Andresito, donde cuidar el monte sale más barato
El contexto económico es complejo. La desregulación del mercado yerbatero derrumbó los precios de la materia prima de la principal producción del pueblo, que es también el más perjudicado por el reparto de la coparticipación provincial.
Sin embargo, Andresito puso en marcha una revolucionaria decisión que implica recaudar menos. Menos recursos a cambio de un legado verde. Un ejemplo que contrasta con otras iniciativas que también buscan preservar la biodiversidad y combatir el cambio climático. En el primer mundo están empezando a cobrar impuestos a los productores para compensar las emisiones agrícolas. Dinamarca dio ese primer paso en el mundo y a partir de 2030, este impuesto climático sobre la agricultura se cobrará a 300 coronas danesas (40 euros; 43 dólares estadounidenses) por tonelada de CO2e producida, y aumentará a 750 coronas danesas (100 euros; 107 dólares estadounidenses) para 2035.
Andresito era hasta hace unos años, el último municipio creado en Misiones. Más allá del Parque Nacional Iguazú, a fines de los 70 y principios de los 80 se puso en marcha un plan de colonización que llevó a numerosas familias a desafiar el monte para producir yerba mate y extraer madera en una zona que entonces era selva virgen. Cuarenta años después todavía queda monte, aunque no tan abundante. Y Andresito decidió premiar a quienes lo preserven en su chacra con la exención de las tasas que cobra el municipio.

El intendente Bruno Beck sonríe al explicar los detalles del plan de conservación, porque se puso en marcha justo en momentos de contracción económica. “En Andresito han votado este cambio cuyas consecuencias en la actividad económica y sobre todo en la yerba mate, son negativas. Pero también así como a nivel nacional se está pidiendo el ajuste del Estado también los privados lo tienen que hacer y es cuestión de acomodarse. Nosotros hicimos el ajuste necesario dentro del municipio, no hemos renovado muchísimos contratos que cumplían con un servicio, hemos restringido muchos servicios y por supuesto al tener nosotros como municipalidad una actividad que representa el 70% que es la yerba mate, hoy con los bajos precios nos afecta muchísimo en todo. Tenemos más de 1470 kilómetros solo de caminos, son los mismos kilómetros que de aquí a Mar del Plata, mantener caminos de condiciones para sacar la producción es complicado por el alto costo de los combustibles y los repuestos. Entonces no afecta muchísimo lo que está pasando en general, pero no por eso hay que bajar los brazos, al contrario, hay que poner más esfuerzo, hay que buscar otras iniciativas y poder superar la situación”, detalla.
En ese contexto, cobra otra dimensión la decisión de resignar recursos a cambio de cuidar el entorno natural.
“No bajamos las tasas, las sacamos”, saca pecho Beck. “Hay una realidad: Si no cuidamos el medioambiente en esta zona, donde estamos rodeados de parques, el esfuerzo que hacemos es vano. Incentivamos el cuidado del monte, de la biodiversidad, para nosotros es importantísimo eso y de alguna manera generamos la iniciativa en la gente, podemos cuidar, podemos hacer algo. No es mucho. Ojalá la Provincia también pudiera hacer eso”, reflexiona el alcalde que lleva varios mandatos frente al municipio.
La respuesta a la iniciativa municipal fue muy positiva. “Hasta ahora no hemos tenido ningún tipo de problema, al contrario. Esto nos está obligando a seguir avanzando, porque hay mucha gente que todavía tiene monte en las chacras, pero no tiene ningún resultado económico, entonces ese también es el objetivo de incentivarlos para que conserven”.
Detrás del plan de conservación ambiental hay varios jóvenes y también Hugo Cámara, un ambientalista que adoptó a Andresito como lugar de vida. “El Municipio a través del Concejo Deliberante crea una ordenanza con la figura de corredores municipales de conservación y desarrollo, esta es una figura novedosa que pone en valor algunas áreas del municipio, donde es necesario mantener la conectividad entre los diferentes bloques de áreas protegidas. Andresito tiene varias áreas protegidas, pero también tiene muchas propiedades privadas que están fuera de las áreas y que tienen un bosque interesante para conservar, entonces lo que hicimos fue crear esta figura y crear dos corredores, uno que ya está prácticamente establecido que es el corredor Urugua-í, el más conocido por el de Ecoducto, que es casi un símbolo y otro en la Península, con un corredor que tiene más o menos unas 5.000 casi 5.300 hectáreas. El objetivo es preservar los mini corredores que unen las diferentes áreas protegidas. Hoy estamos alrededor de 11 áreas protegidas dentro del corredor, sumando áreas nacionales, provinciales y las reservas privadas que tienen diferente tipo de gestión”, enumeró Cámara. Entre las principales áreas protegidas están Puente Verde, rodeada por lodges como Surucuá, o reservas como la que produce yerba orgánica para Guayakí, o una parcela de Bayka, que lidera Matías Romano, el propietario de San Sebastián de la Selva, que encaró hace unos años un intenso plan de recuperación de la selva frente al Parque Foerster.

El cuidado del monte es también un atractivo para otras economías, como el turismo. “El municipio da un incentivo fiscal para la conservación, esa es una figura novedosa a nivel municipal. La respuesta ha sido muy buena. En este momento llevamos siete propiedades que están ya compartiendo área de conservación y alrededor de 300 hectáreas que sumamos de conservación dentro del corredor. Eso es un número importante porque son áreas clave para conservar, propiedades importantes y gente que, no solamente por la exención de tasas, ha reconocido que su chacra tiene algo especial: La Península siempre fue algo especial para todos. Lo que hay que trabajar un poco es eso, sentir el orgullo de que la chacra forma parte de un proyecto y que conserva la biodiversidad. No cualquiera tiene un yaguareté caminando por su chacra, unos lo pueden ver como una catástrofe y otros como un orgullo”, argumenta Cámara.
“Es lento, porque obviamente esto lleva un proceso, no es que nosotros solamente declaramos la reserva, sino también la hacemos el plan de gestión, se hace un relevamiento, un mapeo, se determina cuál área, porque no toda la propiedad ingresa, solo la propiedad que tiene bosque. La exención no es sobre el lote entero, sino sobre el lote que vas a conservar”.













