MILEI

Vuelo alto

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El día Internacional del Trabajador encuentra a Misiones con la economía que más empleo ha generado en el norte argentino en el comercio o la industria. Son más de 108 mil empleos privados, bastante por encima de las provincias vecinas que no llegan a los 80 mil y un fuerte crecimiento en la industria manufacturera.

Misiones es la provincia con el mayor volumen de trabajadores formales en el sector privado de todo el NEA: concentra el 35% del total regional, y es la única en superar los 100 mil puestos de trabajo. Es la tercera del Norte Grande, solo detrás de Tucumán y Salta, dos provincias con un tradicional perfil agroindustrial.

En valores absolutos, Misiones fue la provincia que más empleo creó en el Norte Grande durante 2021: 5.623, sobre 35.521. Detrás quedaron Chaco y Tucumán (+5.442 y +5.302, respectivamente), según datos del CEP XXI, que detalla en su columna Alejandro Pegoraro.

Son números que lentamente comienzan a dejar de ser sorpresa. La economía misionera en los últimos años se ha consolidado como una de las más fuertes del Norte Grande, pese a las persistentes desigualdades. 

A las industrias tradicionales se fueron sumando otras que hubieran sido impensadas hace una década: Misiones está en el top tres de provincias donde más ha crecido el empleo de la industria del software. Hay cerca de un centenar de empresas tecnológicas que en los últimos dos años crearon 232 empleos en la industria del software, con un promedio de edad inferior a los 25 años. La industria del presente. “No se trata de ciencia ficción”, definió Matías Tombolini, el economista ahora presidente de Arsat, después de sorprenderse con la visita de 48 horas por Misiones, en las que conoció la Escuela de Robótica, el despliegue de Marandú, el Silicon Misiones, cuya primera etapa podría inaugurarse este mismo año y la empresa con capitales estatales, FanIot, que puede fabricar piezas para satélites. Uno de los relatos que más lo impactó, sin embargo, no fue sobre proyecciones, sino algo que Misiones ya tiene en marcha: “Se trata de vidas. De 1,2 millones de vidas”, le explicó el gobernador Oscar Herrera Ahuad en referencia al Rismi (Sistema de Red de Información en Salud de Misiones), donde se cargan las historias clínicas de misioneros, pacientes paraguayos y también del norte correntino. Para eso es necesario contar con conectividad, algo que la Provincia pudo conseguir con redes propias a través de la fibra óptica de Marandú. Ahora la promesa de Arsat es que con la red de fibra óptica federal, se multiplicará por 35 la potencia de internet en la tierra colorada.

Más allá de las dinámicas propias de cada sector, la política también juega su juego. Misiones apostó a un modelo propio, que deje de depender del humor o las crisis nacionales, que en los últimos años son más abundantes que los buenos momentos. Ese trayecto se puede identificar en distintas decisiones, leyes y medidas que hacen a un todo más grande. 

En la yerba mate, abandonada a su suerte en los 90, el Estado ha recuperado un rol central que tiene como objetivo la sustentabilidad del pequeño productor. Cada vez que se definen precios, el Gobierno juega a favor de la chacra. Ahora, por ejemplo, se hizo realidad la cobertura de salud para los que tienen hasta cinco hectáreas, que son los más en el modelo misionero. 

Esa visión de custodiar una de las principales economías de la provincia se dirime por estas horas a varios cientos de kilómetros de la zona productora y en un juzgado extraño: Paso de los Libres. Misiones jugó fuerte en defensa de la limitación de plantaciones que determinó el Instituto Nacional de la Yerba Mate y advirtió que si se deja –nuevamente– al sector en manos del libre juego del mercado, ocurrirá pronto una crisis de sobreproducción que hará caer precios y hundirá a los más pequeños, que son mayoría en Misiones. 

Pero no sólo eso: se advierte que la decisión del juez correntino contraria a la regulación implica una afectación directa de la autonomía provincial y una evidente lesión de los derechos e intereses misioneros

Hasta ahora el juez Gustavo del Corazón de Jesús Fresneda falló a favor de Las Marías, Navar y Playadito, además una industria misionera, sin atender los argumentos ni del INYM ni de Misiones. 

No debe sorprender: el magistrado federal, designado durante el macrismo a pedido del ex gobernador Ricardo Colombi, está acostumbrado a defender los intereses de Gobernador Virasoro. Ahora -el viernes- fue cuestionado por organismos de Derechos Humanos por negarse a que en la revisión de la salud de Adolfo Navajas Artaza, -denunciado por delitos de lesa humanidad, pero nunca llamado a declarar-, participen los peritos de la querella. 

El Cuerpo Médico Forense, así como la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, pedían participar de la revisión para saber si el empresario, ex gobernador de facto y ministro de la dictadura, está apto para afrontar un juicio por crímenes de lesa humanidad por las desapariciones de Neris Pérez y Marcelo Peralta, trabajadores de Las Marías que impulsaron la organización sindical. 

La decisión del juez Fresneda fue inédita: ordenó que el peritaje sea en el hospital de Gobernador Virasoro sin el control del CMF ni de los peritos de parte de la querella y que sea Gendarmería la encargada de obtener el turno en el centro médico. Hacete amigo del juez. 

El modelo Las Marías es otro que el de Misiones. Como industria busca maximizar su negocio, rentabilidad y su peso en la región, donde sólo residen medio millar de productores, contra más de 12 mil misioneros. 

La lógica de concentración no es la que busca Misiones y el INYM fue creado justamente para garantizar un equilibrio en la cadena, con las decisiones que fueran necesarias, como poner cupos de plantaciones o limitar tiempos de cosecha. 

Como ejemplo de lo que implicaría dejar que las grandes industrias avancen con su política de autoabastecimiento, basta repasar el informe remitido por el ministerio de Agricultura de la Nación al propio juez Fresneda: si una empresa pudiera plantar mil hectáreas, con un rendimiento de 20.000 kilos por hectárea al año, se incorporarían al mercado 20 millones de kilos de hoja verde. Se dejaría fuera del mercado a entre 400 y 800 familias de pequeños productores. Si esas mil hectáreas fueran para cosecha mecánica, se dejaría sin trabajo a un equivalente de 500 tareferos. El impacto social sería enorme. 

Ahí radica la responsabilidad del Estado misionero y también del INYM, en buscar un equilibrio sustentable de toda la cadena y no repetir ciclos de crisis cuyas consecuencias son impredecibles. No está mal que Corrientes y su gobernador Gustavo Valdés defiendan sus industrias y su modelo productivo. Pero ese liderazgo tiene militantes más allá de la tierra del chamamé. 

Valdés avanza con una línea nacional propia dentro de la UCR, distinta a la de Gerardo Morales y Martín Lousteau, y seduce a Horacio Rodríguez Larreta, que lo ve como posible compañero de fórmula. El radicalismo misionero tiene al gobernador correntino como referente. El nuevo presidente de la UCR, Pablo Argañaráz, elegido por muy pocos afiliados (una semana después no hay datos oficiales de cuántos fueron a votar), es el delfín de Martín Arjol, que responde al mandato de Valdés en la interna de Cambiemos. Pedro Puerta también se sienta a su mesa. Valdés se anotó como propio el triunfo en las internas de la UCR de Misiones contra la lista apoyada por Lousteau. 

Esa oposición es la que espera agazapada una nueva oportunidad ante la debilidad estructural del Gobierno de Alberto Fernández, afectado por las grietas externas e internas (quizás mucho más perjudiciales).  

“No se si hacemos macanas y tenemos revancha”, reconoció el economista Carlos Melconian, quien presentó en Misiones el diagnóstico elaborado por la Fundación Mediterránea para “la economía del próximo Gobierno”. 

Un cambio de régimen  productivo y federal, prometió el ex funcionario de Cambiemos ante un centenar de empresarios. “Se hace la plata trabajando y honestamente”, chicaneó. 

Su plan será “apolítico y sin ideología”. En primera fila escuchaban Puerta y el senador Humberto Schiavoni, referencias misioneras de la alianza macrista que esta semana protagonizó una trifulca interna al descartar una sociedad con Javier Milei, el outsider que divide aguas en la oposición. 

El altivo economista puso contra las cuerdas al ala dura del PRO y enfrentó a Mauricio Macri con Patricia Bullrich, quien lo quiere como socio. El radicalismo, en cambio, lo desprecia y busca potenciar a sus propios candidatos para la fórmula presidencial. Gerardo Morales está cada vez más enfrentado a Macri. 

Lo curioso fue la respuesta de Milei: “Nunca pedí estar dentro de Juntos por el Cambio, siempre manifesté que no quería estar”. “Ustedes son muy frágiles o débiles o tengo un poder que desconozco. Que no esté en Juntos por el Cambio no me hace kirchnerista”, completó.

Sólo Patricia Bullrich lo quiere dentro. La presidenta del PRO relató que llegó tarde a la reunión de la Mesa Nacional y el veto a Milei ya estaba decidido.“Las decisiones tienen que ser más abiertas y más democráticas, no impulsivas. Si yo, presidenta del PRO, no estaba en la reunión y se toma una decisión de esta envergadura cuando el PRO no había discutido su posición…”, sentenció Bullrich.

Misiones se alejó de esos dislates con la apuesta a la boleta corta. Por eso puede reclamar con firmeza al Gobierno nacional y escuchar a Melconian. Pero el rumbo se mantiene firme. Eso hará este domingo el gobernador Oscar Herrera Ahuad durante su mensaje de Estado en la Legislatura. Sostener el modelo económico y anuncios trascendentales en materia energética son las pistas que se dejaron trascender. También se espera que se confirme una decisión histórica para miles de empleados públicos provinciales y municipales

El discurso que tendrá una hora de duración, girará sobre el trabajo, las fortalezas y debilidades en los cumplimientos de los objetivos trazados. Sobre todo “en que esperamos del futuro de nuestra provincia, en especial por este año complejo que se aproxima y que seguiremos reclamando en lo que pertenece a todos los misioneros en materia de recursos federales”.

“La idea es un panorama general de cómo venimos trabajando en Misiones y hacia dónde vamos, sin descuidar los ejes de la salud, la educación, las finanzas públicas”, adelantó Herrera Ahuad.

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Milei, un fenómeno que dinamita Juntos por el Cambio

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Javier Milei es el hombre del momento. Un fenómeno que podría dinamitar a Juntos por el Cambio porque, además de sacarle votos por millones, también produjo una fuerte crisis interna en la semana cuando todo el frente se reunió y acordó rechazar su incorporación pensando en 2023, lo que provocó una reacción muy fuerte, con duras críticas, de la Presidenta del PRO Patricia Bullrich.

Es que Milei no solo tiene buena relación con Bullrich, sino también con Mauricio Macri. Pero la decisión se tomó, más por presión de los radicales, y Milei no será parte de JxC de cara a las presidenciales del año próximo.

Imposible dejar de hablar de Milei en Juntos por el Cambio porque le parte el electorado a la oposición, como lo hacía Massa en 2013. Ese año, Massa, hoy el mejor amigo de Máximo Kirchner, partió el electorado del peronismo.

Es tal el problema que Milei le genera a Juntos que ayer salió Martín Tetaz a desafiarlo para un debate. “Basta de mentiras, Milei no puede hacer nada de lo que dice porque, en el mejor de los casos, solo podría tener 30 diputados”, sostuvo. Traducido: si no pudo Macri, que no tenía mayoría en el Congreso, menos va a poder Milei.

En una argentina en la que, en los últimos ocho años, 3.600.000 de argentinos cayeron de la clase media a la clase baja, el outsider Milei es una piedra en el zapato para toda la clase política.

Pero Milei no solo pesca votos en los sectores de centro derecha que promueven un achicamiento del Estado y una baja de impuestos. También pesca en los sectores más vulnerables donde el Gobierno perdió 4 millones de votos desde 2019. Y por eso es también un problema para el Frente de Todos.

Así las cosas, las últimas encuestas revelan que Milei está sumando votos que antes le pertenecían a los dos frentes mayoritarios, Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. En realidad, los votos no pertenecen a nadie pero la gente encuentra con quien identificarse y JxC “pasó de moda” o dejó de ser un espacio representativo para los que habitualmente no votan al peronismo. Hoy ese lugar lo está ocupando cada vez más Javier Milei.

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Llamado de atención

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“Hay problemas de fondo que requieren buscar soluciones un poco más juntos”. La reflexión del obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, hace referencia a la situación económica y social de la Argentina en momentos en que nuevamente la inflación comienza a generar zozobra. Las palabras del obispo reflejan un poco el sentimiento de millones de argentinos que asisten atónitos a una batalla retórica entre oficialismo y oposición que aporta más confusión que soluciones.

Argentina convive desde hace demasiado tiempo con una inflación agresiva como para que alguien se haga el distraído. Cristina dejó la gestión con una inflación anual del 25 por ciento. Mauricio Macri se fue con un récord de 53,8 por ciento sin pandemia ni guerras de por medio. Alberto Fernández va camino a romper ese techo peligroso. Sin embargo, las excusas están a la orden del día. Las soluciones brillan por su ausencia. Y las necesita el país.

El trabajar un “poco más juntos”, aplica para el oficialismo y la oposición. El Gobierno de Alberto Fernández está enfrascado en una guerra fría interna que amenaza con debilitar aún más si cabe al Presidente. Las diatribas de funcionarios de segunda línea en contra de la política económica y el silencio atronador de la vicepresidenta son caldo de cultivo para las especulaciones. Y como bien dijo el ministro de Economía, Martín Guzmán, esas idas y vueltas no sirven para dar confianza ni para bajar los precios.

La inflación de marzo debe ser la última voz de alarma para una economía que, si no logra controlar los precios, dilapidará todos los otros indicadores positivos. Fue de 6,7 por ciento, incluso por encima de lo que había anticipado Guzmán y la tasa más elevada en casi dos décadas, por debajo de la marca de abril de 2002, cuando fue de 10,4%.

El 6,7 por ciento es la muestra del fracaso en la contención, pero también revela la enorme distorsión que hay en los aumentos, lo que escapa incluso a la responsabilidad oficial. Especulación. Empresarios, negocios, margen de ganancia muy por encima de lo razonable.

En el caso del NEA, que tuvo una inflación de 7,2 por ciento, dos aumentos inclinaron la balanza: Educación, con subas del 25,6 por ciento mensual. Si el número abruma, peor le fue a la Patagonia en el mismo rubro: registró subas de 42,9 por ciento, lo que revela la enorme disparidad en los aumentos. En Cuyo fue “apenas” de 15,3 y en el NOA del 19. ¿Por qué las variaciones? Nadie lo explica en modo razonable. 

El segundo rubro que más aumentó en el NEA fue Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles. Aquí se nota el impacto del aumento de las naftas impuesto por YPF, que tuvo a Misiones como la provincia más castigada, con precios por encima de la Capital Federal. En la región la suba fue de 15,4 por ciento, la más alta del país, contra un promedio de 7,7 por ciento. Pero en el NOA, donde también hay naftas caras, el aumento en el mismo rubro fue del 5,6 por ciento. De nuevo, ninguna explicación que sea lógica. La paradoja es que los alimentos “solo” aumentaron 7,7 por ciento en marzo, pero acumulan subas de más del 55 por ciento en los últimos doce meses, con un dramático impacto en el bolsillo y en la línea de pobreza. Si no se resuelve eso, ningún otro acierto del plan económico tendrá el lustre que se merezca. 

Un estudio de la consultora Taquion pone el foco en la mirada de la sociedad: al preguntarle a los argentinos que es lo que más les preocupa, el acceso a las oportunidades de desarrollo es lo primero en aparecer. Sin embargo, cuando se toma en cuenta la urgencia, la alimentación pasa a un primer plano. ¿A qué se debe? La inflación viene golpeando a los argentinos mes tras mes. En paralelo, el INDEC anunció un 7,5% de inflación de la canasta alimentaria, lo que coincide con el aumento de la alimentación como principal problemática.

Pero, ¿es esta semejanza una coincidencia, o una explicación del malestar generalizado que atraviesa la mayoría de la población?

En el NEA, las prendas de vestir aumentaron 74,4 por ciento en los últimos doce meses. Los calzados, 61,1. El pan, 59,7, la leche 62,6, la carne 58,1. Con estos datos, toman dimensión los planes locales para cuidar el poder adquisitivo en Misiones: los Ahora con sus reintegros y cuotas fijas y la apuesta a agrandar la producción de la chacra sirvieron para mitigar las subas. Podría haber sido mucho peor. Pero obviamente, son herramientas que no alcanzan ante un problema que es nacional. 

De todos modos, el remedio local es mucho más efectivo en un escenario caótico. Misiones es una de las provincias que más empleo creó en los últimos meses y eso ha servido para mejorar la situación de miles de misioneros. Es, de hecho, la provincia del NEA con mayor cantidad de empleo privado y, muestra de una reactivación efectiva, en Misiones la relación empleo privado/público, es positiva. En Misiones, por cada 1 trabajador privado formal, hay 0,6 públicos provinciales, mientras que en Chaco y en Formosa, el universo de trabajadores públicos provincial es mayor: 1,1 públicos cada 1 privado en el primer caso; y 1,7 públicos cada 1 privado en el segundo. En 2021, en Misiones había 80,8 asalariados registrados en el sector privado cada 1.000 habitantes, muy por encima del 77,5 de 2020, e igualmente los niveles del 2019. 

Esas soluciones obedecen a un modo de ver la política, cuyas raíces pueden rastrearse desde hace algunos años, cuando la Renovación se desmarca del gobierno nacional. La boleta corta se impuso como herramienta para dirimir las discusiones locales sin la injerencia de los candidatos y problemas nacionales. Seguramente la misma receta sea utilizada en el escenario electoral que se abre en el horizonte cercano. Las encuestas marcan que los principales dirigentes de la Renovación sacan varios cuerpos de ventaja a los que representan uno u otro lado de la grieta nacional. El Presidente tiene mala imagen en Misiones, casi lo mismo que Mauricio Macri, el principal referente de la oposición. Como contraste, a falta de nuevas opciones, crece la imagen del outsider Javier Milei, que en Misiones tiene una aprobación que llega al 55 por ciento y una negativa de solo 20,6 por ciento. 

Llamado de atención. Milei empezó a avanzar con un armado político, y el diseño de planes de gobierno con el objetivo de sostener su proyecto electoral 2023. La intención es generar una estructura propia para también presentar candidatos en la mayor cantidad de distritos posibles y proyectar su imagen al interior del país y el conurbano bonaerense. Hace pocas horas, el mismo Milei dejó trascender que estaba dispuesto a eliminar el Ministerio de Educación: “Las escuelas dependen de las provincias, no de la Nación”, argumentó.

Sin embargo, la política de la grieta sigue ensimismada en viejas prácticas que cada vez se alejan más de la sociedad. No hay aportes ni equilibrio. Todo es desmesura. La alianza Cambiemos huele sangre y se frota las manos pensando en un 2023 que les permita un segundo tiempo. Para ello, cualquier posición es válida, siempre y cuando sea en contra de. En Buenos Aires, Cambiemos pidió que se le quite la personería gremial del sindicato de Camioneros por el bloqueo de 48 horas que padeció la localidad bonaerense de San Nicolás, gobernada por Manuel Passaglia, uno de tropa propia.

En cambio, en Misiones, los diputados de Cambiemos no sólo alentaron los piquetes de un sector del sindicalismo docente, sino que los protagonizaron. Horacio Loreiro, vicepresidente segundo de la Cámara de Representantes de Misiones y entusiasta defensor de la última dictadura militar, junto a la radical Gladys Cornelius fueron activos promotores del piquete que el jueves y viernes bloquearon los accesos a las Cataratas del Iguazú, que recién está recuperándose después de la parálisis de la pandemia. Loreiro hasta hace no mucho tiempo cuestionaba la cuarentena que “perjudicaba” al turismo. 

Muchos interrogantes se abren con la presencia de los diputados en los cortes de ruta: ¿En Misiones el bloqueo que también perjudicó a miles de personas no vale lo mismo que en Buenos Aires? ¿Cómo se apoya al turismo si al mismo tiempo se impulsa un piquete en el momento más alto de las visitas? ¿Cómo se apoya a la educación si durante su Gobierno el ajuste educativo fue feroz? 

El sindicalismo intransigente en Misiones tuvo de rehénes a miles de misioneros desde que comenzaron las clases. El modus operandi es el mismo desde hace años. No importa cuál sea el acuerdo que ofrezca el Gobierno, siempre la primera opción es el piquete, dejando a miles de chicos sin clases. Allí abreva Cambiemos y sus dirigentes se retroalimentan. 

A pesar de los piquetes, Iguazú vivió este fin de semana un boom turístico similar a la prepandemia, con varios hitos durante la larga Semana Santa. Fue un viernes récord y por primera vez se registraron más turistas del lado argentino que del lado brasileño: 11.263 contra 11.182 en la otra orilla. Iguazú arrancó la semana con capacidad plena, y ocupación hotelera del 100 por ciento, pero toda la provincia exhibió reservas superiores al 85 por ciento en promedio, con los Saltos del Moconá como nuevo eje y el crecimiento exponencial de San Ignacio, destino que ya tiene cerca de 20 hoteles y la mayoría llenos. Con más de 14 mil pasajes, la ciudad de las Cataratas fue el segundo destino más vendido por Aerolíneas Argentinas, detrás de Córdoba. 

El buen momento del turismo es reflejo de un esfuerzo titánico en sostener una actividad que la pasó mal. El Gobierno provincial puso mucho para sostener hoteles y puestos de trabajo, tanto que hoy, recuperación mediante, el sector ya tiene una enorme influencia en los puestos de trabajo creados en los últimos meses. Se abren hoteles en Posadas, Iguazú y El Soberbio y se preparan nuevas ofertas para captar públicos exigentes. 

No es un dato menor que la principal preocupación en el Gobierno sea la sostenibilidad de la energía en el mediano y largo plazo. Lejos de las urgencias de la política, la planificación impone la búsqueda de recursos para traer más obras eléctricas y recursos para la generación propia con biomasa y otras renovables. En eso estuvo el gobernador Oscar Herrera Ahuad en la cumbre del Norte Grande y después siguió el ministro de Energía, Paolo Quintana, en una reunión similar de en Catamarca

Ese es un plus que diferencia a la Renovación de los otros espacios. Está pensando más allá de las elecciones y en resolver los problemas cotidianos en lugar de ser relatores de la queja. A la sazón, ningún gobierno aporta las soluciones que demanda Misiones y eso se traduce en demandas estructurales sin resolver. Pasó con Cambiemos y pasa ahora. 

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Dolarización o cuando la serpiente se muerde la cola

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Establécese el dólar de los Estados Unidos de América como moneda de curso legal de la República Argentina“, dice el artículo primero del proyecto que Alejandro Cacace presentó en el Parlamento y cuyos detalles difundió por Twitter en una cruzada para “frenar la inflación”.

Se trata de la primera vez que se presenta en el Congreso un proyecto de ley para dolarizar la economía, idea que fue esbozada por el exministro de Economía Domingo Cavallo pero a la que nunca terminó de darle forma.

¿Qué significa en la práctica “dolarizar” la economía? ¿Es una nueva Convertibilidad? ¿Cuáles son los beneficios? ¿Y los riesgos? Coincidentemente, la propuesta del diputado de Cambiemos cosechó más rechazos que adhesiones. El más enfático fue el presidente del partido radical y socio minoritario de la alianza con el macrismo, Gerardo Morales: “Rechazo terminantemente el payasesco proyecto presentado por un diputado de Evolución (el partido armado por el radical Martín Lousteau). Hay que ser irresponsable e ingenuo, por no decir otra cosa, para plantear que la dolarización es la salida. La dolarización es peor que la Convertibilidad”, retó el jujeño. Añadió que “esto ya nos generó daños irreparables en el pasado, destruyendo el aparato productivo del país”.

“Creer que con 7 artículos de un proyecto de ley se van a resolver los problemas de la economía y la inflación en el país es una gran estupidez“, enfatizó el jefe del radicalismo nacional.

Agregó que “es un delirio pensar que el Banco Central va a contar con dólares para cambiar los pesos de la gente. Estos planteos ortodoxos y neoliberales ya los conocemos, son antiguos, atrasan y fracasaron en el país”.

Hasta hoy, el único dirigente que se había manifestado públicamente a favor de dolarizar la economía fue el “libertario” Javier Milei, ya que ningún representante de JxC optó por impulsar la decisión de que la Argentina renuncie a la soberanía monetaria.

En la práctica, economistas de diversas corrientes ideológicas coinciden en que lejos de solucionar el problema de la inflación, lo que haría una eventual dolarización es impulsar una fuerte suba de la pobreza y destruiría el aparato productivo, que tanto costó recuperar pos caída de la Convertibilidad y la recesión iniciada en 2018, antes de que Mauricio Macri pidiera auxilio al FMI.

Llamativamente, del propio partido de Cacace hubo voces en contra. El ex diputado nacional Luis Pastori, referencia de la alianza Cambiemos en temas económicos, agregó otro dato: “Estoy en contra de la dolarización por la pérdida del manejo autónomo de la política cambiaria. Un ejemplo, si Brasil devalúa se funde medio país”, advirtió. 

El ministro de Hacienda de Misiones, Adolfo Safrán fue terminante. “La dolarización afecta a la economía en general, por un lado porque el Gobierno pierde el manejo de la política monetaria, que sirve como herramienta para atenuar los ciclos económicos. Aunque haya economistas que digan que esto no es cierto, está comprobado que es así”.  

“La dolarización solo busca que el Banco Central deje de financiar al Tesoro el déficit con lo cual el Gobierno o tiene que cerrar el déficit o endeudarse en bonos para cubrirlo”, explicó. Al mismo tiempo, advirtió que “para Misiones puede ser perjudicial porque si los precios domésticos de los bienes exportables quedan “caros” en dólares, no podremos exportar y además tendremos una invasión de productos importados más baratos, como ocurrió con el 1 a 1. Conclusión. si la dolarización comienza con precios domésticos elevados respecto del resto del mundo estamos condenados a la recesión”.

El ex diputado nacional de Cambiemos, Luis Pastori rechazó de plano avanzar hacia una dolarización. “Son varias las razones y de diversa índole que me llevan a esta posición, pero cito algunas que son fundamentales:

  1. Pérdida de una de las herramientas de política económica como lo es la política monetaria, que va a estar -en tal supuesto- sujeta a los manejos de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Por lo tanto, ante cualquier shock en tiempo de crisis no tendríamos la posibilidad de emitir para atenuarlo.
  2. Pérdida del manejo autónomo de la política cambiaria. Un ejemplo, si Brasil devalúa se funde medio país. 
  3. En estos momentos, además, ante la falta de reservas netas en el Banco Central, ¿de donde van a salir los dólares para cambiar los pesos circulando en la economía? Y a que cotización? Las estimaciones más prudentes hablan de un dólar a $400. Ello devendría en una exacerbación de la pobreza y el sufrimiento, además del altísimo impacto inflacionario.
  4. Lo que se necesita son políticas públicas claras para eliminar el déficit fiscal y la irresponsabilidad de un gasto público por encima de nuestras posibilidades, con un Banco Central INDEPENDIENTE del poder político que se limite a su rol central que es el de preservar el valor de nuestra moneda. Por supuesto que esto será un proceso largo por la pérdida de confianza de la población en los gobiernos. Pero es esa confianza la que hay que recomponer y no destruir algo porque no funciona bien por culpas propias.

La economista Eva Sacco recordó que “Argentina ya tuvo algo muy parecido a una dolarización, y se llamó Convertibilidad”. 

“No voy a contar cómo se salió porque ya todos lo sabemos. Pero la única diferencia con la dolarización plena es que existía una salida de emergencia. Esta válvula de escape se pudo utilizar cuando no daba para más: se derogó la ley y se hizo una devaluación asimétrica. ¿Cómo podría haber sido la situación social con un corralito, saqueos, inestabilidad política si ni siquiera hubiera existido esa válvula de escape?

Pero quiero aclarar algunas inconsistencias en la propuesta dolarizadora: 

1. Algo obvio:  Para dolarizar se necesitan….dólares. Algo que no tenemos y tampoco tenía Domingo Cavallo cuando emprendió la Convertibilidad. Para hacerse de dólares emprendió un proceso de “reforma” del Estado, léase privatizaciones y un ciclo de mega-endeudamiento aprovechando la coyuntura internacional de dólares frescos.  Hoy no tenemos la posibilidad de endeudarnos y prácticamente nada que vender

Si dolarizamos, nadie tendría dinero para hacer las operaciones del día a día desde comprar leche en el almacén a pagar un crédito o un salario. La economía se desplomaría.

2. Si dolarizamos se acaba el déficit: falso, lo que se termina es la posibilidad de financiarlo con emisión. Cualquier gobierno podría tomar deuda en dólares para financiarse…y cuando no pueda cubrir los préstamos tendríamos una crisis de deuda. Ya sabemos la gravedad de eso.

3. El dólar es una moneda dura que no depende de la política. Por eso la gente “ya eligió”. Falso, el dólar es dinero tan fiduciario como el peso, y depende de las decisiones políticas en Estados Unidos, al igual que el peso depende de decisiones políticas en Argentina. La diferencia es que nosotros como argentinos, elegimos y participamos de la política argentina. Pero no tenemos el más mínimo poder de influencia sobre Estados Unidos.

4. Si dolarizamos se acaba la inflación: falso, en Estados Unidos también hay inflación. Es más, desde hace varios años hay varios sitios que miden la inflación con metodologías alternativas e indican que la inflación para los trabajadores, es al menos 2 o 3 puntos superior a la reconocida.

5. Sin la posibilidad de ampliar el crédito por la dolarización, el Estado no podría por ejemplo, permitir que haya paritarias para compensar la pérdida de poder adquisitivo por un aumento de alimentos internacional.

Con la dolarización la distribución del ingreso se volvería un elemento completamente endógeno a los precios internacionales, pudiendo cambiar de un día al otro y generando muchísima inestabilidad social. Aún más de la que hay hoy.

Por último tengo una reflexión propia: es entendible que los jóvenes se crean que inventaron la rueda (y por eso es tan importante que se enseñe historia y economía) ¿pero cómo explicamos que haya gente de más de 30 años que pueda pensar realmente que  es una solución?

El secretario de Hacienda de Posadas, Sebastián Guastavino, advirtió que una dolarización sería muy dañina para la capital misionera, acostumbrada a lidiar con asimetrías internas y externas. “Sería muy dañino, por cuanto de movida nos quedaríamos sin la mitad de las herramientas para encauzar la situación del país frente a un contexto internacional en plena puja”, contextualizó. 

“Se usa esta idea como un freno a los procesos hiperinflacionarios pero cierra en el corto plazo, porque en el largo plazo los precios se acomodan o suelen acomodarse a las canastas de economías comparadas y no tanto así los salarios”, explicó.

“Ahora, en el corto plazo es difícil también, porque la capacidad instalada argentina está muy por encima del nivel de explotación real, por lo que necesitamos activar los niveles de consumo de las familias, y con ello el nivel de empleo. Para que esto ocurra deben apuntar bien el gasto/inversión pública para que la inversión privada logre un tamaño saludable, y ese gasto/inversión requiere de dinero. Con imposibilidad para financiarte con el crédito internacional, no te queda otra que buscar con política monetaria. La competitividad con tipo de cambio también tiene sus limitaciones, y se repite la necesidad de llevar a la producción a niveles de eficiencia (en la escala que sea)”, detalló.

“Básicamente es una convertibilidad, pero la pregunta es a qué tipo de cambio cerrás la equivalencia”, analizó.

“Con una medida estructural estamos queriendo resolver una sola variable, un sólo problema, que es la inflación. Es como si quisiéramos cambiar el auto porque tenemos la cubierta pinchada. Para frenar la inflación, terminamos de descalibrar todo el resto de las variables y no es negocio. La cuestión cultural también, perdés hasta la identidad en una de las relaciones más cotidianas. Estamos en un mundo que discute qué nuevos activos financieros se crean, y nosotros estaríamos yendo hacia una receta vieja, que no ha funcionado y es poco común observar en otras economías que intentan recuperarse”, agregó el economista después de una discusión en el seno de la fundación Frontera Económica. 

El economista Raúl Karaben, titular de la cooperativa yerbatera Piporé, descartó que dolarizar sea una buena idea. “En realidad, no me parece viable para nada. Yo creo que difícilmente nuestra economía pueda estar dolarizada, por el tipo de Gobiernos y por el tipo de economía que tenemos. ¿Por qué? Porque el problema que tenemos no es de la moneda, el problema que nosotros tenemos es el déficit fiscal. Mientras no se solucione de fondo el déficit fiscal y la deuda, no solo externa, sino la interna, que tiene que ver con el montón de títulos públicos que están dando vuelta, la magnitud de las Leliq y todas las demás deudas que hoy tiene el Estado, no tiene sentido dolarizar”, aseguró. 

“Ni siquiera está la posibilidad técnica, si me decís “si se puede hacer” y no, vas a quebrar o reventar la economía. Porque no hay forma de dolarizar con la deuda y el déficit que tenemos. Y no te hablo de la deuda con el FMI, ese es el menor de los problemas, el problema es la deuda con los títulos públicos internos”, insistió Karaben.

Darío Ochoa, también economista, sostuvo que “una dolarización sería algo similar a la Convertibilidad, al menos como se propone desde la UCR y, desde algunos bloques de ese sector. Eso implicaría que podría solucionarse el tema de la inflación de precios, pero cristalizaría una situación de pobreza peor a los niveles que tenemos hoy ya que implicaría también una devaluación, porque tenemos escasos dólares y muchos pesos. Entonces la conversión que habría que hacer, sería sobre un nivel muy, muy alto, que empujaría la pobreza aún más arriba, que andaría en línea a cuando terminó la Convertibilidad, en un 60% de pobreza porque esa era la pobreza al año 2002. Además, implicaría una retracción del aparato productivo, sería el destroce de la industria debido a que perderíamos toda competitividad industrial, donde por escala, por salarios y demás, sería mucho más competitivo importar, que producir en el país. Esto ya lo experimentamos cuando tuvimos una dolarización encubierta durante la Convertibilidad. Así que sería impracticable bajo cualquier punto de vista”. 

Particularmente sobre Misiones, Ochoa advierte que sobrevendrá una crisis social. “Somos una provincia que está fuertemente incidida por la dinámica del poder adquisitivo, dedicada al comercio y a la producción primaria, por ende, si bien intentamos hacer esfuerzos en la industria, esto sería imposible, incluso industrias dinámicas como la maderera, se vería muy afectada. Más que nada los cultivos de renta como el tabaco, té y yerba mate que están fuertemente vinculadas al mercado interno, con un mercado interno retraído también verían caer las posibilidades de producción y de demanda”. “Así que, por ningún lado, sería conveniente una dolarización. Generaría situaciones de desigualdad escandalosas socialmente inviables, que ya pasamos, es más la fuerza política que lo propone ya pasó por esta experiencia de sostener una situación dolarización encubierta, como fue la Convertibilidad en el periodo 99 al 2001, y que por no querer salir de esa trampa llevó al país a su peor crisis social, económica y política de la democracia”, recordó.

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Las mil caras de Javier Milei

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Lanzado repentinamente en la vida pública, en medio de una sociedad que me ha visto surgir en un día, sin saber de dónde vengo, quién soy, y cuáles son mi carácter y mis antecedentes; en dónde he templado las armas con que me he echado de improviso en la prensa […] impulsando a la juventud, empujando bruscamente a la sociedad, irritando susceptibilidades nacionales; cayendo como un tigre en una polémica, y a cada momento conmoviendo a la sociedad entera, y siempre usando un lenguaje franco hasta ser descortés y sin miramientos; el público ha debido preguntarse mil veces, quién es este hombre que así hace ocuparse de él a tantos.
Domingo F. Sarmiento, Mi defensa (1843)

Por Eugenio Palopoli, revista Seúl. En el comienzo de este panfleto sarmientino, retomado y ampliado luego en el célebre Recuerdos de provincia (1850), podríamos encontrar una clave de lectura para El camino del libertario, el libro de Javier Milei publicado hace unas semanas. La popularidad reciente del diputado nacional porteño por La Libertad Avanza, su crecimiento en las mediciones de imagen pública y la necesidad de consolidar a los propios mientras busca convencer a los ajenos son razones más que válidas para publicar este libro, que en las dos terceras partes de sus trescientas y pico de páginas no deja de ser un refrito de textos viejos, entrevistas e intervenciones públicas, pero que en su novedosa parte inicial, de tono autobiográfico, evoca fuertemente los modos, las estrategias y los objetivos de la prosa del citado Sarmiento.

No sucede lo mismo con la maestría de su estilo y menos aún con la calidad de su argumentación, aunque de todos modos se le podría admitir a Milei aquella cualidad que Borges le reconocía a la portentosa escritura del sanjuanino: su eficacia. Una eficacia que en ambos casos se logra de modo machacante, por repetición obstinada de ciertos tópicos centrales hasta el convencimiento del incrédulo. Y porque, en definitiva, tanto Milei como Sarmiento pueden referirse a los temas más variados, en las ocasiones más variopintas y ante tribunas muy distintas, pero en todos los casos ambos se sienten con la obligación, la certeza y la comodidad de contar con un único recurso: hablar de sí mismos.

En todo caso, mientras que Mi defensa tenía el objetivo excluyente de dar a conocer a su autor ante el mundo, puede que la lectura de El camino del libertario deje con una frustrante sensación de vacío a quienes se acerquen a este libro para tratar de entender mejor a Javier Milei o quienes deseen separar a la persona del personaje mediático o político. Todas y cada una de las páginas de esta obra están dedicadas a la construcción de un héroe, de un súper hombre, quizás de un personaje mítico que se atrevió a trepar las más altas cumbres del pensamiento humano (o, al menos, así caracteriza a la Escuela Austríaca de economistas) sólo para traerles las buenas nuevas al resto de los sufrientes mortales. Es, en suma, un libro escrito para la posteridad, para la futura canonización de su autor. En este sentido, lo único que diferencia quizás a este Camino… de cualquiera de sus ruidosas apariciones públicas sea el de señalar el fin de un primer ciclo exitoso mediante la recapitulación y sistematización de todos aquellos pasos que depositaron a Milei en el Congreso. Y, por supuesto, el anuncio de las inevitables –de acuerdo a su lógica– hazañas por venir.

RECUERDOS DE LA HÍPER

El capítulo inicial del segmento autobiográfico empieza, quizás para prepararnos para lo que vendrá, con un error en su segunda oración: el niño Milei sitúa la célebre frase del ministro Lorenzo Sigaut (“El que apuesta al dólar, pierde”) en abril de 1982, cuando todos sabemos que fue en verdad pronunciada en junio del año anterior. Más allá de que resulta extraño que un economista no pueda ubicar históricamente el colapso de la tablita de José Martínez de Hoz, más llamativo aún es la fecha en que lo sitúa. ¿No recuerda ningún otro hecho relevante sucedido en abril de 1982? Curioso. En todo caso, la observación de las penurias sufridas por su familia y su entorno más próximo debidas a una mala gestión gubernamental fueron motivo suficiente para decidirse desde muy chico por la carrera de Economía.

Claro que antes de eso hubo también espacio para otras actividades. Como buen hijo sano del patriarcado setentoso, Milei cuenta su amor por el fútbol y su admiración por los campeones mundiales de 1978. Pero no por el Matador Kempes, por Luque, Bertoni o Passarella. No. Como todo predestinado a grandes cosas, él miró hacia el distinto, al que hacía lo que los otros no podían hacer, al que juega y se entrena aparte. Él miró al Pato Fillol, miró al arquero. Es cierto que todos mirábamos con admiración a quien era un verdadero prodigio del arco, pero él hizo algo más: se propuso ser como él. Así fue que de los clubes de barrio y las categorías infantiles llegó al primer equipo de Chacarita Juniors. Lo hizo compensando lo que él considera como un físico no especialmente apto para el puesto (1,80 metros de estatura) con una capacidad de entrenamiento y un afán de superación propios da la élite mundial actual: seis horas de entrenamiento diario para llegar a saltar mucho más alto que el travesaño, y eso mientras en paralelo ya cursaba la licenciatura en Economía en la Universidad de Belgrano.

Pero entonces llega la siguiente catástrofe económica que lo marca en su relato: la hiperinflación de 1989.

Pero entonces llega la siguiente catástrofe económica que lo marca en su relato: la hiperinflación de 1989. Cuenta entonces que pudo observar a la gente en los supermercados, desesperada por llevarse los productos disponibles antes de ser víctimas de las pistolas remarcadoras. Aquel espectáculo no sólo implicaba un daño evidente a las finanzas de una familia de clase media esforzada como la suya, sino que además le provocó la primera crisis intelectual de importancia. Aquello que sucedía frente a sus narices iba en contra de todo lo que aprendía en la facultad. Lejos de desengañarse con el estudio de la economía, decidió dejar el fútbol y redoblar sus esfuerzos. No sólo leería lo necesario para aprobar las materias, sino que pasaría incontables horas en la biblioteca leyendo mucho más. Otra vez, como en Sarmiento, el chico de orígenes poco ilustres, el ambicioso limitado por su condición de medio pelo social (el hijo de un colectivero), el intelectual todoterreno que, llegado el caso, no sentía miedo de empuñar la espada para el bando unitario o de calzarse los guantes en las canchas del Ascenso, se decidía a enfrentar a la realidad que lo desafiaba sin otros recursos más que su intelecto y su infinita capacidad de sacrificio lector.

LA BATALLA INTELECTUAL

Se hace evidente que Milei sabe que sus pergaminos académicos son insuficientes. En épocas en donde todas las fuerzas políticas y la clase dirigente en general puede mostrar legiones de exponentes con doctorados en las mejores universidades del mundo, sus maestrías en el IDES y la UTDT no resultan particularmente intimidantes. Por eso (una vez más, como en Sarmiento, el acomplejado que nunca pudo cursar estudios universitarios) es que a lo largo de páginas y más páginas de El camino del libertario se convence y nos convence de que los títulos académicos no son tan importantes. O, en todo caso, que lo que verdaderamente cuenta es la capacidad de leer, comprender, evolucionar y, finalmente, producir. Y así es como vemos desfilar listas de profesores, actividades académicas y laborales, citas a economistas de todas las épocas, menciones de los infinitos libros que lo fueron guiando en su crecimiento incansable.

Milei concede que salió de su licenciatura con un pensamiento del tipo que hoy más aborrece: el estructuralista keynesiano. Explica luego que gracias a un primer posgrado más enfocado en la microeconomía pudo conseguir trabajos que fueron importantes para su formación, pero que no lo satisfacían plenamente. Nos cuenta que mientras pasaba por su segundo y ecléctico posgrado en la UTDT se fue pasando al modelo neoclásico, desde luego que con Adam Smith y el monetarista Milton Friedman como referentes de rigor. Hasta que, finalmente, llega el momento de la revelación máxima, con los autores de la Escuela Austríaca: Ludwig von Mises, Friedrich Hayek y, muy especialmente, Murray Rothbard, quien lo convierte en anarcocapitalista.

Los pormenores de esta evolución intelectual de Milei se pueden leer con más detalle en la segunda parte del libro, que compila una serie de artículos de extensión diversa publicados en los últimos años. No queda claro si la falta de detalles en la edición acerca de la fecha y medio de publicación es deliberada o no, pero esto complica la lectura por la falta de una adecuada contextualización. No se sabe entonces si los textos fueron publicados en medios académicos, especializados o generales. Más allá de esta dificultad, quienes no sean economistas o no estén acostumbrados a la lectura de asuntos técnicos se encontrarán con una prosa monótona y una argumentación más bien extraña, salpicada aquí y allá por fórmulas matemáticas incomprensibles para el lego a quien, de todos modos, le pueden quedar algunas sospechas sobre su utilidad y pertinencia. El problema entonces no es tanto la evaluación de los conocimientos o de la calidad técnica de los escritos de Milei, a quienes colegas de diversas orientaciones le reconocen capacidad y aptitudes reales. Se trata, más bien, de la manera en que estos saberes son puestos al servicio de la construcción de la figura pública y política.

LA BATALLA PRIVADA

Mucho más interesante que los artículos serios de Javier Milei resultan entonces el segmento autobiográfico inicial, las semblanzas de su figura a cargo de sus colaboradores más cercanos y los discursos proselitistas y entrevistas periodísticas que componen la tercera y última parte de este volumen.

Decía al principio que el propósito del libro está mucho más cerca de ocultar que de explicar la naturaleza de la persona que caracteriza. Sucede que el libro no nos muestra el camino de un hombre como otros (justamente cuando el manual del político recomienda una imagen de cercanía e identificación); ni siquiera el de un hombre extraordinario. El camino al que alude el título de la obra tampoco es uno de superación personal que el autor invita a recorrer de la mano del lector o del eventual votante, sino que es una suerte sacrificio ritual que lleva a su protagonista a un plano de superioridad absoluta, expresada incluso en términos espirituales. En este sentido, al seguidor del camino libertario no parece aguardarlo un destino personal o, al menos, no hay ninguna referencia a ello. El rol que les espera a aquellos “leones que despiertan” se parece mucho más al del bienaventurado, al renacido en una experiencia religiosa.

Todos aquellos rasgos que asemejan a las reuniones, mítines y espectáculos de los grupos libertarios en los que suele participar Javier Milei con las iglesias evangélicas o, incluso, con algunas sectas (o por qué no, con los primitivos cristianos de las catacumbas) encuentran en las páginas de este libro algunas explicaciones derivadas directamente de la figura del líder y su gente más cercana. Mencionamos antes la construcción a fuerza de repeticiones de una figura con una fuerza de voluntad sobrehumana, capaz de alcanzar aptitudes y logros desmedidamente superiores a los del promedio. Una vez que Milei decide dejar el fútbol (y el rock, ya que también descubrimos que, durante los recitales de su breve banda tributo a los Rolling Stones, las chicas se peleaban por arrancarle la remera y quedársela como trofeo) por la economía ya no habrá más espacio para otro tipo de aprendizaje en su vida.

La construcción a fuerza de repeticiones de una figura con una fuerza de voluntad sobrehumana, capaz de alcanzar aptitudes y logros desmedidamente superiores a los del promedio.

La economía se convierte entonces en la suma de todos los saberes, en el principio y el fin, en el conocimiento que puede explicar todas y cada una de las fuerzas de la Historia, cuando no de la vida personal de las personas. Se trata de entender entonces que Milei llegó lejos, muy lejos en el entendimiento de esta materia. Que puede citar a premios Nobel y a autores de cualquier escuela, porque incluso a los que no le gustan los ha leído varias veces. Debemos admirarnos de su capacidad para encontrarse con eminencias como Guillermo Calvo (aquel que pronosticó el Efecto Tequila de 1994 y el ajuste con apoyo popular de Cristina Kirchner en 2019) y discutir sobre economía durante 14 horas seguidas. No sólo eso, pueden incluso inventar chistes con fórmulas econométricas.

La vida privada de semejante personalidad debe ser acorde a sus elevadas dotes. Lejos de aquellas apariciones mediáticas en las que se ufanaba de sus habilidades tántricas y de su apodo de “vaca mala”, en El camino del libertario nos encontramos con una persona casta, monacal, que recuerda a su novia con afecto, pero a quien reconoce que se vio obligado a dejar. De sus padres no se dice mucho más, salvo que mantiene con ellos una relación conflictiva. Pero a cambio está su hermana, la sacerdotisa vestal que lo secunda en cada momento de su vida. Milei afirma que las únicas tres cosas que lo hacen feliz son leer sobre economía, pasar el tiempo con su hermana y cuidar a sus perros, a quienes suele llamar “mis hijos”. Su primer perro, el que inauguró la familia, se llama Conan. Un nombre guerrero propio de un mastín inglés: ni Dylan ni Balcarce. Los hijos de Conan, llegados a este mundo una vez que el amo hubo alcanzado el nirvana de la Escuela Austríaca, llevan los nombres de pila de sus economistas preferidos. Ya no importan los pergaminos académicos ni que su panteón personal pueda ser homologado por sus pares y colegas. Al bautizar a sus perros Milei se declara domesticador en jefe de la ciencia económica. Sus próceres son sus mascotas. Como se dice en la jerga de las redes, los domó de una vez y para siempre.

LA BATALLA PÚBLICA

Todo esto que hemos procurado resumir y, hasta cierto punto, interpretar, por muy curioso o pintoresco que resulte no debería engañarnos. La fuerza política que lidera Javier Milei ha logrado bastante en un tiempo relativamente corto y va decididamente por más. Todo aquello que se relata y se explica en El camino del libertario visto a la distancia se puede leer como un plan astutamente diseñado y ejecutado. Las apariciones televisivas, los debates a los gritos, los insultos y amenazas, las obras de teatro, las performances artísticas, su acercamiento a ciertas subculturas alternativas, la militancia juvenil que lo sigue con reverencia y se vuelve cada vez más numerosa: todos estos pasos trajeron a los libertarios hasta donde están hoy, en medio de las risas o el escepticismo general. Se trata de un programa que comparte características con otros populismos de derecha e izquierda en auge en muchas partes del mundo, un programa de máxima, revolucionario si se quiere. Lo que Milei diseñó y lidera es una fórmula que necesita preservarse en su máxima pureza para tener éxito, por eso gana apoyos al rechazar cualquier tipo de negociación con otros espacios. Por esa misma razón parece despertar más entusiasmo que José Luis Espert, igualmente duro en su discurso pero más próximo a la imagen de un político tradicional.

Lo que Milei diseñó y lidera es una fórmula que necesita preservarse en su máxima pureza para tener éxito, por eso gana apoyos al rechazar cualquier tipo de negociación

Milei sabe también pegar donde le duele a Juntos por el Cambio. Ha sabido aprovechar el desgaste de la coalición en sus propias experiencias de gobierno, se deleita en tildar a radicales y cívicos de izquierdistas y se ceba especialmente con la figura de Horacio Rodríguez Larreta, a quien ha llenado de insultos de todo tipo en más de una ocasión. También ha sido inteligente para detectar las debilidades y errores de la coalición. Su prédica libertaria y su obsesiva invocación a la libertad tiene sentido cuando recuerda el apoyo inicial a la cuarentena dictada por el gobierno nacional de parte del jefe de gobierno de la Ciudad y de los gobernadores de JxC. También cuando señala las inconsistencias y apoyo legislativo a iniciativas por demás fallidas como la Ley de Alquileres o la de Etiquetado Frontal. En otros casos suele exagerar, distorsionar los hechos o incluso mentir, pero los resultados hasta ahora parecen darle la razón.

Así las cosas, el movimiento político que El camino del libertario se propone describir y publicitar por momentos recuerda no poco al menemismo originario, aquella caravana bastante demente de impresentables que, contra todo pronóstico, le ganó en 1988 la interna del peronismo a la renovación cafierista y alteró de ese modo la prolija sucesión de variantes de socialdemocracias que casi todos imaginaban para el año siguiente. Vaya que nos reíamos de las patillas de Carlos Saúl y de las imitaciones de Mario Sapag. Es de suponer que Javier Milei recuerda aquellos programas y se ríe también. Mucho se debe reír.

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