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Eugenio Kasalaba: 80 años sembrando compromiso con la agricultura familiar

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En el marco de la celebración por sus 80 años, se reconoce la trayectoria de Eugenio Kasalaba, referente histórico del movimiento agrario en Misiones y uno de los impulsores fundamentales de las ferias francas, espacios que transformaron la forma de producir, comercializar y vincularse en el territorio.

A lo largo de su vida, Kasalaba ha sido un defensor incansable de la agricultura familiar, promoviendo un modelo basado en el arraigo, la producción local y el fortalecimiento de las comunidades rurales. Su compromiso se expresó no solo en sus palabras, sino principalmente en su accionar cotidiano, acompañando a productores y productoras en momentos clave.

Su mirada se sintetiza en una frase que atraviesa su recorrido y mantiene plena vigencia:

“Toda lucha se gana asegurando la comida.”

Esta idea refleja una convicción profunda: no hay desarrollo posible sin alimentos, ni justicia social sin acceso a la comida. En ese sentido, su legado trasciende generaciones y continúa siendo guía para las políticas públicas que promueven la soberanía alimentaria y el fortalecimiento de las economías regionales.

Desde la Secretaría de Agricultura Familiar se destaca especialmente su aporte a la construcción de una visión que reconoce el valor estratégico de las chacras, las ferias y las familias agricultoras en el desarrollo provincial.

Asimismo, se resalta su rol como formador y referente cercano, que ha sabido inspirar a nuevas generaciones a comprometerse con el territorio y con una forma de producir que pone en el centro a las personas.

A sus 80 años, Eugenio Kasalaba representa no solo una historia de lucha, sino también un presente activo y un horizonte que sigue marcando el camino.

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A 50 años del Golpe de Estado: La memoria en disputa frente al negacionismo

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A medio siglo del golpe cívico-militar, la Argentina no solo recuerda: enfrenta una disputa abierta por el sentido de su historia y de su presente.

El 24 de marzo de 1976 no fue un hecho aislado ni un “error”. Fue un plan sistemático de exterminio al servicio de un proyecto económico que necesitó del terror para disciplinar a la sociedad y garantizar privilegios para unos pocos. Treinta mil desaparecidas y desaparecidos son la evidencia brutal de ese modelo.

Hoy, a 50 años, ese mismo entramado de poder intenta avanzar sobre uno de los consensos más profundos de la democracia argentina. El negacionismo ya no es marginal: se expresa desde el gobierno, se legitima en discursos oficiales y busca relativizar el terrorismo de Estado bajo la excusa de “revisar la historia”.

Pero esa ofensiva no se limita a lo discursivo. También se traduce en decisiones concretas: el desfinanciamiento y vaciamiento de políticas públicas de memoria, el debilitamiento de programas de derechos humanos, el abandono de sitios donde funcionaron centros clandestinos y las señales que ponen en riesgo la continuidad de los procesos de verdad y justicia. Sin esas herramientas, la memoria corre el riesgo de ser reducida a un gesto vacío.

Sin embargo, la sociedad argentina vuelve a marcar un límite. No solo en las calles, sino también en la opinión pública: distintas encuestas muestran que el consenso en torno a la condena al terrorismo de Estado se mantiene firme y que los intentos de relativizarlo no encuentran respaldo mayoritario. Lejos de consolidarse, el discurso negacionista choca con una memoria social profundamente arraigada.

Esa memoria se expresa, se multiplica y se hace cuerpo en cada rincón del país. También en los espacios más populares. Como en Club Atlético Banfield, donde recientemente se rindió homenaje a sus hinchas detenidos-desaparecidos por la dictadura. Un gesto que no es sólo recuerdo: es una toma de posición frente al intento de borrar, relativizar o silenciar.

Y también en las calles: marchas de antorchas en La Boca y San Telmo, donde la memoria volvió a iluminar la noche. O en todo el país, donde miles de mujeres bordaron pañuelos con los nombres de las y los desaparecidos, tejiendo memoria colectiva, identidad y resistencia.

Porque la dictadura no solo persiguió militantes: persiguió trabajadores, estudiantes, profesionales, vecinos, hinchas. Persiguió pueblo.

Frente a eso, la lucha de las Madres de Plaza de Mayo y las Abuelas de Plaza de Mayo sigue siendo faro. Y la búsqueda de las nietas y los nietos apropiados continúa, porque cada identidad recuperada es una derrota del terror y una victoria de la verdad.

Y hay algo que empieza a quedar claro: lejos de imponer un nuevo sentido común, el intento de instalar el negacionismo encuentra límites en la sociedad. Cada acto de memoria, cada movilización, cada homenaje —en las canchas, en los barrios, en las plazas— expresa que esa batalla cultural no está ganada por el poder, sino en disputa. Y, cada vez más, es un síntoma de que la están perdiendo.

A 50 años, la memoria no es un ritual: es una trinchera.

Nunca Más no es una consigna vacía. Es un límite político y moral que la Argentina decidió construir —y que hoy más que nunca hay que sostener.

Porque la memoria no es sólo pasado: es acción presente.

Es en la calle, en la organización y en la lucha colectiva donde se defiende.

A 50 años, más que nunca: memoria, verdad y justicia… y el pueblo en movimiento para que el Nunca Más sea para siempre.

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Haciendo números

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Envejeció muy rápido y muy mal el tuiter de Federico Sturzenegger jactándose de los 400 mil empleos creados durante la presidencia de Javier Milei. En realidad, está sucediendo lo contrario. Hay 156.000 desocupados más que en el último trimestre de 2024 y 271 mil más que en el último periodo del gobierno de Alberto Fernández. La desocupación medida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, trepó a 7,5% en el cuarto trimestre del año pasado, la tasa más alta para el último cuarto de un año desde 2020, en plena pandemia, superando en un punto porcentual el registro del cuarto trimestre de 2024 (6,4%) y en casi dos puntos la desocupación del cuarto trimestre de 2023 (5,7%). Son casi 1.700.000 desocupados, 420.000 más que en 2023 y 7.190.000 personas demandantes de empleo, 960.000 más que en 2023.

Sufrirá la misma suerte la justificación del ministro de Economía, Luis Caputo, quien atribuyó el fracaso en la contención de la inflación al “daño psicológico” profundo que la sociedad arrastra desde gestiones anteriores. Según Caputo, la economía se encuentra “tremendamente en orden” y el problema radica en el obstinado  escepticismo de la sociedad. 

Lo cierto es que la confianza en el rumbo se derrumba al mismo tiempo que crece descontento por la criptoestafa $Libra y los vuelos VIP de Manuel Adorni, el vocero que no puede explicar sus gastos exorbitantes. 

La consultora Zuban Córdoba y Asociados había cifrado en su último trabajo la desaprobación de Milei en 58,7% -en alza- contra un aval de 35,4% -en baja-. Tres Punto Cero, dirigida por Shila Vilker señala que “el gobierno tiene 37, 38 puntos de aprobación, contra 59 y 60 de rechazo, después de dos años y medio de ajuste”. El 59 por ciento dice haber llegado al límite de la paciencia ante el deterioro de ingresos y constante aumento de los precios que contrasta con la promocionada economía “tremendamente en orden”.

El modelo únicamente es celebrado por aplaudidores sin anclaje territorial, como el diputado nacional Diego Hartfield. Los libertarios convencidos optan por mirar para otro lado mientras las consecuencias de las políticas económicas se evidencian en las economías regionales y el bolsillo cada vez más agobiado de buena parte de la sociedad. 

El deterioro económico se expande a todo el territorio. Así el vino como la yerba mate o el sector forestal que atraviesa una de sus crisis más agudas: un aserradero en Gobernador Virasoro comenzó a pagar sueldos en vales. La situación del aserradero Asecor, que pertenece a Mercedes Omeñuka, presidenta de la Federación Argentina Industria Maderera y Afines, es un síntoma de la economía real. Las pymes padecen por el aumento de los costos, ventas mínimas y nula rentabilidad. 

La yerba mate atraviesa un escenario similar. Las exportaciones son récord, pero la industria apenas celebra esos datos y cruje por escasos márgenes de ganancia. 

Misiones cerró el primer bimestre del año con exportaciones por USD 72,6 millones, siendo así el mejor primer bimestre desde que se mide este indicador mensualmente, en 2002. De ese modo, superó el récord anterior, que correspondía a 2011, con USD 71,2 millones exportados. Además, respecto de 2025, las ventas al exterior misioneras crecieron 4,6%.

La provincia llegó a este resultado tras un muy buen enero, con exportaciones por USD 34,6 millones y un crecimiento interanual de 16,3%; y un febrero que, si bien mostró una caída contra igual mes de 2024 de 4,1%, igualmente registró un buen volumen con USD 38,0 millones.

El 54% de las exportaciones misioneras del primer bimestre del año, medidas en dólares, correspondieron a Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), por un total de USD 38,9 millones, con un retroceso de 1,9% interanual. A su vez, el 37% de las ventas al exterior fueron de Manufacturas de Origen Industrial (MOI), que totalizaron USD 27,1 millones, con un alza de 9,1%. El 9% restante correspondió a Productos Primarios (PP), por USD 6,6 millones, con una suba interanual de 34,1%.

La cosecha gruesa de la yerba mate comenzará con precios más bajos que hace dos años para la materia prima. La Cooperativa Flor de Jardín, de Jardín América, puso sobre la mesa una grilla de precios que refleja la dispersión actual del mercado: ofrece $240 por kilo de hoja verde con pago a 120 días, una alternativa mixta de $230 (con $100 al contado y el saldo diferido a 120 días) y un valor de $210 totalmente al contado. La propuesta, además, contempla descuentos adicionales -como costos de cosecha y eventuales penalizaciones por falta de certificaciones-, lo que en la práctica reduce aún más el ingreso efectivo del productor y profundiza las dificultades para alcanzar un precio de equilibrio en la cadena.

Esos valores no logran conformar a nadie. “Esos 240 pesos nos quedan caros a la industria para pagar y al productor tampoco le sirve. Es malo para toda la cadena”, sintetizó el dueño de una de las principales yerbateras. 

El contraste con años recientes evidencia un deterioro progresivo. En abril de 2024, en el primer ciclo sin precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), tras la desregulación que impuso Milei, el mercado operó con referencias de entre $290 y $370 por kilo, aunque con fuerte tensión frente a productores que reclamaban cifras mucho más altas. En 2025, los valores se estabilizaron en torno a los $300, muy lejos de las expectativas del sector primario. En comparación con 2024, los valores ofrecidos ahora son 35 por ciento más bajos, mientras que la inflación fue de 270 por ciento desde que asumió Milei.

Ahora, en 2026, no solo hay una baja nominal de precios -que en términos reales es aún más profunda- sino también una novedad más preocupante: parte de la industria directamente decide no comprar. Consecuencia directa de la desregulación del mercado que no encuentra punto de equilibrio y tiene efectos en toda la cadena, con menos dinero circulante y recursos en los pueblos. 

Solo el Gobierno provincial y algunas entidades productivas elevan la voz de alarma. En la oposición, los aliados del Gobierno nacional hacen silencio o describen la situación en redes sociales (donde, se sabe, se hallan todas las soluciones), como el radical Ariel Pianesi, quien ayer nomás militaba la candidatura de Horacio Rodríguez Larreta, uno de los que prometía desregulación para el mercado yerbatero. 

La pérdida de rentabilidad y la caída de los recursos impactan en la realidad cotidiana de Misiones. La Provincia está obligada a hacer malabares con la falta de recursos e intensifica el plan de ajuste y reordenamiento del Estado. 

El gobernador Hugo Passalacqua anunció esta semana un acuerdo con el Banco Macro para refinanciar las deudas de los estatales y jubilados, agobiados por tasas financieras y deudas que consumen buena parte de los ingresos. La refinanciación se hará con un promedio de siete puntos por debajo de la tasa habitual de préstamos. Hoy sería una tasa bonificada al 50 por ciento anual , aunque dependerá del día de la operación. El dato es que el Estado no pone recursos, sino que sumó ingeniería financiera en conjunto con el Banco Macro. 

Misiones tiene relativo margen de maniobra por las cuentas en orden y un plan de contención de gastos que se seguirá profundizando. Políticas anticíclicas como el Ahora Pan, lanzado en 2018, están más vigentes que nunca, con precios congelados y planes similares lanzados en otras provincias, como hizo ahora el gobernador vecino, Juan Pablo Valdés, con el programa bautizado “Sostiene Corrientes”. Se trata de una asistencia financiera de hasta $130.000 millones, financiada por el Banco de Corrientes, que busca aliviar las deudas de 89 mil familias y empresas locales ante el complejo contexto económico nacional. La elección del nombre describe el estado de situación. Se sostiene lo que está a punto de caerse. 

Los datos muestran que Misiones, a diferencia de lo que vociferan algunos sectores políticos internos, tiene mayor solidez que los vecinos. La economía misionera se expandió 5,9% entre 2018 y 2024, un crecimiento que fue superior al mostrado por el país en igual período (+0,1%), según los datos del Instituto Provincial de Estadística y Censos, que actualizó el cálculo de Producto Bruto Geográfico (PBG) de Misiones. En 2024, Misiones participó del 2,07% del PIB nacional, un valor por encima del año 2018 cuando representaba el 1,95%, dando cuenta así de su crecimiento en el período. De acuerdo a esos datos, Misiones se posiciona como la octava economía de mayor peso en la Argentina.  

La evolución del producto provincial fue dispar, alternando altas y bajas que no siempre fueron en línea con el ciclo económico nacional: en 2019 el PBG Misiones creció 0,8% mientras que el PIB nacional caía 2,0%; en 2020, la economía misionera sufrió los impactos de la pandemia y marcó una caída del 13%, superior a la baja registrada en el país (-9,9%). Sin embargo, la recuperación misionera fue muy contundente en 2021: creció 17% cuando el país lo hizo al 10,4%. Algo similar se observó para 2022: la expansión misionera continuó con un alza del 10% de su producto cuando la Nación creció al 6%. Ya en 2023 y 2024, los efectos de la recesión y de políticas económicas nacionales pegaron más duro: en 2023 Misiones cayó 3,6% cuando el país lo hizo en -1,9% y para 2024, la provincia vio una merma de 2,6% y -1,3% para el caso nacional.

Si se compara 2024 vs. 2018, todos los sectores económicos de la provincia crecieron, aunque a diferente velocidad. El comercio fue el gran protagonista del crecimiento, con una expansión del 14,7% en el período, casi triplicando el alza general provincial. 

Los servicios financieros se ubicaron en segundo lugar con un alza del 12,5% y el Suministro de Electricidad le siguió con +9,1%. 

Otros sectores que crecieron por encima del resultado general provincial fueron los Servicios de Salud y Sociales (+8,9%), Alojamiento y comidas (8,3%), Actividades Administrativas (7,9%), Construcción (7,8%), Transporte y Almacenamiento (7,0%), Servicios Inmobiliarios (7,0%) y Agricultura y Ganadería (6,0%).

A precios corrientes, el crecimiento del PBG provincial muestra una expansión sostenida, pasando de 287.524 millones en 2018 a más de 12 billones en 2024, acompañando el proceso inflacionario y el incremento nominal de la economía. En este esquema, la participación de Misiones dentro del PIB nacional se mantiene relativamente estable, en torno al 2%, con leves variaciones anuales que oscilan entre el 1,92% y el 2,15%. Este dato refleja que, más allá de las fluctuaciones reales, la provincia conserva su peso relativo dentro del entramado productivo nacional, sin cambios estructurales significativos en su participación.

El desempeño del Producto Bruto Geográfico de Misiones en el período 2018-2024 muestra una clara divergencia respecto a otras economías del NEA, particularmente Chaco y Corrientes. Mientras Misiones logró un crecimiento acumulado de 5,9%, consolidándose como la provincia de mejor desempeño relativo en la región, Chaco registró una contracción significativa del -6,4% y Corrientes apenas logró expandirse un 0,9%. Esta diferencia evidencia no sólo una mayor capacidad de recuperación de la economía misionera tras el shock de 2020, sino también una estructura productiva más dinámica en términos relativos.

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¡Han vuelto, son los mismos!

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Tomo prestado, con todo respeto hacia el Gran Maestro del Pensamiento Nacional, Arturo Jauretche, el título de este artículo ¡Han vuelto, son los mismos!.

Así lo había expresado, al constatar que los civiles convocados para sumarse a la muy infame “revolución fusiladora” (o en muchos casos para dirigirla, después de instigarla), eran los mismos o sus directos susesores que se habían perpetuado en el Poder Real en la muy corrupta y apátrida “década infame”.

Ese período, transcurrido entre 1930 y 1943, en un contexto de negociados alevosos perpetrados con descaro y alevosía, un asesinato en el Congreso para acallar al denunciante fogoso y patriota de fuerte verba Lisandro De La Torre (su leal amigo Enzo Bordabehere lo cubrió con su cuerpo, recibiendo los disparos de un mercenario); en años de total falta del más elemental patriotismo, con subordinación explícita a los poderes imperiales extranjeros.

La más descarada sumisión a los poderes imperiales, fue el Pacto Roca – Runciman, en cuyo acto de rúbricas, en Londres, el representante argentino “Julito” Roca (careciente del patriotismo de su padre), expresó eufórico que “Argentina es la joya más preciada de la corona de Su Majestad”. Jauretche, con su filosa pluma cargada de patriotismo, llamó a ese pacto, El Estatuto Legal del Coloniaje.

Los apellidos más conocidos y de fuertes influencias, de orientación liberal, de la “década infame”, volvieron a ser opiniones relevantes, como el caso de Federico Pinedo, entre otros muchos del “elenco estable” al servicio del establishment, en “la fusiladora”.

Varios otros apellidos “ilustres” vinculados al apátrida liberalismo, y luego a su profundización doctrinal que fue el neoliberalismo, siguieron como “elementos estables” del establishment, entre ellos los de Krieger Vasena, Alsogaray (padre e hija), Cavallo y otros.

Las constantes políticas de ajuste perpetradas, fueron causantes de mayores niveles de deuda externa, disminución del poder adquisitivo de los salarios, frenos y/o parálisis de las obras públicas, desestímulos a las inversiones industriales cuando no claras medidas industricidas; y en política exterior, sumisión implícita o incluso explícita, a los dictados del hoy conocido como Bloque Atlantista, en particular EEUU y el Reino Unido.

En los últimos años, vemos el brutal accionar de personeros de un real proceso de destrucción socio económica, con perpetradores que repiten sus acciones con total impunidad, pues las denuncias que se puedan realizar, por más bien fundamentadas que estén, con muy pocas excepciones parecen chocar con acciones de “cajoneo” de expedientes, cuando no de la doble vara, según de que sector socio político sean los denunciados.

La deuda externa llevada a niveles absurdamente impagables, con abundantes fondos de divisas, que se dilapidan para sostener en el tiempo destructivas medidas de timba financiera asociadas a fugas de divisas, permitidas e incluso promovidas; en un marco de artificial sobrevalorización de nuestra moneda; políticas abiertamente industricidas con apertura total de las importaciones; con disminuciones de impuestos a los bienes suntuarios, mientras que se alega falsa imposibilidad de mejorar los salarios, y se destroza con aviesa intencionalidad todo el marco social y económico; con perpetradores principales que se repiten en sus funciones y metodologías, probadamente nefastas, como los casos muy conocidos de Luis Caputo y Sturzenegger, y con otros varios menos nombrados pero que rotan en diversas funciones en los sucesivos gobiernos neoliberales (y sus profundizadores libertarios).

Y también los problemas y amenazas a nuestra soberanía, se repiten y profundizan.

Cabe recordar que durante la crisis terminal de 2001 – 2002, cuando algunos personeros del poder imperial yanqui, afirmaban que, ante la supuesta incapacidad de los argentinos para gobernarnos, ellos debían nombrar a algún administrador para “conducirnos” (o sea para formalizar nuestra total dependencia), en ese contexto, con una deuda externa poco menos que impagable; las dos conductoras televisivas de mayores audiencias, las rubias platinadas, Mirta y Susana, repetían en forma plañidera, supuestamente muy preocupadas, instalando la muy cipaya idea según la cual -decían-, “debemos resignarnos a canjear la deuda externa por territorios”, apuntando para esa infamia al sur de La Patagonia.

Reducida sustancialmente esa asfixiante deuda externa, y cancelada la totalidad con el FMI, en los gobiernos de los Kirchner; las deudas a niveles alevosos, con los componentes de políticas que permitieron y fomentaron las fugas de divisas, volvieron a significar desde el macrismo y muy acentuado en el libertarismo un peligroso condicionante, que ante la desesperante situación de implosión que amenaza darse por la negativa política económica, nos ataron a condicionantes mendicantes, ante el poder financiero transnacional, en particular de EEUU.

Con ese contexto, las renovadas amenazas a nuestra integridad territorial, vuelven a ser una muy preocupante realidad; la cual evidencia corporizarse ante el claro desprecio del gobierno libertario a nuestra soberanía, con sus explícitas políticas destructivas, clara y desvergonzadamente expresadas por el verborrágico y dudosamente equilibrado presidente, quien afirmó ser el topo que busca destruir al Estado Argentino.

Y en sus delirantes acciones, con preocupantes tintes que evidenciarían rasgos psicópatas, busca meternos sin lógica ni motivo alguno, en una guerra que no nos concierne, y que con ello pisotea el conocido accionar pacifista, que caracterizó y enalteció la política exterior argentina.

Pese a que muchos pseudo patriotas -con y sin uniforme- no parecen haberse dado por enterados, es necesario enfatizar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA.

Es de recordar que, muy suelto de cuerpo, entre muchas otras aberraciones conceptuales (como insultar al Papa Francisco), expresó que le hubiera gustado impedir el accionar del Mesías -cuya doctrina considera “origen del comunismo”-, llegando a instigar la violencia y el desprecio al cristianismo, al afirmar que hubiese querido impedir el nacimiento de Jesús. ¡Y eso lo dijo siendo presidente de Argentina, que en un marco de respeto y tolerancia religiosa, apoya constitucionalmente al culto Católico Apostólico Romano!

Intolerable sumatoria de desquicios, que agravan la clara destrucción social y económica intencionalmente en perpetración.
En un contexto lógico, todo eso debería ser considerado como actos de traición a la Patria, pues nos empujan a la disolución nacional.

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Salarios en Misiones: entre el rebote y una recuperación tambaleante

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Hace algunas horas, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social publicó la información referida a salarios de trabajadores registrados del sector privado por provincia, hasta el mes de diciembre de 2025, hecho que nos permite analizar el desempeño salarial en Misiones durante el año pasado. Al comparar los salarios promedios en términos reales del 2025 con los del 2024, observamos que Misiones registró un incremento del 6,8%. 

Sin embargo, esta dinámica de crecimiento durante 2025 no puede entenderse sin ponerla en perspectiva con el derrumbe previo. 

Lo que a primera vista aparece como una recuperación significativa, al desagregarse en su secuencia y contrastarlo con 2024, revela una trayectoria más compleja, con tres momentos bien marcados: caída profunda, rebote acelerado y, finalmente, desaceleración con signos de agotamiento.

Empecemos con lo que dejó 2024: los salarios reales atravesaron una contracción pronunciada durante prácticamente todo el período. Entre enero y agosto, las caídas interanuales fueron de dos dígitos, con un piso particularmente crítico en marzo (-17,3%). Recién hacia el último trimestre comenzó a observarse una moderación en el deterioro, hasta alcanzar un leve equilibrio en octubre (0,0%) y cerrar el año con mejoras interanuales en noviembre (1,5%) y diciembre (19,8%), esta última muy afectada en términos estadísticos por el derrumbe de diciembre 2023 debido a la devaluación y el enorme salto inflacionario (había sido -18,7% en ese mes). Por ende, el dato de diciembre 2024 debe leerse más como efecto base que como señal de recomposición estructural.

Sobre esa base deprimida se monta el desempeño de 2025. El inicio del año mostró tasas interanuales muy elevadas: 18,3% en enero, 16,4% en febrero y un pico de 20,7% en marzo. Este comportamiento responde en gran medida al efecto comparación contra los meses más críticos del año previo. Sin embargo, la serie desestacionalizada del salario (que nos permite medir la evolución mensual) introduce un matiz clave: las subas mensuales existen, pero son acotadas y con interrupciones (caídas en marzo y abril, por ejemplo), lo que revela una recuperación más frágil de lo que sugieren los datos interanuales.

A medida que avanzó el 2025, la desaceleración se volvió evidente. Las variaciones interanuales perdieron fuerza de manera sostenida: pasaron de 20,7% en marzo a 9,2% en mayo, 6,0% en junio y apenas 2,6% en agosto y septiembre. 

Hacia el último trimestre, el proceso se revirtió completamente, con caídas interanuales en octubre (-0,6%), noviembre (-1,6%) y diciembre (-1,1%). En otras palabras, el rebote se agota y el salario real vuelve a terreno negativo en la comparación anual.

La serie mensual desestacionalizada refuerza esta lectura. Luego de un primer semestre con variaciones moderadas pero mayormente positivas, el segundo semestre muestra un comportamiento más errático y débil. Aparecen caídas en varios meses y, hacia el cierre del año, las subas son marginales o directamente negativas, como el caso de octubre y noviembre con -0,2% y -0,3% respectivamente. Incluso cuando diciembre marca un incremento de 0,9%, el dato no alcanza para revertir la tendencia de enfriamiento.

Ahora bien, este recorrido agregado es solo una parte de la historia. Cuando se desagrega por sectores, la idea de una recuperación homogénea se desarma rápidamente y deja en evidencia un proceso mucho más fragmentado.

En términos de niveles salariales, la estructura salarial de Misiones muestra brechas claras. Los salarios del último dato disponible, que corresponde a diciembre 2025 (que incluyen medio aguinaldo) marcan profundas diferencias sectoriales. Los ingresos más altos se concentran en Electricidad, Gas y Agua ($ 3.974.687), en la Intermediación Financiera ($ 3.781.481) y en los servicios de Transporte, Almacenamiento y Comunicaciones ($ 2.529.329). Sin embargo, estos explican solo el 11% del empleo misionero. Luego le siguen, con salarios promedio por encima también del nivel general provincia, los sectores de Servicios Sociales y de Salud ($ 2.099.501), la Industria Manufacturera (con $ 2.042.704) y el Comercio ($ 1.893.626), con una concentración de empleo considerable mayor (44% entre los tres, explicado por la industria y el comercio que solo entre ellos explican el 41% del total provincial). En definitiva, los seis sectores con salarios promedios superiores a los del total provincial explican más de la mitad de los trabajadores provinciales del sector privado formal (55%).

En el otro extremo, los salarios más bajos se ubican en Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura ($ 1.145.179), Enseñanza ($ 1.259.631) y Construcción ($ 1.378.061), que entre ellos concentran el 28% del empleo misionero. Por ende, si bien son mayoría los trabajadores en sectores de ingresos promedios mayores al nivel general, la desigualdad de base condiciona la capacidad de recuperación.

Más allá del dato nominal, ¿cómo evolucionó el salario sectorial? Si se toma como referencia la variación del salario promedio acumulado 2025 vs. 2024, la mejora aparece en la totalidad de los sectores, pero con intensidades muy dispares. Los mayores incrementos reales se observan en Hoteles y Restaurantes (16,6%), Explotación de Minas y Canteras (13,4%), el Agro (11,2%), la Enseñanza (11,0%), Servicios comunitarios, personales y otros (10,3%) y en la Construcción (10,0%), siendo estos los sectores de mayor expansión relativa (de doble dígito)

Los de expansión media (a un dígito pero superiores al total general provincial) fueron Electricidad, Gas y Agua (9,0%), Servicios Inmobiliarios y Empresariales (8,1%) y Servicios Sociales y de Salud (7,8%); y finalmente, los de expansión baja (suba inferior al total provincial) fueron la Industria Manufacturera (5,8%), Transporte y Comunicaciones (5,2%), Intermediación Financiera (3,7%) y Comercio (2,8%). Estos cuatro sectores explican el 50% del empleo, dato no menor.

Ahora bien, el escenario de recuperación generalizada en los sectores cobra otro sentido cuando se lo pone en perspectiva con lo ocurrido en 2024. 

La mayoría de los sectores que lideran la mejora en 2025 venían de caídas muy pronunciadas el año anterior. La actividad minera (-24,1%), Enseñanza (-19,9%), Construcción (-14,4%) y Agro (-5,9%) son ejemplos claros de sectores donde la suba reciente responde, en gran medida, a un rebote tras un deterioro profundo. En cambio, algunas actividades como Hoteles y Restaurantes o Electricidad, Gas y Agua muestran una dinámica más consistente, con mejoras tanto en 2024 como en 2025.

Con ello, cabe hacer entonces una comparación de más largo plazo: los salarios acumulados promedios de 2025 vs. contra los del 2023. Allí se observa que no todos los sectores lograron recuperar el terreno perdido. Los que presentan subas contra ese año con Hotelería y Restaurantes con 21,3%, Electricidad, Gas y Agua (11,4%), Intermediación Financiera (6,7%), Servicios Inmobiliarios (5,9%), el Agro (4,7%) y la Industria (3,4%), que en conjunto representan al 44% de los trabajadores misioneros. 

Por el contrario, el resto de los sectores presentó en 2025 un salario promedio acumulado inferior a los del 2023: Comercio con -0,6%, Servicios sociales y de salud -1,0%, Servicios comunitarios y otros -1,7%, Transporte y Comunicaciones -5,0%, Construcción -5,8%, Enseñanza -11,1% y Minas y Canteras -13,9%: explican el 56% del empleo total. Por ende, más de la mitad de los trabajadores privados formales de Misiones tienen salarios inferiores al 2023. 

Si vemos el nivel general provincial, el salario promedio misionero total crece 1,2% frente a 2023, pero este dato debe ser tomado en contexto de lo dicho anteriormente para entender que la recuperación está lejos de ser homogénea.

En definitiva, 2025 deja una conclusión clara para Misiones. Hubo recuperación del salario real, pero no cambio de tendencia. El repunte estuvo fuertemente influido por el efecto base de 2024, perdió fuerza a lo largo del año y se expresó de manera desigual entre sectores. Más que un proceso de mejora consolidada, lo que emerge es un escenario de recomposición parcial, con señales de fragilidad y un punto de llegada todavía abierto.

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