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Digitalización del agro: el nuevo “paradigma”

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En la jornada Transformación Digital del Agro, llevada a cabo el martes 14 en el Sheraton de Retiro, los principales referentes del sector contaron sus experiencias, los desafíos que se vienen y los beneficios de “un cambio cultural”.

La incorporación de la tecnología digital, el manejo de la información, la economía circular, la fuerte demanda social por una producción de alimentos de manera sustentable, el trabajo colaborativo y el agregado de valor son cuestiones que tienen respuesta en el “cambio de paradigma” que implica pasar de la producción agropecuaria tradicional a una más colaborativa en la que los productores, los consumidores y todos los participantes de la cadena de valor y de la comunidad en general, están en el centro de la escena.

“Es mucho más que el uso de nuevas herramientas digitales. Es también la adecuación de procesos, algunos cambios de hábitos y formas de pensar y de actuar, lo que nos permitirá producir más alimentos de manera más eficiente y sustentable”, explicó Ignacio Eguren, CEO de AgroPro y anfitrión del encuentro La Transformación Digital del Agro. Eguren, quien también fue el conductor de los 6 paneles junto a Luisana López Hiriart.

Contexto

Dentro de una larga lista de disertantes, Marcelo Regúnaga, ex secretario de Agricultura y director académico del Programa de Capacitación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, puso el contexto. “Estamos viviendo un cambio a nivel global de los sistemas alimentarios, pasando al paradigma de un mundo totalmente integrado y comunicado en el cual el consumidor quiere saber cómo ha sido producido todo el alimento”.

Carlos Vidal, representante de INTA y coordinador del proyecto Red interamericana de Agtech del IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), dijo que en Sudamérica existen 457 Agtech (30% en Brasil, 20% en Argentina, y entre 10% y 15% en la región andina). “Es un desarrollo inicial, todavía debe crecer” pero advirtió que “la digitalización debe ser inclusiva o habrá sectores que van a quedar afuera”, por lo que planteó la necesidad de la participación pública en apoyo a los nuevos desarrollos.

Paulina Lescano, speaker y asesora comercial del Mercado del Agro, comentó que las Agtech aparecieron en un escenario en el que “hay que traducir el bombardeo de información en una ayuda para tomar decisiones; hoy se accede online a los precios de granos del día, a una línea histórica (de precios) y se pueden hacer proyecciones; pero también se pueden obtener en forma inmediata los datos propios de cada empresa para independizarse del mercado. De esa manera, seguro el resultado del negocio va a ser mejor”.

Carlos Becco, Senior Advisor y Keynote Speaker, precisó que “el 78% de los productores ya aplican tecnología digital”, aunque apuntó que se trata de una adopción relativamente menor si se compara con la tecnología de insumos. “Aún existe dificultad para adoptar tecnología digital o de datos”.

“Pero este tiempo se acabó – sentenció-. Llegó el momento de digitalizarse. Hoy con la agronomía sola no alcanza. El poder está del lado de los consumidores y hay que dar respuestas. Vamos a un mundo donde se habla más de algoritmos, internet de las cosas e inteligencia artificial”.

La nueva empresa agropecuaria

Para Matías Corradi, Business Development Lead en The Climate Corporation, el agregado de valor que les dan las Agtech a las empresas está en que “las hacen más eficientes” y dan “la posibilidad de monitorear lo que hace la máquina todo el tiempo”.

“Es un cambio cultural y hay un beneficio no solo productivo, es también tranqueras afuera hacia la sociedad”, agregó.

Lara Giuliani, productora ganadera, contó la reconversión que hizo en el campo familiar con la incorporación de tecnología. “Sé de qué madre es cada ternero y puedo controlar el rodeo desde mi casa”, graficó. “Si piensan que incorporar tecnología es muy caro, también hay que decir que se ahorra un montón de tiempo”.

Marcelo Testa, contratista rural que comenzó en los ’90 a incorporar tecnología de agricultura de precisión y logró certificación de BPA para su empresa, propuso “socializar los datos de producción”, por ejemplo, de las aplicaciones de fitosanitarios. “Sería una buena manera de decir a la sociedad que producimos de una manera segura”, afirmó.

Joaquín Pinnel, Regional Payment Business Unit Head de Agrofy, el marketplace presente en Argentina y Brasil que ofrece insumos, maquinaria y diferentes opciones de pago y financiación, aseguró que la “tecnología no tiene techo” y anticipó que Agrofy Pay, espera transformarse en ‘el Mercado Pago del agro’.

Rolando Meninatto, ex vicepresidente a nivel global de Dow Agrosciences y copropietario de la bodega Mevi, aseguró que el productor es muy permeable a la incorporación de tecnología “cuando puede ver los beneficios”, en este sentido marcó que con los desarrollos tecnológicos “hoy cada producción tiene diferentes capas de información, de rindes, aplicaciones y el clima”.

Sustentable

En el panel dedicado a la ‘Sustentabilidad’, María Beatriz “Pilu” Giraudo, presidente honoraria en Aapresid, aseguró que Argentina está muy bien posicionada frente al problema del cambio climático, gracias a que tiene 30 años de producir con la tecnología de la siembra directa, aunque planteó que aún no llegó a “monetizar” esa ventaja. “Hay que tener indicadores validados internacionalmente y así poder mostrar nuestro agregado de valor para exportarlo al mundo”, indicó.

 Jimena Sabor, gerente en Summabio, empresa que produce agroinsumos y logró la certificación B (de triple impacto positivo: económico, social y ambiental) afirmó que “la cuestión ambiental no debe ser un peso, debe ser un elemento motivador” y aseguró que “los productores ya están haciendo una agricultura más responsable, de cuidado de la gente que trabaja en su entorno y de ayudar a la salud y al ambiente”.

Roberto Rodríguez, CEO de Agroads, la conocida plataforma de agronegocios agropecuarios que conecta a la oferta y a la demanda, describió que “en los últimos años hubo una explosión” de empresas tecnológicas “y ahora existe el desafío de diferenciarse. Pero las posibilidades hacia adelante son increíbles”, reforzó.

Ana Wegman, de Lartirigoyen y Cía., una empresa consolidada con 35 años en el sector, sostuvo que “el productor argentino busca renovarse en agricultura de precisión” y aconsejó a las empresas de innovación ocuparse de “ofrecer soluciones que integren toda la cadena de producción y den respuestas a los consumidores. La digitalización tiene mucho para dar en este sentido”.

Lo que viene

Gustavo Degli, de Agrotoken, empresa nacida durante la pandemia que se presenta como “el puente que conecta al agro con las criptomonedas”, describió que mediante esta aplicación un productor adquiere un ’token’ con el cual luego puede acceder a bienes y servicios. “Somos la primera que tokenizamos sobre commodities agrícolas”, dijo y anticipó que preparan el lanzamiento de una tarjeta de crédito propia.

Las “tendencias en tecnología digital” las describieron en un panel Laura Lukasik, de UPL, quien incorporó el concepto del nuevo “ecosistema”, que implica un nuevo lenguaje “y nuevos modelos de negocios y de negociaciones” que, a su entender, son “más sanos” gracias al manejo de la información.

Luego, Fernando López Iervasi, Gerente General de Microsoft, predijo que va a haber “cambios muy fuertes en el sector de la alimentación” por el aumento constante de la demanda y “porque van a cambiar las dietas”. Alertó que “lograr eso sin tecnología es inviable” y resaltó que Argentina y Latinoamérica “tienen una oportunidad enorme”.

Iervasi también introdujo el concepto del metaverso, la próxima generación de internet. Comentó que empezó a ser usado en Francia entre millennials como un juego para interesarlos en el mundo agropecuario.

Emanuel Bodega Duckwitz, Gerente de Producción y Agroinsumos en Los Grobo, firma que produce 260 mil hectáreas en sociedad con decenas de productores, entre otros servicios que brinda, dijo que “los últimos años fueron muy revolucionarios en incorporación de tecnología en la empresa” y contó que Mauá -la plataforma digital que desarrollaron- permite a sus clientes gestionar la información relevante del negocio.

El capital

En otro de los paneles, se presentaron representantes del Venture Capital y Aceleradoras, empresas dedicadas a financiar y a acompañar el desarrollo de las Agtechs.

Tomas Peña, de The Yield Lab, dijo que ayudan “a emprendedores con visión de ganar un mercado. Las startups deben ver a nuestros fondos como aliados porque trabajamos en forma colaborativa”.

Juan Cabrera, de Xperiment, afirmó que “Argentina es más una oportunidad que un pesar”, afirmación que graficó con que “la industria del software es el segundo negocio más grande del país”.

Finalmente, Bernardo Milesy, de Glocal –una Aceleradora que también logró una certificación B- proyectó que muchas Agtechs y startups “van a convertirse en unicornios por el valor que ayuden a agregar”, mientras que el papel de ellos es  “generar el contexto para que el emprendedor se pueda lucir”.

Cabrera, en tanto, advirtió que la estadística de hoy es que 9 de cada 10 startups “muere en poco tiempo”. La razón principal no es la falta de capital sino el “timming” (momento en que ofrece la solución) y en segundo orden el equipo y la relación entre ellos”.

El evento Transformación digital del agro fue organizado por Agtechs referentes y otros emprendedores del ecosistema agro y tuvo como propósito generar un espacio de colaboración y de confianza para seguir mejorando la comunicación y la relación entre todos los participantes de la cadena de valor y de ésta con el resto de la comunidad.

El mismo, que tuvo una audiencia online de más de 1000 personas, se encuentra dentro del marco Digital Agro Latam y será sucedido el año próximo por otro evento de igual o mayor magnitud y con una temática relevante a los tiempos que está viviendo el agro, como lo fue ésta.

Quienes no pudieron verlo, podrán hacerlo en las próximas horas desde https://digitalagrolatam.com/ y desde los canales de las Startups y demás organizadores.

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Yerbal Viejo: mates agroecológicos y a precio justo

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Por Sergio Alvez, fotos Emiliano Viana, agencia Tierra Viva. Situada en la zona centro de la provincia de Misiones, la ciudad de Oberá es la Capital Nacional de los Inmigrantes. En torno a la historia de su nombre hay dos narraciones. La primera tiene que ver con la derivación del término guaraní “vera”, que significa brillante, luminosa, resplandeciente. La otra versión remite al cacique guaraní Overa, quien a mediados del siglo XVI encabezó revoluciones contra la esclavitud y la evangelización que proponían los “conquistadores” españoles en territorios cercanos a la actual ciudad de Asunción, en Paraguay. Pero antes de fundarse como tal, en 1928, lo que se conoce como Oberá llevaba el nombre de Colonia Yerbal Viejo, denominación que remite a la gran cantidad de árboles de yerba mate que poblaban este territorio. 

Yerba con raíz familiar y cooperativa 

Ese nombre histórico, Yerbal Viejo, es el que adoptó el emprendimiento productivo de la familia Sand desde 1995. Productores de yerba mate agroecológica. La infusión, además de las particularidades que denota su proceso de elaboración sin agroquímicos, mantiene un espíritu sustentado en conceptos y prácticas heredados de los primeros colonos de la zona, que en los albores del siglo pasado se aventuraron a producir el que es hoy, el cultivo emblema de la Argentina

Johann Ezequiel Sand es parte de la empresa familiar y también tesista de la Licenciatura en Antropología Social de la Universidad Nacional de Misiones, donde integra el Proyecto de Revalorización de “Picada Finlandesa”. Cuenta que sus tatarabuelos eran del sur de Finlandia. En el año 1906 se produce la primera oleada de migración de finlandeses a Misiones. Primero se establecen en Bonpland —50 kilómetros al suroeste de Oberá— y entre 1912 y 1914 se desplazan a la entonces llamada Colonia Yerbal Viejo. 

El lugar estaba repleto de plantaciones de yerba nativa. Entonces, la planta se cosechaba de manera extractiva y a gran escala por los colonizadores. Recién en la década de 1930 comienza a cultivarse la yerba en la chacra familiar. Para ello se tuvo que desmontar, abrir las parcelas, construir viviendas, realizar perforaciones para encontrar agua. Acondicionar el lugar para el asentamiento de las familias y sus cultivos. 

Yerbal Viejo en Misiones
Foto: Emiliano Viana

Otto, bisabuelo de Johann, fue uno de los socios fundadores de la Cooperativa Agrícola Limitada de Oberá, pionera del cooperativismo en la zona. Otto se casó con Alma Annette Hedström. Fruto de este matrimonio, nace Hugo Sand, quien en 1957 sería socio fundador de la Cooperativa de Productores y Elaboradores de Té Guaraní. La asociatividad, el cooperativismo y la unión de las familias colonas, signaron la historia de estos inmigrantes finlandenses. “Alma Annette” es el nombre que adoptó la chacra de los Sand, donde se encuentran los yerbales de la empresa familiar. Así, Yerbal Viejo es un emprendimiento productivo y familiar, que atesora un sabor diferente e intrínsecamente ligado a los ciclos de su producción, y a la vez, un proyecto que resguarda y honra el memorial de luchas y pesares tan propios de los pequeños productores de yerba en la tierra colorada.

En 2020, esta chacra, junto a otras tres de la zona centro de Misiones —nucleadas bajo el grupo “Oberá Agroecológica”— se convirtieron en las primeras certificadas oficialmente como agroecológicas por la Secretaría de Agricultura Familiar de la Provincia. 

De la crisis del yerbal a la agroecología

Volvemos atrás en la línea de tiempo. Estamos en 2001, plena crisis social, política y económica en la Argentina, Yerbal Viejo deja de producir. Iván Sand, ingeniero agrónomo y  hermano de Johann, recuerda: “El neoliberalismo de los noventa desreguló todo. Fue un desastre para los productores. Mi padre, Hugo, salió a luchar junto a cientos de productores yerbateros, con quienes protagonizó una memorable manifestación conocida como ‘El Tractorazo’, que forjó la creación del Instituto Nacional de la Yerba Mate”. 

Iván alude a una movilización de 53 días llevada adelante en 2002, principalmente por los colonos agrupados en la Asociación de Productores Agrícolas de Misiones (APAM), y que consistió en el arribo de cientos de pequeños productores montados a sus viejos tractores, desde las colonias hacia la Casa de Gobierno provincial, donde se acampó. Era la segunda vez que salían en las rutas con los tractores, en pocos meses, en 2001 había ocurrido el primer “tractorazo”, que duró unos 17 días en reclamo de un “precio justo” por la hota de yerba.  

Yerbal Viejo en Misiones
Foto: Emiliano Viana

En 2002, la movilización contó con el apoyo decidido de otros sectores y obtuvo una gran visibilidad en los medios de comunicación, incluso a nivel nacional. La lucha redundó en la instrumentación del INYM, órgano que vino a reemplazar a la histórica Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM), que había sido desguazada en la década menemista. Hugo Sand, fue uno de los dirigentes que mayor notoriedad cobró en esos intensos días de protesta.  

Fueron 358 tractores, desvencijados la mayoría, que salieron a las rutas con carteles y banderas argentinas. El 13 de julio de 2002 el gobierno nacional —durante la presidencia interina de Eduardo Duhalde— firmó el decreto reglamentario que puso en marcha el INYM. Esta medida, implicaba que los productores pasen a formar parte de la decisión de los valores de la materia prima de la yerba mate, poniendo fin al conflicto. 

Tras algunos años sin poder producir, la familia Sand decidió retomar el proyecto Yerbal Viejo. “Hace más de 7 años, decidimos mi padre, Johann, mis hermanos y yo, implementar lo que nuestro padre nos enseñó sobre la actividad agropecuaria en la yerba desde una perspectiva agroecológica”, cuenta Iván. De este modo, se inició una etapa diferente, que la familia Sand explica desde la idea de transición agroecológica.  

Yerba buena, libre de agrotóxicos

“¡A comeer!”, grita Iván y abre la tranquera del corral. Las ovejas salen disparadas hacia el yerbal. “Las ovejas limpian el yerbal y de este modo no precisamos químicos. Ellas se alimentan de las malezas, que se convierten en ‘buenezas’ porque las malezas como alimento se transforman en energía cárnica”, explica el ingeniero agrónomo de la empresa familiar y agrega que las ovejas no son solo parte de un mecanismo para evitar el uso de agroquímicos sino producción de carne, piel, leche y quesos. 

El establo que las contiene fue diseñado con un sentido de bienestar animal para que las ovejas no tengan que permanecer entre su propio estiércol, mientras que permite recoger la materia orgánica para utilizar y producir biofertlizantes en tachos de hasta doscientos litros. “Transformamos, a través de procesos de biofermentación, esos desechos en biofertilizantes. Lo colocamos en un tambor junto con bacterias y hongos y se transforman en nutrientes para nuestros yerbales. Es decir que realizamos un círculo energético”, explica Iván. 

Yerbal Viejo en Misiones
Foto: Emiliano Viana

Otra singularidad de esos yerbales, es que conviven y reciben la sombra de diversos árboles nativos. Todo forma parte de una mirada agroecológica: producción, cuidado ambiental y construcción social. En el cotidiano, sostener la idea en la práctica, se volvió el principal desafío para los Sand. Y en este sentido, la formación académica de Johann (antropología) y la de Iván (ingeniero agrónomo), se complementan.

“Nuestra yerba tiene 12 meses de estacionamiento natural. Está libre de fuego, de humo”, destacan los hermanos Sand para diferenciar el producto final obtenido en Yerbal Viejo del proceso de secado aplicado en la industria de yerba mate. “Esto logra un sabor suave que te acompaña hasta el último mate, un equilibrio perfecto entre hojas, palos y polvo, que no  provoca acidez”, describen orgullosos. 

El estacionamiento prolongado hace que la yerba cambie las características organolépticas: se vuelve mucho más estable y perdurable el su sabor. Al tomar el mate, se siente el sabor a yerba. Sus características son diferentes a la yerba barbacuá: el color entre verde y gris y sin el sabor a sabor ahumado” añade Iván. “Barbacuá”, tostado en guaraní, es el método ancestral de secado a leña. Método conocido por la familia Sand, ya que había sido utilizado por ellos desde mediados de 1930, cuando  Otto y Alma construyeron el primer secadero. 

Yerbal Viejo en Misiones
Foto: Emiliano Viana

Yerbal Viejo, formas nuevas de producción y organización  

Otra vez la lucha. Año 2019. En la localidad misionera de San Pedro se realizó una manifestación de pequeños productores y ambientalistas, en rechazo al maíz transgénico y el proyecto impulsado por la corporación Maizar. Iván Sand estaba presente junto a Hugo, su padre, y allí conoció a Salvador Torres, secretario general del Movimiento Agrario Misionero (MAM). De ese encuentro surgió una invitación a los Sand para participar de uno de los “Alimentazos” que la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) realizó en Plaza de Mayo durante el gobierno de Mauricio Macri para denunciar el desguace de las políticas para la agricultura familiar. 

“Ese día, en Plaza de Mayo, yo estaba con mis paquetitos de yerba en la feria y, al lado mío, estaba un joven a quién le invité un mate. Le pregunté de dónde venía y me respondió que estaba junto con la UTT para poder comercializar directamente los productos del cordón hortícola de La Plata —recuerda Iván—. Él era jujeño,  su abuelo era boliviano. Sacó una hoja de coca y me convidó. Comenzamos a charlar. Ahí estábamos los dos, en situaciones similares: descendientes de extranjeros, diferentes culturas, trabajando en proyectos familiares, vendiendo nuestros productos realizados de forma agroecológica”.

El ingeniero agrónomo reconoció las mismas problemáticas, realidades en común con esos productores y productoras que confluyeron en Plaza de Mayo; y asegura que aquel primer acercamiento a la UTT terminó siendo para Yerbal Viejo un nexo estratégico. “Gracias a haber conocido a la UTT, aumentamos la cantidad de paquetes enviados fuera de la provincia. Desde que trabajamos con UTT pudimos incrementar año a año la venta de paquetes”, destaca.  

“Esto generó ingresos y, hay que decirlo, nos permite pensar en un futuro: quedarnos en la chacra para seguir trabajando bajo las tres patas de la agroecología: sustentabilidad social (poder vivir de nuestra producción), sustentabilidad ambiental (cuidado, resguardo del ambiente y de la biodiversidad), sustentabilidad económica (ingreso por venta)”, sintetiza Sand.  

“Tenemos claro que queremos seguir produciendo yerba mate bajo un modo agroecológico y, en ese camino, uno de los pilares básicos es la sustentabilidad social, o sea, establecer redes de comercialización entre productores y consumidores, donde el precio sea justo para ambos”, agrega Johann y confía que ya está en marcha un proyecto para agregar un nuevo producto: té en hebras. Respeto por el medio ambiente, la salud y justicia social, sostienen los hermanos Sand, son los pilares de la nueva era de Yerbal Viejo.

Yerbal Viejo en Misiones
Foto: Emiliano Viana
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Agricultura estima una cosecha histórica que superará los 62 millones de toneladas de maíz y sorgo

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El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación realizó un encuentro virtual con instituciones de referencia para analizar la reciente campaña de maíz y sorgo en el marco de la “iniciativa para los 200 millones de toneladas de Cereales, Oleaginosas y Legumbres – 200 MT COL”.

Durante la actividad, el subsecretario de Agricultura, Delfo Buchaillot, comentó que “el resultado de la campaña de maíz 2020/2021 seguramente será un récord histórico nacional alcanzando las 59 millones de toneladas, que sumado al sorgo alcanzarían un récord de 62,2 millones de toneladas”.

“El sorgo comenzó a recuperar terreno incrementando su producción un 73% respecto a la campaña anterior, traccionado por la demanda de nuevos mercados como China lo cual motivó a un mayor uso de tecnología”, indicó Buchaillot al señalar que “nuestro país ha recuperado y superado la máxima relación de superficie sembrada Gramínea/Leguminosa de los últimos 20 años, pasando de 0,54 en el año 2009 a 1,16 en 2021”.

En la presentación realizada por el director Nacional de Agricultura, Agustín Pérez Andrich, se analizaron los datos declarados en SISA (AFIP) para la actual campaña que al 15/6/21 alcanza las 8.336.129 has. de maíz sembradas por unos 44.463 productores y las 860.000 has sembradas de sorgo en manos de 9.581 productores.

En este sentido, se analizó el avance de la siembra de maíz durante los últimos 10 años en los departamentos del sur de la provincia de Buenos Aires (Alsina, Chaves, Dorrego, Balcarce, Pringles, Tornquist y Tres Arroyos), destacando el incremento de las hectáreas sembradas y de sus rendimientos a partir de mejoras en el manejo del cultivo y en el uso de híbridos de alta plasticidad.

Cabe señalar que la siembra de maíces tardíos que reducen el riesgo de déficit hídrico y establecen un piso de rendimiento superior y más estable, superaron el 55% del área sembrada del país y en Santa Fe los maíces de segunda vienen ganando terreno año a año superando las 800.000 has., lo que da cuenta de las mejoras en tecnologías de gestión que los productores vienen incorporando en estos últimos años.

De la jornada participaron representantes de MAIZAR; de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; de las Bolsas de Comercio de Córdoba y de Rosario; de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA); y de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA), quienes resaltaron sus coincidencias con los ejes de trabajo impulsadas desde la Subsecretaría de Agricultura como la necesidad de fertilización balanceada, captura de carbono y agregado de valor, entre otras.
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Biocombustibles: “Diputados dio media sanción a un proyecto regulatorio que beneficia a los productores de combustibles fósiles contaminantes”

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Desde la Fundación Maizar, que nuclea al sector productivo de la la cadena del maíz y del sorgo argentinos emitieron un duro comunicado luego de la media sanción de la nueva ley de Biocombustibles. El comunicado:

Durante los últimos años, las provincias y los distintos actores involucrados en la producción de biocombustibles trabajaron para generar una norma superadora de la Ley 26093, sancionada en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner: mejor para el ambiente y necesaria para cumplir con los compromisos internacionales de desarrollo sostenible firmados por nuestro país, y que además fuera disminuyendo las divisas destinadas a la importación de combustibles fósiles.

No obstante, ayer, la Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto presentado a último momento por el Gobierno, totalmente antagónico con aquellos objetivos, que deja abierta a la autoridad de aplicación la posibilidad de reducir el porcentaje de bioetanol de maíz en las naftas, en detrimento de bioeconomías formadas en torno de recursos renovables asentados en el interior del país. Se beneficia así a los productores de combustibles fósiles, que emiten hasta un 70% más de gases de efecto invernadero que sus equivalentes biológicos, y contienen aditivos contaminantes y son de peor calidad por su menor contenido de octanos.

Es fundamental entender que esta situación no solo perjudica a quienes arriesgaron capital en la instalación de plantas de biocombustible, sino también a la gran cadena maicera que involucra a productores que aportan la materia prima, a ganaderos que compran el subproducto del bioetanol para alimentar a sus animales, y hasta a las empresas de bebidas carbonatadas. La industria de biocombustibles nunca recibió fondos del Estado, solo fue exenta de los impuestos a los combustibles líquidos y al carbono por su favorable impacto ambiental. 

Además de ayudar a la desconcentración del casi monopólico mercado de combustibles líquidos, la producción local de bioetanol de maíz permite ahorrar divisas e industrializar la materia prima en origen, evitando costosos fletes a puerto que muchas veces dejan fuera de mercado a los productores de maíz de zonas alejadas.

El país atraviesa una profunda recesión económica. En este contexto, no nos podemos permitir leyes que van en contra del desarrollo productivo federal y del empleo genuino. Nuestros legisladores no pueden seguir desperdiciando oportunidades ni condenar actividades sostenibles mediante normas que implicarán el cierre de plantas de producción que se han desarrollado con un gran esfuerzo. Es enorme la oportunidad que tenemos para avanzar en una clara federalización y agregando valor a la producción primaria de un modo sostenible.

El mundo avanza decididamente hacia lo sustentable, reduciendo significativamente la utilización de los combustibles fósiles. Somos el único país del mundo que en lugar de debatir cómo aumentar los cortes está a punto de aprobar lo contrario. La media sanción consolida una política desfavorable para el país y pone de manifiesto la falta de información de los Diputados que votaron a favor de este proyecto para entender el enorme aporte del campo y la agroindustria, lo más competitivo que tiene este país.             

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Biocombustibles: Desde la Liga Bioenergética salen a aclarar su crítica situación

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La Liga Bioenergética, que reúne a representantes de las provincias productoras de biocombustibles, planteó que el sector atraviesa una situación muy compleja, y que las empresas productoras de biodiésel no están entregando su producto por el atraso de los precios y la suba del aceite, que es su materia prima. Insiste en que hay empleados suspendidos y plantas paradas y que no reciben subsidios “al contrario de otras industrias que necesitan que les garanticen mejores precios que los fijados internacionalmente para hacer inversiones en la Argentina”.

La Liga de Biocombustibles planteó que el sector atraviesa una situación muy compleja. Las empresas productoras de biodiésel no están entregando su producto por el atraso de los precios y la suba del aceite, que es su materia prima. En ese contexto, las petroleras no cumplen con el corte del 10% para el gasoil. 

En medio de una disputa interna con el sector petrolero sobre los biocombustibles, además de la gravísima situación que atraviesan las productoras de biocombustibles, desde la Liga Bioenergética emitieron un comunicado para aclarar que la industria de los biocombustibles “NO está SUBSIDIADA“, y que al contrario de otras industrias que necesitan que les garanticen mejores precios que los fijados internacionalmente para hacer inversiones en Argentina; que la industria de los biocombustibles evitó importaciones por más de US$27.000 millones de dólares en el periodo 2010 – 2019, que desde hace más de 10 años, “los Biocombustibles constituyen (y así debe continuar) una Política de Estado Nacional y Federal, que tiene, como principal objetivo” contribuir a la sostenibilidad ambiental, el desarrolo de las economías regionales, la industrialización de la producción primaria en origen, al sustitución de importaciones, y la diversificación de la matriz energética.

Comunicado de la Liga.

Concluye afirmando que “la producción y utilización de las bioenergías constituyen las bases de un país sostenible, contribuyendo al desarrollo de economías regionales, agregando valor en origen, permitiendo el autoabastecimiento en materia energética y preservando el medio ambiente“.

Antes del mismo, sus miembros explicaron que no se firmó una resolución con los nuevos precios para el bioetanol (se hace en base al maíz o la caña de azúcar) y el biodiésel. En el caso del biodiésel las productoras no están entregando “no porque no quieran sino porque no pueden comprar el aceite, que aumentó casi US$100 en el último mes“, a lo que se suma que Vicentín no está ofertando, lo que complica la situación.

Insisten en que el sector pasa una situación “gravísima” con empleados suspendidos y plantas paradas (sí se produce bioetanol) y que no reciben subsidios “al contrario de otras industrias que necesitan que les garanticen mejores precios que los fijados internacionalmente para hacer inversiones en la Argentina”.

Estamos en una situación crítica, con todas las plantas paradas. Estamos a la espera de que nos reciban los funcionarios“, señaló un empresario al sitio ‘iProfesional’ que desde diciembre no puede encender una máquina porque si lo hace va a pérdida.

El último precio, que se publicó en diciembre, ni siquiera nos ayuda a cubrir los costos variables. De hecho, estamos un 20% por debajo del nivel que necesitaríamos para equilibrar los números“, agregó.

En tanto, afirman que “que no se cumpla con el corte es gravísimo para los motores de los autos que están calibrados para funcionar con la mezcla“.

La suba que les permitiría un precio de equilibrio es de entre 10% y 15%, mínimo. En tanto, el impacto en el precio final del gasoil se estima en alrededor del 1%. “No impacta en la inflación, así que esa no puede ser la excusa de que no tengamos precios“, indicaron desde la Liga.

La industria tiene 54 plantas en Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa, San Luis, Santiago del Estero, Córdoba, Tucumán, Jujuy y Salta, y genera unas 60.000 fuentes de trabajo entre directas e indirectas. En el caso del bioetanol y el biodiésel de pyme, toda su capacidad de producción se destina al mercado interno.

La Liga Bioenergética es, en efecto, un espacio integrado por las mencionadas provincias, y cámaras empresarias que reúnen a los principales industriales de biodiesel y bioetanol de Argentina.

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