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Gigantes de la selva

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Para llegar hay que recorrer unos 24 kilómetros por caminos de tierra desde el acceso al costado de la ruta nacional 12. El paisaje va mutando entre forestaciones y tierra preparada para nuevas plantaciones. Hasta que el monte impone su presencia. Dos majestuosos tucanes aparecen dispuestos a dar la bienvenida al reducido grupo de visitantes que rompe la aparente calma de la selva. Al lugar se llega únicamente en camionetas 4×4 y no está abierto al turismo. Solo ingresan biólogos, científicos o fotógrafos de naturaleza, que deben tramitar un permiso especial. 

Fotos: Gianella Aguirre.

La reserva San Jorge, de Arauco, es la más grande del sector privado en Misiones. Son 16.500 hectáreas de selva en un alto grado de conservación, que albergan ejemplares únicos y el mítico yaguareté, guardián y predador principal del monte, donde comparten espacio con pumas, carpinchos y tapires. 

Los guardaparques Sergio Palavecino y Darío Moraes De Lima explican, emocionados, que el monte está igual que cuando Alvar Núñez Cabeza de Vaca anduvo por el lugar. Los árboles, gigantes silenciosos, lo reafirman: tienen entre 500 y 700 años de edad según los análisis de dendrocronología en el lugar. 

Los guardaparques Sergio Palavecino y Darío Moraes De Lima en medio de la reserva San Jorge.

A cada pocos pasos se encuentra un ejemplar de Palo Rosa, imponente monumento natural que en este lugar reúne una característica única. Son los ejemplares más altos de la selva paranaense y le sacan varias cabezas a sus vecinos cercanos del Parque Nacional Iguazú. Incluso en otros países donde hay registros de la misma especie, no consiguen tanta altura como en esta reserva, donde alcanzan unos 35 o 40 metros. A sus pies, otra singularidad. Donde hay un Palo Rosa, hay un palmito. Crecen juntos. Uno al lado del otro. El Palo Rosa, es también apodado el “yaguareté de los árboles”, por su alto valor en la biodiversidad y señal de que la selva está en buen estado. El yaguareté también está presente y sus huellas se ven marcadas en algunos troncos. Hay alimento abundante y su rugido siempre se escucha. Son sus dominios.

El paso del tiempo es, sin embargo, inexorable y se hace sentir en los gigantes caídos que permiten apreciar dimensiones y se convierten lentamente en nuevos elementos del entorno. El ciclo de la vida.

También hay abundancia de Cedro, Guayubira, Cancharana y Loro Negro, entre otras especies. Son el testimonio vivo de la exuberante naturaleza que aún queda en pie en Misiones, que conserva el 7 por ciento del bosque atlántico original. 

La reserva logró conservar en pie esos árboles centenarios pese al cambio de administraciones. Alto Paraná -ahora Arauco- compró la tierra de la familia Pérez Companc y mantuvo intacto lo que estaba destinado a la conservación. El monte se encuentra en un lugar clave, para la conexión de bosques. 

“Frente a la actual realidad del planeta, en Arauco buscamos triplicar nuestros esfuerzos para mitigar los efectos del cambio climático, revertir la pérdida de biodiversidad y enfrentar la contaminación de nuestro planeta. En Argentina, Arauco conserva casi la mitad de su patrimonio como bosque nativo. Sabemos de la importancia de proteger la biodiversidad para mantener el bienestar de nuestro planeta y sus habitantes. Gracias a ella, los ecosistemas logran ser funcionales, encargándose de proporcionar las necesidades básicas para la vida, mejorar el ciclo hidrológico y la calidad del agua, y contribuyendo significativamente a la captura y almacenamiento de CO2”, señalaron a Economis desde la compañía de capitales chilenos. 

“En armonía con lo anterior, nuestro manejo forestal sustentable permite que mantengamos operaciones que garanticen la preservación de la biodiversidad, productividad, capacidad regenerativa y vitalidad de los bosques, jugando un rol crucial en la lucha contra el Cambio Climático”, remarcaron.

San Jorge fue declarada Reserva Forestal Privada en 1999. Se trata de un predio de 16.500 hectáreas que guarda selva paranaense con altos grados de conservación y biodiversidad. Integra las más de 110.000 hectáreas de monte nativo y áreas de alto valor de conservación ambiental, un bloque fundamental de selva nativa que permite la conectividad entre dos grandes reservas de la zona norte de Misiones: el Parque Nacional Iguazú y el Parque Provincial Urugua-í, cuyo arroyo central corre a poca distancia.

Esta área presenta gran cantidad de especies de flora y fauna, destacándose una elevada diversidad de orquídeas, árboles y especies vegetales con propiedades farmacológicas. También hay especies endémicas, helechos, líquenes y hongos. En animales se observa una abundancia significativa de aves, con varias especies endémicas y en peligro de extinción. También se identifica la presencia de mamíferos destacándose entre ellos el yaguareté y el tapir (especies declaradas monumento naturales).

Asimismo, dentro de esta área se encuentran una variada gama de paisajes y ecosistemas como zonas de bajos y bañados, áreas de alta cobertura de bosque. 

La protección del ambiente es clave. Además de Palavecino y Moraes De Lima, hay otros seis guardafaunas dedicados exclusivamente a la reserva. En total, son 50 las personas vinculadas al control y vigilancia para la conservación y protección de incendios. Hay un fuerte sentido de pertenencia y amor por el monte. Palavecino es en realidad un analista de sistema transformado en guardaparque. Nació en Wanda y siente un fuerte vínculo con el monte. Moraes De Lima es de San Antonio y conoce palmo a palmo cada metro de la selva que le toca cuidar.

El rol de los guardaparques es fundamental en la preservación. Arauco tiene sólo en Misiones 118.942 hectáreas de bosque nativo. La reserva San Jorge es la más grande. Pero hay otras de alto valor de conservación: el predio Los Palmitos tiene 10.200 hectáreas, el Predio Valle del Arroyo Alegría otras 9.200 y entre Piray y San Pedro se conservan otras 19 mil hectáreas.

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Certificados de Carbono: Misiones bajó la tasa de deforestación de 22 mil a 5.700 hectáreas anuales

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Misiones entró en la recta final para comenzar a monetizar el cuidado de la selva, con la primera emisión de certificados de carbono, que generará un ingreso estimado de 55 millones de dólares a mediados del año próximo, según detalló el equipo técnico encargado de la gestión ambiental. 

La certificación que culminó la Provincia tiene que ver con la reducción de la deforestación que permite realizar un cálculo de cuánto gas de efecto invernadero dejó de emitirse. El dato es saliente: Misiones logró reducir cuantitativamente la tasa de desmonte. Entre 2009 y 2014, la tasa anual de deforestación era de entre 20 y 22 mil hectáreas, de las cuáles, el 80 por ciento era tala no autorizada. En el proceso de certificación, entre 2017 y 2022, se pasó a una tasa de 5.700 hectáreas anuales, precisó Silvia Korth, asesora del equipo ambiental y docente de la facultad de Ciencias Forestales de Eldorado, con amplia experiencia en el mercado de carbono. La temporalidad coincide con la ley de Bosques, la de dendroenergía, que propició la eliminación del uso de leña de monte nativo para calderas y la disposición final a cielo abierto de aserrín, viruta, costaneros y todo otro residuo biomásico de la forestoindustria.

En esa línea, Augusto Abdulhadi, asesor del ministerio de Ecología, remarcó que Misiones certificará el monte en pie, no la retención de carbono almacenado ni la captura de carbono. En total, serán u diez millones de certificados VCU (Verified Carbon Units), por un total de unos 55 millones de dólares, que se distribuirán en tres cuentas: 30 por ciento para el propietario de la tierra, 30 por ciento para programas de conservación o reforestación y 40 por ciento para la Provincia, que a su vez deberá destinar ese dinero a la custodia de la biodiversidad. Las cuentas formarán parte de un fideicomiso en el Banco Macro y podrán ser auditadas en cuanto a su destino. Misiones será la primera provincia del país en monetizar el cuidado ambiental y primer estado subnacional de la región en conquistar esa meta. La Provincia inició el proceso de certificación con la empresa Verra -que está en la etapa final de aprobación tras unas observaciones realizadas- y hará la comercialización a través de Mercuria, una compañía de capitales suizos que opera en el mercado global. 

El capital generado se distribuirá de forma directa, a los propietarios e indirecta a través de programas. Pero no será un monto idéntico, sino que habrá variaciones de acuerdo al tipo de propiedad y la zona. Misiones tiene 400 mil hectáreas en zona verde, de uso autorizado, 900 mil en amarillo y 283 mil en zonas rojas, que son intangibles, entre reservas privadas y públicas. Las propiedades en zona roja, recibirán mayores incentivos, lo mismo que el pequeño propietario -de unas 25 hectáreas-, que destina un porcentaje de su tierra a la preservación. Para cobrar, no hará falta nada, pero los propietarios podrán autoexcluirse. Los pagos irán en una escala de entre 6 y 22 dólares por hectárea, depende de la zona y el tipo de manejo. Para las grandes extensiones, se estiman 10 dólares por hectárea. 

En el caso de un productor pequeño o mediano, probablemente el monto no compense la rentabilidad potencial de una producción agrícola, pero será un estímulo fuerte para cuidar la selva.

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Misiones hace punta con el primer cobro por certificación de créditos de carbono

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Misiones es por estas horas el epicentro del debate ambiental como anfitriona de la PreCop29. Pero además es pionera no sólo en la Argentina, sino en la región, con un paso clave: la certificación de créditos de carbono. 

La Provincia ya entró en la etapa final y se prepara para recibir en el primer trimestre del año próximo, los primeros desembolsos por la retención de dióxido de carbono de la selva misionera. Se certificaron 1,4 millones de hectáreas y el primer pago sería de 55 millones de dólares por la custodia de la selva entre 2017 y 2022, lo que equivale a nueve millones de dólares anuales, más del doble del fondo fiduciario de Bosques Nativos que acaba de eliminar el gobierno  de Javier Milei. 

Ese dinero se dividirá en tres porciones, según precisó Maximiliano Galli, asesor del Gobierno provincial y enlace con la consultora Verra. Una parte se destinará a un fondo de desarrollo sustentable, que servirá para financiar a ONGs, universidades, pueblos originarios, emprendedores, PYMES, que quieran presentar proyectos para pedir fondos.

La segunda porción será para los propietarios de las parcelas con monte. Para tener un punto de comparación, en el programa 2014-2016 por REDD+, Nación pagó a Misiones US$ 3M, pero nada para los privados. Ahora cobrarán automáticamente. “Este programa de Misiones paga de verdad a privados”, remarcó Galli en diálogo con Economis en el marco de la PreCop29 que comenzó este miércoles en Posadas.

“El programa está en etapa de recopilar las respuestas a la auditoría. Parte del proceso es recibir una auditoría que vino en mayo, con la gente de Verra y esperamos hacer la devolución al auditor en octubre. Si Verra, si no tiene observaciones, nos van a certificar diez millones de VCU (verified carbon unit) o créditos de carbono. Después de gastos, son 55 millones de dólares. Y es esa cifra porque Misiones está yendo al mercado voluntario. Si fuéramos al mercado regulado, sería un precio mucho más alto. Pero de entrada serán, por lo menos, 55 millones de dólares”, explicó. 

“Los fondos van a ir a un fideicomiso que administra el Banco Macro, que es fiduciario y asegura la transparencia porque está auditado por el Banco Central. De ahí a tres cuentas. A la cuenta uno va el 30 por ciento de esos 55 millones. A la dos, otro treinta por ciento y a la cuenta tres el cuarenta por ciento. La cuenta uno es el fondo de desarrollo sustentable. ONGs, universidades, pueblos originarios, emprendedores, PYMES que quieran presentar proyectos para pedir fondos lo puedan hacer. Un proyecto de agroecología, podés presentar una solicitud de fondo. Va a haber todo un proceso que hay que seguir, pero son aportes no reembolsables. Si querés armar drones para sacar imágenes ambientales, lo podés hacer; si querés desde alguna universidad armar un taller o alguna carrera vinculada a crédito de carbono, lo podés hacer. La cuenta uno está armada para que haya el mayor derrame posible a la sociedad civil de Misiones”, detalló. 

La cuenta dos es para pagos a propietarios de bosques nativos. “El programa se hizo calculando reducciones de emisiones sobre un millón y medio de hectáreas de bosque nativo. Ahí va a haber una asignación, un pago que va a ir a los propietarios”.

La cuenta tres son fondos que va a usar la Provincia a través de los distintos ministerios y organismos, pero con un foco puesto en ejecutar la estrategia REDD+ provincial. “El dinero no va a rentas generales, sino que vuelve a conservación”. 

Misiones no sólo es pionera en la Argentina, sino que como estado subnacional, también lo es en otras regiones. Galli estuvo hace unos días en el Amazonas peruano y allí elogiaron el avance misionero, que podría ser tomado como base. 

El Programa Jurisdiccional REDD+ de Misiones se ha convertido en un referente a nivel mundial y en una iniciativa digna de replicar. En el Perú, aunque existen muchas iniciativas de carbono forestal y es el país que más créditos de carbono REDD+ ha emitido a nivel mundial, la tasa de deforestación sigue siendo muy alta y por encima del promedio histórico. Para lograr un impacto mayor, es esencial un trabajo conjunto entre los gobiernos y el sector privado.

La experiencia de Misiones demuestra que un enfoque jurisdiccional puede ser altamente efectivo. Este enfoque permite una mejor coordinación entre las diferentes entidades gubernamentales y facilita la implementación de políticas de conservación a gran escala.

Galli destacó que el programa reconoce el esfuerzo de toda la jurisdicción en el cuidado ambiental y no por parcelas privadas. “La medición no dice que estos diez millones o estos quinientos mil BCU salieron de la parcela de Juan o de Pedro. Se hace una medición sobre toda la jurisdicción. Por eso no hay un crédito contra parcela. Después el otro tema, el programa jurisdiccional en inglés es JNR. La N está por nesting, o sea, anidamiento. El concepto de anidamiento es que si vos sos un privado y no te gusta el programa JNR, no importa, hacé tu propia certificación como privado. Vendé los créditos a quien vos quieras y al precio que vos quieras. Lo único que pide la Provincia es que se diga cuántos créditos se certifican para que no haya duplicación ni doble contabilidad. Pero en ningún momento del programa se interfiere con los derechos de propiedad. 

¿Cualquiera puede hacer lo mismo?

Sí. Si no le gusta porque le parece que el 30 por ciento es poco o que el precio que va a negociar la provincia es muy bajo, puede iniciar su propia certificación. Hay un trámite que va a haber que hacer en el ministerio de Ecología presentando un formulario para la exclusión del mecanismo de distribución. Si no se hace ese trámite, se recibe el dinero a través del ministerio de Hacienda. 

¿Cuál fue la clave para que Misiones avance tan rápido? 

Lo primero es la decisión política. Si no hay un (Carlos) Rovira que empuje y que tenga la paciencia para insistir en el tema, no se puede. Fíjate lo que pasó en Perú. Primero tenés que tener una decisión política, después una coordinación entre ministerios, siempre hay espacio para mejorar en eso. Tenés un ministro como (Adolfo) Safrán, que  entiende y resuelve rápido. Hay mucha lección aprendida en el medio. Por ahí cuando las otras provincias quieran hacer su programa jurisdiccional, lo sacarán en dos años copiando lo que hizo Misiones. 

¿En el país Misiones es la primera en certificar?

La única sí. Y van a usar un montón de la experiencia de Misiones. Desde los decretos que hemos usado, desde la metodología de trabajo. O sea, hay mucho ahí para transmitir conocimiento desde Misiones, 

¿Cuánto vale un certificado? 

Depende mucho si vas al mercado voluntario. Un certificado privado, puede estar cinco o siete dólares. Estamos tratando que el REDD+, como es jurisdiccional, valga más. Queremos convencer a los inversores de que un REDD+ jurisdiccional vale más que un REDD+ privado. Si Argentina pudiera entrar como Nación,  a firmar acuerdos país a país, sí podría realizar precios de cincuenta, setenta, ochenta euros por crédito, pero para eso hay que hacer todo un trabajo con la Cancillería, con Economía y con Ambiente en Nación y las provincias. 

¿Próximo paso?

Yo creo que sí. Pero ahí necesitamos que el sector privado entienda y acompañe el programa. 

¿Cuándo estaría ingresando el dinero? 

Si no hay mucha demora, en el primer trimestre de 2025. 

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Milei eliminó el fondo de Protección Ambiental de los Bosques Nativos

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Tras asignar el menor presupuesto de la historia a la ley de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, el presidente Javier Milei dispuso disolver el Fondo de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, aduciendo inactividad o “falencias” en su aplicación, mediante el Decreto 888/2024 publicado este martes en el Boletín Oficial. La motosierra también alcanzó al Fondo Nacional de Emergencias y el Fondo Fiduciario de las becas Progresar.

La medida llevada adelante por el Ministerio de Economía determinó el cierre “tras un proceso de revisión”, en el que los tres fondos fiduciarios “evidenciaron ineficiencias en su implementación”, según explicaron desde la cartera que comanda Luis Caputo.

La decisión es consecuente con la Ley Bases, en la que se establece que “el Ministerio de Economía propondrá al Poder Ejecutivo Nacional, según corresponda, la modificación, transformación, unificación, liquidación o disolución de los fondos fiduciarios públicos”.

El Fondo Fiduciario para la Protección Ambiental de los Bosques Nativos (FOBOSQUE), en tanto, fue creado para financiar medidas de protección de los bosques, “en el marco de la contribución nacional, de conformidad con la voluntad del Estado Nacional manifestada en el Acuerdo de París”.

En el documento oficial se recordó que parte de los recursos que abastecían al FOBOSQUE “provendrían del 2% del total de las retenciones a las exportaciones de productos primarios y secundarios provenientes de la agricultura, ganadería y sector forestal, correspondiente al año anterior del ejercicio en consideración”. Actualmente, según datos oficiales, el Fondo cuenta con 14 mil millones de pesos que quedaron del año pasado y la plata de 2024 que serían nueve mil millones de pesos, lo que da un total de 23 mil millones. “La amenaza se da a futuro, porque sin fondo fiduciario que lo contenga, se va a perder o reasignar en el presupuesto de cada año”, explicó Manuel Jaramillo, de la Fundación Vida Silvestre. Los fondos que ahora “desaparecen” y estaban asignados a Misiones representan 596 millones entre 2023 y 2024.

A pesar de esta premisa, el Gobierno expuso que eso no fue reflejado en los presupuestos nacionales de los últimos años (2021, 2022 y 2023) y aportó que “del Informe de Auditoría realizado al efecto por la SIGEN surgen importantes observaciones respecto del desenvolvimiento del referido Fondo”.

En este aspecto, desde Economía indicaron que la auditoría “puso en evidencia debilidades en los registros, mostrando un déficit de capacidad institucional y logística de las jurisdicciones, así como también la inexistencia de indicadores claros sobre la gestión realizada”.

De esta manera, argumentaron que “dadas las disposiciones contenidas en la Ley de Bases y los objetivos perseguidos por el Gobierno Nacional, el cierre de estos fondos conlleva principios de ordenamiento en la gestión gubernamental y el resguardo de una mejor administración de los recursos públicos”.

No es la única motosierra para los bosques. El Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio Fiscal del Año 2025 ha sido presentado por el Poder Ejecutivo para su tratamiento en el Congreso de la Nación. En él se asigna al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos un monto de $9.090.909.091 (nueve mil noventa millones novecientos nueve mil noventa y uno pesos) y al Programa Nacional de Protección de los Bosques Nativos un monto de $909.090.909 (novecientos nueve millones noventa mil novecientos nueve pesos). Sin embargo, el presupuesto estipulado corresponde apenas al 2,5% de lo que debiera destinarse para la protección de los bosques, si la ley se cumpliera correctamente.  

En otras palabras, en caso de que se apruebe este proyecto de ley, la provincia de Misiones recibirá apenas $290.909.091 en lugar de $11.285.255.859 para proteger sus bosques, según cálculos de Fundación Vida Silvestre Argentina.

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De Cantabria a Misiones, el proyecto para recrear mil hectáreas de selva

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La fundación Naturaleza y Hombre, que nació hace tres décadas en Cantabria, España, eligió a Misiones para un proyecto de restauración que comenzará en breve. El desembarco se hará con la compra de unas mil hectáreas entre monte degradado y capueras, para iniciar un proceso de recuperación del bosque nativo. 

Carlos Sánchez Martínez es un destacado ambientalista y líder de la Fundación Naturaleza y Hombre, una organización que se enfoca en la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sostenible en Europa, África y ahora también Latinoamérica. La fundación trabaja en proyectos relacionados con la protección de ecosistemas, la educación ambiental y la promoción de prácticas sostenibles entre comunidades locales.

“Nuestra fundación naturaleza y hombre se creó hace 30 años para hacer frente a uno de los principales problemas a los que se enfrenta la humanidad que es el deterioro generalizado de la naturaleza y el medio ambiente. Lo empezamos a hacer en una localidad del norte de España, en Cantabria, para proteger una marisma, que tenía mil hectáreas y se consiguieron conservar 75, que es lo que gestionamos actualmente. Luego la Fundación, con el enfoque de la coexistencia entre el ser humano y la naturaleza, ha ido desarrollando proyectos en principio en otros puntos de la geografía española, después en Portugal y de cooperación en otros lugares del mundo. Trabajamos en zonas prioritarias que son varias en España y estábamos seleccionando en otros lugares”, detalla el ambientalista en diálogo con Economis.

Después de buscar durante varios años zonas en Sudamérica y en África, decidieron avanzar en Argentina, por el estado de la mata atlántica y en particular, en Misiones, al ver in situ los trabajos que se hacen por la preservación, tanto en el ámbito público como privado. “Hicimos cuatro viajes a Misiones, también a Paraguay y Brasil, analizando un poco la situación de la selva atlántica, su grado de amenaza, su biodiversidad, su importancia mundial. Finalmente decidimos que el área prioritaria en Sudamérica iba a ser esta zona, la selva atlántica interior. Elegimos Argentina como prioritaria y eso no ha sido casual: Cualquier persona puede navegar en el Google Earth y ver lo que queda de la selva atlántica en los tres países y eso llama mucho la atención, la mancha que queda en el Corredor Verde”, describe.

“Toda esa mancha verde es Misiones claramente y con eso está dicho todo. Es decir, es una zona que realmente está muy amenazada. Sólo quedan escasos seis por ciento del remanente original, eso nos debería poner el listado de alarma a todos y a los tres países y activar ya proyectos de regeneración, no solo de conservación. La prioridad es conservar remanentes y también empezar a restaurar, reforestaciones con especies autóctonas.

“Hemos seleccionado este sitio no solamente porque tiene más de 850 especies de aves o miles de mariposas diurnas y nocturnas. Hay una biodiversidad increíble. Pero al mismo tiempo, lo hemos seleccionado por la amenaza, estamos ante una de las selvas más amenazadas del mundo, a nivel de las selvas de Sumatra. Aunque hay gente trabajando de manera maravillosa en la preservación y lo muchísimo que ha hecho el Estado, pues vamos a aportar también nosotros nuestro granito de arena para ayudar a conservar otra porción en esta zona y que ayude a mejorar esa situación de la que Misiones se tiene que sentir orgullosa, de conservar el principal retazo, pero que en términos globales, no queda mucho.

¿Cuál será el mecanismo de intervención de ustedes dentro en Misiones?

Vamos a intervenir de dos formas: vamos a adquirir algo de territorio, tampoco va a ser mucho, no más de mil hectáreas y vamos a hacer convenios con algunos propietarios, con los que ya hemos estado hablando, para ir actuando y ayudándoles en sus propiedades. Ahí queremos hacer intervenciones dirigidas en el Corredor Verde para evitar la fragmentación del territorio, evitar que se desconecten los remanentes de selva que ya existen. 

También vamos a hacer acciones de educación ambiental, divulgación y de investigación, que se focalizan inicialmente en la Reserva Biológica que la Fundación va a crear en el Corredor Verde, que será nuestra reserva base.  Y de paso también apoyar en la difusión del Corredor Verde, en toda su dimensión, porque las Cataratas del Iguazú ya son un ícono, un patrimonio de la humanidad. Pero hay que fortalecer el Corredor Verde que también lo es, aunque sea menos visitado, menor su reconocimiento, pero realmente estamos ante un hábitat amenazado mundialmente y con un proyecto de conservación brillante que ha sido el corredor verde que también debe ser conocido internacionalmente. Entonces dentro de nuestras posibilidades, pues ayudaremos a la provincia a convertirse en un ejemplo de conservación mundial.

¿En qué lugar estaría aproximadamente la reserva? ¿Ya hicieron la compra?

No la tenemos comprada. Pero ya hemos visto alrededor de 20 propiedades y estamos en fase final de decisión en los próximos meses.

¿Cómo llegaron a Misiones?

No de forma casual, sino de forma organizada. Estuvimos realizando diferentes viajes por Sudamérica y visitamos varias zonas, también dentro de Argentina. Iberá, el Impenetrable, Córdoba. Decidimos Misiones por el grado de amenaza del ecosistema y al mismo tiempo su mega biodiversidad. Eso fue lo que más nos animó a apostar por un sitio menos cómodo, porque nos queda lejos. Entonces es un desafío mucho mayor. Hay otras zonas que no tienen un grado de amenaza tan grande, como tiene la selva atlántica y eso finalmente hizo que entre muchas zonas, nos decidimos por la mata atlántica, por estas singularidades, ser un hotspot, un área de gran importancia para la diversidad mundial en un altísimo grado de amenaza y uno de los once frentes de deforestación del mundo, al mismo tiempo que un sitio mega biodiverso, en aves, en mamíferos, en anfibios, reptiles, en peces. Eso es Misiones.

La ubicación de la reserva aunque todavía no determinada, estará cerca del Parque Nacional Iguazú, en la punta del Corredor Verde y en cercanías de la Reserva Urugua-í. “La mayoría de las propiedades están seleccionadas, a una hora aproximadamente de Iguazú. En el Corredor Verde, en la zona de San Pedro hemos firmado un convenio con un propietario que tiene más de 7.000 hectáreas y vamos a colaborar. En esta zona también hay un proyecto muy interesante que hemos visitado varias veces que es Juntos por la Selva. Toda esa área es increíble.

¿Ustedes van a respaldar económicamente a quienes preserven el monte?

Actuaciones que se realizan en colaboración y que están muy extendidas en Europa y que llevamos 30 años practicando. Se colabora con ellos mediante el acceso a fondos y ayudando a poner en valor económico los productos económicos generados en las chacras, como son miel o alimentos. También hemos colaborado con ese tipo de acciones en Portugal y España, donde tenemos un proyecto de un corredor biológico. Entonces son apoyos directos económicos e indirectos, que también favorecen.

¿Esto nace por altruismo, por preocupación?

Somos una fundación no lucrativa y nos dedicamos a hacer proyectos de conservación en aquellos sitios donde merece la pena. Una vez que lo hemos seleccionado, pues actuamos y tratamos de ayudar en la medida de nuestras posibilidades, lo mejor posible. La Fundación nace de una preocupación por la Conservación de la Naturaleza, nace para conservar esa pequeña marisma, en la bahía de Santander,  para preservar el medio ambiente en el que vivimos, el que está más cerca de nuestras casas. Posteriormente, hemos ido ayudando en otros sitios y ahora estamos en un momento más internacional.

Estamos ya ayudando en zonas muy lejanas, pero no por ello menos importantes y que merecen la pena luchar por ellas.

¿Cómo se financian?

La financiación de cada proyecto es completamente diferente. Buscamos capitales y la Fundación tiene su propio fondo propio. Para arrancar proyectos, siempre se trabaja con fondos propios y luego tenemos nuestra bolsa de patrocinadores, de fondos privados y fondos públicos que ayudan en base a la prioridad que se marca. 

Como concepto… es dejar una huella… 

Es necesario, aportar todos, gobiernos, personas, la sociedad, las fundaciones privadas. Todos somos parte del problema y la solución. Los problemas ambientales están creciendo muy rápido y mucho más rápido que las respuestas que damos. Este esfuerzo es en respuesta  a la crisis ambiental generalizada en la que se encuentra la humanidad. Hay que recordar y reafirmar, que estamos ante uno de los principales problemas que enfrenta la humanidad. Todos tenemos que aportar algo, lo que podamos hacer nosotros mismos o en forma organizada.

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