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Se oficializó la sesión para tratar una nueva fórmula de movilidad jubilatoria

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Será el próximo martes a las 11. Hay cinco dictámenes, pero los despachos de Unión por la Patria y de la oposición moderada son los que corren con más chances dado que son similares y podrían unificarse en caso de arribar a un acuerdo.

El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, oficializó hoy la convocatoria a sesión especial para el próximo martes pedida por la UCR y otros bloques “dialoguistas” para tratar los proyectos que proponen una nueva fórmula de movilidad jubilatoria.

La citación llegó con suspenso, ya que pasaban los días y no terminaba de concretarse. En total se pondrán en consideración del recinto cinco dictámenes, entre los cuales los de Unión por la Patria y de la oposición moderada son los que corren con más chances dado que son similares y podrían unificarse en caso de arribar a un acuerdo. 

De hecho, el 15 de mayo pasado en el plenario de Previsión Social y Presupuesto, UP y la oposición “dialoguista” estuvieron a punto de dar el batacazo: hubo conversaciones hasta última hora para presentar una propuesta conjunta pero no fue posible.

Sin embargo, los esfuerzos no cayeron en saco roto ya que estas fuerzas políticas se comprometieron a limar las pequeñas diferencias entre ambos dictámenes de cara a la sesión del próximo martes a las 11 hs.

En definitiva, se firmaron cinco dictámenes: el de mayoría fue el de Unión por la Patria con 33 firmas, y le siguió el de UCR+Hacemos+CC con 19. La Libertad Avanza (19), el PRO (8) y el Frente de Izquierda (2) presentaron dictámenes propios.

Unión por la Patria accedió a rebajar sus pretensiones originales de recomponer inicialmente las remuneraciones en un 30% y se acopló a la propuesta de “los dialoguistas” de fijar esa compensación en el 20,6% correspondiente a lo perdido por los jubilados en el mes de enero.

Con esta fórmula, la jubilación mínima quedaría en 285 mil pesos en el mes de junio, según calculó la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC).

Al ajuste mensual por IPC (inflación medida por el INDEC) se sumaría además un aumento adicional: en marzo de cada año se establecería un cálculo por el cual se reconocería un aumento del 50% de la variación del RIPTE (variación salarial) por sobre la variación del IPC el año calendario anterior.

Lo que dinamitó el acuerdo con Unión por la Patria fue la decisión de Hacemos Coalición Federal de “meter por la ventana” en el dictamen la obligación de ANSES de cancelar en un plazo máximo de seis meses la totalidad de las deudas que mantiene con las cajas previsionales provinciales así como con los jubilados con sentencias firmes favorables a partir de lo producido de los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del organismo.

Además, el dictamen de la oposición moderada elimina los regímenes jubilatorios especiales para presidente y vicepresidente de la Nación.

Como muestra de buena fe del kirchnerismo y de la voluntad de llegar a un acuerdo de acá a la fecha de la sesión, el dictamen que presentó Unión por la Patria no fue el original, más ambicioso en términos de recuperación de capacidad adquisitiva para los jubilados, sino que respetó los términos del estado de negociación que se había alcanzado con los dialoguistas.

La Libertad Avanza firmó un dictamen que reproduce los dispuesto en el decreto 274/24 del Poder Ejecutivo Nacional, es decir, ajuste mensual por IPC con impacto a los dos meses y compensación del 12,5%. Con esta fórmula, la jubilación mínima será de 265 mil pesos en junio.

El PRO, en tanto, firmó un dictamen que incorpora en la fórmula de actualización no solamente el IPC sino un componente vinculado a la variación salarial (RIPTE), y agregan un 8% de recomposición al 12,5% dispuesto por el Gobierno (en total 20,5%) pero dándole al Poder Ejecutivo la posibilidad de liquidar ese adicional a su criterio.

También el dictamen del PRO elimina las jubilaciones de privilegio tanto para presidente como vice, y pone esos cargos en el sistema general.

El dictamen de minoría del Frente de Izquierda prevé que la jubilación mínima en ningún caso esté por debajo del monto equivalente a la Canasta Básica del Adulto Mayor, y propone una actualización de haberes tomando alternativamente el IPC o el RIPTE, según cual resulte más favorable. Además, asegura el 82% móvil para todos los jubilados. 

Así las cosas, Diputados volverá a sesionar el martes próximo y es posible que Unión por la Patria pida una ampliación del temario con la incorporación de los proyectos sobre financiamiento universitario y restitución del FONID, toda vez que había adelantado su intención de pedir una sesión especial para la misma fecha del 4 de junio.

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De cada 100 pesos ajustados en abril, 36,6% correspondieron a recortes en jubilaciones

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(Centro de Economía Política Argentina) En abril, el Sector Público Nacional (SPN) registró un superávit fiscal de $264.952 millones antes de cubrir los intereses de la deuda, que descendió a $17.409 millones después de saldar dichos compromisos (equivalentes a $247.543 millones). El ajuste del gasto se sigue profundizando, lo cual está impactando en los ingresos públicos. En abril, estos últimos experimentaron una caída de 6,5%, convirtiéndolo en el tercer mes consecutivo de caída real mayor a 6%.
Al analizar con mayor detenimiento los números, se observa que los ingresos de abril alcanzaron los $6,7 billones, representando un aumento de 263% interanual. Sin embargo, este incremento se traduce en una disminución de 6,5% al ajustarlo por inflación. Por otro lado, los gastos ascendieron a $6,5 billones, registrando un incremento de apenas 197% interanual. Al ajustarlos por inflación, se evidencia una
reducción de 23,7%.
Es importante señalar que, dentro de este proceso de ajuste, si bien todas las partidas de gasto disminuyen, el componente principal es la reducción de las jubilaciones y las obras de infraestructura, las cuales explicaron el 37% y el 27% del total del ajuste, respectivamente. Además, cabe destacar que otra parte del ajuste se centra en la postergación de los pagos a CAMMESA, la empresa generadora de energía, que se observa en la ejecución de los subsidios a la energía.
Por último, se observa que los ingresos se están sosteniendo gracias al aumento del Impuesto PAIS, que ha crecido 210% en términos reales. Si se quitara este tributo, el déficit fiscal hubiera sido de $245 mil millones.

El comercio exterior no compensa la crisis de la actividad económica y los ingresos caen 6,5%
Durante abril, el Sector Público Nacional (SPN) obtuvo ingresos por un total de $6,8 billones, reflejando una caída de 6,5% ajustado por inflación. Esta disminución se debe principalmente a la baja en el IVA, impuesto a las ganancias y los aportes a la seguridad social, tributos ligados a la actividad económica y los salarios.
La recesión se profundiza y en abril se registró por segundo mes consecutivo una reducción en términos reales de IVA. A su vez, la recaudación del impuesto a las ganancias se vio afectada no sólo por la caída de la actividad económica y los salarios, también experimentó cambios regulatorios -la implementación del impuesto con un mínimo no imponible equivalente a 15 salarios mínimos vitales y móviles y una nueva escala- y la disminución de la demanda de moneda extranjera para viajes y gastos en el exterior. En el caso del Impuesto a los Bienes Personales, la reducción se dio principalmente por la modificación normativa: ya no se cobra la percepción correspondiente a la compra de moneda extranjera.

Es necesario distinguir entre dos conjuntos de tributos con comportamientos claramente diferenciados. En primer lugar, se encuentran aquellos relacionados con el comercio exterior, los cuales experimentaron un notable crecimiento real. Las retenciones aumentaron un 33%, mientras que el “resto tributario”, entre los que se destaca el impuesto PAIS, creció un 75%. Estos aumentos se explican principalmente por la depreciación abrupta de la moneda, además de dos factores adicionales: en primer lugar, la base de comparación (2023) es relativamente baja en retenciones debido a los efectos de la sequía; en segundo lugar, la ampliación y el aumento en la alícuota del impuesto PAIS, que creció 210% según los datos de recaudación de la Secretaría de Hacienda y AFIP.

Es importante destacar que este es el segundo mes consecutivo en el que los Derechos de Importación registran una reducción en términos reales, explicada principalmente por el impacto del freno de la actividad económica, que según el último dato disponible de febrero de este año registró una caída de 3,2% interanual (INDEC). La recesión repercute sobre las importaciones: en el primer trimestre del año se redujeron 24% interanual en dólares.
Un segundo grupo comprende los tributos asociados a la actividad económica local, entre los que se destaca la significativa reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA), con una caída de 8%. En la misma línea, el impuesto a los débitos y créditos presentó una reducción de 16% en términos reales. Por su parte, los aportes y contribuciones a la seguridad social registraron una baja de 18%, afectados no sólo por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios sino también por la destrucción de puestos de trabajo.
Esta reducción de los ingresos por tercer mes consecutivo no es un fenómeno aislado, sino que se debe al efecto de la caída del gasto. Este fenómeno ya se observó en los años 90 y durante el gobierno de Macri, cuando se aplicaron modelos de ajuste del gasto que resultaron en una disminución de la recaudación. Esto, a su vez, llevó a la necesidad de realizar recortes presupuestarios aún más profundos para mantener los niveles de equilibrio fiscal.

Durante abril, los gastos totales del Sector Público Nacional (SPN) ascendieron a $6,5 billones, marcando un incremento nominal de tan sólo 197%. Sin embargo, este aumento nominal se tradujo en una disminución real de 23,7% una vez descontada la inflación.

El derrumbe interanual de los egresos se atribuye principalmente a la licuación de los haberes de los jubilados (-26% en términos reales), la falta de ejecución de obras por parte del nuevo gobierno (-78%) y los recortes en los subsidios energéticos (-13%). Casi todas las partidas muestran reducciones en términos reales, la mayoría con caídas de dos dígitos, siendo la más significativa, por su peso relativo en el total del gasto, aquella relacionada con jubilaciones.
Otra área afectada significativamente son los subsidios al transporte (-17% interanual), por la eliminación del Fondo Compensador del Interior y por recortes en el AMBA, que impactaron sobre el precio del boleto, si bien en el caso de los colectivos se mantiene congelado desde febrero. En el sector energético, el recorte de transferencias a CAMMESA ha causado problemas en la cadena de pagos y tensiones con el gobierno, que ofreció pagar la deuda acumulada en diciembre y enero con un bono al 2038.

En abril, el Gobierno Nacional tuvo que liberar fondos, resultando en un incremento de $470 mil millones en este rubro respecto al mes pasado.
Las transferencias a universidades en el mes de abril experimentaron una disminución de 27% interanual en términos reales. Estas transferencias representaron el 4% del ajuste, creciendo su participación ya que el mes pasaron constituyeron el 2% del mismo.

En lo que refiere a las provincias, las transferencias no automáticas se redujeron 73% en términos reales en comparación con abril de 2023, explicando un 9,2% del ajuste total. El principal componente del recorte es producto de la decisión de discontinuar el Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la Provincia de Buenos Aires y el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), afectando de manera directa el salario de los docentes de todo el país, y de la suspensión del pago a las provincias por las cajas previsionales no
transferidas a la Nación.

De cada 100 pesos ajustados en abril, 36,6% correspondieron a recortes en jubilaciones. Esta tendencia, que se arrastra desde enero, muestra la crueldad del gobierno de Milei, que basa el superávit fiscal en la licuación de los haberes jubilatorios.
Los gastos de capital destinados a la obra pública constituyen el segundo mayor aporte al ajuste con un 26,5%. Durante este mes, en línea con la decisión política que tomó el gobierno desde su asunción, la ejecución de la obra pública fue nula. Es importante destacar que todas las partidas presupuestarias de obras de infraestructura se vieron afectadas tanto en términos nominales como reales.

El gasto en intereses de deuda no se registra dentro de los gastos primarios, pero este mes fueron de $247.543 millones. Este gasto viene bajando en el año, pero continúa por encima de ciertas partidas de gasto: se destina un 15% más a los intereses de deuda que a las universidades, y un 265% más que lo que se transfiere a las provincias.

Si el sendero de superávit fiscal se sostiene, la meta fiscal de junio será cumplida

En el primer cuatrimestre de 2024, se acumula un superávit fiscal de $ 4,1 billones y un superávit financiero de $1,2 billones, alcanzado a través de un ajuste significativo en el gasto, y no por aumento en la recaudación.
En marzo, la meta fiscal con el fondo se cumplió por encima de lo esperado (abril va en la misma línea), emitiendo una señal positiva para los mercados. Sin embargo, también se pone en evidencia la crueldad y la falta de voluntad de gestión. Teniendo margen para gastar más, el ejecutivo podría haber optado, por ejemplo, por aumentar los ingresos de los jubilados o reactivar la obra pública. Es crucial equilibrar este cumplimiento de metas con la sostenibilidad a largo plazo, pero a su vez asegurando que el peso del ajuste no recaiga de manera desproporcionada sobre los sectores más vulnerables de la población. Incluso el mismo FMI alertó al gobierno sobre esta cuestión: “El programa seguirá enfocado en mejorar la calidad y la equidad de la consolidación fiscal (…)”.

Con un superávit fiscal acumulado de $4,1 billones en el primer cuatrimestre del 2024, el gobierno está sobrecumpliendo las metas con el FMI, sin considerar los costos sociales que esto implica. Es crucial equilibrar este cumplimiento de metas con la sostenibilidad a largo plazo, pero a su vez asegurando que el peso del ajuste no recaiga de manera desproporcionada sobre los sectores más vulnerables de la población.

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Buena noticia para un grupo de jubilados: recibirán un plus por una cláusula poco conocida

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La medida beneficia a quienes no se hayan jubilado bajo moratoria. A pesar de que siguen cobrando un magro haber, un grupo de jubilados y pensionados del sistema que gestiona la Anses tendrá una buena noticia, ya que cobrará un plus originado en el reajuste del salario mínimo, vital y móvil que estableció una resolución de la Secretaría de Trabajo publicada hoy en el Boletín Oficial. 

Esto será así por una disposición legal que rige desde 2018 y que garantiza que el haber mensual no puede ser inferior al 82% del mencionado valor de referencia para los ingresos laborales. 

La garantía rige solamente para quienes obtuvieron su prestación previsional sin haber recurrido a una moratoria (es decir, habiendo completado durante la etapa activa la cantidad de aportes exigida por el régimen). La gran mayoría de las jubilaciones de monto mínimo fue obtenida por moratoria.

La resolución 9 de la Secretaría de Trabajo fijó el salario mínimo de abril en $221.052 y el de mayo en $234.315,12. 

El pago de un suplemento a los jubilados que cumplan con los requisitos para la garantía legal tiene, entonces, un efecto retroactivo.

Con respecto a lo correspondiente a abril, el 82% del salario mínimo es $181.262,64; la jubilación mínima (sin contar el bono) fue ese mes de $171.283,31. 

Por lo tanto, el suplemento que debe pagar el Estado es de $9.979 en el caso de quienes cobran el ingreso básico, y de un importe inferior para quienes tienen prestaciones superiores a la mínima, pero solo de hasta $181.262. 

Por ejemplo, si el haber bruto fue de $175.000, la Anses liquidará un adicional de $6.262.

En el caso de mayo, el 82% del salario mínimo es $192.138,40. Y la jubilación mínima es de $190.141.60, ya que se aplicó un reajuste de 11%, equivalente a la inflación de marzo. 

Entonces, el suplemento es de un monto pequeño: como máximo, de $1996,80. Esa será la cifra para quienes tienen el haber mínimo, en tanto que, por ejemplo, con un ingreso de $191.000, se liquidará un plus de $1138,40.

Como la resolución sobre los salarios se oficializó de manera tardía, la Anses tendrá que hacer una reliquidación por esos montos.

El pago del plus por la garantía del 82% es independiente del correspondiente al bono de hasta $70.000, que este mes alcanza a quienes tienen haberes brutos de hasta $260.141,60, sin tener que cumplir con el requisito de no haber recurrido a una moratoria. 

El pago en mayo de ese refuerzo, en concepto de “ayuda económica previsional” fue dispuesta por el decreto 340, publicado el 22 de abril último.

Más allá del bono y del suplemento, este mes todos los jubilados y pensionados del sistema general de la Anses están alcanzados por un reajuste de 11% de los haberes. 

Y en junio habrá otro incremento, de un porcentaje equivalente a la inflación que informe el Indec para abril (el dato aún no se conoce).

Según el calendario dispuesto por la Anses, quienes perciben el haber mínimo accederán a sus ingresos entre el 9 y el 22 de mayo, dependiendo el día de la finalización del número de documento.

Quienes tienen ingresos que superan el haber mínimo cobrarán entre el 23 y el 29 de este mismo mes.

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Las jubilaciones perdieron contra la inflación en 7 de los últimos 10 años, según la IERAL

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Un informe del Instituto de Investigaciones Económicas para la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) plantea que durante la última década, en siete años las jubilaciones perdieron contra la inflación. Tan sólo en tres, los haberes lograron recuperar capacidad de compra.

“En los diez años que van de 2014 a 2023, en 7 ocasiones la inflación superó a la movilidad, y por ende el haber real cayó. Desde 2014, cada vez que la inflación aceleró y el PBI bajó, el haber jubilatorio cayó, salvo en 2022”, señala el IERAL en su último Informe de Coyuntura.

Durante ese período hubo dos maneras de ajustar los beneficios jubilatorios: uno fue por la combinación de aumentos salariales y recaudación pasados y la otra por combinación de inflación con aumentos salariales.

Expertos coinciden que el primero es procíclico ya que en momentos de crecimiento económico suben los salarios y sube la recaudación y genera supuestamente una mejora en los ingresos, siempre que vaya por encima de los precios. Por el contrario, en momentos de caída de la actividad profundiza las pérdidas de poder adquisitivo. La segunda, al tener en cuenta la inflación, tiende a matizar los picos y valles propios de la actividad económica.

“Se observa que a partir de 2018 los haberes jubilatorios reales tendieron a perder poder adquisitivo con mayor frecuencia, generalmente coincidiendo con caídas del PBI y aceleraciones de la inflación”, señala el estudio del IERAL

El mismo sostiene que “en este contexto recesivo e inflacionario (estanflación), resultó común que los incrementos en los haberes no lograran equiparar el alza de precios, provocando una merma en los ingresos reales de los jubilados”.

Los haberes previsionales sin compensación de bonos bajaron 5% real en 2014; 3%, en 2017; 13% en 2018; 2% en 2019; 1% en 2020; 11% en 2022 y 32% en 2023. En cambio, la ganaron a la inflación en 2015, con el 3% real; 2017, 3% y 2021, 1%.

El IERAL señala que los resultados negativos de la movilidad que se dieron en tales años se explican por dos motivos: en primer lugar, las variables utilizadas en la fórmula de movilidad, como salarios y recaudación, aumentaron menos que la inflación, provocando caídas reales en los haberes, pese a los ajustes.

Luego, los rezagos con que se aplica la movilidad, actualizando los haberes con datos de inflación, salarios o recaudación pasada y menores a los valores actuales, agravaron el deterioro.

Por el contrario, cuando la inflación se desacelera y mejora el PBI, las fórmulas de movilidad usadas en el pasado han tendido a generar mejoras en los haberes reales, porque en estos casos los salarios y la recaudación tienden a ganarle a la inflación.

En los primeros dos meses del año el gobierno licuó drásticamente las jubilaciones en casi un 40%. Con ello el peso del gasto en el PBI se ubicó por debajo del 5%. En la gestión de Alberto Fernandez concluyó en un nivel del 7%. El récord reciente fue en 2017 con un 9% del PBI.

Algunos analistas suponen que el gobierno de Javier Milei presente ubicar al gasto previsional en los niveles que tenía en los años 90’, que era del 5% del PBI. Pero el problema es que ahora hay el doble de personas cobrando.

Sergio Chouza, de Consultora Sarandí, estima que desde los 3,6 millones de jubilados y pensionados (contributivos y no contributivos) entre 2001 y 2005 se sumaron casi 4 millones de prestaciones al año 2014 y casi 5 millones al momento actual, producto de las moratorias.

Chouza tiene una mirada positiva sobre la inclusión de beneficiarios sin aportes al reivindicar “la vocación redistributiva de los sucesivos gobiernos que, con sus más y con sus menos, sostuvieron las políticas de transferencia de ingresos para compensar mínimamente a quienes se caían del sistema”.

“Uno de los primeros mojones fue el fortalecimiento de la política previsional, a través de las sucesivas moratorias que implicaron un significativo salto en la cantidad de beneficiarios de la cobertura de seguridad social”, señala.

Más de un economista ha planteado dudas sobre esta afirmación. Ya que también se puede concluir que ante la evidente licuación de los haberes, las moratorias habrían servido más para extender la pobreza a los 3,6 millones de jubilados con aportes, antes que haber sacado de la misma a los que entraron por mecanismos alternativos.

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La nueva fórmula jubilatoria de Milei en stand-by

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Milei dejó en stand-by un anuncio que se perfilaba como inminente. Entre la postura enfática del PRO para tratar un proyecto de Vidal y la desconfianza hacia los radicales, el Presidente no se decide a avanzar por decreto y por ahora espera al tratamiento de la ley Bases, que llegaría recién a fines de abril

Después de semanas de presión, al unísono, por parte de la oposición dialoguista como del kirchnerismo, el Gobierno posterga cualquier definición sobre la reconfiguración de la fórmula jubilatoria que se arrastra desde la gestión de Alberto Fernández y Sergio Massa, con serias fallas que repercuten en el ingreso de los beneficiarios. Javier Milei, que puso el freno a un tema acuciante, enfrenta tres caminos.

El primero es el original: esperar al tratamiento de la ley Ómnibus en el Congreso, que no estaría en marcha hasta fines de abril, lo cual implicaría pagar un fuerte costo político por la erosión de la calidad de vida de los jubilados y, probablemente, la evaluación de nuevos bonos para corregir el desfasaje en los ingresos.

Como se resignó a admitir el titular libertario de la Cámara de Diputados, Martín Menem, hoy los votos “no están” ni para aprobar ni para rechazar la ley Bases. Y los plazos están complicados. Según admiten en la sede del gobierno nacional, estarían listos para impulsar el debate en comisión recién después de Semana Santa, por lo que llegaría al recinto a partir de la segunda quincena de abril y, en caso de aprobarse con el ítem provisional incluido, empezaría a regir recién a partir de mayo. Un escenario peligroso con una inflación que, si bien mantiene la tendencia a la baja, se mantiene en porcentajes de dos dígitos.

La segunda posibilidad sería avanzar con un proyecto de ley aparte, pero verse forzado a abrir el juego a otro capítulo de lucha legislativa con la oposición, sin el “colchón” de respaldo del resto de la ley Bases para negociar. Por lo que se imponía la tercera opción: forzarlo a través de un nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).

Esta última alternativa le aseguraría a Milei imponer la única fórmula que estaba dispuesto a admitir el arquitecto del ajuste, Luis “Toto” Caputo, cuyos detalles se guardan (sólo se sabe que quiere apoyar las actualizaciones sobre el Índice de Precios al Consumidor -IPC-, con una fórmula aún misteriosa, y que podría sumarse un incremento del 10%). La contracara política de esa opción sería enfrentar la chance, altamente probable, de que la Justicia volviera a jugarle en contra al Ejecutivo en un aspecto aún más delicado que la reforma laboral.

El motivo de las dudas gira en torno al potencial rechazo de la oposición al DNU. En el heterogéneo bloque de Hacemos Coalición Federal, más allá de la sintonía creciente con el líder, Miguel Pichetto, desconfían de los librepensadores que integran el espacio -apuntan principalmente a Emilio Monzó y a Nicolás Massot- y no tienen seguridades de que respetarían un acuerdo del líder con el oficialismo.

Algo similar piensan del radicalismo, a pesar de que el titular del bloque radical, Rodrigo De Loredo, le pidió al ministro del Interior, el viernes, primero en privado y luego en público, que forzara una recomposición urgente. “No les creemos nada”, dijo un asesor presidencial sobre el guiño de De Loredo. Pero no sólo manda la desconfianza, sino las dudas por la diversidad de opiniones que conviven en el bloque de correligionarios. “¿De qué nos sirve que hoy unos nos digan que están de acuerdo si después otros votan en contra?”, razonaron en Balcarce 50 basados en el antecedente del Senado con el DNU fundacional.

Mientras que Cristian Ritondo, jefe de la bancada de PRO, sugirió que le dieran luz verde al proyecto de ley que presentó su partido hace dos semanas. Una salida que en la Casa Rosada descartaron de plano desde el mismo miércoles de la propuesta del líder macrista a Francos, porque implicaría dejarles a los amarillos la iniciativa sobre un tema tan sensible para la sociedad como para las cuentas de Caputo.

El sendero del DNU presenta también el escollo judicial, y no creen tener margen para enfrentar más cautelares que embarre el terreno de la política. “Necesitamos que tenga legitimidad. Sino, después aparece un juez de Villa Calamuchita y te lo frena”, ilustró un representante de Milei, en obvia alusión al antecedente de las medidas que suspendieron la aplicación de los tramos laboral y de prestación de servicios para la salud -prepagas- del DNU de desregulación.

Desde ayer circulaba con fuerza la versión, de que avanzarían por la tercera opción. Y si bien esta mañana el vocero presidencial, Manuel Adorni, lo negó en su conferencia matutina, sigue bajo evaluación. El jefe de Estado está indeciso y, por lo bajo, fuentes oficiales aseguraron este mediodía que la medida no está descartada. Mientras decide, el Gobierno enfrenta la presión de la oposición, que se abraza a la consigna de los ingresos dignos para los jubilados para disparar.

Fuente Infobae

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