Mes: septiembre 2026

Ley de Cabotaje: una reforma clave que impacta en Misiones y choca al establishment naviero

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El próximo 17 de septiembre, desde las 13.30, el Auditorio de la Cámara de Diputados de la Nación será escenario de una Jornada Parlamentaria Marítima y Fluvial que, bajo el título “La Marina Mercante Argentina: importancia económica, logística y estratégica”, pondrá en discusión el futuro del cabotaje, la industria naval, el empleo marítimo y la utilización de las vías navegables.

Para Misiones, sin embargo, el debate excede ampliamente a la Marina Mercante. El punto crítico no es que se debata la defensa de la Marina Mercante argentina, sino desde qué intereses se organiza el debate. El programa está construido alrededor de la defensa del cabotaje reservado, la industria naval, las tripulaciones nacionales, el practicaje y la soberanía marítima. Incluso una de las exposiciones está expresamente dedicada a analizar “alternativas a la desregulación del cabotaje marítimo”, mientras que el cierre parlamentario se presenta como una instancia para definir “estrategias políticas para la defensa de nuestros intereses marítimos y fluviales”.

Lo que se discuta en Buenos Aires puede terminar teniendo consecuencias directas sobre cuánto cuesta transportar madera, yerba mate, té, pasta celulósica, alimentos y otras manufacturas desde el extremo nordeste argentino hasta los mercados nacionales e internacionales.

Y allí aparece una tensión de intereses que merece ser explicitada.

El programa parlamentario tiene una marcada presencia de organizaciones vinculadas con la estructura actual del sector. La apertura estará a cargo de Hernán Gávito, secretario general de la Liga Naval Argentina. La mesa sobre cabotaje fluvial reunirá a Mariano Vilar, del Sindicato de Conductores Navales; Roberto Andrés Milio, del Sindicato de Dragado y Balizamiento; y Mariano Moreno, del Centro de Patrones y Oficiales de Pesca y Cabotaje Marítimo.

La mesa de cabotaje marítimo abordará específicamente las “alternativas a la desregulación” y tendrá como expositores al presidente del Centro de Capitanes de Ultramar, Jorge Tiravassi, y al exministro de Trabajo Carlos Tomada. Posteriormente se analizará el presente y futuro de la industria naval nacional con Juan Speroni, del Sindicato Argentino de Obreros Navales, y Horacio Tettamanti, exsubsecretario de Puertos y Vías Navegables.

La discusión terminará trasladándose directamente al terreno político. A las 17 está prevista una Mesa de Intervención Parlamentaria, bajo la consigna “Estrategias políticas para la defensa de nuestros intereses marítimos y fluviales”, con la participación de los diputados Sabrina Selva, Marcelo Mango, Blanca Osuna, Hugo Moyano, Agustina Propato y Jorge Taiana.

El interrogante para Misiones es cuáles son exactamente esos “intereses” y si dentro de ellos estarán representados también los de quienes necesitan utilizar los ríos para producir y exportar a costos competitivos.

La dimensión del problema queda expuesta en los números aportados que fundamenta la propuesta de una nueva Ley de Cabotaje.

Actualmente, un contenedor despachado desde Eldorado tiene un costo aproximado de USD 3.600 hasta subir a un buque oceánico. Mediante una operatoria fluvial competitiva, ese costo podría bajar a alrededor de USD 2.500. Son USD 1.100 menos por contenedor, aproximadamente un 30,6% de reducción.

La paradoja se hace todavía más evidente al mirar hacia Paraguay.

Una tonelada transportada entre Clorinda y Rosario cuesta aproximadamente USD 100 por camión, mientras que desde Asunción el transporte fluvial cuesta alrededor de USD 25 por tonelada. En la Patagonia, por su parte, trasladar un contenedor hacia o desde Buenos Aires por carretera cuesta entre USD 5.000 y USD 8.000, frente a una estimación de USD 3.000 a 4.000 por vía marítima.

La reforma parte precisamente de esa contradicción: un país atravesado por una extensa red navegable utiliza intensivamente el transporte carretero incluso en corredores donde el agua podría ofrecer costos considerablemente inferiores.

Abrir las bodegas

Uno de los cambios centrales apunta contra la histórica reserva de carga. La propuesta contempla derogar el Decreto-Ley 19.492/44 y habilitar la contratación de buques de banderas regionales -entre ellas paraguaya o boliviana- sin tener que atravesar el sistema de waivers ni demostrar previamente la inexistencia de bodega nacional.

Para las cargas internacionales existe otra modificación relevante: los tramos que formen parte de un transporte internacional dejarían de ser considerados cabotaje nacional. De ese modo, una embarcación extranjera podría intervenir en determinadas operaciones de exportación o importación sin quedar sometida a las mismas restricciones que rigen para el transporte doméstico.

Para una economía fronteriza y exportadora como Misiones, ese punto es especialmente sensible.

La lógica de la reforma consiste en aprovechar la flota y la capacidad logística existente en la región para conseguir mayor disponibilidad de bodega, en lugar de condicionar la salida de la producción a la disponibilidad de embarcaciones argentinas.

Hay otro cambio potencialmente significativo para los puertos del interior.

El artículo 83 proyectado establece que la mercadería de exportación pueda obtener el libramiento aduanero definitivo en el puerto inicial de carga, eliminando inspecciones repetidas en los esquemas bimodales o con transbordos y reduciendo costos por permanencia en terminales intermedias.

Eso permitiría fortalecer el papel de los puertos provinciales dentro de la cadena exportadora y no utilizarlos simplemente como escalones subordinados a terminales ubicadas cientos de kilómetros río abajo.

El sistema incluiría trazabilidad continua y documentación de transporte internacional bajo supervisión de ARCA, mientras que el libramiento en origen reforzaría el control documental en los puertos provinciales.

La reforma también apunta a uno de los componentes decisivos del flete fluvial: el combustible.

La propuesta contempla eliminar directamente en el punto de carga el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el impuesto al CO2. El combustible representa entre 35% y 45% del costo operativo de un remolcador de empuje, por lo que la reducción tributaria tendría impacto directo sobre el costo por tonelada transportada.

La ecuación tiene particular importancia para las economías del Paraná: permitiría abaratar tanto el ingreso de fertilizantes y otros insumos como la salida de madera, granos y producción industrial.

A eso se agrega la posibilidad de importar remolcadores y barcazas nuevos o usados -hasta 20 años de antigüedad- con derecho de importación extrazona de 0%, junto con incentivos fiscales para inversiones portuarias y modernización de equipos.

Un convoy equivale a 1.600 camiones

El argumento favorable a la reforma no termina en el precio del flete. Un convoy estándar de barcazas con unas 45.000 toneladas de capacidad puede reemplazar aproximadamente 1.600 camiones pesados. El impacto sería particularmente relevante sobre corredores como las rutas nacionales 12 y 14, esenciales para Misiones y el NEA.

El transporte fluvial sería además entre tres y cinco veces más eficiente energéticamente que el camión, lo que permitiría reducir consumo de combustibles y costos por tonelada-kilómetro. Además, que las emisiones de gases de efecto invernadero podrían ser hasta 90% inferiores por tonelada transportada.

El camión no desaparecería de la ecuación. Cambiaría su función: en lugar de recorrer más de mil kilómetros hasta los grandes puertos, podría concentrarse en conectar chacras, aserraderos, industrias y depósitos con las terminales fluviales regionales. Esa complementariedad modal es uno de los efectos esperados por los impulsores de la reforma.

Posadas, entre las terminales que podrían beneficiarse

Posadas, junto con Corrientes, Barranqueras, Ituzaingó y Santa Fe, están entre los puertos intermedios donde una recuperación del tráfico podría generar actividad alrededor de la estiba, agencias marítimas, amarre, mantenimiento electromecánico, abastecimiento y logística terrestre.

Aquí aparece uno de los argumentos centrales de quienes impulsan el cambio: el empleo generado por la logística no debería medirse exclusivamente por la cantidad de tripulantes de bandera argentina, sino por el impacto sobre toda la cadena productiva.

Más carga navegando significaría, según esa posición, más actividad en puertos y talleres, pero fundamentalmente mayores posibilidades para aserraderos, plantaciones, industrias y exportadores que hoy pierden competitividad por el costo de llegar a los mercados.

La oposición a la reforma tiene argumentos concretos que no pueden ser soslayados.

Armadores nacionales y organizaciones sindicales advierten que eliminar la reserva de carga podría acelerar el traslado de embarcaciones hacia banderas de conveniencia, especialmente hacia países con estructuras fiscales y laborales menos costosas, debilitando todavía más la matrícula argentina.

También cuestionan el régimen que permitiría operar durante los primeros 90 días sin obligación de incorporar tripulación argentina ni realizar aportes al sistema local. Temen que la rotación de embarcaciones extranjeras termine transformando una excepción temporal en una herramienta permanente para reducir costos laborales.

Los sindicatos advierten, además, sobre el desplazamiento de tripulantes argentinos y la presión sobre los convenios colectivos. La reforma convertiría las bolsas sindicales de trabajo en mecanismos orientativos y no vinculantes.

La industria naval plantea otra objeción: permitir la importación a arancel cero de buques y artefactos navales usados de hasta 20 años podría desplazar potenciales construcciones nacionales y depreciar las inversiones realizadas por empresas locales.

Finalmente aparece la cuestión estratégica. Los opositores consideran que dejar una proporción mayor del cabotaje en manos de operadores extranjeros puede incrementar la dependencia logística del país ante una crisis y debilitar el control soberano sobre las vías navegables.

Los defensores de la reforma responden con una paradoja difícil de ignorar: décadas de reserva de carga no produjeron una Marina Mercante argentina poderosa.

Los costos derivados del esquema proteccionista contribuyeron al retroceso de la flota nacional y Argentina actualmente carece de capacidad suficiente para atender las necesidades logísticas de sus cargas de exportación.

La tesis es que proteger el mercado sin generar carga terminó protegiendo la escasez.

Desde esa perspectiva, la recuperación de la Marina Mercante debería recorrer el camino inverso: primero hacer económicamente viable transportar producción por los ríos y el mar; después, el aumento del volumen de carga debería generar demanda de buques, tripulantes, servicios portuarios, reparaciones e inversiones.

Incluso frente al cuestionamiento de los astilleros, el documento señala que más del 65% de sus trabajos actuales correspondería a reparaciones y sostiene que una mayor cantidad de embarcaciones operando en aguas argentinas ampliaría la demanda de mantenimiento, remotorización y dique seco.

La cuestión de fondo, para Misiones, no pasa simplemente por elegir entre bandera argentina o extranjera. La pregunta es cuánto está pagando la provincia por no poder aprovechar plenamente una de sus principales ventajas geográficas: el Paraná.

Si un contenedor desde Eldorado puede pasar de USD 3.600 a USD 2.500, la diferencia de USD 1.100 no constituye una abstracción logística. Se traslada directamente al precio que puede pagar una industria por la madera, al margen de una empresa exportadora, a la posibilidad de conquistar un mercado externo y, finalmente, a la capacidad de sostener producción y empleo.

Por eso resulta llamativa la composición de la jornada parlamentaria. El programa incluye sindicalistas navales, capitanes, prácticos, representantes de la industria naval, especialistas en Marina Mercante y legisladores, pero no identifica entre los expositores a representantes de las economías regionales del NEA, exportadores misioneros, usuarios de las cargas, productores forestales o autoridades de los puertos del interior. Esa ausencia surge de la propia nómina oficial de participantes. No invalida sus argumentos. Pero revela desde qué lado de la ecuación se organiza inicialmente la discusión.

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Milei avanza contra Navitas y lleva Malvinas al Presupuesto 2027

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El Gobierno de Javier Milei convirtió este lunes el reclamo por la soberanía sobre las Islas Malvinas en una acción jurídica y presupuestaria concreta. La Oficina del Presidente informó la presentación de una denuncia penal contra cinco empresas vinculadas, según la acusación oficial, con licencias para explorar y explotar hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, mientras el Presidente instruyó al ministro de Economía, Luis Caputo, para que priorice en el Presupuesto 2027 el desarrollo de la Base Naval Integrada y otros proyectos estratégicos vinculados con la seguridad nacional.

El comunicado oficial, firmado por Milei, señala que el canciller Pablo Quirno, con patrocinio letrado del Procurador del Tesoro de la Nación, Sebastián Amerio, presentó la denuncia contra Navitas Petroleum Development & Production Ltd., Navitas Petroleum Atlantic United, Navitas Petroleum LP, JHI Associates Inc. y Eco (Atlantic) Oil & Gas Ltd.

La presentación alcanza también a accionistas y a quienes hayan intervenido en los hechos que el Gobierno considera susceptibles de constituir delito. El argumento central de la denuncia es que las compañías contarían presuntamente con licencias otorgadas por el Reino Unido para la exploración y/o explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, en contradicción con las disposiciones de la Ley 26.659.

El punto relevante es que la Casa Rosada decidió trasladar el conflicto por los recursos naturales de las islas desde el plano estrictamente diplomático hacia una estrategia que combina herramientas judiciales, política exterior, defensa y asignación presupuestaria.

Una denuncia que busca bloquear la explotación de recursos

La Ley 26.659 establece restricciones para las actividades vinculadas con hidrocarburos en áreas de la plataforma continental argentina cuando no cuentan con autorización de las autoridades nacionales. Sobre ese marco normativo, el Gobierno construyó la presentación contra las compañías mencionadas en el comunicado.

La denuncia no implica por sí misma una determinación judicial sobre la existencia de un delito. Será la Justicia la que deberá analizar los hechos denunciados, la documentación involucrada y las eventuales responsabilidades de las empresas y personas alcanzadas por la presentación.

Desde el Poder Ejecutivo, sin embargo, la decisión forma parte de una política más amplia. El comunicado sostiene que el Estado continuará investigando y promoviendo las acciones que considere necesarias para impedir actividades de terceros sobre recursos que Argentina considera propios.

Ese punto adquiere especial relevancia económica por la naturaleza de los recursos involucrados. El conflicto no se limita al territorio: también alcanza los recursos hidrocarburíferos y marítimos asociados al área cuya soberanía reclama la Argentina.

La Mesa Política vuelve a poner Malvinas en el centro

La ofensiva jurídica se produce en paralelo con la decisión del Gobierno de volver a reunir este martes a su Mesa Política en la Casa Rosada. El encuentro estará encabezado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y tendrá como eje el seguimiento de las medidas vinculadas con la cuestión Malvinas.

La incorporación del canciller Pablo Quirno y del ministro de Defensa, Carlos Presti, agrega una dimensión institucional a la discusión. La intención oficial es coordinar la estrategia diplomática, legislativa y de defensa luego de que Milei anticipara un paquete de medidas relacionadas con las islas que ingresará por la Cámara de Diputados.

La cuestión Malvinas vuelve así a ocupar un lugar central dentro de la agenda política del Gobierno, en simultáneo con otras reformas que la administración libertaria busca impulsar en el Congreso.

Entre ellas aparecen la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central y la denominada Ley de Inocencia Fiscal bis, que aguardan tratamiento en el Senado luego de su aprobación en Diputados. También permanece en agenda la reforma política que el oficialismo pretende comenzar a discutir en comisiones del Senado desde el 15 de septiembre, con iniciativas que incluyen la eliminación de las PASO, Ficha Limpia y modificaciones al financiamiento de los partidos políticos.

La decisión de concentrar la discusión sobre Malvinas en la Mesa Política muestra, además, que el Gobierno busca ordenar una estrategia que excede la declaración presidencial y requiere coordinación entre Cancillería, Defensa, Economía y el Congreso.

Presupuesto 2027: Malvinas entra por la vía de la inversión estratégica

El segundo componente del comunicado tiene una dimensión presupuestaria. Milei firmó una instrucción dirigida a Caputo para que, en la confección del Proyecto de Presupuesto Nacional 2027 que deberá remitirse al Congreso el 15 de septiembre, se priorice el desarrollo de la Base Naval Integrada y otros proyectos estratégicos destinados a fortalecer la Seguridad Nacional y la protección de los intereses soberanos argentinos.

La decisión incorpora una variable económica al nuevo enfoque oficial sobre Malvinas. El reclamo de soberanía queda asociado a capacidades concretas del Estado para ejercer presencia, vigilancia y protección de los recursos estratégicos.

La referencia a la Base Naval Integrada resulta particularmente significativa porque introduce infraestructura y capacidades operativas dentro de una discusión que durante años estuvo dominada por la diplomacia y el reclamo internacional.

En términos presupuestarios, la cuestión será observar qué recursos aparecen finalmente asignados en el proyecto que llegará al Congreso y qué nivel de prioridad tendrán frente al resto de las necesidades de gasto del Estado nacional.

La instrucción presidencial no equivale todavía a una asignación presupuestaria efectiva. El Presupuesto deberá ser presentado, debatido y eventualmente aprobado por el Congreso. Pero marca una orientación política concreta: el Gobierno pretende que la defensa de los intereses soberanos tenga una expresión dentro de la planificación fiscal del próximo ejercicio.

Un giro que enfrenta una prueba política

La estrategia oficial llega, además, en un escenario de fuerte polarización sobre la cuestión Malvinas. Una encuesta de Management & Fit mostró que el 90% de los argentinos escuchó la cadena nacional de Milei sobre las islas, pero más del 50% manifestó desconfianza respecto de la convocatoria presidencial vinculada con la recuperación del territorio.

El nivel de confianza aparece fuertemente condicionado por la valoración de la gestión. Entre quienes desaprueban al Gobierno, el 90% dijo no creer ni confiar en absoluto en las intenciones expresadas por Milei. Entre quienes respaldan al oficialismo, en cambio, el 74,6% manifestó confiar mucho en el mensaje presidencial y otro 21,4% dijo creer algo en la propuesta.

La encuesta también muestra una expectativa relevante sobre el Congreso: el 57% de los consultados cree que las iniciativas impulsadas por La Libertad Avanza vinculadas con Malvinas serán aprobadas por ambas cámaras, mientras que el 26% considera que serán rechazadas.

La lectura política del dato es compleja. La cuestión Malvinas mantiene una fuerte capacidad de atención social, pero no necesariamente genera consenso alrededor de la estrategia del Gobierno. Como señaló la directora de Management & Fit, Mariel Fornoni, la grieta política también condiciona la interpretación que la sociedad hace del discurso sobre las islas.

Soberanía, recursos y capacidad estatal

El Gobierno busca ahora que Malvinas deje de ser solamente una cuestión de política exterior y pase a integrar una agenda más amplia de defensa de recursos naturales e intereses estratégicos.

La denuncia contra Navitas y las otras empresas apunta a impedir, mediante herramientas judiciales, actividades hidrocarburíferas que la Argentina considera ilegítimas. La instrucción presupuestaria, en paralelo, apunta a fortalecer las capacidades materiales del Estado.

Entre ambas decisiones aparece una misma lógica: soberanía diplomática, protección jurídica de los recursos y capacidad estatal para ejercer control sobre el territorio y los espacios marítimos reclamados.

El resultado dependerá de tres instancias diferentes. La primera será judicial, porque la denuncia deberá avanzar en los tribunales. La segunda será diplomática, por el impacto que tendrá sobre la relación con el Reino Unido y las empresas involucradas. La tercera será presupuestaria y política, porque el Congreso deberá discutir qué recursos está dispuesto a asignar el Estado a las capacidades estratégicas planteadas por el Ejecutivo.

Milei decidió, de este modo, pasar de la centralidad discursiva de Malvinas a una agenda de acciones concretas. La denuncia contra las empresas petroleras y la instrucción para priorizar infraestructura de defensa en el Presupuesto 2027 son las primeras piezas de una estrategia que ahora deberá demostrar si puede transformar el reclamo de soberanía en capacidad efectiva de acción estatal.

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El Gobierno licitó $200.000 millones del FGS para ampliar el crédito hipotecario

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El Gobierno puso en marcha el mecanismo financiero con el que busca ampliar la oferta del crédito hipotecario para las familias que buscan acceder a una primera vivienda. En la primera licitación de fondos del esquema participaron 18 bancos, se presentaron 42 posturas y finalmente 13 entidades resultaron adjudicatarias de un total de $200.000 millones.

La subasta, instrumentada por la ANSES y comunicada por el Banco Central (BCRA), recibió ofertas por $258.640 millones. La diferencia entre el monto ofertado y el adjudicado muestra que existió demanda de fondeo por encima del volumen previsto para este primer tramo.

El mecanismo forma parte del programa anunciado a fines de agosto por el ministro de Economía, Luis Caputo, que contempla movilizar hasta $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) mediante sucesivas licitaciones. El objetivo es que ese fondeo de mayor plazo permita a los bancos ampliar la cantidad de préstamos hipotecarios disponibles para las familias.

Cómo se distribuyeron los primeros $200.000 millones

El primer llamado quedó dividido en dos tramos con diferentes plazos y condiciones financieras. El primero tiene un plazo de un año y concentró $35.570.677.389, con una tasa equivalente a UVA más un spread promedio ponderado de 2,67%.

El segundo tramo, de mayor volumen, alcanza $164.429.322.611 y tiene un plazo de cinco años, con una tasa UVA más un spread promedio ponderado de 4,94%.

La estructura permite extender el horizonte del fondeo bancario, un factor relevante para un mercado hipotecario en el que los préstamos se otorgan a plazos mucho más extensos que los instrumentos tradicionales de financiamiento.

Cada entidad financiera puede ofertar hasta el 20% del monto total de cada subasta. El esquema busca, de ese modo, distribuir el fondeo entre distintos participantes y evitar que una sola entidad concentre una porción excesiva de los recursos disponibles.

El resultado de esta primera licitación deja una señal sobre el interés del sistema financiero: las ofertas superaron en $58.640 millones el monto finalmente adjudicado. Ahora el punto central será determinar en qué medida ese fondeo se traduce en nuevos créditos para los hogares.

El FGS aporta liquidez, pero el banco asume el riesgo

Uno de los aspectos centrales del programa es la separación entre el fondeo y el riesgo crediticio. El Gobierno plantea que el FGS no será quien evalúe a los tomadores de los préstamos ni asumirá las consecuencias de eventuales incumplimientos.

La evaluación crediticia seguirá en manos de cada banco. Las entidades deberán analizar los ingresos, capacidad de pago y demás condiciones de cada solicitante antes de otorgar el préstamo hipotecario.

Caputo había explicado el criterio al presentar el programa: el FGS funciona como proveedor de liquidez para las entidades financieras, mientras que los bancos conservan la responsabilidad sobre la decisión de prestar y el riesgo asociado a cada operación.

La distinción resulta relevante para entender el alcance del esquema. El Estado no está otorgando directamente los créditos hipotecarios ni garantizando el repago de cada familia. Su intervención se concentra en facilitar a los bancos un fondeo de mayor plazo que pueda ampliar su capacidad de originación.

El desafío: que el fondeo llegue a la primera vivienda

El éxito de la política no se medirá únicamente por el volumen adjudicado en las licitaciones. La variable decisiva será la cantidad y las condiciones de los nuevos créditos hipotecarios que finalmente lleguen a las familias.

El programa parte de una restricción concreta: los bancos necesitan contar con instrumentos de financiamiento compatibles con préstamos hipotecarios de largo plazo. Al aportar liquidez mediante el FGS, el Gobierno busca reducir esa limitación y generar condiciones para que las entidades aumenten su oferta.

La primera licitación constituye, en ese sentido, el inicio de un proceso y no el resultado final. Los $200.000 millones adjudicados representan el primer tramo de un esquema que podría movilizar hasta $2 billones mediante sucesivas subastas.

También será determinante cómo se traslade el costo del fondeo a los créditos que ofrezcan los bancos. Las tasas adjudicadas, expresadas como UVA más un spread, forman parte de la estructura financiera que deberán considerar las entidades al diseñar sus productos hipotecarios.

Para las familias, la cuestión central estará en las condiciones concretas de acceso: monto financiable, plazo, tasa, relación entre cuota e ingresos y requisitos de calificación. Allí se definirá si una mayor disponibilidad de liquidez bancaria efectivamente amplía el universo de hogares que puede acceder a una primera vivienda.

La primera subasta deja así dos datos relevantes para el mercado hipotecario: hubo ofertas bancarias por encima del monto disponible y el Gobierno ya adjudicó los primeros $200.000 millones. El desafío siguiente será convertir ese fondeo en crédito efectivo y, a través de sucesivas licitaciones, construir una oferta hipotecaria de mayor escala y plazo.

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Milei se reunió en Casa Rosada con directivos de Tesla y autoridades de DayOne Data

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El presidente Javier Milei encabezó en la Casa Rosada una jornada de trabajo con representantes del sector tecnológico global, al recibir de manera sucesiva a directivos de la compañía automotriz Tesla y a autoridades de la firma DayOne Data.

En el primer turno, a las 12 del mediodía, el jefe de Estado mantuvo un encuentro con las máximas autoridades de DayOne Data, compañía líder en el desarrollo y operación de infraestructura digital para inteligencia artificial y servicios de computación en la nube. Pero no trascendieron resultados del cónclave.

Solo se difundió una foto y que participaron el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller, Pablo Quirno. La comitiva de la empresa de tecnología estuvo integrada por su fundador, William Huang; su CEO, Jamie Khoo; el miembro de la Junta Directiva, Alejandro Aguzin; y el inversor de Pinceville Capital, Joaquín Rodríguez Torres.

Dos horas más tarde, a las 14, el líder libertario, también en Casa Rosada, concretó una audiencia con ejecutivos de Tesla para repasar proyectos de interés estratégico. Durante la reunión, Milei estuvo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli.

Por la firma internacional estuvieron presentes David Feinstein, director de Finanzas, Comercio Global y Mercados; Karen Steakley, directora de Políticas Públicas y Desarrollo de Negocios; y Stephan Spazier, jefe de Nuevos Mercados, además de Francisco Mayorga y José Luis Martins.

Al Presidente solo le quedó un compromiso por delante en una jornada intensa en Balcarce 50 y que comenzó a las 10 de la mañana con una reunión de Gabinete: a las 15, junto a su hermana Karina, reciben a Hela, el can que formó parte del plantel de Detectores de Narcóticos de la Policía Federal Argentina (PFA) y se retira luego de intervenir en numerosos procedimientos bajo la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovía Paraná.

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Un ministro de Israel respaldó a la Argentina por las Malvinas y pidió sanciones contra Gran Bretaña

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El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, le pidió el lunes al primer ministro, Benjamín Netanyahu, “reconocer la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas” e “imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúa”.

“Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino”, señaló el funcionario israelí en su cuenta de X, según accedió la Agencia Noticias Argentinas.

Ben Gvir sostuvo que “los británicos no solo se conforman con ocupar el territorio, sino que también realizan allí perforaciones petroleras y le roban el dinero al pueblo argentino”.

“Le hago un llamado al primer ministro Benjamín Netanyahu a reconocer la soberanía de Argentina sobre las Islas Malvinas y a imponer sanciones a Gran Bretaña mientras la ocupación continúe”, indicó Ben Gvir.

En una primera reacción a esta postura, el vicepresidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, Agustín Romo, dijo en X: “El ministro de Seguridad Nacional de Israel pidiéndole públicamente al primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu que el Estado de Israel reconozca que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado ilegítimamente por los británicos. Prepárense”.

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