El Gobierno fija presupuestos con superávit para Aerolíneas Argentinas, Intercargo y EANA y busca sostener el “déficit cero” en el sector aeronáutico
Economía aprobó los planes financieros 2026 de las tres empresas estatales mientras persiste el debate sobre privatizaciones
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El Gobierno nacional aprobó los presupuestos 2026 de Aerolíneas Argentinas, Intercargo y la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), tres compañías estatales clave del sistema aerocomercial argentino. Las decisiones quedaron formalizadas el 6 de marzo a través de resoluciones del Ministerio de Economía, que habilitan los planes de acción y los cálculos presupuestarios para el próximo ejercicio.
El dato central que busca exhibir la administración económica es político además de contable: las tres empresas proyectan superávit financiero en 2026 y, según la planificación oficial, no requerirán transferencias del Tesoro para sostener sus operaciones. La señal se alinea con la política de gasto restrictivo impulsada desde el Ministerio de Economía y refuerza un mensaje que el Gobierno intenta instalar en torno a las empresas públicas: funcionamiento con equilibrio fiscal mientras permanece abierta la discusión sobre su eventual privatización.
La pregunta que se abre ahora es doble. Por un lado, si estas proyecciones se sostendrán en un sector atravesado por tensiones laborales y demandas salariales. Por otro, si el ordenamiento financiero de las compañías funciona como antesala de futuras definiciones sobre su propiedad.
El marco institucional: empresas públicas bajo la lógica del equilibrio fiscal
Las resoluciones que aprobaron los presupuestos se dictaron en el marco del régimen presupuestario para empresas públicas previsto por la Ley 24.156, que regula la planificación financiera de entes estatales fuera de la administración central.
En la práctica, esto implica que cada empresa presenta un plan de acción y presupuesto anual que debe recibir aval del Ministerio de Economía. En esta ocasión, el enfoque adoptado por la cartera económica responde a una directriz general: operaciones autosustentables y gasto contenido.
La suma de las tres compañías proyecta gastos operativos por $3.869.858.214.471. Sobre ese nivel de actividad, el Gobierno estima un ahorro de $173.563.914.841, lo que derivaría en un superávit financiero consolidado de $40.749.146.484.
Detrás de esos números se encuentra la lógica central de la política económica: limitar el uso de recursos del Tesoro para empresas estatales y demostrar que el sistema aerocomercial público puede operar sin subsidios directos.
Aerolíneas Argentinas: superávit con inversiones que presionan las cuentas
Dentro del esquema aeronáutico estatal, Aerolíneas Argentinas concentra el mayor volumen presupuestario. Para 2026, el Gobierno aprobó ingresos operativos por $3.725.414.963.686 y gastos por $3.548.847.856.125, lo que arrojaría un resultado operativo positivo de $176.567.107.561.
En términos económicos, el ahorro estimado alcanza $90.967.011.104, mientras que el superávit financiero proyectado asciende a $32.870.702.081.
Sin embargo, la ecuación muestra un matiz relevante: el margen superavitario sería 7,7% menor al del ejercicio anterior, en parte por inversiones de capital vinculadas a la renovación de la flota. El plan financiero contempla la incorporación de nuevas aeronaves para responder al crecimiento de la demanda y a las limitaciones que genera la antigüedad de parte de la flota.
Esa combinación —equilibrio fiscal con inversión en infraestructura— define el desafío central de la aerolínea estatal para el próximo año.
Intercargo: rentabilidad en un mercado ahora competitivo
La empresa encargada de los servicios de rampa y asistencia en tierra en aeropuertos también tendrá proyecciones positivas en 2026.
El presupuesto aprobado prevé ingresos operativos por $126.417.438.752 y gastos por $117.775.929.686, lo que generaría una ganancia operativa de $8.641.509.066.
El resultado económico proyectado alcanza $7.713.932.808, mientras que el superávit financiero estimado asciende a $7.828.539.207.
La situación de Intercargo tiene un componente político adicional. En los últimos meses la empresa quedó expuesta a un nuevo escenario regulatorio: la política de “Cielos Abiertos” habilitó la entrada de múltiples operadores privados en el servicio de handling, lo que terminó con la exclusividad operativa que mantenía la compañía estatal.
En ese contexto, el Gobierno busca que Intercargo recupere capacidad de generar recursos propios antes de avanzar en definiciones más estructurales sobre su futuro.
EANA: superávit mínimo en medio de inversiones en infraestructura
La Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) —responsable de la gestión del tráfico aéreo y el control de navegación— también proyecta números positivos, aunque con un margen mucho más reducido.
El presupuesto aprobado contempla ingresos operativos por $278.117.399.589 y gastos por $203.234.428.660, lo que deja un resultado operativo de $74.882.970.929.
No obstante, el resultado financiero final se reduce considerablemente por el peso de las inversiones en infraestructura: el superávit proyectado se ubica en apenas $49.905.196.
El dato refleja la naturaleza del organismo. A diferencia de las otras empresas del sector, EANA requiere inversiones constantes en tecnología y sistemas de navegación, lo que altera su equilibrio financiero incluso cuando el resultado operativo es amplio.
Un sector en equilibrio contable, pero con tensiones abiertas
La aprobación de los presupuestos llega en un contexto donde el sistema aerocomercial estatal atraviesa tensiones laborales. Los trabajadores de las tres compañías mantienen reclamos por recomposición salarial y mejoras en las condiciones de trabajo.
Esa variable introduce un factor de incertidumbre sobre las proyecciones financieras. Cualquier modificación significativa en los costos laborales podría alterar el equilibrio que el Ministerio de Economía proyecta para el próximo año.
Al mismo tiempo, el debate sobre posibles privatizaciones sigue presente en el horizonte político. Aunque el Gobierno aprobó los presupuestos bajo el supuesto de continuidad operativa estatal, las tres empresas han sido mencionadas anteriormente dentro de los activos potencialmente privatizables.
Lo que se juega en el mediano plazo
Las resoluciones que habilitan los presupuestos 2026 funcionan como una señal de ordenamiento financiero. El Gobierno busca mostrar que el sector aerocomercial estatal puede sostenerse sin asistencia directa del Tesoro.
Pero ese equilibrio contable también puede tener una lectura estratégica: empresas con balances positivos resultan más atractivas para eventuales procesos de apertura al capital privado.
Por ahora, la prioridad oficial parece ser otra: mantener el déficit cero en las compañías del sector aeronáutico y sostener la operación diaria del sistema aerocomercial.
Si ese objetivo se mantiene durante 2026, el debate sobre el futuro institucional de estas empresas —continuidad estatal, asociación con privados o privatización— podría adquirir un nuevo contexto en los próximos meses.
