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Peña, el elegido

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Comienza una nueva presidencia en Paraguay y con ello una etapa de continuidad de la hegemonía del Partido Colorado. Santiago Peña, un economista, técnico y con comentarios disonantes hacia Argentina conducirá los rieles del vecino país.

Peña es el vivo ejemplo de un dominio generalizado de la centro derecha en Paraguay, quien después de la salida escandalosa de Lugo, maneja a diestra y siniestra el poder en el vecino país. El nuevo presidente sigue tras la era criticada de Mario Abdo Benítez, y todo bajo la conducción absoluta de Horacio Cartes. Es fácil dilucidar que podría ser una continuidad del margen político, sin embargo, esto puede no ser lineal.

El contexto en el que asume Peña es distinto al de sus predecesores. El presidente del país guaraní deberá lidiar con la guerra en Ucrania y sus consecuencias económicas, una clara disputa comercial entre China y Estados Unidos, y un Mercosur que parece responder a los objetivos de Lula da Silva. Esto nos lleva rápidamente a una de las precisiones que dio Santiago Peña: Brasil será su principal socio comercial. Esto es claro, el país portugués hablante es el gran monstruo económico y quien dinamiza los mercados. Para Paraguay esto es clave, con un guaraní fuerte, encolumnarse detrás del real poderoso que presenta actualmente Brasil puede ser vitalmente estratégico.

Más allá de eso, ¿Peña aceptará vivir a las espaldas de Lula? Es cierto, el mandatario brasilero es uno de los líderes más importantes del mundo en los últimos 20 años, y Peña recién arranca su incipiente historia al mando de un país con problemas sociales evidentes, aunque allí puede radicar una crítica desde los sectores más derechistas y nacionalistas, en el marco de la obediencia ante un líder de izquierda, que maneja las oficinas del Mercosur. El bloque se encuentra, además, en una encrucijada clave con un posible acuerdo comercial con la Unión Europea y otro con China. Situación clave para Paraguay.

¿Y Argentina que rol cumple en la planificación de Peña? Es difícil entender que pueda ser primordial la relación económica con nuestro país, salvando la histórica relación y condición fronteriza, hoy Brasil es la prioridad para Asunción. Además de esto, el nuevo presidente paraguayo demostró cierto encono con Argentina. Antes de ser presidente aclaró que “… los argentinos no quieren trabajar”. Esto fue duramente criticado. Aunque en su asunción al mando del país de guaraní comparó a la invasión de Rusia a Ucrania con la Guerra de la Triple Alianza, donde nuevamente vemos la participación de Argentina. Fueron varias veces donde Santiago Peña enarboló críticas hacia nuestro país, aunque bien sabe que la situación fronteriza desnuda el evidente déficit del sistema de salud paraguayo, quienes eligen constantemente a nuestro país para poder tratarse, dado los elevados costos en Paraguay y la carente atención, como así también los aparatos a disposición.

Otra perspectiva interesante de Santiago Peña es que defenderá la postura independentista y autónoma de Taiwán. Es Paraguay, el único país latinoamericano que reconoce a los taiwanese de cierta manera, algo que, indudablemente, a China no le cae bien. Asimismo, Paraguay es una jugada importante para Pekín y Washington. El tablero geopolítico sudamericano es demasiado cambiante y ante ello, el vecino país parecer ser la ficha fija de Estados Unidos, en términos políticos, pero con mucho flujo económico para China. Además, teniendo la postura de Estados Unidos dentro de Paraguay y con elecciones en Argentina a la vuelta de la esquina que pueden devolver a la derecha al poder, es un guiño que podría ser eficiente para las pretensiones del Tío Sam. Otro tema de agenda internacional es Israel, Peña decidió mudar la embajada a Jerusalén, una decisión simbólica muy fuerte en términos geopolíticos.

Dentro de las fronteras paraguayas se espera la continuidad de un modelo económico que beneficia al sector de frontera. Con una moneda con respaldo, para los paraguayos es negocio comprar en Argentina e inclusive competir con Brasil, pero dentro de su país la situación es tétrica. Se vieron en estaciones de servicios que cierran ante la falta de consumo, como así también locales comerciales varios. Asunción presenta un problema de falta de ofertas de trabajo, en donde la precarización y uberización de la economía es la salida de miles de paraguayos, quienes claramente se encuentra sobrecalificados para los trabajos que adquieren. La salud es absolutamente precaria, como se dijo antes, en comparación con Argentina. La educación es un tema de debate, por lo caro que sale el arancelamiento en universidades claves del país. La seguridad es un tema de agenda, en un país donde la desigualdad social dio espacio a los mercados negros y a la inseguridad a la orden del día. Estos tópicos como punta de lanza, aunque también se puede nombrar la falta del avance de obras públicas, el respaldo a la cultura y la inversión en ciencia.

Peña parece ser continuidad con rupturas medias. Esto quiere decir que es parte de un proyecto manejado desde el exilio de Cartes, pero con lo que podría ser una impronta más tecnicista. El manejo de una economía que respete las reglas puestas a rajatabla, es algo que se puede prever de dicha gestión que recién arranca, y con el contexto internacional previamente nombrado, la diversificación de las inversiones es uno de los temas a tratar para Peña. Parece, a priori, más accesible que Mario Abdo Benítez, e inclusive más cercano a los sectores intelectuales. Si Peña busca trabajar codo a codo con Lula, puede nacer un Paraguay dominante, abandonando la postura sumisa a nivel histórico, y pasando a Argentina como el socio comercial clave de Brasil. El empoderamiento de Paraguay está a la vuelta de la esquina, aunque hay que ver si a Peña lo deja crecer su conductor y si Estados Unidos lo permite. Paraguay, un país “empeñado”.

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Santiago Peña juró como nuevo presidente de Paraguay

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Santiago Peña asumió hoy la Presidencia de Paraguay y prometió que el país resurgirá como “un gigante” durante su mandato, al tiempo que, rodeado de gobernantes de América Latina, entre ellos Alberto Fernández, subrayó que la región está llamada a ser “protagonista” por contar con los recursos que el mundo necesita.

“El éxito es lograr que todos los paraguayos estén mejor y que el mundo sea testigo del resurgir de un gigante”, dijo el conservador Peña, de 44 años y economista de formación, en su discurso de investidura en Asunción.

Agregó que se proponía “convertir a Paraguay en centro de la integración latinoamericana”, en palabras que pronunció frente a los presidentes de Argentina; Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Uruguay, Luis Lacalle Pou; Bolivia, Luis Arce; y Chile, Gabriel Boric.

Paraguay, importante productor mundial de alimentos, pero sin salida al mar, integra el Mercosur junto a Argentina, Brasil y Uruguay.

Sobre el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, destacó que Paraguay seguirá negociando con Bruselas, pero sin comprometer su “soberanía, territorio, valores o cultura”, informó la agencia de noticias AFP.

Asimismo, desde la explanada del Palacio de López, la sede de la Presidencia, se refirió a los desafíos del escenario mundial, con la guerra en Ucrania, y alertó que la región cuenta con los principales recursos que el mundo reclama.

“A nivel internacional, tres desafíos globales generan tensiones geopolíticas: acceso al agua, seguridad alimentaria y suficiencia energética. Al ser Paraguay una potencia en esos tres grandes temas, estamos llamados a ser protagonistas en el concierto de las naciones”, afirmó Peña.

Al referirse a la guerra en Ucrania, Peña subrayó que si bien Paraguay mantiene vínculos con Rusia, no puede permanecer indiferente “ante la agresión bélica que sufre el pueblo ucraniano, con consecuencias terribles para el desarrollo humano”.

En su juramento frente al presidente del Congreso, Silvio Ovelar, celebró “la victoria de la libertad y la democracia”.

“A los que me han apoyado, a los que han elegido una opción diferente y a mis contendores ocasionales, les digo que cuento con cada uno de ustedes para contribuir en la construcción de consensos para el bien común”, agregó el mandatario.

Peña, que hizo campaña con la promesa de crear empleos públicos, se refirió a ese punto en su discurso.

“Necesitamos generar por lo menos 500.000 nuevos empleos de calidad para atender la demanda de la población y el crecimiento anual de nuevos ingresantes a la fuerza laboral. Desde el gobierno vamos a promover la creación de estos puestos de trabajo con el sector privado, lo que supone un gran esfuerzo de coordinación interinstitucional y territorial y de articulación con el sector productivo”, prometió.

Peña, que a los 44 años es el presidente más joven que ha tenido Paraguay en la era democrática, pertenece al derechista Partido Colorado, que ha gobernado el país desde los años 50 de manera casi ininterrumpida, con la sola excepción del mandato del izquierdista Fernando Lugo (2008-2012).

El nuevo presidente, que en las elecciones de abril se impuso por 15 puntos porcentuales a Efraín Alegre, el aspirante de la alianza opositora Concertación, sucede al también colorado Mario Abdo Benítez. 

Peña le agradeció a su mentor político y titular del Partido Colorado, Horacio Cartes, por “perseverar, sin desmayos, en la construcción de consensos y en la búsqueda de acuerdos por sobre las diferencias”.

“Hoy nos toca llevar esa vocación política al servicio de todos los paraguayos. Deseamos ser un partido al servicio de la nación”, prosiguió, según informó el diario paraguayo Última Hora.

El nuevo mandatario fue justamente ministro de Hacienda de Cartes, que el año pasado fue declarado como “significativamente corrupto” por parte de Estados Unidos.

En el acto estuvo presente el vicepresidente de Taiwán, William Lai Ching-Te, favorito a ganar las elecciones presidenciales del año próximo.

Paraguay es el único país sudamericano que mantiene lazos diplomáticos con Taiwán y no con China, que considera que la isla de Gobierno autónomo es parte de su territorio.

A mediados de julio, Peña visitó Taiwán como señal de la importancia que tendrá ese vínculo durante su Gobierno.   

Luego del discurso del nuevo presidente, se tomó juramento al nuevo gabinete, integrado por 17 ministros, entre ellos: Interior, Enrique Riera; Ambiente y Desarrollo Sostenible, Rolando de Barros Barreto; Educación y Ciencias, Luis Ramírez; Hacienda, Carlos Fernández Valdovinos; Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez; Industria y Comercio, Javier Giménez, y en Relaciones Exteriores, Rubén Ramírez Lezcano, informó el diario paraguayo La Nación.

El protocolo de la ceremonia de asunción continuó en la Catedral Metropolitana, donde se celebró el solemne Tedeum con motivo del inicio de un nuevo período constitucional y en conmemoración del 486 aniversario de la fundación de la ciudad de Asunción.

“Nos encomendamos a Dios para que nos dé fuerza y sabiduría para lograr un Paraguay mejor”, dijo Peña en un mensaje en Twitter en el que compartió fotos de la ceremonia en la Catedral.

En tanto, Alberto Fernández dijo en diálogo con la prensa que las relaciones entre los dos países serán fortalecidas y aseguró que “hay que fortalecer el Mercado Común del Sur” (Mercosur).

“Se está preservando la democracia, eso es muy importante”, aseveró.

Al ser consultado por el peaje que impuso la Argentina desde el mes de enero en la hidrovía Paraná-Paraguay, el mandatario argentino respondió: “Seguiremos hablando, seguiremos conversando. Siempre hemos podido conversar”.

Por su parte, Boric dijo en Twitter que esperaba que con la nueva administración en Paraguay puedan “profundizar vínculos, avanzar en proyectos como el Corredor Bioceánico y trabajar en conjunto por el bien de América Latina”.

Y agregó: “Me alegra saber que más allá de diferencias ideológicas sostengamos actos de encuentro”.

Luego de la ceremonia religiosa estaba previsto un desfile militar y policial en las inmediaciones de la residencia presidencial Mburuvicha Róga y a las 20 un espectáculo artístico en la Av. Costanera José Asunción Flores, de la ciudad de Asunción.

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Paraguay: el presidente electo Peña nombró a su futuro ministro de Educación

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El electo presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció hoy que el psicólogo y orientador vocacional Luis Ramírez será su ministro de Educación cuando asuma la jefatura del Estado.

El nombre de Ramírez se barajaba como el de quien más chances tenía de ocupar el cargo, y ahora fue oficializado a través de las redes sociales, el mismo mecanismo que usó Peña para otros nombramientos.

“La educación es la mayor inversión que puede hacer un gobierno y Ramírez tendrá el desafío de trabajar con la comunidad educativa, con los padres, con los docentes y con los estudiantes para generar cambios. Una educación que tiene a los docentes en el centro, con docentes bien preparados, bien remunerados, con una infraestructura adecuada”, resaltó Peña

Ramírez, en tanto, llamó a mejorar la infraestructura tecnológica y a construir un Ministerio de Educación “fortalecido”.

“Necesitamos de una infraestructura tecnológica que nos ayude a ser más humanos. Necesitamos de una gestión, de un MEC fortalecido, de un MEC rector de la educación nacional”, afirmó, según los diarios ABC Color y Última Hora.

Para el cargo sonaba también el nombre del jefe de Gabinete de la Municipalidad de Asunción, Federico Mora, que finalmente será viceministro.

Peña tiene ya casi completo el gabinete con el que asumirá el 15 de agosto en reemplazo del presidente Mario Abdo Benítez, tras ganar las elecciones del 30 de abril.

En el equipo estarán Enrique Riera en el Ministerio del Interior; Ángel Barchini en Justicia; el general retirado Óscar González en Defensa; Juan Carlos Baruja en Vivienda y Urbanismo; Claudia Centurión en Obras Públicas, Rubén Ramírez como canciller; Javier Giménez en Industria y Comercio; Felipe González en Salud; y Rolando de Barros Barreto en Ambiente.

Restan los nombres del jefe de gabinete, y los titulares de Trabajo, Mujer y Agricultura.

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Massa y un abrazo fuerte con Lula: “Me invitó a que lo visite a Brasil”

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El ministro de Economía y precandidato a presidente por Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, mantuvo esta mañana un encuentro informal con el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; su par de Uruguay, Luis Lacalle Pou, y el electo de Paraguay, Santiago Peña, en el marco de la cumbre del Mercosur que se desarrolla en la ciudad misionera de Puerto Iguazú.

En un encuentro informal en el salón vip del hotel Gran Meliá, ubicado dentro del Parque Nacional Iguazú, con las cataratas de fondo, Massa y Lula se saludaron esta mañana y dialogaron en un encuentro distendido, del que también participó el canciller Santiago Cafiero.

Entre los temas que dialogaron Massa y Lula se encuentra el acuerdo para que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) financie a las empresas que participan en la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner.

Además, Lula invitó a Massa a visitar Brasil como precandidato presidencial.

En ese mismo marco, el ministro de Economía y Santiago Peña dialogaron sobre los proyectos de la central hidroeléctrica Yacyretá, la Hidrovía y el Proyecto hidroeléctrico Corpus Christi.

También el mandatario electo del país vecino invitó a Massa a mantener una jornada de trabajo en la ciudad de Asunción la semana próxima.

Ayer, en el marco de la cumbre, Massa encabezó una reunión de ministros de Economía y presidentes de banco centrales del bloque, en el que el uso de monedas locales en el comercio intrabloque fue el principal tema de análisis.

“Para fortalecer el comercio intra Mercosur es fundamental consolidar los acuerdos en moneda local entre nuestros países. El uso de monedas locales, en momentos de crisis como el que vive la Argentina por la peor sequía de su historia, alivia la presión sobre el uso de reservas y sobre la cuestión cambiaria”, subrayó el ministro en el encuentro.

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Santiago Peña, un ex FMI que promete un Paraguay mejor

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Economista, exempleado del FMI y director de un banco, Santiago Peña logró saltar la división del gobernante Partido Colorado de Paraguay y ganar la presidencia del país para el periodo 2023-208 al imponerse con una inesperada diferencia en las elecciones de hoy.

Con su triunfo, Peña marca la continuidad de los colorados en el gobierno, aunque en toda su campaña hizo un esfuerzo en doble sentido: por un lado, para despegar de una gestión de Gobierno que no saldó los problemas centrales del país; y, por el otro, para procurar mostrarse como lo nuevo, pese a ser el postulante de una fuerza que gobernó los últimos 70 años con apenas una pausa de 4.

A sus 44 años, a Peña le tocó, además, esforzarse para que no lo afecten las denuncias y la declaración de “significativamente corrupto” que recibió de parte de Estados Unidos su mentor, el expresidente Horacio Cartes.

En uno de sus cortos de campaña, Peña apareció enfatizando que a los jóvenes les toca “jugar en las ligas mayores” y desde el 15 de agosto, cuando se siente en el sillón principal del Palacio de López, le tocará demostrarlo.

Su lema de campaña fue “Paraguay va a estar mejor” y cuando reemplace al presidente Mario Abdo Benítez le tocará cumplirlo.

Ganador de las internas de la Asociación Nacional Republicana (ANR, el nombre oficial del coloradismo), Peña, nacido en Asunción en 1978, fue padre de un varón a los 17 años, ya en pareja con Leticia Ocampo. Y apenas un año después tuvo una segunda hija.

Se licenció en Economía en la Universidad Católica capitalina a los 23 años y apenas dos años después logró un master en Administración Pública en la Universidad Columbia, en Nueva York.

Para entonces ya había sido analista del Fondo de Desarrollo Industrial con solo 21 años y trabajado para el Banco Central paraguayo.

En 2009 fue requerido por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington, para desempeñarse como economista responsable de países en África.

Lugares de peso para quien, cuando se le preguntó por su infancia, respondió que “era callejero”. También se declaró fanático de la milanesa con puré.

En 2012 fue elegido miembro del directorio del BCP por cinco años y en 2015, el entonces presidente Cartes lo convocó para que fuera el ministro de Hacienda.

Tenía apenas 37 años y como el mandatario exigía que todos los funcionarios fueran afiliados al oficialismo, el economista debió dar el salto: hasta entonces afiliado al opositor Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) -el partido de su principal adversario de hoy, Efraín Alegre-, renunció a la fuerza para firmar la ficha colorada.

Peña fue docente en la UCA y tiene publicados algunos trabajos de investigación en áreas de política monetaria y finanzas.

Ya había intentado en 2018 pelear la presidencia del país, pero perdió entonces las internas partidarias ante Abdo Benítez. Ya por esos días algunos opositores lo consideraban un títere de Cartes.

De la cercanía no hay dudas: el electo mandatario es director, desde marzo de 2018, del banco Basa, propiedad del grupo Cartes.

Hincha de Olimpia, ahora despunta el vicio de los deportes en el gimnasio y en el paddle, pero supo jugar al rugby y hasta integró el seleccionado local, con el que disputó varios sudamericanos y dos mundiales.

En un país conservador y de fuerte tradición machista, Peña rompe con la línea general de la ANR: es favorable al matrimonio igualitario y hasta declaró que es preciso discutir el derecho al aborto sin prejuicios.

En el plano internacional dio un par de definiciones a la agencia AFP: adelantó que mantendrá las relaciones con Taiwán (Paraguay es de los pocos países de la región que tiene vínculos con la isla), llamó a “profundizar el proceso de integración dentro del Mercosur” y juzgó “fundamental” lograr el acuerdo UE-Mercosur.

Tras imponerse en las internas no logró el tradicional “abrazo republicano” con el que ganador y derrotado sellan en la ANR el fin de la disputa. Le tocará ahora restaurar aquellas heridas para que el Congreso surgido de los comicios de hoy acompañe su gestión.

“Quiero que Paraguay sea un país más desarrollado, más justo, que sea un país protagonista en la región y el mundo. Estoy convencido de que podemos generar un mayor beneficio para todos los paraguayos”, explica Peña en su sitio web personal. Desde agosto las palabras ya servirán de poco.

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