Año: 2022

La Niña está embarazada de transhumanismo

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El cambio  climático  se impone como un fenómeno multidimensional y complejo a un ritmo de transformaciones climáticas severas cuya velocidad no tiene precedentes.

Independientemente de los enormes avances existentes en materia de ciencia y tecnología, la ciencia en sí, como conjunto de modelos y procedimientos de observación que requieren compilación de datos, contrastación, hipótesis, ensayos, etc., no ha experimentado mayores cambios de los existentes hace un siglo. Instrumentales de precisión, imágenes satelitales, sofisticados sensores y complejos software han ayudado y mucho a la hora de reunir evidencias en pos de acreditar alguna hipótesis, sin embargo esto es apenas una fracción del método científico, ya que los datos en sí no prueban nada, si no están conforme a una hipótesis que avale alguna teoría de investigación que, luego deberá ser consensuada por la comunidad científica. Consenso que desgraciadamente está articulado, administrado y financiado por poderosos intereses económicos que han convertido a la ciencia en un mero engranaje de su compleja mercadotecnia. La ciencia necesita muchos años para probar una teoría y la vertiginosidad de los cambios en materia de meteorología han venido a dejar en este incierto siglo XXI una suerte de vacío teórico en el que se conjugan diferentes elementos. El “fenómeno de el niño y la niña” aparece por primera vez a los ojos de los científicos a finales del año 1989, y desde entonces se pudo saber que se trataba de un fenómeno aparentemente natural, en el que, fruto de las variaciones en la temperatura en la superficie del agua del Pacifico Ecuatorial se manifestaron excesos o escasez de lluvias en un proceso cíclico e intercalado en períodos estimados entre 5 a 7 años. Este fenómeno “natural” aún estaba bajo investigación cuando, décadas atrás, el cambio climático irrumpe en el escenario, de manera que a falta de una nomenclatura  mejor, a los excesos de lluvia se siguió llamando “el niño” y a las sequías “la niña”, aun cuando las nuevas características de los fenómenos no terminaban de corresponderse con los estudios originales. 

Podemos decir que lo único que queda de la teoría original es que aún parecen responder los fenómenos actuales a las variaciones de temperatura ocasionadas por los vientos Alisios en el Océano Pacifico. Sin embargo, las ciencias meteorológicas clásicas aún se aferran casi con exclusividad a los datos provenientes de los gradientes de temperatura, siendo que existen innumerables estudios que apuntan a la necesidad de tomar en cuenta una multitud de otros fenómenos simultáneos en el afán de llegar a comprender lo que sucede.

Gabrielle Lipton, investigador del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR), advierte que “Para entender el ciclo del agua, se pueden pensar en varios niveles. Están los diagramas colgados en las escuelas primarias que muestran cómo el agua del océano se evapora formando nubes y luego vuelve a caer a la tierra. Un nivel más arriba, está la comprensión general que toma en cuenta la evaporación de los árboles, los patrones de viento y otros fenómenos similares.

Luego, están los enfoques sumamente técnicos que observan una gran variedad de minucias y contingencias: los flujos de savia nocturna, las emisiones de isopreno, las partículas de nucleación de hielo liberadas por las hojas en descomposición, e incluso las fases de la luna”.

Claramente, hablar de una  segunda y hasta tercera niña no tiene ningún sustento en el plano teórico, y mucho menos de consenso en la comunidad científica, en tanto y en cuanto todos los análisis se restringen a las variaciones de temperatura. La dolorosa verdad es que como humanidad no estamos entendiendo qué es esto a lo que hemos dado en llamar cambio climático, a qué responde, y cómo nos afecta.

Dado esta suerte de vacío teórico por falta de consenso, lo que domina en materia de pronósticos del tiempo está hoy día bajo la órbita de organismos supranacionales tales como “Climate Prediction Center”, o la “National Oceanic and Atmospheric Administration” (NOAA), ambas, agencias del gobierno de los Estados Unidos. 

Prácticamente todos los países del mundo adecuan y circunscriben sus predicciones sobre los informes que dichas agencias emiten. Tal es, por ende, el caso de nuestro Servicio Meteorológico Nacional.

Todo análisis y proyección de dicho organismo, dista mucho de ser soberano, fruto de que, como vimos, no sólo estamos bajo total dependencia de agencias de gobiernos extranjeros con enormes intereses económicos en nuestra región, sino que las mismas 

 se rigen, a su vez, sobre modelos de análisis no consensuados por la comunidad científica internacional, dado entre otras cosas a que no toman en consideración más que los muy cuestionables gradientes de temperatura en el océano, frente a los cuales no queda más que la mera expectación impotente.

La Teoría de la Bomba

Biótica de Humedad Atmosférica (BPT por sus siglas del inglés: Biotic Pump Theory), es una hipótesis que Anastassia Makarieva y Víctor Gorshkov, del Instituto de Física Nuclear de San Petersburgo, propusieron en 2006 y argumenta que el mayor impulsor de los vientos es la capacidad de los bosques para condensar la humedad, en lugar de la temperatura. Se plantea como la consecuencia de una interacción particular de cuatro conocidas leyes físicas:

la ley de Clausius-Clapeyron,

la ley de los gases ideales,

la ley de la gravitación

la ley de conservación de la energía.

A través de la transpiración, las plantas sueltan vapor de agua en la atmósfera. A medida que el vapor se eleva, se encuentra con capas de aire frío y se condensa en gotas formando nubes. En el paso de gas a líquido, disminuye el volumen de agua dejando un vacío en el aire, con lo cual reduce su presión. Esto provoca que el aire por debajo en donde la presión es relativamente alta, sea aspirado, arrastrando con ella el aire más húmedo del océano o de la superficie forestal. Una bomba que produce vapor, modificando la presión atmosférica y que al final, genera la lluvia. 

La BPT, contradice los parámetros que imponen las agencias de los Estados Unidos y está dentro de las teorías con mayor consenso a nivel científico mundial dado que todos los datos compilados hasta el presente lo avalan.

Esto tiene una significación enorme, ya que al poner el eje en la deforestación para explicar nuestro presente, en vez de los gradientes de temperatura en el océano, queda a la vista la importancia de darle prestigio y preponderancia a los servicios meteorológicos nacionales a nivel continental y hacer de ellos verdaderos abanderados de planes y estrategias para mitigar y hasta revertir el cambio climático. Son las agencias de cada Estado las responsables de apuntalar, sobre la base de investigación en territorio, respuestas útiles, realizables y certeras, al tiempo que dicha encomienda soberana ya no podría estar sobre la aceptación genuflexa de modelos impuestos por intereses foráneos.

No es un mero debate teórico lo que aquí se expone, sino que se trata, como vemos, de un elemento central en el plano de la geopolítica de dominación planetaria. 

Hablar de segunda y tercera Niña hoy es anti científico, anacrónico y apátrida. En otras palabras, no hay posibilidad de hacer absolutamente nada frente al cambio climático sin soberanía meteorológica.

Si nos detenemos a ver qué pronósticos ofrecen las agencias de los Estados Unidos respecto a La Niña, podemos apreciar que se habla de que ésta llegaría a su fin recién para otoño de 2023 y hasta entonces no habría nada que hacer más que ser testigo del derrumbe económico y productivo del país con las pérdidas que ya hoy carecen de precedentes. 

Pero, realmente no podemos hacer nada?

Las lluvias escasean sólo por la dirección de los vientos Alisios del Pacifico Ecuatorial según NOAA, pero  por qué la humedad del Océano entra o deja de entrar al continente no está explicado en los modelos convencionales. Si la teoría de las Agencias de Estados Unidos es correcta, entonces sólo debería llover, y de manera descomunal, en las costas de Colombia, Ecuador y Perú. Estas agencias descuidan intencionalmente los Ríos Voladores que hoy se hallan quietos al interrumpirse la succión de la Bomba Biótica, y que por ende coloca a Sudamérica en franco proceso de desertificación. 

La Mata Atlántica es quien garantiza las lluvias hasta Tierra del Fuego (hoy bajo asedio de incendios incontrolables) y se estima que, si pudiésemos frenar hoy la expansión de la frontera agrícola, la selva y la consecuente Bomba Biótica, tardaría no menos de 500 años en reponerse.

No obstante, esto sería así, sin que hagamos nada. Con los estudios pertinentes y la planificación consecuente, realizada por equipos conformados por investigadores meteorológicos nacionales sería posible saber con precisión, dónde, cómo y cuándo reforestar, tal y como ya se está haciendo, por ejemplo, en África para frenar la expansión del Sahara, o en China para frenar las tormentas de arena que azotan Pekín. 

El cambio climático se puede frenar y hasta revertir pero con soberanía verdadera y, en este milenio, sin autonomía de investigación meteorológica no habrá lugar para planificar nada más que la distribución de ansiolíticos a granel.

El fenómeno de La Niña es un invento norteamericano para montarse en un futuro de tierra arrasada sobre el cual asegurarse la venta de paquetes tecnológicos  transgénicos y carne impresa en sus laboratorios.

La Niña está embarazada de transhumanismo colonial posmoderno y se espera de Latinoamérica un neo fascismo ecologista en el que tendremos la culpa de todo, porque no separamos la basura en casa.

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Argentina y Francia en la final del mundo

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Los entrenadores empiezan a confirmar qué jugadores irán de arranque en el último partido del Mundial que definirá al campeón. La duda en los sistemas, un once de memoria y la posibilidad de un histórico.

El encuentro que disputará la Albiceleste frente al último campeón del mundo se desarrollará este domingo 18 de diciembre desde las 12 (hora argentina) y será transmitido por las pantallas de la TV Pública, TyC Sports y DirecTV

Lionel Scaloni confirmó en conferencia de prensa que ya tiene el equipo para jugar mañana la final del Mundial de Qatar 2022 contra Francia y que podría darle la tercera estrella a la Selección Argentina tras una larga espera de 26 años desde que Diego Maradona alzó la copa en 1986.

El equipo no fue siempre el mismo. El DT eligió varias formaciones para este mundial según los rivales que le surgieron a la Argentina y que poseían distintas características a contrarrestar. Empezó con un 4-3-3, pasó por momentos al 5-3-2 y lo eligió contra Países Bajos, y el último encuentro fue un 4-4-2.

Francia no presenta dudas en la previa y se espera que sea el ya utilizado Hugo Lloris, los defensores Jules Koundé, Raphael Varane, Dayot Upamecano y Theo Hernández, en la mitad Aurelien Tchouameni y Adrien Rabiot, Antoine Griezmannde enlace con los tres delanteros Ousmane Dembélé, Olivier Giroud y Kylian Mbappe.

Upamecano, Rabiot y Dembelé son algunas de las incógnitas por la afección que sufrieron por el “virus del camello” que los tuvo con cuadros gripales que no les permitieron entrenar, pero se estima que estarán bien para jugar la final ya que no es un cuadro de gravedad.

El equipo de Lionel Scaloni parece tener diez confirmados de los once con una única duda que modifica por completo el esquema táctico. La incertidumbre está entre dos zurdos: si juega Lizandro Martínez y vuelve a la línea de cinco o pone al héroe del Maracaná y juega Ángel Di María para ir con tres arriba.

Dibu Martínez, Nahuel Molina, Cuti Romero, Nicolás Otamendi, Huevo Acuña, Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Leo Messi y Julián Álvarez son los diez que parecen inamovibles para la gran final del domingo a las 12 del mediodía.

Los dos laterales se planteaban como un interrogante, pero en las dos últimas prácticas que paró el técnico priorizó a quienes tienen un perfil más ofensivo y los cuales comenzaron la mayoría de los partidos en Qatar 2022.

El país que gane el Mundial podría recibir un fuerte impulso económico, según estudio acádemico

El país que gane el Mundial de fútbol este domingo, además de traer una copa y añadirle una estrella a su camiseta, recibirá un beneficio en su economía, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Surrey, del Reino Unido.

De acuerdo con la investigación, que toma en cuenta datos económicos desde 1961 en adelante, quién gana la Copa del Mundo suele recibir un crecimiento adicional de 0,25 puntos porcentuales en su Producto Bruto Interno (PBI) en los dos trimestres consecutivos a la victoria.

Gran parte del impulso viene de la mano de un crecimiento en las exportaciones, ya que el campeonato viene de la mano de una mayor visibilidad para los productos y servicios del país en el mercado global.

El estudio, que lleva la firma del investigador Marco Mello, afirma que la situación del campeón contrasta del país que organiza el evento, cuyo PBI no suele registrar grandes efectos.

En una entrevista realizada a la agencia de noticias Bloomberg, Mello señaló que este salto en las exportaciones se vivió, por ejemplo, en Brasil luego de ganar su quinto titulo en el Mundial Corea-Japón en 2002.

De cara a la final de este domingo, Mello considera que la Argentina se encuentra mejor posicionada, por su perfil exportador, a recibir este empuje.

“Si hay uno de los dos países que más se puede beneficiar, similar al caso de Brasil, es la Argentina y no Francia. Habría un efecto menor para Francia ya que, además, es el campeón vigente por lo que sería una menor sorpresa”, opinó el académico.

Mello no es el único que piensa de esta forma: el columnista de la revista Forbes, Allen Saint John, escribió en ocasión de la final de 2014 entre la Argentina y Alemania que “en los meses que le siguen a la victoria, parece haber un alza de corto plazo en la productividad”.

Incluso llegar a una instancia avanzada como los cuartos de final podría derivar en mayores exportaciones y en una diversificación del intercambio, detalló Mello.

Sin embargo, hay excepciones, y los países involucrados en crisis económicas a la hora de desarrollarse el Mundial podrían no recibir las mismas ganancias.

“Si hay un país que gano uno de los últimos Mundiales y que no se benefició mucho es España en 2010, involucrada en la crisis de deuda soberana de Europa”, ilustró el investigador.

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¿Hecho aislado o inicio de tendencia? Analizando la inflación de noviembre

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Escribe Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, exclusivo para Economis.com.ar. Los datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de noviembre del INDEC sorprendieron a propios y extraños. Se esperaba un descenso en la velocidad de crecimiento, pero ni la más optimista de las proyecciones la ubicaba por debajo del 5%. Esto generó dos debates: la veracidad del dato y su sostenibilidad.

Con respecto al primero, algunos -principales opositores más reaccionarios- pusieron en duda el dato alegando una vuelta a un INDEC intervenido como durante la gestión de Guillermo Moreno. Sobre esto, no hay absolutamente ningún elemento fáctico que sostenga la posibilidad de una manipulación de los datos. Metodológicamente, la medición sostuvo los mismos parámetros que se utilizan desde 2016 y la elaboración del dato es inobjetable. Fin de la discusión.

El segundo debate es algo más complejo, ya que no existe hoy la posibilidad de determinar si se trata de un dato puntual en un momento coyuntural o si, por el contrario, se da lo que el Gobierno nacional afirma (quizás más en forma de deseo que de empírico) respecto al inicio de una tendencia desaceleratoria del nivel de precios, que además tendría un inmediato efecto político, acrecentando las chances de postulación presidencial de un Sergio Massa “exitoso”, como anhela buena parte del Frente de Todos. 

Veamos algunos puntos que nos dejaron los datos del IPC de noviembre, en particular la región del NEA. En primer lugar, la baja en la velocidad de crecimiento del índice es fuerte, aún más que el descenso observado en el nivel general nacional (-1,7 puntos porcentuales vs. -1,4 p.p). ¿En qué se sustentó esta reducción? 

En primer lugar, la división de Comunicación pasó de crecer 11,5% en octubre a “solo” 5,5% en noviembre (-6,0 pp.), situación dada por el hecho de que en octubre se aplicó la mayor parte de los incrementos en esos servicios, que fueron autorizados por el Estado nacional. 

La división de Prendas de Vestir y Calzado -la de mayor suba interanual en la región- pasó del 8,1% de octubre al 3,8% en noviembre (-4,2 p.p), apoyado sobre la cercanía del fin de la temporada primaveral y por ciertos acuerdos realizados entre empresas y el Gobierno nacional, que aún no se aplicaron de todo en este mes de análisis. 

La división de Hoteles y Restaurantes, que sostuvo altos niveles de suba desde julio, pasó del 7,1% de octubre al 5,1% de noviembre (-2,0 p.p). Por su parte, la división de Transporte pasó del 6,3% de octubre al 4,6% de noviembre (-1,6 p.p) explicado por una menor suba en el costo de adquisición de vehículos y del transporte público. 

Finalmente, Alimentos y bebidas no alcohólicas pasó del 5,8% de octubre al 3,6% de noviembre (-2,2 p.p), basado en tres principales artículos: la Carne (-1,3 p.p), los Aceites, grasas y mantecas (-2,2 p.p) y, sobre todo, las Verduras (-16,6 p.p).

Pero la duda que surge es: ¿Qué explica estos descensos en las tasas de crecimiento de esas divisiones y rubros? Los factores son varios y varían según el elemento a analizar, pero se observa que en ninguno de los casos, a priori, garantiza que sean sostenibles. 

Un caso clave a analizar son los Precios Estacionales: son aquellos que tienen un comportamiento marcado en algunos meses en particular, como el precio de la ropa en los cambios de temporada, los bienes y servicios asociados al turismo durante las vacaciones, o las frutas y verduras de estación. Entre agosto y octubre, en el NEA estos precios crecieron a un ritmo promedio mensual del 11,8%, pero descienden a 4,1% en noviembre, con una marcada influencia de la ropa y de las verduras. Sin embargo, el mes de diciembre tiene un fuerte componente estacional producto del cambio de temporada, inicio de vacaciones y las fiestas, lo cual es difícil que vuelva a posicionarse en esos niveles. 

Otra categoría es la de Precios Regulados, que son aquellos precios sujetos a alguna normativa o intervención estatal (tarifas de los servicios públicos, prepagas, combustibles y telefonía e internet) o aquellos que tienen un alto componente impositivo (como el caso del tabaco y también combustible). Entre agosto y octubre, estos crecieron a un promedio mensual del 7,7% y fue del 6,0% en noviembre. Pero para diciembre y, sobre todo, el primer trimestre de 2023, se espera una nueva actualización de combustibles (precio e impuestos), como también de otros servicios. Por ende, tampoco pareciera ser sostenible la baja.

Finalmente, la última categoría es la de Precios Núcleo: ésta agrupa al conjunto de bienes y servicios que no se ven afectados tanto por efectos estacionales como por cambios regulatorios del Estado y tiene una fundamental importancia porque brinda una visión más estructural de la evolución de los precios que se mueven de manera libre. Entre agosto y octubre, el promedio de la suba mensual en el NEA de esta categoría fue del 5,8% y pasó al 4,3% en noviembre. Esta es, quizás, la única noticia positiva del indicador de este mes de análisis. 

Entonces, ¿circunstancial o sostenible? A priori, el dato de noviembre parece ser circunstancial y todavía no hay motivos para creer que se trate de una disminución de la tasa de crecimiento del IPC que se sostenga en el mediano plazo a ese mismo ritmo. Diciembre va a ser un mes bisagra en este escenario: los precios tienen una fuerte influencia de la estacionalidad, pero al mismo tiempo, entrarán en vigencia muchos de los acuerdos realizados por Massa, por lo cual será fundamental observar cómo se comporta el IPC Núcleo para lograr determinar con mayor precisión si la naturaleza de una eventual disminución es algo más coyuntural o no. 

Lograr una baja sostenida -y genuina- en la variación del IPC no es una tarea para el corto plazo, ya que requiere de medidas de fondo que llevan su tiempo; en eso, hay que destacar el hecho de que Massa sostiene que sus objetivos están planteados en torno al primer trimestre del 2023, entendiendo que las medidas tomadas en estos últimos meses repercutirán eventualmente recién meses después. Lo que el gobierno NO debe seguir haciendo es hablar de baja de la inflación, como tan inoportunamente lo hizo la portavoz oficial Gabriela Cerutti. 

El dato de noviembre no significa que la inflación baje, sino que crece a menor velocidad. Parece una diferencia semántica pero no lo es; más bien, se trata de definiciones económicas donde no da lo mismo decir una cosa que la otra. 
Hay un dato muy particular -casi anecdótico a estas alturas- que surge como consecuencia de los resultados de noviembre: está prácticamente descartado que el año cierre por encima del 100% de inflación. A partir de la fuerte desaceleración de noviembre, para llegar al 100% a nivel nacional se requiere que en diciembre el IPC suba 8% -en el NEA, se necesita de una suba del 7%-, situación que difícilmente se cumpla.

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Feria Navideña, Tche Marotos y Cristian y la Ruta hicieron vibrar Campo Viera

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 Ambos grupos musicales brindaron un show que hizo bailar, aplaudir y cantar al público presente en la segunda noche de la feria navideña.

Con presentación de número artístico de la parroquia local, seguido de la presentación de los Ballets Ucraniano Tryzub y Baila Mi Tango dieron la apertura a la segunda jornada festiva.

Cientos de familias viereñas y visitantes se reunieron para disfrutar del show de Tche Marotos y Cristian Y La Ruta que deleitaron con sus últimas canciones del momento y repasaron sus grandes éxitos.

Con una gran concurrencia de público, se realizó la segunda noche programada dónde se pudo disfrutar de los espectáculos y además recorrer los distintos expositores, emprendedores junto a varios servicios gastronómicos.

El intendente Germán Burger sostuvo que “desde nuestra administración y junto a un gran grupo de trabajo que está en cada detalle se trabaja fuertemente, para ofrecer a nuestra comunidad un momento de disfrute para toda la familia. Gracias a todos los artistas que subieron al escenario para brindarse y hacernos disfrutar de una segunda noche magnífica”, indicó.

La última jornada será hoy sábado con el siguiente programa. 

20hs   Apertura pesebre viviente

Cierre anual de grupos de danzas y talleres

22.30 grupo MERAKI de la ciudad de Obera

23:30hs Los Vecinos desde la Provincia de Corrientes.

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Acá sí se habla de fútbol y política

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Está a la vista de todos, que el mundial de fútbol está en boca de todos los argentinos. Tiene que ver con nuestra idiosincrasia, nuestra cultura y nuestra herencia que hacen al pueblo argentino. Es una cita en donde el análisis social es inevitable, entendiendo la gran cantidad de situaciones geopolíticas e históricas que salen a flote. En los mundiales todos hablan y se habla de todo.

Los mundiales en clave histórica

Como en cada actividad humana, la política se encuentra intrínsecamente relacionada con el fútbol. Es así como ya el segundo mundial estuvo inmerso en un contexto realmente oscuro. Nos remonta hasta el mundial de 1934 en Italia, donde el campeón fue Italia justamente. ¿Quién gobernaba en Italia? Si, Benito Mussolini. Es una obviedad decir que, en el régimen fascista, en donde las libertades se encontraban completamente suprimidas y la militarización en la sociedad era moneda corriente, la corrupción futbolera era moneda corriente. En 1938, mundial siguiente que tuvo a Francia como anfitrión, también tuvo a la azzurra fascista como campeona. Aquí también, el peso político inclinó la balanza para el país de Mussolini. Austria no pudo participar porque fue anexada por la Alemania nazi y Uruguay no participó por boicotear lo sucedido en Europa.

En 1950, la sede estuvo en América por los desmanes europeos en la Segunda Guerra Mundial y el proceso de reconstrucción del viejo continente. Alemania y Japón no pudieron participar por las sanciones posguerra y la Unión Soviética no aceptó la invitación. En 1974, Alemania Occidental fue el encargado de organizar la copa del mundo y en un contexto verdaderamente “picante”: la Guerra Fría. De esta forma, Europa se encontraba dividida por la cortina de hierro que separaba al comunismo del capitalismo, materializado con el muro de Berlín. Dos Alemanias, la República Federal (respondía a EE.UU.) y la República Democrática (respondía a la URSS). Este mundial tuvo el extraño hito en el que las Alemania se enfrentaron. Fue el 22 de junio de 1974, en el estadio y en las adyacencias volaban helicópteros, había perros olfateando explosivos y un enorme despliegue de seguridad. El encuentro por fase de grupo terminó con Alemania Oriental venciendo por 1 a 0 a la Alemania Occidental. Un triunfo que fue celebrado como si hubiese sido orquestado por el mismísimo Partido Comunista. Increíblemente, la República Federal Alemana terminó coronándose en esta copa mundial.

En 1978 tenemos que hablar de Argentina. Nuestro país bajo la cúpula militar del Proceso de Reorganización Nacional y el terrorismo de Estado como leitmotiv, organizaron esta copa en donde el anfitrión salió campeón, con una dudosa victoria 6 a 0 a Perú. En el Monumental, la caprichosa rodaba por el verde césped, mientras que, en cercanías, el régimen represor secuestraba, torturaba y desaparecía personas. El próximo mundial fue en España, en 1982, y fue la prueba de fuego de la reconstrucción de este país luego del franquismo. El saldo terminó derivando en que fue uno de los mundiales con mayor cobertura periodística de la historia, sobre todo, entendiendo la previa experiencia en Argentina en 1978.
Llegó México 86’ y el Diego vengó a los pibes de Malvinas. En 1982, la nefasta Junta Militar en Argentina, llevó a nuestro país a confrontar contra Reino Unido por las islas que, históricamente fueron argentinas, más allá de la ocupación británica. El saldo fue la pérdida de 649 soldados argentinos y la derrota bélica. Cuatro años después, el azar hizo que Argentina se cruce con Inglaterra en instancias eliminatorias. Diego Armando Maradona pasó a las páginas de los libros de historia, donde hizo dos de los goles más recordados de todos los tiempos. El gol del siglo, gambeteando a cuanto “pirata” se cruce, transformando su jugada en la anotación más perfecta del fútbol mundial. Y también hizo el gol más humano, el de la trampa, el del “pícaro”, el gol con la mano, conocido como “la mano de Dios”. Hasta el día de hoy, ese partido se toma con una enorme connotación política, siendo el hecho futbolístico con mayor carga emocional y geopolítica de la historia nacional. Argentina salió campeón de ese mundial.

Italia albergó la copa del mundo en 1990. Esta competición tuvo a Alemania como campeona, pero, curiosamente se da en un contexto inusitado: la reunificación alemana. En 1989, se derrumbó el muro de Berlín y comenzó el proceso en donde los alemanes se volvían a unir, anticipando la inevitable caída de la Unión Soviética. El triunfo de la selección teutona significó la celebración de un país que sufrió durante décadas, el impersonalismo político e ideológico que separó a una sociedad entera. Como dato de color, la selección argentina jugó contra dos países que, para el próximo mundial, no existían más: la URSS y Yugoslavia.

Siguiendo con estos enfrentamientos “extraños” de Argentina en mundiales, en 2006 fue la única vez que un país inexistente jugó un mundial y se enfrentó a la albiceleste. Se trata de Serbia y Montenegro, esta unión se disolvió cuatro días antes del arranque del torneo y no había tiempo de cambiar las cosas en la FIFA. Este país inexistente, remanente de la descomposición yugoslava, jugó contra Argentina y fase de grupos en donde cayó por 6 a 0 ante el combinado dirigido por José Pékerman.

Luego de este derrotero por los contextos históricos de copas del mundo que tuvieron particularidades que se explican desde la dinámica geopolítica, está claro que el fútbol es un escenario de disputa de poder. Aquí, la corrupción pesa, el racismo existe, el dinero mueve montañas y los poderosos buscan aplastar a los débiles. Los países que, históricamente, fueron sometidos por el colonialismo, el imperialismo y la dominación extranjera, sacan partida y buscan vengar a sus antepasados con hazañas deportivas. Negar que el fútbol es el lugar perfecto para que las voluntades populares tomen el control, es negar la verdadera democracia emocional, en donde el sentir del pueblo es quien dirime el humor de una nación. De fútbol, política y religión si hay que hablar. A veces, indivisibles una de otras.

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