COLUMNISTAS

La tierra no se negocia

Compartí esta noticia !

El Senado pidió un cuarto intermedio para continuar con el tratamiento de la modificación de la Ley de Tierras. No es un dato menor. Cuando un proyecto genera tanta resistencia que ni siquiera sus impulsores se animan a votarlo de una vez, es porque algo no termina de cerrar.

Vamos a lo concreto. La reforma que se discute en el Congreso no habla de tierras. Habla de otra cosa. Se presenta como una “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, un nombre elegante para una operación bastante menos elegante: derogar el artículo que pone límites a la extranjerización de la tierra argentina. Nada más y nada menos.

¿Hacía falta una ley nueva para proteger la propiedad privada? No. La Constitución Nacional ya la protege. El Código Civil y Comercial también. Entonces, ¿para qué una ley que promete proteger algo que ya está protegido? La respuesta surge por sí sola: el envoltorio dice una cosa, pero el contenido dice otra. Eso, en criollo, se llama maquillaje legislativo.

Desde el Frente Grande Misiones lo venimos diciendo con todas las letras: la tierra no es una mercancía como cualquier otra. Es el sustento de miles de familias productoras, el sostén de las economías regionales y la base de la seguridad alimentaria. Someterla exclusivamente a las reglas del mercado no es modernización. Es entrega.

Y acá conviene mirar el mapa. Porque esta discusión, que en los despachos porteños puede sonar abstracta, en Misiones es una realidad concreta. Somos una provincia de frontera. Tenemos una riqueza forestal, hídrica y ambiental que pocas regiones del país poseen. Legislar sobre la tierra sin contemplar estas particularidades no es un error técnico: es desconocer la realidad de nuestra provincia.

La pregunta de fondo es simple: ¿quién controla el territorio? Porque cuando el Estado resigna herramientas de regulación y control, no gana el mercado libre. Gana quien tiene mayor capacidad económica para comprar. Y ese comprador, muchas veces, no vive acá, no produce acá y no le rinde cuentas a nadie de acá.

Por eso, desde el Frente Grande Misiones y también desde la conducción nacional del Frente Grande fuimos claros: convocamos a los legisladores nacionales a asumir esta discusión con responsabilidad histórica y a rechazar cualquier modificación que favorezca la concentración de la propiedad, la especulación inmobiliaria o la pérdida de control sobre nuestros recursos estratégicos. No es una consigna de ocasión; es una advertencia sobre lo que verdaderamente está en juego.

El cuarto intermedio no puede convertirse en un simple trámite para volver la semana próxima con el mismo proyecto maquillado. Debe servir para escuchar a los pequeños y medianos productores, a las universidades, a las organizaciones sociales y a las provincias que serán las primeras en sentir las consecuencias de lo que se vote en Buenos Aires. Las provincias no pueden ser convidadas de piedra en una decisión que las atraviesa de punta a punta.

La Argentina necesita inversión, trabajo y valor agregado. Nadie discute eso. Lo que no podemos aceptar es que la única receta para atraer inversiones sea resignar el rol del Estado y entregar el control sobre la tierra. Eso no es desarrollo; es hipotecar el futuro con el argumento de que no existe otra alternativa.

La soberanía no se declama en un discurso ni se garantiza con un nombre atractivo para una ley. La soberanía se defiende con decisiones concretas, en el momento en que hay que tomarlas. Y este es uno de esos momentos.

Compartí esta noticia !

Cuando la realidad irrumpe en el relato

Compartí esta noticia !

Hay semanas que condensan un cambio de etapa. No porque ocurra un hecho extraordinario, sino porque una sucesión de acontecimientos, aparentemente inconexos, termina revelando que algo empezó a modificarse en el relato.

La última dejó varias señales en esa dirección.

Mientras el INDEC confirmó una nueva caída de la actividad económica, el consumo continúa deprimido y cerca del 70% de los sectores productivos permanecen en recesión, el Gobierno debió enfrentar otra dificultad: el incumplimiento de algunas de las metas comprometidas con el Fondo Monetario Internacional.

En ese contexto, el próximo lunes 27 llegará al país la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, invitada por el presidente Javier Milei, en una visita que se extenderá hasta el martes 28 y que buscará ratificar el respaldo político del organismo al programa económico argentino.

Sin embargo, los mercados parecieron enviar una señal distinta. La caída de las acciones argentinas y el aumento del riesgo país reflejan que las dudas sobre la marcha de la economía ya no provienen únicamente de la oposición o de los sectores críticos, sino que también comienzan a expresarse en variables que el propio oficialismo suele presentar como un termómetro de la confianza de los inversores.

Es en ese escenario donde cobran especial significado las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo.

“Voy a la posibilidad de estar equivocado y que las cosas no nos salgan bien. Ni aun así el kirchnerismo es una opción. ¿Está claro?”.

Y agregó: “La gente ve que el kirchnerismo es el infierno”.

La frase pasó casi desapercibida entre tantas noticias. Sin embargo, constituye probablemente una de las definiciones políticas más importantes desde que Javier Milei llegó a la Presidencia.

Hasta hace pocos meses, el Gobierno pedía acompañamiento porque aseguraba que el éxito del plan económico era inevitable. Ahora, el propio ministro admite públicamente la posibilidad de que las cosas no salgan como esperaba. Pero, incluso en ese escenario, sostiene que la sociedad debería seguir respaldando el mismo rumbo porque la alternativa sería peor.

Es un cambio de narrativa.

La legitimidad ya no se apoya exclusivamente en la promesa de un futuro mejor. Comienza a apoyarse, también, en el temor al regreso del adversario político.

En la misma semana, el vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que el dólar podría ubicarse, “en algún momento”, entre los 1.700 y 1.800 pesos. Más allá del debate técnico, las palabras del vocero de un gobierno nunca son neutras. En una economía tan sensible como la argentina, también construyen expectativas. Y las expectativas, en nuestro país, suelen convertirse rápidamente en decisiones de consumo, de inversión y, muchas veces, en nuevos aumentos de precios.

Como si fuera poco, buena parte de la agenda pública quedó absorbida por una operación mediática montada sobre una fake news contra el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, amplificada por comunicadores cercanos al oficialismo y desmentida poco después.

No hace falta demostrar una coordinación entre todos estos hechos para advertir que confluyen en una misma lógica.

Mientras la economía ofrece señales cada vez más preocupantes, el centro de la conversación pública se desplaza hacia otros temas. La discusión deja de girar alrededor de la producción, el empleo, el salario o el consumo y pasa a concentrarse en enemigos permanentes, operaciones mediáticas y escenarios hipotéticos.

No es un fenómeno nuevo.

Arturo Jauretche llamó a ese mecanismo “colonización pedagógica”: la capacidad de construir un sentido común que lleva a una sociedad a discutir cuestiones secundarias mientras los problemas centrales quedan fuera del foco. Antonio Gramsci, desde otra tradición intelectual, explicó que la hegemonía consiste precisamente en eso: lograr que una determinada mirada del mundo sea aceptada como la forma natural de interpretar la realidad.

Quien consigue definir de qué habla una sociedad también condiciona la manera en que esa sociedad comprende lo que le ocurre.

Por eso esta semana no puede leerse como una simple sucesión de declaraciones desafortunadas.

Lo que aparece es un cambio de estrategia política.

Cuando los resultados económicos dejan de alcanzar para sostener, por sí solos, el consenso social, la comunicación oficial busca otros recursos: la polarización, la construcción permanente de un adversario, la administración de las expectativas y el miedo como herramienta de cohesión.

La visita de Kristalina Georgieva será, seguramente, una nueva oportunidad para que el Gobierno exhiba respaldo internacional. La pregunta es si ese respaldo alcanzará para disipar las dudas que hoy plantean la economía real, los mercados y, por primera vez, las propias palabras de sus principales funcionarios.

Quizá por eso la frase más reveladora de la semana no fue la proyección de un dólar a 1.800 pesos ni una operación mediática contra la AFA.

Fue aquella en la que el propio ministro de Economía pidió respaldo incluso frente a la posibilidad de que su plan no funcione.

Porque cuando un gobierno comienza a preparar a la sociedad para el eventual fracaso de su programa, ya no está discutiendo únicamente economía.

Está intentando construir, anticipadamente, el sentido político de ese posible fracaso.

Compartí esta noticia !

Las marcas del nuevo tiempo

Compartí esta noticia !

Son horas cruciales para la política argentina. Cuando el telón del Mundial baje definitivamente, volverá al centro de la escena, con un humor que dependerá mucho de lo que hagan Messi y la selección en el campo de juego. Si hay triunfo, se aliviarán tensiones. Si no, recrudecerán. “Estamos orgullosos y felices de poder regalarle esta alegría a la gente. Sabemos que los mundiales para nosotros son especiales y nos olvidamos de todo lo malo que nos toca pasar, que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes o que la vive peleando”, declaró Leonel Messi apenas terminó la semifinal contra Inglaterra, una reedición del mítico 2 a 1 con Maradona y una revancha deportiva por Malvinas. 

No llegar a fin de mes y Malvinas, tópicos que interpelan a Javier Milei, responsable directo de la situación económica y siempre proclive a despreciar los sentimientos patrióticos por las islas arrebatadas.

La realidad es que la baja de la inflación no alcanza para atenuar los efectos del modelo económico ni mitigar el impacto de los despidos y de un costo de vida que hace tiempo dejó atrás la evolución de los salarios. 

Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 28.262 empresas, a razón de 30 cierres por día. En el mismo período, la cantidad de trabajadores registrados se redujo un 3,46%, lo que representa una pérdida de 341.396 puestos de trabajo, lo que equivale a 385 trabajadores menos por día desde la asunción de Milei. En abril se cumplieron doce meses de caída ininterrumpida. 

Esta caída refleja una combinación de factores, como la eliminación de subsidios, la flexibilización laboral, la menor inversión en sectores tradicionales y un traslado de trabajadores al empleo informal. Más allá de la cantidad, también implica un deterioro en la calidad del empleo, afectando salarios, beneficios y la estabilidad laboral de amplios sectores de la población. 

El sector más afectado en términos de pérdida de puestos de trabajo fue el de Industria manufacturera con una reducción de 82.173 trabajadores entre noviembre de 2023 y abril de 2026. 

Dass es un ejemplo fresco. El viernes la planta de Eldorado cerró definitivamente y dejó 150 operarios sin empleo. Empezó con poco más de 30 en 2007, llegó a un pico de 1.500 hasta 2015 y desde entonces, con la apertura de importaciones de Mauricio Macri entró en un declive que fue definitivo con los aumentos de costos de la era Milei. Una parábola del ciclo económico de la Argentina, que se explica también por un detalle: la firma de capitales brasileños decidió no llevarse las máquinas y dejó abierta la posibilidad de regresar si en el futuro cambian las condiciones macroeconómicas y las políticas vinculadas a la producción nacional.

Pero Dass es apenas el último dato. El último dato oficial del empleo, marca que en abril Misiones registró unos 96.815 trabajadores en el sector privado formal, presentando una baja del 0,7% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de 698 empleos. Ya hay menos empleos que en plena pandemia y la provincia muestra el menor volumen de empleo privado formal desde octubre de 2012; es decir, de los últimos casi catorce años. Contra abril de 2025, Misiones muestra un retroceso del 6,1% (-6.430 empleos), y desde que asumió Milei, Misiones acumula una pérdida de 12.043 empleos (-11,1% vs. noviembre de  2023).

Aunque el Gobierno nacional prefiera obviar las señales de la realidad, lo cierto es que no hay políticas ni incentivos que alienten una esperanza de mediano plazo. Todo en pos de un equilibrio fiscal que a pesar de los esfuerzos acumulados, luce frágil y tambaleante. 

Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en junio los ingresos totales del Sector Público Nacional cayeron 8,5% real interanual -con los tributarios retrocediendo 8,8%- mientras el gasto primario subió 3,1%. El resultado fue una reversión contundente: el superávit primario de $1.055.739 millones de junio de 2025 se transformó en un déficit de $696.843 millones, y el superávit financiero de $736.161 millones mutó en un rojo de $1.024.891 millones. Un mes no hace tendencia, pero el semestre agrega una señal más inquietante sobre la naturaleza del resultado.

El ajuste recae sobre las provincias que tienen que hacer malabares. Misiones gestiona recursos para cubrir las demandas insatisfechas en los últimos dos años. Para hacer rutas, para energía y ahora también, con el Fonplata, para culminar viviendas y otras obras de infraestructura, con unos 40 millones de dólares.

El fin del Mundial marcará también en Misiones el inicio formal de una nueva etapa de la política. El gobernador Hugo Passalacqua presentará el presupuesto 2027 y las proyecciones no serán lo más relevante, sino las señales políticas. Habrá reducción de ministerios y cambios de nombres sensibles. Antes incluso habrá incorporaciones a la primera línea para fortalecer el nuevo rumbo liderado por el gobernador. El intendente de Montecarlo, Julio Barreto asumirá en la empresa Energía de Misiones, en reemplazo de Virginia Kukla. El ex intendente de Dos de Mayo y ex ministro del Agro, José Luis Garay, ocupará un rol clave en el directorio de la misma empresa.

También habrá cambios en el Ministerio de Acción Cooperativa, donde Liliana Rodríguez dejará el cargo y será reemplazada por el actual intendente de San Javier, Matías Vilchez. Al mismo tiempo, Sergio Bresiski dejará su puesto al frente de Arquitectura.

El objetivo es fortalecer la gestión con funcionarios que conozcan el territorio y tengan vínculos directos con los municipios, en una avanzada que comenzó con la incorporación de Carlos Sartori, ex intendente de Campo Viera y ahora Jefe de Gabinete. Hubo otros alcaldes tentados, pero prefirieron priorizar los municipios, atentos a focos de conflicto locales que pudieran desentonar con la línea de gestión que marca Passalacqua. Sin embargo, por estas horas, los intendentes están todos alineados con el Gobernador. Incluso habrá cumbre con Leonardo Stelatto en las próximas horas.

En la Agencia Tributaria será reemplazada Belén Gregori, cuyo poder ya había sido recortado con el decreto del Gobernador que le dio más facultades al subdirector, Gabriel Petta, un funcionario que trabajó en el detalle de las reformas fiscales que ya se pusieron en marcha y otras que se avecinan. 

No será apenas maquillaje, sino que Passalacqua está decidido a dar un giro en la política, con anclaje territorial y experiencia en gestión. El primer dato es que no habrá más alineamiento automático con la Nación. Respeto institucional sí, pero cuando haya que discrepar, se hará notar. En Tres Capones, al celebrar el aniversario del municipio, lo dejó claro: “Estamos olvidados por el Gobierno de la Nación, no tiene una visión federal, solidaria ni una visión cristiana pensando en este día tan especial para los vecinos de Tres Capones”, sostuvo y aseguró que frente a este escenario es clave seguir trabajando unidos. 

“Son tiempos difíciles, gente y si no estamos juntitos vamos a estar complicados. Nadie llega a ningún lado sólo, esta vida es para estar acompañado, nadie sale adelante sólo”, aseguró.  “Veo en todo Misiones la voluntad misionerista de estar juntos, ese es el camino para salir adelante”, aseguró. 

Hasta ahora la Renovación, de la mano de Carlos Rovira, ejercía un “oficialismo nacional”, para acompañar leyes y posiciones del Gobierno votado en Nación. Pasó con los Kirchner, Mauricio Macri y ahora Milei. Pero la actual política nacional no ha hecho más que menguar los recursos provinciales y afectar el funcionamiento de las provincias, con una herida profunda en Misiones, como la desregulación de la yerba mate, un símbolo que Federico Sturzenegger goza exhibir cada vez que puede.  

La primera muestra de este cambio de actitud se dio en el debate de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, eufemismo que significa en la práctica mayor flexibilidad para “atraer inversiones”, incluso en áreas críticas como las zonas de frontera o con acceso a recursos naturales. La voz de alarma llegó de la mano de la Red de Mujeres en Movimiento, que encabeza Viviana Rovira, que difundió un duro pronunciamiento en el que reclama a los representantes misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut y Martín Göerling que voten en contra de la iniciativa.

El documento, titulado “Ante el Senado de la Nación en defensa del patrimonio territorial de Misiones”, sostiene que la propuesta legislativa de Nación “no es una ley de propiedad, sino una ley de entrega”, al considerar que elimina las principales restricciones establecidas por la Ley 26.737 sobre la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.

Según el texto, el proyecto deroga el límite del 15% de tierras rurales en manos extranjeras, elimina las restricciones por nacionalidad y flexibiliza los controles sobre inmuebles ubicados junto a cuerpos de agua. Además, cuestiona la incorporación del denominado “silencio administrativo positivo“, mecanismo por el cual, si el Estado no responde en un plazo de 180 días, determinadas operaciones quedarían automáticamente autorizadas.

La soberanía territorial no puede depender de un expediente que nadie contestó“, sostiene el pronunciamiento.

La Red de Mujeres remarca que Misiones presenta condiciones particulares por su ubicación geográfica y sus recursos naturales. En ese sentido, recuerda que la provincia posee cerca del 90% de sus límites sobre frontera internacional, alberga parte del Acuífero Guaraní y conserva la mayor superficie continua de selva del país.

Por esa razón, advierten que una desregulación del mercado de tierras tendría consecuencias especialmente sensibles para la provincia.

Para Misiones, la desregulación de la tierra no es una abstracción económica. Es una amenaza territorial concreta“, señala el documento. El pronunciamiento concluye con una definición que sintetiza la posición del Movimiento por lo que viene: “La tierra misionera no está en venta. Y no se vota a ciegas”. 

Los senadores no tuvieron necesidad de expresar su voto, porque la Libertad Avanza fracasó en el tratamiento de la ley en el Senado en medio de su propia interna -expresada por Victoria Villarruel y Patricia Bullrich- y pateó la discusión para el 6 de agosto. Sin embargo, los misioneros fueron clave para que el oficialismo consiga el quórum para iniciar la sesión. 

“Entendemos que se pueden lograr acuerdos sin resignar principios. Nuestra prioridad es defender la soberanía nacional y el federalismo argentino, resguardando los intereses estratégicos de Misiones y de todas las provincias. Las provincias estamos impulsando modificaciones que optimizan significativamente el régimen vigente, en el marco del debate sobre el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Nuestra posición es clara y es algo que siempre se tendrá que cumplir: más federalismo, más control y una soberanía que no se limita a la retórica, sino que se traduce en fortalecer las oportunidades de desarrollo para todos los habitantes que quieren trabajar y construir el crecimiento de la nación. Trabajamos con responsabilidad para llevar tranquilidad a la ciudadanía, con la firme convicción de que no vamos a acompañar ninguna norma que debilite la capacidad de las provincias para proteger su territorio ni que reduzca las herramientas del Estado para defender los intereses estratégicos de nuestra Nación”, argumentó Rojas Decut.

Si sale, la ley tendrá fuertes cambios, impuestos por las provincias. El silencio administrativo desaparece y las provincias tendrán potestad última para autorizar la venta de tierras. La posición del Gobierno provincial es que los senadores misioneros deben votar en contra y esa posición se hará explícita el miércoles en una nueva cumbre de intendentes en San Ignacio, donde los alcaldes firmarán un documento conjunto de rechazo absoluto a la Extranjerización de Tierras.

La clave política estará ahí. En el pulso de los intendentes, que le darán músculo a la gestión. El contraste es evidente. Atrás quedó el ninguneo a “lo viejo” que venía a ser desplazado por lo neo. Ahora se abraza la experiencia y el saber horizontal. Esa será la marca registrada del nuevo tiempo.

Compartí esta noticia !

Sistemas electorales e IA

Compartí esta noticia !

La Inteligencia Artificial (IA) es, sin lugar a dudas, el motor visible de nuestra vida cotidiana.

Desde los asistentes virtuales que organizan nuestras mañanas hasta los complejos algoritmos capaces de diagnosticar enfermedades con precisión milimétrica, la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso. Mucho más rápido de lo que imaginamos.

Sin embargo, ese desarrollo técnico acelerado expone una grieta profunda: la velocidad de la innovación corre el riesgo de dejar atrás nuestra propia humanidad.

Un algoritmo puede calcular la probabilidad de reincidencia de una persona detenida o decidir la aprobación de un crédito bancario, pero carece de la capacidad para evaluar la redención, el arrepentimiento o la desesperación de un ser humano.

Humanizar la IA significa, en primer lugar, diseñar tecnologías que actúen como amplificadoras de nuestras virtudes y no como sustitutas de nuestros vínculos.

Esto implica que los equipos de desarrollo no estén integrados únicamente por ingenieros en sistemas, sino que incorporen de manera activa a filósofos, psicólogos, artistas y sociólogos. Esa es la denominada gobernanza tecnológica con perspectiva humana, un enfoque que comienza a consolidarse en ámbitos académicos y en algunos espacios gubernamentales.

La reciente aproximación entre el Gobierno argentino y el magnate tecnológico Peter Thiel, cofundador de la controvertida empresa de análisis de datos Palantir Technologies, encendió el debate sobre el futuro del sistema democrático.

Ante la proximidad de los próximos comicios legislativos y presidenciales, la posibilidad de que sistemas avanzados de Inteligencia Artificial intervengan en el diseño de estrategias y en la gestión de datos públicos plantea un interrogante ético de enorme relevancia. La tecnología promete una capacidad analítica sin precedentes, pero también expone un riesgo sistémico: transformar al ciudadano y al votante en un simple vector numérico, susceptible de ser segmentado y condicionado a partir de sus “likes”, visualizaciones o interacciones en las redes sociales.

Frente a una corriente de desregulación tecnológica extrema que busca consolidar mercados con una mínima intervención estatal, la humanización de la IA exige establecer límites éticos al determinismo de las máquinas.

Humanizar la tecnología aplicada a la política significa garantizar, con absoluta transparencia, que las herramientas de análisis masivo de datos respeten el derecho a la privacidad y las garantías constitucionales. Las plataformas algorítmicas no poseen empatía, sentido común ni una noción del bien común: procesan patrones de información, pero no comprenden las realidades sociales, económicas ni el sufrimiento de una comunidad.

Por ello, el desarrollo tecnológico debe estar acompañado por comités multidisciplinarios y marcos regulatorios capaces de devolver a las personas el control efectivo sobre sus datos y sus decisiones.

En este nuevo escenario, la necesidad de humanizar los algoritmos deja de ser una discusión exclusivamente filosófica para convertirse en una verdadera urgencia democrática.

La pregunta ya no es tecnológica, sino política: ¿las urnas seguirán representando la expresión soberana de una sociedad o terminarán reflejando el resultado predecible de un experimento de optimización informática?

Compartí esta noticia !

Las cuentas de Misiones: superávit, inversión pública y cambio en la composición del gasto

Compartí esta noticia !

Misiones cerró el primer trimestre de 2026 con un superávit primario por $111.718 millones y financiero por $111.036 millones, que equivalen al 11,4% de sus ingresos totales. Esto representa una mejora respecto al mismo trimestre de 2025 cuando también mostró superávit, aunque algo más chico: había sido del 9,7% de los ingresos totales. 

Detrás de este resultado positivo y de su mejora respecto al año anterior, hay elementos claves que muestran cómo Misiones administró la escasez de recursos y logró alcanzar esos resultados. 

En los primeros tres meses del año, Misiones tuvo ingresos totales por $976.269 millones y una baja muy fuerte: -11,4% interanual en términos reales. Si lo medimos en moneda constante (a precios de marzo 2026, cierre del trimestre), esa caída relativa equivale a una pérdida de recursos por $129.334 millones. En este marco conviene preguntarse cómo se distribuyó esa caída. 

Los recursos tributarios de origen provincial (es decir, la recaudación de tributos provinciales) cayeron 21,8% real interanual, provocando una pérdida de $ 75.488 millones, más de la mitad de la pérdida total de la provincia (exactamente, el 58%). A su vez, los recursos tributarios de origen nacional (básicamente la coparticipación) cayeron 6,6% y se perdieron unos $ 37.917 millones. Así, solo por recursos provenientes de recaudación tributaria (nacional y provincial) Misiones perdió unos $ 113.405 millones, equivalente al 88% de la pérdida total. Esto no hace otra cosa que evidenciar de manera contundente que la economía real está planchada y no hay recaudación que pueda crecer en términos reales bajo ese contexto. 

Misiones también perdió recursos por el lado de la Contribuciones a la Seguridad Social (-20,9%), de los recursos No tributarios (-23,0%) y las Rentas de la Propiedad (-63,8%), al tiempo que crecieron las Transferencias Corrientes (+103,6%) y los Ingresos de Capital (+77,9%) pero, si bien las subas relativas son de importante magnitud, aportaron apenas unos $26.493 millones “excedentes”, muy lejos de compensar así las bajas del resto de los componentes. 

Con ingresos cayendo al 11,4%, ¿cómo alcanzó la provincia un superávit que fue relativamente holgado? Con una baja del gasto que superó la merma de ingresos. El gasto público total se contrajo 13,0% real interanual en Misiones durante el primer trimestre, equivalente a un recorte del gasto público por $ 133.536 millones (a precios de marzo de 2026). 

El mayor ajuste se aplicó sobre el gasto Corriente: el recorte fue del 13,4% con diferentes intensidades hacia dentro. Por el caso, el gasto en Personal cayó 8,3% (un recorte equivalente a $ 34.069 millones, un cuarto del total), en Bienes de consumo fue de -17,6% (-$641 millones), los Intereses de la deuda se redujeron en un 48,2% (-$656 millones) y las Prestaciones de la Seguridad Social -6,7% (que representan un recorte de $ 8.088 millones). 

Por el lado de las Transferencias Corrientes, la caída llegó al 22,0% que equivale a una baja de $89.293 millones: dentro de estos, los envíos al sector privado cayeron 13,4% (-$ 19.938 millones) y al sector público (que incluye coparticipación municipal) la merma fue del 27,0% (-$ 69.355 millones). 

Mención aparte merece el gasto de Capital: si bien cayó 6,4% (-$ 3.461 millones) la merma se explicó enteramente por menor Inversión Financiera (-97,2% que significa un recorte de $ 33.660 millones) al tiempo que la Inversión Real Directa (ítem que engloba lo que comúnmente denominamos obra pública) creció 173,1% (un gasto excedente de $ 28.727 millones respecto al año anterior) y las Transferencias de Capital crecieron 55,0% (68,4% al sector privado y +43,0% al público) con erogaciones “extra” por $ 1.473 millones. 

En términos de resultados, Misiones cerró el primer trimestre del año con un ahorro corriente (es decir, la diferencia de ingresos corrientes con gastos corrientes) de $ 154.504 millones (levemente menor al del año anterior, en términos reales); un resultado primario (ingresos totales menos gastos excluyendo intereses de la deuda) positivo en $ 111.718 millones (3,2% superior al del primer trimestre 2025) y un resultado financiero (ingresos totales menos gastos totales, incluyendo intereses de la deuda) también positivo en $ 111.036 millones (mejorando 3,8% respecto al 2025). 

Hecha la descripción de la ejecución presupuestaria provincial y sus resultados, cabe señalar ciertas conclusiones. 

En primer lugar, el superávit no fue producto de una mejora de los ingresos, sino de un gasto que se contrajo a mayor ritmo que la merma de recursos. La provincia logró un resultado fiscal positivo en un contexto de fuerte caída de la recaudación (-11,4% real), compensando esa pérdida con un recorte del gasto aún mayor (-13,0%). Es decir, el equilibrio fiscal descansó íntegramente sobre la reducción del gasto público.

Por otro lado, como ya se mencionó, el ajuste estuvo concentrado en el gasto corriente. La mayor parte del esfuerzo fiscal se realizó sobre las erogaciones de funcionamiento del Estado, reducción de transferencias corrientes y una caída del gasto en personal y previsional. Esto sugiere una estrategia orientada a contener el gasto permanente para preservar las cuentas públicas. 

Pero a la par, se debe mencionar que la inversión pública no fue la variable de ajuste. A diferencia de lo ocurrido en muchas jurisdicciones, Misiones preservó e incluso expandió la obra pública. La Inversión Real Directa creció 173,1% real, mientras también aumentaron las transferencias de capital. Esto muestra una decisión de priorizar el gasto con impacto sobre infraestructura y desarrollo. Como se mencionó, si bien el gasto de capital tuvo caídas, esto responde a una readecuación de su composición, ya que la inversión real directa creció fuerte pero el resultado general de la cuenta capital se da por el desplome de la inversión financiera (-97,2%). Es decir, la provincia redujo colocaciones o aportes financieros, pero simultáneamente incrementó la inversión física. 

El resultado fiscal luce relativamente sólido desde el punto de vista financiero, aunque con costos económicos y distributivos. La estrategia permitió mantener un superávit holgado pese a la caída de los ingresos, pero lo hizo mediante menores salarios reales del sector público, una fuerte reducción de recursos transferidos a municipios y privados, y una menor capacidad de gasto corriente del Estado. Podemos afirmar entonces que Misiones no alcanzó el superávit únicamente gastando menos en todo, sino cambiando la composición del gasto: ajustó con fuerza el gasto corriente mientras protegió e incluso expandió la inversión en obra pública, para fortalecer territorios y sostener el empleo, que se redujo drásticamente por el ajuste nacional y la caída de la actividad. 

¿Cómo fue el desempeño misionero en comparación con las otras provincias del país? En términos de resultados, Misiones tuvo el sexto mejor resultado fiscal del país (medido como porcentaje de los ingresos totales): el 11,4% de superávit financiero, quedó solo por debajo de CABA (22,0%), Jujuy (20,7%), San Luis (17,2%), Mendoza (12,3%) y Córdoba (12,1%), mostrando así la mejor dinámica fiscal en el NEA.

Si se compara el desempeño relativo de ingresos y gastos, Misiones tuvo la segunda mayor caída de recursos de todo el país, únicamente superada por Tierra del Fuego (-16,8%) y estas dos, junto a Santiago del Estero, son las únicas provincias con merma de ingresos de doble dígito; a su vez, el consolidado de provincias del país mostró caída de ingresos del 3,1%. 

Respecto a los gastos totales, Misiones ocupó el mismo lugar: su recorte del 13,0% fue el segundo más fuerte del país, solo por encima de Chaco donde la reducción de las erogaciones fue del 13,4%; por el contrario, el consolidado de provincias tuvo expansión del gasto: el total +2,1% y el primario +1,6% (dando cuenta así de que creció mucho los pagos de intereses de la deuda del consolidado de provincia, llegando a +24,0%, a contramano de lo que pasó en Misiones).

El primer trimestre deja, en definitiva, una enseñanza clara: en un escenario de fuerte retracción de la actividad económica y de caída de la recaudación, sostener el equilibrio fiscal exige tomar decisiones sobre qué partidas preservar y cuáles resignar. Misiones optó por proteger la inversión en infraestructura y la obra pública, financiando esa estrategia con un significativo ajuste sobre el gasto corriente. 

Hacia adelante, el principal desafío será determinar si este esquema resulta sostenible. Si la economía continúa sin recuperar dinamismo y los ingresos tributarios permanecen deprimidos, el margen para seguir ajustando el gasto corriente será cada vez más reducido. Esto pone en evidencia (una vez más) la necesidad de un giro en el programa económico nacional que tenga su derrame en los territorios con recuperación de volumen de actividad, producción y consumo. Sin ello, el equilibrio fiscal podría perderse (algo que tanto le importa al gobierno nacional) pero peor aún, se resentirían aún más los servicios públicos en las provincias, en un escenario donde ya casi no queda margen de recorte.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin