pobreza

Aunque el último dato marcó 52,9%, Milei afirmó que la pobreza bajó a 33% en los últimos meses

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El presidente Javier Milei inaugura el 143° periodo legislativo en un recinto semivacío. Entre otros temas económicos, en su discurso se refirió a la pobreza en la Argentina y citó las mediciones de la Universidad Di Tella y otros centros privados: “El índice bajó del 56% al 33% de acuerdo al último dato trimestral. En cantidad de habitantes, se traduce en 10 millones de personas que salieron de la línea de la pobreza”.

Y agregó: “¿Quieren terminar con la pobreza? Terminen con el curro de la política. Esta caída se vio impulsada por la baja de la inflación, el aumento sostenido de los salarios reales y las jubilaciones, y el aumento de la AUH en términos reales y del Plan Alimentar”.

La pobreza llegó al 52,9% en el primer semestre de 2024, según publicó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). De esta manera, el nivel de pobreza subió 11,2 puntos porcentuales con respecto del último semestre de 2023 y afectó a casi 25 millones de personas. Por su parte, el nivel de indigencia alcanzó el 18,1% e impactó sobre 8,5 millones de personas en junio de 2024.

Al cierre de 2023, en el final del gobierno de Alberto Fernández, la pobreza había sido de 41,7%, alcanzando a 19,5 millones de ciudadanos. Por lo tanto, si los datos que anticipó Milei se corroboran a fines de marzo, cuando el INDEC publique las cifras oficiales, la pobreza sería el mejor dato desde el segundo semestre de 2018, cuando el indicador había llegado a 32%.

“Probablemente la sociedad argentina sea una de las más familiarizadas con la frustración política de la historia moderna”, comenzó Milei. Según el mandatario, Argentina pasó de tener un 5% de pobreza en 1974 a casi un 50% en 2023, mientras que el mundo redujo la pobreza del 50% al 10% en el mismo período. “Es una aberración fruto de la casta política”, sentenció.

Para Milei, la historia económica del país ha sido una “larga agonía con pequeños intervalos de crecimiento”, interrumpidos por “brutos masazos de realidad”. Señaló que el fracaso de la dirigencia política generó una sensación de “ciclotimia política argentina”, donde la sociedad se ilusiona con cada nuevo gobierno solo para terminar desencantada.

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La Canasta Básica Alimentaria aumentó 107,2% en el 2024

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En diciembre, la suba intermensual fue del 1,5% y si se comparan los valores con el Salario Mínimo Vital y Móvil, este alcanza para 20 días de alimentos básicos.

La Fundación COLSECOR presentó el informe de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que contempla precios registrados en 30 localidades medianas y pequeñas de 7  provincias del interior de nuestro país. 

De este trabajo, que se realiza desde el 2021 y cuya frecuencia es mensual, se desprende que en diciembre un adulto necesitó $134.254 para cubrir sus necesidades básicas alimentarias. Ese valor determina la línea de indigencia. La suba intermensual fue de 1,5%, mientras que el acumulado en el año fue de 107,2%. 

El proyecto es realizado junto a Cooperativas de Servicios Públicos y los resultados indicaron que para una familia tipo (cuatro integrantes), la Canasta Básica fue de $414.846, mientras que en el caso de un núcleo familiar integrado por dos y tres personas, los valores ascendieron a $201.382 y a $330.266 respectivamente. Para hogares conformados por cinco individuos, el total ascendió a $436.327.

La Canasta Básica medida por la Fundación COLSECOR también es comparada con la evolución del Salario Mínimo Vital y Móvil, lo que permite realizar un seguimiento de la cantidad de días de alimentación básica de una familia cubierta por el salario. En este sentido el SMVM continúa alcanzado para alimentar 20 días a un núcleo familiar de cuatro personas. Lo que significa que sólo teniendo en cuenta los alimentos necesarios para no cruzar la línea de indigencia, una familia no llegó a alimentarse todo el mes con un SMVM.

Al analizar el comportamiento intermensual, el economista Gerardo Sánchez, asesor de la Fundación COLSECOR indicó que “el crecimiento de 1,5%, luego de dos meses seguidos por debajo del 1%, se explicó por una compensación entre la suba de la carne vacuna y la baja en la verdura y frutas. La carne aumentó en promedio un 8,8% y las verduras y frutas bajaron un 5,6% (explicado en gran parte por el fuerte descenso del tomate y de la papa).  Sin la baja del precio de estos alimentos, la suba final se hubiese situado por encima de 2%”. 

Por otro lado, el especialista analizó el comportamiento del valor de la Canasta Básica durante el 2024 y destacó que “en relación al valor de los productos, el bloque de alimentos que más subió en el año fue el de los lácteos (163% en promedio) liderados por los quesos que tuvieron subas por encima del 200%. Mientras que los dulces fueron los que menos aumentaron (40%) debido a la baja en el precio del azúcar del 10% en el año, producto del reacomodamiento en el mercado internacional de esta materia prima. La carne vacuna, principal bloque de la CBA, termina con un aumento de 103%, cifra cercana al promedio”. 

Sánchez indicó además que “otra cuestión que estuvo presente en los debates económicos es si el costo de la CBA medida en dólares creció (o no). Según nuestras estimaciones, durante el 2024 la CBA subió un 30% en dólares, pero si la comparamos con los valores previos a la devaluación de diciembre, se encuentra en los mismos valores en dólares que registró en septiembre y octubre del 2023”.

cba- DICIEMBRE - SMVM
 

El informe que presenta mensualmente la Fundación COLSECOR compara también los resultados con otras mediciones de la Canasta Básica que se realizan en nuestro país. Esta se efectúa al mes anterior, para contar con todos los datos. De esta forma, en noviembre, la Canasta Básica presentada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para un adulto equivalente fue de $197.257, mientras que en el Gran Buenos Aires fue de $142.149 (INDEC). La medición de la Fundación COLSECOR ese mes fue de $132.306, en Tucumán registró un total de $125.992 y en Mendoza $114.290″.

 La diferencia entre el valor promedio de las localidades medidas por Fundación COLSECOR con la del Instituto Nacional de Estadística y Censos en noviembre fue del 5,5% más caro en el INDEC.  

 

Canasta Básica Alimentaria

El proyecto que impulsa la Fundación COLSECOR desde junio del 2021, se propone generar información y profundizar el conocimiento sobre pequeñas y medianas localidades de nuestro país. A través de la iniciativa que es coordinada por la socióloga Natalia Calcagno, cada lugar conoce el nivel de ingresos que necesita un habitante para cubrir las necesidades básicas, valor que determina la línea de indigencia. Para medir la Canasta Básica Alimentaria se registran los precios del conjunto de alimentos que establece el INDEC. La medida de referencia utilizada por el instituto se define por los requerimientos calóricos mensuales de un adulto equivalente, hombre de 30 a 60 años de actividad moderada. 

Fundación COLSECOR

La Fundación COLSECOR nació en 2018 con el fin de promover a la Economía Social como factor de desarrollo para las localidades donde las cooperativas de prestación de servicios audiovisuales y digitales se encuentran insertas. Su presidente honorario es José “Pepe” Mujica.

COLSECOR es una integración de cooperativas y pymes, que desde 1995 reúne a entidades que prestan servicios de televisión por cable y telecomunicaciones en 300 comunidades de Argentina. 

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Sandra Pettovello anunció que el Gobierno prepara un “Índice de Capital Humano” que medirá la pobreza

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Coexistirá con la medición que hace el INDEC. A su vez, admitió que no esperaba que la pobreza “bajara tanto”.

La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, adelantó que prepara el “índice de Capital Humano”, que servirá para medir la pobreza y se elaborará utilizando otras variables más allá de los ingresos y coexistirá con la medición que hace el INDEC.

La funcionaria destacó la caída de la pobreza al 38% de la población, que se conoció la semana pasada: “Esta baja fue bastante sorpresiva, no pensábamos que iba a bajar tanto”, reconoció en una charla con un grupo de periodistas acreditados en Casa Rosada durante el brindis que realizaron integrantes del Gobierno con los cronistas que se desempeñan allí.

“El Consejo (Nacional de Coordinación de Políticas Sociales) va a analizar esos números, tenemos que ver por qué bajo tanto la pobreza. Nuestro objetivo es que la gente pueda autoabastecerse y tenga dignidad, con un empleo de calidad“, remarcó Pettovello.

A pesar de los datos favorables que trajo la última medición del INDEC al respecto, Pettovello adelantó igualmente buscará introducir una nueva manera de medir la pobreza.

En ese marco, anticipó: “Estamos trabajando con el Consejo para medir la pobreza no por ingresos, estamos haciendo un Índice de Capital Humano. No te puedo especificar cuáles son las variables (que empleará) porque todavía me tienen que presentar el trabajo”, detalló.

“No podemos cambiar el índice del INDEC, lo va a seguir midiendo a su manera cada seis meses. Éste va a ser el Índice de Capital Humano específicamente. Lo queremos tener listo lo antes posible pero no sabemos el mes en que va a ser”, agregó.

Y finalizó remarcando que el Gobierno buscará “seguir invirtiendo en Capital Humano mientras vaya mejorando la economía, en todo lo que tiene que ver con terminar con el analfabetismo, que las personas coman en las mesas familiares y no en comedores y que tengan trabajo de calidad“.

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Las buenas señales que dejó el tercer trimestre

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El país está todavía, ya cerrando el año, lidiando con los efectos de una feroz recesión inducida de inicios de año, inflación que se fue moderando aunque todavía en niveles muy superiores a cualquier país de referencia, salarios que intentan sacar la cabeza del pozo y actividad que se mueve de manera heterogénea. 

Aún con eso, el tercer trimestre y los primeros datos que corresponden al cuarto muestran que podríamos estar frente a las instancias finales del padecimiento para pasar a un proceso de recuperación. 

Se puede pensar en la analogía de las inundaciones: primero hay que rogar que deje de llover y una vez que eso ocurre, hay que comenzar a sacar el agua de adentro de la casa e intentar recuperar lo perdido. El escenario actual muestra que dejó de llover. 

El primer dato alentador lo conocimos a inicios de semana: el PIB, si bien aún por debajo de los niveles del año pasado, se incrementó 3,9% en el tercer trimestre contra el trimestre anterior. Se trata de la suba trimestral más fuerte desde la salida de la pandemia. Naturalmente, ante períodos de fuerte crisis y caída, la normalización (o el intento dé) produce rebotes importantes. No por ello hay que esperar niveles similares de suba para los trimestres venideros, pero es un excelente punto de partida para alentar el crecimiento. 

De la mano de eso, este viernes conocimos el dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que corresponde a octubre. Este es un indicador adelantado que permite anticipar la forma en que se está moviendo el PIB y la actividad económica, pero a diferencia del dato definitivo del PIB, se lo mide a nivel mensual. El EMAE en el tercer trimestre había mostrado una suba del 3,9% contra el trimestre anterior, por lo que anticipó de manera precisa el alza del producto. Ahora conocimos el dato de octubre, que mostró un crecimiento mensual del 0,6% y si bien sigue debajo de igual mes del año anterior, recortó mucho la caída (estaba en -8,4% en marzo y quedó -0,7% en octubre). 

Pero lo más importante que dejó el EMAE de octubre es que el nivel de actividad en ese mes ya superó el de noviembre de 2023, es decir, previo al cambio de gobierno. En otras palabras: la actividad económica ya recuperó todo lo perdido durante la actual gestión de gobierno

Dato alentador, desde ya, aunque hay que ser prudentes en este caso: la suba de la actividad es altamente heterogénea: lideran sectores como la minera y el agro, mientras que la industria, comercio y construcción siguen atrasados

Esto genera el desafío de continuar expandiendo la actividad para abarcar a los sectores más sensibles al mundo económico nacional (y los que generan más empleo). 

Por otro lado, conocimos los datos del mercado de trabajo también del tercer trimestre: la desocupación sigue en niveles superiores a igual período del año anterior (6,9% vs. 5,7%) aunque desaceleró bastante en relación con el trimestre anterior (era 7,6%), mientras que la tasa de empleo está 0,5 puntos debajo del 2023 pero +0,2 respecto al segundo trimestre del corriente. Podemos inferir que la mejora en la actividad redundó en el mercado de trabajo, aunque en una intensidad mucho más leve. 

En este caso, vale la pena profundizar el desempeño de Posadas. En términos generales, hay sentimientos encontrados: si miramos las tres principales tasas del mercado de trabajo, Posadas mostró una baja en la tasa de desocupación (de 6,3% del segundo trimestre al 3,4% en el tercero). Eso se celebra, pero se prenden ciertas alertas cuando ahondamos en las razones de esa baja: concluimos que se debió no a un aumento del empleo (que se mantuvo constante) sino un aumento en la inactividad. Dicho de manera simple: hubo seis mil personas que dejaron de ser desocupadas no por haber pasado a ser ocupadas, sino porque se retiraron del mercado de trabajo (es decir, dejaron de buscar trabajo) pasando a ser inactivos. Es difícil distinguir razones concretas de ese movimiento y solo podremos saberlo con mayor precisión cuando el INDEC abra los datos crudos de la Encuesta Permanente de Hogares para el período analizado (lo que sucederá recién a principios de febrero de 2025). 

En resumen: el empleo se mantuvo estable, que podría ser algo destacado si miramos el vaso medio lleno desde una perspectiva de la estabilidad, aunque el deseo naturalmente era lograr la expansión. La desocupación bajó, lo cual es positivo en el sentido de no agrandar la población desocupada, pero no lo es tanto si miramos las razones de la baja. En el contexto en que se produjo este resultado, no es para nada malo; por el contrario, permite sentar mejores condiciones para lograr mejoras genuinas hacia adelante.

Pero ahondemos un poco más y se van a observar ciertos indicadores que resultan de interés. En primer lugar, la tasa de ocupados demandantes de empleo en Posadas (es decir, aquellos que tienen una ocupación pero están buscando otra) cayó del 14,2% al 11,9%. A su vez, la tasa de subocupación (ocupados que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias) bajó del 15,1% al 12,8% y la tasa de subocupación demandante de empleo (es decir, las personas subocupadas que están buscando una segunda ocupación) cayó del 11,6% al 10,5%. 

¿Por qué esto es relevante de analizar? Vayamos punto por punto. Cuando la tasa de ocupados demandantes crece, normalmente ocurre porque esas personas, teniendo un trabajo de tiempo completo, buscan cambiar ese trabajo para tener mayores ingresos. El hecho de que la tasa haya caído podría indicar cierta mejora en la situación de ingresos de esos trabajadores, lo que ahondaremos un poco más adelante.

Sigamos con la situación de la subocupación: considerando que la tasa de empleo se mantuvo estable, la caída en la subocupación podría inferir que hubo personas que eran subocupadas y pasaron a ser ocupados plenos: es decir, pasaron a trabajar en puestos de tiempo completo. Esto, naturalmente, implica una mejora en las condiciones de empleabilidad. Por ende, podemos pensar que la baja en la tasa de desocupación redundó en una mayor calidad en la tasa de empleo. 

En tercer lugar, vayamos a los subocupados demandantes. En línea con lo que se explicó para el caso de los ocupados demandantes, en este caso el trabajador, que trabaja a medio tiempo (recordamos, menos de 35 horas semanales por razones involuntarias) busca una segunda ocupación (ya que tiene el tiempo para ello) que le genere mayores ingresos. Cuando crece la tasa de subocupación demandante de empleo, se lo asocia a un escenario de crisis de ingresos por lo que más personas buscan tener más horas de trabajo para poder gozar de mayores ingresos. En el caso de Posadas durante el tercer trimestre, esa tasa cayó, por lo que podría vincularse al hecho de que los ingresos mostraron cierta estabilidad tendiente a la mejora, provocando que existan menos personas que se vuelquen a buscar un segundo empleo. 

Entonces, en resumen: hay menos ocupados buscando cambiar su trabajo; y hay menos subocupados porque mejoraron las condiciones de empleo y, dentro de estos, hay menos que están buscando un segundo empleo. Detrás de esto, se puede inferir una mejora en los ingresos. 

¿Cómo podemos respaldar esas conclusiones? Básicamente, en dos indicadores. Uno aplicado a la cuestión local y uno a nivel nacional (y no aún en lo local por falta de datos). El primero hace referencia a la evolución del salario en el sector privado formal, algo de lo que hablamos acá la semana pasada: durante el tercer trimestre, en este segmento el salario misionero mostró fuerte mejora contra el trimestre anterior: +4,8% en julio, +0,3% en agosto y +0,8% en septiembre, cerrando el trimestre acumulado con una mejora del 7,3%. Si bien el sector privado es solo una parte del mercado de trabajo global, podría ser un buen indicador para ver la evolución de los ingresos. 

El segundo indicador no tiene todavía alcance local pero sí marca una situación generalizada a nivel nacional. Según datos del INDEC, el Ingreso medio per cápita familiar del tercer trimestre creció, respecto al anterior, un 27%, con mayor fuerza en el decil de menores ingresos (+32%) y algo más moderado en los deciles medios (23%). ¿Esto significa que los salarios crecieron a esos niveles? No necesariamente, ya que el ingreso per cápita familiar contempla la totalidad de ingresos tanto laborales como no laborales. Aun con eso, podemos ver una clara mejora. No es preciso afirmar que esa misma mejora se aplica para Posadas, pero considerando una mejora en el escenario nacional, es factible que la misma, aunque en otras intensidades, también alcance al aglomerado misionero.

Esto nos lleva al otro tema relevante de la semana vinculado a las novedades destacadas del tercer trimestre. Conocidos los datos de la distribución del ingreso de ese período, difundidos por el INDEC, comenzamos a ver diferentes estimaciones de niveles de pobreza. Si bien no se trata de datos oficiales (que son semestrales y que recién los conoceremos en marzo del año que viene) son estimaciones con dos virtudes: están basados en datos oficiales y son realizados por profesionales de reconocidísima trayectoria y prestigio en el campo de los indicadores socioeconómicos. El que fue más difundido fue el de Leopoldo Tornarolli, reconocido economista del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata. Tiene una amplia espalda que avala su trabajo: fue una de las personas que reconstruyó las estadísticas del INDEC de todo el período en el que el organismo estuvo intervenido políticamente y cuando se rompieron muchas series de medición. Tornarolli tomó los datos de ingresos, cruzó con los de canasta básica y así estimó que, en el tercer trimestre, la pobreza se ubicó en torno al 38,5%, cayendo muy fuerte desde el 54,8% del primer trimestre del año. Recordemos que estamos hablando de trimestres y no de semestres, que es como lo publica el INDEC. 

Otro economista que estimó los niveles de pobreza según los mismos datos oficiales fue Martín Rozada, especialista en econometría de la Universidad Torcuato Di Tella. Todos los meses, en base a datos de inflación, canastas básicas e ingresos, realiza su nowcast de pobreza. Rozada habitualmente difunde sus datos no por trimestres, sino por semestres móviles; de ese modo es más fácil comparar los resultados respecto a los publicados con INDEC dos veces por año. Para este profesional, el semestre junio-noviembre 2024 registró una tasa de pobreza del 40,5%, reduciéndose en más de diez puntos respecto al 52,9% del semestre enero-junio, que fue el dato oficial de INDEC. 

Puntos más, puntos menos, incluyendo los márgenes de error estimados para cada caso, las conclusiones muestran de manera casi unánime que hay una importante reducción de la pobreza respecto a períodos previos. Este proceso puede trasladarse a Posadas según lo que indicábamos antes: dada su contundencia, es inevitable que el aglomerado siga la misma tendencia, que podría ser de manera más intensa o menor.

Es claro que todavía vemos dos Argentinas: una que muestra una importante recuperación en diversos indicadores con ineludible derrame y otra que todavía exhibe signos de importante retraso sin horizonte claro. Pero se empiezan a ver con más fuerzas las primeras, generando que las señales para el 2025 sean mucho más positivas que hace un año atrás.

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Crece la desigualdad: la distribución del ingreso registró su peor tercer trimestre desde 2021

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El 10% de la población con mayor ingreso per cápita familiar recibió 18 veces más que el 10% con menor ingreso entre julio, agosto y septiembre.

La desigualdad en Argentina anotó su peor registro para un tercer trimestre desde la salida de la pandemia en 2021, como consecuencia del avance del empleo precario y el atraso en los salarios. El coeficiente de Gini creció del 0,434 al 0,435 en ese lapso en comparación con el mismo período de 2023, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

La evolución de la distribución del ingreso mostró que entre julio y septiembre, la brecha calculada entre los extremos de ingresos altos y bajos fue de 14 veces.

Del informe se desprende que el 10% de la población con mayor ingreso per cápita familiar concentró 32,4% del total del ingreso en el tercer trimestre de 2024, es decir, 18 veces más que el 10% con menor ingreso.

Cabe destacar que la desocupación creció del 5,7% al 6,9% en el tercer trimestre, lo que implica en términos absolutos y considerando la población total, que hay 1.575.000 nuevos desempleados. Además, en este período se registró una caída del empleo de calidad de 3,8% interanual (i.a.), siendo la principal causa en la reducción de la ocupación formal, aunque también existió un leve crecimiento de trabajo precario, es decir, “sin descuento jubilatorio”, que registró un leve incremento (+0,04% i.a.).

“La tendencia a la desaceleración inflacionaria, a pesar de la desactualización en las ponderaciones de la canasta con la que se estima el IPC, puede tender a consolidar estos niveles de distribución, ya que no existe una actualización de los salarios reales”, aseguró el economista Pablo Ferrari. “Inflación cero para estabilizar, es una estatua”, apuntó.

Por la caída de los salarios, el aumento de la tasa de ocupados demandantes es cada vez mayor y en el tercer trimestre registró un incremento significativo de 2,4 p.p. (15,2% vs. 17,6%).

Respecto a la población ocupada, se registró un ingreso promedio de $612.035 y un ingreso mediano de $500.000, equivalente al límite superior de ingresos del decil 5, bajo el cual se sitúa el 50% de las personas ocupadas.

El ingreso promedio de los primeros cuatro deciles de la población, ordenada según ingreso de la ocupación principal, fue de $200.163. El ingreso promedio del estrato medio -5 a 8- fue de $602.290, mientras que el ingreso de los deciles 9 y 10 fue de $1.455.768.

Respecto a la población asalariada, se registraron 9.562.508 personas con ingreso promedio de $640.470. El ingreso promedio de las personas asalariadas con descuento jubilatorio fue de $810.560 (+244,8% interanual), mientras que en el caso de aquellas sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio equivale a $334.819 (+199,0% interanual).

Además, el ingreso promedio de la ocupación principal de las mujeres fue 27,7% menor al de los varones en el tercer trimestre de 2024.

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