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Putin anuncia que Rusia suspende su participación en el último tratado de desarme nuclear con Estados Unidos

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El presidente ruso, Vladimir Putin, suspendió hoy la participación de su país en el único acuerdo bilateral de desarme nuclear que existe con Estados Unidos y acusó a las potencias occidentales de planar convertir el conflicto en Ucrania en un escenario de “confrontación global”, al brindar su discurso anual ante las dos Cámaras del Parlamento tres días antes del primer aniversario de la invasión.

“Rusia suspende su participación en el Tratado sobre la Reducción de Armas Estratégicas (conocido como New Start)”, dijo Putin en su mensaje a la Asamblea Federal y calificó de “un teatro de absurdo” los llamamientos de la OTAN a que su país “vuelva a cumplir” con el tratado y permita que los expertos occidentales inspeccionen las instalaciones militares y nucleares rusas en la actual situación de confrontación.

Firmado en 2010, este tratado es el último acuerdo bilateral de este tipo que vincula a ambas potencias.

Rusia ya había anunciado a principios de agosto la suspensión de las inspecciones estadounidenses previstas en sus instalaciones militares en el marco del acuerdo, asegurando actuar en respuesta a los obstáculos estadounidenses a las inspecciones rusas en Estados Unidos.

“Quieren infligirnos una derrota estratégica y atacan nuestras instalaciones nucleares, por lo que me veo obligado a anunciar que Rusia suspende su participación en el Tratado (New) Start”, declaró el presidente ruso.

Putin pidió a las autoridades rusas que se mantuvieran “listas para los ensayos de armas nucleares” si Washington los realizaba primero. “Nadie debe alimentarse de ilusiones, la paridad estratégica podría verse alterada”, recalcó.

Putin sugirió que la OTAN se uniera al New Start para lograr un tratado justo, porque dentro de la alianza militar “Estados Unidos no es la única potencia nuclear”. “Francia y Gran Bretaña también tienen arsenales nucleares, los están perfeccionando, modernizando y apuntando contra nosotros”, subrayó, en declaraciones que reprodujo la agencia de noticias AFP.

Como primera reacción al anuncio, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, tildó hoy de “muy decepcionante e irresponsable” la decisión rusa de suspender el tratado de desarme nuclear New Start e insistió en que su país seguía “dispuesto” a hablar del tema.

“Lamento la decisión anunciada por Rusia”, dijo en sintonía el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg.

“Más armas nucleares y menos control de armas hacen que el mundo sea más peligroso. Es la razón por la cual hemos trabajado tan duro para involucrar a Rusia en temas relacionados con el control de armas”, añadió.

En su discurso, Putin también acusó a los países occidentales de utilizar el conflicto en Ucrania para “acabar” con Rusia y los responsabilizó de planear convertirlo “en una fase de confrontación global”.

“Las élites occidentales no esconden sus objetivos de derrotar estratégicamente a Rusia que significa acabar con nosotros una vez y para siempre, planean transformar el conflicto local en una fase de confrontación global”, dijo, según las declaraciones reproducidas por la agencia de noticias Sputnik.

En ese marco, el líder del Kremlin manifestó que su país hizo todo lo posible para solucionar el conflicto “por la vía pacífica” antes de lanzar la ofensiva el 24 de febrero del año pasado.

“Hicimos todo lo posible para resolver este problema por la vía pacífica. Mantuvimos pacientemente negociaciones para una solución pacífica a este grave conflicto. Pero a nuestras espaldas preparaban otro escenario”, dijo en su mensaje en el centro de convenciones Gostini Dvor, en Moscú.

“No estamos en conflicto con el pueblo de Ucrania. Lo reitero. El propio pueblo ucraniano se convirtió en un rehén del régimen de Kiev y sus amos occidentales, que de hecho ocuparon este país en un sentido político, militar y económico”, dijo el mandatario.

El presidente ruso señaló que Estados Unidos y la OTAN “prepararon al régimen de Kiev bajo su dominio, a una Ucrania esclavizada por ellos para una gran guerra, y hoy lo admiten. Lo admiten públicamente, abiertamente, sin vergüenza”, aseveró.

Asimismo, aseguró que “EEUU y la OTAN desplegaron rápidamente sus bases militares, laboratorios biológicos secretos cerca de las fronteras” de Rusia, y durante las maniobras estudiaron el futuro teatro de operaciones militares.

Un alto funcionario estadounidense calificó hoy de “absurdas” todas las acusaciones de Putin.

“Nadie está atacando a Rusia. Es absurdo pensar que Rusia se encuentra bajo algún tipo de amenaza militar por parte de Ucrania o de cualquier otro país”, declaró el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, citado por la agencia de noticias AFP.

En su discurso, el presidente ruso también afirmó que seguía decidido, un año después del inicio de la ofensiva en Ucrania, a continuarla.

“Vamos a resolver paso a paso, cuidadosa y sistemáticamente, los objetivos que tenemos ante nosotros”, manifestó.

Ante la élite política del país y los militares que lucharon en Ucrania, agradeció también “a todo el pueblo ruso por su valentía y su determinación”.

Refiriéndose a las sanciones internacionales que afectan a Rusia, Putin estimó que los occidentales “no han llegado a nada y no llegarán a nada”, pues la economía rusa resistió mejor que lo que habían previsto los expertos.

“Hemos garantizado la estabilidad de la situación económica, protegido a los ciudadanos”, señaló Putin, estimando que Occidente no logró “desestabilizar” a la sociedad rusa.

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Europa, entre la guerra y Navidad

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El occidente del viejo continente es el lugar que más ha padecido las consecuencias económicas de la guerra en Ucrania, luego del país beligerante. La navidad se aproxima y es lógico que para los europeos se viva de manera especial, quizás sin antecedentes similares desde la Segunda Guerra Mundial. 

Este conflicto bélico está causando estragos en Ucrania, pero indudablemente, el resto de Europa es presa fácil para el desbalance económico gestado desde las sanciones rusas y desde la brutalidad de los mercados. Esta navidad es especial. De por sí, es una fecha en donde el consumo se apodera de la práctica humana, sin embargo, este 2022 está signado por la precariedad económica. El nivel de vida bajó en Europa, sobre todo por la crisis económica y energética, fenómenos que se desprenden de la guerra en Ucrania. En términos de derroteros históricos, el euro tocó su piso mínimo en 20 años, a través de los vaivenes del mercado, pero también por la suba de las tasas de interés de la Reserva Federal. Un “súper dólar” presente en la economía global, postergó y dejó en un segundo plano al euro. 

Por otro lado, los precios comenzaron a crecer, como respuesta a la especulación de los mercados a través de un mecanismo de reacción por la incertidumbre generada por el contexto bélico entre Ucrania y Rusia. Este corrimiento de los valores de productos y servicios, como en cualquier lado del mundo, afecta principalmente a los sectores más vulnerables, provocando una brecha aún más dispar entre ricos y pobres. Países como Alemania, España y Francia, plantean distintos panoramas sobre como solventar a una sociedad hastiada y con cierto revanchismo en las calles. En principio, medidas en común que tomó el viejo continente es una presencia más fuerte del Estado en la economía, con una intervención paulatina, los bonos a los sectores mas golpeados, los cheques de desempleo y los subsidios, comienzan a aflorar entre el vocablo europeo. Sin embargo, las respuestas son inmediatas. Reino Unido se encuentra presenciando una de las huelgas más grandes en los últimos años, a raíz de la inflación más alta en más de cuatro décadas. Se conjugaron los ferroviarios y el sistema de salud, representado por las enfermeras, los paramédicos y las ambulancias. Su petición es la misma que gran parte de la clase media europea: aumentos de sueldo. Está claro que es un caldo de cultivo que puede derivar en problemas más grandes. 

Uno de los desafíos más importantes de los líderes europeos es la crisis energética. El denominador común son las sanciones y los bloqueos a Rusia. El país de Vladimir Putin es uno de los abastecedores más grandes e importantes de este continente, y ante el rechazo a la comercialización con el Kremlin, los precios suben y es lógico que Moscú busque otros mercados. Esta guerra en Ucrania se trasladó a una guerra económica con Europa. Por un lado, la UE enarboló una serie de sanciones, económicas por sobre todas las cosas. El G7 y la OTAN hizo lo propio. Putin responde cortando los gasoductos, limitando su envío o subiendo los precios y obligando a pagar en rublos, y más allá de todas las “multas” que Bruselas aplique, la economía rusa pareciera no inmutarse. Asimismo, Estados Unidos, quién debería ser el guardián del viejo continente, no toma mayores medidas y se mantiene en un semi – aislacionismo, en donde, desde lo diplomático apoya a Europa, pero desde lo económico no parece ser lo suficientemente contundente para mantener en pie al modelo europeísta. Por lo pronto, la primera impresión es que es Europa, el rehén de esta guerra, en donde Kiev sufre los bombardeos y el resto del continente padece una economía deteriorada. 

Los grandes líderes europeos deben salir a buscar mercados alternativos para poder mantener en pie a su sociedad, y en época navideña, las emociones se quedan a flor de piel. Es justamente que estas fiestas, los europeos las pasarán a oscuras, no por intentar ayudar a la protección del medioambiente, sino porque necesitan ahorrar. Países como Francia tienen cortes de energía programados para no agotar el suministro, y en Italia ya se ha planteado, a nivel municipios, que no encenderán luces en las decoraciones navideñas. Estas medidas, lejos de lo romántico que puede resultar, propinan un golpe directo a las familias menos pudientes, pero también al ego europeo. Esa sociedad que siempre se propuso ser el ejemplo mundial, hoy se encuentra en vilo y “arañando” para llegar a fin de mes. Papá Noel tendrá que tener cuidado con no tirar las velas en las casas europeas. 

Otro tema, no menos importante, es el humor social. No tener luz, tener que afrontar un invierno crudo, no poder tener una navidad en las mejores condiciones y, además, afrontar la incertidumbre de un futuro incierto. Este es el caldo de cultivo ideal para las manifestaciones, las huelgas, los paros y las marchas. Todo eso está presente en distintos rubros y en distintos países, pero hay algo más peligroso detrás de eso. Si la clase política europea no encuentra una salida, puede generarse el escenario propicio para los nacionalismos y los movimientos extremistas. Sociedades sensibles buscan respuestas fáciles y demagógicas, y es algo de lo que la extrema derecha sabe en Europa. A tal punto, que una persona pro – fascista como Giorgia Meloni, llegó al poder en Italia. Esta persona, que es la primera ministra italiana, reivindica a Benito Mussolini, nada más ni nada menos. El modelo político europeo, la socialdemocracia, la democracia liberal y el parlamentarismo europeísta se encuentran en tela de juicio, y si los líderes políticos no toman medidas urgentes, el revanchismo político puede apropiarse del sentir popular. 

Una navidad complicada para Europa, con un “Santa Claus” austero y con un único deseo: volver al predominio económico continental. Ante esto, pareciera ser que Rusia y Estados Unidos ofician de ser el “Grinch”, y lastimosamente, Ucrania termina siendo un simple duende en el eslabón de la cadena de producción de los regalos.

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Rusia renueva sus ataques a instalaciones eléctricas de Ucrania y deja a más ciudades sin luz

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Rusia bombardeó hoy por tercer día seguido infraestructura energética de Ucrania y dejó sin luz a miles de personas más, redoblando una ofensiva que ya destruyó el 30% de las centrales eléctricas del país y dejó a oscuras a más de 1.000 localidades.

La Oficina de la Presidencia ucraniana dijo que seis civiles murieron y 16 resultaron heridos en ataques rusos con drones, cohetes y artillería contra nueve provincias de Ucrania en las últimas 24 horas.

Ucrania advirtió ayer que atraviesa una “situación crítica” después de que ataques rusos destruyeran en poco más de una semana el 30% de las centrales eléctricas del país, dejando sin luz ni agua a más de 1.100 localidades.

La ola de ataques, que incluyó los primeros grandes bombardeos en Kiev en varios meses, comenzó la semana pasada tras la voladura parcial de un puente ruso que va de Rusia a Crimea, la sureña península ucraniana que Moscú se anexó en 2014.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que el ataque con camión bomba que dañó el puente que cruza el estrecho de Kerch fue cometido por los servicios secretos ucranianos y que los bombardeos eran en represalia por esa y otras acciones de Ucrania.

En un comunicado, la oficina del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo hoy que los ataques de las últimas horas se centraron en la destrucción de instalaciones energéticas y que una de las ciudades afectadas es la localidad del sur del país donde nació el mandatario.

En Krivoi Rog, la localidad de la provincia de Dnipropetrovsk donde nació Zelenski, no había electricidad en algunos barrios, y el cierre de varias estaciones de bombeo como consecuencia de los ataques rusos ha provocado escasez de agua, agregó la nota.

En la vecina provincia de Zaporiyia, una de las cuatro que Rusia se anexó este mes, los bombardeos rusos alcanzaron cuatro ciudades cercanas a una enorme central nuclear ocupada por tropas rusas, dijeron autoridades locales.

En las ciudades de Nikopol, Marhanets y Chervonohryhorivka, los bombardeos rusos con misiles S-300 dañaron varios edificios residenciales e “infraestructura crítica”, dijo el gobernador de Zaporiyia, Oleksandr Starukh, informó la agencia de noticias Ukronform.

El alcalde de Enerhodar, Dmytro Orlov, dijo que los ataques dañaron una de las subestaciones eléctricas de la ciudad y dejaron sin luz ni agua a algunos barrios de la ciudad, que está en poder de fuerzas rusas.

En Enehodar se encuentra la central nuclear de Zaporiyia, que está controlada por fuerzas de Rusia y que desde julio es blanco de bombardeos que Moscú atribuye a Ucrania.

El Ejército ucraniano dice que es el Ejército ruso el que ataca la central que sus mismas tropas controlan.

En la vecina provincia de Mikolaiv, Rusia lanzó ataques contra varias ciudades con drones “suicidas” -llamados así porque se estrellan contra sus blancos-, dijo el Ejército ucraniano, que agregó que derribó más de una docena de esos aviones no tripulados.

En el este de Ucrania, en tanto, el Ejército ucraniano dijo haber repelido ataques limitados de fuerzas terrestres rusas en poblados de la provincia de Jarkov cercanos a la ciudad de Jarkov capital, que es próxima a la frontera con Rusia.

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Gorbachov, el hombre que terminó con el siglo XX

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El emblemático historiador británico, Eric Hobsbawm, afirmaba que el siglo XX fue un siglo corto. Para el intelectual, el suceso creador de época del siglo pasado fue el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914 y el proceso histórico que le puso fin a una convulsionada época, fue la caída de la Unión Soviética en 1991. Y hay un nombre propio de este momento: Mijaíl Gorbachov.

El día que el mundo recordó a la URSS

El 30 de agosto pasado fue la fecha en que se apagó la última vela que quedaba prendida del festín soviético, y el recuerdo del primer gran Estado socialista que tuvo el mundo. Gorbachov falleció con 91 años, tras acarrear una serie de problemas que aquejaban su salud, sin embargo, su vida fue una de las más importantes de la historia de la humanidad. Esa preponderancia se la hicieron sentir los líderes del mundo que despidieron los restos del último líder soviético. 

Mijaíl Gorbachov gobernó la Unión Soviética, desde diversas categorías de la estructura gubernamental y estatal desde 1985 hasta 1991. Este hombre cortó con la tendencia gerontocrática que tenía la URSS, y el PCUS buscaba, en la figura de Gorbachov, una bocanada de aire que le de una vida más a un deteriorado régimen comunista impartido desde Moscú. Más allá de toda polémica, Gorbachov sí provocó un cambio que ya no tuvo retorno y que marcó el fin de una época, ya que sus reformas fueron claves para estampar el fin de la Guerra Fría. 

Gorbachov, el reformador 

Mijaíl asumió el máximo cargo en la URSS con la promesa de remontar la delicada situación económica que estaba padeciendo el país, como así también, de recuperar gran parte de la confianza de la población soviética. Un ala del politburó pujaba por el hecho de que Gorbachov realice una transición hacia un modelo de economía de libre mercado de manera gradual (al estilo chino), y otro bando apuntaba a una radicalización por completo del cambio de rumbo económico de Moscú. Finalmente, Mijaíl aceleró el proceso y sacó dos reformas trascendentales: la perestroika y las glasnost. La primera consistió en una apertura acelerada hacia la economía de libre mercado. Esta política no fue recibida con malos ojos por la población soviética, pero indudablemente demostró la falta de planificación cambiaria que no pudo evitar el derrumbe de una economía debilitada. 

Con la perestroika, llegaron grandes marcas, dólares y prácticas vanguardistas propias de Occidente

Por otro lado, la glasnost fue la apertura hacia la libertad de expresión, que le permitió a diarios, radios y medios opositores, poder publicar y comunicar sin censura, como así también generando discursos que fueron los que terminaron cimentando el fin del gobierno de Gorbachov. La conjunción de dos medidas de ampliación económica y de prensa tuvieron el rebote impensado para el líder soviético. 

Por otra parte, Gorbachov tuvo que danzar con lobos, en materia de política exterior. A un imperante cambio económico, social y cultural, se le sumó un fracaso militar que no pudieron soportar los soviéticos. 

La derrota de la URSS en Afganistán fue un determinante que generó mucho descontento en el seno de la población soviética, desde ambos bandos: lo repudiaron quienes estaban en contra de la guerra y lo repudiaron quienes estaban a favor, pero se vieron decepcionados por una derrota vergonzosa. Afganistán fue el Vietnam de la Unión Soviética. 

En esta coyuntura internacional, Gorbachov tuvo que poner sus ojos en los “primos” de la Guerra Fría. 

Mientras se descomponía el modelo soviético, el modelo estadounidense no pasaba por un gran momento económico, pero de la mano de Ronald Reagan y la implantación del neoliberalismo, Estados Unidos tomó fuerza y más influencia en términos de política externa, quienes con una batalla propagandística que involucraba el arte, la industria y las casas de comidas rápidas, le “coparon la parada” a la Unión Soviética. 

Como si fuera poco, Gorbachov tuvo que soportar, políticamente hablando, uno de los momentos más emblemáticos de la historia mundial. En el año 1989, el muro de Berlín fue derrumbado, y con él se comenzó a resquebrajar el mundo bipolar. Alemania fue noticia en todo el mundo, miles de personas volvieron a abrazar sus afectos y familiares que fueron separados por un muro, y con esta situación, Gorbachov tuvo que hacer frente a un contexto insostenible. El fin de la Unión Soviética estaba a la vuelta de la esquina. 

De 1989 a 1991, la URSS soportó un clima intenso a nivel de política interna, con figuras opositoras que ya hablaban del fin del comunismo, y con ello también el incipiente proceso independentista de algunas repúblicas que formaban parte de la Unión Soviética. 

Finalmente, el 25 de diciembre de 1991, media hora después del discurso de renuncia de Mijaíl Gorbachov, la bandera soviética con el martillo y la hoz, fue arriada por última vez en el Kremlin. Un día después, el 26 de diciembre de 1991, se declaró la disolución de la Unión Soviética, que ahora quiere recuperar esplendor de la mano de Vladimir Putin.

Gorbachov, una “estrella pop” 

“Mi héroe es la gran bestia pop” dice una canción de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y pareciera ser que, en materia histórica, el último líder soviético se transformó en eso. Luego de su renuncia y la caída del gigante comunista, Mijaíl Gorbachov participó en un comercial de Pizza Hut, una de las franquicias norteamericanas más grandes de fast food que se encuentran diseminadas en el mundo. Asimismo, el último presidente del Sóviet Supremo tuvo una breve participación en el videojuego Street Fighter II e inclusive una recordada y cómica aparición en Los Simpson, donde Gorbachov le acercaba un regalo a George Bush (padre), pero lo encontró al expresidente estadounidense peleando con Homero Simpson. 

Inclusive, Mijaíl recibió el premio Nobel de la Paz en el año 1990. Pero, ¿qué motiva a esa afición por Gorbachov? Indudablemente, para Occidente, su figura simboliza el fin de ese “demonio” llamado comunismo. Gorbachov es la cara del fin de un modelo que puso en jaque y en discusión al capitalismo y al modo de vida occidental. Gorbachov tuvo una imagen política positiva en Occidente porque representaba al político comunista flexible, aquel que podía cambiar de idea, aquel que fue acaparado por las ideas del libre mercado, aquel que podía dar el brazo a torcer. Gorbachov fue querido en Occidente porque su modelo político fracasó y él fue “corrompido”, caso contrario al de Fidel Castro, quién se mostró inquebrantable hasta el día de su muerte. Con Gorbachov, se fue el último bastión de una época que cambió la historia de la humanidad para siempre. 

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El fútbol ruso, al borde del precipicio

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El fútbol inglés recibió una sanción de cinco años sin participar en competiciones europeas tras la tragedia de Heysel (1985). La campaña militar rusa en Ucrania ha colocado al fútbol ruso al borde del mismo precipicio. La selección fue excluida del Mundial, los clubes no pueden disputar competiciones europeas y se ha producido un éxodo masivo de futbolistas a países extranjeros, incluido ucranianos.

“Todo está en manos de la FIFA. Los clubes rusos pueden volver en diez años, dentro de un año o nunca”, comentó a EFE Mikhaíl Prokopets, abogado de la compañía internacional SILA que representa los intereses de los clubes rusos.

CLUBES RUSOS, EXCLUIDOS DE EUROPA

El pesimismo cunde en el fútbol ruso. La FIFA y la UEFA se muestran inflexibles desde que condenaran al fútbol ruso al ostracismo el 28 de febrero, cuatro días después del estallido de los combates.

La campaña militar rusa en Ucrania se alarga y, como mínimo, los equipos rusos estarán marginados hasta 2023. El Spartak Moscú, que se había clasificado para los octavos de final de la Liga Europa, ni siquiera pudo saltar al campo por culpa de la “operación militar especial”.

Con todo, los clubes rusos no se rindieron y recurrieron al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), pero éste rechazó el 15 de junio pasado los recursos presentados tanto por la Unión de Fútbol de Rusia (UFR) como por los clubes afectados de cara a esta temporada: Zenit, Sochi, Dinamo y CSKA.

La UFR se planteó denunciar al TAS por el perjuicio económico causado o acudir al Tribunal Supremo en Suiza. Pero Prokopets considera que Rusia carece de “instrumentos legales para recurrir el laudo arbitral”.

“Es una decisión que está al margen del terreno jurídico. Depende de factores externos”, comentó.

El abogado asegura que la imposibilidad de competir contra equipos de otros países es un “gran problema” para el desarrollo del fútbol nacional y para la economía de los clubes.

“Si los clubes no juegan en Europa no puedes vender a buen precio a tus mejores jugadores ni tampoco fichar otros futbolistas, ya que estos prefieren disputar la Liga de Campeones. Si no juegas contra los mejores, también ganas menos en derechos de televisión. Es una historia global”, explica.

Además de las pérdidas económicas y los problemas para encontrar patrocinio, algunos clubes punteros rusos están también teniendo problemas con la equipación debido a la decisión de grandes marcas como Nike de abandonar el mercado ruso. Por increíble que parezca, algunos futbolistas incluso han recibido la instrucción de no regalar camisetas a los aficionados.

En el plano deportivo, también se han producido desequilibrios debido a que los equipos del sur de Rusia no pueden viajar en avión desde sus ciudades y deben desplazarse en autobús y tren a aeropuertos en otros lugares. Y es que por motivos de seguridad las autoridades cerraron los aeropuertos de las regiones cercanas a la frontera ucraniana.

ESTAMPIDA DE LEGIONARIOS

Una de las consecuencias más graves para el fútbol ruso ha sido la estampida de futbolistas extranjeros, especialmente europeos. El detonante fue la decisión de la FIFA de permitir que jugadores y técnicos que militan en clubes rusos y ucranianos suspendan unilateralmente su vinculación contractual hasta el 30 de junio (la autorización de FIFA de suspender los contratos de jugadores extranjeros fue prorrogada posteriormente hasta el 30 de junio de 2023). Los clubes, atados de pies y manos, se encuentran indefensos.

“Si viviéramos en el vacío, la decisión de la FIFA es absolutamente ilegal. Infringe todas las reglas que regulan el fútbol en los últimos años desde el sistema de traspasos, a la estabilidad de los contratos o la propiedad privada”, denuncia Prokopets.

El Krasnodar perdió nueve jugadores -acabó jugando con once futbolistas rusos- y a su técnico, el alemán Daniel Farke. Aunque, recientemente, volvieron el colombiano Córdoba, el ecuatoriano Ramírez y el brasileño Caio.

El Rostov también perdió a siete jugadores, pero logró salvar la categoría. No tuvo tanta suerte el Rubín Kazán, que descendió de categoría con el exseleccionador, Leonid Slutski en el banquillo.

De los grandes, el técnico alemán del Dinamo Moscú, Sandro Schwarz, aguantó hasta el fin de la temporada pasado para hacer las maletas y ha sido sustituido por el serbio Jovanovic. También se quedó en el Spartak hasta alzarse con el título de la Copa de Rusia el italiano Paolo Vanoli, que ha sido reemplazado por el español Guillermo Abascal. El alemán Josef Zinnbauer relevó a su compatriota Makus Giskol en el Lokomotiv. El Zenit es el único que ha logrado mantener a su plantilla, con la excepción del brasileño Yuri Alberto.

“Para los extranjeros que juegan en Rusia no hay ningún problema. Siguen viviendo y jugando. Pese a todo lo que está pasando, hay muchos jugadores extranjeros en la liga rusa. Clubes ucranianos como el Shakhtar también han recurrido al TAS. Ni rusos ni ucranianos están satisfechos”, destaca.

Los cinco futbolistas ucranianos que aún jugaban en la liga rusa abandonaron sus equipos nada más consumarse la invasión rusa: Rakitskiy (Zenit), Ordets (Dinamo), Ivanisenya (Krylia Sovétov), Poliarus (Akhmat) y Kulakov (Ural). Les acompañó también el técnico ayudante del Dinamo, Andréi Voronin, pero no el histórico capitán de la selección ucraniana, Anatoli Tymoschuk, que decidió permanecer en el organigrama técnico del Zenit, lo que le ha convertido en un traidor a la patria en Ucrania.

La otra cara de la moneda es que Rusia ha decidido apostar por el mercado latinoamericano, de donde proceden muchos de los fichajes de este verano. Los futbolistas latinos son más baratos que los europeos y, lo que es más importante, están menos politizados.

LA SELECCIÓN RUSA, SIN MUNDIAL

“Lo más curioso es que si lees el fallo, ni la selección ni los clubes rusos son responsables de lo que ocurre. Eso es muy importante. El fútbol ruso no es responsable”, explica Prokopets.

En cambio, en mayo la UEFA excluyó a la selección rusa de todas las competiciones, incluido la Liga de las Naciones. Eso se suma a la duro revés que supuso para el equipo dirigido por Valeri Karpin no poder enfrentarse en Moscú a Polonia en la repesca mundialista. La herida aún sigue supurando, ya que los polacos eliminaron a Suecia y lograron un billete para Catar.

Desde que cayera por la mínima ante Croacia en noviembre, derrota que le impidió clasificarse directamente, Rusia no tiene con quien jugar. Karpin, ocioso desde entonces, ha tenido que compaginar el trabajo de seleccionador con el técnico del Rostov. En septiembre el combinado nacional volverá a reunirse para disputar un amistoso, pero aún se desconoce el rival. Los candidatos oscilan entre Irán, Bielorrusia y Arabia Saudí.

El abogado admite que “no puede ser optimista”, ya que la emoción del fútbol está en que “un pequeño le gane a un grande”, en que “el Rotor de Volgogrado reciba al Manchester United”. La esperanza de que el aislamiento sirva para desarrollar el fútbol base no le vale como consuelo.

“Eso hay que hacerlo siempre, no sólo ahora. La FIFA nos ha creado muchos problemas. En ruso se dice que no hay que arreglar lo que no está estropeado. Es lo que ha hecho la FIFA, tocar lo que no hay que arreglar”, argumenta resignado.

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