La asesora de imagen, Victoria Puppo, sale al mercado con una tendencia que busca mantener el estilo y la elegancia adaptando los costos a la situación económica del país. “La gente ya entiende que la acumulación en el placard no sirve, entonces lo que ofrezco son prendas de lujo para rentar a un precio accesible”.
“Hay una tendencia a no malgastar, sea por la situación económica del país o sea por una mayor conciencia del medio ambiente. La gente ya no quiere acumular”.
Bajo esta premisa, la diseñadora y asesora de imagen, Victoria Puppo, comenzó a ofrecer vestidos de fiesta para rentar manteniendo el estilo y preferencia de su cartera de clientas. Admite que el mercado se “achicó mucho” por estos años de crisis y que se “agrandó la brecha entre los que tienen buen poder adquisitivo y a los que les cuesta mucho acceder a prendas de lujo. Yo me tuve que adaptar para no perder clientas, aunque esta idea la tenía pensada hace mucho tiempo”.
En el mundo es algo natural acceder a una prenda usada, sostiene, porque la moda instaló el concepto de reciclar, reutilizar. “La idea nace de seguir con la concientización mundial a la no acumulación. Mi sueño es crear un espacio diferente con vestidos hermosos y mi asesoría para que te puedas sentir muy cómoda y hermosa a la vez”.
La moda instaló el concepto de reciclar, reutilizar
Confecciona vestidos para fiestas, 15 años, de novia, para una recepción, con un stock inicial de 30 modelos, que alquila por tres o cuatro días y que comienzan en los tres mil pesos. Tiene pensado extender los días por los pedidos del interior de la provincia.
“Me encargo de tener las telas, las clientas me piden lo que quieren, lo diseño, les brindo asesoría y se los rento por tres o cuatro días. Cuando lo devuelven lo rento dos o tres veces más y lo pongo a la venta a un precio súper accesible”, explica. “En la ciudad ya hay alquiler de vestidos, por eso busco diferenciarme con la calidad. Lo mío es más lujoso, pero no por eso es caro, la gente cree que lo que es lujoso es siempre caro y no es así, yo busco dar un buen servicio, y no arrancarles la cabeza”.
Rentar, reciclar, y que se haga una rueda con los clientes, esa es la idea, concluye.
Hace 17 años, recién recibida y con la mochila llena de sueños, llegó a Misiones, tierra que había conocido como parte de su programa de estudios en la universidad Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Quedó, confiesa, impactada por los montes, el desarrollo forestal y la productividad de las chacras. El amor fue a primera vista. Se emociona hasta las lágrimas cuando habla de su vínculo con la tierra colorada, en un contraste con su formación académica, ingeniera agrónoma con una maestría en biotecnología, que la llevó a trabajar en las principales empresas forestales de la región y en la Biofábrica para después volver al sector privado en la gestión de las exigentes normas ambientales y de certificación.
Sin embargo, Luciana Imbrogno no tardó en aceptar la propuesta de sumarse al equipo de Sebastián Oriozabala en el ministerio del Agro. “Siempre desde afuera uno critica, por eso en el momento en que te convocan, con un escenario más proactivo, de vinculación, es muy difícil decir que no, porque sería muy hipócrita. Critico y me quejo, pero cuando me convocan no hago. Es un desafío profesional innegable, para un ingeniero que te propongan ser subsecretario de producción vegetal, decir que no, iba contra mis principios de desarrollo profesional”, explica.
En su nuevo rol tiene dos metas que resumen todas las demás: Profesionalizar la chacra y perderle el temor a la palabra “agronegocios”.
Imbrogno trabajó en sistemas de gestión ambiental, normas de certificación, gestión forestal sostenible, FSC, PEFC, ISO 14001 y en un programa del Banco Interamericano de Desarrollo aplicado a lo forestal en Misiones y el resto del país. El 10 de diciembre recibió el llamado para sumarse a la función pública.
“Conocía a Sebastián, pero nunca había trabajado con él. Me pareció interesante la idea de identificar al ministerio como referente técnico y no solo para pedir dinero. Yo soy técnica, super técnica y me llamaron, un poco por ser mujer, pero más por formación y por el área en que me desempeñaba, que me permite transferir esa metodología a la función”, relata en una entrevista con Economis.
“Hay mucho por hacer. Después de tener el diagnóstico se va a ir profundizando la idea a medida que vayamos conociendo más productores y cooperativas y estando más en terreno, pero con una metodología: análisis, causa, raíz. Empezás a preguntarte ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué no entra verdura al Mercado Central? ¿Por qué no entra verduras de Misiones al Mercado Central? No al de Buenos Aires, al de Misiones. Porque los productores no tienen volumen, entonces ¿Por qué no tienen volumen? Porque tienen problemas sanitarios; ¿Por qué? La teoría dice que si siete veces te preguntás por qué, llegas al verdadero origen del tema, si vos abordas eso, solucionas el problema. Tenemos que resolver la cuestión sanitaria, que es la que limita la expansión de todos los cultivos. En base al diagnóstico tratamos de trazar líneas estratégicas, hay líneas estratégicas del ministerio, y líneas estratégicas de la subsecretaría.
Empecemos por las del ministerio, ¿cuáles serían?
En principio, la presencia territorial para identificar la demanda. Después, todas las acciones tendientes al agregado de valor, así sea cosechar la coliflor y hacer un pickle, eso es agregado de valor, hacer la mermelada. Ahora en Colonia Aurora, estamos con un proyecto de enlatado de ananá. El ananá que no se vendía fresco, se tiraba y se pudría y quedaron solo 30 productores. Cuando se hablan de frutas tropicales, en Buenos Aires alguien debe estar pagando 500 mangos un ananá. Entramos con ese proyecto para una cooperativa que va a enlatar, se compra una cubeteadora, una enlatadora y el excedente que no se vende fresco va a la lata. Nos comentaba el presidente de la cooperativa que Duomo va y busca la pulpa del ananá para los helados, pero no daban abasto para abastecer la pulpa del ananá a Duomo, que no es la cadena internacional del helado. Entonces, ahí valor agregado, la pulpa del ananá tiene mercado, la lata tiene su mercado. Se trata de ir un pasito más allá, no solo la chacra, sino darle un agregado de valor, para que le rinda más al productor.
Todas las acciones tendientes al arraigo rural, cosas que motiven a los jóvenes. En general la tecnología, estamos viendo aplicaciones en el celular para que vos puedas medir la chacra, sistematizar, hacer, aunque sea el mapa de la chacra con el celular. Hidroponía. Como que a los jóvenes les mueve más las cuestiones tecnológicas que ponerse a carpir, bueno entonces vayamos por el lado tecnológico. Estamos intentando una propuesta de validación de tecnologías disponibles, para la parte hortícola, sobre todo. Validación de tecnologías para incentivar el arraigo rural. Otra línea es, buenas prácticas agrícolas, esa es una de las principales actividades que la subsecretaría va a tener este año. El tema de las BPA, que hacia el 2017, 2018, eran recomendaciones, ahora son obligatorias. Y a partir de este año, pasan a ser obligatorias para producción de frutas, elaboración y comercialización. A partir del 2021 va a ser obligatorio para horticultura, lo que revela un trabajo gigantesco que hay para hacer, porque acá no se aplican “buenas prácticas agrícolas”. Dentro de esas buenas prácticas agrícolas tenés una serie de acciones que son ambientales, sociales y económicas, abarca esos tres círculos de la sustentabilidad.
Eso muestra un enorme horizonte de gestión y para la producción…
Más para hacer. El primer mes me desesperé, porque era el planeta de cosas para hacer, y me pregunté cómo iba a hacer todo esto. Lo primero fue formar equipos, capacitar, porque las BPA son obligatorias, tenemos que salir con todo el equipo a campo. Tenemos el equipo de todas las subsecretarías, que, por suerte, hay una interacción muy buena, se puede trabajar, hay mucha comunicación, tenemos que trabajar entre todos. Tenemos 19 técnicos territoriales en campo, ingenieros agrónomos, veterinarios, del lado social, que son los que representan al ministerio cuando entran a la chacra del productor. Uno de los puntos míos es elevar las competencias del equipo territorial y del equipo del ministerio, tienen que saber de buenas prácticas agrícolas, tienen que saber de legislación aplicable, tienen que saber de sanidad de los cultivos, del manejo integrado de plagas. Tienen que saber, porque al entrar a la chacra tienen que saber decirle al productor que está lavando la lechuga con agua rara. Debe saber identificar el mal de la tela en la yerba, o sea si vas a la chacra tenes de todo, entonces el técnico tiene que saber de todo, para que nos empiecen a identificar como referentes técnicos. Hicimos una charla sobre el mal de la tela, estaba lleno de gente, de productores, tareferos, escuchando la charla, entonces hay una necesidad.
Hay que profesionalizar la chacra, la chacra no tiene que tener imagen de “medio sucio, medio pobre, hace lo que puede”. Hay que enseñarle al productor a hacer cálculos, analizar costos, ingresos, en lo que gastan. Quiero incorporar el término “chacra líder”, porque hay productores que son espectaculares, creativos, inventan cosas, copian cosas, traen de Brasil, son innovadores. Identificar esas chacras líderes, organizar las reuniones técnicas, las charlas con productores ahí, que el productor vea y copie, que pregunte, imite, para que le vaya mejor, ahí es donde se comparte el conocimiento y todos se van con un conocimiento nuevo.
El debate en Misiones también está planteado por la frontera agrícola
Hace unos días estuvimos en el Moconá, con mi marido que hace imágenes con drones. Veíamos a Misiones verde, Brasil trigo/soja, Paraguay trigo/soja. Estábamos en la Biósfera y se me caían las lágrimas. Les decía a mis hijos: “Esto es único en el planeta, hay que cuidarlo”. Para mí eso es indiscutible, que el monte nativo no hay que tocarlo, no hay que desmontarlo para plantar maíz, pero sí se puede dar un buen uso. Yo fui a hacer un curso de producción sustentable en Alemania. Alemania arruinó los montes hace cien años entonces ahora tiene como una segunda generación. En la selva negra, los ves cosechando, mientras hay otro plantando, hay uno recolectando hongos, hay otro haciendo senderismo, porque allá están los servicios ecosistémicos, hay que aprovecharlo sosteniblemente. Tenes desde el que hace turismo, el que aprovecha unos árboles, mientras replanta, que para eso está el rol fundamental de Ecología, porque no se puede vivir de la nada. Misiones se tiene que desarrollar, algo hay que producir, pero convivir con el ambiente de una manera mucho más amigable, que implica mucho más conocimiento. Creo que se puede hacer un uso sostenible.
En Misiones se suele discutir sobre yerba, madera, té, tabaco y poco más ¿Se puede abrir el juego a otras producciones?
El alimento. Es fundamental empezar a meter más producción misionera en los mercados. Tiene que haber más producción de alimento, la horticultura tiene que desarrollarse, tienen que ser empresas, emprendimientos, no producción de autoconsumo y venta de excedentes. Para mí el tema de los alimentos es lo que falta. Yo soy “feria fan”, porque todo compro en la feria franca y para mí todo tiene que salir de los mercados zonales, aunque salga más caro que en el supermercado. Hay que pagarle más al productor e incentivar a que haya producción de alimentos. Yo soy más forestal que agrónoma, yo no discuto la forestación, la yerba y el té, pero falta producción de alimentos, más profesionalizada.
¿Qué rol podría jugar allí la Biofábrica?
Para mí es una herramienta, como decíamos antes, que pocas provincias tienen, que todavía no aprovechamos a fondo. La Biofábrica tiene un rol de líder biotecnológico, porque está exportando biotecnología a otras provincias, pero hay que profundizar su presencia territorial para el misionero.
Tenemos la tecnología hay que explotarla…
Me presentaron un proyecto de batata libre de virus. Buenísimo, ¿y los plantines? “Los traemos de Córdoba”, me dicen. No. Hay que hacerlos acá. La Biofábrica tiene para empezar su semillero de especies sanas, entonces el productor arranca su producción con especies sanas, por otro lado, tiene los bioinsumos, que están muy buenos porque son insumos biológicos, que no reemplazan a los productos químicos, son distintas herramientas, para distintas situaciones, para distintos cultivos.
Entonces, tenemos las herramientas y la chacra ¿Hacia donde hay que ir?
Alimentos, asociados a las buenas prácticas agrícolas, para todos. Es un eje crítico, sistematización de chacras. Sí o sí tienen que convivir la producción con la sustentabilidad ambiental, sin pretender que un pequeño haga la gestión de producción sostenible, pero tiene que ser un eje de trabajo, la sanidad. Todas estas cosas impactan en la producción, para que después el productor gane más plata. Para mí el logro sería ver que después de nuestro trabajo el productor gane más plata, sin dañar al ambiente, sin dañar al consumidor, que es el tema de los químicos que te decía. El productor tiene que cuidarse, en la aplicación de agroquímicos, a él mismo y al consumidor. Ambiente social y económico.
El anuncio del recargo de 30 por ciento en compras con tarjeta de crédito en el exterior puso en alerta a millones de argentinos que planean salir de vacaciones en dos semanas más.
Lo mismo sucede con los miles de misioneros que ya tienen programado sus vacaciones en las playas del Sur de Brasil o en Río de Janeiro o destinos del Nordeste.
La medida del Gobierno Nacional, que aún no está en vigor y se tratará en el Congreso en sesiones extraordinarias, generó un impacto en la cotización del dólar “blue”, el que se compra en las cuevas y permite eludir el cepo cambiario que impone un límite máximo de 100 dólares por mes (o 200 si se trata de compras via homebanking).
El dólar blue esta mañana en Posadas cotizaba a $70. En tanto, el real “blue” (que también se adquiere en el circuito informal), cotizaba a $17 o $18. Pero costaba conseguirlo y algunas “cuevas” no tenían disponibilidad de billetes a la mañana.
Hacia el mediodía, ya nadie ofrecía billetes de la moneda brasileña, una mercadería preciosa para quien piensa rumbear para Brasil en enero.
La otra posibilidad es atesorar tantos reales como se pueda. Con los actuales límites, una persona puede comprar en casa de cambio hasta 800 reales (aproximadamente). A una cotización que hoy estaba en $15,80 en Mazza Cambios. Si se calculara un recargo de 30 por ciento, el valor de ese “real turista” sería de casi 20 pesos (surge de tomar la cotización del real por homebanking más un 30% adicional).
¿Quiénes son los mayores empleadores de Misiones? ¿Cuántas firmas que operan en la provincia tienen aquí más de 1.000 empleados? ¿Y cómo les fue a estas empresas durante la era de Mauricio Macri?
El mayor empleador privado de la provincia es un chileno de 71 años, absolutamente desconocido en Misiones, pero una figura en Chile y a nivel mundial. Se trata del empresario Roberto Angelini, controlante del Grupo Arauco, que a su vez es dueño de Arauco Argentina, la ex Alto Paraná.
Ingeniero de profesión, Angelini llegó de Italia a Chile a los 3 años, y se convirtió en el heredero natural de su tío, Anacleto, fundador del Grupo COPEC, que podría ser algo así como la versión chilena del Grupo Techint (también con fuertes raíces italianas).
En Misiones tiene 1.510 empleados, aunque si se computan las empresas tercerizadas que trabajan permanentemente con el grupo forestal, el número alcanza a las 4.000 personas.
Después está Julio Koropeski, quien encabeza Crucero del Norte, que alcanza los 1.200, computando los empleados de Crucero del Sur, firma con la que opera el servicio de transporte urbano en Formosa.
Muy cerca está Supermercados California, que junto a Crucero y Arauco constituyen el trío de firmas que superan las 1.000 personas en relación directa. Como ya es de público conocimiento, el nuevo controlante de la emblemática cadena es el formoseño Ricardo “Pilo” Cáceres, quien le compró la mayoría accionaria a Santiago Roulet.
Arauco, Crucero del Norte y California forman el podio de los tres mayores empleadores privados de la provincia. El top 10 se completa con el Duty Fre Shop de Iguazú, con 800 empleados, Rosamonte, el Grupo Enriquez (Roberto Enríquez), el Banco Macro (Jorge Brito), Petrovalle (Omar Closs), el Instituto Montoya, Casimiro Zbikoski (Marcelo Zbikoski) y La Cachuera (Victoria Szychowski).
Un dato: la Universidad Nacional de Misiones, que es una entidad con autonomía administrativa, podría computarse como el 5° mayor empleador de Misiones, aunque no del sector privado.
Economis elaboró junto al consultor de empresas, Lucas Solís, un ranking con el top 40 de los mayores empleadores privados de Misiones.
El ranking permite visibilizar qué sectores son los más dinámicos en el aporte de empleo privado para Misiones. Y cuáles son las políticas económicas que pueden beneficiar la creación de trabajo y el bienestar en la tierra colorada.
“En Misiones en el 2019 el 45% de las firmas son del sector servicios. Dos años antes, en 2017, el sector servicios explicaba el 51% de las firmas. En tanto, el sector industrial pasó de representar el 11% de las empresas en 2017 a sólo el 9% este año según los datos que manejamos”, indicó Solís.
Anteriormente la firma Dass de Eldorado ocupaba ese sitio y en su mejor momento, por el 2010, hasta superaba a Arauco como la mayor empleadora de Misiones. Eran épocas en las que producía para Nike más de 22.000 pares de zapatillas por día. Hoy no llega a 5.000.
Dass fue la firma más castigada por la caída del mercado interno y la recesión. Como se sabe, despidió personal en 3 tandas desde diciembre y ahora alcanza los 350 operarios. Llegó a tener más de 1.500.
La industria yerbatera, empleador importante
El sector yerbatero es un empleador importante. Rosamonte ocupa el 4to lugar. Otras yerbateras que figuran en este ranking son La Cachuera con 409 empleados (puesto 11°) y Gerula (39°), con 209 agentes.
“En Misiones figuran registradas 146 empresas industriales yerbateras que emplean a 6.033 personas. Por su parte si nos involucramos en la actividad Cultivo de Yerba Mate, en este caso se registran 821 empresas que dan empleo a 6.079 personas”, explicó Solís.
En tanto, las tealeras principales son El Vasco (puesto 17°, con 342 empleados) conducida por Crispin Beitía y Don Basilio (35), con 213; cuya cara visible es Carlos Okulovich.
Otro sector castigado
En tanto, uno de los rubros más numerosos dentro del top-40 son las empresas de construcción, que han tenido un achicamiento importante en los últimos cuatro años como consecuencia de la caída de la obra pública y privada.
Carlos Enriquez es la constructora más importante, aunque en el grupo económico también se computan los empleados de la UTE Cataratas, que superan las 200 personas. Esto lo convierte en el 7° empleador de la provincia, con 608 agentes. Su número 1 es Roberto Enríquez, el ex presidente de Guaraní A. Franco.
En el rubro construcción también figuran: Borcom (13°), Hidrelco (14°), Hormicon SRL (18°), Ingar (23), INDO SA (24), Empecor (30), Maceva (37), Ratti (41) y Proobra (42). Son en total, 10 de las 40 principales. La construcción es, sin dudas, el rubro con mayor número de empresas y el que más potencial tiene de aportar empleo.
También fue el sector que más sintió las políticas de los últimos cuatro años. Con una caída en el empleo registrado de 15.000 obreros (datos del IERIC) a casi la mitad en el peor momento del parate de la obra pública (2016).
“En el año 2017 en Misiones se registraron 14.206 empresas, durante el 2018, 12.017 y en lo que va del 2019 figuran 12.282 empresas activas”, explicó Solís, quien tomó la información de los formularios 833 que las firmas presentan a la AFIP.
Algunas consideraciones sobre el ranking
Se toman los empleados en blanco y directos que tiene cada firma, sin computar a los que dependen en forma indirecta, por ejemplo, en una empresa que presta servicios en forma tercerizada.
Con la base de datos de Claves Información Competitiva –una agencia de información económica y empresaria de la cual Solis es representante en la provincia- se elaboró el listado principal. “Los datos que se toman son los que informa la AFIP a partir del formulario 833 que completa cada empresa”, explicó Solis.
“Claves categoriza a las empresas líderes a aquellas que tienen una nómina de más de 200 empleados. La cantidad de empleados se refiere a los empleados registrados y declarados en el Formulario 911 de AFIP”, señaló el experto.
A ese listado se le agregaron consultas directas
con empresas que por tener sus casas matrices fuera de la provincia, no
figuraban entre los mayores empleadores cuando sí lo son.
No se computan los datos de la empresa Casa Fuentes, que fue adquirida por la firma inglesa Finlays en 2015. Casa Fuentes SACIF es uno de los 20 principales empleadores de la provincia, con una dotación de entre 200 y 300 empleados.
Lucas Gabriel Solis es Licenciado en Administración. Matrícula LA148 CPCEMNES.
Lic. Lucas Solís, representante de Claves Información Competitiva en Misiones, elaboró el ranking junto a Economis.
Sergio cuenta que recibió el llamado apenas asomaba el sol. “Vení porque es impresionante la cantidad de gente esperando”, decía la voz del otro lado del teléfono. Un par de horas después, toda la provincia estaba enterada de la extensa fila que se había formado frente a su panadería, en el acceso a Garupá, para conseguir uno de los quince puestos de trabajo que ofrecía. En total, cuenta, fueron 1182 curriculums los recibidos en esa mañana que sorprendió a todos y que fue una postal de la extensa recesión que agobia a la Argentina desde hace casi dos años.
Hoy, sentado en el cómodo entrepiso de la cafetería del flamante local, Sergio Petri cuenta que a muchos de sus colegas les pareció “una locura” animarse a invertir en un momento tan crítico. Y admite, a veces pienso que “estoy un poco loco”. Pero en realidad, no hay locura, sino una forma muy racional de encarar el negocio. “Creo que si en momentos de crisis no salimos al ataque va a ser peor, creo que no fue solo mío el problema, entonces abrir algo me parece una manera de contribuir. No sé si es momento, si es la manera, pero tenemos que salir al ataque”, desarrolla el joven empresario de 38 años.
¿Es una filosofía esa?
Es una filosofía de negocios, estar siempre al frente, innovando productos, intentando dar un paso al frente, no especulando nada. Nosotros capacitamos a nuestro personal constantemente, probamos productos que por ahí no funcionan, pero estamos en la búsqueda. La semana pasada tres chicos viajaron a Buenos Aires -en avión-, a una capacitación, yo creo que eso es un motor, porque donde uno se queda, no funciona. Que es lo que vemos por ahí en negocios que no avanzan, se quedan esperando para invertir, se estancan, esperando que la situación mejore, y está verde que la situación mejore. Ojo salir al ataque no me da la seguridad de que funcione, pero al menos la posibilidad de probar, yo me la quiero dar.
¿Qué pensaste el día de la cola frente a la panadería?
No entendía nada, se me aceleró el corazón. Cuando llegué y vi a todas las personas, lo primero que hice fue pedir disculpas a todos. Llamé a mi esposa, a mi encargada, para que nos ayuden con los curriculums.
La flamante sucursal, en la intersección de las avenidas Quaranta y 213 de Posadas, es un enorme salón con un entrepiso destinado a la cafetería. Todo luce impecable y la mezcla de negro y grises le dan un tono moderno a las paredes y techos. Hay comida fresca, de la cocina propia, panes, exquisitas tortas, sandwiches y vinos de las mejores marcas en las vitrinas. Es un centro gastronómico, un concepto superior a la panadería tradicional. Todo bajo el lema “Il pane nostro di ogni giorno”, un homenaje a las raíces italianas del apellido Petri. Las jóvenes que están en el mostrador son varias de las que formaron parte de la extensa fila que asombró a Misiones. “Llegué a las 7 y ya había cola. Casi me fui”, confiesa una con una enorme sonrisa.
¿Cómo nace la panadería?
La historia en sí es larguísima, yo cuando arranco en panadería cuando tenía 16 años, en Buenos Aires. Yo soy de San Vicente, de una zona rural y cuando crecíamos teníamos que salir e irnos a donde sea a buscar algo. A mí me tocó ir a Buenos Aires, tenía un hermano que ya estaba allá trabajando en una panadería, yo me puse al lado de él, así fue como empezó la historia. Terminó yo haciendo pan después. No duró mucho mi pasar en Buenos Aires, porque era feo, estaba lejos de mi familia. Volví, fui a San Vicente, donde trabajé diez años con Ceferino Rodríguez en el sector de panadería. Con ellos aprendí muchísimo, desde cómo amasar, hasta cómo manejar el negocio. Después de diez años apareció una pareja amiga con ganas de invertir, me propusieron la posibilidad de hacer algo juntos, como propietario, lo charlamos y decidimos venir a Posadas y hace once años que estamos acá.
¿Cómo se transforma el emprendimiento en una de las principales panaderías de la ciudad?
Siempre le metimos para adelante, intentando con los productos, dando buena calidad, dando lo mejor, tratando de innovar, yo creo que el cliente hoy busca calidad, por sobre todo. Me pasa a mí, yo como muy poco asado, pero cuando como asado, quiero que sea el mejor. Yo creo que pasa igual con el pan, con la torta, con las especialidades. Intentamos siempre por ese lado, gracias a Dios eso nos tiene acá, no sé si bien o mal, pero nos tiene acá.
La panadería y la sociedad empezaron en el cruce de las avenidas Santa Catalina e Ituzaingó. Después de nueve años se mudaron a Garupá, aunque la sociedad se diluyó en buenos términos. En Garupá se realiza la producción de lo que se vende en todos los locales. En la nueva sede se termina el horneado de algunos productos, como las chipitas, que siempre salen frescas. En total, emplea a más de 45 personas. “La panadería requiere mucha mano de obra, para vender un kilo de pan, hay un gran proceso atrás, lo mismo las facturas, por eso se necesita mucha mano de obra. Más si uno lo quiere hacer bien. Se genera mucho trabajo, pero las ganancias, no son las mejores, porque hoy tener un empleado en blanco cuesta un montón. Siempre hablamos con mis colegas panaderos de lo mismo, sería interesante en algún momento bajar los costos laborales. Las cargas sociales, no los sueldos, yo creo que el trabajador tiene que ganar más, pero las cargas sociales son costosas”, analiza Sergio.
¿Te sumaste al “Ahora pan”?
Sí, nos ayudó bastante porque hoy nos dan beneficios, en este local no porque no lo presenté todavía, pero tenemos un descuento de la luz del 50%.
¿Cómo fue el desarrollo de este local tan moderno?
El equipo que me rodea es maravilloso, desde el panadero, el chico que barre, el carpintero, el electricista. Tengo una relación muy fluida con la gente que trabajo, ya sea de forma directa o indirecta. La idea inicial sí fue mía, pero después el que me hizo las sillas puso lo suyo, el que me puso la luz, es decir, vamos charlando, diseñando sobre la marcha, pero buscábamos algo innovador, salir de lo clásico, romper de lo tradicional.
¿Por qué elegiste acá, que no es el centro de la ciudad?
Creo que es un punto estratégico. Para mí, que esto es el centro, porque acá se distribuye a donde quiero, a Itaembé Guazú, a San Isidro. Donde quieras ir, tenes salida rápida a cualquier punto de la ciudad. Lo otro que nos motivó fue el estacionamiento, que para una panadería hoy parece una exageración, pero creo que a la larga va a faltar, pero es algo que vale oro, porque uno se quiere estacionar enfrente.
Sergio cuenta que cuando puede, se pega una escapada a San Vicente, donde todavía está su familia, orgullosa del presente. Sus padres lo acompañaron en la inauguración . “Tuve la suerte de irme de mi casa a los 16 años por la puerta grande, no tuve que pelearme con nadie y cada vez que vuelvo soy bien recibido”, relata. Y ese sentido de pertenencia familiar, lo transmite con su familia, con Ester y sus tres hijos. “Tengo una familia espectacular, me acompañan muchísimo en el trabajo, se bancan, porque a veces me pongo horas y horas a trabajar, ellos no me ponen trabas de ningún tipo. Siempre pongo a Dios en primer lugar, a mi familia, a mis compañeros de trabajo, porque no son solo empleados, sino son compañeros de trabajo, me pongo a hablar de ellos y se me eriza la piel”, se emociona.