precios

Precio de los alimentos: la leche aumentó 480% en cinco años

Compartí esta noticia !

Por Nicolás Sagaian

“¿Qué querés que te diga? Es increíble lo que han subido los costos. Todo lo que una necesita para la producción ha aumentado el 100 por ciento. Pero yo ni loca he trasladado eso al precio de la leche. Apenas aumenté un 50 por ciento, porque sino la gente no te compra. Hoy, por ejemplo, estoy vendiendo el litro a 70 pesos y el kilo de queso a 700. Recontra barato. Aunque sea para recuperar algo y que el campo no se me caiga a pedazos.”

Ana Barcena habla pausado y, a sus 74 años, jura que ya pasó “por muchas así”. Desde su finca ubicada en la pequeña localidad de Volcán, al sur de la Quebrada de Humahuaca, intenta explicar en pocas palabras lo que vive gran parte del sector lechero en todo el país. 

Los costos dolarizados, la “intermediación parasitaria”, la fuerte carga impositiva y las reglas que imponen los grandes jugadores a lo largo de toda la cadena de valor jaquean desde hace tiempo a miles de tambos y cientos de industrias, y empujan cada vez más hacia arriba los precios de un producto esencial de la mesa de los argentinos.

A pesar de que el consumo de lácteos se encuentra estancado en uno de los niveles más bajos de los últimos 30 años (en torno a los 185 litros per cápita), el precio de la leche en sachet aumentó un 67,6 por ciento en los últimos 12 meses y acumula un salto del 483 por ciento desde junio de 2016, según datos el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

Si la foto se toma desde otro ángulo, en 13 años el precio en las góndolas se incrementó un 2655 por ciento, una cifra que está levemente por encima de lo que escaló la canasta básica de alimentos, según un relevamiento de la consultora Focus Market.

Belen Grosso

Costos en dólares, ingresos en pesos

—¿Sabés cuál es el problema? Te lo voy a resumir de esta manera: las vacas comen en dólares y la leche nosotros la vendemos en pesos. Ahí arranca la distorsión. 

Erika Solís es productora tambera, integra la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) de San Vicente y sintetiza mejor que cualquier economista cuál es uno de los principales factores que incide en la formación de precios a lo largo de toda la cadena de valor.

Se estima que en el sector lechero entre un 70 y un 80 por ciento de los costos están dolarizados. Ante cada devaluación o shock de la economía se enciende una bomba de tiempo.

Este año, por ejemplo, “la suba en los precios internacionales de los granos, como la soja y el maíz, que son parte de la alimentación del rodeo, pegó fuerte en los costos”, afirma Jorge Giraudo, director ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA)

Una mirada rápida sobre el monitor de “precios de referencia” que este organismo publica permite dimensionar el impacto que esto tuvo en el sector primario. El expeller de soja trepó 99,1 por ciento desde junio de 2020, el maíz molido 152,9 por ciento, el balanceado 108 por ciento y la lista se engrosa con precios que llegan a un 97 por ciento de alza.

Lo mismo sucedió con los alquileres. “El 50 por ciento de la superficie destinada a la producción de leche es arrendada, y normalmente los alquileres se ajustan por el precio del quintal de soja. Entonces al subir tanto la soja, suben los alquileres”, precisa Giraudo.  El precio internacional de la soja en mayo quebró la barrera de los 600 dólares la tonelada en la Bolsa de Chicago y alcanzó su máxima cotización desde septiembre de 2012. 

Solís sufrió el coletazo en carne propia. En un año pasó de pagar 50.000 a 100 mil pesos por el alquiler de su campo. El resto de los gastos pusieron su economía patas para arriba. “Este invierno, con la seca y el frío, la siembra de verdeo a muchos no nos vino. Entonces tuvimos que comprar rollos de pastura. Y el rollo el año pasado salía unos 2500 pesos y hoy lo están vendiendo a casi 4000 pesos. Para darte una idea, nosotros gastábamos 100 mil en rollos para mantener las vacas y este año se nos fue a 250 mil, y eso que los compramos en verano porque sabíamos que iba a aumentar”, apunta.

Relatos así entre los productores se multiplican. Que las maquinarias, que los repuestos, que los suplementos, que la inseminación, que el silaje. Las cuentas difícilmente cierran.  Sin embargo, los costos del tambo explican apenas el primer eslabón de un esquema que se activa una vez que la industria le paga al productor por leche, masa o crema para llevarla directamente a la fábrica y transformarla en queso, yogur, manteca u otros derivados.

Foto: Belén Grosso

Interferencias en la cadena y su impacto en el precio de la leche

Según datos de la Dirección Nacional de Lechería, dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en agosto el productor recibió 32,51 pesos en promedio por el litro de leche cruda y 456,42 por el kilo de sólidos útiles, un incremento de entre el 74,31 y 71,89 por ciento, respectivamente, en relación al mismo período del año anterior.

A pesar de la fuerte mejora en el precio de la leche en tranquera, la situación sigue siendo crítica. “Históricamente con un litro de leche se podía comprar entre 2 y 2,2 kilos de maíz. Esa relación llegó a estar 1,3 y ahora está en 1,7 más o menos. O sea empieza a haber un atisbo de rentabilidad en el sector, pero el pequeño productor sigue luchando por sobrevivir”, alerta José Quintana, analista y consultor del mercado lechero.

Con estos precios los tamberos pasaron a tener una participación del 36 por ciento en la cadena de valor, mientras que la industria alcanzó el 28 por ciento, el sector comercial un 19,6 por ciento y el Estado un 16,3 por ciento (solo considerando los impuestos a la venta, es decir IVA y derechos de exportación), según datos recolectados por el OCLA.

Giraudo hace una aclaración: «Cuando vos descomponés la cadena al revés y partís de un precio de la leche a 80 mangos el litro, el 40 por ciento son impuestos. O sea, cuando el consumidor levanta un sachet de la góndola o un kilo de queso, en el precio está comprendida la tasa por hectárea que paga el productor en su campo para que no le hagan el camino que le deberían hacer, o la tasa del comité de cuenca para que le limpien el canal que nunca le limpian y se inunda, hasta el Impuesto a las Ganancias, Bienes Personales y todo lo que chorrea en el medio, que son más de 70 impuestos”.

El problema, según su modo de ver, “no es que haya transmisión de precios en la cadena, sino que el problema es que hay un problema de interferencia en la cadena de valor”. 

Ahí es donde, además de la presión fiscal del Estado, entran otros actores cuyos intereses y su economía no están orientados exclusivamente al sector: distribuidores, transportistas, comerciantes, que disputan parte de la renta y suman tensiones a la discusión nominal que luego impacta directa o indirectamente en el bolsillo de los consumidores. 

Belen Grosso

Todo el peso sobre la espalda de los productores

En esa puja voraz, dominada por las leyes de oferta y demanda, los que más sufren son los pequeños productores. “Lo que les pasa a muchos tamberos es que dependen de intermediarios o de grandes industrias que fijan un precio de la leche y los revientan. Yo eso lo he visto en miles casos, lecheritos de Federación que sacaban 3000 litros y que se han fundido porque no les alcanzaba para nada lo que les pegaban”, recuerda Barcena.

Todavía hoy el traspaso de propiedad de leche cruda del tambo a la industria se realiza a la vieja usanza. “Entregamos a ciegas: entregamos la leche todos los días, sin saber qué precio nos van a pagar (es una compraventa oral, sin formalización de contrato)”, detalla Andrea Passerini, productora tambera e integrante de la Comisión de Lechería de Carbap.

Durante la última reunión de la Mesa de Lechería Provincial desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) exigieron que se establezcan “reglas de juego comerciales” claras para el intercambio de la leche cruda o que haya un estándar definido y precios de referencia. “Debe haber un valor de pizarra”, insisten.

Solís describe lo que sucede al sur del Área Metropolitana de Buenos Aires: “A principios de año lo que es masa, que es lo que la mayoría en esta zona hacemos, estaba más o menos 240 pesos. Hoy, con suerte, nos pagan 280 porque hay mucha oferta de producto y se aprovechan. Saben que si no se las vendemos, van a buscar a otro lado y la consiguen. Entonces si vos te ponés a hacer cuentas lo que subió lo que nos pagan en estos meses son 40 pesos de diferencia, una miseria”.

Las causas estacionales, las incidencias climáticas, la realidad de cada cuenca lechera y las particularidades del circuito de cada producto también explican los precios. “Hoy, en lo que es masa no hay competencia de precio, y por la cuarentena (a raíz de la pandemia de Coronavirus), recién ahora empezaron a abrir bares, restaurantes y pizzerías que son los comercios que usan un poco más de masa”, precisa la tambera.

Precio de la leche
Belén Grosso

En la llamada Cuenca Abasto Sur, que nuclea a localidades como San Vicente, Brandsen, Lobos, Navarro y Chascomús se emplazan el 32 por ciento de los tambos familiares de pequeña escala de la provincia de Buenos Aires. Un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) precisó que alrededor del 60 por ciento de las familias tamberas de esa región son “maseras”, es decir producen masa para mozzarella.

Lucas Villar, director de Producción Rural y Actividades Agropecuarias del Municipio de San Vicente y secretario de Producción Regional Buenos Aires Sur de la UTT, explica que en esta zona “los productores tamberos hacen masa porque muchas veces no pueden vender leche: se les complica salir por el mal estado de los caminos rurales”.

“Por eso son maseros: ordeñan, cocinan la leche y hacen la masa. Separan el sólido del líquido y hacen como si fuera un queso blanco grande. Los ponen en cajones lácteos y queda un rectángulo de masa sólida. Esto lo ponen en frío y lo pueden conservar hasta que los caminos estén buenos. El líquido lo usan para alimentar a los cerdos y a los terneros. Y las fábricas van a los campos y compran la masa”, describe. 

El kilo de masa hoy lo están pagando a un precio devaluado, casi 80 pesos abajo. “Tendría que estar 350 o 370 pesos el kilo, mínimo”, especula Solís. Y haciendo una cuenta rápida, Villar asegura que “al masero le pagan dos mangos y el intermediario gana más que el productor”. 

Villar lo ilustra así: “Imaginá que el transportista o el intermediario se sube a una camioneta y va tambo por tambo para recoger el producto. Y el tambero se levanta a las cinco de la mañana, está dos horas ordeñando, después hace trabajo de campo, alambrado y recorrido, y a la tarde vuelve a hacer el tambo. Es muy desigual (el esquema)”, sostiene.

Solís asegura que la diferencia entre lo que puede sacar el productor, la tajada que obtiene la industria y lo que se queda la cadena de comercialización es notoria. “Nosotros vendemos la masa a 280 pesos a la fábrica y en la fábrica está casi a 400 o 500 pesos. Fijate cuánto está el kilo de muzzarella en cualquier lado”, desliza la tambera.

En la primera quincena de este mes, en Walmart el paquete de 500 gramos de muzzarella Milkaut costaba 615,5 pesos; en Día% el cilindro de un kilo de Doña Aurora llegaba a los 1077, en Disco la horma de kilo de La Paulina 779 pesos. “¿Entonces quiénes son los que ganan?”, se pregunta.

Precio de la leche
Belén Grosso

Menos tambos y un mercado cada vez más chico

La producción y la industria lechera en este escenario se encaminan hacia una mayor concentración. Según datos del OCLA, desde 2002 se perdieron más de 4554 tambos en todo el país y casi 20.000 desde 1988. Hoy quedan en pie apenas 10.446 unidades productivas en las que se ordeñan a más de 1.500.000 de animales (la mayoría bovinos). Los últimos datos oficiales fueron publicados en 2019, bajo la gestión de Luis Miguel Etchevehere en el Ministerio de Agricultura, e indicaba una cifra inferior: 9.249 tambos, aunque el relevamiento estaba hecho solamente sobre las provincias que integran el Consejo Federal Lechero —Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y Santiago del Estero—. 

Del universo relevado por el OCLA, el 34,1 por ciento de los tambo está localizado en Santa Fe; el 29,3 por ciento en Córdoba; el 20,8 por ciento en Buenos Aires; el 7,7 por ciento en Entre Ríos y el 8,1 restante está repartido en distintas ciudades del país.

En proporción y escala, el 29,7 por ciento produce menos de 1000 litros diarios, el 24,4 por ciento entre 1000 y 2000, y el 17,5 por ciento entre 2000 y 3000, según los datos que brinda mensualmente el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Solo 36 empresas y grupos lecheros concentran apenas el 9,1 por ciento de la producción (del total de los casi 3.000.0000 litros que se obtienen por día). Adecoagro es el mayor productor del país. Posee un stock de 13.000 vacas de ordeñe y una producción de 460 mil litros diarios.

Después del colapso de Sancor, la industria quedó mucho más atomizada, aunque el mapa del negocio lechero aún hoy se sigue reacomodando. Los diez principales operadores no llegan a concentrar ni la mitad de los 103.302 litros de leche fluida o las 37.289 toneladas de queso que se procesan por mes en las 670 plantas que existen en Argentina, según los últimos datos del OCLA actualizados a junio de 2021.

Con 3.736.666 de litros diarios, Mastellone Hermanos (La Serenísima, Armonía, La Martona) concentra el 12,1 por ciento de producción sobre el total de leche producida. Mientras Saputo (La Paulina) le sigue detrás con 3.651.605 de litros y un 11,8 por ciento de participación, según los últimos datos del OCLA.

El ranking ubica tercero a Williner (Ilolay) con 1.368.284 litros diarios (y una participación del 4,4 por ciento), cuarto a Noal SA con 910.421 (2,9 por ciento) y quinto Nestlé con 810.165 (2,6 por ciento). Las 20 empresas restantes, entre las que se encuentran Verónica, Tregar, Milkaut y Danone  todas juntas no llegan a acaparar ni el 26 por ciento de la producción. 

“Esto es parte de una de las principales diferencias que tiene Argentina respecto a otros países del mundo, donde lo normal es que un puñado de compañías concentren hasta el 80 por ciento del mercado”, explica Giraudo. En la década del ‘90 el panorama era bastante distinto: las primeras cuatro concentraban el 50 por ciento del mercado, con Sancor a la cabeza. 

Cuando la cooperativa con sede en Sunchales se derrumbó, fue Saputo quien absorbió los litros que quedaron en el camino y el mercado se reconfiguró. “Este modelo, como está dispuesto hoy, por su nivel y escala, dificulta el desarrollo de la industria y las negociaciones con las grandes cadenas de supermercados», sostiene Giraudo.

Precio de la leche
Belen Grosso

Consumo al tope y de menor calidad

Con una producción total que en 2020 alcanzó los 11.113 millones de litros de leche y un crecimiento en el orden del 3,5 al 4 por ciento en el primer semestre, la lechería espera cerrar 2021 con una producción de 262 millones de litros más respecto al año anterior. De cumplirse las proyecciones durante los próximos meses, el sector cerraría su segundo año consecutivo con números al alza, después de un 2019 para el olvido en el que la producción cayó en litros a una cifra cercana a la de 1999 (10.300 millones). 

El mercado lácteo en Argentina desde hace tiempo “se encuentra estancado” y el consumo “no muestra señales de crecimiento” sostenido, coinciden los especialistas. La demanda interna está estabilizada en torno a los 185 litros per cápita al año y hoy encima “tiene un mix de calidad inferior a la de años anteriores”, precisa el director del OCLA.

¿Qué significa esto? “Que el segmento medio de la población, que es el gran consumidor de lácteos, al tener afectado sus ingresos empieza a comprar menos productos de valor agregado barra unitario. Entonces, en lugar de yogur de pote consume yogur bebible de litro, quesos blandos en reemplazo de quesos duros, deja las leches saborizadas, los postres y el consumo se vuelve mucho más básico”, aclara. 

La destrucción del poder adquisitivo de los salarios, que acumulan casi cuatro años consecutivos de caída real frente a la inflación, profundiza este fenómeno. Mientras en febrero pasado un trabajador registrado con un salario promedio podía comprar alrededor de 1005 litros de leche, en marzo esa cifra cayó a los 969 y se ubicó un 7,4 por ciento por debajo de la media de la serie histórica (1046 litros), según registros del OCLA.

El mercado interno, en la actualidad, concentra el 74 por ciento de los 11.100 millones de litros que se producen por año, mientras la exportación alcanza el 26 por ciento con 2810 millones. Los principales destinos, medido en toneladas, son Brasil, Argelia, China, Rusia y Chile. Esos cinco países concentran el 75 por ciento del volumen de los productos que salen.

“Tenemos diversidad tanto de producto como de mercados, tenemos materia prima y productos elaborados de calidad como para ser competitivos más allá de las condiciones que nos imponen, así que la exportación es una cosa que a todo litro que crezcamos tiene que irse a la exportación porque el consumo doméstico está casi a tope”, remarca Giraudo.

Foto: Belén Grosso

El precio de la leche por las nubes

El precio de la leche y sus derivados parecería no tener techo. En junio de 2016, según datos del Indec, un sachet de litro de leche entera de una de las marcas líderes se conseguía a 16,07 pesos en cualquier almacén del Gran Buenos Aires. El mismo producto hoy multiplicó su valor casi por seis y se ofrece en góndola a 93,73. Esa cifra trepa hasta 108 pesos en el noreste del país, la región donde más cuesta acceder a este alimento esencial.

Algo similar ocurrió con los quesos blandos y duros, el yogur, la manteca, el dulce de leche y la leche en polvo: (comparación junio 2016 – septiembre 2021 – base Indec):

  • El paquete de leche en polvo entera de 800 gramos costaba $102,18 y hoy $593,73 (+481%)
  • El kilo de queso cremoso valía $117,97 y hoy llega a los $703,28 (+496,15%)
  • El kilo de queso sardo estaba a $199,65 y hoy alcanza los $1.292,19 (+547,22%)
  • El kilo de queso pategras se vendía a $176,92 y hoy a $1.258,78 (+611,5%)
  • El pan de manteca de 200 gramos estaba $26,03 y hoy trepa a $199,04 (+664,65%)
  • El pote de yogur firme de 195 cc. costaba $11,57 y hoy $102,44 (+785,3%)
  • El pote de dulce de leche de 400 gramos valía $25,48 y hoy $172,29 (+576,17%)

En los últimos cinco años, mientras la inflación acumulada superó el 400%, el precio de los lácteos se mostró muy por encima del índice de Precios al Consumidor (IPC).

El mismo comportamiento reflejó el último año la canasta de productos lácteos que monitorea el Indec, que de septiembre de 2020 a septiembre de 2021 exhibió una variación del 67,3 por ciento, casi 15 puntos porcentuales por encima del 52,5% que se elevó el costo de vida.

En ese período, el rubro de “alimentos y bebidas” trepó un 53,4 por ciento, y durante el primer semestre de 2021 de los diez productos que más subieron cinco fueron lácteos

  • El queso sardo exhibió un avance de 57,1% (pasó de $779,93 a $1225,32 el kilo)
  • El queso cremoso registró una variación de 52,9% (pasó de $428,56 a 655,3 el kilo)
  • La leche fluida tuvo un incremento de 46,8% (pasó de $57,30 a $84,10 el litro)
  • El dulce de leche en pote de 400 gramos saltó un 42,2% (pasó de $101,77 a 144,76)
  • La manteca en envase de 200 gramos subió 41,7% (pasó de 128,34 a 181,94)

Por si eso fuera poco, un relevamiento de la consultora Focus Market desnudó la terrible dispersión de precios que existe en el sector, al igual que en otras cadenas de alimentos: “Un yogur de 190 gramos en un supermercado puede llegar a costar 67 pesos mientras en un comercio de barrio se exhibe a 85 pesos, una diferencia del 26 por ciento”.

Giraudo abona esa lectura con su experiencia. “Yo vivo en Sunchales y en un chino la leche vale 140 pesos. Entonces vos decís: ¿Adónde están los Precios Cuidados? No existen, porque nadie va a venir a controlar acá si se cumplen los Precios Máximos o Cuidados”. 

Un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina reflejó que “existe una gran dispersión de precios en función al canal comercial y a la región que se analice”. En agosto, por ejemplo, el precio de la leche entera en sachet en el área de Gran Buenos Aires fue de 93,73 pesos en promedio; en la zona pampeana de $98,86; en el noreste del país de $108,87; en el noroeste de $101,63; en la región de Cuyo de $104,78, y en la Patagonia $107,05.

Foto: Belén Grosso

Una salida posible pensando en el consumidor 

El derrame de esos precios no llega a los pequeños productores, la mayoría se pierde en el camino y los tambos capitalizados son apenas alrededor del 20 por ciento, según datos del INTA. Ante esta situación no son pocos los que piensan en modelos alternativos. 

En el partido de San Vicente, con el respaldo de la UTT, un grupo de tamberos está a punto de encarar una experiencia superadora a la del tambo asociativo y en los próximos meses abrirá una fábrica ensachetadora de leche fluida y mozzarella en la localidad de Domselaar. 

“Es un proyecto que encaramos con el Municipio, el INTA, el Ministerio de Desarrollo Agrario (de la provincia de Buenos Aires), el Senasa y otras organizaciones. Ya está aprobado y solo faltan los últimos detalles.  Ahí trabajaríamos sin intermediarios y venderíamos nuestros productos directamente al consumidor”, explica Erika Solís. El proyecto está previsto para iniciar en 2022. 

—¿Qué cambios les traería esto para ustedes?

—Y vos pensá que nosotros no somos dueños de ponerle precio a lo que producimos. Jamás alguien vino y nos preguntó cuánto nos gustaría cobrar por la leche que sacamos. La regla es ‘tomalo o dejalo’. Con la fábrica el precio lo pondríamos nosotros y esto va a permitir por un lado que los tamberos ganen más y por el otro que el consumidor pueda acceder a un alimento mucho más barato y de mejor calidad.

—¿Cómo organizarían el proceso productivo?

—Hoy somos 30 productores pero la idea es que se vayan sumando otros. La intención es ir tambo por tambo a levantar la leche fluida o la masa, pero acordando un precio que nos sirva a todos. Vamos a tener dos camiones: uno cisterna de 5000 litros y otro de frío para trabajar las dos opciones, leche y masa. Entonces, dependiendo el clima, los días que llueva vamos a levantar masa y los días que se pueda entrar levantaremos la leche.

Precio de la leche
Belen Grosso

—¿Qué volumen de leche fluida y mozzarella van a producir?

—Decir un número es relativo porque eso depende de un montón de factores: de la temporada, de cómo vengan los niveles de producción, de la demanda, de la economía. Lo cierto es que una vez que la fábrica esté funcionando vamos a ir a buscar a otros productores para abastecer el rendimiento y la capacidad que tengamos. En Florencio Varela hay alrededor de 250 productores de leche que no están organizados, y la idea es reunirnos y contarles nuestra experiencia para que vean que si laburamos todos juntos hay muchas posibilidades de salir adelante y hacer algo mucho más grande.

—¿El proyecto contempla la posibilidad de escalar y elaborar otros productos?

—Sí, porque siendo muchos más productores podríamos hacer la diferencia. Si tenemos volumen podríamos hacer dulce de leche, queso, ricota, todo lo que sea derivado de leche. Hoy en la zona el nivel de producción en una época buena es de casi 3500 litros por día. Si logramos un mejor abastecimiento seguramente vamos a poder fabricar otras cosas.

—¿Y la comercialización cómo sería?

— Vamos a trabajar con mayoristas, con eso no haría falta salir a buscar adónde meter nuestros productos. Y el precio de la leche sería un precio razonable: de 60 a 65 pesos el sachet, por ejemplo, porque lo pensamos y lo discutimos con los compañeros y nosotros no queremos sacar una rentabilidad del 100 por ciento o del 200 por ciento. No es eso lo que nos mueve. Queremos que los consumidores tengan la posibilidad de tomar un vaso de leche de calidad, que no sea agua, y que encima el precio les convenga.

* Este artículo forma parte de la serie «Los precios de los alimentos», que cuenta con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo.

Compartí esta noticia !

La brecha de precios entre lo que pagó el consumidor y lo que recibió el productor bajó 5% en septiembre

Compartí esta noticia !

El consumidor pagó, en promedio, 5,9 veces más de lo que cobró el productor por esos alimentos, al tiempo que la participación del productor en los precios de venta subió a 26,4 por ciento.

Resultados de septiembre

IPOD frutihortícola: bajó 4,5% en el mes y la brecha promedio se ubicó en 6,7 veces.

IPOD ganadero: bajó 7,9%, a 3 veces. El IPOD ganadero resultó 55,4% más bajo que el IPOD frutihortícola, ampliando nuevamente su brecha frente al mes anterior.

Participación del productor en el precio final: subió 1,2 puntos porcentuales en septiembre, de 25,2% a 26,4%.

La brecha de precios entre lo que pagó el consumidor y lo que recibió el productor en el campo por sus productos agropecuarios, bajó un 5 por ciento en septiembre, por lo que hubo una mejora tras cinco meses continuos de aumento en ese indicador, informó hoy la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

La variable se dio así, según precisó la CAME, porque estuvo impulsada por la mejora en los precios al productor.

El consumidor pagó, en promedio, 5,9 veces más de lo que cobró el productor por esos alimentos, al tiempo que la participación del productor en los precios de venta subió a 26,4 por ciento.

Asimismo, para los 24 agroalimentos relevados, los consumidores pagaron en promedio 5,91 veces más de lo que cobró el productor (5,87 en julio y 6,22 en agosto).

La caída mensual del IPOD, si se tienen en cuenta las estacionalidades de los productos, fue impulsada por un aumento de 13,5 por ciento en los precios al productor, mientras que los precios al consumidor subieron 5,6 por ciento en los comercios pymes de cercanía y 3,6% en los hipermercados.

Estos porcentajes representan, en promedio, las variaciones de precios mensuales de los 24 productos de la canasta en los diferentes estadios (precio en origen, precio en góndola en comercios de cercanía y en hipermercados).

De acuerdo a los 24 productos relevados, en 20 de ellos se podían encontrar mejores precios en los comercios minoristas pymes que en lo hipermercados.

El brócoli mantuvo una diferencia importante, ya que en verdulerías y almacenes el precio del kilogramo fue 40,3% menor a los hipermercados (casi la misma diferencia que en agosto), mientras que luego le siguió la leche, con un precio promedio 24,7% menor en los comercios pymes que en los hiper.

Los productos con mayor caída mensual en sus brechas fueron: frutilla, con una baja de 30,5%, zanahoria (-26,9%), zapallito (-26%) y brócoli (-24,6%), al tiempo que los de mayores subas fueron tomate redondo (+50,8%) y repollo (+13,8%).

Los datos surgen del Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) que elabora el sector de Economías Regionales de CAME en base a los precios de origen de las principales zonas de producción y a más de 700 precios de cada producto en destino, relevados en verdulerías y mercados por un equipo de 30 encuestadores, como así también mediante un monitoreo de los precios online de los principales hipermercados del país, durante la segunda quincena del mes.

Mayores y menores brechas

– En septiembre, las mayores brechas entre precios de origen y destino se dieron en: limón con una diferencia de 15,4 veces, cebolla (13,2 veces), tomate redondo (10,8 veces) y zanahoria (10,7 veces).

– Los productos con menores brechas, en tanto, fueron: frutilla (1,2 veces), pollo (1,6 veces), huevos (2,2 veces) y acelga (2,6).

Donde más subió y más bajó la brecha

En septiembre hubo 12 productos con bajas en sus brechas y 12 con aumento, que determinaron la caída promedio de 4,9% en el IPOD del mes.

– IPOD tomate redondo: subió 50,8%, por un alza de 58,9% en los precios al consumidor y de solo 5,3% en los precios al productor. Interanualmente, se observa una baja del 15,6% en el precio de origen. El aumento en los precios de góndola de este producto se explica por una menor oferta por cuestiones climáticas, especialmente en la provincia de Salta, una de las productoras destacadas. Según explican los productores consultados, septiembre es una época del año donde los precios se incrementan por la escasez de producto. Sin embargo, como en la Argentina la oferta de tomate no cubre la demanda, el precio es muy frágil y cualquier efecto que impida cosechar por unos días, lo mueve.

– IPOD repollo: subió 13,8% en el mes, que se explica por un aumento de 14,5% en los precios de destino y de 0,6% en origen. En un año, el precio de origen subió 82,8%.

– IPOD zanahoria: bajó 26,9%, por el aumento de 53,8% en los precios de origen y de 12,5% en los precios al consumidor. Interanualmente, los precios de origen subieron 17,6%. Sobre la variación mensual en el precio en origen, los productores comentaron que se debe a cuestiones de temporada. Si bien está aumentando la producción en Santa Fe, en provincias productoras muy importantes como Santiago del Estero, se está terminando.

– IPOD frutilla: bajó 30,5%, por el aumento de 7% en los precios de origen y una baja de 25,6% en los precios al consumidor. Interanualmente, los precios de origen subieron 65%. Los productores consultados señalan su preocupación por la bajante histórica del río Paraná, que podría afectar los cultivos de la zona de Coronda, en Santa Fe, que es la segunda mayor productora de frutillas después de Tucumán. El menor caudal de agua incrementa la salinidad y disminuye su calidad, afectando al cultivo de la frutilla, que se destaca justamente por la cantidad de agua que demanda para crecer. Eso estaría haciendo aumentar el precio de origen.

Participación del productor

– La participación promedio del productor en el precio final de los 24 productos relevados subió de 25,2% en agosto a 26,4% en septiembre.

– La mayor participación la lograron en la frutilla, donde el productor recibió en promedio un récord de 86% de su precio de venta minorista. La peor ocurrió en el limón y la cebolla, donde el productor apenas se llevó el 6,5% y el 7,6% del precio que pagó el consumidor, respectivamente.

El IPOD es un indicador elaborado por el sector de Economías Regionales de CAME para medir las distorsiones que suelen multiplicar por varias veces los precios de los productos agropecuarios, desde que salen del campo hasta que llegan al consumidor. Estas distorsiones son muy dispares según producto, región, forma de comercialización y época del año.

En general, las diferencias se deben a un conjunto de comportamientos. Por un lado, los especulativos, adoptados por diferentes actores de la cadena de valor que abusan de su posición dominante en el mercado –básicamente, los hipermercados, los galpones de empaque y cámaras de frío–. Por el otro, factores tales como la estacionalidad, que afecta a determinados productos en algunas épocas del año, las adversidades agroclimáticas, y los costos de almacenamiento/acopio y transporte, entre otros.

Metodología del IPOD

El Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) comenzó a elaborarse en agosto de 2015, a fin de visibilizar la falta de transparencia en las cadenas de valor.

A través del IPOD se busca conocer la brecha de precios entre dos momentos de la etapa de comercialización de un producto agropecuario:

– Precio de origen: precio que se le paga al productor.

– Precio de destino: precio que abona el consumidor en góndola.

La diferencia origen-destino indica la cantidad de veces que aumenta el precio del producto desde su salida del campo hasta su comercialización en góndola.

El relevamiento para elaborar el IPOD de septiembre se realizó durante la segunda quincena del mes, con una cobertura geográfica nacional.

Para obtener los precios de destino, que desde agosto de 2021 se ponderan por población a nivel regional (Censo INDEC, 2010), se relevaron más de 700 precios de cada producto, no solo a través de un monitoreo diario de los precios online de los principales hipermercados del país —Coto, Walmart, Disco, Jumbo, Único, Carrefour, La Anónima, Cóndor, Dino y Modo Market—, sino también mediante un equipo de 30 encuestadores en mercados y verdulerías de Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires (GBA y Mar del Plata), Catamarca, Chaco, Chubut, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe (Capital y Rosario), Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán.

Para obtener los precios de origen se consultó telefónicamente a 10 productores de cada alimento, localizados en sus principales zonas productoras.

Compartí esta noticia !

Desplazan a funcionaria clave en la definición del precio de la yerba

Compartí esta noticia !

El Gobierno anunció este sábado que la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, pasará a desempeñarse en el ámbito del Ministerio del Interior. En tanto, el puesto vacante en el Ministerio de Desarrollo Productivo -que lidera Matías Kulfas- pasará a ser ocupado por Roberto Feletti, un ex funcionario de Cristina Fernández de Kirchner.

Español fue la funcionaria que, con la excusa de contener una inflación que lejos estuvo de aplacarse, definió el último laudo de la yerba mate muy por debajo del precio que estaba pagando el mercado, lo que complicó las negociaciones para la definición actual, que nuevamente terminaron trabadas. Será ahora su sucesor el que defina el precio de la materia prima misionera.

Pero así como Español bloqueó la búsqueda de aumentos del sector productivos, la funcionaria también se enfrentó al sector industrial misionero, que buscaba tocar los precios en góndola para compensar el aumento de la materia prima. En una reunión con industriales misioneros rechazó de plano cualquier aumento en góndolas con el argumento de la inflación, que de todos modos, sigue siendo uno de los problemas centrales de la economía argentina.

En el comunicado de Jefatura de Gabinete de Ministros, se informó hoy que el Jefe de Gabinete, Juan Manzur, por indicación del presidente Alberto Fernández, “dispuso que Paula Español pase a desempeñarse en el ámbito del Ministerio del Interior“.

En esa cartera, que encabeza el ministro Eduardo “Wado” de Pedro, Español “trabajará, en conjunto con las provincias, en la coordinación de estrategias y proyectos de desarrollo a nivel federal, que contemplen la radicación de empresas, la agregación de valor, la generación de empleo y el arraigo socio-productivo en cada rincón del país”, precisaron.

 El Presidente de la Nación designó a Roberto Feletti para que asuma las funciones de Secretario de Comercio Interior en el marco del Ministerio de Desarrollo Productivo.

La Secretaría de Comercio Interior posee competencias para evaluar, controlar, proponer y dictar medidas tendientes a mejorar la organización de los mercados de bienes y servicios tanto públicos como privados, con el objeto de favorecer su transparencia y desarrollo en función del interés público, en el ámbito de su competencia. 

Asimismo tiene la potestad de dictar la normativa vinculada con el abastecimiento interno de bienes y servicios y su fiscalización y contralor. Desde hace años, la principal tarea del área es contener los aumentos de precios, misión en la que Español fracasó en plena pandemia.

Roberto Feletti, quien actualmente se desempeña comosecretario administrativo del Senado de la Provincia de Buenos Aires, era uno de los referentes de la agrupación kirchnerista La Gan MaKro. 

La mencionada agrupación surgió en el Ministerio de Economía durante la gestión de Amado Boudou en 2011, junto con la diputada Fernanda Vallejos y Alejandro Robba.


Compartí esta noticia !

Brecha de precios en productos agropecuarios: subió por quinto mes consecutivo en agosto, a 6,22 veces

Compartí esta noticia !

minorista. La peor ocurrió en la zanahoria: el productor apenas se llevó el 6,8% del precio que pagó el consumidor.

 

 

 

 

El IPOD es un indicador elaborado por el sector de Economías Regionales de CAME para medir las distorsiones que suelen multiplicar por varias veces los precios de los productos agropecuarios, desde que salen del campo hasta que llegan al consumidor. Estas distorsiones son muy dispares según producto, región, forma de comercialización y época del año.

En general, las diferencias se deben a un conjunto de comportamientos. Por un lado, los especulativos, adoptados por diferentes actores de la cadena de valor que abusan de su posición dominante en el mercado –básicamente, los hipermercados, los galpones de empaque y cámaras de frío–. Por el otro, factores tales como la estacionalidad, que afecta a determinados productos en algunas épocas del año, las adversidades agroclimáticas, y los costos de almacenamiento/acopio y transporte, entre otros.

 

 

Metodología del IPOD

Compartí esta noticia !

Precio de la yerba: la molinería pide un esfuerzo compartido para bajar la inflación

Compartí esta noticia !

En relación a la propuesta presentada en la mesa de concertación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para la fijación de los precios para  la materia prima correspondiente a la cosecha de verano, desde la Molinería expresaron que “el ofrecimiento de 30 pesos por kilo de hoja verde se sustenta en la posición que  mostró históricamente la industria amparada en lo que establece la normativa inherente” y resaltaron que  si bien siempre están dispuestos al diálogo y a la discusión de todos los temas, el cuestionamiento al mandato presentado por la industria en el directorio remite a “la ambición desmedida de un sector que hace un pedido de incremento de la materia prima de 40% en seis meses y de 80% en 12 meses, una estimación que no está en consonancia con lo que soporta el país y que repercutirá en el bolsillo de los consumidores”.

En cuanto a los argumentos de la reglamentación  con la que los Molineros sostienen su propuesta de un aumento de 1,58%, (Decreto Reglamentario Nº 1240/02 de la Ley Nº 25564 ), el artículo 14º observa que: “Para la determinación del precio promedio de venta al consumidor que será tomado como base para la fijación del precio de la materia prima, se tendrán en cuenta los productos elaborados con el 100% de la yerba mate con palo, envasados en fracciones de un kilogramo”, en tanto que el artículo 15º del mismo cuerpo normativo expresa que: “…el INYM tomará en consideración el precio de venta en góndola de las marcas  que representen el 50% del volumen de ventas del mercado interno mejor posicionado de acuerdo a la información surgida por venta de estampillas…”. 

En este sentido, los fundamentos para respaldar el ofrecimiento se consolidan en que, efectuado el promedio ponderado correspondiente (se consideran las diez marcas más vendidas) posteriormente se deben desagregar para atrás: el impuesto al valor agregado (IVA), el transporte y los márgenes de las cadenas de comercialización hasta llegar a la salida de molino, aspectos que son analizados por la consultora Nielsen para establecer la matriz de costos de referencia.

Esfuerzo Compartido

En cuanto a la estimación de costos y a la incidencia de estos en la canasta básica de las familias argentinas, desde la Molinería reclaman un esfuerzo compartido para bajar la inflación.

Los directivos del sector señalan que la industria vive “un escenario muy complejo y con un alto nivel de endeudamiento” que aún sigue asumiendo el sector para responder a las demandas de “una actividad con escasos márgenes de  rentabilidad”. Recordaron que la industria se sumó el año pasado a los programas Precios Cuidados y Precios Máximos, comprometiéndose así con lo solicitado por el Gobierno nacional que formalizó este pedido en reuniones en las que entre otros participaron, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, la secretaria de Comercio Interior, Paula Español y el presidente del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Juan José Szychowski.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin