Lula

Emir Sader: “La izquierda no hizo lo suficiente para ganar conciencia social”

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O Brasil que queremos, es el título del libro que Emir Sader pone sobre la mesa. Es un extenso compendio de “nuevas utopías”, superadoras de aquellas que llevaron a Lula al poder en 2003. Ahí radica, según el veterano filósofo y pensador brasileño, la raíz del retroceso de las izquierdas de Latinoamérica después de una década rica en la recuperación y ampliación de derechos: la falta de nuevas utopías que reemplacen a aquellas que en Brasil se exteriorizaron en comer tres veces al día.
“El que vivió los años 90, aquí o allá, se daba cuenta, teníamos una cierta idea de que no había vuelta atrás, era tan avasallador lo de la victoria del neoliberalismo, como modelo económico, como desarticulación del Estado, como ideología. Pero conseguimos un milagro en esos seis países de América Latina. A contramano de lo que pasaba en el mundo logramos disminuir la desigualdad, disminuir el hambre, la exclusión social, a contramano del neoliberalismo que sigue vigente en escala mundial. Hemos dejado de construir eso”, explica Sader.
El pensador brasileño, uno de los férreos defensores de Lula, brindó una exposición en la facultad de Humanidades el viernes por la tarde. Antes dio un extenso reportaje a Economis.
Sader advierte que la derecha volvió para recuperar espacios que la izquierda supo ceder en los últimos años. Por las urnas, como en Argentina o a través de un golpe parlamentario, como en su país o el que desplazó a Fernando Lugo en Paraguay.
“Ayer salió la resolución jurídica que confirma que Dilma no cometió las “pedaladas” fiscales, por lo tanto, debieran devolverle el cargo. No sólo la condena de Lula es una trampa, tampoco el golpe no tenía ninguna razón”, puntualiza.
¿Qué pasó para que ese milagro, como lo denomina, quedara trunco?
Bueno, no fue un milagro, fue una combinación de un cambio de las condiciones internas y errores cometidos. En lo interno, el primer gobierno de Dilma fue bueno con políticas sociales y todo, pero no hubo discurso. Cuando llegaron las elecciones de 2014, una parte, a lo mejor 30 millones de personas que votaron por el candidato de la derecha, son beneficiarios de las políticas sociales. En el centro sur tuvimos una derrota enorme. En los pueblos donde las condiciones de vida cambiaron tanto, el efecto de los medios de comunicación fue muy pequeño. En el norte, Minas Gerais, Bahia hacia arriba, llegaron con un 70% de votos una diferencia pequeña, pero ganaron. Pero hay que ver los errores. Uno de los principales errores internos fue la presidencia desnuda, que no hablaba, no explicaba, porque uno cree que hace buenas medidas tecnocráticas y ya está, pero la gente toma conciencia de ello.
¿No hubo un giro también de Dilma en políticas que no fueron del todo progresistas?
Eso fue el segundo mandato, que fue desastroso. En la misma campaña electoral de 2014 no se dijo qué se iba a hacer, era una campaña buscando evitar un retroceso, pero sólo te convenzo de evitarlo, si estás convencido de que está bien, no ganás nueva gente. En el segundo mandato ella sola absolutamente implementó un ajuste que la aisló completamente de todo, fue ineficiente, injusto, que la dejó en una situación de debilidad donde todo la golpeaba. Ya no tenía el apoyo popular y la derecha la presionaba.
Eso de alguna manera termina arrastrando a toda Latinoamérica… la caída de Dilma fue el puntapié…
El error de perder beneficiarios de las políticas de inclusión se da en varias partes. Pero no es responsabilidad sólo del Gobierno, sino de las organizaciones sociales que no organizan a los beneficiarios de esas políticas. Es cierto que faltó discurso, pero los Gobiernos hicieron muchas buenas políticas sociales, hubo un universo de gente beneficiada que podía estar organizada y conciente, así que también hubo un error de los movimientos populares en su conjunto. Los electores del nordeste de Brasil, que son decisivos, no están organizados popularmente, quieren el liderazgo de Lula, etc, pero no están organizados para hacer política. Después del segundo mandato de Dilma, que ahí hubo errores graves, se aisló y ahí ellos aprovecharon esa nueva guerra híbrida que es combinar medidas en el parlamento, resoluciones en el poder judicial, medios de comunicación, para descalificar, judicializar la política. Como dicen, la guerra de lawfare (guerra jurídica), que busca utilizar las leyes de manera direccionada para la persecución política, y lograron imponer esa idea de que la política es mala y corrupta. Nosotros no pudimos revertir ese mensaje, sobre todo en la misma gente con la que ganamos, cuando pusimos la idea de que lo primordial era mejorar la desigualdad social. Eso fue cambiando porque ellos empezaron a hablar de la corrupción y del desastre económico que no era tal, pero se generó la idea de una inflación descontrolada. La combinación de todo eso generó que ellos tengan una agenda favorable.
Está contando la historia reciente de la Argentina…
Probablemente. Pero allá (en Brasil) la derecha perdió. Tuvo 51 millones de votos, Dilma tuvo 3 puntos más, pero de todas maneras fue un golpe para las políticas sociales de mucho éxito. En Ecuador, Lenin le ganó a uno de los banqueros más grandes del país, gana por muy poquito. Pero perdió en sectores organizados socialmente incluso, donde habían políticas sociales que beneficiaron a la mayoría de la población. No se hizo lo suficiente para ganar conciencia. Allí empiezan los argumentos que usted bien conoce como: “Dios me ayudó, me esforcé mucho, el Estado no me da nada”. La gente siente en la carne eso, porque ahora se da cuenta que había mejorado y el esfuerzo que ponía el Gobierno.

En el caso de Brasil el neoliberalismo es más frágil, primero porque no habían ganado elecciones, segundo el gobierno tiene el 3 por ciento de apoyo, no tiene caudal electoral. Tercero, hay una unidad muy fuerte de izquierda, donde Lula tiene un carácter de líder avasallador, donde si no es candidato va definir quién es el favorito para ganar. De allí que para América Latina, Brasil es decisivo, no sólo por el peso, sino por la fragilidad de ellos, y por el plazo del desenlace de este momento de crisis más profunda de la historia económica de Brasil, porque algún desenlace va a haber.
¿Eso puede influir en Argentina?
Sí, posiblemente ganando López Obrador, o el PT o lo que sea, va a significar frenar un poco al neoliberalismo. Por el contrario, si en Brasil se consolida, el viraje a la derecha se consolidará.
¿Porque cree que pasó, tanto en Brasil, Argentina, Chile, Fernando Lugo en Paraguay que terminan siendo derrotados o desplazados?
Lugo no tuvo tiempo de consolidarse, no es justo evaluarlo por el poco tiempo que tuvo, frenado por un parlamento, frenado por un vicepresidente. Los otros sí.
¿Pero por qué cree que pasó?
Por esa razón, (Alvaro) García Linera lo dice muy bien: “Cuando una fuerza política gana, la disputa ideológica sigue hasta la victoria política”. Con convencer a la mayor parte de la población a que tema el gasto excesivo del Estado, ganaron en los 90 una, dos o tres veces. Recién perdieron cuando convencimos de que había una gran desigualdad social. Con eso ganamos siempre, pero ellos fueron cambiando la agenda. Entonces cuando se llega a 2015 en Argentina, la agenda nacional es otra, ya no es la desigualdad social la centralidad que fue el espíritu de fuerza de nuestro gobierno. Ya empieza el tema asociado al gasto del Estado y a la corrupción que justifica los supuestos gastos, esta nueva agenda ganó a la mayoría de la gente acá.
Argentina firmó un acuerdo con el Fondo Monetario por 50 mil millones de dólares, ¿qué significa esto en materia política para la región?
Significa que, en Brasil y Argentina, el neoliberalismo no tiene nada de nuevo, propone lo mismo que en los 90, sin la paridad del 1 a 1, pero es lo mismo. Con todo el ajuste que hay allá hay un cierto control de la inflación, pero con una recesión letal, con 27 millones de personas desempleadas. Ahora están vendiendo la idea de un Fondo Monetario flexible. ¿En dónde está ese modelo? Al contrario, ya están comenzando a decir que el pueblo va a sufrir, que va a ser duro. Dígame dónde el ajuste fiscal derivó en una recuperación económica. No hay nada de nuevo en esto, es el camino de la depresión y derrota. En Brasil y Argentina, se aplica el mismo modelo que en los 90 y eso fracasa. En Brasil con la simple huelga de camioneros se cayó todo el optimismo de la recuperación económica, vuelve a ser un punto preocupante, después de dos años, dos años y medio, ni siquiera temperaron ese ajuste con políticas sociales, allá por lo menos. Acá no hicieron nada sustancial, allá congelaron los recursos por 20 años para políticas sociales. Por eso Lula dice que es ingobernable el país sin un referéndum revocatorio de las medidas, tiene que tener una votación del parlamento. Después sumar a los pueblos, sin eso incluso, la votación de los derechos de los trabajadores tendría que tener eso mínimamente para que sea gobernable.
Hay una discusión ideológica que los pensadores, filósofos no deberían involucrarse en política…
Hay un reflujo de la intelectualidad en Latinoamérica. En todos los periodos importantes en nuestra historia hubo nuevas corrientes, no sólo políticas, sino culturales, pero la intelectualidad está en cierto reflujo. En gran medida porque nuestros gobiernos fueron minimalistas en el sentido que se preocuparon en resolver problemas básicos que son poco heroicos. Venimos del “otro mundo es posible”. Pero es imposible decir que esos gobiernos son el otro mundo posible, porque atacaron temas básicos. La gente se dio cuenta del retroceso que hubo en esta última época. Lula repite lo que siempre dice: “El hambre y la miseria no llevan a la revolución. Llevan a la degradación, a la sumisión. Para llegar a la revolución, antes que todo hay que crear condiciones mínimas de dignidad en condiciones de vida. La gente no apoyó eso, el antineoliberalismo. Había gente que idealizaba que el capitalismo sólo llegó a la época neoliberal y ahora solo se sale de eso con el socialismo, porque teóricamente el capitalismo está más mercantilizado que nunca. En la derrota política, hay que mencionar también eso. Latinoamérica sufrió mucho los retrocesos, la crisis de la deuda, las dictaduras militares, y es el continente que tuvo más gobiernos neoliberales y los más radicales. Nadie más, salvo los pensamientos abstractos de Hugo Chávez, planteaba el socialismo en la actualidad. El intelectual siempre quiere interpelar la realidad desde la teoría y es la teoría la que debe ser interpelada por la realidad.
Es decir, los gobiernos “progresistas” no sirven desde esa teoría…
No, es minimalista, esos programas antineoliberales son épicos, fantásticos, heroicos, además critican las alianzas, una alianza en este periodo histórico es un sentido mayoritario. Pero es imposible llegar y gobernar sin alianzas.
¿Hay chances de que esa corriente de izquierda renazca?
Está en manos de Brasil y de Lula esa posibilidad. Hoy está de pie preso. Eso puede dar nuevo impulso.  Hay que combinar una serie de factores que ya no están, además parte del empresariado está muy unido en contra de la izquierda, porque está haciendo mucho dinero con este modelo.
¿Cuánto ha influido la emergencia de Donald Trump en Estados Unidos para que se incline la balanza?
Tiene un efecto directo sobre México pero no tanto sobre los otros. Lula dice que Bush fue más receptivo que Obama. Cuando vino en las elecciones acá el golpe a Brasil, ni él ni Hillary nunca dijeron nada. Trump es síntoma de un fortalecimiento de una corriente extrema en el mundo.
 

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Brasil: Lula confirma su candidatura y el PT sondea a Amorim como vice

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El ex presidente detenido reafirmò su postulación pese al nuevo pedido de excarcelación rechazado por la Corte Suprema.
El detenido expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da SIlva, favorito en las encuestas para los comicios de octubre próximo, confirmó en una carta que será candidato pese a que la corte suprema rechazó un nuevo pedido de excarcelación, mientras crece la chance de que su vice sea el excanciller Celso Amorim para representarlo durante la campaña, se informó este jueves.
Según trascendió hasta ahora, cuatro de los cinco jueces de la sala segunda del Supremo Tribunal Federal -considerada la más garantista del máximo tribunal- rechazaron que el juez Sérgio Moro haya vulnerado el procedimiento para la captura del líder opositor.
La decisión, que se conocerá oficialmente el viernes, era la carta más rápida de Lula para conseguir la libertad luego de haber sido detenido el pasado 7 de abril.
El PT pidió a la justicia que los medios incluyan un representante de Lula en los debates
El Partido de los Trabajadores (PT) presentó hoy un recurso ante la justicia electoral de Brasil para que obligue a los medios de comunicación que realizarán entrevistas y debates con los candidatos a las presidenciales de octubre a incluir un representante de Luiz Inácio “Lula” da Silva.
La fuerza política fundada por el expresidente basó su petición en la igualdad de derechos para su candidato pese a que Lula está preso desde el 7 de abril por una condena por corrupción de 12 años, lo que lo inabilita electoralmente.
La formación pidió del Tribunal Superior Electoral (TSE) una cautelar que garantice la presencia de un representante del expresidente en todas las entrevistas con candidatos que sean realizadas por los medios de comunicación de cara a las presidenciales del 7 de octubre.

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“Lula no es un preso común”, afirmó Cecilia Britto

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La diputada argentina Cecilia Britto, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Parlasur, habló con la Revista Forum (San Pablo, Brasil) sobre el veto de la justicia brasileña a la visita de una comitiva internacional al ex presidente. “Levanto la bandera Lula libre, vamos a insistir en verlo”.
La juez Carolina Lebbos, responsable de la ejecución penal del ex presidente Lula, publicó un auto en el que rechaza una petición de la comisión de Derechos Humanos del Parlamento del Mercosur (Parlasur) de visitar al petista en la superintendencia La Policía Federal en Curitiba.
En el pedido, diputados de Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela solicitaron la visita usando como base prerrogativa de tratados internacionales que les dan el derecho de fiscalizar la situación de los derechos humanos de los Estados que componen el bloque del Mercosur. La magistrada, así como hizo con un premio Nobel de la Paz y numerosas otras personalidades y diputados, vetó la visita, alegando que no se observa en la prisión del petista cualquier tipo de violación.
“La visita de la comitiva internacional” era no sólo necesaria, sino una obligación moral y política “para que el ex presidente” haya asegurado los derechos que, le corresponde mientras está en la cárcel “.
“Algunos miembros de la comisión, en particular yo, sentimos gran pesar por no poder cumplir con esa obligación de visitarlo. Lula no es sólo un preso en Brasil, como muchos quieren ver. Lula es un ex presidente líder de la región, líder mundial conocido por su trayectoria política y por lo que hizo en la presidencia. Por eso, Lula no es cualquier persona. Es necesario que todos los organismos internacionales tengan preocupación con las garantías de su integridad psicológica, ísica y emocional en esa situación “, afirmó.
Incluso con la prohibición, la diputada argentina aseguró que la Comisión de Derechos Humanos del Parlasur continuará intentando asegurar su derecho de visitar a Lula en Curitiba.
“Levanto la bandera de Lula libre, pero también me parece que los organismos vinculados a los derechos humanos necesitan estar muy preocupados, muy atentos. Seguiremos insistiendo para poder verlo y hablar con Lula personalmente. Vamos a preguntarnos si siente que están respetando sus derechos humanos en la cárcel. “Vamos a insistir en verlo, a pesar de que la justicia no deja”, puntuó.

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En un acto junto a Dilma Rousseff, la CGT rechazó la reforma laboral y respaldó a Lula

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La ex presidenta de Brasil y los dirigentes sindicales se mostraron solidarios con el ex mandatario preso en Curitiba y cargaron contra el proyecto que impulsa Macri. Además IDESA presentó un informe donde revela que la mitad de los trabajadores no accede a empleos de calidad.
En el acto oficial de la CGT por el Día del Trabajador junto a Dilma Rousseff, el integrante del triunvirato de conducción Héctor Daer rechazó este martes la reforma laboral que impulsa el gobierno de Mauricio Macri y respaldó al ex mandatario Luiz Inácio “Lula” Da Silva.
“No solo somos solidarios, sino que venimos a comprometernos en acompañar el proceso para que el compañero Lula sea liberado y no sea proscripto en las elecciones que seguramente va a ganar en la república hermana de Brasil. No tenemos duda, ninguno de los argentinos, que tu destitución (la de Rousseff) tuvo que ver con los cambios posteriores”, expresó Daer.
Junto a los dirigentes de la CGT y la ex mandataria del país vecino se ubicó en la mesa central del acto el ex presidente Eduardo Duhalde.
El líder de la CGT también cuestionó los proyectos de reforma laboral que impulsa el Gobierno y sostuvo: “En estos días nos desayunamos con un proyecto que quiere volver a bajar las indemnizaciones y otro que quiere hacer desaparecer las indemnizaciones, como si eso fuera el problema de la inversión en la Argentina”.
En tanto, Dilma al tomar la palabra agradeció la invitación y sostuvo que “Lula estaría muy feliz de poder estar en Argentina” celebrando el Día de los Trabajadores. “Brasil sufrió un golpe, porque derrotamos la agenda neoliberal”, agregó la exmandataria.
“(En Brasil) los que crecieron más fueron los pobres, no fue que los demás no crecieron, pero los que más ganaron fueron los trabajadores y los pobres”, señaló la ex mandataria brasileña y afirmó que algunos sectores de la sociedad de su país “creen que el presupuesto de los pobres, el gasto social, es un absurdo”.
Rousseff subrayó que “el PT (Partido de los Trabajadores) es el partido con mayor aprobación de Brasil” y destacó que de los eventuales rivales electorales de Lula “no hay ninguno con más del 5% de intención de voto”.
IDESA pide poner el ojo en la calidad del empleo
El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) en su último informe advierte por la baja calidad del empleo.
“Si bien la situación actual del mercado laboral es mejor a la de periodos anteriores, todavía la mitad de los trabajadores accede a un empleo precario. El 49% de los trabajadores tiene un trabajo no registrado, trabaja como cuentapropista, en un empleo sin salario o trabajo doméstico remunerado”, comienza el informe.
Pero “lo más preocupante es el 19% de jóvenes entre 15 y 24 años que se retiran de la búsqueda de un trabajo, los ‘Ni-Ni’, desalentados por las condiciones que enfrentan”.
Desafíos:
La informalidad afecta más a ciertos grupos (pobres, jóvenes y mujeres) ya que acceden a trabajos menos productivos, afectando su capacidad de generar ingresos.
En los hogares pobres predominan empleos informales y sufren más dificultades para encontrar empleo , por eso, tienen mayor desempleo y participan menos en el mercado laboral.
Las mujeres, por la distribución desigual en el trabajo doméstico no remunerado, participan menos en el mercado laboral y dedican menos horas semanales al trabajo remunerado, afectando directamente sus ingresos.

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Joaquim Barbosa, conserje, magistrado… ¿presidente de Brasil?

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SÃO PAULO, New York Times. Este mes, justo cuando el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, el favorito para ganar las elecciones presidenciales en Brasil, se entregó a la justicia para comenzar a cumplir una sentencia de doce años por corrupción, un ministro en retiro del Supremo Tribunal Federal debutó con sigilo en el escenario político, y tiene bastantes posibilidades de llevarse la victoria.

El 6 de abril, Joaquim Barbosa —quien hizo historia en 2003 al convertirse en el primer ministro de raza negra del Supremo Tribunal Federal de Brasil— se registró con el Partido Socialista Brasileño, de centroizquierda, un día antes de la fecha límite para que los candidatos presidenciales se unieran a un partido.

Aunque todavía le falta comenzar una campaña de manera formal, los líderes del partido han pasado las últimas semanas construyendo una estrategia que se inspira en la extraordinaria biografía de Barbosa: después de superar la pobreza y la discriminación para alcanzar el pináculo de la profesión legal, Barbosa se convirtió en un cruzado de la lucha anticorrupción, la principal preocupación de los votantes brasileños.

 

 

“Su campaña no se basará en la polarización”, afirmó en una entrevista Carlos Siqueira, el presidente del partido. “Se hará con base en su rectitud y honestidad y en el hecho de que es un hombre negro de orígenes humildes que llegó al Supremo Tribunal Federal y ahora podría ser presidente”.

En la primera encuesta que llevó a cabo Datafolha, la cual se publicó el 15 de abril, Barbosa quedó ubicado en la tercera posición con un nivel de apoyo del 10 por ciento, en una competencia que excluye al expresidente. El sondeo tuvo un margen de error de muestreo del dos por ciento e incluyó más de 4100 entrevistas.

El lugar que ocupó Barbosa en la encuesta es extraordinario si consideramos que se ha mantenido lejos de la atención pública y que en realidad aún no ha confirmado que se postulará.

“Para alguien que no frecuenta espacios públicos, no da entrevistas y lleva una vida tranquila, es una cifra bastante buena”, comentó Barbosa a los reporteros cuando le preguntaron la semana pasada acerca de los resultados de la encuesta mientras se dirigía a una reunión con los líderes del partido en Brasilia.

Sin embargo, Barbosa advirtió que su candidatura no era un hecho y citó “dificultades personales” no específicas.

Hace poco tiempo, Eurasia, una consultora que sigue de cerca la política brasileña, llamó a Barbosa “el verdadero comodín de esta elección”.

A solo seis meses de que los brasileños emitan sus votos en las elecciones presidenciales más controvertidas que se hayan dado desde mediados de la década de los ochenta, cuando el país regresó a la democracia, el otrora líder de la contienda, Da Silva, está tras las rejas y su base izquierdista no tiene un sucesor al cual brindar su apoyo.

El actual presidente, Michel Temer, es uno de los líderes de la vieja guardia que han recibido el desprecio generalizado del electorado debido a la gran cantidad de reportajes sobre la corrupción sistemática que los caciques políticos que han dirigido Brasilia han ejercido durante décadas.

Esto podría montar el escenario para un enfrentamiento sorprendente.

Sin contar a Da Silva, el líder en las encuestas es Jair Bolsonaro, un congresista y capitán retirado del Ejército con tendencias ultraconservadoras que hace poco fue acusado de instigar el racismo y la discriminación en contra de los negros.

Después de Bolsonaro se ubican Marina Silva, una exministra del Medioambiente, y Barbosa, quienes son de las pocas personas negras que han logrado entrar con fuerza al más alto escalafón del poder en Brasil; en ese país,  poco más de la mitad de los habitantes se describe como negra o mestiza.

Mientras que Silva compitió en las dos elecciones presidenciales pasadas, Barbosa es un rostro fresco dentro de la escena política, lo cual podría ser una ventaja en un momento en que los votantes están exigiendo que haya una ruptura con el pasado.

Barbosa es el mayor de ocho hijos y fue criado en Paracatu, una ciudad pobre del estado de Minas Gerais, donde su padre trabajaba de albañil. De adolescente, fue conserje en un juzgado de Brasilia. En sus días de estudiante en la Facultad de Derecho de la Universidad de Brasilia, era el único estudiante negro.

Barbosa, de 63 años, comenzó su carrera en el gobierno con un cargo diplomático de corta duración, pero dejó el servicio exterior después de llegar a la conclusión de que no iba a avanzar mucho en una burocracia que percibía hostil hacia los negros. Estudió en el extranjero, aprendió inglés, francés y alemán, y trabajó como procurador federal antes de ser juez.

En 2003, Da Silva nombró a Barbosa para el Supremo Tribunal Federal, quien encabezó la cruzada en contra de los políticos involucrados en un escándalo de sobornos conocido como mensalão, una referencia a los pagos que recibían cada mes los legisladores a cambio de votos. La investigación llevó al encarcelamiento de varios miembros incondicionales del Partido de los Trabajadores de Da Silva.

 

Las elecciones de este año, a celebrarse en octubre, serán las primeras que se llevarán a cabo después de una investigación de corrupción conocida como Lava Jato, la cual tocó a una buena parte de la élite política.

Tan solo a mediados de abril, Aécio Neves, el candidato presidencial que perdió por un margen reducido en 2014, recibió la orden de someterse a juicio ante el Supremo Tribunal Federal después de que se le acusó de haber aceptado un soborno y haber obstruido la justicia. Temer está acusado en dos casos de corrupción, pero no se ha entablado ningún juicio.

Mientras estuvo en funciones en el Supremo Tribunal Federal —del cual se retiró en 2014—, Barbosa se volvió famoso por su estilo directo y las críticas que emitía desde su cargo como ministro.

Sin embargo, sigue siendo un misterio cómo actuaría en campaña. Tampoco está claro cómo reaccionarían ante Barbosa muchos de los simpatizantes tradicionales de Da Silva, quien se espera que designe a un heredero en los próximos meses.

Mauro Paulino, el director de la firma encuestadora Datafolha, dijo que esta era la contienda más fracturada de la que se haya tenido memoria en  los años recientes.

El enojo hacia el sistema político tradicional ha funcionado a favor de los que se presentan como gente ajena a este. Bolsonaro, quien se percibía como un legislador periférico que tendía a hacer comentarios escandalosos, ha creado un grupo significativo de seguidores con la promesa de extirpar la corrupción y detener la violencia dando mayor libertad a los cuerpos policiacos para que ejerzan la ley según su consideración.

“Estas elecciones giran alrededor del miedo”, comentó Paulino. “Los votantes nunca habían tenido tanto miedo. Temen al crimen, por eso recibe apoyo Bolsonaro”.

Ninguno de los principales candidatos tiene el respaldo de un partido político con una fuerte presencia a nivel nacional. Ana Lúcia, una especialista en relaciones públicas de Río de Janeiro, señaló que ese podría ser el talón de Aquiles de Barbosa.

“Es una persona con integridad que combate la corrupción”, explicó. “Pero, por otro lado, es nuevo en la política, no tiene conexiones con los partidos y por eso no podría realizar los cambios necesarios”.

Barbosa podría estar en una posición firme para atraer a los votantes que apoyaban a Da Silva.

Miguel Oliveira, un conserje de edificio de 47 años cuya familia es del empobrecido noreste de Brasil, dijo que siempre había votado por Lula.

“Pero en definitiva tendría en cuenta a Joaquim Barbosa”, añadió Oliveira. “Al menos sabe qué significa ser pobre en un país donde los políticos se roban todo el dinero”.

 
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