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El 76,3% de las pymes misioneras cuestiona el rumbo económico y advierte dificultades para competir

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La actividad comercial de las pequeñas y medianas empresas de Misiones continúa condicionada por la presión tributaria, la pérdida de proveedores y la debilidad de las ventas. Según la encuesta de septiembre de la Comisión de Comercio y Servicios de la Confederación Económica de Misiones (CEM), el 76,3% de las empresas consultadas considera que el rumbo económico actual llevado adelante por Javier Milei y su equipo de gobierno es desequilibrado y que no contempla medidas específicas para las pymes y las economías regionales.

El relevamiento, realizado sobre una muestra de 305 empresas de distintos sectores, expone dificultades que van desde el abastecimiento y los costos operativos hasta la evolución de los pagos y las expectativas de crecimiento. Uno de los datos más relevantes es que el 54,7% de los encuestados perdió proveedores durante el último año porque dejaron de vender a la jurisdicción Misiones. Para una economía con una fuerte presencia de empresas pequeñas y una dinámica comercial vinculada a las fronteras, esa situación representa un desafío adicional para sostener la competitividad y la continuidad de la actividad.

El informe también muestra que el movimiento comercial permanece concentrado en niveles regulares o negativos, mientras la mayoría de los empresarios evita modificar sus plantillas de personal. Los resultados reflejan un escenario de cautela, en el que las decisiones de inversión y contratación están condicionadas por la incertidumbre sobre la demanda, los costos y las perspectivas económicas de los próximos meses.

La pérdida de proveedores complica el abastecimiento

Más de la mitad de las empresas relevadas afirmó haber perdido proveedores en los últimos doce meses. Entre ellas, el 45% indicó que dejó de trabajar con entre uno y cinco proveedores, mientras que el 9,7% perdió más de cinco.

El dato adquiere relevancia porque el 74,7% de los encuestados considera que sus proveedores aplican listas de precios especiales para Misiones. Esa percepción apunta a una de las dificultades estructurales que enfrenta el comercio provincial: los costos y las condiciones de abastecimiento pueden diferir de los que afrontan empresas ubicadas en otros mercados, con efectos sobre los precios finales y los márgenes de rentabilidad.

La pérdida de proveedores también puede limitar la variedad de productos disponibles, aumentar los costos de reposición y obligar a buscar alternativas logísticas o comerciales. En las empresas con menor escala, la posibilidad de reemplazar rápidamente a un proveedor o negociar mejores condiciones suele ser más acotada.

Frente a ese escenario, el seguimiento de los costos de abastecimiento, la diversificación de proveedores y la coordinación entre empresas y organizaciones sectoriales pueden contribuir a identificar alternativas. Sin embargo, la magnitud del problema también requiere observar las condiciones tributarias, logísticas y comerciales que inciden en la decisión de las firmas de operar en la provincia.

Saldos de Ingresos Brutos y alcance de los cambios tributarios

La encuesta incorporó consultas sobre los saldos a favor de Ingresos Brutos y la exclusión del régimen de pago a cuenta en controles de ruta, a partir de la exención establecida desde el 1 de julio de 2026 por la Resolución 9/2026 de la Dirección Provincial de Rentas.

El 70,3% de las pymes consultadas indicó que no quedó excluido del régimen, mientras que el 29,7% señaló que sí accedió a la exclusión. A su vez, el 65% manifestó tener saldos a favor de Ingresos Brutos.

La incidencia varía según la condición tributaria: entre los monotributistas relevados, el 35% declaró contar con saldos a favor, proporción que asciende al 78% entre los responsables inscriptos. La diferencia muestra que el problema no afecta de manera uniforme a todas las empresas y que su impacto puede variar según el régimen fiscal y las características de cada contribuyente.

En cuanto a la percepción sobre la suspensión del pago a cuenta en los controles de Rentas, el 11,7% afirmó haber experimentado un cambio favorable, mientras que el 54% dijo que la medida no generó cambios. El informe también registra un 34,3% que manifestó no haber percibido una mejora favorable.

La coexistencia de saldos a favor y una percepción limitada de los beneficios de los cambios tributarios abre un campo para evaluar cómo funcionan los mecanismos de compensación, devolución y exclusión de regímenes de pago anticipado. Para las empresas, la disponibilidad efectiva de esos recursos resulta relevante porque los fondos inmovilizados pueden restringir el capital de trabajo necesario para reponer mercadería, pagar salarios y afrontar obligaciones corrientes.

Ventas débiles y cautela en las decisiones de empleo

El movimiento económico de septiembre fue calificado como regular por el 42,2% de los empresarios consultados. Otro 25,5% lo consideró malo y el 13% muy malo. En el extremo favorable, el 17,4% lo evaluó como bueno y apenas el 1,9% como muy bueno.

El panorama se refleja también en las decisiones sobre recursos humanos. El 83,7% de las empresas afirmó que evita tanto despedir como contratar personal, mientras que el 14,3% señaló que despedirá y el 2% manifestó que prevé incorporar trabajadores.

La cautela en la contratación responde a una combinación de costos e incertidumbre. Entre las principales dificultades para incorporar personal, los empresarios mencionaron las cargas laborales elevadas, con el 29,7% de las respuestas, y la inestabilidad económica, con el 24,5%. También señalaron el riesgo sindical, con el 15,2%, y el temor a litigios laborales, con el 13,4%.

La decisión de mantener las dotaciones sin ampliarlas puede funcionar como una estrategia defensiva ante la incertidumbre, pero limita la generación de nuevos puestos de trabajo. Si la debilidad de las ventas persiste, el margen para ampliar la actividad y absorber costos adicionales puede continuar reducido.

En este contexto, las políticas de apoyo a las pymes pueden evaluarse a partir de su capacidad para reducir obstáculos concretos a la contratación, mejorar la previsibilidad de los costos y facilitar el acceso a herramientas de financiamiento y capacitación. La encuesta, por sí sola, no determina qué medida tendría mayor impacto, pero identifica los factores que las empresas consideran más relevantes al tomar decisiones laborales.

La presión tributaria y los costos concentran las preocupaciones

Al consultar por los principales problemas que afectan a las pymes, las respuestas varían según el nivel de gobierno. En el plano nacional, la carga tributaria encabeza las preocupaciones, con el 24,8%, seguida por el costo laboral, con el 21%, y la recesión, con el 20,1%.

En el ámbito provincial, la carga tributaria reúne el 31,8% de las respuestas. Le siguen las barreras arancelarias, con el 23%, y la corrupción, con el 15,5%. En el nivel municipal, la informalidad y la competencia desleal aparecen en primer lugar, con el 27,2%, seguidas por las tasas e impuestos internos, con el 15,9%, y el movimiento comercial fronterizo, con el 12,6%.

La distribución de las respuestas muestra que las empresas enfrentan problemas de distinta naturaleza: desde la evolución general de la actividad y los costos laborales hasta las condiciones tributarias, la competencia y la dinámica comercial de las localidades fronterizas.

Esa diversidad plantea la necesidad de diferenciar las respuestas según el ámbito de intervención. La simplificación de trámites, la previsibilidad tributaria, la fiscalización de la competencia informal y la revisión de costos administrativos son herramientas distintas, con responsabilidades institucionales también diferentes. Su evaluación requiere considerar tanto el alivio inmediato para las empresas como los efectos sobre la recaudación, el empleo formal y las condiciones de competencia.

Aumentos de precios y mayor mora de los clientes

El relevamiento señala que más del 92,5% de las empresas percibió aumentos de precios durante el último mes. El incremento mensual más mencionado por los empresarios fue del 2,5%.

A la presión sobre los costos se suma la evolución de los pagos de los clientes. El 31% de los encuestados indicó que la mora aumentó levemente, mientras que el 24% afirmó que se incrementó significativamente. Otro 28,7% señaló que se mantuvo estable.

El deterioro en los plazos de cobro puede afectar la liquidez de los comercios, incluso cuando mantienen ventas. Si las empresas deben pagar a sus proveedores, cubrir salarios y afrontar impuestos antes de cobrar sus operaciones, una mayor demora de los clientes aumenta las necesidades de capital de trabajo y puede generar una cadena de atrasos.

En ese escenario, el seguimiento de las cuentas por cobrar, la negociación de plazos compatibles con el flujo de fondos y el acceso a instrumentos de financiamiento de corto plazo pueden ayudar a gestionar los descalces. La efectividad de esas herramientas, sin embargo, depende de que los costos financieros no terminen agravando la fragilidad de empresas que ya operan con márgenes reducidos.

Expectativas negativas para Misiones en los próximos seis meses

Las perspectivas de crecimiento refuerzan el clima de cautela registrado entre las empresas. Sobre la economía argentina, el 37,7% considera que el país no crecerá en los próximos seis meses, mientras que el 26,3% espera una expansión y el 32,7% no tiene una posición definida.

Para Misiones, las expectativas son más desfavorables: el 59% de los encuestados cree que la provincia no crecerá durante ese período. Solo el 8% anticipa una mejora y el 28,3% respondió que no sabe cómo evolucionará la economía provincial.

Estas respuestas representan percepciones empresariales y no proyecciones macroeconómicas. No obstante, resultan relevantes porque las expectativas influyen en las decisiones de compra de mercadería, inversión, contratación y apertura de nuevos negocios.

Cuando predomina la incertidumbre, las empresas tienden a postergar compromisos que implican costos permanentes y priorizan la preservación de liquidez. Para revertir esa dinámica, la evolución de la demanda será un factor central, junto con la posibilidad de reducir costos evitables y mejorar las condiciones para operar en el mercado provincial.

Los resultados de la CEM describen un escenario en el que las pymes misioneras enfrentan simultáneamente dificultades de abastecimiento, presión tributaria, costos laborales, aumentos de precios y una mayor mora de los clientes. La pérdida de proveedores y la debilidad de las expectativas agregan obstáculos a una actividad que depende de la continuidad de las ventas y de la disponibilidad de capital de trabajo.

El desafío para los próximos meses será transformar ese diagnóstico en medidas evaluables, con objetivos concretos y resultados verificables. La previsibilidad tributaria, la revisión de mecanismos que inmovilizan recursos, la mejora de las condiciones de abastecimiento y el acceso a herramientas financieras adaptadas al ciclo comercial pueden formar parte de una agenda orientada a sostener la actividad y el empleo. La encuesta no ofrece una solución única, pero identifica los puntos donde las empresas perciben mayores dificultades y donde una respuesta coordinada entre los sectores público y privado podría concentrar sus esfuerzos.

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