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Presupuesto 2026: programas destinados a prevenir y atender la violencia de género caen un 89% desde 2023

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El proyecto de Presupuesto 2026 consolida el ajuste iniciado en 2024 en políticas clave para la igualdad de género. Programas centrales como los de prevención de la violencia, salud sexual y reproductiva y moratorias previsionales sufrieron recortes drásticos, cambios de enfoque o directamente dejaron de figurar como partidas específicas. En paralelo, se mantuvieron transferencias a hogares con niñas, niños y adolescentes, prestaciones de particular importancia para los hogares monomarentales, pero con señales preocupantes: la propuesta elimina el mecanismo de actualización automática de la AUH y la AUE, lo que amenaza su poder de compra frente a la inflación. A continuación, compartimos un análisis que realizamos desde la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) junto al Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).

Partidas de prevención y atención de la violencia de género

En las principales políticas destinadas a la atención de la violencia de género se consolida el camino de desmantelamiento y opacidad presupuestaria iniciado en 2024. Ese año, el presupuesto del Programa Acompañar se redujo un 90 % respecto a 2023 y la cobertura cayó de más de 100.000 personas en 2023 a solo 434 en 2024. Desde 2025, el programa dejó de figurar como partida presupuestaria identificable, su sitio web permanece desactualizado y el tablero de monitoreo fue dado de baja. 

La Línea 144, principal canal de atención a personas en situación de violencia, perdió dos tercios de su presupuesto en 2024 y redujo un 45 % su planta de trabajadoras. En 2025 y 2026 también se eliminó su línea presupuestaria específica, lo que impide saber cuántos recursos se le asignan y ejecutan. Aún cuando no es posible identificar una partida específica, para 2026 aparece una meta (indicadora de resultados) asociada a la Línea 144 en el programa Afianzamiento de la Justicia. La cantidad de personas asistidas se reduce a 60.000, un tercio de las personas asistidas en 2023.

La actividad Protección de Víctimas de Violencia muestra un aumento significativo en 2026. Sin embargo, no es posible estimar qué porcentaje de esta partida se destina a proteger a víctimas de violencia por razones de género porque la formulación de la política se plantea un alcance más amplio, haciendo hincapié en “delitos contra la integridad sexual y violencia familiar”. 

En términos agregados, estas tres políticas sufrieron una caída presupuestaria conjunta del 89%. 


Partidas de salud sexual, reproductiva y no reproductiva

El Programa Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable, perteneciente al Ministerio de Salud, contempla dos actividades: Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable y Prevención del Embarazo Adolescente (Plan ENIA). Tras sufrir un desfinanciamiento casi total en 2024, el gasto del programa cayó a mínimos históricos: representó solo un 20% de lo invertido el año anterior y apenas un 8% de la cifra de 2021. De cara a 2025, el crédito vigente muestra una importante recuperación, aunque todavía se encuentra lejos de los niveles de inversión de años previos.

Además, se verifica un cambio de enfoque en el programa, ya que el grueso del presupuesto pasó a la actividad Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable mientras que el Plan ENIA quedó prácticamente sin financiamiento: en 2026 se ejecutaría menos del 3 % de lo invertido en 2023.

En cuanto a las metas del programa, se observa un giro estratégico: se abandona el asesoramiento, la capacitación docente (ESI) y el apoyo a la IVE para centrarse casi exclusivamente en la distribución de métodos anticonceptivos físicos (preservativos, DIU, implantes). A pesar del aumento en la distribución de algunos insumos, la meta de cobertura general con métodos anticonceptivos se reduce significativamente (de 54% a 34% de la población), lo que sugiere que menos personas en total accederán a los tratamientos del programa. 

En relación con las actividades de Educación Sexual Integral (ESI), bajo la órbita de la Secretaría de Educación, el Proyecto de Presupuesto 2026 asigna $30 millones, lo que representa apenas el 2 % de lo ejecutado en 2023En 2025, se reporta que no se planifica capacitar a ningún docente ni brindar asistencia en ninguna provincia, y en 2026 directamente desaparecen del presupuesto como metas informadas.


Análisis de partidas de protección social y previsional

La moratoria previsional tiene un impacto particularmente relevante entre las mujeres, cuyas trayectorias laborales están marcadas por la informalidad, la precariedad y las interrupciones ligadas al trabajo no remunerado en los hogares. 

En términos presupuestarios, en 2025 se recuperó el nivel de gasto registrado en 2023, y para 2026 se proyecta un aumento de casi 5 % en valores reales respecto a ese año. En cuanto a la cobertura, según los indicadores presentados en el Proyecto de Presupuesto, la cantidad de personas jubiladas por moratoria se incrementaría un 10 % entre 2023 y 2026.

Bono previsional. El proyecto de presupuesto sostiene el mismo monto total de la partida destinada al bono, por lo que, a diferencia del aumento real en moratorias, este beneficio pierde valor y equivale a casi la mitad de lo que representaba en 2023. Dentro del total de personas jubiladas a través de moratorias, el 63 % perciben haberes iguales o por debajo de la mínima.

La Asignación Universal por Hijo (AUH), la Asignación Universal por Embarazo (AUE) y la Prestación Alimentar son consideradas “Presupuesto con Perspectiva de Género” en virtud de que priorizan a las mujeres como titulares del beneficio, reconociendo su rol central en la organización del cuidado y pueden contribuir a su autonomía económica, especialmente en hogares monoparentales encabezados por mujeres.

Para 2026, el Proyecto de Presupuesto mantiene un nivel de inversión similar al de años anteriores. Un dato positivo es que se refuerza el peso de la AUH —una política protegida por ley y con actualización automática— frente a la Prestación Alimentar, que depende de resoluciones ministeriales y los aumentos son decididos de forma discrecional por el Poder Ejecutivo.

Sin embargo, la preocupación central en esta materia es que el art. 73 del Proyecto de Ley de Presupuesto deroga el mecanismo de actualización. Si se subestima la inflación proyectada en el Presupuesto, esto podría derivar en una licuación de la prestación en 2026.

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Oberá analiza una ampliación del presupuesto municipal 2025

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Durante la vigésima sexta sesión ordinaria del Concejo Deliberante de Oberá ingresó un expediente del Departamento Ejecutivo Municipal que propone un incremento del Cálculo de Recursos y del Presupuesto de Gastos correspondiente al ejercicio 2025.

La iniciativa abarca al Departamento Ejecutivo, al Concejo Deliberante y a la Defensoría del Pueblo, y será analizada en la Comisión de Presupuesto, Tasas y Hacienda del cuerpo legislativo.

Según los fundamentos del proyecto, los saldos actuales de las partidas presupuestarias resultan insuficientes para sostener el funcionamiento institucional durante el resto del año, mientras que la recaudación efectiva y parte del superávit de ejercicios anteriores permitirán financiar el aumento sin afectar el equilibrio financiero.

El presidente del Concejo Deliberante, Pablo Ullón, explicó que el seguimiento presupuestario se viene realizando desde hace varios meses y que la actualización resulta necesaria en el actual contexto inflacionario.

“El expediente fue ingresado y será tratado en comisión en los próximos días. Se trata de un pedido de incremento aproximado del 30 por ciento en cada uno de los presupuestos, fundamentalmente por la incidencia de la inflación”, señaló Ullón.

Asimismo, destacó que la revisión de las partidas responde al aumento general de los costos y su impacto sobre los sueldos y los gastos corrientes.

“El presupuesto se elabora cada año tomando una proyección inflacionaria, pero cuando la realidad supera esas estimaciones es necesario realizar un ajuste para garantizar el funcionamiento de las áreas y el cumplimiento de las obligaciones salariales”, explicó.

De esta manera, el Concejo Deliberante de Oberá continuará en los próximos días con el análisis del expediente en comisión, antes de su debate en el recinto.

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Presupuesto 2026: el margen oculto detrás de los números

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Por Marcelo Capello y Gaspar Reyna, Fundación Mediterránea. Tanto el supuesto de inflación anual (10,1%) como el de crecimiento real del PIB (5%) previstos por el proyecto de presupuesto para el año 2026 lucen optimistas. Más probable la inflación resulte mayor y el crecimiento menor, dadas sus trayectorias actuales en 2025.

¿Cómo afectaría una inflación mayor en términos fiscales? Permitiría recaudar nominalmente más que lo presupuestado, aunque también dispararía mayores erogaciones que ajustan automáticamente con la inflación. La clave estaría en el comportamiento del gasto no automático: si se limita a lo nominalmente presupuestado, podría permitir aumentar el superávit primario, inclusive en términos del PIB.

En cambio, si el crecimiento de la actividad económica fuera menor, tendería a ralentizar la suba real de la recaudación, compensando en parte los efectos de una probable mayor inflación que la prevista.

A continuación, se exhiben escenarios con tasas de inflación anual del 10,1% (proyecto de presupuesto), 15% y 20% anual, y tasas de crecimiento reales del PIB del 5% (proyecto de presupuesto), 3% y 1% anual. 

Con relación a la recaudación, en la medida que sube la inflación resulta mayor el aumento nominal pero inferior la suba real, y a medida que la economía crece más, mayor resulta el incremento de los recursos, tanto nominales como reales.

Así, por ejemplo, con una inflación de 10,1% y aumento del PIB del 5%, la recaudación real (neta de coparticipación) subiría 6,4% anual, pero si la inflación resultara finalmente del 20% con un incremento del PIB del 1%, los recursos aumentarían en torno a 2,8% real.

La porción del gasto que se mueve automáticamente con la inflación (con dos meses de rezago) exhibirá una variación acorde al escenario elegido para la inflación (nivel y secuencia). Así, dichas erogaciones tendrán un aumento real anual del 4,3% en el escenario del proyecto de presupuesto, pero dicho incremento real resultará inferior si la tasa de inflación finalmente es menor. Por caso, con una inflación del 20% anual y suba del PIB del 3%, las erogaciones automáticas aumentarían un 2,3% real en 2026.

Si las variables macro en 2026 finalmente resultaran diferentes a las previstas en el proyecto de presupuesto, más probablemente con menor crecimiento y mayor inflación, la clave para la evolución fiscal estará en el comportamiento del gasto no automático, el que tiene mayor grado de discrecionalidad en su ejecución.

Variables a tener en cuenta

En el escenario del proyecto de presupuesto, el superávit primario sería de 1,5% del PIB. En cambio, si la inflación resulta finalmente del 20% y la suba del PIB del 3%, y si los gastos no automáticos se limitan a los valores nominalmente presupuestados, podría obtenerse un superávit primario de 1,7% del PIB, mayor al presupuestado.

En el escenario descripto en el párrafo anterior, las erogaciones no automáticas caerían un 3,5% real anual, en lugar de aumentar un 1,4%, como se supone en el proyecto de presupuesto.

Por el contrario, si en los escenarios macro anteriores, en que cada uno de ellos determina una evolución del gasto automático, el poder ejecutivo decidiera ejecutar el gasto no automático en un nivel nominal que asegure un superávit primario como el del proyecto de presupuesto (1,5% del PIB), entonces la variación que ocurriría en dichas erogaciones no automáticas iría desde 1,4% real anual en el escenario del presupuesto, hasta una caída del 4,3% en el escenario de inflación del 15% anual y suba del PIB del 1%

Finalmente, si la decisión del poder ejecutivo fuera la de ejecutar un gasto no automático tal que permita alcanzar el superávit primario comprometido en el último acuerdo con el FMI (2,2% del PIB), en lugar de la meta del proyecto de presupuesto (1,5% del PIB), entonces el gasto no automático debería exhibir un ajuste que podría ir desde el 4,7% al 10,2% anual, en valores constantes, según el escenario macro.

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Docentes y ex rectores de la UNaM piden a candidatos un compromiso por el financiamiento adecuado

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Un grupo de profesores eméritos y ex rectores de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) difundió un petitorio dirigido a los candidatos a diputados nacionales por Misiones, en el que reclaman que se pronuncien públicamente a favor del financiamiento adecuado del sistema universitario. El documento -firmado por referentes históricos de la institución- advierte que todas las universidades nacionales sufren una drástica reducción presupuestaria desde diciembre de 2023, situación que amenaza la continuidad del sistema con los niveles de excelencia e inclusión que lo caracterizan.

Los firmantes recuerdan que el Congreso Nacional aprobó el 21 de agosto de 2025 la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, posteriormente ratificada con el rechazo al veto presidencial, y subrayan la necesidad de sostener ese marco como garantía del desarrollo científico y educativo del país. 

“La educación pública en general, y la universitaria en particular, son pilares estratégicos de toda sociedad que aspire a mejorar su calidad de vida, fortalecer la convivencia democrática y propender al desarrollo productivo sustentable con paz social y en armonía con la naturaleza”, expresan en el texto.

Un llamado desde la historia y la experiencia

El documento repasa la trayectoria de la UNaM desde su creación el 16 de abril de 1973, concebida como un polo científico-técnico para evitar el desarraigo de los jóvenes misioneros. También recuerda los años de persecución durante la dictadura cívico-militar (1976-1983), con 58 víctimas reconocidas por el Consejo Superior, entre ellas el ingeniero Alfredo González, la graduada Susana Ferreyra y los estudiantes Arturo Franzen, Juan Zaremba, Carlos Tereszecuk y Juan Figueredo.

Desde entonces, la universidad formó a más de 32 mil profesionales y técnicos, con fuerte inserción en la vida académica, social y política de la provincia y el país. Actualmente, cuenta con 28 mil estudiantes, distribuidos en seis facultades y tres regionales —Posadas, Oberá y Eldorado—, con una planta de 1.602 docentes y 674 trabajadores no docentes. Además, gestiona tres institutos de doble dependencia UNaM/CONICET: el Instituto de Materiales de Misiones, el Instituto de Biología Subtropical y el Instituto de Estudios Sociales y Humanos.

Citando un informe del Observatorio de Datos Socioeconómicos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, los firmantes destacan que en los últimos 30 años la cantidad de estudiantes y graduados universitarios en Misiones creció más de 600%, pasando de 13.200 en 1991 a 89.000 en 2022, mientras la población total creció 60%. El aumento fue aún mayor entre las mujeres, con un salto del 900% en graduadas universitarias.

No obstante, advierten que solo el 10% de la población mayor de 25 años posee estudios universitarios completos, una proporción que aún está lejos de los indicadores de los países desarrollados, donde el promedio supera el 30%.

Los exrectores y profesores eméritos reafirman que la educación superior es una inversión de largo plazo, esencial para el desarrollo provincial y nacional. Por eso, reclaman que los futuros representantes de Misiones en el Congreso asuman públicamente el compromiso de garantizar los recursos necesarios para la continuidad de las universidades públicas.

Finalmente, expresan su solidaridad con otras demandas sociales vinculadas al presupuesto para la discapacidad, la salud pública y las jubilaciones, y reafirman su voluntad de defender un Estado presente que promueva la equidad y el conocimiento. El documento lleva las firmas de Griselda Ferrero, Ricardo Biazzi, Beatriz Eibl, Daniel Muguerza, Martín Gartland, Graciela de Haro, Javier Gortari, Aldo Caballero, Roberto Abínzano, Jorge Bettaglio, Mercedes García Saraví, Dionisio Baranger, Andrés Linares, Carlos Trevisán, Fernando Jaume, Eduardo Mártires Solís y Fernando Kramer.

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El presupuesto 2026 desfinancia un programa clave para la promoción y el apoyo de la salud mental comunitaria

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El pasado 15 de septiembre, el Poder Ejecutivo presentó el proyecto de presupuesto 2026, que desfinancia la Actividad de “Apoyo y Promoción de la Salud Mental” del Programa 42 de Prevención y Tratamiento de Patologías Específicas. Se trata de la única línea del Ministerio de Salud de la Nación destinada a implementar la Ley de Salud Mental y a fortalecer los abordajes comunitarios. Los niveles de inversión en esta actividad cayeron abruptamente en 2016 y nunca se recuperaron, y —de aprobarse este presupuesto— el año próximo contaría con apenas 48 millones de pesos, lo que implica una reducción del 91,53% respecto de los recursos vigentes para el año en curso (de los cuales, hasta la fecha, solo se ejecutó un 30,75%)
De acuerdo a la información contenida en las planillas del proyecto de presupuesto presentado, la Actividad “Apoyo y Promoción de la Salud Mental” incluye acciones fundamentales como la capacitación y cooperación técnica con equipos de salud y autoridades locales, la actualización de prestaciones desde el paradigma comunitario y de desinstitucionalización, la implementación de intervenciones comunitarias para grupos de riesgo, el seguimiento de la adecuación de instituciones monovalentes y la promoción de externaciones sustentables. También contempla el fortalecimiento de la red de dispositivos intermedios (casas de medio camino, viviendas asistidas, centros de día, entre otros), la realización de internaciones en hospitales generales, el abordaje integral de consumos problemáticos, el impulso a estrategias de inclusión social, la producción de investigaciones, registros y protocolos en salud mental y adicciones, la cooperación para el abordaje de las problemáticas de niños, niñas, adolescentes y la articulación para garantizar la atención a víctimas de trata.

Cabe destacar que también hay gasto en salud mental por fuera del Ministerio de Salud. En particular, las entidades con fondos destinados a esta finalidad son: SEDRONAR, que concentra un 53,6% de la inversión total y cuyos recursos proyectados aumentan un 8,53% respecto del presupuesto vigente para 2025; el Hospital Ramón Carrillo (ex Colonia Montes de Oca), que concentra un 30,9% de los fondos y aumenta un 3,91%; y el Hospital Laura Bonaparte, que representa un 15,5% del total y cuyo presupuesto se incrementa en un 1,24% para 2026. Más allá de que estas variaciones no son significativas, la asignación de recursos a estos organismos es más compleja de evaluar, dado que incluyen gasto que no se orienta a cumplir la ley. 

Resulta relevante señalar también que, un año más, se incumple con la pauta presupuestaria de la Ley 26.657, cuyo artículo 32 obliga a destinar el 10% del gasto total en salud a este campo. Para el próximo año, la inversión prevista llegará apenas al 1,42%.
El Ministerio de Salud, como autoridad de aplicación de la Ley 26.657, tiene el deber de promover la inversión en salud mental en todo el país, reducir las desigualdades en el acceso a la atención y fortalecer la red de servicios comunitarios. Sin embargo, a 15 años de su sanción, el proyecto de presupuesto 2026 profundiza el desfinanciamiento de un programa esencial para avanzar en la plena implementación de la norma, desconociendo abiertamente las obligaciones asumidas por el Estado a nivel internacional y las múltiples exhortaciones que los organismos especializados en salud y derechos humanos han hecho a nuestro país. 

En este contexto, solicitamos al Congreso que revierta este recorte y garantice partidas presupuestarias suficientes y adecuadas que permitan implementar políticas de prevención y atención integral de la salud mental con enfoque comunitario en todas las provincias. Las personas usuarias de los servicios de salud mental tienen, como cualquier otra, el derecho a no vivir en el aislamiento.
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