La Secretaría de Finanzas convocó a empresas especializadas para identificar a los tenedores de bonos de la deuda soberana con los que iniciará con el proceso de renegociación.
La invitación oficial es para que los agentes formulen una propuesta de servicios en el marco de las gestiones y actos necesarios para “recuperar y asegurar la sostenibilidad de la deuda pública de la República Argentina”.
Los convocados “no son bancos de inversión sino empresas especializadas en la localización de tenedores de bonos”, explicaron a Télam fuentes de Economía.
“El servicio es voluntario y tiene que ver con que las empresas, aunque sean extranjeras, tengan presencia en la Argentina y estén sujetas a la normativa argentina. Esto no significa que rastreen solo bonos bajo ley local sino también bonos emitidos bajo otra normativa”, detallaron fuentes a Infobae.com.
De acuerdo a lanación.com, en general, se trata de firmas del extranjero. Entre ellas están, por ejemplo, DF King, Global Bondholder services, Georgeson, Morrow Sodali. Es que los fondos internacionales no están obligados a declarar las tenencias de la deuda argentina y lo rastreable, para el Gobierno, es solo un 20%, indicaron.
El servicio a contratar tiene por objeto identificar a los tenedores de los bonos de Deuda Pública Externa de la Argentina que la secretaría de Finanzas va a remitir a las firmas interesadas en formular ofertas.
En la propuesta de servicio, los agentes interesados deben incluir el cronograma estimado, las fechas de adelanto de información y la estimación de certeza de la verificación.
En la evaluación de las ofertas se va a preferir la aplicación de la normativa y jurisdicción de la Argentina.
Las propuestas de servicios pueden ser enviadas hasta el 13/01 de 2020 inclusive.
Aquellas firmas interesadas en formular sus propuestas deben dirigirse a la casilla de correo electrónico ugs-agentesinfo@mecon.gob.ar.
La secretaría de Finanzas ratificó la intención del Gobierno de iniciar un proceso en línea con los objetivos propuestos por el ministro de Economía, Martín Guzmán, en pos de recuperar un crecimiento económico sostenible y la capacidad de pago de la Argentina, se informó oficialmente.
No habrá aumentos de tarifas de servicios públicos por un tiempo. Las PYMEs endeudadas con AFIP obtuvieron una moratoria con 180 días de gracia. Se estableció la doble indemnización para despidos -aun cuando el sector privado no estaba despidiendo. Se bajó la tasa para créditos no bancarios de ANSES y se dispuso de un bono especial para jubilados con la mínima y beneficiarios de AUH, para que alcancen la cifra mínima de la canasta alimentaria. Se lanzó la Tarjeta Alimentaria. En pocos días, Alberto Fernández lanzó una serie de medidas que demuestran que estamos ante un gobierno peronista que se ocupa de su electorado más vulnerable. Y al mismo tiempo, hace aprobar una ley de equilibrio fiscal con énfasis en la presión impositiva (retenciones, ingresos, dólar, etc.) con vistas a lograr el superávit en 2020. Un equilibrio fiscal distinto a los que conocimos recientemente, porque busca segmentar los costos de las medidas.
Dijo el ministro Guzmán que este paquete impositivo, que el FMI conocía, era fundamental para poder renegociar con los acreedores y «reperfilar» el cronograma de vencimientos de la deuda. La bancada de Juntos por el Cambio declaró oponerse al paquete económico legislativo por criterios «institucionalistas» (los famosos «superpoderes» presidenciales) ya que no podía oponerse a sus contenidos. ¿Cómo estar en contra del superávit?
Desde un punto de vista electoral, las razones de uno y otro polo son prístinamente democráticas. Cada cual defiende a su electorado. El paquete de Guzmán recae más fuertemente «arriba» que «abajo». La discusión es político-económica: quien paga los costos del ajuste. No hay discusión macroeconómica: nadie discute que los números tienen que cerrar para que podamos cumplir con nuestros compromisos. Hacía mucho tiempo que en Argentina no había unanimidad sobre este último punto. La Argentina peronista reencontró sus objetivos sociales con la salud macroeconómica. Ya no sostiene que ciertos desequilibrios pueden tener efectos virtuosos. El kirchnerismo, pieza clave en la aprobación de la Ley de Solidaridad en el Congreso, pasó -en términos de pensamiento económico- de la heterodoxia latinoamericana al progresismo universal.
No era de extrañar que Alberto Fernández y Sergio Massa hubiesen visto con buenos ojos un plan de austeridad que esté dirigido a la salud de la macro. Pero este plan fue avalado y operado por Cristina y Máximo Kirchner. Este último punto seguramente tuvo influencia en la tranquilización del mercado, expresada en la caída del riesgo, el repunte de los activos argentinos y la moderada estabilidad del dólar. La política argentina adoptó un formato más predecible, con coaliciones ideológicamente sesgadas y la natural puja distributiva detrás de cada medida del gobierno, pero la ley de gravedad no entra en el campo del debate.
Esa es la novedad de Martín Guzmán como ministro. En la academia estadounidense, de la que proviene, se debaten los efectos de las políticas económicas pero no la naturaleza de sus instrumentos. Se puede ser progresista, o conservador, sin dejar de ser «convencional». Por otra parte, si esto que el mercado valoró se mantiene, lo que deberían cambiar son los discursos políticos. Si la racionalidad se da por descontada, los opositores deberán abandonar las acusaciones de «populismo económico», «inestabilidad», «falta de capacidad» y otros debates arcaicos, y discutir los efectos distributivos. ¿Es justo que el campo pague más que la minería? ¿Es demasiado alta la presión fiscal? ¿Es equitativo el sistema previsional así como está? Si esas son las discusiones de la política, nos habremos convertido finalmente en el país constante y aburrido que todos estaban reclamando.
Luego de asumir, Alberto Fernández confirmó en el Ministerio de Economía a Martín Guzmán, quien el 11 de diciembre dio su primera conferencia de prensa como responsable de área económica. Si bien sus dichos fueron generales y no se presentó un plan económico detallado que permita conocer cuáles son las próximas medidas económicas, es necesario reconocer que el flamante ministro dejó una buena impresión, ya que su discurso fue coherente, equilibrado y claro.
Sin dudas, la gran mayoría (y con la ansiedad que nos caracteriza a los argentinos), esperábamos el anuncio de medidas más concretas, ya que transcurrieron tres meses desde el triunfo de la fórmula Fernández – Fernández en las PASO, tiempo que muchos considerarían suficiente para planificar medidas más puntuales.
Sin embargo, también hay que reconocer que Martín Guzmán será uno de los Ministros de Economía que más problemas macroeconómicos deberá enfrentar:
Estanflación: se trata de la combinación de recesión económica e inflación en la economía, una cuestión muy difícil de resolver;
Una pobreza que ya se acerca al 40% de la población;
Deterioro del empleo: se perdieron puestos de trabajo así como también se incrementó la precarización laboral;
Una deuda al borde del default: donde no sólo se tendrá que sentar a negociar con el FMI, sino con los acreedores privados;
Una restricción externa y fiscal: con déficit en cuenta corriente y en las cuentas fiscales (en este último caso, si bien se redujo el gasto público primario en la presidencia de Macri, los intereses de deuda generaron un déficit aún mayor;
Un cepo cambiario que no será nada fácil modificar.
Ante estos problemas, y tal vez en lo más concreto de su discurso, el nuevo ministro de Economía enfatizó que en 2020 no se puede realizar una contracción fiscal (no se puede ajustar más los gastos del sector público, ya que las demandas sociales son muchas y también hay que atenderlas), ya que eso contraería aún más la economía. Tampoco es posible financiar el gasto público con emisión monetaria (en sus propias palabras: eso sería desestabilizante) y Argentina tampoco tiene acceso al crédito, por lo que no se puede seguir endeudando. Entonces, la conclusión a la que podemos arribar el que el gobierno deberá incrementar los impuestos para poder financiarse.
El dilema
La pregunta que surge a partir del análisis anterior es: ¿entonces cómo se va a reactivar la economía? Según lo anunciado, se buscará que el PIB vuelva a crecer a partir de la reactivación productiva del país: más inversiones para que se produzca más y se genere más trabajo, sobre todo en el sector transable (es decir en aquellos bienes y servicios que exportamos) para que entren dólares que nos permitan financiar el gasto público y pagar la deuda.
Pero, si la única salida, al menos en el corto plazo, para financiar el Gasto Público es incrementar los impuestos, la pregunta es: ¿podrá el sector productivo del país recuperarse, de modo que la economía comience a crecer? Sobre todo si se considera el hecho de que la presión impositiva en Argentina ya es muy elevada y el margen de rentabilidad de las PyME ha caído fuertemente en los últimos años.
Esperando el Milagro
Sin dudas, la tarea recomendada a Martín Guzmán es titánica y su responsabilidad nada envidiable. Deberá caminar como equilibrista en la cuerda floja sobre una economía muy inestable. Aunque no lo puedan decir, tal vez se puede leer entre líneas que este gobierno necesita unos años de bonanza (o viento de cola) con los precios de los commodities altos que nos vuelvan a salvar, pero probablemente esto no pase.
Según diversos estudios, existe una fuerte correlación entre el crecimiento de la economía China con el crecimiento de la Economía Mundial y con el precio de la Soja. En definitiva, cuando la economía de China crece mucho, el precio de la soja sube. Sin embargo, según el informe de perspectivas económicas del FMI, no se esperan grandes variaciones en el crecimiento económico de China para el año 2020, por lo que probablemente que no sea un año de bonanza para los commodities ni tampoco para la economía Argentina. En el siguiente gráfico podrán apreciar la relación descripta entre el crecimiento económico de China, el crecimiento de la economía mundial y el precio de la soja.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario.
Por lo pronto, cabe esperar que a Martín Guzmán le vaya muy bien en su tarea.
En el marco del lanzamiento de un paquete de medidas económicas, el Gobierno anunció que el impuesto a los consumos en el exterior estará “en torno al 30%”.
Así lo manifestó el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, quien dijo además que la medida apunta a “cuidar los dólares que tiene la economía argentina y reactivar la industria turística local”, con una “lógica distributiva” ya que serán “los sectores que tienen la capacidad de hacer un viaje al exterior” los que “van a tener un tributo” con la idea de que “hagan un aporte a los sectores más postergados”.
Si bien en entrevistas publicadas horas antes Cafiero hablaba de que el gravamen al consumo en dólares sería de “alrededor del 20%”, más tarde en diálogo con Radio 10 de Buenos Aires, confirmó que “los consumos en dólares tendrán un impuesto de alrededor del 30%“
“El impuesto que se le va a cobrar las compras en el extranjero es del 30%, no del 20%. Tiene una lógica solidaria y contributiva”, expresó.
El funcionario remarcó que las compras de los argentinos en el exterior “se pagan con dólares del Banco Central” y dijo que hay “que cuidar mucho” las reservas. Precisó que incluye la “la compra del pasaje si está en dólares” y servicios en dólares como Netflix y Spotify.
Es decir, que si se realiza un gasto de u$s 100 en el exterior, en lugar de calcular el gasto en pesos a un tipo de cambio de $ 63 (cierre de este viernes) debería calcularse un tipo de cambio de $ 80.
El “dólar turista” alcanzará también a pasajes aéreos, hoteles y cualquier tipo de gasto que se realice con tarjeta en el exterior. Entre estas compras, por ejemplo, los abonos de Netflix, Spotify, Amazon o lo que fuere que se pague a un proveedor.
Durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner existió ya un “dólar turista” para gastos en divisa foránea pero dicho recargo podía ser utilizado a cuenta del impuesto a las Ganancias. Ese recargo se aplicó en marzo de 2013 y arrancó con una alícuota del 20%. Pero luego saltó al 27% y terminó en el 35%. Las alícuotas fueron elevándose a medida que se acentuaba el retraso cambiario.
Además de proteger las reservas del Banco Central, la Casa Rosada intenta beneficiar al turismo local, según explicó el ministro coordinador. “Es una actividad muy dinámica que en este momento genera empleo estacional, pero es empleo al fin y es importante. De este modo favorecemos al turismo local“, indicó.
Dijo también que consideraba que el valor del dólar de la actualidad está bien “para lo productivo” y para el “esquema exportador”.
La medida puede tener un efecto positivo para Misiones, como provincia de turismo receptivo, aunque habrá problemas para aquellas agencias de turismo emisivas, que deben prepararse para aumentar los costos operativos en 30 por ciento, lo que puede derivar en pérdidas de reservas y una migración hacia agencias en Paraguay, donde se podrá comprar el mismo viaje a un valor menor.
También es un problema para el tradicional turista misionero que elige las costas del sur de Brasil y que deberá pagar más caro por las reservas hoteleras y gastos con tarjeta de crédito.
Sin embargo, puede ser una enorme oportunidad para el turismo interno en Misiones “si se logran combinaciones”, explicó el ministro de Turismo, José María Arrúa.
“Son medidas que sirven para estimular el turismo Interno. Ojalá a esto le ayudemos con algunas promociones de las agencias en los paquetes. Hay que motivar con medidas como el Ahora Turismo, con porcentajes de descuentos en hoteles, restoranes, aéreos algo así para el país, más lo del Dólar Turista”, indicó.
Arrúa no considera que el gravamen afecte sensiblemente las salidas al exterior para los que ya tienen definido un viaje. “Le tiene que sumar el 30 por ciento pero igual se va a ir, no creo que cambie el destino. Quizás se restringe de algunos gastos pero nada más”, puntualizó.
El ministro de Economía, Martín Guzmán, brindó esta tarde una conferencia de prensa para informar los principales lineamientos del programa económico. Desde el microcine del Palacio de Hacienda, el Ministro sostuvo que: “Está claro que lo que venimos a hacer es resolver lo que es una muy profunda crisis económica y social. La situación hoy es de extrema fragilidad. Lo que hemos hecho es preparar un programa macroeconómico, que es un programa para frenar la caída, dadas las restricciones que hoy enfrentamos”.
Aseguró además que el modelo implementado por la gestión anterior fracasó: “Es un modelo que en el mundo en general nunca ha funcionado, ha generado mayor vulnerabilidad en países en los que este tipo de modelos se ha implementado y es lo que vivimos en la Argentina. El incremento de la pobreza, que ya se acerca al 38%, la indigencia en el segundo trimestre del 2019 era del 7.7% y siguió creciendo y la tasa de desempleo pasó los dos dígitos y sigue creciendo”.
“La tarea que me encomienda el Presidente es trabajar para frenar la caída, para tranquilizar a la economía argentina y sentar las bases de un proceso de desarrollo que sea sostenible y por supuesto que sea con inclusión social”, afirmó Guzmán.
Respecto a la cuestión fiscal, el funcionario reconoció que el país tiene problemas: “Argentina tiene que converger a una situación de equilibrio fiscal en la cual se alcance superávit primario. Es necesario para la sostenibilidad de la deuda. El problema es que no se puede hacer de golpe. El 2020 no es un año en que se pueda hacer un ajuste fiscal porque profundizaría la recesión y la agravaría. El tema es tener el aire para no tener que hacer esa contracción fiscal”.
De esta manera, para el titular de la cartera económica: “En 2020 esperamos iniciar un proceso que es paulatino pero persistente de desinflación, y tiene que ser compatible con los otros desequilibrios que hoy exhibe la economía. No se debe atacar solo con política monetaria como se hizo en el pasado reciente; esto debe ser atacado con una estrategia macroeconómica integral, que tiene que tener en el centro la cuestión social”.
En cuanto a la deuda, sostuvo que para no tener que hacer un ajuste fiscal brutal, es necesario resolver este tema: “Para poder pagar hay que tener capacidad de pago y para eso la economía se tiene que recuperar. Queremos tener una relación constructiva con todos los acreedores, con los privados y con el FMI, entendiendo que acá hay un problema y que tenemos que resolverlo para que todos se beneficien y para que los acreedores puedan cobrar”.
Además, se creará una unidad ad hoc especial para la Gestión de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa. Guzmán estará dirigiendo esa unidad como ministro y será la encargada de diseñar las políticas de deuda pública externa.
Como primera medida, el funcionario aseguró que, en el período de sesiones extraordinarias en el Congreso, se estará presentando un proyecto de Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva que contiene medidas orientadas a lidiar con esta crisis económica y social, cuya premisa central será proteger a la población más vulnerable, entendiendo las restricciones de presupuesto, y restablecer las condiciones para frenar la caída en la actividad que la Argentina viene exhibiendo.
En cuanto al equipo económico que lo acompañará durante su gestión al frente del Ministerio de Economía, estará integrado por los secretarios de Hacienda, Raúl Rigo; de Finanzas, Diego Bastourre; de Política Económica, Haroldo Montagu y de Política Tributaria, Roberto Arias. También integrará el gabinete de Economía la directora de la Unidad de Relaciones Internacionales, Maia Colodenco. En tanto, quien será propuesto por la Argentina como Director del Cono Sur ante el Fondo Monetario Internacional será Sergio Chodos.
“Es un equipo con el que estoy muy feliz de trabajar porque es un equipo formado por profesionales con grandes capacidades técnicas, con trayectorias sobresalientes y un profundo conocimiento del sector público. Todos comparten esta premisa de proteger lo nuestro, lo público, lo que tenemos: representar a la República”, sostuvo.
“La visión del Presidente es clara y ese es el mandato. Lo productivo tiene que estar en el centro. El eje es la creación de trabajo, la generación de conocimiento. Queremos una Argentina que cree trabajo y que aprenda. Una Argentina que sea más dinámica y más productiva, pero sobre un sendero de estabilidad”, finalizó.
El nuevo equipo
Guzmán también anunció la conformación del equipo de funcionarios que lo acompañará en la gestión al frente del Palacio de Hacienda.
Estará integrado por los secretarios de Hacienda, Raúl Rigo; de Finanzas, Diego Bastourre; de Política Económica, Haroldo Montagu y de Política Tributaria, Roberto Arias.
También integrará el gabinete de Economía la directora de la Unidad de Relaciones Internacionales, Maia Colodenco.
En tanto, quien será propuesto por la Argentina como Director del Cono Sur ante el Fondo Monetario Internacional será Sergio Chodos.