ECONOMIA

Industria manufacturera: un análisis de cada rama de actividad

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La actividad económica creció más de 10% i.a. en el promedio de 2021, recuperando el terreno cedido durante el primer año pandémico. Detrás de ese crecimiento, se ubicó el buen desempeño de la industria manufacturera, que creció 15,7% i.a. según el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE). De esta forma, el sector operó por encima de los últimos tres años, pero aún por debajo de 2017 (cerró -4,7% respecto a ese año) y explicó 3 p.p. de la variación anual del PIB durante el año pasado, siendo así el motor de la recuperación. 

Sin embargo, hay heterogeneidad al interior del entramado industrial. Tal es así que, si bien todas las ramas industriales crecieron frente a 2020 y 13 de las 16 exhibieron una expansión respecto al promedio de 2019, únicamente 6 ramas superaron los niveles alcanzados en 2018 y apenas 2 mejoraron respecto a 2017, el último año en el que la industria había crecido. De esta forma, el objetivo del informe será realizar un mapeo de la performance en 2021 de las distintas ramas y delinear las perspectivas para el 2022. 

Ramas con mejor desempeño 

Los datos del Índice de Producción Industrial (IPI) reflejan que, dentro de las ramas con mejor desempeño, se encuentra Productos minerales no metálicos (+27,4% i.a. en 2021). En esta expansión fue determinante la recuperación de la construcción (creció más de 30% i.a. en 2021, según el ISAC) que impulsó la demanda de muchos insumos (por ejemplo, ladrillos huecos y placas de yeso exhibieron los niveles de producción más altos desde que comenzó a publicarse el indicador de la construcción, en el año 2012). El buen desempeño del sector constructivo estuvo dado por el levantamiento de las restricciones sanitarias, la continuidad del cepo cambiario que actuó como incentivo a volcar ahorros al bolsillo y los bajos costos para construir medidos en dólares. 

Otra rama con un desempeño récord fue Alimentos y bebidas (+5,6% i.a., ubicándose también por encima de los niveles de 2016-2019) que, a diferencia del resto, se había mantenido estable en el primer año pandémico gracias a su carácter esencial (creció +0,4% i.a. en 2020). Al interior de esta rama, la molienda de oleaginosas explicó un tercio de la mejora interanual en 2021, ayudado por la mejora en los precios de commodities, pero sin perjuicio de ello, también se observó un buen año para los lácteos, molienda de cereales, galletitas, productos de panadería, yerba mate, entre otros. A contramano, cabe mencionar que existió una mala performance de la producción de carne, afectada por las trabas a las exportaciones.  

Por otro lado, se encuentran las ramas que se ubicaron por encima de los niveles de 2018 y 2019, pero aún por debajo de los niveles de 2017. Tal es el caso de Maquinaria y equipo (+36,7% i.a.), Productos de caucho y plástico (17,8% i.a.), Madera, papel, edición e impresión (+4,3% i.a.)y Sustancias y productos químicos (+7,1% i.a.).  

Dentro de estos sectores, cabe destacar el desempeño de Maquinaria y equipo, cuya mejora estuvo liderada por la producción de maquinaria agropecuaria que en 2021 se ubicó en los máximos de al menos los últimos seis años. En este sentido, las opciones de financiamiento y la mejora en los precios de commodities que dinamizaron al sector agropecuario fueron parte de los principales motivos de la mejora. Por otro lado, la producción de aparatos de uso doméstico se ubicó por encima de los niveles de 2017-2020, donde pudo influir la implementación de planes oficiales para dinamizar al consumo (como Ahora 12) en un contexto de cepo cambiario que hace atractiva la adquisición de bienes durables como alternativa de ahorro.  

Sectores que aún tienen terreno por recuperar 

Los sectores que crecieron frente al bienio 2019-20 pero aún se ubicaron por debajo de los niveles de 2018 son Tabaco (+0,3% i.a.), Productos textiles (+25,3% i.a.), Prendas de vestir, cuero y calzado (+56,9% i.a.), Industrias metales básicas (+31,2% i.a.), Otros equipos, aparatos e instrumentos (+29,3% i.a.), Vehículos automotores (+49,9% i.a.) y Otro equipo de transporte (+60,5% i.a.).   

Las ramas asociadas al sector textil, la producción vinculada al sector de equipos y aparatos y al sector automotriz sufrieron una abrupta caída durante 2020, lo que significó que la recuperación comience desde un piso mucho más bajo el año pasado. En este sentido, la mayor demanda de estos bienes como consecuencia de la reapertura de actividades y una mayor sociabilización, combinados con políticas para dinamizar al consumo (como el financiamiento a tasas reales negativas) ayudaron a la recuperación. En este grupo, una mención especial merece la producción de equipos de informática (que incluso logró superar los niveles de 2018), en un contexto de mayor demanda por teletrabajo y el consumo de estos bienes ante falta de alternativas de ahorro.  

Por último, hay tres sectores que todavía mantienen un desempeño más acotado, ya que aún no superaron los niveles de 2019: Refinación de petróleo, coque y combustible nuclear (+13,3% i.a.), Productos de metal (+22,4% i.a.) y Muebles, colchones y otras industrias (+4,2% i.a.).  

Perspectivas generales para 2022 

El año comenzó con un incremento de contagios en las primeras semanas de enero que implicó ausentismos en las fábricas y se combinaron con las habituales paradas técnicas por toma de vacaciones. Como resultado, el Índice de Producción Industrial (IPI) se contrajo en enero (-0,3% i.a. y -5,5% desestacionalizado), pero todo indica que habría recuperado esta merma en febrero, ya que los datos que permiten adelantar el desempeño de la industria son positivos (la producción de autos se duplicó respecto a enero producto de una mayor operatividad y los despachos de cemento subieron 8,2%). Sin embargo, tomado en conjunto, el primer bimestre del año arrojará un muy tenue crecimiento en el mejor de los escenarios.  

Para los próximos meses se presentan varios interrogantes. Al que era el eje de la discusión internacional hasta hace algunas semanas -la aceleración de la inflación, que en de Estados Unidos alcanzó los niveles más altos de los últimos 39 años- se le sumó el conflicto entre Rusia y Ucrania. Las primeras consecuencias económicas fueron una escalada en el precio de commodities, que encareció tanto los alimentos como la energía en todo el mundo. Los problemas que esto puede acarrear en la demanda global todavía están por verse -y dependen esencialmente de la duración y alcance del conflicto- pero podría implicar una merma en el crecimiento mundial para este año o incluso una recesión. De esta manera, un escenario de estanflación en el mundo gana probabilidad lo cual indudablemente golpeará al entramado industrial, especialmente en aquellas ramas dependientes de las importaciones y exportaciones. 

Por otro lado, si bien el alza en los precios de commodities puede actuar como incentivo para la producción de algunas ramas de alimentos en el corto plazo -como puede ser la molienda- el desenlace también dependerá del resultado de la cosecha, que no se prevé que sea destacable, como también de la continuidad de este shock “positivo” para el sector. Adicionalmente, el incremento de los principales costos de alimentación del ganado vacuno trae presiones sobre el precio de la carne, elevando la probabilidad de un escenario con mayores controles a las exportaciones de este producto que desalienten la producción. 

El impacto de los precios internacionales puede impactar en la industria de forma indirecta. El encarecimiento de los alimentos, que según relevamientos del IPC GBA Ecolatina avanzó más de 6% en febrero y acumula una suba superior a 10% en el primer bimestre, acelerará a la inflación. A este salario real menguado se le sumarán incrementos tarifarios a partir de marzo, que se continuarán a lo largo del segundo trimestre del año, dejando un menor ingreso disponible para el consumo de las familias que lo previsto hace algunos meses. En este sentido, el consumo privado no crecería de manera significativa este año (estimamos un avance de 3,7% i.a. para el año, por encima de la actividad económica, pero por debajo del arrastre estadístico que dejó 2021), lo cual podría recortar el ritmo de recuperación de algunos sectores que aún estaban por niveles por debajo de los de 2018, como los asociados al sector textil. Además, puede afectar a la demanda de otras ramas que todavía no habían podido recuperarse notablemente (ya que están operando por debajo de los niveles de 2019), como es el caso de la industria de muebles y colchones.   

A su vez, la ya mencionada alza en el precio del petróleo y del gas complica el panorama energético. La suba del precio y la disponibilidad de este a lo largo de los próximos meses podría ocasionar un cuello de botella en el que se tenga que administrar este recurso entre hogares residenciales e industriales, haciendo que algunas industrias puedan enfrentar momentáneas restricciones operativas. Por otro lado, esto agravará la salida de divisas por lo que es posible que una vez pasada la liquidación de la cosecha gruesa, la menor disponibilidad de dólares redunde en controles a las importaciones o demoras en liberar órdenes para que entren insumos necesarios para la producción. En el caso del sector automotriz, a este panorama se le suma que la escasez mundial de semiconductores seguiría afectando a lo largo de todo 2022.  

En síntesis, el entramado industrial desaceleraría el crecimiento respecto a la magnitud de la recuperación observada en 2021. El número final estará determinado por qué tanto influyan los factores antes mencionados, pero en una primera instancia estimamos que la industria exhiba una mejora en torno al 3% i.a. en 2021. Esta cifra permitiría mantenerse por encima de los niveles de 2018 y 2019, pero aún no lograr superar los últimos niveles máximos ocurridos en 2017. 

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Las economías en desarrollo deben actuar ahora para amortiguar los impactos del conflicto en Ucrania

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Escribe Indermit Gill* – La guerra en Ucrania no podría haber llegado en un peor momento para la economía mundial, cuando la recuperación de la contracción causada por la pandemia había comenzado a debilitarse, la inflación estaba aumentando, los bancos centrales de las principales economías (i) del mundo se estaban preparando para subir las tasas de interés, y los mercados financieros sufrían altibajos en medio de una enorme cantidad de incertidumbres.

La guerra ha agravado esas incertidumbres de maneras que repercutirán en todo el mundo, perjudicando a las personas más vulnerables en los lugares más frágiles. Es demasiado pronto para saber en qué grado el conflicto alterará las perspectivas económicas mundiales. Al igual que el nuevo coronavirus, la última crisis empezó de una forma muy inesperada : su escala e intensidad, su ubicación y la respuesta global (i) a ella. Mucho dependerá de lo que suceda después. Pero ya está claro que los precios más altos de los alimentos y la energía, junto con la escasez de suministros, infligirán sufrimiento de manera inmediata a las economías de ingreso bajo y mediano.

La pandemia sigue debilitando a numerosas economías en desarrollo. La recuperación saludable que han experimentado las economías avanzadas durante el año pasado en gran medida ha eludido a las economías en desarrollo (i): para 2023, el nivel de producción económica en ellas seguirá siendo un 4 % inferior al nivel proyectado antes de la pandemia . La deuda total de estas economías ahora alcanza el nivel más alto de los últimos 50 años. La inflación es la más elevada en 11 años, y el 40 % de los bancos centrales han comenzado a subir las tasas de interés para responder a la situación.

La crisis de Ucrania podría hacer más difícil la recuperación de muchas economías de ingreso bajo y mediano.  Además de los precios de los productos básicos más elevados, es probable que los efectos colaterales lleguen a través de otros vectores: las perturbaciones en el comercio, las turbulencias financieras, y las remesas y la huida de refugiados. Es posible que los países más cercanos al conflicto, en virtud de sus fuertes vínculos comerciales, financieros y migratorios con Rusia y Ucrania, sufran el mayor daño inmediato. Pero los efectos podrían extenderse mucho más allá.

Costos de los alimentos y los combustibles

Algunas economías en desarrollo dependen en gran medida de Rusia y Ucrania para obtener alimentos (Gráfico 1). Estos dos países suministran más del 75 % del trigo importado por un grupo de economías de Europa y Asia central, Medio Oriente y África. Estas economías son particularmente vulnerables a una interrupción en la producción o el transporte de granos y semillas de Rusia y Ucrania. En los países de ingreso más bajo, las alteraciones en los suministros y el alza de los precios podrían causar un aumento del hambre y de la inseguridad alimentaria.

Rusia también es una fuerza importante en el mercado de la energía y los metales: representa una cuarta parte del mercado de gas natural, el 18 % del mercado de carbón, el 14 % del mercado de platino y el 11 % del mercado de petróleo crudo. Una fuerte caída en el suministro de estos productos básicos obstaculizaría la construcción, la industria petroquímica y el transporte. También reduciría el crecimiento de toda la economía: en una próxima publicación del Banco Mundial se estima que un aumento del 10 % del precio del petróleo por un período de varios años puede reducir el crecimiento de las economías en desarrollo que importan productos básicos en una décima de punto porcentual . Los precios del petróleo han aumentado en más de un 100 % durante los últimos seis meses. Si esta situación continúa, el petróleo podría restar 1 punto porcentual al crecimiento de los importadores de petróleo como China, Indonesia, Sudáfrica y Turquía. Antes de que estallara la guerra, se proyectaba que Sudáfrica crecería alrededor de un 2 % anual (PDF, en inglés) en 2022 y 2023, Turquía entre un 2 % y 3 % (i) y China e Indonesia un 5 % (PDF, en inglés), por lo que una desaceleración del crecimiento de 1 punto porcentual significa que el crecimiento se reducirá entre una quinta parte y la mitad.

Turbulencia financiera

El conflicto ya ha causado estremecimientos en los mercados financieros, y ha provocado la venta de acciones y bonos en los principales mercados mundiales. Un aumento del grado de aversión de los inversionistas al riesgo podría conducir a salidas de capital de las economías en desarrollo, causando depreciaciones de las monedas, caídas de los precios de las acciones y mayores primas de riesgo en los mercados de bonos. Eso generaría un estrés agudo en las decenas de economías en desarrollo con altos niveles de deuda. Las economías con elevados déficits en cuenta corriente o grandes porcentajes de deuda a corto plazo denominada en monedas extranjeras tendrían dificultades para refinanciar la deuda. O bien, enfrentarían obligaciones de servicio de la deuda más altas.

El estrés financiero podría verse agravado por la respuesta de los bancos centrales al aumento de la inflación. En muchas economías en desarrollo, la inflación ya alcanza el nivel más alto en una década.  Un mayor incremento de los precios de la energía podría conducir a una espiral inflacionaria (i) a medida que se afianzan las expectativas de una mayor inflación a largo plazo. Eso, a su vez, podría llevar a los bancos centrales a endurecer las políticas monetarias más rápidamente de lo que se esperaba hasta ahora.

Huida de refugiados y remesas

Desde que comenzó el conflicto, más de 2 millones (i) de personas han huido de Ucrania a las naciones vecinas, produciéndose la mayor migración masiva en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados estima que el número de refugiados subirá a 4 millones (i) en poco tiempo. Acomodar el arribo repentino de un gran número de recién llegados es difícil para los Gobiernos anfitriones. Esto ejerce presión sobre las finanzas públicas y la prestación de servicios, en particular la atención médica para la cual no hay suficientes suministros debido a la pandemia que se extiende por más de dos años.

El sufrimiento económico, además, podría propagarse más allá de Europa oriental y afectar a los países que dependen en gran medida de las remesas. Diversos países de Asia central, por ejemplo, dependen mucho de las remesas de Rusia; en algunos casos, estas remesas representan hasta el 10 % del PIB del país. Es probable que muchos países de Asia central registren una baja (i) de las remesas como resultado del conflicto.

La prevención es beneficiosa

Es hora de actuar. El Grupo Banco Mundial, en conjunto con el Fondo Monetario Internacional, ha respondido rápidamente para proporcionar asistencia a Ucrania y otros países afectados. Un paquete de apoyo de USD 3000 millones que se proporcionará en los próximos meses incluye USD 350 millones para Ucrania que se desembolsarán a fines de este mes.  Los Gobiernos de las economías en desarrollo también deben actuar de manera rápida para contener los riesgos económicos. Algunos primeros pasos esenciales son: crear reservas de divisas, mejorar el monitoreo de los riesgos financieros y fortalecer las políticas macroprudenciales. Los encargados de formular políticas tendrán que mantenerse alerta —y realizar correcciones de rumbo de manera cuidadosa— a la hora de responder al aumento de la inflación. También deberían comenzar a reponer los mecanismos de amortiguación fiscal agotados por la COVID-19, eliminando los gastos ineficaces y movilizando recursos financieros internos de ser posible. Y deberían reforzar las redes de protección social que son necesarias para proteger a sus ciudadanos más vulnerables en tiempos de crisis.

A pesar de lo devastadora que ha sido, la pandemia de coronavirus [COVID-19] fue una lección objetiva sobre el poder de los encargados de formular políticas para enfrentar eficazmente una catástrofe.  Sin embargo, prevenir es mejor que curar. Por ello, sería sensato que los Gobiernos de las economías en desarrollo actúen ahora.

Indermit Gill – Vicepresidente, Grupo de Prácticas Globales de Desarrollo Equitativo, Finanzas e Instituciones (EFI), Banco Mundial

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Andreani incrementó sus inversiones en 121%: tecnología, infraestructura y rodados

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En su Reporte de Sustentabilidad 2021, Andreani da cuenta de inversiones por $2.200 millones de pesos en tecnología, infraestructura y rodados durante ese año, que duplica lo aportado en 2020.

El Grupo Logístico Andreani presentó por 13° año consecutivo su Reporte de Sustentabilidad que da cuenta del desempeño económico, social y ambiental del 2021, año en el que se consolidó como servicio esencial y en el cual procesó 49 millones de envíos, realizó entregas en casi 22 millones de hogares y distribuyó 100 millones de dosis de vacunas contra el Covid, asumiendo los costos logísticos de las primeras 16,5 millones.

Además, el informe indica que la compañía incrementó sus inversiones en 121% destinada a tecnología, infraestructura y rodados. Destaca la puesta en funcionamiento de un nuevo sorter vertical con capacidad de procesar 8111 paquetes por hora y la ampliación de la Central Inteligente de Transferencia (CIT) en más de 6600 mts2 y 49 bocas de cargas.

En este sentido, Carlos Cirimelo, CEO del Grupo Logístico Andreani, afirmó: “Buscamos influenciar positivamente en las comunidades en las que operamos. Unimos grandes empresas, pymes y emprendedores con millones de destinatarios. Generamos oportunidades de empleo e inversiones en tecnología, automatización, infraestructura y vehículos para acompañar el crecimiento de la logística”.
El Reporte de Sustentabilidad 2021 contempla detalles sobre su impacto económico, el desarrollo humano de 5415 colaboradores y 3160 transportistas, su compromiso social a través de la inversión de 132 millones de pesos en acciones solidarias, el cumplimiento de objetivos planteados y sus nuevos desafíos para 2022. Incluye los indicadores ASG y GRI alineados con su visión 2030 que contempla los Objetivos de Desarrollo Sostenible del Acuerdo de París y los avances en su compromiso con los principios del Pacto Global de Naciones Unidas.

“Este informe que presentamos representa nuestra hoja de ruta para gestionar nuestro negocio creando valor genuino en la economía, las personas y el ambiente”, explicó Verónica Zampa, gerenta de Sustentabilidad y Comunicaciones de Andreani. Y agregó: “Da cuenta de las acciones que realizamos en los cuatro ejes centrales de nuestra estrategia: el reconocimiento del valor humano, la innovación estratégica, la eficiencia ambiental y el compromiso social”.

Con respecto a 2022, la organización continúa apostando al desarrollo y anuncia en el reporte inversiones estimadas en 30 millones de dólares, en parte destinados a la apertura de 10 nuevas sucursales, la compra de 50 semirremolques, el nuevo Cross Belt Sorter que se integrará al actual equipamiento y la presencia en 1500 puntos HOP en el AMBA y 2.000 nuevos puntos para ampliar la capacidad de retiro y entrega de paquetería en el resto del país.

Por otra parte, incorporó 952 personas en 2021 en Argentina y Brasil, aumentando a 22% la cantidad de mujeres en la empresa y a 19% de mujeres líderes. Actualmente la compañía tiene 146 mujeres transportistas (4,6 % sobre el total). El objetivo es llevar esa participación al 25 % en 2025. A su vez, obtuvo la certificación de Great Place to Work, con el 66 % de sus empleados definiendo a la empresa como un excelente lugar para trabajar.

Otros desafíos
En cuanto a la eficiencia ambiental, planteó para 2030 objetivos e implementó un tablero de medición de huella de carbono para sus emisiones y las asociadas a los envíos de sus clientes. También desarrolló una alianza con el Conicet,, a fin de investigar sobre el impacto de los plásticos de insumos y embalajes y sus estrategias de reducción y reemplazo.

La empresa fue reconocida con la certificación LEED® Platinum por el centro de distribución de L’Oréal Argentina, en el Parque Industrial Norlog, que impulsó desde Andreani Desarrollos Inmobiliarios. También junto con la organización Valor AMIA inició el camino hacia procesos de compras sostenibles e incrementó un 66% la cantidad de proveedores evaluados en prácticas sustentables.

En la línea con el compromiso social, se destaca el trabajo de la Fundación Andreani para empoderar organizaciones de la sociedad civil e instituciones culturales que logran un impacto social positivo y que llegan a las localidades más alejadas de la Argentina. Además, la compañía es miembro del Consejo Directivo de la Fundación x La Boca, una ONG creada en 2001 con la misión de ser puente de integración y desarrollo del barrio de La Boca.

Para más información, el Grupo Logístico Andreani pone a disposición su Reporte de Sustentabilidad completo en: http://sustentabilidad.andreani.com/.

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** MISIONES, LA QUE MÁS APORTA DE IMPUESTOS EN EL NORTE GRANDE Y A LA QUE MENOS LE DEVUELVEN

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Durante 2021 Misiones fue la que más aportó de impuestos en el Norte Grande, pero la provincia a la que menos se le devolvió. Se observa así, un nuevo año de asimetrías muy marcadas ya no solo en el NEA, sino en el conjunto del norte argentino. 

Hemos insistido en numerosas oportunidades en la necesidad que tiene la política argentina de iniciar un proceso de reformulación de la distribución de impuestos nacionales. La ley vigente de coparticipación federal lleva 34 años de vida, plazo de tiempo donde las realidades provinciales, desde el punto de vista económico, productivo, social y demográfico, cambiaron, lo que torna urgente acompañar esos cambios a través de reajustes en las normativas para que se adecuan a los nuevos tiempos.

En lo referido a la composición de la coparticipación federal, más del 90% de la masa coparticipable bruta se explica solo en dos impuestos: IVA y Ganancias; a su vez, estos explican el 75% de la recaudación total de impuestos a nivel nacional (excluyendo Seguridad Social y aduaneros). 

Se podría llegar a pensar que, cuanto más recaude una provincia de estos impuestos nacionales, mayor sería la porción de la torta coparticipable que reciba. Sin embargo, esa lógica no existe en el reparto de estos fondos, y allí nacen las más que importantes asimetrías con las cuales hoy Misiones está siendo perjudicada. Vayamos a los números. 

Según datos de AFIP, en el año 2021, dentro del Norte Grande, Misiones fue la provincia que más recursos generó en concepto de IVA, concentrando el 18% del total regional (por $12.600,4 millones). Además, en el ranking de todas las provincias del país (excluyendo CABA), se ubica como la séptima de mayor recaudación por IVA. 

En lo que refiere al impuesto a las Ganancias, Misiones fue la segunda provincia de mayor recaudación en el Norte Grande (15% del total, por $ 13.931 millones), solo por debajo de Tucumán ($16.571 millones). Pero, en la medición per cápita de este impuesto, Misiones queda primera en la región ($10.926 por persona). En el ranking de provincias, Misiones es la 11º provincia de mayor recaudación. 

Para analizar más profundamente las asimetrías, quedémonos en particular con lo que ocurre con el IVA, siendo este un impuesto termómetro de la actividad económica. Como se detalló previamente, Misiones es la que más genera por IVA en todo el Norte Grande: aporta el 18%. Pero si se analiza cuánto recibe solo por coparticipación federal, la brecha es abismal: percibe el 9% del total regional. Por ende, aporta el doble de lo que recibe, no en valores absolutos, sino en participación. 

El Chaco, por su parte, aporta el 11% de recaudación de IVA en la región, pero recibe el 14% de coparticipación; Formosa aporta el 7% y recibe el 10%; Catamarca aporta el 2%, y recibe el 8%. 

Hay otras provincias (como Tucumán) que también reciben menos de lo aportan, pero no con brechas tan marcadas como el caso misionero. 

Pensemos esta situación de manera per cápita. Agrupando IVA e impuesto a las Ganancias, Misiones muestra el mayor aporte por persona en 2021; pero en la distribución de coparticipación, recibió la menor asignación ajustada por población. Dicho de modo simple y llano: Misiones es la provincia que más aporta de impuestos nacionales, pero la que menos recibe, en términos relativos, de toda la región. 

Hablar de una provincia que más recauda en impuestos nacionales muestra su peso relativo en la dinámica económica regional. Al ser la provincia de mayor recaudación por IVA, señala un mayor tamaño de actividad económica que permite más consumo, traducido luego en impuestos por consumo. Más allá de la distorsión del impuesto en sí, se aplica en igual medida en todo el territorio, por lo cual no hay factores endógenos que intervengan en este punto. Mayor recaudación por IVA, además de marcar un mayor nivel de actividad económica y consumo, también podría ser un indicador de formalización de las transacciones económicas. Es decir, menos operaciones sin declarar. En este punto, los programas oficiales de bonificaciones y descuentos vía tarjetas bancarias ayudan al registro de las transacciones y, por ende, a mayor recaudación. 

La posición de Misiones como la mayor recaudadora de IVA en el Norte Grande no es histórica, sino más bien reciente. Específicamente, el liderazgo misionero se inició en el 2020, cuando superó a Tucumán, que fue históricamente la líder regional en este punto; Misiones logró sostener su posición en 2021, con una muy leve baja en la participación total (18,2% de 2020 al 18,1% de 2021), que se explica más bien por un importante avance de las provincias “más chicas” (entendidas chicas como aquellas que históricamente generaron volúmenes menores de recaudación), como Formosa y La Rioja. 

A la par que Misiones tuvo un notable avance (del 15% del total regional en 2017 al 18,1% actual), Tucumán atraviesa un proceso inverso: del 22,9% de participación regional en 20217, pasó a 17% en 2021. En este período, la economía misionera experimentó una expansión más que importante, mientras que la tucumana se contrajo significativamente. 

El análisis en esta oportunidad, como se evidencia en todo lo expresado anteriormente, se centró de manera casi exclusiva en el IVA, por ser el tributo que marca el ritmo de actividad económica. 

Pero si observamos la recaudación total de impuestos (además de IVA y Ganancias, se considera Bienes Personales, Cuenta Corriente, Monotributo, y otros), excluyendo del mismo a los aduaneros, Misiones es la octava provincia del país que más aporta, pero es, a su vez, la séptima que menos recibe por transferencias nacionales

Un dato no menor es también los niveles de recaudación propia. Consolidando los datos entre enero y septiembre de 2021 del Norte Grande (no puede tomarse el total 2021 por falta de datos de algunas provincias), Misiones recauda el 23,2% del total de la región, el mayor volumen sobre el total de las diez provincias en análisis. Es decir, es la mayor recaudadora de todo el norte. Lo mismo, y con mayor participación, ocurre con Ingresos Brutos, que es entre los tributos de origen provincial, el mayor termómetro de actividad económica (aunque con diferentes de aplicación de alícuotas por distrito): Misiones concentra el 25,7% de la recaudación total de II.BB del norte. Es más, recauda más que todo el resto de las provincias del NEA en conjunto.

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Misiones, la que más aporta de impuestos en el Norte Grande y a la que menos le devuelven

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Durante 2021 Misiones fue la que más aportó de impuestos en el Norte Grande, pero la provincia a la que menos se le devolvió. Se observa así, un nuevo año de asimetrías muy marcadas ya no solo en el NEA, sino en el conjunto del norte argentino. 

Hemos insistido en numerosas oportunidades en la necesidad que tiene la política argentina de iniciar un proceso de reformulación de la distribución de impuestos nacionales. La ley vigente de coparticipación federal lleva 34 años de vida, plazo de tiempo donde las realidades provinciales, desde el punto de vista económico, productivo, social y demográfico, cambiaron, lo que torna urgente acompañar esos cambios a través de reajustes en las normativas para que se adecuan a los nuevos tiempos.

En lo referido a la composición de la coparticipación federal, más del 90% de la masa coparticipable bruta se explica solo en dos impuestos: IVA y Ganancias; a su vez, estos explican el 75% de la recaudación total de impuestos a nivel nacional (excluyendo Seguridad Social y aduaneros). 

Se podría llegar a pensar que, cuanto más recaude una provincia de estos impuestos nacionales, mayor sería la porción de la torta coparticipable que reciba. Sin embargo, esa lógica no existe en el reparto de estos fondos, y allí nacen las más que importantes asimetrías con las cuales hoy Misiones está siendo perjudicada. Vayamos a los números. 

Según datos de AFIP, en el año 2021, dentro del Norte Grande, Misiones fue la provincia que más recursos generó en concepto de IVA, concentrando el 18% del total regional (por $12.600,4 millones). Además, en el ranking de todas las provincias del país (excluyendo CABA), se ubica como la séptima de mayor recaudación por IVA. 

En lo que refiere al impuesto a las Ganancias, Misiones fue la segunda provincia de mayor recaudación en el Norte Grande (15% del total, por $ 13.931 millones), solo por debajo de Tucumán ($16.571 millones). Pero, en la medición per cápita de este impuesto, Misiones queda primera en la región ($10.926 por persona). En el ranking de provincias, Misiones es la 11º provincia de mayor recaudación. 

Para analizar más profundamente las asimetrías, quedémonos en particular con lo que ocurre con el IVA, siendo este un impuesto termómetro de la actividad económica. Como se detalló previamente, Misiones es la que más genera por IVA en todo el Norte Grande: aporta el 18%. Pero si se analiza cuánto recibe solo por coparticipación federal, la brecha es abismal: percibe el 9% del total regional. Por ende, aporta el doble de lo que recibe, no en valores absolutos, sino en participación. 

El Chaco, por su parte, aporta el 11% de recaudación de IVA en la región, pero recibe el 14% de coparticipación; Formosa aporta el 7% y recibe el 10%; Catamarca aporta el 2%, y recibe el 8%. 

Hay otras provincias (como Tucumán) que también reciben menos de lo aportan, pero no con brechas tan marcadas como el caso misionero. 

Pensemos esta situación de manera per cápita. Agrupando IVA e impuesto a las Ganancias, Misiones muestra el mayor aporte por persona en 2021; pero en la distribución de coparticipación, recibió la menor asignación ajustada por población. Dicho de modo simple y llano: Misiones es la provincia que más aporta de impuestos nacionales, pero la que menos recibe, en términos relativos, de toda la región. 

Hablar de una provincia que más recauda en impuestos nacionales muestra su peso relativo en la dinámica económica regional. Al ser la provincia de mayor recaudación por IVA, señala un mayor tamaño de actividad económica que permite más consumo, traducido luego en impuestos por consumo. Más allá de la distorsión del impuesto en sí, se aplica en igual medida en todo el territorio, por lo cual no hay factores endógenos que intervengan en este punto. Mayor recaudación por IVA, además de marcar un mayor nivel de actividad económica y consumo, también podría ser un indicador de formalización de las transacciones económicas. Es decir, menos operaciones sin declarar. En este punto, los programas oficiales de bonificaciones y descuentos vía tarjetas bancarias ayudan al registro de las transacciones y, por ende, a mayor recaudación. 

La posición de Misiones como la mayor recaudadora de IVA en el Norte Grande no es histórica, sino más bien reciente. Específicamente, el liderazgo misionero se inició en el 2020, cuando superó a Tucumán, que fue históricamente la líder regional en este punto; Misiones logró sostener su posición en 2021, con una muy leve baja en la participación total (18,2% de 2020 al 18,1% de 2021), que se explica más bien por un importante avance de las provincias “más chicas” (entendidas chicas como aquellas que históricamente generaron volúmenes menores de recaudación), como Formosa y La Rioja. 

A la par que Misiones tuvo un notable avance (del 15% del total regional en 2017 al 18,1% actual), Tucumán atraviesa un proceso inverso: del 22,9% de participación regional en 20217, pasó a 17% en 2021. En este período, la economía misionera experimentó una expansión más que importante, mientras que la tucumana se contrajo significativamente. 

El análisis en esta oportunidad, como se evidencia en todo lo expresado anteriormente, se centró de manera casi exclusiva en el IVA, por ser el tributo que marca el ritmo de actividad económica. 

Pero si observamos la recaudación total de impuestos (además de IVA y Ganancias, se considera Bienes Personales, Cuenta Corriente, Monotributo, y otros), excluyendo del mismo a los aduaneros, Misiones es la octava provincia del país que más aporta, pero es, a su vez, la séptima que menos recibe por transferencias nacionales

Un dato no menor es también los niveles de recaudación propia. Consolidando los datos entre enero y septiembre de 2021 del Norte Grande (no puede tomarse el total 2021 por falta de datos de algunas provincias), Misiones recauda el 23,2% del total de la región, el mayor volumen sobre el total de las diez provincias en análisis. Es decir, es la mayor recaudadora de todo el norte. Lo mismo, y con mayor participación, ocurre con Ingresos Brutos, que es entre los tributos de origen provincial, el mayor termómetro de actividad económica (aunque con diferentes de aplicación de alícuotas por distrito): Misiones concentra el 25,7% de la recaudación total de II.BB del norte. Es más, recauda más que todo el resto de las provincias del NEA en conjunto.

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