizó este evento en en el salón Campestres Allaité (ruta 105 km4) en la localidad de Garupá. Durante la jornada los productores y público interesado tuvo la oportunidad de comprar los productos, degustar y conocer la calidad y el potencial de la producción ovino caprina de la provincia.

Contó con la presencia de profesionales del INTA Corrientes que explicaron los avances que han logrado en base a los cambios en los cortes y desguazado para potenciar el consumo familiar y gourmet; así como cocineros de la región, que elaboraron una oferta gastronómica a base de carne de cordero para el disfrute de quienes participen del evento. Entre los exponentes, estarán presentes Ulises Baez, Santos Leguiza, Gabriela Machel, Facundo Tenaschuk.

“Es un evento esperado, llevamos tres años de trabajo conjunto y buscamos una visión integral de la cadena productiva ovina y caprina”, afirmó Javier Buscaglia, jefe de la Agencia de Extensión Rural de INTA Posadas. Explicó que el objetivo es “instalar el consumo de la carne del cordero misionero, por eso también elegimos un salón campestre”.

El presidente del Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI), Ricardo Maciel, expresó que “a nosotros como gobierno nos interesa y mucho relacionar el fortalecimiento de la producción, la gastronomía y el turismo. Por eso la cuenca ovina, a la que acompañamos, decidió avanzar en esta siguiente etapa que está dirigido a personas relacionadas a la gastronomía, comercio y el turismo”.

“Nos interesa y mucho relacionar el fortalecimiento de la producción, la gastronomía y el turismo. Por eso la cuenca ovina, a la que acompañamos, decidió avanzar en esta siguiente etapa dirigida de divulgación”, aseguró Maciel.

Con el impulso de este tipo de actividades se promueve el desarrollo y la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la cuenca. Cabe recordar que la producción de carne de cordero se da principalmente en los municipios de Cerro Corrá, Profundidad, Fachinal, San José, Garupá y Candelaria, localidades que se caracterizan por tener una importante población rural, compuesta por productores familiares, quienes realizan en la mayoría de los casos la cría de ovinos y caprinos como actividad principal.

El encuentro, que cuenta con el auspicio del IFAI, fue organizado por la mesa de Gestión de la Cuenca Ovina- Caprina de la Zona Sur de Misiones, conformada por los ministerios del Agro y la Producción, el IFAI, la Secretaría de Agricultura Familiar de la provincia de Misiones, Marandú Comunicaciones, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Secretaría de Agricultura Familiar, Coordinación y Desarrollo Territorial de la Nación, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) Misiones, la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), la fundación Agencia para el Desarrollo Económico de Misiones (ADEMI), Fundación Artesanías de Misiones, Cooperativa Agropecuaria de San José, Pre Cooperativa de Productores Corral de Cerro de Cerro Corá y Cuenca Sur de Profundidad, la Sociedad Rural Misiones, la Fundación Prosperitá, la EFA San Cristobal, el ISEA N° 1.660 Monseñor Jorge Kemerer y las Municipalidades de San José, Profundidad, Candelaria, Cerro Cora, Garupá y Fachinal.

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Los consejos del productor “vanguardista” para el futuro de la yerba mate

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Lo llaman el “productor vanguardista”, pero él no se hace cargo del apelativo y afirma seguir las enseñanzas de Walter Reichert y Néstor Munaretto. Eduardo de Coulon es productor yerbatero y junto a sus hermanos lleva adelante la empresa De Coulon SA en Santo Pipó. Es miembro de la Cooperativa Pipore y del grupo CREA Tierra Colorada. 

Seguramente Eduardo sonreirá y puede que reniegue del mote de “productor vanguardista”, pero así le dicen por dos cosas: fue el primero en usar las tijeras electrónicas para poda, e incorporó (inventó) el guinche y la carga a granel. Estudiando e implementando un nuevo proceso de trabajo, recibió en el año 2012 el reconocimiento a la Orden del Mate de parte del Ministerio del Agro.

La innovación está en su ADN y por eso también charlamos con Eduardo sobre el futuro de la yerba mate, cual es el desafío de la producción madre. Pero eso más adelante. Antes, nos cuenta sobre poda, tijeras y guinches…

En los ‘90

Es ingeniero agrónomo, nació y estudió en Buenos Aires. Vino a Misiones luego de egresar de la universidad. Llegó con su esposa en 1990. Es que en esta tierra tiene sus raíces. Sus abuelos, inmigrantes suizos, fueron parte de la fundación de la colonia en Santo Pipó a principios del siglo pasado. También fueron los que iniciaron la característica marca yerbatera Piporé. 

Hace dos años el Instituto Nacional de la Yerba Mate inició el programa de tijeras automáticas. Desde hace un poco más se promueve el uso de guinche y carritos. Son mejoras del sistema de trabajo en los yerbales, mediante herramientas. Es que desde hace más de cien años el sistema de trabajo es el mismo, salvo por unas pocas industrias que usan máquinas cosechadoras, el resto de la producción tiene por sistema la “tarefa” manual, en la que los tareferos cargan en sus espaldas las “ponchadas” de yerba. 

Con ese escenario se encontró en los 90 Eduardo de Coulon cuando se inició en la producción de yerba.  

“Recién recibido a los 24 años me instalé con mi señora, comenzamos a trabajar en la chacra de mis padres y obviamente, no sabía nada. Tratamos de aprender y pensando en formas de mejorar la cosecha, mi suegro me ayudó a traer una tijera electrónica de Francia. Comenzamos a probar y fue un cambio importante. Eso me impulsó a realizar otros cambios en el proceso de trabajo. Hubo resistencias, algo que durante cien años se hacía igual, costó cambiar, pero fue interesante. Ahí, comencé con este sistema semi mecanizado de poda con tijera electrónica. Luego, viendo todos los problemas que traía cargar la ponchada, comenzamos con el sistema de guinche. Se me ocurrió viendo el sistema de poleas (a Eduardo le gusta la navegación). El primero era manual. Después hicimos un motorcito, luego otro más grande, y fuimos mecanizando la carga”. Siempre acompañado por un excelente equipo de personas. 

Para poner en contexto: En 1992 comenzó a usar la tijera automática y tres años después, el sistema de guinches. Herramientas que recién hace un par de años comenzaron a recomendarse en las chacras misioneras.

A una persona capacitada le das la tijera electrónica y puede cortar (podar bien) tres mil kilos por día, sin cansancio. Esto cambia, jerarquiza el trabajo y aumenta la producción futura del yerbal”.

Eduardo pondera una y otra vez al Instituto Nacional de la Yerba Mate y al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria. “Son muy importantes. En nuestra chacra seguimos los consejos de manejo del yerbal del INTA, de ‘rama madura o corte Munaretto”. 

“En cuanto a procesos de trabajo tuve el invalorable aporte del antropólogo Enrique Martinez de la UNAM. Esas personas son la base del conocimiento. Sobre lo que ellos me enseñaron, metimos las herramientas y los cambios en los procesos. Es muy importante la interrelación con el INYM y el INTA”. 

De Coulon fue entonces el primero en incorporar esas dos herramientas: tijeras automáticas y guinche para la carga. “Esta es la octava generación de tijera electrónica que utilizamos. Cuando comenzamos las baterías pesaban más de 3 kilos, hoy 800 gramos, y cortan ramas más gruesas y tiene un sistema de seguridad inteligente. Son herramientas que ayudan al trabajo como un tractor, como una computadora. Para cosechar se necesita algo más que dos fierros afilados y una ponchada. Hoy nadie usa un hacha para cortar un árbol, usan motosierras”.

Un futuro sustentable

Entonces, vale preguntar por donde pasa el futuro de la producción madre de Misiones. Eduardo responde:

“Hay un trabajo muy valioso que muchos no lo tienen en cuenta. Es el Plan Estratégico de la Yerba Mate. Lo trabajamos entre todos los sectores y lo terminamos hace cinco años. Ahí están todas las respuestas, pero hay que usarlo”. 

“La agricultura en general tiene que ir hacia una intensificación sostenible. Y eso tiene que poder certificarse”. 

El productor describe el significado de cada concepto que encierran esas palabras: “Intensificación en cada una de las variables que inciden en la producción, pero en equilibrio”. 

“Debemos seguir aprendiendo a mejorar la técnica de manejo de suelo, potenciar y cuidar su microflora y fauna, gestionar las cubiertas verdes y malezas con menos agroquímicos, gestionar su nivel nutricional, su retención de agua, etc. Respecto a la planta de yerba, debemos poder conocer más su fenología. Pensar siempre mejoras de manejo, su necesidad nutricional, 

El trabajo debe estar asistido mecánicamente, con alta productividad y condiciones óptimas de trabajo”. 

“Falta que la cosecha se integre con la industria. Porque a esa hoja de yerba, tenemos que pensarla en cómo la trabajamos en la chacra y en la industria para cuidar la calidad y mejorar la productividad de ese proceso”, sentencia.

Lo sostenible: claramente son tres patas. La económica, la ambiental y la social. Hay que medir las procesos que hacemos, qué impacto tienen, qué productos usamos, y la sociedad en general nos lo pide y vamos a tener que certificarlo. En cinco diez años tenemos que estar certificados”. 

“Problemas de sanidad y plagas vamos a tener siempre, hay que ver cómo lo tratamos en equilibrio con el ambiente con un manejo integrado. La plantación tiene que estar hecha en curvas de nivel, los suelos no pueden estar desnudos, deben tener cobertura vegetal, buen nivel de nutrición. En el futuro habrá más productos de control biológico y parte de las plagas que tenemos se pueden combatir con ese sistema. Otra cuestión, es el trabajo: Las personas deben estar bien, tener alta productividad, sentir orgullo por lo que hacen en el yerbal”. 

¿El mercado de la yerba puede seguir creciendo fuera de la Argentina? 

-“Que se exporten 40 millones de kilos, no es poco y espero que siga creciendo. El mate es un bebida que se hace con un árbol de la selva tropical al lado de las Cataratas del Iguazú y eso gusta. El pedido de productos certificados sustentables en el mundo es cada vez mayor, pero acá también irá creciendo y no estamos avanzando como sector todavía.

“En algún momento el consumidor a través de leyes, cadenas comerciales o no se de qué forma va a exigir certificación de sustentabilidad y tenemos que estar preparados. De lo contrario se nos van a imponer cosas que no estamos de acuerdo y las decisiones son difíciles de revertir”. 

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Yerba Mate: en marcha el programa de asistencia técnica a pequeños productores

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La iniciativa está destinada a quienes no superen una cosecha de 60 toneladas de hoja verde por año. Es gracias a un convenio de colaboración entre el INYM y el INTA.

Quedó oficializado este viernes (4 de octubre de 2019) el Programa de Asistencia Técnica a Pequeños Productores Yerbateros (PATePPY), una iniciativa que pone en marcha el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), con apoyo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y que abarcará la asistencia técnica directa a agricultores, a partir de este mes, para hacer más productivos sus yerbales.

“Estamos hablando de una iniciativa ambiciosa por la distribución geográfica, la diversidad de temas que se abordarán y la cantidad de personas beneficiadas; vamos a brindar asesoramiento integral y personal a 600 pequeños productores, con efecto multiplicador, en la etapa inicial”, expresó el presidente del INYM, Ing. Agr. Alberto Re, al oficializar el Programa junto al presidente del INTA, Ing. Juan Balbin y el director regional del INTA Misiones, Ing. Agr. Octavio Ingaramo.

También acompañaron la presentación el sub secretario de Producción y Desarrollo Vegetal del Ministerio del Agro de Misiones, Yaco Mazal; directores y técnicos de la institución yerbatera y referentes de la actividad de producción.

“Además de brindar asistencia directa a los productores, con esta iniciativa estamos mirando a largo plazo, formando a un grupo de técnicos, con jóvenes profesionales, que esperamos puedan desempeñarse desde ahora y hasta dentro de muchos años llevando mejoras para el sector productivo”, agregó Re.

Para hacer realidad el apoyo técnico, un total de 15 ingenieros agrónomos se desempeñarán a través de las 16 agencias que tiene INTA en Misiones y Corrientes, junto a personal de esa institución, y tendrán la tarea, tras recibir capacitación en extensión rural, de formar grupos de 30 productores para iniciar los trabajos en los predios con yerba mate, donde deberán realizar un diagnóstico físico – productivo y ambiental (incluido análisis físico químico de los suelos) y a partir de esa información, definir y dar asistencia para mejorar la productividad.

“Para quienes venimos con la yerba mate desde hace muchos años, nos resulta gratificante poner en marcha este programa”, enfatizó Re, al tiempo que explicó que “la idea es que el grupo técnico se mantenga en el tiempo y esté siempre enfocado en lograr una sinergia con los productores, de forma tal que puedan ir identificando las dificultades y superándolas año a año, obteniendo una mejora paulatina en cada chacra”, enfatizó Re.

Alberto Re recordó además que este Programa se complementa con otros que el INYM viene aplicando en los sectores de producción y secanza para mejorar las condiciones de trabajo, la calidad y la cantidad del producto, todos enmarcados en el Plan Estratégico, que “en sus principales líneas establece ser proveedores confiables de yerba mate y generar condiciones para una producción social y económicamente sustentable”.

“Con el Plan de Mejoramiento de la Cosecha entregamos, desde 2010 al 2019, un total de 278 guinches y 628 carritos de arrastre de raídos, marcando un antes y después en el trabajo con sobre esfuerzo que históricamente ha caracterizado a los tareferos. Con el Programa de Tijeras Automáticas, vigente desde el 2018, facilitamos la adquisición de 424 de estas herramientas para el corte de las plantas. Con el Programa de Tecnificación del Proceso de Secado se reconoce parte del costo de implementos (quemadores) que necesitan los establecimientos para utilizar biomasa como fuente de energía”, enumeró. “También tenemos el Programa de Adaptación y Equipamiento de Vehículos que mejora el transporte de hoja verde de yerba, y el de Motoguadañas, con más de 500 unidades, para la limpieza y preparación de biomasa en yerbales”, agregó.

Balbín, por su parte, destacó como acertado la decisión de “transferir conocimientos técnicos a los productores en este momento donde la yerba es muy valorada, y hacerlo pensando a largo plazo, es aún más importante”, al tiempo que ponderó “el apoyo que el INYM ofrece al INTA, el trabajo interinstitucional, en el que se inscribe este Programa que es de enorme capital para nosotros, ya que estaremos con técnicos que se ocuparán de diversos temas y en contacto directo con los productores”.

A su turno, Ingaramo repasó cómo se va a implementar el Programa y recalcó como ”fundamental poder hacerlo de manera cooperativa, con productores cooperativizados” para lograr “el efecto multiplicador y que se mantenga en el tiempo”.

La asistencia y la mejora en cada predio desembarcará con la implementación de programas productivos que tienen y tendrán el INYM, con visitas periódicas de los técnicos, con parcelas demostrativas y/o ensayos con tecnologías mejoradas junto a los equipos de investigación de las instituciones, la implementación de una red de pluviómetros en coordinación con el grupo de clima de la Estación del INTA de Cerro Azul, una red de monitoreo de plagas y enfermedades, acompañamiento para acceder a financiamiento, entre otras acciones.

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El 36 % del suelo argentino sufre procesos de erosión

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Un estudio del INTA y del Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua (PROSA) determinó el avance de los procesos de erosión hídrica y eólica en el último cuarto de siglo. Este porcentaje representa alrededor de 100 millones de hectáreas en el país, distribuidas en áreas agrícolas de la región húmeda y subhúmeda y, también, en la zona semiárida y árida con bosques nativos y pastizales. Recomendaciones para minimizar el deterioro.

En el último cuarto de siglo, los procesos de erosión hídrica y eólica avanzaron hasta ocupar un 36 % del territorio nacional, lo que representan 100 millones de hectáreas, distribuidas en áreas agrícolas de la región húmeda y subhúmeda y, también, en la zona semiárida y árida con bosques nativos y pastizales. El dato surge del Manual de buenas prácticas de manejo y conservación del suelo y del agua en áreas de secano, presentado recientemente por el INTA y el Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua (PROSA) de la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (FECIC).

Asimismo, el dato cobra mayor relevancia si se lo pone en contexto: solo un 11 % de la superficie del planeta corresponde a suelos con potencial agrícola. Estimaciones de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés) plantean que, en los próximos 20 años, más del 80 % de la expansión de la superficie cultivada se producirá en América Latina y África subsahariana.

“En los próximos años, uno de los desafíos más significativos que afrontará la humanidad es el deterioro de los recursos naturales y, principalmente, el de los suelos cultivados”, vaticinó Roberto Casas, especialista en manejo de los suelos y uno de los editores del libro.

“Estamos perdiendo no solo aquellos suelos que son la base de la producción agropecuaria del país, sino que descuidamos los servicios ecosistémicos que nos prestan”, alertó Casas para quien es importante entender que se trata de un recurso que puede tardar hasta 1.000 años en recuperarse.

El riesgo de que un incremento de la agricultura genere mayor erosión o degradación de suelos es real. “Sabemos que, a partir de 1970, los suelos de la región Pampeana sufrieron una extraordinaria transformación debido a la actividad agrícola”, señaló Casas y agregó que “la adopción de tecnología moderna, sumado al desarrollo de nuevas formas de producción, aceleraron los procesos de degradación”.

La transición de un sistema de agricultura con labranza convencional a uno con siembra directa permitió la mejora considerable de los rendimientos y, además, de los niveles de materia orgánica del suelo.

Casas: “Esta tendencia a la realización de un solo cultivo tuvo un impacto desfavorable sobre las funciones del suelo y la sustentabilidad del agroecosistema”

Sin embargo, en los últimos años se ha producido una simplificación extrema de los sistemas productivos pampeanos y extrapampeanos, con un paulatino reemplazo de las rotaciones tradicionales por el monocultivo. “Esta tendencia a la realización de un solo cultivo tuvo un impacto desfavorable sobre las funciones del suelo y la sustentabilidad del agroecosistema”, aseguró Casas.

De acuerdo con el especialista, la rotación promedio para la región pampeana se componía de, al menos, tres años de soja de primera, un año de doble cultivo trigo (u otro cereal de invierno), soja y recién al quinto año podía incluir maíz o sorgo. “En los últimos años, el esquema cambió hacia uno con mayor participación de gramíneas en una rotación de tres años: trigo-soja, maíz y soja de primera”, explicó.

En este sentido, Casas resaltó el protagonismo que están cobrando los cultivos de cobertura en las rotaciones agrícolas, “se sumaron 338.200 hectáreas a escala nacional de cultivos que protegen el suelo y brindan servicios ecosistémicos”.

El territorio argentino alberga una delicada diversidad de tierras. Por esto, el problema de la erosión no es solo por las pendientes de los suelos, sino por las lluvias: las mayores intensidades (es decir, la cantidad de agua caída en un lapso determinado) y frecuencias marcan la diferencia y pueden hacer que el problema cambie de categoría –leve, moderado o severo–.

El territorio argentino alberga una delicada diversidad de tierras

“Determinar el riesgo de erosión es fundamental para la conservación de los recursos, sobre todo porque la pérdida de unos pocos centímetros de suelo puede impactar de manera irreversible en el potencial productivo de los cultivos”, destacó Casas.

En ese contexto, la fórmula para una producción más sustentable es una agricultura que proteja y aproveche mejor los recursos. “La sistematización de los lotes con terrazas es una estrategia sustentable y está comprobado que reduce hasta un 90 % la erosión”, señaló Casas y agregó: “Se estima que la superficie sistematizada con terrazas para control de erosión es de 940.000 hectáreas, mientras que 265.000 están protegidas por sistemas de cultivo en contorno”.

Para Casas, la presión que se ejerce sobre el suelo está llegando a límites críticos y, lejos de revertirse, tenderá a agravarse. Por esto, junto con 208 referentes y especialistas en conservación del suelo y del agua en las distintas regiones y sistemas productivos del país compilaron en un libro las prácticas más importantes para evitar el avance del deterioro.

La fórmula para una producción más sustentable es una agricultura que proteja y aproveche mejor los recursos

“Esto pone en evidencia que existen tecnologías probadas en cada una de las regiones para producir de manera sustentable”, analizó Francisco Damiano, especialista del INTA y editor del libro.

“Pudimos sintetizar 214 buenas prácticas”, indicó Damiano y añadió: “En función de su distribución en el territorio y su importancia estratégica, las prácticas están agrupadas en control de erosión, siembra directa, fertilización, gestión de pastizales, sistemas silvopastoriles, manejo de áreas deprimidas y mallines, cosecha de agua y control de salinidad y sodicidad”.

En los últimos años, el riesgo de erosión aumentó considerablemente debido al incremento de lluvias extremas, la disminución de la cobertura vegetal por la simplificación de los sistemas de producción y las malas prácticas de manejo, como la siembra a favor de la pendiente. En este sentido, Casas advirtió que “la conservación del suelo constituye un deber inexcusable, ya que se trata de un recurso natural estratégico para la Nación”.

Casas: “La sistematización de los lotes con terrazas es una estrategia sustentable y está comprobado que reduce hasta un 90 % la erosión”
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