Javier Milei

Milei ratificó el “apretón monetario” y aseguró que el Gobierno ya eliminó el 95% del cepo

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El presidente Javier Milei volvió a cerrar filas sobre el núcleo de su programa económico y aseguró que el Gobierno continuará endureciendo la política monetaria para “derrotar la inflación”. Lo hizo durante un evento organizado por VALO en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), donde además sostuvo que la Argentina ya eliminó “prácticamente el 95% del cepo” y reivindicó el ajuste fiscal como base de la estabilización económica.

La exposición del mandatario funcionó como una señal política y financiera. En medio de discusiones sobre el ritmo de recuperación económica, la dinámica del dólar y la sustentabilidad del esquema cambiario, Milei buscó transmitir previsibilidad hacia los mercados y reafirmar que no habrá modificaciones de rumbo.

“Tenemos una política de apretón monetario y estamos convencidos de seguir en ese camino hasta derrotar la inflación. No vamos a ceder ni un ápice”, sostuvo el jefe de Estado.

El Gobierno endurece el mensaje monetario

Durante su intervención, Milei insistió en que la administración nacional mantiene como prioridad absoluta la desaceleración de los precios, aun cuando reconoció que todavía persisten “rezagos” derivados de la expansión monetaria previa y de los controles cambiarios.

Según explicó, el Ejecutivo logró frenar los mecanismos de emisión monetaria hacia mediados de 2024, aunque advirtió que aún permanecen efectos residuales en la economía. En paralelo, defendió la política de esterilización monetaria aplicada por el Banco Central para evitar que la acumulación de divisas presione sobre la inflación.

En ese marco, el Presidente afirmó que, de no haber comprado “8.500 millones de dólares”, el tipo de cambio oficial se ubicaría en torno a los $1.100.

La definición no es menor: el Gobierno vuelve a colocar la política monetaria en el centro de la estrategia económica y refuerza la idea de que la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria seguirán prevaleciendo sobre cualquier intento de expansión de liquidez o estímulo vía gasto público.

Uno de los puntos más sensibles del discurso estuvo vinculado al esquema cambiario. Milei aseguró que el país avanza hacia “un esquema de mayor libertad cambiaria”, aunque admitió que aún persisten restricciones parciales.

La declaración se complementa con las recientes definiciones del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quien había señalado que eliminar totalmente las restricciones para empresas no aparece entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

El Gobierno, de acuerdo con las exposiciones oficiales, busca preservar el equilibrio externo mientras sostiene el proceso de desinflación. Esa estrategia explica por qué la administración libertaria mantiene foco en la acumulación de reservas y en la estabilidad financiera antes que en una liberalización total del mercado cambiario.

Milei también remarcó que el mercado paralelo “es completamente legal” y defendió el actual esquema de regulación cruzada para operar en distintos segmentos financieros.

Superávit fiscal y disputa política

El Presidente volvió a vincular el equilibrio fiscal con la baja del riesgo país, la reducción de tasas de interés y la posibilidad de atraer inversiones. Según planteó, la política de “déficit cero” permite consolidar solvencia macroeconómica y mejorar las condiciones de financiamiento.

En esa línea, reivindicó el trabajo del ministro de Economía, Luis Caputo, y del titular del Banco Central, Santiago Bausili, al asegurar que el Gobierno logró ordenar las cuentas públicas “en el primer mes”.

La lectura política del discurso también dejó un mensaje hacia la oposición. Milei responsabilizó a sectores políticos por episodios recientes de volatilidad financiera y afirmó que existieron intentos de “romper el equilibrio fiscal” mediante proyectos legislativos.

Pese a ello, sostuvo que la economía “resistió” shocks internos y externos y aseguró que los indicadores de marzo y abril comenzaron a mostrar señales de recuperación.

En su exposición, Milei sostuvo que la inflación podría haber escalado a niveles extremadamente altos si no se aplicaba el ajuste fiscal y monetario implementado desde el inicio de la gestión.

Además, afirmó que la reducción de la inflación tuvo impacto sobre los indicadores sociales y aseguró que la pobreza descendió respecto de los máximos registrados en 2024.

El Presidente también defendió la reforma laboral sancionada este año y vinculó el crecimiento futuro con la expansión del sector privado y la inversión empresarial.

“Sin empresarios no hay nada”, afirmó.

Un programa que entra en fase de validación política

El discurso de Milei dejó una definición central: el Gobierno considera que el programa económico ya superó su etapa defensiva y busca consolidar una fase de estabilización prolongada.

La tensión ahora pasa por otra dimensión: si el esquema de ajuste monetario y fiscal logra sostener actividad económica, empleo y recuperación del consumo sin perder respaldo político.

Con inflación todavía elevada, restricciones cambiarias parciales y señales mixtas en el mercado laboral, la evolución de los próximos indicadores económicos será determinante para medir si la estrategia oficial logra traducir estabilización financiera en crecimiento sostenido.

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Bausili ratificó el plan económico y descartó priorizar el fin del cepo para empresas

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El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, ratificó este lunes la continuidad del programa económico del Gobierno nacional y sostuvo que la inflación seguirá en descenso, en una señal política destinada a reforzar la estrategia económica de la administración de Javier Milei.

Durante una conferencia realizada en el Salón Bosch del BCRA para presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) y los estados contables del ejercicio 2025, el funcionario dejó además una definición relevante para el sector privado: el levantamiento del cepo cambiario para empresas no figura entre las prioridades inmediatas de la autoridad monetaria.

La exposición, compartida con el vicepresidente del Central, Vladimir Werning, buscó transmitir estabilidad en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad financiera. Según planteó Bausili, Argentina logró atravesar ese escenario sin repetir episodios de estrés cambiario observados en otros momentos de crisis.

“El tipo de cambio se mantuvo estable, las tasas domésticas cayeron y el superávit energético actuó como amortiguador”, sostuvo el titular del BCRA al describir el comportamiento reciente de la economía local.

El Gobierno sostiene el esquema cambiario para empresas

Uno de los mensajes más sensibles para el mercado fue la confirmación de que el Banco Central no considera prioritario flexibilizar las restricciones cambiarias que aún afectan a personas jurídicas.

“No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, afirmó Bausili.

La definición implica que continuarán vigentes mecanismos regulatorios como las limitaciones para operar simultáneamente en mercados oficiales y financieros durante períodos determinados. Según explicó el funcionario, la prioridad oficial es garantizar el funcionamiento del comercio exterior y evitar tensiones sobre las reservas.

Incluso, ante consultas sobre la posibilidad de mantener el esquema actual por tiempo indefinido, Bausili respondió que “podría quedar así”, dando a entender que el Gobierno no considera el cepo corporativo como un obstáculo inmediato para la dinámica económica.

La posición marca una diferencia respecto de la flexibilización otorgada a personas físicas desde abril de 2025 y confirma que la apertura cambiaria avanza de manera segmentada y bajo control del Banco Central.

Inflación, empleo y reforma laboral

En paralelo, el titular del Central insistió en que el proceso de desaceleración inflacionaria continuará durante los próximos meses. El Gobierno interpreta ese comportamiento como el principal sostén político y económico del programa libertario.

Bausili vinculó además la baja de la pobreza registrada en el segundo semestre de 2025 con la reducción de la inflación. Según indicó, el BCRA estima que casi seis puntos porcentuales de esa caída estuvieron directamente asociados a la estabilización monetaria.

Sobre el mercado laboral, reconoció que hubo deterioro en el empleo formal, aunque señaló que la reciente Ley de Modernización Laboral aprobada por el Congreso apunta a revertir esa tendencia y dinamizar la contratación registrada.

Según los datos presentados durante la conferencia, la tasa de desempleo se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, un nivel que el funcionario calificó como históricamente bajo, aunque superior al del año anterior.

Otro de los puntos abordados fue la continuidad del swap con China, cuyo vencimiento opera en agosto. Bausili confirmó que el Gobierno negocia una extensión “en los mismos términos”, sin modificaciones estructurales.

El funcionario también relativizó el peso del denominado “carry trade” en el sistema financiero argentino y aseguró que las inversiones especulativas de corto plazo representan una porción marginal del mercado local.

Según explicó, el stock estimado de inversiones de no residentes en títulos públicos de corto plazo ronda los USD 2.000 millones sobre un mercado de capitales cercano a USD 60.000 millones.

Además, defendió las restricciones existentes para desalentar el ingreso de capitales golondrina y sostuvo que el esquema argentino es, incluso, más flexible que el de otros países de la región donde las empresas ni siquiera pueden operar cuentas en dólares localmente.

Estabilidad como activo central del oficialismo

La conferencia del Banco Central tuvo un fuerte componente político. Más allá de los datos técnicos, el mensaje central apuntó a consolidar la idea de continuidad y previsibilidad del programa económico en un momento donde el Gobierno busca fortalecer expectativas de estabilidad.

La frase de Bausili —“no hay manera de cambiar el rumbo”— funcionó como una señal hacia el mercado, el empresariado y los actores financieros que siguen de cerca la sostenibilidad del esquema cambiario y fiscal.

La decisión de mantener controles para empresas también revela que el oficialismo prioriza preservar el equilibrio externo antes que avanzar hacia una liberalización total del mercado de cambios. Ese equilibrio aparece hoy como una de las principales variables que monitorea el Gobierno para evitar tensiones sobre reservas y tipo de cambio.

En provincias con fuerte dependencia del comercio exterior y economías regionales, como Misiones, la continuidad de restricciones cambiarias para empresas mantiene relevancia sobre sectores exportadores e importadores que operan con insumos dolarizados.

Aunque el BCRA aseguró que las importaciones funcionan con fluidez y que las exportaciones mantienen niveles elevados, el sostenimiento del actual esquema cambiario seguirá siendo una variable observada por industrias, forestales, yerbateras y firmas vinculadas al comercio fronterizo del NEA.

También el comportamiento de la inflación continuará teniendo impacto directo sobre consumo, costos logísticos y actividad comercial en una región particularmente sensible a las variaciones de precios y al tipo de cambio.

El Gobierno busca mostrar que la etapa de emergencia quedó atrás y que el programa económico ingresó en una fase de consolidación. Sin embargo, el propio Bausili reconoció que persisten riesgos internacionales asociados al conflicto en Medio Oriente y a eventuales tensiones comerciales globales.

La evolución de la inflación, la dinámica del empleo formal, la estabilidad cambiaria y la renovación del swap con China aparecen como variables centrales para medir si el esquema oficial logra sostenerse sin sobresaltos durante la segunda mitad del año.

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Alicia Bohren: “El 70% de los salarios universitarios no llega a la canasta básica”

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La rectora de la Universidad Nacional de Misiones, Alicia Bohren, advirtió sobre la profunda crisis que atraviesa el sistema universitario argentino y aseguró que el 70% de los trabajadores docentes y no docentes se encuentra por debajo de la canasta básica. En ese contexto, destacó el respaldo social a la cuarta Marcha Federal Universitaria y cuestionó con dureza al Gobierno nacional por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y los nuevos recortes presupuestarios.

La movilización volvió a mostrar una masiva defensa de la educación pública en todo el país. Para Bohren, quien buscará su reelección al frente de la casa de estudios, no se trató solo de una protesta universitaria, sino de una expresión social más amplia en defensa de la educación superior como herramienta de futuro. “El acompañamiento fue masivo de la sociedad argentina que defiende la educación superior porque constituye el futuro para sus hijos y sus nietos”, señaló.

La rectora remarcó que el reclamo central fue la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por ambas cámaras del Congreso y promulgada por el Poder Ejecutivo, pero aún sin ejecución efectiva. La norma hoy se encuentra bajo análisis de la Corte Suprema de Justicia, luego de una presentación judicial que suspendió su implementación. “Es inaudito que un gobierno nacional desoiga e incumpla una ley votada y ratificada por el Congreso”, sostuvo.

En paralelo, cuestionó el nuevo recorte de 78 mil millones de pesos anunciado por Nación para el sistema educativo, fondos que estaban destinados a infraestructura, mantenimiento y proyectos científicos. Según explicó, el ajuste también golpea a organismos vinculados a la investigación y al desarrollo tecnológico. “La ciencia es soberanía. Generar conocimiento propio evita que tengamos que salir a comprar esos desarrollos en otros países”, afirmó.

Pero el punto más crítico sigue siendo el salarial. Bohren alertó que los bajos ingresos están provocando renuncias, migración de investigadores y una pérdida de capital humano difícil de revertir. “Los salarios de docentes y no docentes son tan bajos que muchos buscan otros trabajos o emigran a centros de investigación de otros países”, explicó. La pérdida del poder adquisitivo desde el inicio de la actual gestión nacional ronda el 50%, mientras que los aumentos salariales quedaron muy por debajo de la inflación acumulada.

En la Universidad Nacional de Misiones, la situación se agrava por el incremento sostenido de los costos operativos: energía eléctrica, combustible, insumos y sostenimiento de servicios básicos como albergues, becas de comedor y la obra social universitaria. “Tenemos cada vez más demandas sociales y menos capacidad de respuesta”, resumió.

Consultada sobre la posibilidad de garantizar el ciclo lectivo 2026, Bohren admitió que este año podrá sostenerse por el esfuerzo de docentes y trabajadores, pero advirtió que sin recomposición salarial el escenario será mucho más complejo. “Vamos a llegar con compromiso, pero si no hay aumento de salarios, va a estar difícil”, indicó.

También confirmó que ya existen renuncias de docentes y no docentes, una señal preocupante para una estructura que requiere años de formación y especialización. “Formar un recurso humano lleva muchísimo tiempo. Cuando se van, la pérdida para la Argentina es enorme”, lamentó.

Finalmente, la rectora apuntó directamente contra la visión del presidente Javier Milei y consideró que existe una política deliberada de desmantelamiento del sistema público. “Lo más grave no es solo el ajuste, sino el incumplimiento de una ley. Eso es gravísimo para nuestra democracia”, concluyó.

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Caputo sostuvo el superávit fiscal en abril y el Gobierno refuerza su ancla económica pese a la caída de retenciones

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El Gobierno nacional volvió a mostrar superávit fiscal en abril y ratificó el equilibrio de las cuentas públicas como eje central de su programa económico. Según informó el Ministerio de Economía, el Sector Público Nacional (SPN) registró un resultado financiero favorable de $268.103 millones, luego de afrontar pagos de intereses de deuda por $364.741 millones.

Con este resultado, el superávit financiero acumulado en los primeros cuatro meses de 2026 alcanzó aproximadamente el 0,2% del Producto Bruto Interno (PIB), mientras que el superávit primario llegó al 0,5% del PIB. Para la administración de Javier Milei, el dato funciona como una señal política y financiera en un escenario todavía marcado por la desaceleración económica y la presión sobre la actividad industrial.

El equilibrio fiscal sigue siendo el eje del programa económico

Desde el Palacio de Hacienda sostienen que el resultado confirma la continuidad del “ancla fiscal”, uno de los pilares del esquema económico que impulsa el Gobierno. El Ministerio de Economía remarcó que el desempeño se logró pese al pago de intereses y en un contexto donde algunos ingresos asociados al comercio exterior mostraron retrocesos.

Los ingresos totales del SPN durante abril alcanzaron los $13,4 billones, con una suba interanual del 29,6%. La recaudación tributaria creció 26,9% interanual, impulsada principalmente por el impuesto a los Débitos y Créditos, los aportes y contribuciones a la Seguridad Social y el IVA neto de reintegros.

Sin embargo, los Derechos de Exportación registraron una caída de 17,4% interanual. El dato adquiere relevancia política porque las retenciones continúan siendo una fuente sensible de recursos fiscales y reflejan, además, el impacto de la dinámica del comercio exterior y de la actividad agroexportadora.

Del lado del gasto, el Gobierno informó que los gastos primarios ascendieron a $12,7 billones, con un incremento interanual del 34,5%.

Las prestaciones sociales representaron el principal componente, con erogaciones por $8,09 billones, mientras que las remuneraciones del sector público alcanzaron $1,62 billones.

Uno de los puntos que más creció fueron los subsidios económicos, que aumentaron en $701.872 millones. Según Economía, la suba estuvo vinculada al pago de gastos asociados a transacciones energéticas correspondientes a marzo y abonadas durante la primera semana de abril.

También se destacó el crecimiento del gasto de capital, que alcanzó $420.661 millones, con una variación interanual de 123,2%. Descontando aportes a organismos internacionales, la inversión real directa y las transferencias de capital crecieron 69,5%.

El dato introduce un matiz relevante dentro de la estrategia oficial: mientras el Gobierno mantiene el discurso de austeridad y ajuste fiscal, también busca mostrar capacidad de sostener determinados niveles de inversión y compromisos operativos del Estado.

El resultado fiscal tiene una dimensión política central para la Casa Rosada. En un contexto donde el oficialismo necesita sostener confianza en los mercados y mostrar capacidad de pago, el superávit aparece como una herramienta de legitimación económica.

Luis Caputo reforzó esa línea al afirmar que el equilibrio se sostiene mediante “una estricta administración del gasto público” y aseguró que el objetivo es combinar orden fiscal con reducción de impuestos y cumplimiento de compromisos financieros.

La administración nacional intenta construir una narrativa de estabilidad basada en la disciplina presupuestaria, incluso cuando algunos indicadores de actividad todavía muestran debilidad. La caída en los ingresos por retenciones y el aumento de subsidios energéticos revelan, no obstante, que el margen fiscal continúa condicionado por variables sensibles de la economía real.

Impacto económico y señales para las provincias

El sostenimiento del superávit también tiene implicancias para las provincias y los sectores productivos. La reducción de transferencias corrientes al sector público —que cayeron 18,6% interanual— mantiene bajo presión a las administraciones subnacionales, especialmente aquellas con menor autonomía financiera.

En el caso de Misiones y el NEA, el comportamiento de los recursos vinculados al consumo interno y a la actividad exportadora seguirá siendo un factor clave. La caída en derechos de exportación y la evolución de la recaudación tributaria nacional pueden impactar indirectamente sobre el flujo de recursos y el ritmo de actividad regional.

Al mismo tiempo, el incremento del gasto de capital podría convertirse en una variable a seguir para evaluar si el Gobierno sostiene niveles de inversión pública selectiva en infraestructura o energía durante los próximos meses.

El resultado de abril fortalece la estrategia oficial de mostrar consistencia fiscal en medio de un escenario económico todavía frágil. Sin embargo, el equilibrio dependerá de múltiples factores: la evolución de la actividad, la recaudación, el costo energético y la capacidad del Gobierno de sostener el superávit sin profundizar tensiones sobre el entramado productivo y las provincias.

El comportamiento de las exportaciones, la dinámica inflacionaria y el nivel de gasto en subsidios aparecerán como variables decisivas para medir hasta dónde puede sostenerse el actual esquema fiscal en la segunda mitad del año.

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Hacienda acelera cobertura de vencimientos y la deuda pública trepa a USD 496.676 millones

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La deuda bruta de la Administración Central alcanzó en abril de 2026 los USD 496.676 millones, con un incremento neto de USD 4.100 millones respecto de marzo, en un escenario marcado por la volatilidad cambiaria y la necesidad oficial de asegurar financiamiento para los próximos vencimientos.

Según informó la Secretaría de Finanzas, encabezada por Federico Furiase, el 99,5% de los compromisos —equivalentes a USD 494.141 millones— permanece en situación de pago normal. Durante el mes, el Estado realizó operaciones globales por USD 74.200 millones, combinando emisiones, refinanciaciones y coberturas financieras.

La suba del stock respondió principalmente a tres factores: diferencias de cambio por valuación de divisas, el retraso temporal de un desembolso de USD 1.000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la decisión de anticipar colocaciones de bonos locales para cubrir los vencimientos previstos para julio y enero.

Detrás de la dinámica contable aparece una señal política y financiera más profunda: el Gobierno busca fortalecer la capacidad de pago futura antes de enfrentar un calendario de compromisos que el mercado observa con creciente atención.

Aunque el Palacio de Hacienda sostiene que el programa económico es sostenible gracias al superávit fiscal financiero, analistas privados continúan monitoreando la concentración de vencimientos proyectada para 2027, estimada en USD 23.000 millones.

La preocupación no pasa únicamente por el tamaño de la deuda, sino por la capacidad de acumular reservas internacionales suficientes para afrontar obligaciones en moneda extranjera sin tensionar el mercado cambiario.

En paralelo, el Gobierno intenta consolidar una estrategia dual: mejorar el perfil financiero del Tesoro y reducir gradualmente pasivos considerados más frágiles dentro del sector público consolidado.

Esa lógica explica por qué el Ejecutivo decidió reforzar los depósitos oficiales en el Banco Central, que crecieron USD 2.529 millones en abril y alcanzaron USD 7.435 millones.

Según los datos oficiales, el 53% de la deuda corresponde a compromisos en moneda extranjera y el 47% restante a títulos emitidos en moneda local.

El Gobierno apuesta al “desendeudamiento interno”

Uno de los movimientos más relevantes para mayo será la utilización de los $24,4 billones transferidos por el Banco Central al Tesoro en concepto de dividendos del ejercicio 2025.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, $6 billones se destinarán a fortalecer los depósitos del Tesoro en el BCRA, mientras que los $18,4 billones restantes se usarán para recomprar Letras Intransferibles por un valor nominal equivalente a USD 21.700 millones.

La operación apunta a reducir deuda intra-sector público y mejorar el balance consolidado entre el Tesoro y la autoridad monetaria. En términos políticos, también busca consolidar uno de los principales argumentos de la administración de Javier Milei: mostrar un proceso de saneamiento financiero sin recurrir a expansión monetaria.

El Gobierno sostiene que, pese al aumento de USD 71.383 millones en la deuda bruta desde noviembre de 2023, el incremento neto consolidado fue de apenas USD 2.290 millones, debido al traspaso de pasivos remunerados del BCRA hacia el Tesoro durante 2024.

El swap con China entra en la recta final de renegociación

Otro dato relevante del balance oficial es la fuerte reducción del tramo utilizado del swap de monedas con China.

Según el Banco Central, la porción efectivamente utilizada cayó de USD 5.000 millones a USD 675 millones tras cancelaciones parciales realizadas durante 2025 y comienzos de 2026.

Al cierre de 2024, el saldo activo equivalía a USD 3.084 millones. Para el 14 de enero de este año, el remanente ya se había reducido significativamente.

Sin embargo, la línea total por USD 19.089 millones continúa vigente bajo la modalidad de descubierto financiero. El acuerdo bilateral expira el próximo 6 de agosto, una fecha que el mercado seguirá de cerca porque involucra una herramienta clave para la administración de reservas internacionales.

La reducción del tramo utilizado permite al Gobierno exhibir menor dependencia financiera inmediata respecto de China, aunque la continuidad del acuerdo todavía forma parte de la ecuación estratégica del Banco Central.

Qué impacto puede tener en la economía real

La evolución de la deuda pública y de las reservas internacionales tiene efectos directos sobre variables sensibles para la economía argentina: estabilidad cambiaria, acceso al crédito, tasas de interés y capacidad de financiamiento del sector privado.

Para las economías regionales del NEA y particularmente para Misiones, la estabilidad financiera nacional incide sobre costos logísticos, crédito productivo y dinámica del comercio exterior. Sectores como la forestoindustria, la yerba mate y el turismo dependen de un entorno macroeconómico menos volátil para sostener inversión y competitividad.

A su vez, cualquier tensión sobre reservas o refinanciación de deuda impacta sobre el costo financiero de empresas exportadoras y cadenas productivas vinculadas al mercado internacional.

El Gobierno intenta mostrar una transición desde un esquema de endeudamiento corto y monetización hacia otro basado en superávit fiscal y reordenamiento del balance del Banco Central.

La evolución de las reservas, el tratamiento de los vencimientos de 2027, la renovación del swap con China y la capacidad de sostener depósitos en el BCRA serán variables centrales para medir la consistencia de esa estrategia.

Por ahora, el mercado observa un proceso de reconfiguración financiera que combina reducción de pasivos internos, mayor cobertura de vencimientos y búsqueda de estabilidad monetaria, aunque todavía condicionado por la necesidad de fortalecer reservas y consolidar acceso al financiamiento.

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