PLAYADITO

Con la autoestima bien alta, la industria yerbatera desembarcó en Nueva York y quiere conquistar el mercado norteamericano

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A pesar de la crisis económica en la Argentina, la industria yerbatera está atravesando un ciclo bastante bueno y con la autoestima bien alta, desembarcó esta semana nada más y nada menos que en Nueva York con un objetivo más que ambicioso: conquistar el mercado norteamericano.

No se trata de apuntar al mercado de la nostalgia, como se le llama a los compradores argentinos que viven en Miami o Los Angeles. Sino de tratar de inculcarles a los norteamericanos bien acostumbrados a las hamburguesas o la barbacoa el gusto por la yerba mate. La idea es poner un pie en ese mercado y empezar a crecer en un trabajo de largo plazo.

Para eso las yerbateras y el INYM idearon un plan alternativo. Hiceron a un lado la bombilla y la calabacita, y desembarcaron en Manhattan con yerba soluble (el polvo para diluir) y bebidas infusionadas. Es decir, preparadas como si fueran té, pero mezclando la yerba con otros ingredientes como guaraná, manzanilla o jengibre.

Diez empresas yerbateras llevan adelante esta gran movida, con su presencia en el coquetísimo centro de convenciones Javis, en la Avenida Onceava entre la 34° y la 40°, a pocas cuadras del Central Park. Allí se desarrolla desde ayer la Summer Fancy Food Show, una feria de alimentos gourmet que se hace todos los años en la Gran Manzana.

Desde el 2014 que el INYM y varias empresas argentinas tienen presencia en ese encuentro -cuya edición 2019 termina mañana-, pero este año la participación tuvo un salto de cantidad de empresas y calidad en las presentaciones.

El nivel de firmas es récord y el gran pabellón de 75 metros cuadrados, también. Están las más grandes: Taragüí, Playadito, Rosamonte, Amanda, Piporé y CBSé. Pero también figuran otras como Cooperativa Mixta de Montecarlo (Aguantadora), Sanesa (Natura), Kraus y Pindó, que es fuerte en forestación pero tiene su pata yerbatera. La empresa de la familia Scherer llevó a los Estados Unidos un producto pensado para el mercado norteamericano: Puerto Mate, una bebida fría. También llevó una yerba mate de molienda fina que es sólo hoja (sin palo), ideada para prepararla como si fuera té.

Las Marías también desembarcó con una propuesta ideada para el consumidor de los Estados Unidos: la Taragüí Mate Experience, un producto con un packaging muy vistoso destinado exclusivamente al mercado externo. Uno de los ejes es explotar el poder antioxidante y la fuente de energía natural que representa la yerba mate”, explicó Nicolás Jovanovich, gerente de mercados externos de Las Marías.

Degustando la yerba mate de otra forma

Otra pata importante de la estrategia fue la degustación que llevó adelante el INYM a través de la reconocida sommelier Rocío Cáceres, quien estuvo preparando bebidas frías y calientes.

“La idea es promocionar el consumo desde la infusión, como si fuera un té”, explicó Cáceres a Economis. “Tenemos diferentes ingredientes, menta, jengibre, canela, piel de naranja, uso también eneldo”, señaló.  “Fusiono yerba mate siempre de base con otros ingredientes, estamos haciendo diferentes mezclas. También ofrecemos la yerba con guaraná de CBSé, que a la gente le encanta”, detalló.

Sin termo ni bombilla. Rocío coloca yerba en una tetera con otros ingredientes, agua caliente a 75 grados y deja infusionar por 3 minutos: “Van muy bien los dúos, yerba mate con otro ingredientes”.

Influencers y página web pensada para los Estados Unidos

La estrategia impulsada por el INYM y un grupo cada vez mayor de yerbateras para conquistar el mercado norteamericano arrancó hace un par de años. El INYM contrató una consultora y diseñó una página web en inglés, exclusivamente para ese mercado, que se llama www.sayyestomate.com (“Dile si al mate”).

Ahí se destacan varias influencers norteamericanas que promocionan la alimentación saludable, las bebidas o la cocina gourmet. La más importante es Keri Glassman, una referente en nutrición y cocina saludable.

Mercado en alza

Las firmas yerbateras que exportan a los Estados Unidos lo hacen vendiéndole a 3 o 4 grandes distribuidores que están en Miami, California y Nueva York/Nueva Jersey. Las exportaciones de yerba mate a Estados Unidos alcanzaron los 805.000 kilos el año pasado. Este año esa marca se superará, ya que en enero-mayo ya se vendieron 415.000 kilos.

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Entrevista al sorprendente empresario formoseño que compró casi la mitad de California Supermercados

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FORMOSA. Ricardo “Pilo” Cáceres es el empresario formoseño que la familia Roulet, controlante de Supermercados California, eligió para tenerlo como socio. Fue hace siete años, cuando adquirió el 43,7% de la popular cadena posadeña.

En momentos en que negocia ampliar esa participación -de la que no puede comentar grandes novedades aún, salvo confirmar que las conversaciones existen-, aceptó un mano a mano con Economis para contar su sorprendente historia, de esas que inspiran.

Cáceres se hizo literalmente de abajo, cuando su padre, un ex ferroviario puso en 1948 un almacén de barrio y él, de chiquito, lo acompañaba sentado en el mostrador. “Nosotros decimos que tenemos 70 años de comerciantes”, explica este hombre de 71. El almacén de barrio pasó a ser de ramos generales, después mayorista y después supermercado. Y más tarde empezaron a abrir sucursales.

Hoy es dueño de la cadena de Supermercados Cáceres (Formosa capital), compró hace 17 años la cadena Impulso, de Corrientes. Tiene campos donde produce buena parte de la carne que vende, camiones para hacer la logística y participaciones en otros negocios. En todo el NEA tiene unos 2.000 empleados y es el mayor empleador privado de Formosa.

Economis recorrió la sucursal principal de Cáceres, un hipermercado con patio de comidas, 3 cines, un centro logístico donde cada día entran decenas y decenas de camiones, una panadería que funciona las 24 horas y una fábrica de pastas gigante. Pero sin dudas, lo más peculiar de Cáceres Supermercados es su dueño.

Hincha de River, muy futbolero, Cáceres tiene un indudable olfato para lo popular. ¿Cómo gasta, qué le gusta y qué atrae al público masivo?

En su rubro esa intuición hace la diferencia y es algo que muchas veces escapa a los gerentes con muchos títulos académicos de las cadenas multinacionales, como Walmart, Carrefour o Cencosud (Jumbo, Disco).

De cada 3 personas que pasan, al menos 2 lo saludan. Muchos se acercan y le dan la mano. Con frecuencia es gente modesta, que normalmente podría sentirse algo intimidada de ir y cruzar unas palabras con un importante empresario como este formoseño. Cuando se lo hacemos notar, apenas sonríe pero la mirada le brilla. “Mi padre era una persona solidaria y nosotros tratamos de continuar”, dice. Hay una escuela que lleva el nombre de Juan Bautista Cáceres, el padre de “Pilo”. Una vez al mes, Cáceres hace cargar un camión con material para reciclar que va al Garraham y ayuda a mucha gente.

Cuando viaja a otros países, a Cáceres le gusta mucho mezclarse entre la gente, viajar en colectivo y observar costumbres. Apasionado por el fútbol, desde 1978 tuvo asistencia perfecta a todos los mundiales para ver a la Selección. “México 86 e Italia 90 fueron de los mejores, pero Rusia también estuvo muy lindo, lástima que Armani no pudo sacar contra Francia esas pelotas que en River sí saca”, recordó, este centrodelantero que jugó hasta hace dos años en súper veteranos.

-¿Qué participación de California Supermercados compró?

-Tenemos 43,66% de participación a la cual llegamos a través de un amigo empresario, Don Santiago Roulet. A Santiago le preguntamos si podíamos participar porque una parte (de sus socios) querían vender y nos dijo: “con mucho gusto queremos que sean nuestros socios”. Creo que es porque saben que somos trabajadores y empezamos de muy abajo, como todos. Nos autorizó y compramos ese 43,66 por ciento.

-¿Con la experiencia que tiene aporta ideas y participa en la gestión de California?

-Mmmmseee. Si. Soy director, pero estamos ahí nada más, porque creo que a California no hay que aportarle mucho, es una empresa líder en el NEA. California es una empresa muy distinguida dentro del supermercadismo argentino. Se distingue por la calidad de los productos, la atención y muchas cosas y además es líder en Posadas. Hace todo bien y tiene una clientela con la camiseta bien puesta. En Posadas no vas a ver un Carrefour, por ejemplo. Quizás por el sentido de pertenencia que tiene el misionero. Pasa lo mismo en Corrientes con Impulso y en Formosa con Cáceres.

-Me imagino que lo eligieron a Usted… Porque ofertas de compra debe haber tenido California en todos estos años.

-(Sonríe) Si, si. Yo creo que sí. Nos eligieron a nosotros, porque a lo mejor calzamos los mismos guantes. Esa empresa también se inició de abajo, como nosotros. Y seguramente porque somos del NEA también.

-¿Cómo son sus otras cadenas de supermercados?

-Comenzamos con Supermercados Cáceres, en 2002 compramos la totalidad de “Impulso” de Corrientes, que eran 8 locales. Después en el 2009 compramos en Resistencia, en donde tenemos 3 locales de Impulso. Acá en Formosa son 9 supermercados y un mayorista. Entre Resistencia, Corrientes y Formosa son aproximadamente 1.500 personas. Después tenemos campos, producimos nuestra propia carne, pero no llegamos a autoabastecernos porque acá y en todo el NEA se come mucho asado. Así que compramos también carne afuera.

-¿Cuál es la clave para poder crecer y tener un expansión a nivel regional?

-Mi padre era un desarrollista nato, el siempre estaba invirtiendo. Decía que el capital tenía que estar al servicio de la gente, siempre fue reinvirtiendo. Así nos contagió y nosotros lo contagiamos a otras provincias. La empresa la hicimos crecer con mi hermano, cuando a mi papá le tocó trabajar, Formosa no era lo que es ahora. Todo el NEA creció mucho.

-¿Cómo ve el país?

-Ahora lo veo con muy buenas perspectivas. Será que pensamos siempre en positivo, pero lo veo bien. Lo veo bien porque hace una semana o dos que ya no los escucho a los formadores de precios decir: “mirá que el dólar aumentó”. Está estable, y bajando en algunos casos.

-¿No ve una crisis el año que viene?

-La crisis… Creo que siempre hubo crisis en el país, a veces un poco más, un poco menos. Lo que pasa es que al gobierno de turno le toco normalizar cosas que le llevó más tiempo hacerlo. Creo que en el tema de esto hay que ser previsor y ahorrar par épocas de “vacas flacas”. Pero hay personas que tienen otra filosofía de vida y a lo mejor no piensan así, está bien. Pero crisis siempre hubo en el país, y crisis significa también oportunidad.

-¿Usted como empresario, sigue con atención la definición de quién va  ser el próximo Presidente?

-Si, pero no mucho. Pienso quién va a ser, porque no te olvides que si al Gobierno Nacional le va bien a las provincias les va a ir mejor. Tenemos que ver a ver de qué manera, cuál es la mejor oferta de los políticos, hoy los políticos están un poco desgastados por un montón de cosas. Espero que ganen los que tienen otra forma de pensar, de no volver al pasado. Al clientelismo. A la falta de respeto a la gente que piensa distinto. De cualquier color, ¿eh? No soy político, somos trabajadores, nomás. Siempre digo que somos almaceneros mejorados (risas).

-Paga impuestos, sueldos… ¿Cuando ve a los políticos ocupados con tanta rosca especulando para ver cómo sacan ventajas electorales… qué piensa?

-Jajaja. Paren y pónganse a trabajar un poco o a gastar menos (risas).

-¿Quién es el culpable de la inflación?

-Siempre nos culpan a nosotros (los supermercadistas). Porque nosotros estamos al frente. Doña Rosa es la que te reclama. Los amigos que pasan por acá me dicen, “aumentaste el pan”. “Y si, no podíamos aguantar”, les digo. También los formadores de precios tienen estipulado que cada tres meses tienen  que aumentar el 15 por ciento.

-¿Quiénes serían los formadores de precios?

-Yo digo las grandes multinacionales de consumo masivo, después las regionales o empresas argentinas los van siguiendo. Si aumenta el dólar, la gaseosa aumenta. Para ellos el motivo principal es el dólar. Todo tiene un insumo en dólares, aunque sea un 5 por ciento.

-¿Cuando recibe un producto con aumento traslada inmediatamente ese incremento?

-Tratamos de trasladarlo por partes. Si es 5 por ciento, aumentamos 2,5 y después para la próxima entrega aumentamos el otro 2,5 por ciento. Tratamos de no aumentar de un día para otro. No tenemos las posibilidades que tienen las grandes superficies, los Carrefour, Coto, La Anónima, Walmart. Ellos tienen la posibilidad de hacer a fin de mes el 70 por ciento de descuento en el segundo producto de la misma marca, a nosotros los fabricantes no nos dan esa posibilidad.

-¿A ustedes no se lo dan ese descuento?

-Algunas si, pero otras no, y sólo por productos muy puntuales. Si ellos tienen 30 artículos para hacer esa forma de venta, que yo le digo engañosa. Porque a veces tenés que ir con un economista para entender qué estas comprando y cuál es el descuento final.

-¿Estas tasas de interés altas juegan a favor o en contra de los supermercadistas? Las cadenas también pueden financiarse con proveedores (pagarle a plazo) y aprovechar la liquidez que da vender al contado para colocarla con estos altos rendimientos.

-Si, un poco puede ser. Pero nosotros pagamos a los proveedores de contado, o como mucho a 7 o 21 días. Las grandes cadenas pagan a 3 meses.

-¿Cómo trabajan con la industria yerbatera de Misiones y Corrientes?

-Compramos mucho yerba de distintas marcas. Cada provincia tiene su marca líder. Tenemos muy buen trato. Los yerbateros son muy buenos empresarios, muy trabajadores, igual que los supermercadistas. De acá de Formosa se vende bien la marca “Clareando” y Romance, Rosamonte en sus distintas versiones. En Corrientes, Playadito es líder.

-Las yerbateras siempre hacen notar que ellos no cobran el precio que Ustedes cobran en góndola. ¿Le ponen mucho margen al preico de la yerba?

-Ellos ponen su precio de venta. Y nosotros después le ponemos el margen que nosotros podemos marcar. No todos tenemos el mismo costo fijo.

-¿Un paquete de un kilo de yerba que usted vende a 140 pesos, a cuánto se lo pagó al fabricante?

-Nosotros marcamos con un 35 por ciento, aproximadamente, y después tenemos ofertas puntuales. Pero siempre tratamos de cuidar el bolsillo del cliente que nos elige.

 

Fotos: NF- Noticias Formosa

 

 

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Andresito, la cooperativa que en silencio y desde lejos, está por meterse entre las diez yerbateras más grandes de la Argentina

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En el competitivo negocio yerbatero se suele hablar mucho de dos prestigiosas cooperativas que dan que hablar por su innovación y crecimiento. La correntina Liebig, que produce Playadito, y la misionera Piporé. No es para menos, son número dos y siete, respectivamente, de este mercado que controla el producto de consumo masivo más popular del país. Tampoco se puede dejar de mencionar a la Cooperativa de Montecarlo, que con su yerba Aguantadora está en el puesto nueve.
Sin embargo corriendo desde atrás, en forma muy silenciosa y radicada en el punto más remoto de la provincia, otra asociación de productores está a punto de meterse en el “top ten” de las empresas yerbateras. Se trata de la Cooperativa Yerbatera Andresito, que el año pasado quedó en el puesto once con un crecimiento de sus ventas del siete por ciento, considerada una “tasa china” en este mercado maduro.
Tenemos objetivos para los próximos años y queremos seguir creciendo”, dijo Héctor Hessler, su presidente, en una entrevista exclusiva con Economis.

Andresito es una cooperativa nuevísima para el negocio yerbatero, nació en agosto de 1983, apenas unos meses después del regreso de la Democracia al país, cuando Andresito daba sus primeros pasos como colonización y el pueblo más joven de Misiones por ese entonces. Liebig se fundó en 1926 y Piporé en 1930, igual que la Cooperativa Mixta de Montecarlo.
 

Haciendo patria en la punta de la Argentina
Fundada por productores misioneros que llegaron en muchos casos desde otros puntos de la provincia, aprovechando el loteo de tierras para poblar ese rincón remoto del país y hacer patria, recién en los años 90 empezaron a elaborar su marca propia: Andresito.
“A nosotros el costo de los fletes nos influye mucho más que a las yerbateras del Sur de la provincia o de Corrientes”, explicó Hessler, ilustrando lo que cuesta hacer un producto que luego termina en góndolas en Santa Fe o Buenos Aires, desde la punta de Misiones.
Uno de los méritos de Andresito fue, justamente, hacer de esa debilidad una fortaleza. Porque el gran argumento para crecer fue la extraordinaria calidad de las tierras propia de esa región de Misiones.
A eso le agregaron inversión en nuevos secaderos en los últimos años y una gran perseverancia. “Hicimos un trabajo de hormiga, apostando a la calidad”, explicó Hessler, quien tiene mandato como presidente hasta este mes.
La Cooperativa Andresito está integrada por 134 socios que en unas semanas elegirán el nuevo presidente, con mandato por un año. Hessler está por terminar su tercer ciclo. “Los socios decidirán, también elegimos el consejo de administración”, explicó el también productor junto a sus hermanos.
A continuación, reproducimos una parte del diálogo con este oriundo de Alem que llegó de muy joven junto a sus padres y hermanos en el año 1980, con el mismo objetivo que los demás: hacer una efectiva ocupación de una parte del suelo argentino intrusado por brasileños y paraguayos que se instalaban en forma ilegal aprovechando que ahí no había nada. Cuando Andresito era un rincón remoto y olvidado, donde no había absolutamente nada, ni caminos ni luz eléctrica.
¿Quién iba a decir que de un lugar así podía salir un producto de consumo masivo de élite?
Quizás por eso, Hessler deja entrever un profundo sentimiento de amor por la Argentina, cuando lo consultamos sobre cómo ve esta crisis económica.
“Como argentino, cuando mi padre estaba en vida, él siempre hablaba de las crisis que tiene Argentina, y decía que Argentina no se queda con la crisis. Argentina sale, porque tiene un pueblo muy patriota que defiende su patria”, explicó.
“Por ahí uno viene teniendo esperanza cada año, y a veces la esperanza desfallece, a veces te da lástima, es un país muy rico en todo sentido, porque tenemos diversidad, buenos campos, tenemos turismo, tenemos minería, petróleo, a veces uno piensa por qué nos va como nos va y si realmente es falencia de las administraciones, gobiernos de turno o tenemos demasiados presiones de países de fuera que no les interesa que Argentina crezca”, se explaya.
-Acaban de recibir un préstamo de la Provincia al 14% para levantar una parte de la cosecha, ¿cuánto les sirve esto?
-Es una ayuda importante, llega en un tiempo justo, como todos sabemos la situación económica está difícil complicada para acceder a crédito, porque acceder es fácil pero el tema es son las altas tasas de interés que nadie puede tomar, por más que quiera o lo necesite. De esa forma conseguimos por parte del IFAI fondos con muy buenas tasas es un apoyo muy importante para el sector de las cooperativas (N. de la R.: el IFAI le prestó a 20 cooperativas).
-Recibieron 5 millones, pero necesitan mucho más para levantar la cosecha.
-Bueno si vamos por lo que necesitamos, nosotros acopiamos 20 millones de kilos de hoja verde y necesitaríamos para cumplir al día con los socios solamente en materia primera más de 200 millones ($230 millones al precio oficial de $11,5/kilo), pero siempre es bienvenido cada peso, como decimos.
-¿Cómo cubren el resto?
-Nosotros nos manejamos con nuestra única entrada, que es la venta del paquete de yerba, lo que se venda en el mes se distribuye equitativamente a cada socio, el tema se complica cuando estamos en plena cosecha.  Porque lo que es servicio (tarefero, flete, etc.), quincenalmente hay que cumplir, y eso es efectivo, al personal no le podés decir te doy un cheque a 30 o 60 días.
-¿De dónde sacan las fondos?
-En la cosecha destinamos los fondos a servicio, al productor que trae la yerba le damos para pagar el costo de la cosecha, el flete. Y le pedimos al socio que en esos meses no haga compromiso y espere, pagamos desde agosto en adelante al socio, pero en los meses de la cosecha tratamos de solucionarle los problemas que se presentan.
-Hicieron lo necesario para sacarse a los bancos de encima en este momento…
Nosotros cuando vimos el panorama bastante complicado saneamos todo lo que es la deuda bancaria. Ahora mismo sólo tenemos un préstamo del Banco Nación que era en ese momento con una tasa baja a 5 años. Antes teníamos con el banco Macro y con el Nación, warrants. Pero lo saldamos el año pasado. Hoy nos prestan los bancos, pero no queremos tomar dinero con una tasa que debe rondar el 60%, es imposible.
-¿Cómo están en el mercado?
-Nosotros somos los undécimos, en los últimos años crecimos en ventas, incluso en 2018 crecimos más de lo que habíamos acopiado en hoja verde, estamos como marca impuesta.
-¿Hace mucho o en los últimos años?
-Por ahí no teníamos información de 3 o 4 años anteriores, pero sí de 2018, ahí podemos decir que estamos 11º.
-¿Cuánto hace que está como Presidente?
-Tres años, ahora tenemos en el mes de mayo asamblea y cada año se vuelven a elegir las nuevas autoridades, veremos lo que decidirá el asociado. En total son 134 socios. Si bien está cerrado, un socio le puede vender a un tercero la totalidad de sus cuotas societarias. Además, acopiamos yerba de productores que no son socios.
-¿En qué mercados venden su yerba? La mayoría de las yerbateras elige bien a qué centros urbanos abastecer.
-Nuestro fuerte es la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Santa Fe, Rosario y Capital Federal, también, ahí estamos más con los mayoristas. Nosotros tenemos un coordinador de ventas que está basado en Luján (a 60 kilómetros de la Capital Federal) y a la vez, vendedores en diferentes lugares y representantes. Hacemos la entrega directa desde la cooperativa.
-¿Cómo ve los precios y la suba de costos?
-Si vamos a la materia prima, subió un 37,5 por ciento (la hoja verde, luego del laudo de Nación), eso también repercute en el costo de elaboración. El tema es todo lo que es insumo está aumentando dos veces por mes, el tema de flete, estamos en un lugar complicado por la distancia, nos influye mucho los fletes, más que las empresas que están en Corrientes. Estamos por ahí con un margen pequeño de ganancia, pero tenemos que estar en el mercado.
-¿Tienen objetivos de crecimiento?
-Sí, nuestro objetivo es seguir creciendo, invertimos mucho en la parte del establecimiento, hace unos años atrás reformamos todos los secaderos, depósitos, con maduración acelerada, pero es con calor, que no tiene nada que ver con las famosas cámaras y tratamos de mejorar cada día para sacar un producto más confiable y de mejor calidad.
-¿Cómo hicieron con poca publicidad tradicional para ser los número 11 del país?
-Nosotros lo que es publicidad por ahí invertimos poco, lo que si se venía haciendo es un trabajo de hormiga, a la vez manteniendo la calidad, para que el consumidor siempre reciba la misma calidad.
-¿La calidad es la nueva publicidad para crecer en este negocio? ¿Miran la evolución de la Cooperativa Liebig con Playadito a partir de esas premisas?
-Sí, yo creo que Playadito es un ejemplo de la perseverancia y con calidad, sin calidad no se crece.
-¿Cómo hicieron las cooperativas para ser competitivas en un rubro tan competitivo, valga la redundancia?
-Se puede, se puede competir, muchas veces es con un costo altísimo, en todo sentido, en lo económico, una cooperativa tiene que estar al día en todo lo que es la parte impositiva, tiene que facturar todo lo que es ingreso de hoja vede, de salida, por ahí en esa parte están un poco más perseguidas las cooperativas.
-¿Y también hay que tomar decisiones difíciles a nivel humano, para estar a la altura de las grandes empresas de este rubro?
-Sí, nosotros nos manejamos con un consejo y generalmente las responsabilidades recaen sobre el presidente, secretario y tesorero, que estamos todos los días. Una cooperativa no es una entidad de beneficencia. Los socios tienen derechos, pero también tienen obligaciones.

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¿Es David Bowie un paquete de yerba?

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A lo largo de una carrera de casi cinco décadas, David Bowie no sólo fue reconocido por ese talento musical inigualable que dio origen a canciones comoSpace Oddity, Ashes to ashes y The stars (are out tonight). También triunfó como actor de Hollywood ( Laberinto y El gran truco) y fue un innovador de la moda, con varios looks disruptivos que dejaron huella.
¿Qué tiene que ver todo esto con la yerba mate? En principio, nada, hasta que el usuario de Twitter @WilburyMax se le ocurrió comparar algunas de esas extravagantes prendas que el Duque Blanco vistió a lo largo de su carrera con distintos paquetes de este producto para preparar la infusión tan popular en la Argentina, Uruguay y Paraguay.

Bowie no es el primero que cae en estas comparaciones. En las últimas semanas, las redes sociales se han llenado de este tipo de hilos donde los atuendos de Lali Espósitoson equiparados a paquetes de galletitas o los de Cristina Kirchner con los que usa Daenerys Targaryen, el personaje de Emilia Clarke en Game of Thrones .

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¿Qué hacemos con la yerba mate?

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¿Qué hacemos con la yerba mate? El 2018 cerró con un récord de exportaciones y un consumo por el techo en el mercado interno. El último laudo de la Nación fue superior a la inflación acumulada en el año. Pero el productor sigue penando miserias y el sector industrial está a un peso o dos de diferencia de no poder cerrar un balance, con deudas acumuladas por 3.627 millones, 50 por ciento más que en 2017, como consecuencia de las tasas por las nubes para contener la inflación.
Parece eterna la pelea por el precio, pero este último acuerdo tuvo la particularidad de tener a los dos extremos de la cadena acosados por la suba de precios, que dispara los costos de producción y al mismo tiempo le pone techo al consumo con precios que pesan en bolsillos cada día más deprimidos.
¿Cómo salir de la coyuntura? ¿Cómo recuperar el esplendor del bautizado oro verde? Las respuestas son múltiples y este artículo de Economis no pretende darlas todas, sino generar nuevas preguntas y nuevos debates en un sector que tiene dos o tres elementos externos de riesgo: la yerba es hoy un incipiente commodity cuya producción se expande en Paraguay, Brasil y… en Kenia (a modo de prueba). Como toda commodity, compite por precio en un mercado global.
Como punto de partida, el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad -candidato a gobernador por la Renovación- sugiere, en tiempos de alta volatilidad financiera, establecer un mecanismo de actualización permanente de costos y precio, para eludir discusiones perennes sobre el valor de la materia primera y evitar que se paralice la actividad. Sería un mecanismo similar al índice de la construcción, que permite, mediante los valores de insumos, determinar un promedio que rige para toda la actividad. Despejado ese debate, se podrán sentar las bases para fortalecer al sector.
“No puede ser que vos tengas un precio anual fijo con una volatilidad cambiaria e inflacionaria del 50 por ciento. Obvio que eso se ajusta solo en las áreas superiores y las intermedias quedan relegadas, porque todas sus variables se ajustan a la base de precio”, argumenta Herrera Ahuad.
Un directivo de una de las principales firmas yerbateras tiene una idea revolucionaria en el contexto actual: fijar el precio en planta y dejar el resto de la cadena al libre mercado. ¿Por qué? “Porque el precio de la materia prima se fija teniendo en cuenta una producción de 2.496 kilos por hectárea y la mayoría hoy produce seis mil por hectárea. Un promedio ideal sería 4.875 kilos por hectárea. Menos que eso es ineficiente y a ese productor hay que asistirlo para que mejore su productividad, no subsidiarlo”, explica. Lo mismo sucede con los secaderos: el precio se fija tomando en cuenta una productividad de dos mil kilos por hora, cuando la mayoría está consiguiendo diez mil kilos/hora. Y eso eleva los costos, encareciendo el producto.
En el sector industrial consideran que sin una reforma impositiva de fondo, la situación seguirá siendo endeble en todo el sector, ya que hay mucha informalidad laboral -en la escala más baja se calcula que hay 4.500 tareferos en negro- e impositiva, en la más alta, ya que un productor con buenos rindes, queda atrapado rápidamente en el impuesto a las Ganancias y termina ganando menos que el que está más abajo en la escala. “No hay una solución sola. Hay que empezar a hacer cambios estructurales”.
El ministro del Agro, José Luis Garay está convencido de que el primer paso es transparentar toda la cadena. El Centro de Transacción Electrónico -como ocurre con el trigo o la soja- permitirá seguir las operaciones online y ahí termina el 90 por ciento de los problemas, sostiene Garay. También advierte que los representantes de cada sector sentados en el Instituto Nacional de la Yerba Mate, deben ser “genuinos”, es decir, elegidos por el voto directo para que voten en defensa de sus intereses, al mismo tiempo que se debe quitar la unanimidad en la definición del precio dentro del organismo. “Que sea por dos tercios o tres cuartos en un directorio de doce”, indica. “Con estas medidas se transparenta el mercado y se termina con la marginalidad, que perjudica al resto”, insiste. Para Garay, la transparencia en el sector y culminar el registro de productores, son pilares fundamentales para pensar en la yerba del futuro. El mapa de la yerba indica que hay 166.737 hectáreas, pero puede haber más no incorporadas.
El presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate, Alberto Re, deja varias definiciones. La primera, contundente, es que la yerba no nos salva”. Lo que quiere decir es que no se puede pensar a la yerba como si fuera la cosecha que esperanza al Gobierno nacional con la lluvia de dólares, sino como la parte de una chacra que debe producir otras cosas.
“Cuando digo que no podemos vivir solo de la yerba, digo que tenemos que analizar el tema yerbatero en un contexto de desarrollo industrial también de las otras actividades agrícolas y forestales”, insiste.
Re lamenta que parezca que el sector yerbatero siempre esté intentando apagar incendios, en lugar de proyectarse a futuro. Pero trae algunos elementos a la mesa. Hay un plan maestro, desarrollado en 2013, con una visión de largo plazo, con algunos puntos que se están cumpliendo y otros todavía en proceso. Sin embargo, pocos recuerdan ese trabajo.
Entre las misiones de ese documento, aparecen ser proveedores confiables y trabajar por condiciones sociales que hagan al desarrollo del productor.
Re reconoce que “falta una mirada integral para alcanzar metas comunes”.
“Vivir (sólo) de la yerba, no es posible. No somos el ombligo del mundo. Y al mismo tiempo, hay que defender una producción que le genera a Misiones, a precios actuales, ingresos por cerca de ocho mil millones de pesos. El tabaco es un tercio de eso”, argumenta.  El presidente del INYM admite que la ley sancionada en 2002 puede revisarse, pero
“La idea del oro verde no es del todo buena. No es petróleo. Ya no estamos solos en el mundo. Hace unos años, en un Congreso de Brasil sobre la yerba mate se planteó que hoy es una commodity y que se globalizó. Varios países plantan y compiten por precios. En Chile, la yerba de Brasil entra más barata que la nuestra y es una competencia agresiva. Es decir, el mercado también fija el precio”.
Por eso, insiste en que es necesario posicionar a la producción yerbatera como una alimenticia, con los mejores estándares de calidad. Pero, advierte, “eso no necesariamente paga más”.
“Para el futuro, es necesario que el colono tenga mayor productividad y defienda el precio asociado en cooperativas”, proyecta. Y alienta. “Es necesario incorporar tecnología y crear nuevos productos a base de la yerba mate. Hay mercados potenciales en bebidas, energizantes, cosmética y hasta en la salud”, explica. “Pero hay que animarse a experimentar e invertir”, pide.
“La publicidad tácita de tener a Messi, Dybala, Ronaldo, Antoine Griezmann, el Papa, Obama o Xi Jinping es invalorable y hay que saber aprovecharlo. Pero entre todos”, sentencia.


No es el único que plantea la necesidad de una concertación. Juan José Szychoski sostiene que la clave del futuro pasa por dejar de lado las ambiciones sectoriales. “De otro modo, las crisis va a ser cada vez peor. Con la modificación del código alimentario, estamos yendo a un producto de mejor calidad, que aumenta lentamente el consumo local e internacional. Pero trabajando juntos podemos encontrar un mercado mayor en el que el único límite es el mundo. Pero lamentablemente caemos en la pelea del día a día”, reflexiona.

Para Szychoski, el pedido de 13,50 pesos para la hoja verde era irracional “para el momento”, pero quizás en un par de meses, si la inflación sigue desbocada, puede ser justo. Pero no quiere decir que el productor no deba recibir un mejor precio, aclara, sino que al plantear precios sin justificaciones técnicas, lo que hace es dispararse hacia arriba los valores en la cadena productiva. “Cuando se comenzó a hablar de ese precio, los supermercados aumentaron para cubrirse y los molinos aumentaron su stock a precio más bajo. ¿Quién pierde?”, argumentó.  Según sus datos, la yerba aumentó en góndola a 120 pesos el kilo porque los supermercados se cubrieron de los 13,50 pesos eventuales, es decir, por expectativas que no se cumplieron, pero que perjudican al consumidor y, en última instancia, al mismo productor si caen las ventas. 

“Debemos ponernos de acuerdo en cosas básicas, no más trabajo en negro, mejorar calidad, nos faltan controles, muchos y buenos. Con eso, tenemos las dos puntas de la cadena solucionadas”, indica.
El candidato a gobernador del Frente Popular, Agrario y Social, Isaac Lenguaza, discrepa con el precio laudado y asegura que los 13,50 pesos eran razonables. “Dos pesos menos es una barbaridad que mata al sector”, cuestiona.
El abogado coincide en que hay que eliminar la unanimidad para fijar el precio en el INYM y sostiene que es necesario un estudio de costos más objetivo, con intervención del Estado provincial. “Después se respetar y controlar. Por eso insistimos en rápida puesta en funcionamiento del Mercado Concentrador para asegurar el precio fijado y si es necesario, que suba el precio en góndola”, sentencia.
El delegado de Agricultura Familiar de la Nación, Jerónimo Lagier, también quiere que el INYM fije el precio de salida de molino porque “la competencia entre marcas por el mercado hace que el precio a salida de molino sea mas bajo. Esto origina el “planchar” el precio”. Considera que si no hay cartelización, toda la cadena puede mejorar su situación.

El precio actual es razonable, implica un 67 por ciento de incremento interanual. Pero es probable que a fin de mayo los secaderos y molinos estén pagando incluso por encima de ese precio, porque hay poca yerba en stock (canchada), entonces van a salir a pagar por encima del valor oficial”, dijo Lagier, miembro de la Asociacion Rural de la Yerba Argentina (ARYA).

Desde la chacra, Cristian Klingbeil, es la nueva camada de la histórica Apam (Asociación de Productores Agrícolas de Misiones) plantea otra revolución para pensar en la yerba de las futuras generaciones. “Hay que eliminar los agroquímicos e ir hacia una producción orgánica, como está haciendo el té, que consigue insertarse en mercados más exclusivos y caros. También plantea que hay que asistir a los pequeños productores, pero con mejor genética y conocimiento para que se puedan equiparar a los más grandes. “No es lo mismo el tratamiento de un secadero al productor de menos de cinco hectáreas que al resto”, explica.
“Hay que buscar darle valor agregado a la yerba tradicional. Hay que buscar nuevos mercados y productos y que la política escuche más a los productores que conocemos lo que pasa en la chacra. El productor tiene miedo a la diversificación porque ya está quemado con planes que no llegan a nada. Quienes tienen yerbales de baja productividad, apenas sobreviven con bajos precios. Por eso debemos ir hacia una producción de mayor densidad, orgánica, que genera mayor valor agregado y se puede cobrar más, al mismo tiempo que protege el ambiente. que todos debemos cuidar”, culmina.

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