Cómo se convirtió Posadas en la ciudad con mejores indicadores laborales del interior del país

Parafraseando a los relatores y comentaristas deportivos, Misiones dejó de ser promesa para convertirse en realidad. En la última década, pero sobre todo en los últimos tres años, el avance misionero en diferentes indicadores que hacen al desarrollo provincial ha sido no solo sostenido, sino también indiscutido. Más allá de los enormes desafíos que aún quedan pendientes, que se dan sobre la base principalmente de un escenario nacional que no siempre ayuda, Misiones dejó de pelear el liderazgo regional para pasar a competir directamente en el nacional. 

Los datos difundidos por el INDEC esta semana dan cuenta de ello, con el aglomerado de Posadas rompiendo récords y posicionándose como líder ya no del NEA, ya no del Norte Grande, sino de todo el interior del país en términos de actividad y empleo. 

El 50,9% de tasa de actividad mostrada por el aglomerado misionero al segundo trimestre del 2022 es un valor histórico récord, superando por primera vez los cincuenta puntos porcentuales y siendo uno de los únicos cuatro aglomerados entre los 32 relevados por el INDEC con una tasa superior al 50% en actividad. Posadas solo es superada por CABA, con una realidad totalmente distinta que la posiciona históricamente en este primer lugar. Pero Posadas, pese a todas las desventajas que tiene, que van desde las geográficas hasta las de políticas públicas, logró superar a potencias provinciales como Gran Rosario, Gran Mendoza, Gran Córdoba, entre otras, y posicionarse en segundo lugar a nivel país. 

La misma situación se observa en la Tasa de Empleo: Posadas tiene la más alta de todo el interior del país, siendo solo superada por CABA, con ventajas considerablemente superiores a las que tiene el aglomerado misionero. 

Pero más allá de este posicionamiento misionero, es igual de importante destacar su relación respecto a la tasa de Desocupación: en el grupo de los diez aglomerados de mayor tasa de actividad y empleo, Posadas es la que tiene el menor nivel de desocupación de todos ellos. Esto permite observar que, en el proceso de crecimiento de la actividad, las personas que se fueron incorporando al mercado de trabajo fueron absorbidas vía empleo, al tiempo que la desocupación se fue reduciendo también en base a mayor ocupación y no a mayor inactividad. Este es, quizás, el aspecto más relevante a entender en el caso misionero. 

Esta es la foto de la situación; ver un poco más atrás en el tiempo y su evolución a hoy, permite entender en mayor magnitud el fenómeno actual. Tomando la nueva serie del INDEC que se inicia en el segundo trimestre 2016 a hoy, en la región del NEA hasta el segundo trimestre del 2017 lideró Corrientes, pero tras ese período Posadas se convirtió de manera indiscutible en el aglomerado de mayor actividad y empleo de la región, con varios cabezas de ventaja sobre todo en los últimos períodos. 

Al ampliar la comparación a todo el Norte Grande, entre Salta y Jujuy lideraron históricamente la tasa de actividad entre el segundo trimestre 2016 el 2° del 2020, período donde Posadas (gracias, en parte, a menores impactos de la pandemia en la actividad local) pasó a liderar en la región ampliada; entre Salta y Posadas se alternaron los liderazgos entre el tercer trimestre 2022 y el segundo del 2021, y luego, finalmente, Posadas consolidó su liderazgo en los restantes tres trimestres que llegan al último dato que analizamos en este momento, con una muy importante aceleración en la tasa de crecimiento: al 4° trimestre 2021, Posadas y Salta registraron 46,4% de actividad, pero al 2° del 2020, en Posadas saltó al 50,9% y en Salta, al 48%. Es decir, la velocidad de la tasa de crecimiento de la actividad fue dos veces mayor en el aglomerado misionero que en el salteño. 

En el plano nacional, al 2° trimestre 2016 Posadas se ubicaba en la 13° posición entre los 31 aglomerados urbanos medidos por el INDEC; al 2° pero de 2017, estaba 21°; en igual período del 2018, escaló al 11°; en ese trimestre de 2019, volvió a ser la 21°; en 2020, dio un salto al 6° lugar; en 2021, ya se ubicaba quinta, y finalmente, en el 2° trimestre 2022, queda segunda en todo el país. 

En relación a la tasa de Empleo, en el 2° del 2016, Posadas estaba sexta a nivel país; descendió al 20° lugar en igual período de 2017; dio un salto al 3° lugar en 2018; cayó al 9° en 2019; volvió al tercero en 2020, posición que mantuvo en 2021, y subió al segundo lugar del ranking en 2022, desplazando al Gran Mendoza.

Los indicadores del mercado de trabajo son, quizás, uno de los complejos de entender, dada sus consideraciones metodológicas que hacen necesariamente a la esencia de sus resultados. No se puede ver como dato único la tasa de desocupación para poder hacer conclusiones derivadas de su alza o baja, porque esa tasa está directamente ligada, sobre todo, a la de actividad. 

Por ello, entender los detalles metodológicos de estas mediciones explican aún mejor las razones del éxito misionero en este caso. La tasa de desocupación se mide como las personas que, no teniendo ocupación, están buscando activamente trabajo. En el caso de una persona que no tenga ocupación, pero tampoco la busque, se la considera no desocupada, sino inactiva. 

Por ello, suele ocurrir que aglomerados con bajas tasas de desocupación tengan a su vez un nivel de actividad bajo, por alta presencia de inactivos. En esa misma línea, suele ocurrir que en aglomerados de alta tasa de actividad, se incremente también la de desocupación, por tener una mayor cantidad de personas que forman parte del mercado laboral buscando trabajo, pero sin conseguirlo aún. 

Por ello, ante una eventual baja en la tasa de desocupación, se debe ver la variación de las otras tasas: si bajó la actividad y también el empleo, entonces la baja de desocupación se debe no a una suba en el empleo sino en un incremento en los inactivos. Eso no es motivo de celebración, como a veces se observa en algunos aglomerados, que ven la tasa de desocupación aislada del resto de los componentes. 

Posadas alcanzó los valores récords actuales a través de un proceso de fuerte suba de la actividad (que no es otra cosa que más personas volcadas al mercado de trabajo), y esas nuevas personas activas fueron absorbidas mayormente por el empleo, y ello explica la suba del empleo. Además, la suba del empleo también permitió que personas antes categorizadas como desocupadas pasen a ser ocupadas, reduciendo así la tasa de desocupación. En otros aglomerados de relevancia, como se puede citar al Gran Córdoba, con alto nivel de actividad, la oferta de empleo no fue suficiente para cubrir la demanda de trabajo, y por ello sostiene altas tasas de desocupación. 

Entender este proceso es la clave para comprender porque la mejora del aglomerado misionero no solo es significativa, sino que además es contundente. Pero hay otros indicadores, más vinculados a la calidad del empleo, que muestran la mejoría misionera. 

La tasa de subocupación, que refiere a los ocupados que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y que están dispuestos a trabajar más, pasó del 8,7% del segundo trimestre 2021 al 8,0% en 2022; dicha tasa, además, es inferior al promedio regional del NEA (10,3%) y nacional (11,1%); y es la décimo segunda más baja del país. 

La tasa de subocupación demandante (población subocupada por causas involuntarias y dispuestos a trabajar más horas y que además busca activamente otra ocupación) cayó del 6,8% del segundo trimestre 2021 al 6,0% en este 2022, también por debajo del nivel regional NEA y nacional (7,7% en ambos casos).

A su vez, la tasa de ocupados demandantes de empleo (la población ocupada que busca activamente otra ocupación) pasó del 8,6% en 2021 al 6,9% en 2022, muy por debajo deL promedio NEA (12,0%) y nacional (16,3%), siendo además el aglomerado con la tercera tasa más baja del país.

Para cerrar, es relevante señalar algunos detalles de los resultados del periodo de análisis: entre la población ocupada del aglomerado de Posadas, el 70% es asalariado y el 30% no asalariado; y, además, 6 de cada 10 ocupados se dedican a actividades de comercio, hoteles y restaurantes y a prestación de servicios varios.

Entre la población desocupada, la tasa es mayor en las mujeres de hasta 29 años (5,5%) y menor entre los varones de entre 30 y 64 años (1,5%), una situación que se da en casi todo el territorio nacional.

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