Javier Milei

Milei lidera, pero el cambio domina: encuesta de CB Consultora expone la fragilidad del oficialismo

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A más de un año de las próximas elecciones presidenciales, el escenario político argentino presenta una paradoja que debería encender las alarmas tanto en el Gobierno como en la oposición: Javier Milei continúa siendo el candidato individualmente más votado, pero una mayoría considerable expresa su deseo de que en 2027 haya un cambio de administración.

La conclusión surge de una encuesta nacional de CB Global Data, realizada los días 30 y 31 de julio de 2026 sobre 1.252 personas mayores de 18 años. El estudio declara un margen de error de más o menos 2,8 puntos porcentuales y un nivel de confianza del 95%. La recolección se hizo mediante metodología CAWI —encuesta online—, con cuotas por sexo, edad y nivel educativo.

El sondeo no describe una elección definida, sino un sistema político fragmentado: Milei conserva una base electoral robusta y aventaja claramente a sus adversarios, aunque todavía se encuentra lejos de una mayoría propia. Del otro lado, el peronismo reúne un volumen competitivo, pero dividido entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. En ese equilibrio inestable se juega buena parte de la carrera hacia 2027.

Milei primero, pero con un techo visible

Ante la pregunta sobre a quién votarían los encuestados si las elecciones presidenciales fueran “mañana”, Milei obtiene el 32,4% y encabeza con comodidad. Cristina Fernández de Kirchner aparece segunda, con 15,2%, apenas por encima de Kicillof, que alcanza el 14,7%.

Más atrás se ubican Myriam Bregman, con 7,6%; Victoria Villarruel, con 6,4%; y Jorge Brito, con 1,9%. Otro 6,3% elige a candidatos no incluidos entre las opciones, el 5,9% votaría en blanco o anularía su sufragio y el 9,6% todavía no sabe qué haría.

La primera lectura favorece al Presidente: ningún competidor individual se acerca a su nivel de adhesión y la distancia respecto de cada uno de sus potenciales adversarios supera los 17 puntos. Milei conserva, por lo tanto, una centralidad electoral que ningún otro dirigente logra igualar.

Sin embargo, ese liderazgo también muestra límites. Con 32,4%, el oficialismo retiene aproximadamente un tercio del electorado, pero no consigue ampliar su base hasta niveles que le permitan imaginar una reelección sin dificultades. Incluso tomando en cuenta el margen de error informado por la consultora, el resultado señala un núcleo fuerte, aunque insuficiente para dominar por sí solo una elección presidencial.

El dato adquiere otra dimensión cuando se observa la predisposición general de los votantes: el 54,5% afirma que prefiere un cambio de gobierno, mientras solo el 33,4% quiere que continúe la actual administración. El 12,1% no tiene una posición definida.

Es decir, Milei lidera dentro de una sociedad que, al menos en esta medición, se inclina mayoritariamente por la alternancia. El oficialismo mantiene al candidato más competitivo, pero enfrenta un clima electoral que no parece favorable a la continuidad. La distancia entre quienes desean un cambio y quienes prefieren que siga el Gobierno es de 21,1 puntos porcentuales.

Ese contraste es probablemente el dato político más relevante del estudio. La elección no aparece organizada solamente alrededor de candidatos, sino también de una evaluación sobre la continuidad del rumbo nacional. Milei conserva una minoría intensa y disciplinada; la oposición, en cambio, dispone de un espacio potencialmente mayor, pero todavía carece de un vehículo único capaz de representarlo.

Una oposición mayoritaria, pero fragmentada

El deseo de cambio no se traduce automáticamente en apoyo a una candidatura opositora. Cristina y Kicillof suman, por separado, 29,9%. Si se agrega el 7,6% de Bregman, las tres candidaturas opositoras alcanzan el 37,5%, aunque esa suma es meramente aritmética: no supone que sus votantes sean transferibles ni que formen parte de una misma coalición.

Tampoco puede asumirse que todos los electores que reclaman un cambio estén dispuestos a votar al peronismo. Dentro de ese 54,5% conviven sectores de izquierda, votantes independientes, desencantados con el Gobierno, antiguos adherentes del PRO y ciudadanos sin identificación partidaria.

La encuesta confirma esa dispersión. Cuando se pregunta por el espacio político con el que cada persona se siente más cercana, la respuesta más elegida es “ninguno”, con 22,7%. La Libertad Avanza aparece inmediatamente después, con 21,6%, seguida por el peronismo, con 19,4%.

El kirchnerismo reúne otro 9,7%, el PRO obtiene 9,2% y la izquierda, 7%. Un 5,1% menciona otros espacios y el 5,3% no sabe responder.

La ausencia de identificación partidaria supera, por sí sola, a cualquiera de las fuerzas políticas relevadas. Esto describe un electorado volátil, con bajos niveles de pertenencia y potencialmente más sensible a la coyuntura económica, la imagen de los candidatos y la campaña que a las estructuras partidarias tradicionales.

Al mismo tiempo, La Libertad Avanza continúa siendo el espacio político individual con mayor cercanía entre quienes sí manifiestan una identidad definida. No obstante, su 21,6% se encuentra por debajo del 32,4% que obtiene Milei como candidato. La diferencia sugiere que el Presidente conserva una capacidad de atracción personal superior a la de su propia organización política.

En el peronismo ocurre algo distinto. Si se suman quienes se sienten cercanos al peronismo —19,4%— y al kirchnerismo —9,7%—, el universo alcanza el 29,1%. Esa cifra es prácticamente idéntica al 29,9% que reúnen Cristina y Kicillof en la simulación de primera vuelta. El espacio tiene volumen electoral, pero permanece partido entre dos liderazgos.

Cristina mantiene el liderazgo interno

Dentro del electorado que previamente se había identificado con el peronismo o el kirchnerismo, Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo la dirigente preferida para representar al espacio: obtiene el 46,8%, frente al 39% de Kicillof.

Sergio Uñac aparece muy lejos, con 2%; otras alternativas reúnen 6,8% y un 5,4% no sabe a quién elegir. La pregunta fue formulada únicamente a quienes habían expresado cercanía con el peronismo o el kirchnerismo.

La diferencia entre Cristina y Kicillof es de 7,8 puntos. Es una ventaja significativa, aunque no definitiva. La expresidenta conserva la primacía emocional y política dentro de su núcleo, pero el gobernador bonaerense ya aparece muy cerca y concentra casi cuatro de cada diez preferencias en ese segmento.

Existe, además, una precisión metodológica importante: el documento no informa cuántas personas integraron exactamente esta submuestra. Aunque el universo teórico equivale a quienes se identificaron con el peronismo o el kirchnerismo, el margen de error específico de esa pregunta será necesariamente superior al 2,8% declarado para el total de 1.252 casos. Por esa razón, la distancia interna debe interpretarse como una tendencia y no como una diferencia concluyente.

La encuesta muestra, asimismo, una contradicción política alrededor de Cristina. Dentro del peronismo conserva el primer lugar, pero en el conjunto de la sociedad predomina un rechazo marcado a que pueda volver a competir.

Ante la consulta sobre una eventual habilitación para ser candidata presidencial en 2027, el 60% se manifiesta completamente en desacuerdo. El 27,4% está completamente de acuerdo y el 10,1% parcialmente de acuerdo, mientras el 2,5% no tiene opinión.

Sumadas las respuestas favorables, el 37,5% aceptaría en alguna medida su candidatura. Sin embargo, el rechazo pleno alcanza el 60%. Cristina continúa siendo la dirigente más influyente dentro del peronismo, pero también arrastra el nivel de resistencia más alto fuera de sus fronteras.

Ese fenómeno vuelve a plantear el dilema histórico del espacio: la dirigente con mayor capacidad para ordenar la interna puede no ser la que tenga mejores condiciones para ampliar la coalición electoral.

Kicillof es el rival más competitivo en segunda vuelta

Los escenarios de balotaje refuerzan esa hipótesis. En una segunda vuelta entre Milei y Cristina Fernández de Kirchner, el Presidente se impone por 44,8% a 39%, una diferencia de 5,8 puntos. El voto en blanco o nulo asciende al 11,7%, mientras el 4,5% permanece indeciso.

La ventaja oficialista es clara, aunque no irreversible. Los indecisos y quienes optarían por no votar a ninguno suman 16,2%, un volumen suficiente para modificar el resultado. Aun así, el escenario confirma que Cristina encuentra dificultades para romper el techo que le impone su elevada imagen de rechazo.

Contra Kicillof, en cambio, la elección aparece prácticamente empatada. Milei obtiene 43% y el gobernador bonaerense, 41,6%. La diferencia es de apenas 1,4 puntos, inferior al margen de error general informado por la encuesta.

En ese escenario, el 6,6% votaría en blanco o anularía y el 8,8% no sabe.

Técnicamente, el resultado no permite afirmar que Milei aventaja de manera estadísticamente significativa a Kicillof. La medición describe un empate competitivo: cualquiera de los dos podría estar primero dentro del intervalo de variación de la muestra.

La comparación entre ambos balotajes es reveladora. Milei conserva niveles similares frente a los dos dirigentes peronistas —44,8% contra Cristina y 43% contra Kicillof—. Lo que cambia es la capacidad opositora para reunir apoyos: Kicillof llega al 41,6%, 2,6 puntos por encima del 39% de Cristina.

También disminuye el rechazo a las dos opciones. Frente a Cristina, el voto en blanco o nulo llega al 11,7%; frente a Kicillof, cae al 6,6%. Esto sugiere que el gobernador bonaerense genera menos resistencia entre los votantes que no pertenecen al núcleo duro peronista.

No obstante, esa ventaja de competitividad externa convive con una desventaja interna: Cristina sigue siendo la opción preferida entre quienes se reconocen peronistas o kirchneristas. El desafío opositor consiste, entonces, en resolver una ecuación compleja: quién puede conducir el espacio y quién puede ganar por fuera de él.

Villarruel retiene una porción del voto oficialista

Otro dato relevante es el 6,4% que obtiene Victoria Villarruel en la simulación presidencial. Su presencia muestra que existe una franja del electorado oficialista o conservador dispuesta a considerar una alternativa distinta de Milei.

La suma entre el Presidente y la vicepresidenta alcanza el 38,8%, aunque nuevamente no corresponde interpretar ese agregado como un bloque automático. Parte del voto de Villarruel podría provenir de sectores descontentos con el Gobierno, de antiguos votantes del PRO o de electores que buscan una expresión de derecha con mayor énfasis institucional o nacionalista.

El PRO, por su parte, mantiene una cercanía partidaria del 9,2%, pero no aparece representado por una candidatura presidencial propia en el escenario presentado. Esa ausencia es políticamente significativa: el espacio conserva identidad, pero su electorado podría convertirse en terreno de disputa entre Milei, Villarruel y otras expresiones opositoras.

La encuesta incluyó también a “Jorge Brito”, con 1,9%, aunque el informe no brinda ninguna aclaración sobre esa candidatura ni explica el criterio utilizado para seleccionar las opciones. Esa falta de información impide realizar una interpretación política más profunda sobre ese dato.

Un escenario abierto, no una fotografía definitiva

La medición tiene valor como indicador de clima político, pero debe leerse con prudencia. El trabajo de campo se realizó en apenas dos jornadas y mediante metodología online. Además, la encuesta fue efectuada con mucha anticipación respecto de la elección presidencial de 2027, cuando todavía no están definidas las candidaturas, las alianzas ni el contexto económico en el que se votará.

Las respuestas reflejan preferencias ante una lista cerrada de nombres. No permiten asegurar que esos dirigentes serán efectivamente candidatos ni medir cómo reaccionaría el electorado ante otras configuraciones partidarias.

También resulta necesario distinguir entre el margen de error global y el de las diferencias entre candidatos. Una brecha de 1,4 puntos, como la observada entre Milei y Kicillof en el balotaje, no constituye una ventaja estadísticamente firme. Incluso distancias algo mayores deben considerarse dentro de un escenario todavía dinámico.

Con esas reservas, el relevamiento deja cuatro señales políticas centrales.

La primera es que Milei continúa siendo el dirigente electoralmente más fuerte de la Argentina, pero su respaldo se mantiene alrededor de un tercio del electorado.

La segunda es que el deseo de cambio supera ampliamente la voluntad de continuidad, lo que coloca al Gobierno frente al desafío de reconstruir expectativas y ampliar su base antes de 2027.

La tercera es que el peronismo posee un caudal suficiente para competir, pero ese volumen está dividido entre el liderazgo interno de Cristina y la mayor competitividad externa de Kicillof.

La cuarta es que ningún espacio controla el centro político y social. El 22,7% que no se siente cercano a ninguna fuerza, junto con los indecisos y quienes consideran votar en blanco, conforma una zona decisiva y todavía disponible.

La fotografía de julio de 2026 no muestra un oficialismo derrotado ni una oposición consolidada. Muestra algo más incómodo para ambos: un Presidente que sigue primero, una sociedad que mayoritariamente pide un cambio y una oposición que todavía no ha logrado convertir ese malestar en una alternativa ordenada.

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El desgaste de Milei reordena el mapa: el peronismo encabeza la última encuesta de Zuban & Córdoba

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La política argentina empezó a moverse al ritmo de las elecciones de 2027. Y el último informe nacional de Zuban Córdoba y Asociados ofrece una fotografía que enciende luces de alerta para el oficialismo. La desaprobación del Gobierno alcanzó el 65,3%, mientras que el 61,3% de los consultados tiene una imagen negativa de Javier Milei. Al mismo tiempo, el 64% considera que el rumbo del país es incorrecto, contra apenas un 30% que cree que la dirección es la adecuada, en una señal de deterioro que atraviesa no sólo la evaluación presidencial sino también las expectativas sobre el futuro.

El malestar también aparece reflejado en la economía cotidiana. El 53,9% asegura que hoy está peor que antes y el 61,9% afirma que en las próximas elecciones votaría por un cambio de Gobierno, un dato que resume el principal desafío que enfrenta La Libertad Avanza: la sociedad comienza a evaluar la gestión más por los resultados concretos que por la épica del cambio que llevó a Milei al poder. Es el pasaje del liderazgo disruptivo al desgaste propio de cualquier oficialismo.

En ese escenario, la oposición encuentra una oportunidad para reorganizarse. Según la encuesta, el peronismo lidera la intención de voto con el 31,3%, seguido por La Libertad Avanza con el 28%, mientras el PRO aparece relegado al 6,8%, la izquierda alcanza el 4,4% y la UCR apenas el 2,3%. Más aún: incluso en un escenario de alianza entre libertarios y el PRO, el peronismo ampliaría su ventaja hasta el 35,3%, frente al 33,8% de ese frente de centroderecha. Más que una proyección definitiva, los números reflejan un cambio de clima político: el oficialismo ya no parece correr solo y el peronismo comienza a recuperar competitividad de cara a la disputa presidencial.

El último informe nacional de Zuban Córdoba y Asociados, elaborado entre el 22 y el 26 de julio sobre una muestra de 1.500 casos, ofrece una fotografía que va más allá de cualquier intención de voto. Más que una encuesta electoral, funciona como un estudio sobre el cambio de ánimo social que comienza a moldear la carrera hacia 2027.

Para la consultora, Milei dejó de ser una anomalía política para empezar a ser evaluado como cualquier otro presidente argentino. Y esa diferencia modifica completamente el escenario. 

La encuesta muestra que el Gobierno llega a la mitad de su tercer año con un 65% de desaprobación, atravesado por un contexto de “angustia económica” y “desesperanza generalizada“. 

En una definición cargada de simbolismo político, describen al “cisne negro” que irrumpió en 2023 como “una gallina más del corral“, una manera de afirmar que la excepcionalidad libertaria comienza a diluirse bajo la lógica que históricamente termina alcanzando a todos los oficialismos argentinos.

No se trata únicamente de un problema de imagen. Lo verdaderamente relevante es que, según el estudio, el Gobierno empieza a competir contra sí mismo.

La encuesta cuestiona uno de los argumentos más repetidos por la administración libertaria durante las últimas semanas: la idea de que la economía mejora pero esa mejora “no está siendo bien comunicada”. 

Para Zuban Córdoba, una recuperación económica no puede instalarse mediante campañas publicitarias porque la población la experimenta -o no- en su vida cotidiana. Salarios, consumo y expectativas vuelven a ocupar el centro del debate político. Ese cambio de eje tiene consecuencias electorales profundas.

Durante gran parte de su mandato, Milei consiguió que la discusión girara alrededor de la batalla cultural, la confrontación con “la casta” y el rechazo al kirchnerismo. El informe sugiere que esa agenda comienza a perder capacidad para explicar el comportamiento electoral.

La sociedad vuelve a preguntar cuánto alcanza el sueldo. Y esa suele ser una pregunta incómoda para cualquier oficialismo.

La historia política argentina muestra una constante: los gobiernos rara vez son derrotados únicamente por la oposición. Primero son desgastados por la comparación entre las expectativas que generaron y los resultados que finalmente entregan.

Es precisamente esa transición la que identifica la consultora. En ese contexto aparece el segundo dato relevante del estudio.

La figura que comienza a ocupar el centro de la escena es Axel Kicillof. No necesariamente porque la elección ya tenga un ganador.

Sino porque empieza a consolidarse como el dirigente alrededor del cual el peronismo puede volver a ordenar su oferta política.

Hasta hace pocos meses, el principal activo opositor era el rechazo a Milei. Hoy empieza a aparecer algo diferente: una referencia política concreta capaz de disputar el futuro.

Para Kicillof también representa un desafío.

Ser el principal opositor no alcanza para convertirse en presidente.

Si Milei necesita demostrar que la recuperación económica existe, el gobernador bonaerense deberá convencer de que representa una alternativa de gestión y no únicamente una expresión del rechazo al oficialismo.

La disputa comienza a trasladarse hacia el centro del electorado. Y ese movimiento suele definir las elecciones presidenciales.

El informe incorpora además un capítulo que, aunque parece lateral, ayuda a comprender buena parte del presente político.

Dedica varias páginas al fenómeno de la denominada “manósfera”, un ecosistema digital integrado por plataformas como X, Reddit, TikTok, YouTube y foros especializados, donde circulan discursos vinculados con el hiperindividualismo, la masculinidad tradicional y posiciones críticas hacia el feminismo y el Estado de bienestar.

La consultora encuentra que una proporción importante de jóvenes consume esos contenidos con frecuencia y advierte sobre su influencia creciente en el debate público. Pero al mismo tiempo detecta un límite muy claro: más del 92% de los argentinos continúa defendiendo el voto femenino como un derecho adquirido y el 94,5% rechaza cualquier intento de eliminarlo. Incluso frente a la expansión de esos discursos digitales, los consensos democráticos básicos permanecen ampliamente vigentes.

El mensaje político también alcanza a La Libertad Avanza.

La batalla cultural puede movilizar a un núcleo duro de votantes, pero no necesariamente alcanza para construir una mayoría estable cuando la economía deja de acompañar. Funciona como una advertencia para ambos polos de la política argentina.

Para Milei, porque muestra que el tiempo del crédito social comienza a agotarse y que el electorado vuelve a medir a su gobierno con los mismos parámetros que aplicó a sus antecesores.

Para Kicillof, porque confirma que existe una oportunidad política, aunque todavía deba transformarla en una alternativa electoral capaz de trascender al peronismo tradicional.

La Argentina vuelve lentamente a una lógica conocida: cuando la inflación deja de ser la única preocupación y la estabilización ya no alcanza para explicar el presente, la política recupera una vieja obsesión.

No se vota solamente contra alguien. Se vota, otra vez, por quién promete vivir un poco mejor.

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Los números de agosto

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Agosto llega con números que dicen mucho. El Presupuesto 2027, presentado el viernes por el gobernador Hugo Passalacqua, exhibe una radiografía del momento político, trasciende la discusión contable y se convierte en una definición política. En un país donde el Gobierno nacional decidió retirarse de áreas históricamente financiadas por el Estado -desde la obra pública hasta programas de salud, educación y asistencia-, Misiones opta por recorrer el camino inverso. 

La carta enviada por Passalacqua a la Legislatura no deja margen para interpretaciones: enumera los fondos que dejaron de llegar, advierte sobre el impacto de la desregulación y la apertura económica en una provincia de frontera y sostiene que será el Estado provincial el que absorberá esas responsabilidades. Es, en los hechos, un manifiesto sobre el rol del Estado frente al modelo libertario. 

La decisión de destinar el 63% del presupuesto a inversión social y otro 14% al desarrollo económico mediante la reactivación de obras es otra declaración de principios. Mientras la Nación plantea que el mercado debe reemplazar al Estado, Misiones reafirma que hay funciones que no pueden quedar libradas a esa lógica: la educación, la salud, la infraestructura y la contención social. El Presupuesto 2027 no solo proyecta cómo se administrarán 5,2 billones de pesos; fija la posición política de una provincia que elige sostener un modelo propio, aun cuando eso implique financiar con recursos locales obligaciones que antes eran compartidas con la Nación.

No es una posición aislada. Los productores yerbateros expresan hoy la necesidad de un Estado que brinde respaldos y ponga un poco de equilibrio en el mercado tras la desregulación que impuso el presidente Javier Milei. El derrumbe de los precios de la materia prima dejó desguarnecidos a los protagonistas de una de las principales economías de Misiones. Las palabras del obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez expresan con claridad la preocupación: “Todo proyecto económico que no incluya a la gente no nos sirve para nada”.

Fotos gentileza Marcos Otaño.
Foto gentileza Marcos Otaño.

Martínez recibió en el Obispado a los productores y les dio un fuerte respaldo. Durante la reunión surgió la propuesta de conformar una mesa de emergencia que permita articular respuestas entre distintos actores sociales e institucionales. Martínez recordó que la Diócesis cuenta con la Comisión de Justicia y Paz, organismo que ya intervino en otras etapas críticas de la historia argentina, especialmente durante la crisis de 2001, año bisagra también para la yerba mate, ya que fue cuando germinaron los tractorazos después de otra década de desregulación. La crisis yerbatera ya dejó de ser un problema de “los productores”, algunos que vuelven a ser protagonistas 25 años después. La caída del precio de la materia prima se traduce en menos ingresos para los pueblos, menos dinero circulante, jóvenes que no pueden estudiar porque no les alcanza para pagar el alquiler en las ciudades. Un efecto derrame a la inversa. 

Más allá de la coyuntura yerbatera, Martínez amplió el análisis hacia el rumbo económico nacional. Reconoció que la estabilidad macroeconómica constituye un objetivo compartido, pero advirtió que pierde legitimidad cuando no mejora la vida cotidiana de la población.

“Todos queremos estabilidad económica. Pero si esos números cierran sin la gente, si aumenta la pobreza, si cierran comercios, si se pierden fuentes de trabajo y se deteriora la vida social, entonces ese modelo nos daña profundamente”, sostuvo.

Durante la conferencia también fue consultado sobre el debate nacional en torno al proyecto de ley sobre la inviolabilidad de la propiedad privada. El obispo recordó que tanto la Conferencia Episcopal Argentina como la Pastoral Social ya manifestaron su rechazo a la iniciativa.

Explicó que la Doctrina Social de la Iglesia reconoce el valor de la propiedad privada, pero rechaza su concepción absoluta cuando entra en conflicto con el bien común. En esa línea, advirtió sobre la necesidad de proteger los recursos estratégicos del país frente a intereses económicos globales.

«Nos trae mucha preocupación», afirmó, al recordar que el documento «La tierra no es una mercancía» ya fijó la posición de la Iglesia sobre la iniciativa.

“Si se absolutiza la propiedad privada de empresas que pueden comprar tierras y recursos estratégicos, es un tema de extrema gravedad”, advirtió.

En ese contexto, pidió a los tres senadores nacionales por Misiones y a los diputados nacionales que analicen cuidadosamente el proyecto.

“Les decimos que piensen mucho, porque se ponen en juego muchas cosas. Que voten desde su conciencia y no desde estrategias políticas”, expresó.

Al menos dos de los senadores -Sonia Rojas Decut y Carlos Arce- votarán en contra del artículo más polémico, tras el planteo de Passalacqua. En contraste, el PROlibertario Martín Goerling, votará a favor. 

El reordenamiento tras la implosión de la Renovación, marca que Passalacqua hoy tiene el respaldo de la mayoría de los intendentes y de al menos quince diputados provinciales -dos o tres más meditan en silencio-, a los que se sumarían algunos de otros partidos. En Encuentro Misionero, con Carlos Rovira quedan entre cuatro y cinco. 

Hoy las encuestas marcan que el Gobernador disparó su intención de voto, con un potencial de crecimiento, que rompería la lógica de tercios que imaginaba la oposición. 

Uno de los puntos altos en los sondeos es la valoración de Passalacqua como gobernador en tiempos turbulentos. La mención al 2001 que se hizo en la reunión de yerbateros con el Obispo, no parece una exageración. La crisis social de entonces tiene muchos puntos en común con la actualidad. La Argentina atraviesa una tormenta de pérdida de empleos, ingresos de miseria, cierre de empresas y sometimiento a los organismos de crédito internacional, como el Fondo Monetario Internacional, que ahora tiene una silla en las reuniones de gabinete de Javier Milei.

Passalacqua ha decidido tomar distancia de ese escenario y recuperar autonomía en y desde Misiones. El diseño del Presupuesto -el primero de un nuevo tiempo-, expresa esa diferencia. Blinda los recursos de las áreas sociales y busca estimular la economía con incentivos directos

No son decisiones aisladas. Cuando amaneció julio, la eliminación de la llamada “Aduana Paralela” empezó a mostrar el rumbo. Con el fin de las retenciones automáticas sobre billeteras virtuales, transferencias bancarias, cuentas en moneda extranjera y operaciones bursátiles, que comienzan a regir en este agosto, Misiones comenzó a desmontar un esquema que durante años funcionó como un anticipo permanente de Ingresos Brutos. Para los monotributistas de hasta categoría D, el cambio implica recuperar alrededor de $40.000 por cada millón de pesos que circula por sus cuentas: dinero que deja de quedar inmovilizado en el Estado y vuelve a financiar consumo, capital de trabajo e inversión. Es una señal de alivio tributario que, en el contexto actual, tiene un impacto mucho más profundo que el mero ahorro administrativo.

Sin embargo, en los despachos oficiales admiten que la verdadera reforma todavía está por venir. Fuentes oficiales confirman que se trabaja en un plan integral para sanear los históricos saldos a favor acumulados por miles de contribuyentes, un problema que describen como una auténtica “bomba” fiscal y financiera. 

El desafío es enorme: devolver o compensar esos créditos implica aliviar al sector privado, pero también representa un fuerte costo para las cuentas públicas. Por eso, el proyecto -que está en etapa de diseño junto a especialistas tributarios- busca una salida gradual y sostenible, evitando que el remedio termine desfinanciando al Estado. 

Si prospera, esa sí podría convertirse en la reforma tributaria más trascendente de la gestión Passalacqua: no solo porque corregiría una distorsión histórica, sino porque modificaría de raíz la relación entre el fisco y quienes producen, invierten y generan empleo en Misiones.

Detrás de estas medidas asoma un cambio de filosofía tributaria. El objetivo ya no es maximizar la recaudación sobre los mismos contribuyentes, sino generar las condiciones para ampliar la actividad económica. En esa línea, ya se analizan rebajas de alícuotas de Ingresos Brutos para sectores específicos y una profunda revisión del impuesto automotor, uno de los tributos que más incentiva la radicación de vehículos en otras provincias. La premisa es sencilla: una economía más dinámica puede terminar generando más recursos que un esquema basado exclusivamente en aumentar la presión fiscal sobre quienes permanecen dentro del sistema.

Incluso si ese proceso demanda tiempo, el alcance político sería difícil de ignorar. De concretarse, Misiones podría terminar impulsando una de las reformas tributarias más profundas del país, en contraste con un Gobierno nacional que hizo de la baja de impuestos una de sus principales banderas, pero que hasta ahora no avanzó en una reforma estructural del sistema. 

Por el contrario, la propuesta de rediseño del IVA que circula en la órbita nacional apunta a generalizar la alícuota, eliminando exenciones y tratamientos diferenciales: en los hechos, implicaría que alimentos esenciales como el pan o la leche tributen lo mismo que una gaseosa. La diferencia entre simplificar el sistema y trasladar una mayor carga sobre el consumo esencial no es menor.

Ahora Milei vuelve a la carga con una reforma del Banco Central que, vaya paradoja, en lugar de dinamitarlo como prometía, ahora propone blindarlo. 

La inflación se va a desplomar y el peso se va a fortalecer mucho cuando aprobemos la nueva Carta Orgánica del BCRA”, prometió el diputado nacional Diego Hartfield con una nueva meta a futuro, mientras que el presente marca un derrumbe agobiante de la economía y ocurre mientras el Gobierno agota el tiempo en diatribas, peleas constantes, incluso con su propia tropa, como la nueva embestida contra Victoria Villarruel, ahora de la mano de Diego Santilli, el nuevo ministro del Interior, heredado del macrismo y antes del peronismo. 

El problema para Milei no son los rivales políticos ni su vicepresidenta, sino que la economía no da señales de aliento para los sectores postergados y los millones de argentinos que no llegan a fin de mes. 

Los únicos elogios a la marcha de la economía son del propio ministro de Economía, Luis Caputo, otro heredado del macrismo, y de Kristalina Georgieva, la presidenta del Fondo Monetario Internacional que celebra que el país esté haciendo bien los deberes. 

Kristalina vino a la Argentina a monitorear el plan acordado con el Caputo mileísta para sostener el respaldo del FMI y cumplir con las cuotas del préstamo tomado por el Caputo macrista, aquellos US$57.000 millones. Ese préstamo que la Auditoría General de la Nación sostiene que fue asumido sin seguir el circuito administrativo previsto para este tipo de endeudamiento, sin actos administrativos de aprobación, sin análisis suficientes sobre costos, riesgos y sostenibilidad y con graves falencias de transparencia.

La AGN documenta que ni siquiera quedaron debidamente registrados los fundamentos técnicos que justificaron ampliar el préstamo de US$50.000 a US$57.000 millones. 

La ironía de la historia es difícil de ignorar. Ocho años después, Luis Caputo vuelve a ser el ministro que negocia con el Fondo Monetario Internacional. Ya no frente a Christine Lagarde, sino ante Kristalina Georgieva, recibida con honores en la Argentina, sentada en una reunión de Gabinete y paseada por Vaca Muerta, el activo económico más relevante del país. 

Cuando Georgieva afirmó en Buenos Aires que Bulgaria “sabe” lo que significa atravesar un ajuste, apeló a una experiencia nacional traumática para legitimar el programa argentino. Pero el ejemplo búlgaro admite una lectura bastante menos celebratoria que la presentada por la directora del FMI. El plan de 1997 logró frenar la hiperinflación y estabilizar la moneda, pero lo hizo después de una destrucción masiva de salarios, jubilaciones y ahorros, y mediante privatizaciones aceleradas, cierres de empresas, desempleo y una fuerte retracción del Estado. La estabilidad llegó, aunque acompañada por desigualdad, pobreza persistente y una emigración que vació regiones enteras del país.

El paralelo con la Argentina no reside solamente en la inflación o en el déficit fiscal, sino en la lógica del tratamiento: ante una crisis profunda, el FMI vuelve a presentar la disciplina monetaria, el ajuste del gasto, la apertura y la desregulación como un sacrificio inevitable cuyo beneficio aparecerá más adelante. Georgieva sostuvo que la transformación argentina es “difícil” y recordó que Bulgaria atravesó “tiempos muy duros”, pero aseguró que la perseverancia finalmente dio resultados. El interrogante es quién soporta esos tiempos duros y quién captura los beneficios posteriores. En Bulgaria, el equilibrio macroeconómico no impidió que décadas después el país continuara entre los más desiguales y pobres de la Unión Europea.

Si Bulgaria es el ejemplo que propone Georgieva, conviene mirar la película completa y no sólo el final. Sí, derrotó la hiperinflación y estabilizó su economía. Pero también perdió cerca de una cuarta parte de su población desde 1990, sufrió una emigración masiva de jóvenes y profesionales, desmanteló buena parte de su aparato industrial y aún hoy exhibe los mayores niveles de desigualdad y riesgo de pobreza de toda la Unión Europea. El ajuste ordenó las cuentas; nunca terminó de recomponer el tejido social. La verdadera discusión es qué país queda en pie después de esa estabilización.

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Una libertaria detrás de Dante Gebel: Rita Flores anticipa el armado presidencial del otro outsider

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“Nadie puede solo”, define. Y sorprende, porque es una expresión que se parece mucho a otra de un espacio político que está en las antípodas de lo que cree. Pero Rita Flores habla sin el corsé habitual y no busca refugiarse en fórmulas diplomáticas. Fue una de las primeras libertarias en Misiones, vio crecer el movimiento cuando la bandera de Gadsden era prácticamente desconocida en la Argentina y mantuvo relación directa con quienes ocupan el centro del poder nacional. Hoy está en la vereda de enfrente.

No reniega de sus convicciones liberales, pero sí del gobierno de Javier Milei. Lo define como una “estafa moral e ideológica”, lo acusa de haber abandonado a los sectores más débiles y asegura que la estructura de La Libertad Avanza quedó sometida a un modelo de obediencia debida que no admite críticas.

Mientras se aleja definitivamente del mileísmo, comienza a trabajar en una construcción nacional alrededor de Dante Gebel, a quien considera capaz de reunir a liberales desencantados, empresarios, gremios, sectores del peronismo no kirchnerista y al amplio universo cristiano y evangélico. Y aventura. Si no gana, será la segunda fuerza política. El pastor todavía no formalizó su candidatura, pero Flores está convencida -y deseosa- de que eso sucederá. 

Flores sorprendió al aparecer en una foto con el gobernador Hugo Passalacqua en momentos en los que comenzaban a definirse posicionamientos tras la implosión del Frente Renovador. No elude el significado de esa foto y destaca su “humanidad y cercanía con la gente” del Gobernador. Posiblemente sea una de las integrantes del flamante bloque del Movimiento -si no, acompañará sus iniciativas- y defiende la necesidad de garantizar la gobernabilidad provincial.

Flores se define como la primera en varias cosas dentro de su familia. Tiene una larga carrera militar a la que llegó casi de casualidad y es también la primera no católica. Obviamente también fue la primera libertaria entre su familia y amigos, partido al que descubrió en una marcha de pañuelos verdes, a la que acompañó a una amiga feminista, categoría en la que no se percibe. 

A Misiones llegó a los cinco años, de la mano de su madre misionera, mientras que su padre se quedó en Buenos Aires, donde nació. Hoy se define como misionerista. “Los que critican a Misiones no conocen otras provincias”, asegura. 

Entró a la Armada cuando estudiaba Contaduría. Ahora está terminando Abogacía. También es psicóloga social y acompañante terapéutica, carreras que tomó cuando trabajaba en la Obra Social de la fuerza. 

Mi carrera militar atravesó toda mi vida. Es una estructura de trabajo muy particular porque te puede tocar estar destinada durante meses en otra provincia y después volver. Eso condiciona muchísimo la vida personal, familiar y académica. Pero también fue una gran escuela. 

¿Cómo fue el paso hacia la política?

Hace como diez años me invitó a una reunión Francisco Fonseca, que hoy es colega diputado, a una reunión de la UCR. Habré estado 20 minutos y me fui porque me pareció espantoso, no me gustó nada ni lo que escuchaba ni la idiosincrasia ni el ambiente, nada. Después yo estaba en La Plata en medio del boom de los pañuelos verdes y una amiga me invitó a una marcha. Fui, medio espantada. Hasta que vi un grupito chiquito, con una bandera de Gadsden. Tan desconocida la bandera que nadie les decía nada. Eran inatacables pero por el desconocimiento. Me acerqué y empecé a hablar con las chicas. Y ahí descubrí al Partido Libertario. Nos pasamos los teléfonos y empecé a contactarme con la gente de Capital. En ese momento estaban Ramiro Marra, Lilia Lemoine, Álvaro Zicarelli y algunos otros personajes de la primera hora. Lemoine trabajaba para José Luis Espert, pero cuando Milei se larga como candidato, todos fuimos con él. Cuando volví a Posadas pregunté quién era la referencia. Soy una persona muy orgánica, siempre consulto. Me dijeron que era Ninfa (Alvarenga) como candidata a diputada. Después Ninfa terminó en desgracia. Yo seguí mi línea, pero la Libertad Avanza termina cerrando con personas que nunca trabajaron en el espacio. Los que están hoy, para los que trabajamos desde el inicio son desconocidos. Yo vi crecer el movimiento, pero como a otras personas, nos expulsaron. Había un grupo acá de trabajo que tenía que, gracias a Dios, sigue trabajando conmigo. Pero Karina (Milei) expresamente les mandaba decir que si trabajaban conmigo, iban a estar fuera de la libertad.

¿Y cuál fue la explicación?

No hubo explicación. Nunca hubo. Yo con Karina tuve comunicación hasta tiempo antes de las Paso. Después ya no tuve más comunicación. No hubo explicación, pero lo mismo que me pasó a mí, le pasó a muchas personas en todo el país.

Con todo eso… ¿hoy votarías por Milei?

No lo votaría a Milei, pero no porque me haya excluido de un proyecto, porque esas son decisiones. No lo votaría porque para mí, Milei fue una estafa. Una estafa en lo moral, una estafa en lo ideológico. Una gran estafa. Quienes militamos la idea, más o menos entendíamos de qué se trataba, sabíamos que no iba a ser fácil. Pero no es esto en lo que trabajamos. También fue una estafa para el que no entendía o el que no seguía una bandera ideológica, pero creyó que Milei era una alternativa en la que realmente los poderosos, por una vez en la historia, iban a rendir cuentas. Que iba a caer el peso, la carga, sobre los que han sido beneficiados durante tantas décadas, ¿no? Y la verdad fue todo lo contrario. Tuve la oportunidad varias veces de charlar con Javier. En lo personal no es agresivo, es un personaje, es muy ficticio lo que vemos. Pero parece que el personaje se comió a la persona. Con el agravante de dirigentes que no solamente le creen y le compran el personaje, sino que son más mileístas que Milei. Y la comunicación de Milei y sus dirigentes, de agresividad, violencia, de odio (“parezco Kuka, pero es así”, se ríe), es una deformación que va de arriba para abajo. Ya no sos más un candidato. Esperábamos ese salto cuántico… terminó el tiempo de panelista, ahora nos ponemos serios, pero en vez de ponernos serios, empezaron a sacarnos a los cuadros liberales, libertarios, de derecha, para reemplazarnos por gente de (Sergio) Massa, de Máximo, de (Mauricio) Macri en el mejor de los casos. Con el tiempo entendimos que Milei fue una gran colectora del kirchnerismo. Financiado incluso por Massa. La fiscalización fue financiada nada más y nada menos que por Luis Barrionuevo. 

¿Sos liberal o libertaria?

Soy más paleolibertaria. Esa sería mi postura, si tengo que ubicarlo dentro de un espectro. Considero que el Estado tiene que estar para cuidar cuestiones básicas que hacen a la cultura, sobre todo. Eso es muy importante. Cuando hablo de cultura no me refiero a arte y música, me refiero a nuestro esquema de valores. Eso es fundamental para mí. Es una de las cosas que el kirchnerismo más nos perjudicó. Destrozó nuestra base y red de valores. Lo más grave no es tanto la corrupción y demás, que obviamente es gravísimo, pero lo más grave que ha hecho en esta mal llamada década ganada, fue la destrucción de nuestro cimiento en cuanto a los valores. Nuestra sociedad ha perdido todo tipo de incentivos, por atacar la meritocracia, por tratar a todos iguales. En ese aspecto, soy más paleolibertaria, porque considero que el Estado tiene que trabajar en reconstruir eso. Tiene que estar en la educación, la seguridad, la salud. Tiene que estar el Estado, no hay otra forma en este país o por lo menos no en este momento. Idealmente, utópicamente, me encantaría que cada padre pueda pagarle el estudio a sus hijos y que las escuelas sean todas privadas y que cada escuela tenga su currículo y pueda dictar el tipo de educación que guste. ¿Y por qué? Porque las personas son demasiado distintas y en un aula hay chicos con diferentes tipos de inteligencia y no puedes encasillar y dar la misma educación a todos. Para eso necesitas inversión, gente que quiera invertir en la educación y para eso tiene que ser privado, porque mientras sea estatal no va a funcionar. Ese es mi mundo ideal, pero sabemos que en el mientras tanto, tenemos que cuidar lo que hay y fortalecer lo que hay. Milei no hizo nada de eso. Lo que hizo fue desmejorar tremendamente la situación de los docentes quitándole fondos a las provincias. Sabemos que la educación es una atribución de las provincias, pero si históricamente se venía financiando la educación con recursos nacionales, tenemos el corte de un día para el otro. Es brutal, eso tiene que ser progresivo.

Sin embargo, de la misma forma que cortó de un lado de manera drástica, también apuntaló de manera drástica al sector más beneficiado de la Argentina. No me gusta decir que gobierna para los ricos, pero es lo que está haciendo. Está jugando la timba financiera con nuestros recursos naturales, con nuestra salud, con nuestros abuelos, con nuestros discapacitados, o sea, con el renglón más vulnerable de nuestra sociedad. El renglón que es más para lo que trabajamos nosotros básicamente. Nuestros aportes van a cuidar a esas personas. Para eso pagamos impuestos. 

¿Qué opinas de la ley de de tierra que está discutiendo ahora?

Es una trampa la letra chica, ¿no? Hay cuestiones que me parecen que están bien dentro de la ley. Pero la apertura para que extranjeros puedan comprar nuestras tierras me parece una locura. En Corrientes lo están haciendo de hecho, miles de hectáreas compradas por extranjeros. Pero no debería, porque algo esté mal no quiere decir que lo tengamos que legalizar. Entonces legalicemos el robo. Está mal. El fin es el saqueo. Blanquear lo que está mal, en vez de combatirlo y tener políticas para preservar nuestros recursos. Por eso celebro la postura que tomó Misiones, que tomó el Gobernador y el tirón de orejas a los senadores para frenar eso.

Estamos promediando la gestión de Milei, ¿cómo la evalúas? 

Hay como una economía bifásica. Por un lado tenemos la macro funcionando en algunas cuestiones, dólar planchado. Una especie de estabilidad si se quiere en ese sentido. La inflación tiende a bajar. Y a los grandes medianos y grandes empresarios, la capacidad financiera que se les dio para impulsarse, también reactiva un poco la economía. El riesgo país se ha mantenido bastante aceptable en comparación con hace dos o tres años. Pero cuando bajás a la tierra. En la micro las familias están destruidas, las pymes están destruidas, cierran empresas todos los días, cierran comercios, familias endeudadas para comer, sin oxígeno

Milei dice que la condición para que eso se revierta es que él vuelva a ganar las elecciones.

Tomaría eso de la misma forma que dijo que el ajuste lo iba a pagar la casta. Sabíamos que iba a ser un proceso difícil, pero en la misma teoría liberal está bien plasmado la política de salvataje a los eslabones más débiles. Eso es lo que no se hizo. Hay mucha timba. A mí (Luis) Caputo me parece… muy lejos de ser el mejor ministro de la historia… Me parece un gran operador financiero, que ya lo hemos visto con Macri. Milei se está endeudando mucho más de lo que se endeudó Macri. Entonces, ahí también faltó a la verdad. Se terminan endeudando mucho más de lo que se endeudó Macri cuando él decía que la deuda era una estafa, que si te endeudados era porque no sabían administrar y terminaste haciendo lo que tanto se criticó. El karma de Milei es la hermana. Milei está encargado de la la timba y la macro y lo que vemos del problema con la discapacidad, con la educación, con la salud. Eso es Karina. Eso es gestión Karina. La falta de corazón, de amor al prójimo es vital. Por lo que pude observar desde sus inicios, estamos viviendo un Gobierno donde gobierna para las políticas públicas la hermana y la hermana tiene un resentimiento de haber sido siempre excluida. Ella actúa y gobierna desde el resentimiento. Ella un poco se empezó a vengar de la vida que tuvo y se empezó a vengar con las personas que podían darle oxígeno a Milei. Ahí es obediencia de vida. Y ojo que yo soy muy orgánica, pero una cosa es ser orgánico frente a un proyecto que nos puede beneficiar a todos, que estamos trabajando todos para un fin, para un modelo de país y otra cosa es ser orgánico para el capricho de una persona resentida. Y beneficios para pocos. Cuando asumí como diputada la Libertad Avanza volvió a buscarme después de expulsarnos, lógicamente dije que no. “Muchas gracias, pero no.” 

¿No volverías a LLA? 

De ninguna manera. Creo que lo peor que nos puede pasar como provincia es que gane la Libertad Avanza. 

¿Por qué?

¿Por qué? No es que Adrián Núñez, Diego Hartfield o quien fuera el candidato sea bueno o malo, no importa el candidato. El problema es que son títeres. No tienen ningún arraigo provincial y aunque lo tuvieran, en la primera de cambio que pidan algo que beneficie a la provincia, afuera. Va a gobernar Karina.

Aparece Dante Gebel ¿trabajás por su candidatura?

Dante surge como una búsqueda de los inquietos, los que no nos vamos a quedar nunca quietos. Una búsqueda también de algún referente que pueda hacerle frente a Milei. Cuando Eugenio Casielles me convoca y me cuenta sobre la posibilidad, a mí me pareció fantástico. Tengo una base cristiana y lo escucho, ha sido mi referente, es un líder espiritual. Dante junta lo mejor de los dos mundos.

¿En qué sentido?

Pues es un argentino que ha triunfado en un país tan capitalista, como es Estados Unidos. En el capitalismo salvaje, él pudo ser exitoso. Utilizar todo ese capital que pudo crear, no estoy hablando solamente de capital físico y económico, sino capital humano, para volcarlo en la solidaridad y no solamente en Estados Unidos, sino también en otros países. Él ha hecho escuelas, casas, hospitales en los lugares más vulnerables, en Cuba, en Venezuela, en países inhóspitos, llega su congregación, llega su actividad solidaria. Acá en Argentina no se sabe mucho, pero cuando fue la inundación de Bahía Blanca, fue el primero en llegar y el último en irse. Creo que Dante no ha mostrado ni la uña todavía de todo lo que ha hecho, con algo que a la Argentina, o a los líderes en realidad, nos falta mucho, que es la administración de buenos equipos. Dante es un experto y él lo dice, en lo único que él es experto es en armar equipos. Creo que es lo más importante. El armado de equipos. Dante consiguió eso, lo logró en su carrera y lo puede demostrar. Puede demostrar todo lo que hizo y cómo gestiona los recursos y la administración por fuera del Estado. Dante ha llegado donde el Estado no llegó. No solamente en Estados Unidos, sino en muchos lugares del mundo. Eso me parece un perfil interesantísimo. 

Para que Dante Guel sea presidente tiene que haber gobernadores que acompañen, provincias que acompañen. ¿Qué rol vas a jugar ahí? 

En este momento yo estoy como coordinadora de la región Mesopotamia junto a Ezequiel “Teque” Romero -fundador de la Libertad Avanza en Corrientes-, que es otro libertario expulsado. Estamos coordinando, acompañando el proyecto. Todavía no tenemos confirmación. Pero va a ser una sorpresa cuando Dante lance la candidatura porque hay demasiada gente que se está jugando por él. Yo estoy convencida de que sí, de que él va a jugar para las presidenciales. Y aunque tengo mucha fe de que gane, si no llega, se va a conformar como una segunda fuerza, una alternativa interesante

¿Segunda fuerza por encima del peronismo? 

Por encima del peronismo. ¿Por qué? Porque hay una pata peronista muy grande jugando con Dante. La pata no kirchnerista. Tenés la pata empresarial, los gremios y todo el mundo religioso, que tracciona en una votación. En Misiones sobre todo. 

¿Y qué rol jugarías ahí? ¿Renovar la banca?

Hoy soy diputada y me gustaría renovar la banca. Todos los que estamos en algún lugar de responsabilidad institucional debemos aportar, porque la política misionera está en una crisis abierta. Tenemos que darle gobernabilidad al al gobernador, hablar y ser responsables para mantener la institucionalidad. Eso es fundamental. Porque cuando se empiezan a desbaratar cosas, el que sufre es el vecino.

Te sacaste una foto con el gobernador en un momento sensible… 

Fui al acto que nos invitan a todos y había colegas míos. Me llevo bien con todos… No me sacaría fotos con los de la Libertad. Pero me llevo bien con todos. Después estábamos haciendo el recorrido por las plazas y nos sacamos una foto y la subí. Hay muchas cosas que me gustan de Hugo. Yo creo que es una persona muy humana. Lleva una política muy humana, muy cercana a la gente, que es justamente todo lo contrario a otros dirigentes que están cada vez más alejados.  Hugo se ha mantenido siempre cerca. Siempre está. 

Ahora se está armando un bloque propio, del nuevo movimiento ¿te sumarás?

Veremos. Hay conversaciones, pero todavía no hay nada cerrado. Yo estoy para lo que sea mejor para Misiones. Si no estoy en el bloque, podremos acordar. Mi apoyo al gobierno es público. 

Dijiste que lo peor que le podría pasar a Misiones es que gane la Libertad Avanza. ¿En el ámbito nacional también?

Siempre me paro en mi provincia, pensando en mi provincia y lo peor que nos puede pasar es que gane el Libertad Avanza, porque no va a gobernar el gobernador que gane. Le digo a la sociedad, al yerbatero, al que la está pasando mal, que ponga en la balanza. Como estábamos antes, como estamos ahora, porque obviamente estamos en un proceso, pero pongo en la balanza los actos y la intencionalidad de los actos.

Cuando veo la intencionalidad de los actos del gobierno nacional, me doy cuenta que es un gobierno deshumanizado. No hay humanidad en su accionar. No hay una visión de políticas públicas. Hay una visión de timba financiera. Eso es lo que yo pido a la gente que evalúe, no si estaba mejor antes o si está mejor ahora, porque eso son simples síntomas. Lo que veo en este gobierno es la clara intención de abandonar a los que más necesitan del Estado. Y que han necesitado durante toda su vida y que si querés que dejen de necesitar del Estado, tenés que programar y hacer algo programático, paulatino para sostener esa franja de la sociedad. No podés abandonarlo y decirles, “Bueno, ahora porque soy libertario y porque mi ideología es liberal, te suelto la mano y arreglate como puedas”. No se puede hacer eso con la gente.

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Milei y el presidente de Corea del Sur profundizan la alianza estratégica: inversiones, litio e inteligencia artificial en el centro de la agenda

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El presidente Javier Milei recibió en la Casa Rosada a su par de la República de Corea, Lee Jae-Myung, en una reunión que consolidó el acercamiento bilateral con una agenda enfocada en inversiones, comercio, inteligencia artificial y minerales críticos. El encuentro dejó además un resultado concreto: la firma de un Memorándum de Entendimiento para fortalecer la cooperación en el desarrollo de litio y otros recursos estratégicos, un sector que Argentina busca posicionar como uno de los motores de su inserción en las cadenas globales de valor.

La visita del mandatario surcoreano se produce en un contexto de creciente competencia internacional por asegurar el acceso a minerales esenciales para la transición energética y la industria tecnológica. En ese escenario, Argentina busca capitalizar su potencial geológico mediante un esquema que combina apertura a las inversiones privadas con instrumentos como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta que, según destacó la Presidencia, fue especialmente valorada por Lee Jae-Myung.

Durante la reunión bilateral, el presidente coreano felicitó a Milei por la desaceleración de la inflación y por la implementación del RIGI y del denominado Súper RIGI, al considerar que ambos mecanismos fortalecen la previsibilidad para los grandes proyectos de inversión. La conversación también estuvo orientada a ampliar el intercambio comercial entre ambos países, con especial énfasis en energía, alimentos y minerales críticos, sectores donde Argentina posee ventajas competitivas y Corea del Sur demanda insumos estratégicos para su industria.

Uno de los ejes centrales del encuentro fue la inteligencia artificial, identificada por ambos gobiernos como un factor de transformación económica. Los mandatarios coincidieron en que el desarrollo de esta tecnología puede potenciar no solo la productividad, sino también sectores vinculados a los servicios, la innovación y las industrias culturales, abriendo nuevas oportunidades de cooperación entre ambas economías.

La dimensión económica de la visita quedó reforzada con la firma de un Memorándum de Entendimiento suscripto en el Palacio San Martín. El acuerdo busca profundizar la cooperación en minerales críticos, especialmente litio, mediante el impulso de inversiones conjuntas en exploración, extracción, procesamiento y refinamiento, además de fomentar el intercambio tecnológico y fortalecer cadenas de suministro consideradas estratégicas para la producción global de baterías y tecnologías avanzadas.

El canciller Pablo Quirno sostuvo que el entendimiento transforma la complementariedad entre ambos países en una agenda de largo plazo orientada a generar inversiones y proyectos conjuntos. Además, destacó que la presencia de la empresa surcoreana POSCO en Argentina constituye un antecedente que demuestra el potencial de la relación bilateral y afirmó que los minerales críticos representan “el puente entre los recursos de la Argentina y las industrias que están definiendo el futuro”.

Desde una perspectiva geopolítica, el acercamiento con Corea del Sur refleja la estrategia del Gobierno nacional de diversificar socios comerciales y atraer capitales hacia sectores de alto valor agregado. Para Corea, asegurar el abastecimiento de litio resulta clave para sostener el liderazgo de su industria tecnológica y automotriz, mientras que para Argentina representa una oportunidad para captar inversiones, incorporar tecnología y ampliar su participación en cadenas globales vinculadas a la transición energética.

La reunión también contó con una amplia participación de funcionarios de ambos países. Por Argentina estuvieron presentes Karina Milei, Pablo Quirno, Luis Caputo, Daniel González Casartelli, Fernando Brun y Fabián Fernández, mientras que la delegación surcoreana estuvo integrada por el ministro de Asuntos Exteriores, Cho Hyun; el ministro de Comercio, Industria y Recursos, Kim Jeong-Kwan; el director de Seguridad Nacional, Wi Sung-Iac; el embajador Lee Chong-Hwa, entre otras autoridades.

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