MENEM

Revival, juegos y alineamientos

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No queremos tener relaciones platónicas: queremos tener relaciones carnales y abyectas”. La frase del entonces canciller Guido Di Tella abría en 1991 una era de alineamiento sin condicionamientos con Estados Unidos, a cambio de un hipotético respaldo mutuo. Pero ir a la cama con el Tío Sam no es una experiencia equitativa. Para el país del norte, ninguno es par. Business are business. Cuando la Argentina comenzó a irse a pique después de una década, Estados Unidos simplemente miró para otro lado. La Argentina terminó hundida en la deuda, en default y con la economía absolutamente sometida a los designios del Fondo Monetario Internacional. La pobreza y el desempleo eran postales por las que Argentina era reconocida en el mundo. 

Poco más de tres décadas después de aquella frase poco feliz -Di Tella reconoció en 2001 que “fue una estupidez”-, la Argentina se encamina a repetir ese alineamiento automático. El presidente Javier Milei recibió con honores exagerados a la generala Laura Richardson, la jefa del Comando Sur de Estados Unidos. “Nuestra alianza con los Estados Unidos es una declaración de la Argentina para el mundo”, aseguró el Presidente. “Esta nueva política exterior nos permitirá promover la prosperidad económica de nuestros pueblos, requisito indispensable para garantizar la soberanía de nuestra patria”, remarcó el libertario, vestido de uniforme militar para estar acorde con las jinetas de la visitante. 

Hay que conocer un poco cómo piensa la generala Laura Richardson para poner en contexto la nueva declaración de amor incondicional del Presidente. La mujer fuerte del Pentágono, fue noticia el año pasado cuando se refirió a la riqueza de recursos naturales de América Latina cómo un tema de “seguridad nacional” para su país. 

En un evento del Atlantic Council, un think tank vinculado a la OTAN, la militar se refirió primero al triángulo del litio, zona estratégica que comparten Argentina, Bolivia y Chile. “El 60 por ciento del litio del mundo se encuentra en ese triángulo”, expresó Richardson y agregó que ese elemento es “necesario hoy en día para la tecnología”. 

“Tienen los recursos de Venezuela también, con petróleo, cobre, oro”, continuó antes de destacar la importancia del Amazonas, al describirlo como “pulmón del mundo”. 

Por último, remarcó “tenemos el 31 % del agua dulce del mundo en esta región”. Tenemos. 

Y finalizó con un ¿objetivo?: “Tenemos que empezar nuestro juego”.

El juego ya empezó. Milei se comprometió a habilitar una base naval de Estados Unidos en la Patagonia, para aplacar la preocupación del Norte por la presencia china en el sur. A cambio, recibió como donación un avión Hércules C 130 que tiene un valor de 30 millones de dólares.

El alineamiento geopolítico de Milei no es la única semejanza con la década de los 90. Carlos Menem también había asumido con la promesa de terminar con la inflación y con la Convertibilidad impuso el 1 a 1 entre peso y dólar. La inflación dejó de ser un problema, pero en un puñado de años, se multiplicaron la pobreza y el desempleo. 

De todos modos, el riojano logró la reelección, con respaldo casi idéntico al conquistado en 1989. 

Casi el mismo respaldo del que goza Milei a cuatro meses de haber encendido la motosierra. El plan económico libertario se basa en el ajuste del gasto estatal, liberación de tarifas, privatizaciones y una desregulación económica idéntica a la de Menem. 

Pero lejos de aplacarse, la inflación se aceleró. Para marzo se “festejará” una suba de precios cercana al diez por ciento, que tendrá como telón de fondo una enorme caída del consumo, que ya se refleja en los supermercados y otros rubros. 

El plan económico no ofrece alternativas más que el ajuste. Y choca contra los propios preceptos libertarios. El ministro de Economía, Luis Caputo, advirtió que no convalidará las paritarias del gremio de Camioneros porque provocará “una escalada de precios”. Raro. El Presidente se cansó de repetir que la inflación es siempre un fenómeno monetario”. 

Más raro aún. Como premisa libertaria, el Gobierno convalida la liberación de precios de prepagas, combustibles, alimentos y servicios. Únicamente pisa salarios. En la práctica se trata de una sencilla transferencia de recursos. 

En la yerba mate se puede apreciar el concepto. Se desreguló el mercado. El precio de la materia prima cotiza a “libre mercado” -a lo que decida la industria-, mientras que en la góndola no hay techo ni control. “Nosotros votamos a Milei porque queríamos un cambio, pero ahora somos 26 mil productores misioneros de yerba que podemos desaparecer”, admitió el yerbatero Ariel Steffen, en referencia a productores y tareferos. 

Los productores están viviendo un clima de tensión. Saben que el escenario es un revival de los 90, la década nefasta para el sector productivo, que terminó con productores en la miseria y las chacras vendidas por monedas. El jueves se reunieron en la rotonda de San José -lugar de encuentro de los históricos tractorazos- y en San Pedro para analizar los pasos a seguir. Acordaron pedir audiencias con los gobernadores de Misiones y de Corrientes y defender las potestades del Instituto Nacional de la Yerba Mate para fijar los precios. La esperanza está puesta en que la Cámara de Diputados rechace el DNU de Milei. También genera entusiasmo la idea de recrear un instituto misionero, como el que propuso el diputado Carlos Rovira. 

El antídoto local es el único remedio ante el ajuste que llega desde la Nación, aunque no todas las provincias están en la misma situación. Misiones hace punta con el fondo docente, la continuidad de los aportes para el sistema público de transporte y también en salud: mientras el país padece una inédita epidemia de dengue, la Provincia fue la primera en habilitar la vacunación y es una de las únicas tres que lo está haciendo a través de la salud pública. La Nación directamente trasladó el problema a los gobiernos provinciales y como única reacción, habilitó la importación de repelentes, que no solo escasean, sino que sus precios se dispararon por las nubes, lo mismo que la vacuna, que en una farmacia privada cuesta 70.843 pesos. En Misiones se vacuna gratis en Salud Pública y las delegaciones del Instituto de Previsión Social. 

Pero no todas las provincias están en la misma situación. Corrientes recién llamó a licitación para la compra de vacunas. Otros distritos, como Capital Federal, rezan porque llegue el frío y los mosquitos sencillamente se vayan. 

Así como los productores yerbateros, los comerciantes también comienzan a sentir en carne propia el ajuste nacional. En la presentación de la novena edición del Reventón, la palabra “crisis” fue repetida varias veces por los representantes mercantiles. La Cámara de Comercio de Posadas destacó el respaldo de la Provincia para sostener la actividad que atraviesa días complejos. “Bajaron terrible las ventas”, reconoció un joven empresario textil. Es una frase que se repite sobre todo en el centro de la capital, vacía de compradores y turistas regionales. Los atractivos se perdieron y hoy la competencia fronteriza comienza a ser más favorable para paraguayos y brasileños. 

Un estudio de la fundación Mediterránea explica el fenómeno. “A partir de diciembre de 2023, la brecha del tipo de cambio ha registrado una enorme disminución derivada de la devaluación del peso, que ubicó al dólar oficial por encima de los 800 pesos por dólar. Esto puede resultar beneficioso para muchos sectores de la economía, como por ejemplo para el comercio exterior o para las inversiones extranjeras. Sin embargo, para las economías provinciales que se encuentran en zonas fronterizas con otros países, una brecha cambiaria cada vez más pequeña podría llegar a ser perjudicial (al menos en el corto plazo). Tomando como base precios de bienes y servicios durante el mes de febrero, se encuentran categorías de productos en los cuales cada uno de los países tiene ventajas a la hora de comprar precios, a diferencia de lo que sucedía hasta mediados del año pasado cuando claramente la mayor parte de los productos y servicios tenían menores precios en Argentina (incentivando el turismo de compras y el comercio fronterizo)”, señala el artículo escrito por Gerardo Alonso Schwarz y Juan Cuevas.

“Teniendo en cuenta que en los últimos tres meses la evolución del tipo de cambio no acompañó a la inflación, si esa tendencia continúa es probable encontrar que sucesivamente una creciente cantidad de productos tengan precios mayores en Argentina que en los países vecinos”, remarcan los economistas. Ya se notan caídas en combustible, supermercados y diferencias en el costo de los servicios. 

De todos modos, Misiones está decidida a poner todo para superar la tormenta o mitigar sus efectos. “El primer dador de empleo de la Provincia es el comercio. Cuando uno cuida al comercio, no solo cuida al comerciante, sino a todos los empleados de comercio, que son muchísimos. Uno sabe lo que significa eso y lo valora en malas épocas como ésta”, destacó el gobernador Hugo Passalacqua. 

No es la única señal. Passalacqua, junto al titular de Vialidad Provincial, Sebastián Macías, diseñó un ambicioso plan para mantener activas las obras públicas ante el parate que impuso la Nación -el delegado de Vialidad Nacional, Rodolfo Andrujovich fue desplazado y nada se sabe de la continuidad del financiamiento para las obras ya iniciadas-. El objetivo de la Provincia es sostener el empleo y el efecto derrame que genera la actividad.

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Recuerdos del futuro pasado

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Si hubiera dicho lo que iba a hacer, no me hubiera votado nadie“. La frase, atribuida a Carlos Menem, pertenece en realidad a Guillermo Vilas durante un reportaje con Bernardo Neustad. El tenista se refería al ex presidente. Y no dejaba mucho espacio para la duda. 

Mauricio Macri amplió la frase en 2016 cuando en un congreso de la Asociación Cristiana de Dirigentes habló sobre la economía y se sinceró sobre la realidad de su gobierno. “Si yo les decía a ustedes hace un año lo que iba a hacer y todo esto que está sucediendo, seguramente iban a votar mayoritariamente por encerrarme en el manicomio“.

En ambos casos había una cuestión de engaño, de ocultamiento. De no mostrar las cartas. En la era de la posverdad, eso ya no importa demasiado. Los candidatos dicen explícitamente lo que pretenden hacer, aún cuando todavía está caliente en la memoria el fracaso de sus recetas. 

Un ejemplo es Patricia Bullrich y su intento de recrear el blindaje de la otra alianza a la que perteneció, con más deuda con el FMI, ajustes y reformas laborales. El paquete terminó en explosión y en la huída por los techos del último presidente radical. 

El otro ejemplo es de su rival en la feroz interna de Cambiemos. Horacio Rodríguez Larreta a pesar de estar distanciado de su ex jefe político, sobre economía piensa exactamente lo mismo. En su paso por Posadas el intendente porteño desnudó su plan destinado a una de las principales economías de Misiones: “Hay que entrar con lupa, sector por sector para entender bien. El tema de la yerba, el tema del precio sostén, toda esa parafernalia de un Gobierno metiéndose: desregulación”. 

La frase de Horacio Rodríguez Larreta retoma la intención de Macri, expresada también en Misiones en 2018 cuando dijo “tiro el tema porque los quiero dejar inquietos”: “Ningún mercado funciona regulado”. 

No es una mera expresión de deseos: como se recordó en esta misma columna la semana pasada, su candidato a diputado nacional, Alfredo Schiavoni, presentó un proyecto de ley para desregular toda la economía, incluida la yerbatera, como sucedió en 1991, cuando Domingo Cavallo tenía la suma del poder y comenzaba la ola de privatizaciones. Esa década terminó en pobreza y desempleo por las nubes. A la yerba no le fue mejor. Sin regulación, el precio se desplomó y miles de productores prácticamente se fundieron. Se cambiaba yerba por bolsas de mercadería. El kilo de hoja verde cayó de $0,20 en 1991 a 0,06 pesos a principios de este siglo -de $117,60 a valores actuales del dólar blue hasta U$S 0,07 ($39,20 de hoy)-. En cambio, durante esa década, el precio en góndola se mantuvo casi constante.

Esos 14 centavos de dólar perdidos por la producción primaria con una cosecha promedio de 700 millones de kilos por 10 años, permiten visualizar la enorme transferencia de ingresos de la producción hacia la industria, comercios e impuestos: casi u$s 1.000 millones en una década. 

La crisis determinó una inolvidable protesta de los productores, que trajeron sus tractores a la capital durante varias semanas. Esa protesta le dio vida al Instituto Nacional de la Yerba Mate, que volvió a regular los precios y a establecer un necesario equilibrio en la cadena. 

Tras dos décadas y con una decidida intervención del Gobierno provincial, en línea con el INYM, la yerba está en su mejor momento con el consumo interno más alto de los últimos cinco años y el mejor nivel de exportaciones desde 2020, el año récord. La materia prima se paga por encima de los precios oficiales y el objetivo es insistir en los 60 centavos de dólar. A la yerba le va bien en un mercado regulado. Parece una ironía volver a discutir de lo mismo.

La contracara del proyecto Larreta -y de Cambiemos, porque Patricia Bullrich también apunta a una desregulación de la economía-, fue expresada por el gobernador Oscar Herrera Ahuad hace unas pocas horas. Para el jefe del Ejecutivo, “es una decisión política” generar valor en todos los eslabones de la cadena productiva. 

Recordó las gestiones realizadas en conjunto con el Inym y los legisladores misioneristas en el Congreso para obtener un histórico laudo, cuyo valor actual se encuentra en $120 para la hoja verde y $456 para la canchada. “Hace dos años tuvimos la iniciativa de ir en busca de esa estructura de costos para que el precio sea acorde con lo que sale en el laudo”.

“Se levantó la cosecha, se está pagando al día -algunos lo hacen por adelantado- el precio que conseguimos en marzo. Y no solamente eso, este primer semestre es el de mayor consumo de yerba mate en la historia“, enumeró Herrera Ahuad. 

El Gobernador puso como contraste a la promesa de Larreta al trabajo tejido con el ministro de Economía y candidato a presidente por Unión por la Patria: “En Sergio Massa hemos encontrado la posibilidad de que hoy la yerba mate esté viviendo un tiempo histórico”, subrayó. 

A raíz de este presente en el sector yerbatero, Herrera Ahuad anticipó que el Gobierno seguirá insistiendo para que en septiembre “volvamos a tener un muy buen precio, ese cincuenta centavos de dólares que dice siempre el ingeniero Carlos Rovira”.

En los primeros análisis que realizan los productores, el kilo de la materia prima que hoy está oficialmente a 120 pesos, debería valer desde septiembre, no menos de 235 pesos. Si prospera la iniciativa Larreta-Cambiemos, será el mercado el que defina ese valor. Y vuelta a empezar. 

Lo llamativo de la promesa de Larreta es que sus socios complacientes del radicalismo no hayan dicho una sola palabra. El radicalismo dejó su marca en la ley de creación del Inym, presentada por el ya fallecido Raúl Solmoirago a mediados del último año de la alianza en el poder. 

Convencido de que la creación del INYM era imprescindible para el futuro de la actividad yerbatera, en junio de 2001 convocó a Misiones al por entonces, presidente de la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados de la Nación, el chaqueño Héctor Romero, de quien obtuvo el compromiso de acelerar la sanción de la ley.

Ese convencimiento lo llevó, incluso, a enfrentar a funcionarios de su partido que se oponían a la ley, como el titular de la SAGPyA Marcelo Regúnaga. “Para qué opina si no conoce el tema. Debería callarse y preguntar a la gente que sabe un poco más”, lo retó sin medias tintas Solmoirago.

Después, con la ley aprobada en febrero de 2002, Solmoirago dejó una frase para recordar: “Esta política yerbatera contempla como eje en su diseño a la familia rural, la equidad y el desarrollo regional. Procura implementar políticas de desarrollo sustentable, dentro del marco de economía de mercado, apuntando a la incorporación del productor al complejo productivo social. Es la única alternativa para poder preservar a la actividad y compartir entre todos, productores y molineros, el negocio yerbatero dentro de un marco de desarrollo rural socialmente aceptable. De no ser así, asistiremos a la desaparición del productor”. Año 2002.

Lejos de esas convicciones, después de la visita de Larreta, en un spot de campaña, el candidato a senador Ariel Pianesi fue a jugar a ser el “mejor tarefero” por unas horas, de la mano de Pedro Puerta. No es una metáfora. “Mañana de cosecha. Me traje, mirá, me vine al mejor yerbal de Hugo Humeniuk -intendente electo en Concepción de la Sierra- y traje al mejor tarefero, Pepe Pianesi”, relata entre risas el hijo del ex gobernador, uno de los mejores alumnos de Cavallo en la década de los 90. Pianesi sólo ríe. No se le escucha en el spot. Y poco y nada en la campaña. 

Quizás haya sido un desliz, pero el posteo en Instagram termina con una frase ¿culposa? del propio Humeniuk: “Me voy a fundir así”. 

El único que se animó a expresarse en contra de la idea de Larreta fue el productor Cristian Klingbeil, ex candidato a diputado nacional como compañero de lista de Martín Arjol: “Con el cuchillo entre los dientes vamos a defender al INYM. La única lealtad es con el productor. Con el INYM no se jode”, aseguró.  Lo curioso es que el joven yerbatero le arrancó a Gerardo Morales -candidato a vice de Larreta y que participó de la discusión de la ley del INYM- que no habrá ningún cambio en la ley. “Me dio su palabra”, remarcó.

La complacencia radical le hace juego al gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, quien decididamente pidió volver a desregular el mercado. “Tenemos que tener libertad de mercado, porque si no con la yerba terminamos perdiendo mercados. Hay que cambiar esa política. Tenemos que tener mayor ganancia con esa potencialidad”, dijo el mandatario correntino. 

Aunque su discurso contradice los datos oficiales, de Valdés se entiende. Gobierna una provincia con otro sistema de producción: apenas dos grandes jugadores dominan la producción en Corrientes, con Las Marías como líder y Playadito en segundo lugar. En Misiones hay entre doce y quince mil pequeños productores y decenas de industrias. Es otro modelo de negocio y la renta se distribuye de modo más horizontal, con un fuerte impacto en los pueblos, no en uno o dos jugadores. 

La desregulación favorece al modelo de negocios de Las Marías. Favorece la concentración económica. “Sería volver al pasado”, definió Juan José Szychowski, el presidente del INYM. 

Es en definitiva, el debate a una semana de las elecciones primarias. Quedan explícitos los modelos pensados para Misiones. No hay que mirar encuestas ni escuchar diatribas sobre la deuda y el dólar, agitados para ganar un poroto en una interna que sólo interesa a los partidos. 

“Son dos votos”, ironizó Bullrich sobre el respaldo de María Eugenia Vidal y Facundo Manes que cosechó Larreta. 

Hay que leer la letra chica de lo que ofrecen los candidatos para el pago chico. Cómo impactan sus ideas en el barrio, en la chacra o en el pueblo. Cómo impacta la gestión. Massa, casi en silencio, ha logrado gambetear la crisis de deuda dejada como legado por Macri y evitó una catástrofe. La última jugada fue conseguir que Qatar realice la primera operación de crédito con Argentina prestando 750 millones de dólares para pagarle al FMI sin tocar reservas. Al FMI que juega a las escondidas a pesar de ser el otro gran responsable de la deuda argentina que condiciona el presente y futuro del país. Volver a sacárselo de encima, como pretende Massa, liberaría al país de presiones. 

Hay que entender que Misiones tiene un modelo que busca el arraigo del colono en la chacra y para eso es necesario que los productos valgan. Desde la feria franca hasta la exportación. La decisión de Sergio Massa de eliminar retenciones a las exportaciones de madera y tabaco, tendrá una fuerte incidencia en las chacras cuyo impacto se verá con toda su dimensión el año que viene: se estima que sin retenciones del 12%, el precio del tabaco subirá 100 pesos por kilo -a valor de hoy-, lo que podría dejar unos 2.500 millones extra en manos de los productores. 

El otro sector beneficiado es el maderero-forestal, que pagaba retenciones de entre 3 y 4,5%. Como contraste, si se abren importaciones como propone la alianza Cambiemos, se volvería al escenario de entre 2015 y 2019. Invasión de productos, incluso con dumping -precios subsidiados en el país de origen-, lo que implicaría un nuevo retroceso para la industria nacional que hoy pasa un momento de expansión. “Durante los años 2016 a 2018, la apertura de importaciones de fenólico brasilero afectó seriamente a la industria maderera misionera; o la invasión de zapatillas importadas, algo que casi paralizó la producción en la fábrica de zapatillas de Eldorado”, recordó el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán en un alegato en favor del voto a Sergio Massa. La fábrica de zapatillas Dass estuvo al borde del cierre. La planta que llegó a tener 1.500 empleados, entre 2017 y 2019 despidió a 1.200 operarios. Hoy tiene 520 y 25 fueron incorporados en las últimas semanas.

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Dolarización o cuando la serpiente se muerde la cola

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Establécese el dólar de los Estados Unidos de América como moneda de curso legal de la República Argentina“, dice el artículo primero del proyecto que Alejandro Cacace presentó en el Parlamento y cuyos detalles difundió por Twitter en una cruzada para “frenar la inflación”.

Se trata de la primera vez que se presenta en el Congreso un proyecto de ley para dolarizar la economía, idea que fue esbozada por el exministro de Economía Domingo Cavallo pero a la que nunca terminó de darle forma.

¿Qué significa en la práctica “dolarizar” la economía? ¿Es una nueva Convertibilidad? ¿Cuáles son los beneficios? ¿Y los riesgos? Coincidentemente, la propuesta del diputado de Cambiemos cosechó más rechazos que adhesiones. El más enfático fue el presidente del partido radical y socio minoritario de la alianza con el macrismo, Gerardo Morales: “Rechazo terminantemente el payasesco proyecto presentado por un diputado de Evolución (el partido armado por el radical Martín Lousteau). Hay que ser irresponsable e ingenuo, por no decir otra cosa, para plantear que la dolarización es la salida. La dolarización es peor que la Convertibilidad”, retó el jujeño. Añadió que “esto ya nos generó daños irreparables en el pasado, destruyendo el aparato productivo del país”.

“Creer que con 7 artículos de un proyecto de ley se van a resolver los problemas de la economía y la inflación en el país es una gran estupidez“, enfatizó el jefe del radicalismo nacional.

Agregó que “es un delirio pensar que el Banco Central va a contar con dólares para cambiar los pesos de la gente. Estos planteos ortodoxos y neoliberales ya los conocemos, son antiguos, atrasan y fracasaron en el país”.

Hasta hoy, el único dirigente que se había manifestado públicamente a favor de dolarizar la economía fue el “libertario” Javier Milei, ya que ningún representante de JxC optó por impulsar la decisión de que la Argentina renuncie a la soberanía monetaria.

En la práctica, economistas de diversas corrientes ideológicas coinciden en que lejos de solucionar el problema de la inflación, lo que haría una eventual dolarización es impulsar una fuerte suba de la pobreza y destruiría el aparato productivo, que tanto costó recuperar pos caída de la Convertibilidad y la recesión iniciada en 2018, antes de que Mauricio Macri pidiera auxilio al FMI.

Llamativamente, del propio partido de Cacace hubo voces en contra. El ex diputado nacional Luis Pastori, referencia de la alianza Cambiemos en temas económicos, agregó otro dato: “Estoy en contra de la dolarización por la pérdida del manejo autónomo de la política cambiaria. Un ejemplo, si Brasil devalúa se funde medio país”, advirtió. 

El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán fue terminante. “La dolarización afecta a la economía en general, por un lado porque el Gobierno pierde el manejo de la política monetaria, que sirve como herramienta para atenuar los ciclos económicos. Aunque haya economistas que digan que esto no es cierto, está comprobado que es así”.  

“La dolarización solo busca que el Banco Central deje de financiar al Tesoro el déficit con lo cual el Gobierno o tiene que cerrar el déficit o endeudarse en bonos para cubrirlo”, explicó. Al mismo tiempo, advirtió que “para Misiones puede ser perjudicial porque si los precios domésticos de los bienes exportables quedan “caros” en dólares, no podremos exportar y además tendremos una invasión de productos importados más baratos, como ocurrió con el 1 a 1. Conclusión. si la dolarización comienza con precios domésticos elevados respecto del resto del mundo estamos condenados a la recesión”.

El ex diputado nacional de Cambiemos, Luis Pastori rechazó de plano avanzar hacia una dolarización. “Son varias las razones y de diversa índole que me llevan a esta posición, pero cito algunas que son fundamentales:

  1. Pérdida de una de las herramientas de política económica como lo es la política monetaria, que va a estar -en tal supuesto- sujeta a los manejos de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Por lo tanto, ante cualquier shock en tiempo de crisis no tendríamos la posibilidad de emitir para atenuarlo.
  2. Pérdida del manejo autónomo de la política cambiaria. Un ejemplo, si Brasil devalúa se funde medio país. 
  3. En estos momentos, además, ante la falta de reservas netas en el Banco Central, ¿de donde van a salir los dólares para cambiar los pesos circulando en la economía? Y a que cotización? Las estimaciones más prudentes hablan de un dólar a $400. Ello devendría en una exacerbación de la pobreza y el sufrimiento, además del altísimo impacto inflacionario.
  4. Lo que se necesita son políticas públicas claras para eliminar el déficit fiscal y la irresponsabilidad de un gasto público por encima de nuestras posibilidades, con un Banco Central INDEPENDIENTE del poder político que se limite a su rol central que es el de preservar el valor de nuestra moneda. Por supuesto que esto será un proceso largo por la pérdida de confianza de la población en los gobiernos. Pero es esa confianza la que hay que recomponer y no destruir algo porque no funciona bien por culpas propias.

La economista Eva Sacco recordó que “Argentina ya tuvo algo muy parecido a una dolarización, y se llamó Convertibilidad”. 

“No voy a contar cómo se salió porque ya todos lo sabemos. Pero la única diferencia con la dolarización plena es que existía una salida de emergencia. Esta válvula de escape se pudo utilizar cuando no daba para más: se derogó la ley y se hizo una devaluación asimétrica. ¿Cómo podría haber sido la situación social con un corralito, saqueos, inestabilidad política si ni siquiera hubiera existido esa válvula de escape?

Pero quiero aclarar algunas inconsistencias en la propuesta dolarizadora: 

1. Algo obvio:  Para dolarizar se necesitan….dólares. Algo que no tenemos y tampoco tenía Domingo Cavallo cuando emprendió la Convertibilidad. Para hacerse de dólares emprendió un proceso de “reforma” del Estado, léase privatizaciones y un ciclo de mega-endeudamiento aprovechando la coyuntura internacional de dólares frescos.  Hoy no tenemos la posibilidad de endeudarnos y prácticamente nada que vender

Si dolarizamos, nadie tendría dinero para hacer las operaciones del día a día desde comprar leche en el almacén a pagar un crédito o un salario. La economía se desplomaría.

2. Si dolarizamos se acaba el déficit: falso, lo que se termina es la posibilidad de financiarlo con emisión. Cualquier gobierno podría tomar deuda en dólares para financiarse…y cuando no pueda cubrir los préstamos tendríamos una crisis de deuda. Ya sabemos la gravedad de eso.

3. El dólar es una moneda dura que no depende de la política. Por eso la gente “ya eligió”. Falso, el dólar es dinero tan fiduciario como el peso, y depende de las decisiones políticas en Estados Unidos, al igual que el peso depende de decisiones políticas en Argentina. La diferencia es que nosotros como argentinos, elegimos y participamos de la política argentina. Pero no tenemos el más mínimo poder de influencia sobre Estados Unidos.

4. Si dolarizamos se acaba la inflación: falso, en Estados Unidos también hay inflación. Es más, desde hace varios años hay varios sitios que miden la inflación con metodologías alternativas e indican que la inflación para los trabajadores, es al menos 2 o 3 puntos superior a la reconocida.

5. Sin la posibilidad de ampliar el crédito por la dolarización, el Estado no podría por ejemplo, permitir que haya paritarias para compensar la pérdida de poder adquisitivo por un aumento de alimentos internacional.

Con la dolarización la distribución del ingreso se volvería un elemento completamente endógeno a los precios internacionales, pudiendo cambiar de un día al otro y generando muchísima inestabilidad social. Aún más de la que hay hoy.

Por último tengo una reflexión propia: es entendible que los jóvenes se crean que inventaron la rueda (y por eso es tan importante que se enseñe historia y economía) ¿pero cómo explicamos que haya gente de más de 30 años que pueda pensar realmente que  es una solución?

El secretario de Hacienda de Posadas, Sebastián Guastavino, advirtió que una dolarización sería muy dañina para la capital misionera, acostumbrada a lidiar con asimetrías internas y externas. “Sería muy dañino, por cuanto de movida nos quedaríamos sin la mitad de las herramientas para encauzar la situación del país frente a un contexto internacional en plena puja”, contextualizó. 

“Se usa esta idea como un freno a los procesos hiperinflacionarios pero cierra en el corto plazo, porque en el largo plazo los precios se acomodan o suelen acomodarse a las canastas de economías comparadas y no tanto así los salarios”, explicó.

“Ahora, en el corto plazo es difícil también, porque la capacidad instalada argentina está muy por encima del nivel de explotación real, por lo que necesitamos activar los niveles de consumo de las familias, y con ello el nivel de empleo. Para que esto ocurra deben apuntar bien el gasto/inversión pública para que la inversión privada logre un tamaño saludable, y ese gasto/inversión requiere de dinero. Con imposibilidad para financiarte con el crédito internacional, no te queda otra que buscar con política monetaria. La competitividad con tipo de cambio también tiene sus limitaciones, y se repite la necesidad de llevar a la producción a niveles de eficiencia (en la escala que sea)”, detalló.

“Básicamente es una convertibilidad, pero la pregunta es a qué tipo de cambio cerrás la equivalencia”, analizó.

“Con una medida estructural estamos queriendo resolver una sola variable, un sólo problema, que es la inflación. Es como si quisiéramos cambiar el auto porque tenemos la cubierta pinchada. Para frenar la inflación, terminamos de descalibrar todo el resto de las variables y no es negocio. La cuestión cultural también, perdés hasta la identidad en una de las relaciones más cotidianas. Estamos en un mundo que discute qué nuevos activos financieros se crean, y nosotros estaríamos yendo hacia una receta vieja, que no ha funcionado y es poco común observar en otras economías que intentan recuperarse”, agregó el economista después de una discusión en el seno de la fundación Frontera Económica. 

El economista Raúl Karaben, titular de la cooperativa yerbatera Piporé, descartó que dolarizar sea una buena idea. “En realidad, no me parece viable para nada. Yo creo que difícilmente nuestra economía pueda estar dolarizada, por el tipo de Gobiernos y por el tipo de economía que tenemos. ¿Por qué? Porque el problema que tenemos no es de la moneda, el problema que nosotros tenemos es el déficit fiscal. Mientras no se solucione de fondo el déficit fiscal y la deuda, no solo externa, sino la interna, que tiene que ver con el montón de títulos públicos que están dando vuelta, la magnitud de las Leliq y todas las demás deudas que hoy tiene el Estado, no tiene sentido dolarizar”, aseguró. 

“Ni siquiera está la posibilidad técnica, si me decís “si se puede hacer” y no, vas a quebrar o reventar la economía. Porque no hay forma de dolarizar con la deuda y el déficit que tenemos. Y no te hablo de la deuda con el FMI, ese es el menor de los problemas, el problema es la deuda con los títulos públicos internos”, insistió Karaben.

Darío Ochoa, también economista, sostuvo que “una dolarización sería algo similar a la Convertibilidad, al menos como se propone desde la UCR y, desde algunos bloques de ese sector. Eso implicaría que podría solucionarse el tema de la inflación de precios, pero cristalizaría una situación de pobreza peor a los niveles que tenemos hoy ya que implicaría también una devaluación, porque tenemos escasos dólares y muchos pesos. Entonces la conversión que habría que hacer, sería sobre un nivel muy, muy alto, que empujaría la pobreza aún más arriba, que andaría en línea a cuando terminó la Convertibilidad, en un 60% de pobreza porque esa era la pobreza al año 2002. Además, implicaría una retracción del aparato productivo, sería el destroce de la industria debido a que perderíamos toda competitividad industrial, donde por escala, por salarios y demás, sería mucho más competitivo importar, que producir en el país. Esto ya lo experimentamos cuando tuvimos una dolarización encubierta durante la Convertibilidad. Así que sería impracticable bajo cualquier punto de vista”. 

Particularmente sobre Misiones, Ochoa advierte que sobrevendrá una crisis social. “Somos una provincia que está fuertemente incidida por la dinámica del poder adquisitivo, dedicada al comercio y a la producción primaria, por ende, si bien intentamos hacer esfuerzos en la industria, esto sería imposible, incluso industrias dinámicas como la maderera, se vería muy afectada. Más que nada los cultivos de renta como el tabaco, té y yerba mate que están fuertemente vinculadas al mercado interno, con un mercado interno retraído también verían caer las posibilidades de producción y de demanda”. “Así que, por ningún lado, sería conveniente una dolarización. Generaría situaciones de desigualdad escandalosas socialmente inviables, que ya pasamos, es más la fuerza política que lo propone ya pasó por esta experiencia de sostener una situación dolarización encubierta, como fue la Convertibilidad en el periodo 99 al 2001, y que por no querer salir de esa trampa llevó al país a su peor crisis social, económica y política de la democracia”, recordó.

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Las mil caras de Javier Milei

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Lanzado repentinamente en la vida pública, en medio de una sociedad que me ha visto surgir en un día, sin saber de dónde vengo, quién soy, y cuáles son mi carácter y mis antecedentes; en dónde he templado las armas con que me he echado de improviso en la prensa […] impulsando a la juventud, empujando bruscamente a la sociedad, irritando susceptibilidades nacionales; cayendo como un tigre en una polémica, y a cada momento conmoviendo a la sociedad entera, y siempre usando un lenguaje franco hasta ser descortés y sin miramientos; el público ha debido preguntarse mil veces, quién es este hombre que así hace ocuparse de él a tantos.
Domingo F. Sarmiento, Mi defensa (1843)

Por Eugenio Palopoli, revista Seúl. En el comienzo de este panfleto sarmientino, retomado y ampliado luego en el célebre Recuerdos de provincia (1850), podríamos encontrar una clave de lectura para El camino del libertario, el libro de Javier Milei publicado hace unas semanas. La popularidad reciente del diputado nacional porteño por La Libertad Avanza, su crecimiento en las mediciones de imagen pública y la necesidad de consolidar a los propios mientras busca convencer a los ajenos son razones más que válidas para publicar este libro, que en las dos terceras partes de sus trescientas y pico de páginas no deja de ser un refrito de textos viejos, entrevistas e intervenciones públicas, pero que en su novedosa parte inicial, de tono autobiográfico, evoca fuertemente los modos, las estrategias y los objetivos de la prosa del citado Sarmiento.

No sucede lo mismo con la maestría de su estilo y menos aún con la calidad de su argumentación, aunque de todos modos se le podría admitir a Milei aquella cualidad que Borges le reconocía a la portentosa escritura del sanjuanino: su eficacia. Una eficacia que en ambos casos se logra de modo machacante, por repetición obstinada de ciertos tópicos centrales hasta el convencimiento del incrédulo. Y porque, en definitiva, tanto Milei como Sarmiento pueden referirse a los temas más variados, en las ocasiones más variopintas y ante tribunas muy distintas, pero en todos los casos ambos se sienten con la obligación, la certeza y la comodidad de contar con un único recurso: hablar de sí mismos.

En todo caso, mientras que Mi defensa tenía el objetivo excluyente de dar a conocer a su autor ante el mundo, puede que la lectura de El camino del libertario deje con una frustrante sensación de vacío a quienes se acerquen a este libro para tratar de entender mejor a Javier Milei o quienes deseen separar a la persona del personaje mediático o político. Todas y cada una de las páginas de esta obra están dedicadas a la construcción de un héroe, de un súper hombre, quizás de un personaje mítico que se atrevió a trepar las más altas cumbres del pensamiento humano (o, al menos, así caracteriza a la Escuela Austríaca de economistas) sólo para traerles las buenas nuevas al resto de los sufrientes mortales. Es, en suma, un libro escrito para la posteridad, para la futura canonización de su autor. En este sentido, lo único que diferencia quizás a este Camino… de cualquiera de sus ruidosas apariciones públicas sea el de señalar el fin de un primer ciclo exitoso mediante la recapitulación y sistematización de todos aquellos pasos que depositaron a Milei en el Congreso. Y, por supuesto, el anuncio de las inevitables –de acuerdo a su lógica– hazañas por venir.

RECUERDOS DE LA HÍPER

El capítulo inicial del segmento autobiográfico empieza, quizás para prepararnos para lo que vendrá, con un error en su segunda oración: el niño Milei sitúa la célebre frase del ministro Lorenzo Sigaut (“El que apuesta al dólar, pierde”) en abril de 1982, cuando todos sabemos que fue en verdad pronunciada en junio del año anterior. Más allá de que resulta extraño que un economista no pueda ubicar históricamente el colapso de la tablita de José Martínez de Hoz, más llamativo aún es la fecha en que lo sitúa. ¿No recuerda ningún otro hecho relevante sucedido en abril de 1982? Curioso. En todo caso, la observación de las penurias sufridas por su familia y su entorno más próximo debidas a una mala gestión gubernamental fueron motivo suficiente para decidirse desde muy chico por la carrera de Economía.

Claro que antes de eso hubo también espacio para otras actividades. Como buen hijo sano del patriarcado setentoso, Milei cuenta su amor por el fútbol y su admiración por los campeones mundiales de 1978. Pero no por el Matador Kempes, por Luque, Bertoni o Passarella. No. Como todo predestinado a grandes cosas, él miró hacia el distinto, al que hacía lo que los otros no podían hacer, al que juega y se entrena aparte. Él miró al Pato Fillol, miró al arquero. Es cierto que todos mirábamos con admiración a quien era un verdadero prodigio del arco, pero él hizo algo más: se propuso ser como él. Así fue que de los clubes de barrio y las categorías infantiles llegó al primer equipo de Chacarita Juniors. Lo hizo compensando lo que él considera como un físico no especialmente apto para el puesto (1,80 metros de estatura) con una capacidad de entrenamiento y un afán de superación propios da la élite mundial actual: seis horas de entrenamiento diario para llegar a saltar mucho más alto que el travesaño, y eso mientras en paralelo ya cursaba la licenciatura en Economía en la Universidad de Belgrano.

Pero entonces llega la siguiente catástrofe económica que lo marca en su relato: la hiperinflación de 1989.

Pero entonces llega la siguiente catástrofe económica que lo marca en su relato: la hiperinflación de 1989. Cuenta entonces que pudo observar a la gente en los supermercados, desesperada por llevarse los productos disponibles antes de ser víctimas de las pistolas remarcadoras. Aquel espectáculo no sólo implicaba un daño evidente a las finanzas de una familia de clase media esforzada como la suya, sino que además le provocó la primera crisis intelectual de importancia. Aquello que sucedía frente a sus narices iba en contra de todo lo que aprendía en la facultad. Lejos de desengañarse con el estudio de la economía, decidió dejar el fútbol y redoblar sus esfuerzos. No sólo leería lo necesario para aprobar las materias, sino que pasaría incontables horas en la biblioteca leyendo mucho más. Otra vez, como en Sarmiento, el chico de orígenes poco ilustres, el ambicioso limitado por su condición de medio pelo social (el hijo de un colectivero), el intelectual todoterreno que, llegado el caso, no sentía miedo de empuñar la espada para el bando unitario o de calzarse los guantes en las canchas del Ascenso, se decidía a enfrentar a la realidad que lo desafiaba sin otros recursos más que su intelecto y su infinita capacidad de sacrificio lector.

LA BATALLA INTELECTUAL

Se hace evidente que Milei sabe que sus pergaminos académicos son insuficientes. En épocas en donde todas las fuerzas políticas y la clase dirigente en general puede mostrar legiones de exponentes con doctorados en las mejores universidades del mundo, sus maestrías en el IDES y la UTDT no resultan particularmente intimidantes. Por eso (una vez más, como en Sarmiento, el acomplejado que nunca pudo cursar estudios universitarios) es que a lo largo de páginas y más páginas de El camino del libertario se convence y nos convence de que los títulos académicos no son tan importantes. O, en todo caso, que lo que verdaderamente cuenta es la capacidad de leer, comprender, evolucionar y, finalmente, producir. Y así es como vemos desfilar listas de profesores, actividades académicas y laborales, citas a economistas de todas las épocas, menciones de los infinitos libros que lo fueron guiando en su crecimiento incansable.

Milei concede que salió de su licenciatura con un pensamiento del tipo que hoy más aborrece: el estructuralista keynesiano. Explica luego que gracias a un primer posgrado más enfocado en la microeconomía pudo conseguir trabajos que fueron importantes para su formación, pero que no lo satisfacían plenamente. Nos cuenta que mientras pasaba por su segundo y ecléctico posgrado en la UTDT se fue pasando al modelo neoclásico, desde luego que con Adam Smith y el monetarista Milton Friedman como referentes de rigor. Hasta que, finalmente, llega el momento de la revelación máxima, con los autores de la Escuela Austríaca: Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y, muy especialmente, Murray Rothbard, quien lo convierte en anarcocapitalista.

Los pormenores de esta evolución intelectual de Milei se pueden leer con más detalle en la segunda parte del libro, que compila una serie de artículos de extensión diversa publicados en los últimos años. No queda claro si la falta de detalles en la edición acerca de la fecha y medio de publicación es deliberada o no, pero esto complica la lectura por la falta de una adecuada contextualización. No se sabe entonces si los textos fueron publicados en medios académicos, especializados o generales. Más allá de esta dificultad, quienes no sean economistas o no estén acostumbrados a la lectura de asuntos técnicos se encontrarán con una prosa monótona y una argumentación más bien extraña, salpicada aquí y allá por fórmulas matemáticas incomprensibles para el lego a quien, de todos modos, le pueden quedar algunas sospechas sobre su utilidad y pertinencia. El problema entonces no es tanto la evaluación de los conocimientos o de la calidad técnica de los escritos de Milei, a quienes colegas de diversas orientaciones le reconocen capacidad y aptitudes reales. Se trata, más bien, de la manera en que estos saberes son puestos al servicio de la construcción de la figura pública y política.

LA BATALLA PRIVADA

Mucho más interesante que los artículos serios de Javier Milei resultan entonces el segmento autobiográfico inicial, las semblanzas de su figura a cargo de sus colaboradores más cercanos y los discursos proselitistas y entrevistas periodísticas que componen la tercera y última parte de este volumen.

Decía al principio que el propósito del libro está mucho más cerca de ocultar que de explicar la naturaleza de la persona que caracteriza. Sucede que el libro no nos muestra el camino de un hombre como otros (justamente cuando el manual del político recomienda una imagen de cercanía e identificación); ni siquiera el de un hombre extraordinario. El camino al que alude el título de la obra tampoco es uno de superación personal que el autor invita a recorrer de la mano del lector o del eventual votante, sino que es una suerte sacrificio ritual que lleva a su protagonista a un plano de superioridad absoluta, expresada incluso en términos espirituales. En este sentido, al seguidor del camino libertario no parece aguardarlo un destino personal o, al menos, no hay ninguna referencia a ello. El rol que les espera a aquellos “leones que despiertan” se parece mucho más al del bienaventurado, al renacido en una experiencia religiosa.

Todos aquellos rasgos que asemejan a las reuniones, mítines y espectáculos de los grupos libertarios en los que suele participar Javier Milei con las iglesias evangélicas o, incluso, con algunas sectas (o por qué no, con los primitivos cristianos de las catacumbas) encuentran en las páginas de este libro algunas explicaciones derivadas directamente de la figura del líder y su gente más cercana. Mencionamos antes la construcción a fuerza de repeticiones de una figura con una fuerza de voluntad sobrehumana, capaz de alcanzar aptitudes y logros desmedidamente superiores a los del promedio. Una vez que Milei decide dejar el fútbol (y el rock, ya que también descubrimos que, durante los recitales de su breve banda tributo a los Rolling Stones, las chicas se peleaban por arrancarle la remera y quedársela como trofeo) por la economía ya no habrá más espacio para otro tipo de aprendizaje en su vida.

La construcción a fuerza de repeticiones de una figura con una fuerza de voluntad sobrehumana, capaz de alcanzar aptitudes y logros desmedidamente superiores a los del promedio.

La economía se convierte entonces en la suma de todos los saberes, en el principio y el fin, en el conocimiento que puede explicar todas y cada una de las fuerzas de la Historia, cuando no de la vida personal de las personas. Se trata de entender entonces que Milei llegó lejos, muy lejos en el entendimiento de esta materia. Que puede citar a premios Nobel y a autores de cualquier escuela, porque incluso a los que no le gustan los ha leído varias veces. Debemos admirarnos de su capacidad para encontrarse con eminencias como Guillermo Calvo (aquel que pronosticó el Efecto Tequila de 1994 y el ajuste con apoyo popular de Cristina Kirchner en 2019) y discutir sobre economía durante 14 horas seguidas. No sólo eso, pueden incluso inventar chistes con fórmulas econométricas.

La vida privada de semejante personalidad debe ser acorde a sus elevadas dotes. Lejos de aquellas apariciones mediáticas en las que se ufanaba de sus habilidades tántricas y de su apodo de “vaca mala”, en El camino del libertario nos encontramos con una persona casta, monacal, que recuerda a su novia con afecto, pero a quien reconoce que se vio obligado a dejar. De sus padres no se dice mucho más, salvo que mantiene con ellos una relación conflictiva. Pero a cambio está su hermana, la sacerdotisa vestal que lo secunda en cada momento de su vida. Milei afirma que las únicas tres cosas que lo hacen feliz son leer sobre economía, pasar el tiempo con su hermana y cuidar a sus perros, a quienes suele llamar “mis hijos”. Su primer perro, el que inauguró la familia, se llama Conan. Un nombre guerrero propio de un mastín inglés: ni Dylan ni Balcarce. Los hijos de Conan, llegados a este mundo una vez que el amo hubo alcanzado el nirvana de la Escuela Austríaca, llevan los nombres de pila de sus economistas preferidos. Ya no importan los pergaminos académicos ni que su panteón personal pueda ser homologado por sus pares y colegas. Al bautizar a sus perros Milei se declara domesticador en jefe de la ciencia económica. Sus próceres son sus mascotas. Como se dice en la jerga de las redes, los domó de una vez y para siempre.

LA BATALLA PÚBLICA

Todo esto que hemos procurado resumir y, hasta cierto punto, interpretar, por muy curioso o pintoresco que resulte no debería engañarnos. La fuerza política que lidera Javier Milei ha logrado bastante en un tiempo relativamente corto y va decididamente por más. Todo aquello que se relata y se explica en El camino del libertario visto a la distancia se puede leer como un plan astutamente diseñado y ejecutado. Las apariciones televisivas, los debates a los gritos, los insultos y amenazas, las obras de teatro, las performances artísticas, su acercamiento a ciertas subculturas alternativas, la militancia juvenil que lo sigue con reverencia y se vuelve cada vez más numerosa: todos estos pasos trajeron a los libertarios hasta donde están hoy, en medio de las risas o el escepticismo general. Se trata de un programa que comparte características con otros populismos de derecha e izquierda en auge en muchas partes del mundo, un programa de máxima, revolucionario si se quiere. Lo que Milei diseñó y lidera es una fórmula que necesita preservarse en su máxima pureza para tener éxito, por eso gana apoyos al rechazar cualquier tipo de negociación con otros espacios. Por esa misma razón parece despertar más entusiasmo que José Luis Espert, igualmente duro en su discurso pero más próximo a la imagen de un político tradicional.

Lo que Milei diseñó y lidera es una fórmula que necesita preservarse en su máxima pureza para tener éxito, por eso gana apoyos al rechazar cualquier tipo de negociación

Milei sabe también pegar donde le duele a Juntos por el Cambio. Ha sabido aprovechar el desgaste de la coalición en sus propias experiencias de gobierno, se deleita en tildar a radicales y cívicos de izquierdistas y se ceba especialmente con la figura de Horacio Rodríguez Larreta, a quien ha llenado de insultos de todo tipo en más de una ocasión. También ha sido inteligente para detectar las debilidades y errores de la coalición. Su prédica libertaria y su obsesiva invocación a la libertad tiene sentido cuando recuerda el apoyo inicial a la cuarentena dictada por el gobierno nacional de parte del jefe de gobierno de la Ciudad y de los gobernadores de JxC. También cuando señala las inconsistencias y apoyo legislativo a iniciativas por demás fallidas como la Ley de Alquileres o la de Etiquetado Frontal. En otros casos suele exagerar, distorsionar los hechos o incluso mentir, pero los resultados hasta ahora parecen darle la razón.

Así las cosas, el movimiento político que El camino del libertario se propone describir y publicitar por momentos recuerda no poco al menemismo originario, aquella caravana bastante demente de impresentables que, contra todo pronóstico, le ganó en 1988 la interna del peronismo a la renovación cafierista y alteró de ese modo la prolija sucesión de variantes de socialdemocracias que casi todos imaginaban para el año siguiente. Vaya que nos reíamos de las patillas de Carlos Saúl y de las imitaciones de Mario Sapag. Es de suponer que Javier Milei recuerda aquellos programas y se ríe también. Mucho se debe reír.

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Macri reivindicó a Menem y recibió cuestionamientos de sus socios de Juntos por el Cambio

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El expresidente Mauricio Macri resaltó hoy la presidencia de Carlos Saúl Menem al señalar que el exmandatario riojano “cada día va a estar más reivindicado con el paso del tiempo”, lo que generó una réplica de distintos referentes de la Coalición Cívica y de la UCR, sus socios dentro de la coalición Juntos por el Cambio.

“Quien había resuelto los problemas de la grieta en la Argentina fue el presidente Menem, que cada día va a estar reivindicado con el paso del tiempo”, aseguró hoy Macri al hablar con Radio Mitre Córdoba.

“Él vino con un peronismo moderno, intentando unir a los argentinos detrás de la producción, el empleo y el progreso pacífico de la Argentina, y esta gente ha vuelto a predicar sistemáticamente el discurso del odio”, dijo Macri al comparar al menemismo con el kirchnerismo.

Ante esas declaraciones, el gobernador de la provincia de Jujuy y presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Gerardo Morales, salió al cruce del expresidente al remarcar su “rechazo a las políticas neoliberales implementadas por el menemismo”.

“Rechazamos las políticas neoliberales implementadas por el menemismo en los ’90 que hoy reivindican algunas voces de la política argentina”, sostuvo Morales desde su cuenta de Twitter.

El presidente de la UCR consideró, en cambio, que las medidas adoptadas por el menemismo “destruyeron nuestro aparato productivo, nos hicieron más pobres y terminaron con la esperanza de nuestro pueblo”.

Por su parte, el titular del bloque de la Coalición Cívica en la Cámara de Diputados, Juan Manuel López, pidió por Twitter no olvidar que, “con Menem, también empezó la degradación institucional que tampoco nos deja crecer” y recordó que, “entre otras cosas, fundó un Poder Judicial corrupto, ampliando la Corte y Comodoro Py, y profundizó la degradación de los servicios de inteligencia”.

Otra diputada nacional de la Coalición Cívica, Mariana Zuvic, afirmó también por redes sociales que Menem será recordado “por ladrón”, al afirmar que “voló un pueblo, encubrió un atentado, tráfico armas a Ecuador y Croacia”.

“#Memoria Sr, que sin ella no habrá justicia. Y ya no hay más lugar para la Argentina de los pactos de impunidad”, reaccionó Zuvic ante el elogio de Macri a la gestión de Menem en la presidencia de la Nación, entre los años 1989 y 1999.

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