LAGARDE

La magnitud de la recesión es la variable de ajuste

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La discusión acerca del presupuesto 2019 pasa por alto que la clave para definir el nivel de actividad de los próximos trimestres es el financiamiento que la Argentina (sector público más privado) pueda conseguir para financiar un desequilibrio externo que se reduciría, gradualmente, desde 5% del PIB en 2017 a 2.7% del PIB en 2020 en el escenario más benigno proyectado por el gobierno argentino y el FMI, o a 1% del PIB en el escenario adverso. Mientras se mantenga el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos, el país debe lograr colocar deuda neta por encima de los vencimientos de capital. Si esos fondos no están disponibles, las divisas se deben generar por las “buenas”, es decir vía un aumento de exportaciones de bienes y servicios -lo que normalmente requiere de un tipo de cambio real más alto-, o por las “malas”, es decir por medio de un receso más profundo que reduzca las importaciones.
Es difícil precisar qué esperan aquellos que pueden financiar a la Argentina para aumentar su exposición al país. Pero parece claro que el ajuste fiscal comprometido en el acuerdo con el FMI es una condición indispensable. La forma en que se logre la reducción del déficit primario es más una cuestión doméstica. Pero en este sentido, la propuesta del Ejecutivo de poner el peso en la reducción del gasto, que luce claramente desproporcionado para un país de ingresos medios como la Argentina, parece más alineada con la necesidad de alentar la inversión y recuperar el crecimiento económico de mediano plazo.
Además, la evidencia de la Argentina y de otros países de la región muestra que la reducción del déficit fiscal ayuda a mejorar las cuentas externas. Las propuestas de soluciones fáciles que sostienen que es posible omitir el “ajuste” no proporcionan las divisas que darían algún sustento a esa conclusión.
La actividad en caída. La sequía, las turbulencias financieras y la elevada tasa de interés real que desalienta la tenencia de inventarios produjeron una merma en la actividad económica y en las importaciones (en este último caso, también alentada por un tipo de cambio real que se depreció algo más del 20% respecto de 2017).
El PIB mensual que estima el INDEC cayó 4.2% entre marzo y mayo. Las importaciones de bienes al mes de junio, medidas en dólares, eran 16% más bajas que las registradas en marzo (o eran 15% menos que las de diciembre) y el Índice de Producción Industrial de FIEL cayó 5.4% interanual en junio, cifra que se repetiría en julio. Estas caídas son consistentes con una recesión que mostraría lo peor en el segundo trimestre del año, que se ubicaría alrededor de 5% por debajo del primero (corregido por efectos estacionales). A partir de allí, la economía subiría lentamente, retornando al nivel de actividad del primer trimestre de 2018 recién a finales del año próximo. En cualquier caso, sería un error afirmar que la recesión se terminó en el tercer trimestre de este año porque la caída del segundo trimestre tiene un origen más duradero (las turbulencias que origina el frenazo en la entrada de capitales) y uno más transitorio (la sequía). La vuelta a la normalidad en la actividad agropecuaria del segundo semestre aportaría algo a la medición del PIB corregido por estacionalidad, aunque ello distaría de una recuperación sólida.
La inflación. La tasa de inflación mensual de julio se ubicaría algo por debajo del 3% mensual, cifra que es bastante mejor que la observada en junio pero que todavía no permite ser optimistas con respecto a lograr la meta de inflación para este año. El BCRA decidió estabilizar el tipo de cambio a un nivel real que no es lo suficientemente elevado como para alentar a los agentes económicos a que se desprendan de divisas. En otras palabras, el nivel de 28 pesos por dólar requiere de tasas de interés elevadas. Es cierto que una mayor depreciación hubiera vuelto inalcanzable la meta de inflación, pero el problema es que esa meta fue algo “optimista” y se paga un precio en términos de actividad económica.
Las perspectivas para el futuro. El gobierno nacional y la economía necesitan emitir deuda neta aún luego de suponer que se utilizarán los fondos aportados por el FMI y otros organismos internacionales, en lugar de tratarlos como contingentes. La clave pasa por una reducción en el riesgo país que permita esa colocación de deuda y por continuar renovando la deuda de corto plazo del Tesoro y del BCRA. Si bien no está garantizado que esa colocación de deuda ocurrirá, hay importantes diferencias que juegan a favor de la economía en 2019 respecto de otros episodios con dificultades.
En primer lugar, la región no está en problemas serios que auguren caídas de actividad o depreciaciones importantes de la moneda. La mayor incertidumbre proviene de la elección presidencial en Brasil, pero se trata de una economía que cuenta con reservas netas importantes para acolchonar una eventual fuga de capitales.
En segundo lugar, la normalización de la cosecha argentina daría un impulso de una sola vez a la actividad y a las exportaciones. Ello requiere de un clima normal que no está garantizado para la cosecha gruesa del año próximo, aunque si ya está operando para la fina.
Es cierto que hay riesgos en la economía internacional por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China y por la inconsistencia en la política fiscal americana. Pero con esos factores visibles para los mercados, las tasas de interés de la deuda americana siguen siendo favorables para el mundo emergente. La clave pasa más por un manejo prudente y gradual de la vuelta a la normalidad luego de años de “quantitative easing”.
En resumen, nuestras proyecciones centrales son que la Argentina transitará un período de recesión seguido por una lenta normalización, con inflación alta pero sin sufrir una crisis de proporciones.

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Las tapas del martes 24/7: Macri redefine el rol de las FF.AA. y las previsiones del FMI

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A continuación reproducimos las tapas de los principales diarios del país. El decreto de Macri para modificar las funciones de las FFAA es la noticia más analizada por los medios. Incluso dejó en segundo plano lo que dejó la visita de las autoridades del FMI y sus proyecciones para la Argentina.

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Después de los elogios de Lagarde, el FMI pronostica una larga recesión

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Horas después de los nuevos elogios de Christine Lagarde al modelo económico del Gobierno de Mauricio Macri, el propio Fondo Monetario Internacional sacó un nuevo reporte que advierte de una extensa recesión y freno al crecimiento. Sin embargo, el mismo documento señala que el resto de los países, seguirá “en crecimiento”.
“Se proyecta que, tras un comienzo de año sólido, el crecimiento de Argentina pasará a ser negativo en el segundo y el tercer trimestre de 2018. Si bien una sequía redujo los rendimientos agrícolas, la presión sobre el tipo de cambio de mayo y junio afectó la inflación y la confianza de los inversionistas y creó la necesidad de un endurecimiento de las políticas monetaria y fiscal. Se prevé que el crecimiento de 2018 se desacelerará y se ubicará en un 0,4%, con una recuperación gradual en 2019 y 2020″.
Curiosamente, el FMI sostiene que esa recuperación de “confianza” se dará a partir del acuerdo de Macri con el Fondo y  el programa de estabilización respaldado, la reducción del costo de capital, la menor inflación y la sólida demanda de exportaciones de los socios comerciales.
Como contrapartida, la actividad económica de América Latina sigue recuperándose. Tras el repunte de la demanda interna de 2017, liderado principalmente por el consumo, la inversión al fin empieza a tomar fuerza. A nivel general, se espera que la región crezca un 1,6% en 2018 y un 2,6% en 2019: un crecimiento mayor que el 1,3% en 2017, pero menor que el de nuestras proyecciones de abril.
El impulso del crecimiento, no obstante, está más diferenciado que lo que se proyectaba en abril. Si bien el crecimiento se está acelerando en algunos países, la recuperación se ha tornado más difícil para algunas de las economías más grandes, ya que las vulnerabilidades específicas de algunos países amplificaron las presiones del mercado a nivel mundial.
Fuerzas externas opuestas
El crecimiento de Estados Unidos mantiene su ritmo sólido, lo que beneficia las economías de la región que tienen vínculos estrechos con ese país. Del mismo modo, el aumento de los precios de las materias primas apoya los países exportadores de la región.
Sin embargo, las condiciones de demanda mundial y financiamiento se complicaron. El aumento de la demanda mundial no es en todos los países tan alto como se esperaba, lo que acentuó los riesgos a la baja para la demanda externa de la región. Al mismo tiempo, si bien siguen siendo acomodaticias, las condiciones mundiales de financiamiento se están endureciendo gradualmente. Las presiones del mercado financiero han sido especialmente pronunciadas en países con fundamentos económicos más débiles, o en países en los que hay incertidumbre en materia de política y en torno a las políticas. El aumento de los conflictos y las tensiones en relación con el comercio mundial está incrementando los riesgos a la baja para las perspectivas actuales, lo que incluye el posible impacto sobre la incertidumbre y la inversión.


Fuerzas internas variadas

Algunos países exportadores de materias primas están disfrutando una recuperación en términos de confianza de las empresas y de los consumidores, lo que impulsa la demanda interna. En otros países, la incertidumbre interna disminuyó o desapareció con el final del ciclo electoral.
De cualquier modo, se prevé que la demanda interna se debilitará en algunas economías grandes, debido a la incertidumbre relacionada con las próximas elecciones o a las políticas de consolidación a corto plazo. Al mismo tiempo, es probable que el apoyo de la política monetaria se reduzca a futuro, ya que muchos bancos centrales de la región suspendieron su ciclo expansivo de política monetaria.
Políticas para sostener la recuperación
La diferenciación reciente de las presiones de mercado resalta la importancia de las políticas tendientes a fortalecer las variables fundamentales internas. Dado que es necesario mejorar los balances fiscales durante varios años para lograr la sostenibilidad, este es el momento de reconstruir las reservas fiscales de manera gradual, pero sostenida. El aumento del crecimiento mundial y de los precios de las materias primas ofrece por un tiempo una oportunidad, ya que la consolidación fiscal reduciría el crecimiento a corto plazo.
Al mismo tiempo, a fin de garantizar que el crecimiento sea inclusivo y sostenible, es preciso prestar atención a la calidad de la consolidación fiscal y de las políticas estructurales, lo que incluye priorizar el gasto en educación y resolver los cuellos de botella en materia de infraestructura.

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La tormenta perfecta

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Hay una Argentina que, más allá de esta tormenta, se sigue moviendo, sigue siendo vital y no hay que creer que esta tormenta va a llevarnos a una crisis parecida a una que hayamos tenido en el pasado”. El presidente Mauricio Macri apeló en media hora diez veces a la “tormenta” para evitar la palabra “crisis”, que agobia a la economía Argentina.
Pero en la conferencia de prensa que convocó a mitad de la semana, no se mostró como un piloto avezado, sino como un espectador de una escena, de la que no se siente protagonista. Es algo que está pasando, pero en lo que no tiene responsabilidad.
Del “pasaron cosas” a una “tormenta”. Una tormenta es un fenómeno meteorológico cuyos efectos ni duración se pueden controlar. Pero la economía no es un fenómeno meteorológico. Es una ciencia que, no exacta, permite avizorar con tiempo qué puede suceder de acuerdo a las decisiones que se van tomando o dejando de tomar en el camino.
Cualquier economista más o menos serio advertía que una eventual suba de tasas de Estados Unidos podría complicar la estrategia de financiamiento vía deuda que tiene la Argentina por el aumento de los costos y la fuga de dólares hacia el país gobernado por Trump. Sucedió y se convirtió en “tormenta”.
La corrida cambiaria se convirtió en una tormenta que expulsó varios miles de millones de dólares, pero nadie atinó a abrir el paraguas hasta que el agua ya estaba al cuello.
Cualquier economista más o menos serio advertía que la inflación estaba lejos de ser controlada, pero cerró junio con 3,7 por ciento y anualizada ya superó el 29 por ciento. La suba de precios se convirtió en una tormenta, que abre las puertas para que el Fondo Monetario Internacional comience a imponer reglas en la economía argentina. Christine Lagarde o sus gerentes, serán nuevamente visitantes asiduos al país para comenzar a “monitorear” las variables de la política económica.
Macri volvió a hacer un relato de su propio gobierno al que le queda poco más de año y medio de mandato. “El objetivo es claramente bajar la inflación, y el plan que hemos presentado y que es parte del acuerdo con el Fondo va a en esa dirección: el año que viene va a bajar más de 10 puntos, y esperamos en el siguiente año ya estar cerca de la inflación de un dígito que es lo que todos queremos, y que es lo que tienen todos los países normales”. Se hizo largo el segundo semestre, tan largo que la expectativa del Presidente es terminar con una inflación en los mismos elevados valores que estaban cuando asumió.
Volvió a apelar al compromiso de “todos” para bajar el deficit fiscal y cuestionó a un Estado que “gasta más de lo que ingresa”. Pero los datos vuelven a demostrar que las promesas van a contramano de la realidad.  El Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), think thank que aportó numerosos funcionarios al Gobierno nacional y de Buenos Aires, emitió un lapidario informe en el que revela que desde la llegada de Macri a la Casa Rosada, aumentó el tamaño de la estructura del Ejecutivo al tiempo que se multiplicaron los nombramientos discrecionales de funcionarios.
Además del andamiaje formal dentro de la estructura estatal, también aumentaron los cargos extraescalafonarios, es decir, aquellos que son nombrados directamente por el Poder Ejecutivo Nacional pero que se encuentran excluidos del Sistema Nacional de Empleo Público. Estos cargos tienen un grado de jerarquía equivalente a niveles de secretarías, subsecretarías y coordinaciones, y son instrumentos para designar personal político fuera de la estructura formal, explica el informe.
Entre 2015 y 2017, se crearon 1.111 cargos políticos y solo 62 fueron en la estructura formal. Así, se crearon 1.049 cargos extraescalafonarios en toda la Administración Pública Nacional lo que significó un crecimiento porcentual del 50%. La Jefatura de Gabinete de Ministros explicó el 31% del aumento, la Presidencia el 22% y el ministerio de Modernización que explicó el 11% del total de los cargos extraescalafonarios creados. Esa ampliación de los cargos políticos contradice la ola de despidos de los trabajadores subalternos.
 “Que a la crisis la vistan de tormenta, no le quita su esencia, sigue siendo una crisis”, definió el politólogo Mario Riorda después de escuchar al Presidente. “Macri habló como candidato a Presidente. Pura voluntad y esperanza. Un presidente aspiracional con un discurso esperanzador, coloquial y simple. Fue una colección de promesas. Si su problema es gestionar las expectativas, esta conferencia no ayuda en nada”, analizó.  
La situación por la que pasa la Argentina dista demasiado de obedecer al clima. Las mismas causas deberían haber arrastrado a economías parecidas, pero el efecto no fue el mismo. Argentina es por lejos el país que más devaluó en el mundo y es, por lejos, el país que más deuda emitió en corto plazo. La recesión amenaza con estirar la tormenta hasta los primeros meses del año que viene.
Las encuestas comienzan a mostrar que el descontento se extiende más allá de las huestes opositoras. Ya no es el kirchnerismo ni la herencia, sino la escasez de resultados positivos en los últimos años. La reelección asegurada hasta hace unos meses, es puesta en duda hoy, aunque el Presidente insista en que “seguirá hasta que ustedes quieran”.
La “tormenta” también azota a la provincia de Buenos Aires, donde María Eugenia Vidal aparece salpicada por un escándalo mayúsculo, que surgió de una investigación periodística que reveló una enorme cantidad de aportantes truchos a la campaña de Cambiemos.
El PRO tomaba identidades y los anotaba como aportantes propios para justificar millones de pesos en la campaña. Incluso hay funcionarios y dirigentes de Cambiemos que niegan haber puesto plata de su bolsillo para la campaña. Más allá de la gravedad del robo de identidades, es tan o más relevante conocer el origen del dinero negro. 
La Gobernadora obvió los alcances del escándalo hasta que aparecieron en los grandes diarios. Ahí echó a la contadora general bonaerense, María Fernanda Iza que había sido designada cinco días antes. Es decir, asumió en medio de la escalada de datos que la involucraban directamente. La Gobernadora amagó con enterarse recién con los diarios, pero la funcionaria desplazada era la contadora del partido que ella preside en Buenos Aires. Demasiado cerca. Echar la culpa al contador no es siquiera una estrategia inesperada. Lo mismo hizo hace poco Mariano Rajoy antes de ser obligado a dimitir en España por el escándalo de las cajas paralelas.
En medio del escándalo, Macri prometió una ley para bancarizar los aportes.
Fue tan escasa la condena del Presidente y de la propia Vidal que hasta los medios amigos hicieron notar su descontento. “Macri no dijo la verdad. Caramba señor Presidente, esto merece su condena. Porque usted lo hubiera hecho con otros partidos. Esto pone en duda su palabra de transparencia”, adoctrinó el doctor Nélson Castro desde la pantalla de Todo Noticias.
Cuando se entere el veterano columnista que la campaña de Cambiemos en 2017 se financió con 88 por ciento de aportes en efectivo, quizás monte en cólera.
“Que Cambiemos (desde la voz de su presidente) no condene la opacidad de la causa de los aportantes en Buenos Aires, es como mínimo el pase de Cambiemos a la categoría de partidos clásicos. Uno más del montón”, agrega Riorda con su habitual lucidez.
El escándalo de los aportes puede extenderse en varias provincias y sacude los cimientos de la alianza gobernante. En su breve paso por Misiones, Ricardo Alfonsín dejó trazos del discurso de su padre en contra de las políticas neoliberales que aplica el Gobierno. Aunque no saca los pies del plato, cada vez son más voces las que se animan a cuestionar la conducción política de Cambiemos, tanto en el ámbito nacional como en el provincial, donde reina el silencio sobre las medidas de ajuste que impactan en Misiones.
El hijo del ex presidente vino a Posadas en homenaje al senador Mario Losada, cuyo nombre distinguirá a una plaza de la Costanera. Allí se reunió con el economista Federico Villagra, uno de los que se animó a romper con la estructura vertical y analiza armar un nuevo espacio con los desencantados.
En el radicalismo causó cierto alivio la frustrada visita de Lilita Carrió a Posadas, porque se temía que la blonda reitere su diatriba contra los dirigentes de la UCR que prefieren quedarse al cobijo de los cargos.

Mientras el temporal sacude los cimientos de Cambiemos, el Gobierno sigue su curso. El debate está centrado en el monto del ajuste necesario para cumplir con las metas impuestas en la letra chica del préstamo del FMI.
En los primeros escarceos, el superministro de Hacienda, Nicolás Dujovne y el de Interior, Rogelio Frigerio, mostraron una mayor predisposición a que sea la Nación la que asuma la mayor parte de los recortes, estimada en 200 mil millones de pesos, mientras que las provincias deberían absorber otros cien mil millones, especialmente en transferencias no automáticas y obra pública.
En ese escenario, Misiones debería ceder poco más de tres mil millones de pesos en 2019, de acuerdo al índice de coparticipación. Después de escuchar los planteos de los ministros de Macri, Misiones volvió a insistir con la necesidad de medidas que compensen las asimetrías y el ajuste encubierto a través de las subas incesantes de la única fuente de energía que tiene la provincia. El combustible Premium ya roza los 40 pesos y la nafta común se acerca a esa marca. Por eso, los funcionarios provinciales remarcaron que Misiones debe volver a contar con el ITC diferenciado hasta que haya otra fuente energética que compense costos de logística y distancia.
Es que Misiones ya viene soportando con hidalguía el retroceso en los fondos que no se detiene. La Nación evalúa ponerle fin al Fondo Nacional de Incentivo Docente y liquidar el Fondo de la Soja, que sostiene la infraestructura de los municipios.
“Ya no vamos a discutir aumentos, sino sostener lo que tenemos”, alertó la secretaria general de la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones, Stella Maris Leverberg.
Es que por más esfuerzo que haga Misiones, si se confirma que la Nación deja de financiar el Incentivo, la Provincia debería hacerse cargo de 60 millones extra por mes solo para sostener el nivel de salario actual. Ni hablar de paritarias hacia arriba.
Y eso que la Educación es la prioridad del Gobierno misionero. Nuevamente, como en los últimos años, es el área que se lleva el 30 por ciento de los recursos proyectados para 2019.
Con una anticipación inusual, pero que responde a la previsibilidad en el manejo de las cuentas en Misiones, el gobernador Hugo Passalacqua giró el proyecto de Presupuesto a la Legislatura.
Las áreas sociales en su conjunto contendrán el récord de 60 por ciento de la inversión del Estado, mientras que la obra pública se llevará otro 20 por ciento.
Nuevamente es Misiones la provincia que hace punta en el tratamiento de su presupuesto, aún sin contar con la proyección de los recursos federales. Pero está a tono con las metas de ajuste fiscal, con un crecimiento del gasto estimado en 16 por ciento, lo que marca un tácito ajuste por inflación. En total, se proyecta un presupuesto de 67.225.502.000 pesos.
“Sosteniendo nuestra concepción misionerista, tenemos un Estado provincial fuerte, responsable, organizado y con las cuentas equilibradas; y ello es así porque en lo fiscal seguimos el mandato de nuestro espacio político, como lo venimos haciendo desde 2003”, argumenta Passalacqua.
La Renovación, con la bandera del misionerismo, a diferencia de los percances de la alianza nacional, goza de buena salud. Una encuesta de Analía del Franco señala que Passalacqua presenta hoy un nivel de aprobación de gestión de 78 por ciento, con un promedio de evaluación positiva del 73%.
El alto nivel de aprobación del gobernador y su gobierno es pareja en todas las localidades de la provincia. En Posadas es de 71% positivo y en interior 75%. El apoyo de los Posadeños es altmente significativo dado que es una ciudad donde hace menos de un año en las elecciones legislativas ganó la oposición.

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“La conferencia… ¡De tu hermana!!!

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Hola mis amigos lectores ¿cómo están? Yo, como los ahorros de Dujovne, afuera y creciendo en dólares.
Impresionante, monumental, magnifica, gigante… la inescudriñable conferencia de prensa que Mauricio se mandó en la semana ¿No?
Con la ya consumada mezcla de charla motivacional y manual de autoayuda el Mauri, y como era esperado, no realizó anuncios; pero vaticino sí -como lo viene haciendo desde hace dos años y medio- que la inflación para el año que viene baja, que el salario le va a ganar, que vamos a crecer y bla bla bla. Dijo claramente que su intención de sostener el combate a la inflación como “uno de los pilares más claros” de esta nuestra gestión. Es cierto que el tema nos viene ganando por goleada, pero la gente no quiere saber eso, la masa quiere que les mintamos y entre nosotros mis amigos ese sí que es “uno de los pilares mas claros” de nuestra gestión.
No sé si notaron, pero tenía una “cucaracha” en su oreja para que las respuestas que él daba a los periodistas parecieran espontáneas. Atrás teníamos un gran equipo trabajando en la búsqueda de “soplarle” respuestas. Como copiar en un examen, pero a la vista de todos. Y salió como lo planeamos, una nueva conferencia deserta de contenido.
A dos años y medio de gestión de “cambiemos la realidad de pocos” no es una novedad decir que nuestro estilo es el negacionismo de la situación y la cimentación de un discurso vacío, lleno de generalidades.  “Cada vez tenemos más fortaleza para enfrentar los vaivenes de este mundo” y “trabajando juntos el futuro se va a hacer realidad” fueron algunas de las proposiciones más demostrativas del discurso. Aunque la gente echada de Telam, que protestaba fuera de la conferencia, no terminó de entender eso de “trabajando juntos”, pero en fin, las profundidades intelectuales de un líder de masas finas no son para cualquiera, ¡¡¡convenzansen!!!.
Por otra parte, la difusión de la infinita lista de aportantes truchos a la campaña de “no cambiamos un bledo”, es un augurio de que la famosa “transparencia”, uno de los pilares de nuestra narrativa nos fue golpeada en su línea de flotación y nosotros -los macristas- hemos perdido la dudosa autoridad moral, que tanto eructamos todo este tiempo. Pero bueno, no hay mal que por bien no venga, haciendo honor al fuego amigo, nos dimos el gusto de darle con un fierro a Maru Vidal para bajarle los humos, qué se cree midiendo más que nuestro gran líder guionado.
Hablando de línea de flotación, díganme ¿no les pareció extraordinario que el presidente hable de un país, de la gente, de un proyecto, como si fuéramos un barco a velas capeando una tormenta? Repitió diez veces “tormenta”. Nuestros libretistas apuntaron que esta copado dedicarse a la meteorología; así que, seguiremos haciendo “boletines” de previsiones de lo venidero. En definitiva, los méritos de nuestro gobierno se centran en lo que vendrá, no en los contundentes y palpables logros ya alcanzados en términos sociales y económicos.
La adaptabilidad y rapidez para tomar decisiones son fundamentales, por eso luego de la conferencia y ante la contundente critica de los “mala onda” de siempre, velozmente hemos puesto a los grandes medios a reflejar la buena reacción de la gente en “Instagram” a la respuesta que diera el líder supremo -en esa red social- frente a quienes le dicen “gato”. Brillante, genial, magnánimo cual tiro libre o definición de CR7. Otra que los problemas de gente sin trabajo, tarifas impagables, “tormentas” económicas y/o los “pilares claros de gestión” como bajar la inflación. Señoras y señores, para nosotros los PRO, lo más importante, tiene que ser que lo más importante sea… lo más importante. Es vital mostrar a las masas finas, por todos los medios posibles, que nuestras facultades mentales están intactas y prestas para alcanzar nuestras metas y muy eventualmente tratar la bizarría de los pocos y sencillos conflictos que -recordemos siempre- hemos heredado del pasado.
¿Y eso de que no hay trabajo? Según publicó  www.economis.com.ar,  nuestra administración aumentó el tamaño de la estructura del Poder Ejecutivo y multiplicó los nombramientos discrecionales de funcionarios, la Argentina tiene uno de los gabinetes más grandes de América Latina, con 21 ministerios -en 2015 había 17 carteras-, por sobre Uruguay, México, Colombia y Perú, entre otros países. El aumento de Ministerios derivó en una expansión de las estructuras burocráticas que provocaron -tan sólo- un incremento del orden del 25% en el universo de cargos políticos entre 2015 y 2017. No es fácil lidiar con el déficit adquirido, le digo a la manga de ingratos desencantados con nuestro “modelo”.
Gentes, me tengo que despedir. Y como en “Deseos de Cosas Imposibles”, no sea como el mosquito más tonto de la manada y siga la luz amarilla, aunque le lleve a morir. Recuerden como siempre, de un lado de la reja esta la realidad, del otro también esta la realidad, lo único irreal es la reja. La única verdad es la realidad, solamente hay que verla, aceptarla y afrontarla, pues nadie lo hará por ustedes, aunque sea más simple, cómodo y fácil engañarse. Del fondo del pozo, sólo queda una salida.

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