yerba mate

Pequeñas marcas yerbateras misioneras abrieron nuevos mercados en Expo Mate

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La participación de las marcas yerbateras misioneras en Expo Mate 2026 dejó resultados positivos para cooperativas y pequeños productores que, por primera vez y de manera conjunta, llevaron sus productos al mercado bonaerense. La feria comercial se desarrolló del 23 al 25 de mayo en San Isidro y reunió a más de 150 expositores y alrededor de 18 mil visitantes.

La iniciativa fue impulsada por el Ministerio del Agro y la Producción junto al Movimiento Agrario de Misiones (MAM), con el acompañamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que cedió los espacios de exposición. El objetivo fue acercar la yerba mate envasada de pequeños productores y cooperativas a nuevos consumidores y ampliar sus oportunidades comerciales. “Expo Mate confirmó que las pequeñas marcas pueden crecer cuando hay articulación y acompañamiento. Desde el gobierno de la provincia creemos en generar oportunidades concretas para que cooperativas y productores lleguen a nuevos mercados”, expresó el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori.

Durante las tres jornadas, las marcas misioneras ofrecieron yerbas elaboradas bajo sistema tradicional barbacuá, producciones agroecológicas y orgánicas, despertando el interés del público por la calidad de los productos y el vínculo de las familias productoras con el territorio y el monte misionero. En esta edición también se sumó la comunidad mbya guaraní Perutí con su marca de yerba elaborada en la aldea, una propuesta que incorpora prácticas agroecológicas y aporta identidad cultural a la diversidad productiva presente en el stand misionero.

El subsecretario de Asuntos Yerbateros, Ricardo Maciel, destacó que la participación grupal fortaleció la presencia de las pequeñas marcas y permitió alcanzar resultados concretos. “Participar en forma grupal fortalece las opciones de las pequeñas marcas”, señaló. Asimismo, remarcó que la feria permitió concretar muy buenas ventas y generar contactos comerciales que beneficiarán directamente a quienes producen en las chacras. “La venta directa a cargo de los productores es claramente el camino que debemos transitar”, sostuvo.

Las propias marcas valoraron la experiencia y el contacto directo con consumidores y potenciales compradores. Mabel Acosta, representante de la Cooperativa Río Paraná, destacó la alta concurrencia y el interés sostenido del público durante toda la feria, señalando que el principal desafío hacia adelante será fortalecer la logística comercial y los equipos de promoción para responder a la creciente demanda. “Necesitamos mayor acompañamiento y equipos de promoción para atender esta enorme demanda”, agregó Acosta. Por su parte, César Weis, de Yerba Mate Atardecer, remarcó la repercusión obtenida en este nuevo mercado. “Se conoció nuestro producto en un nuevo mercado. Vendimos el 65% de lo que llevamos al por menor y el 20% al por mayor”, detalló.

Tras esta experiencia, cooperativas y pequeños productores ya proyectan nuevas participaciones en ferias y espacios comerciales de Buenos Aires, consolidando una estrategia que apuesta al agregado de valor, la comercialización directa y la visibilización del trabajo de las familias yerbateras misioneras.

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Messi y Stanley convierten el termo en un negocio global y apuntan al consumo premium del Mundial 2026

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Lionel Messi volvió a demostrar que su impacto económico excede largamente el terreno deportivo. A menos de un año del Mundial 2026, el capitán argentino lanzó junto a Stanley una nueva colección premium de productos térmicos con estética dorada, una jugada que combina marketing emocional, consumo aspiracional y posicionamiento global de marca.

La línea “Messi x Stanley 1913”, presentada bajo el lema “Hecha para brillar bajo las luces más intensas”, incluye mate térmico, termos, vasos y botellas deportivas personalizadas con detalles dorados y referencias visuales a la carrera del futbolista rosarino.

Aunque la colección todavía no desembarcó oficialmente en el mercado argentino, en la tienda estadounidense de Stanley los productos ya están disponibles con precios que oscilan entre los 30 dólares para el mate y los 70 dólares para las botellas de mayor tamaño. El clásico termo dorado de 1,2 litros se comercializa a 60 dólares.

La alianza aparece cuidadosamente sincronizada con la cuenta regresiva hacia la Copa del Mundo 2026 que organizarán Estados Unidos, México y Canadá. En términos de negocios, Stanley busca capitalizar simultáneamente tres fenómenos: el valor global de Messi, la cultura del mate como identidad regional exportable y el crecimiento internacional del segmento lifestyle vinculado al consumo deportivo.

La operación revela además cómo las marcas internacionales dejaron de ver al mate exclusivamente como un producto regional para transformarlo en un activo cultural comercializable a escala global.

No es casual que Stanley haya elegido un diseño completamente dorado. La estética remite directamente a la consagración deportiva, al relato de legado definitivo y a la construcción simbólica del “último capítulo” de Messi como figura central del fútbol mundial.

La empresa definió el lanzamiento como la “cuarta y última entrega” de la saga de colaboraciones con el jugador argentino, reforzando el carácter de edición coleccionable y elevando el valor percibido de los productos.

Del termo al objeto de lujo: el mate entra en la lógica de innovación

La colección muestra además un cambio más profundo en el negocio del consumo cotidiano: la transformación de productos utilitarios en objetos premium de identidad cultural.

El caso Stanley es paradigmático. Lo que históricamente fue un termo asociado al trabajo rural, viajes o actividades outdoor pasó a convertirse en símbolo de estatus urbano, tendencia digital y consumo aspiracional, especialmente entre jóvenes.

La asociación con Messi acelera todavía más ese proceso. El producto deja de vender únicamente funcionalidad térmica y pasa a comercializar pertenencia simbólica.

El fenómeno tiene una dimensión económica concreta. Según los datos citados en la presentación de la colección, las estrategias de co-branding pueden incrementar hasta un 30% los ingresos anuales de las marcas gracias a la ampliación de audiencias y al aumento del valor percibido.

En este caso, Stanley se apalanca sobre el activo comercial más potente que hoy posee Argentina a nivel global: la imagen de Messi.

Más allá de la estética, Stanley utilizó la colaboración para introducir un nuevo sistema tecnológico pensado específicamente para consumidores rioplatenses.

El denominado “Ideal Mate System” incorpora un mecanismo de vertido mediante gatillo ergonómico que evita desenroscar la tapa al cebar. La empresa busca convertir una costumbre tradicional en un producto de ingeniería aplicada, con diseño premium y proyección internacional.

La tapa, además, funciona como recipiente independiente con forma de calabaza tradicional y soporte para bombilla.

Detrás del producto aparece una estrategia más sofisticada: transformar hábitos culturales regionales en categorías de negocio exportables, algo que marcas internacionales comenzaron a explorar con fuerza en los últimos años.

Messi, marca país y consumo aspiracional

El lanzamiento vuelve a poner en evidencia el peso económico de Messi como plataforma transversal de negocios.

La figura del capitán argentino ya no opera solamente dentro del ecosistema deportivo. Hoy articula moda, tecnología, bebidas, turismo, entretenimiento y lifestyle. Stanley busca precisamente capturar parte de esa capacidad de movilización emocional global.

La reacción inmediata en redes sociales y plataformas digitales confirma además el valor de escasez planificada. En la web argentina de Stanley los productos aparecen todavía como “agotados”, aunque la comercialización local aún no comenzó formalmente.

La lógica es conocida en la industria: generar expectativa, viralización y percepción de exclusividad antes del lanzamiento masivo.

Aunque se trata de una estrategia global, el fenómeno tiene implicancias directas en Argentina y particularmente en regiones donde el mate forma parte central de la vida cotidiana, como el NEA.

La expansión internacional de accesorios vinculados al ritual matero también impacta indirectamente sobre toda la cadena simbólica asociada al consumo de yerba mate, identidad cultural y hábitos regionales.

En paralelo, el caso vuelve a mostrar cómo las grandes marcas internacionales empiezan a construir negocios alrededor de elementos culturales sudamericanos históricamente subestimados por el mercado global.

Para consumidores argentinos, el desafío seguirá siendo el acceso. Con valores de referencia que rondan los 60 dólares para el termo insignia, la colección ingresa directamente en el segmento premium, incluso antes de impuestos y costos de importación.

Un mercado que mezcla deporte, cultura y exclusividad

La colaboración entre Messi y Stanley sintetiza una tendencia cada vez más dominante en la economía global del consumo: los productos ya no se venden sólo por utilidad, sino por narrativa, identidad y pertenencia.

El Mundial 2026 aparece como el gran acelerador de esa lógica. Y Messi, aun cerca del tramo final de su carrera, continúa funcionando como uno de los activos comerciales más poderosos del planeta.

La incógnita ahora pasa por medir cuánto podrá sostenerse este tipo de consumo premium en mercados tensionados por inflación, pérdida de poder adquisitivo y creciente segmentación social. Pero incluso bajo ese escenario, las marcas parecen convencidas de que la emocionalidad vinculada al fútbol y a figuras globales sigue siendo uno de los negocios más rentables del mercado contemporáneo.

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A propósito del populismo

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El mercado jamás podrá resolver un detalle esencial. No abraza ni puede ni quiere a nadie

Diputado, le habla un hombre del interior argentino. Un misionero, igual que usted. Uno que desde hace más de veinte años trabaja en el sector privado real y representa con orgullo a su provincia desde la gastronomía y la cultura. No desde conferencias elegantes ni desde la comodidad de un despacho climatizado, sino desde la experiencia concreta de invertir, sostener empleados, pagar impuestos, atravesar crisis y seguir apostando al trabajo aun en los peores momentos del país.

Tal vez allí aparezca también una diferencia importante entre ambos recorridos. Mientras muchos de nosotros elegimos generar trabajo, abrir persianas y asumir el riesgo cotidiano de producir en la Argentina profunda, usted, luego de retirarse del tenis profesional, eligió vincularse al sector financiero, un ámbito que claro está no produce trabajo operativo real dentro de la sociedad ni construye tejido productivo concreto en la escala en que lo hacen quienes todos los días sostienen comercios, restaurantes, chacras, talleres o pequeñas empresas.

Son caminos distintos. Pero conviene mencionarlo porque resulta curioso escuchar extensas lecciones sobre “la economía real” pronunciadas desde espacios donde el capital suele desplazarse con mucha más velocidad que el esfuerzo concreto de quienes todavía dependen de vender, producir, atender clientes o llegar abiertos a fin de mes.

Por eso llama la atención cierta pedagogía del sacrificio pronunciada desde sectores acomodados que parecen haber descubierto recientemente la pobreza, aunque siempre desde una prudente distancia estética.

Porque hay algo casi refinadamente irónico en escuchar explicaciones sobre “el sinceramiento de la economía” dadas por dirigentes cuyo salario llega puntualmente todos los meses gracias al mismo Estado que cuestionan con fervor doctrinario. Resulta siempre más sencillo teorizar sobre el sufrimiento social cuando el sufrimiento ocurre lejos del propio comedor.

Y eso hoy se percibe con claridad en toda la Argentina. Se percibe en el pequeño comerciante que empieza a apagar heladeras para ahorrar electricidad. En el restaurante que reduce calidad para no espantar clientes con nuevos precios. En las familias que reorganizan silenciosamente su alimentación. En el jubilado que vuelve a mirar el costo de un medicamento como quien observa un lujo inaccesible. También se percibe en economías regionales como la yerba mate, donde el productor cobra cada vez menos por la hoja verde mientras el paquete continúa costando prácticamente lo mismo en góndola.

Allí el relato del libre mercado comienza a exhibir un problema incómodo: cuando el productor pierde, el consumidor jamás gana. El sacrificio parece detenerse siempre en el mismo lugar. Abajo.

Y quizá allí aparezca el aspecto más frío de ciertas miradas ultraliberales contemporáneas. Su dificultad para observar al ser humano por fuera de la lógica de rentabilidad. La sociedad deja entonces de ser una comunidad para convertirse en una competencia permanente donde algunos logran conservar privilegios mientras otros aprenden lentamente a naturalizar la caída.

John Maynard Keynes comprendió algo elemental que muchos liberales contemporáneos parecen olvidar: cuando una economía destruye consumo, empleo y capacidad adquisitiva de las mayorías, termina destruyéndose a sí misma. Porque el mercado no se mueve solamente por grandes capitales. Se mueve también por el pequeño comerciante, por el trabajador que consume, por la familia que todavía puede sentarse en un restaurante, comprar ropa o sostener una vida digna.

Sin demanda no existe rueda económica posible.

Por eso el keynesianismo jamás fue simplemente gasto indiscriminado como tantas veces se caricaturiza superficialmente. Fue, antes que nada, una doctrina económica que entendió algo profundamente humano: las sociedades necesitan evitar la exclusión absoluta de grandes sectores de la población porque cuando el tejido social se rompe, el daño deja de ser únicamente económico y pasa a ser civilizatorio.

Y allí emerge una pregunta moral incómoda que rara vez se formula con honestidad brutal: qué lugar ocupa el semejante dentro de un modelo que naturaliza que siempre deba existir una parte de la sociedad perdiendo para que otra pueda conservar privilegios y niveles de consumo.

Porque en el fondo determinados modelos económicos necesitan rezagados. Necesitan personas desesperadas aceptando cualquier condición para sostener salarios bajos, trabajos precarios y sistemas donde la rentabilidad siempre encuentre mano de obra disponible. Nadie imagina para sus hijos una vida de descarte. Sin embargo alguien debe hacerlo para que la maquinaria siga funcionando con eficiencia matemática y sensibilidad mínima.

Entonces el problema deja de ser solamente económico. Empieza a ser profundamente humano.

Y allí aparece algo que ciertas miradas economicistas modernas parecen olvidar: la tradición espiritual y humanista sobre la que se construyó Occidente jamás colocó al mercado en el centro de la vida humana. El Evangelio no habla de competitividad. Habla del prójimo.

“Porque tuve hambre y me disteis de comer. Tuve sed y me disteis de beber”. El Evangelio según San Mateo no pregunta primero por la rentabilidad ni por el equilibrio fiscal. Pregunta qué hicimos frente al sufrimiento del otro.

También resulta difícil no recordar aquella frase bíblica que afirma que “el amor al dinero es la raíz de todos los males”. No la riqueza. No el trabajo. No el esfuerzo individual. El amor desmedido al dinero por encima de toda dimensión humana.

El mercado no abraza ni puede ni quiere a nadie. No acompaña a un enfermo. No contiene emocionalmente a quien perdió su trabajo. No tiene misericordia ni compasión porque simplemente no fue creado para eso. El mercado calcula. Selecciona. Descarta. Y luego llama “adaptación” a las consecuencias humanas de esa lógica.

Por eso existen las sociedades. Por eso existe la política. Porque la civilización nació precisamente para impedir que la ley del más fuerte organizara completamente la vida humana.

Y quizá allí resida la diferencia más profunda entre ciertas miradas economicistas y la tradición humanista de nuestros pueblos. Unos creen que el hombre debe adaptarse al mercado aun cuando quede roto en el camino. Otros todavía creen que la economía debe estar al servicio del ser humano.

Tal vez por eso generan tanto rechazo algunos discursos pronunciados con una serenidad casi clínica frente al deterioro social, como si el hambre fuese apenas una transición estadística y no una tragedia concreta que ocurre mientras se redactan largos hilos sobre libertad económica desde una banca calefaccionada.

Y quizá toda esta discusión termine resumiéndose en aquella frase atribuida a antes de la Revolución Francesa: “si el pueblo no tiene pan, que coma tortas”.

La historia demuestra que las sociedades pueden tolerar muchas cosas. Lo que rara vez perdonan es la indiferencia volitiva.

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Misiones lanza créditos subsidiados por $97.000 millones para sostener empleo en yerba, madera y PyMEs

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El Gobierno provincial acordó con el Banco de la Nación Argentina nuevas líneas de financiamiento con bonificación de tasas de hasta 14 puntos. El esquema alcanza a sectores estratégicos como yerba mate, forestoindustria, té, energía y transformación digital, en un contexto de caída de actividad en economías regionales y restricciones de acceso al crédito.

El gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, encabezó este jueves junto al ministro de Hacienda, Adolfo Safrán, la presentación de nuevas líneas de crédito subsidiadas destinadas al sector privado productivo de la provincia.

El paquete financiero contempla un cupo total de $97.000 millones, con plazos de hasta 48 meses y subsidios provinciales sobre las tasas de interés que alcanzan hasta 14 puntos porcentuales.

La iniciativa involucra además al Ministerio del Agro, al Ministerio de Industria, a autoridades del Banco Nación y a entidades empresariales como la Confederación Económica de Misiones y la Cámara de Comercio e Industria de Posadas.

El anuncio aparece en un momento de fuerte tensión para las economías regionales, atravesadas por caída del consumo, presión sobre costos y dificultades para acceder a financiamiento en condiciones competitivas.

El Gobierno provincial subsidia tasas y apunta al circuito productivo. El esquema presentado combina financiamiento del Banco Nación con subsidios directos de la Provincia para reducir el costo financiero final.

Safrán sostuvo que el nuevo contexto de baja de tasas mejora la viabilidad de estas herramientas, a diferencia de lo ocurrido durante 2025, cuando los niveles de interés “hacían inviable” tomar crédito productivo.

El diseño incluye líneas diferenciadas según actividad económica y destino de los fondos.

Entre los principales segmentos alcanzados aparecen: capital de trabajo para PyMEs, inversiones productivas, compra de maquinaria agrícola, transformación digital, servicios industriales, biomasa y energía, y asistencia específica para yerba y forestoindustria.

Yerba y madera concentran parte del foco financiero

Uno de los capítulos centrales del programa está orientado al sector yerbatero y forestal, dos actividades estructurales para la economía misionera.

La línea reglamentaria 750_44 prevé financiamiento para capital de trabajo con subsidio de 10 puntos porcentuales y plazo de hasta 180 días.

Los cupos establecidos son: hasta $400 millones para secaderos y molinos yerbateros, y hasta $80 millones para empresas forestales.

La decisión refleja una lectura económica y política concreta: ambos sectores atraviesan un escenario de fragilidad por presión de costos, caída de rentabilidad y menor dinámica del mercado interno.

En paralelo, la provincia busca evitar una desaceleración más profunda sobre empleo industrial y actividad regional.

Energía y biomasa: financiamiento para infraestructura estratégica

Otro tramo relevante del esquema apunta al sector energético. Las líneas prevén financiamiento para: expansión de generación con biomasa, almacenamiento energético, transporte de gas natural a granel, y proyectos vinculados a infraestructura energética.

En esos casos, los créditos podrán alcanzar hasta USD 4 millones por empresa, equivalentes —según lo informado oficialmente— a $5.640 millones, con plazos de hasta 48 meses y subsidio de 7 puntos de tasa.

La inclusión de biomasa no es menor para Misiones. La provincia concentra una parte importante de la actividad forestal del país y busca desde hace años ampliar el aprovechamiento energético de residuos industriales madereros.

PyMEs y economía del conocimiento: la apuesta a sostener inversión

El paquete también incorpora líneas para micro y pequeñas empresas, con subsidios de hasta 14 puntos porcentuales.

Los créditos contemplan: hasta $20 millones para capital de trabajo e inversión productiva en pequeñas empresas, hasta $40 millones para innovación y transformación digital, y financiamiento para empresas de servicios industriales.

El Gobierno provincial intenta así sostener inversión privada en un contexto donde el acceso al crédito todavía sigue restringido para buena parte de las PyMEs del interior.

Passalacqua vinculó la herramienta con la necesidad de preservar empleo y actividad económica. Durante la presentación, remarcó que los recursos “van a generar producción y empleo”, y destacó que el esquema es posible por el equilibrio fiscal sostenido por la provincia.

Banco Nación gana centralidad en economías regionales

El lanzamiento también deja una lectura institucional.

En un escenario nacional de fuerte ajuste fiscal y retracción de instrumentos de estímulo, el Banco Nación recupera centralidad como brazo financiero para economías regionales.

Passalacqua planteó explícitamente esa mirada al señalar que las economías del interior “más frágiles” requieren cooperación financiera y una visión federal del sistema bancario.

El mensaje tiene peso político porque aparece asociado a un reclamo histórico de provincias periféricas: acceso desigual al crédito frente a sectores más concentrados de la economía argentina.

El impacto efectivo del programa dependerá de varios factores: nivel real de tasas finales, velocidad de aprobación bancaria, demanda empresaria, y evolución de la actividad económica.

Para sectores como yerba, té o forestoindustria, el acceso a capital de trabajo puede aliviar tensiones operativas de corto plazo.

En el caso de inversiones energéticas o tecnológicas, el horizonte es más estructural y dependerá de estabilidad macroeconómica y capacidad de ejecución privada.

Por ahora, el Gobierno provincial apuesta a utilizar subsidios de tasa como mecanismo anticíclico para sostener producción y empleo sin ampliar transferencias directas.

El nivel de utilización de los cupos y la capacidad de absorción del sector privado serán variables clave para medir el alcance real del programa durante los próximos meses.

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Hugo Sand exigió la restitución de las facultades del INYM

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El plenario de las comisiones de Economía y Economías Regionales de la Cámara de Diputados de la Nación, conducido por Julia Strada y Luis Basterra (UxP), trocó el debate técnico-arancelario por una encendida confrontación política, jurídica e identitaria. La irrupción de Hugo Sand, histórico dirigente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Misiones (APAM) y uno de los mentores de la Ley 25.564 de creación del INYM, personificó el contraataque del minifundio frente a la avanzada desreguladora de la gran industria molinera correntina.

El testimonio de Sand no solo confrontó la tesis de libre mercado expuesta minutos antes por el sector corporativo, sino que impugnó la validez jurídica del DNU 70/23 y reabrió la histórica disputa sobre los modelos de ocupación territorial en el Nordeste Argentino (NEA): el arraigo cooperativo del colono frente al monocultivo corporativo de gran escala.

La objeción constitucional al DNU 70/23

Apalancándose en una interpretación estricta del derecho público, el referente de APAM dirigió sus argumentos hacia el exdirector correntino Joaquín Comas y hacia la propia administración central, cuestionando la arquitectura jurídica de la desregulación yerbatera. Sand impugnó la validez del instrumento ejecutivo bajo la lente del control de convencionalidad y de los requisitos de excepcionalidad institucional:

“Cuando se emite ese DNU, se ve que no se leyó la Constitución Nacional. En su artículo 99, inciso 3, dice que los decretos de necesidad y urgencia tienen que ser urgentes, de emergencia, específicos y certeros. ¿Dónde están los estudios técnicos que avalan el capítulo yerbatero? El decreto no cumple estos requisitos y arrojó a la miseria al eslabón primario”.

Para la dirigencia de la zona centro misionera, el retiro de las potestades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) no configura una modernización de mercado, sino una anomalía jurídica que carece de la debida fundamentación empírica. Bajo esta premisa, Sand solicitó formalmente a los bloques legislativos avanzar hacia una declaración de inconstitucionalidad del decreto, exigiendo la inmediata restitución de la estructura regulatoria del INYM con la totalidad de sus atribuciones de fijación de precios sostén.

El modelo de ordenamiento: Regulación, cupos y mercado consignatario

Frente al diagnóstico de la industria que atribuye la caída de precios a un ciclo endógeno de sobreoferta biológica, el líder de APAM defendió la necesidad de una economía administrada para corregir las asimetrías de origen en cadenas de valor con alta concentración de demanda.

Sand delineó la agenda de máxima de los productores agrarios misioneros para estabilizar el sector, estructurada sobre tres ejes macroeconómicos:

Regulación de la oferta y limitación de plantaciones: El dirigente aclaró que la histórica y polémica Resolución 170 no buscaba la “prohibición” del comercio, sino un esquema de planificación que limitara la expansión desmedida de nuevas superficies en manos de capitales concentrados.

Cupos de cosecha: Un mecanismo de cuotificación para administrar los volúmenes de hoja verde ingresados a secaderos en épocas de saturación de inventarios, evitando el desplome del precio real.

Mercado Consignatario de la Yerba Mate: El rescate de una herramienta financiera largamente postergada que actúe como un colchón de liquidez para el pequeño productor, evitando que deba malvender su stock ante la urgencia financiera de la cosecha.

El pasaje más denso del discurso de Sand expuso el profundo hiato cultural e ideológico que separa las realidades de Misiones y Corrientes. El dirigente de Oberá trazó un paralelismo crítico con el sector foresto-industrial (citando el caso de la firma Arauco) para ilustrar el riesgo sociodemográfico de desplazar el cultivo tradicional de la yerba mate por esquemas de monocultivo extensivo.

“El monocultivo significa la extinción de la biodiversidad, significa la muerte de la selva misionera. ¿Para qué? ¿Para plantar pino? Un kilo de pino de 22 años vale 14 pesos en la ciudad de Oberá. Ese modelo expulsa a las familias rurales y precariza el territorio”.

El planteo advierte sobre un proceso de reprimarización de la tierra y pauperización del colono. Desde la perspectiva de APAM, desregular la yerba mate equivale a forzar la conversión de minifundios polifuncionales y sustentables hacia economías de escala de bajísimo valor específico por unidad de biomasa, destruyendo el tejido social de las colonias.

La distancia entre el territorio y la burocracia

El cierre de la alocución de Sand evidenció la fractura institucional que atraviesa al sector tras los últimos cambios en la conducción del INYM. Con un tono directo, el dirigente de la zona centro dejó en claro el distanciamiento de las bases agrarias respecto a las nuevas autoridades designadas por la Casa Rosada y a los legisladores oficialistas de la provincia:

“Hoy recién conozco al presidente del INYM (Rodrigo Correa). Nosotros no pudimos ir todavía al instituto. Le pido a los diputados que nos acompañen y a los sindicatos rurales que organicen una reunión en el territorio, donde están realmente los tareferos y los productores, para que vean lo que les pasa”.

El plenario de comisiones ratificó que el conflicto yerbatero excede la frontera de una paritaria sectorial. Mientras la molinería integrada analiza la coyuntura desde la optimización logística y los balances comerciales de exportación, el cooperativismo de base defiende al INYM como la última línea de defensa institucional frente a la descapitalización de la chacra y el consecuente vaciamiento demográfico del interior misionero.

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