ECONOMIA

Cyra, el renacimiento de una torre majestuosa

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Cyra es un nombre con origen Iraní que significa «nacido de la luz” y el sol. Y es una definición justa para la mole que durante años fue testigo de innumerables nacimientos del sol por el este, sobre el inmenso río Paraná. Con un porte majestuoso, durante años su futuro fue una incógnita. Cambio de dueños y una demora constante. Pero el tiempo no pasó en vano. El destino le tenía reservado un futuro brillante: se convertirá en una elegante torre con la mejor tecnología disponible. 

Por estas horas, 30 obreros le dan una nueva forma a la estructura que se convertirá en uno de los edificios más exclusivos de la ciudad. Departamentos de dos y tres dormitorios y un pent house que será destinado al buen gusto. Todos con una incomparable vista del río Paraná, al que se llega en unos pocos pasos. Esa es otra característica de Cyra: tiene una ubicación privilegiada, a metros de la Costanera y a minutos del microcentro, rodeado de locales de gastronomía, supermercados y mucho verde. 

La re-construcción está en manos de Silvana Ratti. Maximiliano Haene comercializa los departamentos que estarán listos para ser entregados en diez meses. El 60 por ciento ya está vendido, asegura el joven inmobiliario. El pent house tiene 250 metros cuadrados y los departamentos de tres dormitorios se expanden por 150 metros cuadrados, mientras que los de dos, llegan a los 80 metros. El edificio contará con un monta coches para mayor comodidad y ascensores que llegan hasta el living de los departamentos más exclusivos. Las unidades se caracterizan por su amplitud, luminosidad y diseño funcional y flexible, que se adapta a las necesidades de cada persona. Además, los departamentos del frente ofrecen una vista espectacular al río a partir del segundo piso.

Las compras de los departamentos se pueden hacer con una entrega del 40 por ciento y ocho cuotas. Al proyecto original se le realizarán cambios e innovaciones en la fachada utilizando materiales de terminaciones y tecnologías de última generación, sustentables y amigables con el medioambiente.

Contará con una amplia gama de amenities exclusivas, que incluyen terraza, gimnasio y rooftop. Estos espacios comunes están diseñados para el relax, la vida social y el disfrute del aire libre y las vistas panorámicas.

La estructura de Cyra Tower ya está finalizada, lo que permite una entrega rápida de las unidades. Esto representa una oportunidad única para mudarte a un espacio nuevo y moderno en poco tiempo.

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El impacto del freno a la obra pública en las provincias

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Un par de gobernadores desfilaron por la Casa Rosada durante esta semana, cerrando acuerdos con el Jefe de Gabinete Guillermo Francos relativos a la reactivación de la obra pública. Los anuncios fueron mínimos para no exponer la verdadera naturaleza de los convenios: no se trata de financiamiento nacional para la puesta en marcha de las obras paralizadas, sino del traspaso del marco legal de las mismas para que las provincias lo lleven adelante con recursos que ellas mismas dispongan

Por lo tanto, llamarlos convenios de reactivación es, cuanto menos, engañoso: la reactivación se podrá dar si aparecen los fondos para ello. ¿Qué cambió? Que los contratos ahora lo manejan las provincias. 

La reactivación de la obra pública es una condición necesaria para que repunte la economía nacional y más aún en provincias del norte, donde la construcción es un sector altamente dinamizador de las economías locales. El panorama actual es altamente negativo y desesperanzador en cuanto se observa un Estado nacional que está, convencidamente, ausente. No es igual que en otras épocas donde por restricciones presupuestarias se dejaba de lado la inversión bajo la premisa de recuperarla luego, sino que se trata de un Gobierno nacional donde la obra pública es sinónimo de gasto y de corrupción. 

Todos recordaremos las palabras de Javier Milei cuando hablaba de que una obra que el privado no contempla hacerlo, el Estado tampoco debería encararla porque se trataría, palabras más palabras menos, de un gasto absurdo. Del paradigma conceptual que maneja el presidente de la Nación, si un pueblo del interior profundo no tiene rutas que la conecten con el resto de su provincia es porque no es necesario tenerlas. Caso contrario, un privado lo habría hecho. Parece chiste, pero es real. 

Más allá de las declaraciones, los números confirman esta situación altamente alarmante respecto al posicionamiento del Estado nacional en la obra y la inversión pública. todas las provincias sufren este nuevo paradigma reinante en el poder central. Misiones, que aunque históricamente ha financiado la mayor parte de sus obras con fondos propios, no está exenta de esto. 

Entre enero y mayo de este año, la inversión real directa del Estado nacional en Misiones cayó 95,4%. Pasó de $ 2.488 millones en los primeros cinco meses del 2023 a apenas 433 millones en igual período de 2024. La inversión real directa refiera a las erogaciones que realiza la Nación, como el nombre lo indica, de manera directa. Por ejemplo, la licitación, adjudicación y pago de una obra en particular. 

Por su parte, las transferencias de capital del Estado nacional a la provincia, que son los fondos que la nación manda al gobierno provincial para financiar proyectos de inversión pública, cayeron este año 99,8%. Pasaron de $ 4.068 millones entre enero y mayo de 2023 a $ 33 millones en igual período 2024. 

Si se agrupa la inversión real directa y las transferencias de capital a Misiones, la caída es del 98,1%. De $ 6.556 millones a $ 467 millones. Estamos hablando de una virtual desaparición de fondos. En otras palabras: un freno total de la asistencia nacional para el desarrollo de proyectos. 

Hace rato se viene diciendo que se trata de una caída histórica, pero pongámoslo en números. La inversión realizada en este 2024 se ubica en un mínimo de la década y por amplísimo margen. Si se mide el agrupado de inversión real directa y las transferencias de capital desde 2014 a precios de este 2024, las diferencias son abismales. A dinero de hoy, entre enero y mayo de 2014 la inversión total nacional en Misiones fue por $ 47.762 millones; en 2015 por $ 99.727 millones; en 2016 por $ 63.062 millones; en 2017 por $ 78.197 millones; en 2018 por $ 25.260 millones; en 2019 por $ 24.566 millones; en 2020 (pandemia de por medio) por $ 21.041 millones; en 2021 por $ 22.400 millones; en 2022 por $ 24.169 millones y en 2023 por $ 25.015 millones. En 2024, por $ 467 millones. Es tal la magnitud de la caída que no tiene siquiera adjetivos para graficarlo. 

En el año 2016, por ejemplo, la caída real interanual de la inversión nacional en la provincia fue del 37% y la del 2018 fue del 68%, situación que provocó (principalmente la del 2018) una fuerte crítica al entonces gobierno de Cambiemos. En ese momento, por lo menos en las declaraciones públicas, la administración Macri no negaba la importancia central de la obra pública; por el contrario, la ratificaba, pero la puso en segundo lugar en un escenario de fuerte debilitamiento económico que llevó luego a una recesión. Hoy, con caídas mucho más profundas, el presidente las celebra. “Se terminó el curro” dijo. Vaya uno a saber cuá sería el curro al que se refiere cuando hablamos de proyectos de saneamiento ambiental, conectividad terrestre, ferroviaria y áerea, educativos, de fortalecimiento de la salud y tantos otros. 

Es cierto que la obra pública fue un nido de corrupción frecuente en la Argentina a lo largo de su historia, pero la responsabilidad fue de los jugadores, no del juego. No se erradica la corrupción eliminando la obra pública, de igual modo que no se erradica el despilfarro y la ineficiencia eliminando al Estado. “Muerto el perro se acabó la rabia” no aplica para el manejo del Estado, aunque para Milei si y lo festeja: hace pocos días atrás, dijo de él mismo que se metió en la política para romper el Estado. 

Volviendo al asunto, la ejecución de fondos que se detalló anteriormente, que está en mínimos históricos, probable y casi seguramente no tome velocidad en lo que va del año. En este contexto, hay tres cuestiones centrales a resolver por la provincia: cual es su espalda financiera para financiar las obras que la Nación deja de hacerlo; cual es el margen de acción que puede tener con organismos internacionales de crédito; y cual será la postura, si es que cambia, en relación con el endeudamiento. Vamos de a una. 

Respecto a los fondos, es harto sabido y en estas columnas hemos hablado mucho sobre el tema, el fuerte deterioro fiscal que sufren las provincias y Misiones particularmente en este año producto de la caída de la recaudación nacional y provincial. El respiro que dio la coparticipación en mayo fue apenas eso, pero no hay que esperar resultados similares en los próximos meses. Si la actividad económica muestra alguna recuperación podrá actuar de consuelo pero no aún recomponer las fuertes pérdidas que han tenido en el inicio del año. En ese contexto, con una ingeniera financiera delicada, el gobierno provincial respondió las demandas salariales de sectores de la administración pública que implican una fuerte erogación extra de recursos. Para poder financiar eso, necesariamente hay que reasignar partidas presupuestarias y ello quita posibilidades de desarrollar proyectos de obra que sean significativos; en todo caso, se podrá financiar obras menores que sostengan un mínimo de actividad, pero en ese escenario difícilmente pueda la provincia ser la locomotora de la recuperación del sector. 

Respecto a organismos internacionales, existen en la actualidad líneas de financiamiento administradas por el poder nacional, que podrían ser traspasadas a la provincia de manera tal de ejecutar proyectos. Podría ser una solución inicial, como ya algunas provincias lo están planeando.

En tercer lugar, la política de endeudamiento. Hay provincias con un muy perfil de deuda que pusieron en marcha estos mecanismos. Por caso, hace solo unos días, Córdoba colocó $ 120.000 millones en títulos públicos para financiar proyectos de infraestructura. Mendoza lo hizo ya a finales del 2023, seguramente con cierta previsión del contexto actual. 

Misiones comparte con estas dos provincias una característica: son buenos deudores, es decir, tiene una buena calificación de crédito. Pero Misiones se diferencia en un aspecto central: su volumen de deuda es muy inferior y está entre las más bajas del país, con el plus de que durante el 2023, con megadevaluación, logró disminuir su stock cuando la gran mayoría de las provincias lo incrementaron. Otro plus, que esta vinculado a lo anterior, es su bajísima exposición de deuda en dólares. Esto le permite a Misiones ser visto con buenos ojos en el mercado de crédito siendo altamente probable que, si la provincia quisiera salir al mercado de colocación de bonos, por ejemplo, tenga muchas y buenas ofertas. 

Tomar deuda en condiciones favorables (que te la da tu propio perfil), en este contexto, podría ser una solución. Se trataría de una deuda para inversión de capital, que brinda valor en la provincia y que movilizaría la cadena productiva, industrial y de la construcción. No es una recomendación que me atreva a realizar, sino que es un escenario posible para la provincia para reactivar con cierta fuerza la obra pública y todo los servicios y actividades conexas a ella.

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Los beneficios de establecer un límite inferior a la tributación corporativa

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Escriben Aqib Aslam y Maria Coelho – El 5 de junio de 2021, los ministros de finanzas del Grupo de los Siete principales países industrializados se comprometieron a fijar una tasa mínima global de impuesto corporativo para las multinacionales de al menos el 15 por ciento. Si bien aún quedan varios detalles por definir en debates globales más amplios, este acuerdo histórico anuncia un importante paso adelante en el camino hacia la reforma internacional del impuesto corporativo.

También se destaca el papel que pueden desempeñar los impuestos mínimos a nivel global para ayudar a revertir casi cuatro décadas de caída de las tasas impositivas corporativas globales y reducir los incentivos para que las grandes empresas multinacionales trasladen sus ganancias a jurisdicciones con impuestos bajos para reducir su obligación tributaria mundial.

Nuestro nuevo estudio examina cómo los diferentes tipos de regímenes impositivos mínimos nacionales pueden ayudar a los países a preservar su base impositiva corporativa y movilizar ingresos.

Imposición mínima a lo largo de las décadas

Existe una tensión inusual en el mundo de la tributación corporativa. Por un lado, los países compiten vigorosamente para atraer a empresas e inversores dentro de sus fronteras ofreciendo numerosos incentivos fiscales basados ​​en los beneficios y los costos, lo que hace bajar sus tasas impositivas. Por otro lado, los gobiernos critican a estas empresas multinacionales, una vez que han sido atraídas con éxito al país, por no pagar su parte justa de impuestos corporativos, dejando la carga sobre las empresas locales, que a menudo tienen dificultades.

El acuerdo alcanzado por los países del G7 sobre los impuestos mínimos ha dado un nuevo impulso a la revisión de las normas tributarias internacionales.

Cada vez más, los gobiernos recurren a los impuestos mínimos como medio para preservar su base impositiva. Esto es particularmente cierto en los países en desarrollo con administraciones tributarias más débiles, que enfrentan grandes desafíos para gravar eficazmente a estas grandes multinacionales.

La idea de una tasa impositiva mínima no es nueva. A nivel local, los países han estado utilizando formas modernas de imposición mínima al menos desde la década de 1960, gravando a las empresas sobre los ingresos generados con base en la actividad realizada dentro de su territorio. El objetivo de esta imposición mínima “local” (doméstica) es prevenir la erosión de la base impositiva debido al uso excesivo de lo que se conoce como “preferencias fiscales”. Estas preferencias fiscales toman la forma de créditos, deducciones, exenciones especiales y desgravaciones y generalmente resultan en una reducción en la cantidad de impuestos que debe pagar una corporación. Al instituir una tasa impositiva mínima corporativa, los gobiernos garantizan un piso a la contribución de las empresas al erario público.

Los impuestos mínimos se calculan generalmente utilizando una base impositiva simplificada alternativa que evita las complejidades de la base impositiva corporativa estándar. A menudo se basan en la facturación (ingresos brutos o ingresos) o los activos (netos o brutos). Una tercera alternativa utiliza definiciones modificadas para los ingresos corporativos que limitan explícitamente el número de deducciones y exenciones permitidas.

Utilizando una nueva base de datos de regímenes impositivos corporativos mínimos en todo el mundo, mostramos cómo los impuestos mínimos han ganado popularidad en las últimas décadas. Los impuestos mínimos basados ​​en la facturación son los más frecuentes y tienden a encontrarse en países con tasas impositivas corporativas legales más altas (la tasa impuesta por ley). Los países que aplican un impuesto mínimo también tienden a informar mayores ingresos impositivos corporativos como porcentaje del PIB.

Estudiamos el impacto de los impuestos mínimos en los ingresos y la actividad económica combinando nuestra nueva base de datos de panel de países con datos a nivel de empresa. Lo que descubrimos es que la introducción de un impuesto mínimo está asociada con un aumento en la tasa impositiva efectiva promedio (es decir, la tasa impositiva realmente pagada por las corporaciones después de tener en cuenta las exenciones impositivas) de poco más de 1,5 puntos porcentuales con respecto a la facturación y alrededor de 10 puntos porcentuales con respecto a las ganancias.

Los impuestos mínimos basados ​​en los ingresos corporativos modificados son los que generan los mayores aumentos de las tasas impositivas efectivas, seguidos de los basados ​​en los activos y la facturación. En última instancia, el impacto en los ingresos también depende de la tasa aplicada.

Además, utilizamos datos a nivel de empresa para tener una idea de los ingresos potenciales que resultarían de la introducción de un impuesto mínimo hipotético del 0,5 por ciento sobre la facturación y un impuesto mínimo del 1 por ciento sobre los activos totales. Para el país mediano, el primero podría generar 7 puntos porcentuales adicionales de ingresos fiscales para los gobiernos en relación con los niveles actuales y el segundo casi un tercio más.

Esto se traduce en un promedio de 0,2 y 0,9 por ciento del PIB en ingresos adicionales (para el país mediano de nuestra muestra) para un impuesto mínimo basado en la facturación y otro basado en los activos, respectivamente, además de una relación mediana entre el impuesto a la renta corporativa y el PIB del 2,7 por ciento. Estos resultados representan un potencial de ingresos significativo que merece una seria consideración política.

Nuevo impulso

El acuerdo alcanzado por los países del G7 sobre los impuestos mínimos ha dado un nuevo impulso a la revisión de las normas tributarias internacionales lideradas por organizaciones internacionales. Como parte de esta revisión, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el G20 propusieron a fines de 2020 un impuesto corporativo mínimo global que se aplicaría a las ganancias de las multinacionales. Los países seguirían fijando sus propias tasas impositivas locales, pero si una empresa multinacional pagara menos que la tasa mínima global en otro país, la jurisdicción de origen o de origen de esa empresa podría complementar su obligación tributaria para garantizar que pagara el mínimo. De esta manera, se reducirían las ventajas de trasladar las ganancias a jurisdicciones con impuestos bajos.

La propuesta global de la OCDE y el G20 difiere de los impuestos mínimos locales estándar: no se centraría únicamente en los ingresos generados por las actividades realizadas dentro de un país, sino que los pagos se activarían solo si otros países no gravan lo suficiente a las multinacionales. Además, el uso de impuestos mínimos locales podría terminar aumentando, ya que brindan una alternativa más simple a las complejas disposiciones de esta propuesta para un impuesto mínimo global, que muchos países de bajos ingresos y en desarrollo pueden no tener la capacidad de implementar.

Potentes pero no perfectos

A pesar de las ineficiencias asociadas con los impuestos mínimos locales, podrían permitir a los países obtener ingresos significativos. De esta manera, establecer un piso para la tributación corporativa, al menos a nivel local interno con tasas impositivas moderadas, puede ser una buena opción para los países que buscan preservar los ingresos y evitar la erosión de su base impositiva sin dañar gravemente la actividad corporativa.

Sin embargo, los impuestos mínimos por sí solos no pueden reemplazar las reformas que amplían la base impositiva corporativa. La proliferación de múltiples tasas y todo tipo de preferencias especiales dentro del sistema impositivo corporativo estándar causa distorsiones costosas y bajos ingresos, y alienta la elusión y la evasión fiscal. También es probable que los incentivos fiscales para atraer a las multinacionales persistan incluso después de la introducción de un impuesto mínimo global, ya que los países seguirán haciendo todo lo posible para atraer la inversión extranjera para el crecimiento y el desarrollo. Pero el valor de estos incentivos disminuirá, ya que las multinacionales sólo podrán reducir sus obligaciones al 15% y no a cero. Por lo tanto, lo mejor que se puede hacer es abordarlos y eliminarlos de frente.

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La recaudación repuntó en mayo

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Informe de la consultora Ecolatina sobre la recaudación fiscal en el mes de mayo de 2024.

La recaudación tributaria nacional mostró en mayo un crecimiento del 10% i.a. en términos reales luego de ocho meses consecutivos en rojo. Más allá del aporte del Impuesto PAIS, la recuperación en mayo vino de la mano de Ganancias, impuesto que se vio beneficiado por la liquidación de las ganancias de las sociedades para el ejercicio 2023. Por su parte, los impuestos ligados a la actividad económica profundizaron su caída en términos reales, mientras que los Derechos de Exportación moderaron su aporte como consecuencia de las demoras en la cosecha.

Como resultado, las Provincias revirtieron la dinámica de los meses previos (sus recursos caían aún más que la recaudación nacional, sostenida por impuestos no coparticipables) y lograron una mejora relativa en sus ingresos gracias al repunte en Ganancias (coparticipable). En números, mientras la recaudación total creció un 10% i.a. real en mayo, los montos destinados a Provincias mostraron una mejora superior al 20% i.a. real.

En lo inmediato, la recaudación vía Impuesto PAIS en las licitaciones de BOPREAL de mayo incrementarán la recaudación de junio. Paralelamente, el avance en la liquidación de la cosecha gruesa debería incrementar lo recaudado vía Derechos de Exportación, aminorando así la caída de la recaudación. En este contexto, la aprobación del Paquete Fiscal y la Ley Bases podría dotar de mayores recursos al fisco producto de la reincorporación del Impuesto a las Ganancias como impuesto a los Ingresos Personales y el blanqueo (entre otras propuestas). No obstante, los impactos fiscales los podríamos ver reflejados recién en la segunda parte del año dadas las demoras en su tratamiento.

¿Qué pasó con la recaudación en mayo?

La recaudación tributaria nacional mostró en mayo un crecimiento del 10% i.a. en términos reales luego de ocho meses consecutivos en rojo. Más allá del aporte del Impuesto PAIS, la recuperación en mayo vino de la mano de Ganancias, impuesto que se vio beneficiado por la liquidación de las ganancias de las sociedades para el ejercicio 2023. Por su parte, los impuestos ligados a la actividad económica profundizaron su caída en términos reales, mientras que los Derechos de Exportación moderaron su aporte como consecuencia de las demoras en la cosecha.

Como resultado, las Provincias revirtieron la dinámica de los meses previos (sus recursos caían aún más que la recaudación nacional, sostenida por impuestos no coparticipables) y lograron una mejora relativa en sus ingresos gracias al repunte en Ganancias (coparticipable). En números, mientras la recaudación total creció un 10% i.a. real en mayo, los montos destinados a Provincias mostraron una mejora superior al 20% i.a. real.

En este marco, pese a la mejora reciente (y transitoria) la recaudación acumuló una caída real del 5,6% i.a. en los primeros 5 meses del año. De esta manera, se alcanzó el nivel más bajo en términos reales desde 2009 para el acumulado hasta mayo (al excluir el 2020, afectado por la pandemia).

Un zoom al interior de la recaudación

En mayo se destacó el marcado crecimiento del Impuesto a las Ganancias en términos reales. En números, el tributo evidenció una suba real del 80% i.a., alcanzando así su mayor nivel en términos reales para toda la serie (más de 30 años). ¿Qué explicó la fuerte suba? Una ganancia extraordinaria de las sociedades (estacionalmente es cuando impactan las liquidaciones del ejercicio 2023) generada por la devaluación de diciembre dada la tenencia de activos dolarizados.

Al igual que en los meses previos, el Impuesto PAIS continuó afianzando su condición de pilar de la recaudación al más que triplicarse en términos reales y acelerando su evolución en comparación con abril. Si bien se esperaba un mayor nivel producto de las últimas licitaciones de BOPREAL, las autoridades aclararon que dicho impacto se reflejará en junio.

Por su parte, los Derechos de Exportación continuaron moderando su crecimiento producto de las demoras en la llegada de la cosecha gruesa. En números, el recurso creció apenas un 11% i.a. en términos reales (pese a compararse contra un periodo de sequía) cuando acumulaba un incremento real del 100% i.a. durante el primer cuatrimestre.

En otro orden, pese a una postergación en la actualización de precios, el impuesto a los Combustibles hiló su segundo mes consecutivo con crecimiento real (+6,5% i.a. en mayo contra un +2,6% i.a. en abril). Hacia adelante, se espera que el tributo continúe recuperándose en la medida que implementen los aumentos pactados para compensar el congelamiento de los últimos años.

La otra cara de la moneda fueron los tributos ligados a la actividad económica, que profundizaron sus caídas reales en mayo. En concreto, el IVA mostró una marcada aceleración en su caída real (cayó un 22% i.a. en mayo cuando había caído un 9% i.a. en abril), una tendencia que también se vio reflejada en los Créditos y Débitos bancarios (cayeron un 25% i.a. real en mayo).

En paralelo, las Contribuciones a la Seguridad Social continuaron reduciéndose en términos reales para la comparación interanual, aunque moderaron su contracción en el último mes (-12% real i.a en mayo contra un -18,5% i.a. real en abril), lo cual podría explicarse por una recuperación marginal de los salarios.

¿Qué esperamos para los próximos meses?

En lo inmediato, la recaudación vía Impuesto PAIS en las licitaciones de BOPREAL de la segunda mitad de mayo incrementarán la recaudación de junio. Paralelamente, el avance en la liquidación de la cosecha gruesa debería incrementar lo recaudado vía Derechos de Exportación, aminorando así la caída de la recaudación. Sin embargo, aquel factor mostrará su pico estacional entre junio y agosto, para luego moderarse en lo que resta del año.

Como hemos mencionado, uno de los pilares de la recaudación durante los primeros meses fue (es y será en el corto plazo) el Impuesto PAIS, un recurso que nació como transitorio y que en algún momento deberá reducirse si se pretende salir del CEPO. Del mismo modo, en materia legislativa se encontraría vigente hasta fines de año (fecha límite que imponía la ley inicial), por lo cual sería necesaria una nueva ley para que continúe en 2025.

En este marco, se abre un interrogante sobre el eventual desarme de dicho impuesto. En las últimas semanas, las autoridades mencionaron en más de una ocasión que podría reducirse gradualmente el Impuesto PAIS en caso de que se aprueben el Paquete Fiscal y la Ley Bases. No obstante, ante la demanda cautiva en utilidades y dividendos retenidos el Gobierno podría verse tentado a lanzar nuevas licitaciones de BOPREAL, lo cual les permitiría compensar una reducción en la alícuota y seguir aprovechando una fuente extraordinaria de ingresos para encauzar la consolidación fiscal.

En cuanto a los tributos vinculados a la actividad, su desempeño estará ligado a la dinámica del eventual rebote de la economía y el consumo, para lo cual sería necesario una recuperación del poder de compra. A su vez, en los próximos meses el fisco ya no contará con los recursos extraordinarios provenientes de Ganancias empresariales que se evidenciaron en mayo. Lo que suceda en estos rubros no sólo afectará a la Nación, sino que impactará con mayor fuerza sobre las cuentas públicas provinciales.

En este contexto, la aprobación del Paquete Fiscal y la Ley Bases (ya pasaron por Diputados) podría dotar de mayores recursos al fisco producto de la reincorporación del Impuesto a las Ganancias como impuesto a los Ingresos Personales y el blanqueo (entre otras propuestas). No obstante, los impactos fiscales los podríamos ver reflejados recién en la segunda parte del año producto de las demoras en su tratamiento. En caso de no lograr su aprobación, el Gobierno debería continuar ajustando considerablemente el gasto para cumplir con el objetivo comprometido.

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Francisco Muro: “Las nuevas líneas de crédito son una buena oportunidad para invertir y ampliar la capacidad productiva”

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Estar al lado del cliente para potenciar las posibilidades de negocios. Con esa premisa, el Banco Macro se ofrece como una suerte de socio estratégico en los momentos complejos. Las líneas de créditos lanzadas junto al Gobierno provincial dan cuenta de ello: cuatro mil millones para capital de trabajo e inversiones de largo plazo, con tasas de interés que son negativas frente a la inflación.

Francisco Muro, gerente de Distribución y Ventas del Banco Macro destaca que el objetivo es siempre acompañar a las economías regionales y fortalecer la sinergia con las políticas públicas. En Misiones la presencia del Macro en la economía está presente en todos los programas de incentivo al consumo, como los Ahora. Solo entre enero y abril se generaron 180 mil operaciones con tarjetas de crédito y más de nueve mil millones en ventas. Una “inyección de optimismo”, como destacó el gobernador Hugo Passalacqua a la hora de presentar las dos nuevas líneas de crédito. 

“Tenemos una línea a corto plazo y una de largo plazo con objetivos distintos. La línea de corto plazo que apunta al capital de trabajo, con trece meses de financiación con una tasa muy competitiva, del 22 por ciento anual y un subsidio del Gobierno de diez puntos con lo cual la tasa es muy muy atractiva. Después tenemos la línea de largo plazo a 36 o 48 meses, que ya es una línea más destinada a la adquisición de bienes de capital o la construcción o adecuación de instalaciones que sean necesarias para la producción de bienes y servicios o bien para generar nuevas condiciones e infraestructura para la comercialización de bienes y servicios. Me refiero a una nave de un galpón para logística, para distribución. Todo ese tipo de cosas también las estamos financiando. Con 36 o 48 meses, la tasa aún sigue siendo del 22 por ciento anual. 

Una tasa negativa en este escenario ¿No? 

Una tasa casi de regalo diría. Si uno lo compara contra las tasas de inflación está a favor del tomador del préstamo. Por eso decimos que es una linda iniciativa para que todos aquellos que tengan una necesidad de capital de trabajo, o bien estén pensando en ampliar su capacidad productiva, es una muy linda oportunidad para tomarlo, porque además el tomador después puede deducir los intereses de lo que paga de impuesto a las Ganancias con lo cual la tasa es, más baja en términos reales. Es una muy buena oportunidad para aquellos que están pensando en invertir para ampliar su capacidad o bien necesitan algún tipo de fondo o asistencia temporal para capital de trabajo. 

¿Esta sinergia que se notó aquí en Misiones, con cámaras empresarias, Gobierno y el Banco Macro, se está dando en otros lugares del país o es una situación un poco atípica? 

Nosotros en cada lugar del país propiciamos el vínculo con el sector productivo, con las distintas cámaras empresarias, de distintos sectores. Todo aquello que impulse las economías regionales. Estar cerca de los clientes para ayudarlos a crecer, que eso es de lo que vivimos los bancos.

¿Cómo ha sido la recepción de los créditos en estos días? 

La recepción ha sido muy buena. No tengo todavía los números porque nosotros analizamos como banco los casos y luego el Ministerio de Hacienda los aprueba. Pero sin tener todavía números, por los comentarios, se que la recepción fue muy buena, inclusive hemos tenido en las sucursales algunas consultas ya, con lo cual creemos que va a ser muy buena. Hay dos mil millones, esto es importante decirlo, para colocar a cada una de estas líneas y el vencimiento es el 30 de junio. Es importante también tener en cuenta los tiempos y los plazos para que aquellos que están pensando en tomarlos se acerquen rápido a consultar y nosotros podamos también ayudarlos en toda la presentación de su proyecto o necesidad de fondos. 

¿Cuánto influye esta inyección de fondos de recursos en un momento tan complejo de la economía? 

Esto lo vemos en las colocaciones de préstamos en general, en la medida que la tasa de interés empieza a bajar, claramente la demanda se empieza a activar y algunos proyectos que estaban esperando mejores condiciones de financiación, empiezan a salir. Eso lo estamos viendo a lo largo de todo el país en todo lo que tiene que ver con la línea de inversión productiva, con la línea de capital de trabajo. La verdad es que se empieza a mover todo el crédito, que es tan importante. Inclusive también el crédito para el consumo, con los préstamos personales. Las bajas de las tasas de interés que hubo últimamente también le dan la posibilidad a las familias o algunos consumidores finales de ordenar un poquito sus finanzas, de sacar un préstamo personal a una tasa más conveniente, para colocar capital en alguna necesidad puntual y además tirar para adelante las cuotas del préstamo y eso que está bueno, pues la tasa de endeudamiento baja, el consumidor y las familias se pueden ordenar financieramente y esas son cosas que se dan cuando bajan las tasas, como está pasando. 

¿Y cómo ves el el escenario económico general? 

Como banco somos optimistas en cuanto a la coyuntura y a lo que pueda llegar a pasar con el país. Ojalá se sigan manteniendo ciertas variables que se están mostrando hoy y le hagan bien a la economía y podamos seguir creciendo en financiaciones, que en definitiva son el motor que toda economía tiene que tener para seguir creciendo. Somos optimistas y estamos por supuesto acompañando y viendo siempre las necesidades, estando cerca de los clientes para estar al lado de sus oportunidades de negocio. 

El banco había identificado algunos puntos centrales para el desarrollo… Litio, gas ¿Cómo están viendo a las economías regionales?

El banco sigue pensando en ciertas líneas estratégicas de crecimiento para el país. El litio, el gas, minería, también turismo y por supuesto empezamos a ver claramente ya hace tiempo el desarrollo y a apuntalar las economías regionales. En Misiones todo lo que tiene que ver con la yerba, son líneas que independientemente de la coyuntura del precio, de los acuerdos que haya, etcétera, entendemos que tenemos que estar para el productor y además para los distintos eslabones o participantes en la cadena de valor. De la yerba y de cualquier industria. Estamos también apuntando claramente a poder financiar al productor y a los eslabones de la cadena de desarrollo y de comercialización del producto.

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