La crecida del Paraná moviliza un operativo de limpieza en Yacyretá y mantiene cerrado el paso fronterizo
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La fuerte crecida del río Paraná incrementó el volumen de camalotes, troncos, ramas y residuos que llegan hasta la represa de Yacyretá, donde operarios de la central hidroeléctrica realizan tareas de limpieza para despejar las rejas de toma de las unidades generadoras. En paralelo, las condiciones hidrometeorológicas y las alertas vigentes mantienen cerrado el paso fronterizo entre Ayolas, Paraguay, e Ituzaingó, Corrientes, hasta el domingo 25 de octubre.
La Entidad Binacional Yacyretá (EBY), a través de su representación argentina, difundió imágenes del operativo, en las que se observa una grúa de gran porte que retira los materiales acumulados en el agua mediante una pinza mecánica. Los residuos extraídos, entre ellos troncos, plásticos y objetos de uso cotidiano como ojotas, son depositados sobre la calzada de la central para su posterior manejo.
La acumulación de estos elementos no constituye solamente un problema de limpieza. El material arrastrado por la corriente puede obstruir las rejas de toma por donde ingresa el agua a las unidades generadoras, reducir el caudal disponible para la producción eléctrica y afectar el rendimiento de la central.
La obstrucción de las rejas reduce la generación eléctrica
El ingeniero Guillermo Ruiz, de la EBY, explicó que los trabajos se concentran en la reja de toma de la unidad generadora número 20. Según señaló, la acumulación de materiales provoca una diferencia entre la potencia que la unidad podría generar y la que efectivamente está produciendo.
“Es un monto de energía importante que se está perdiendo”, advirtió el profesional al describir las consecuencias de la obstrucción. También explicó que, cuanto más tiempo permanece el material sobre las rejas, mayor es la pérdida de carga y más necesario resulta retirarlo para recuperar condiciones adecuadas de funcionamiento.
La central opera actualmente en modo de vertimiento, una condición en la que parte del agua que ingresa se deriva por el vertedero porque supera la que puede aprovecharse para la generación en las condiciones operativas del momento. En ese escenario, la limpieza de las rejas resulta clave para que las unidades puedan utilizar el caudal disponible dentro de sus posibilidades técnicas.
Desde la entidad señalaron que hace varios años no se registraba un incremento de los aportes del río de una magnitud comparable con la actual. Esa situación explica la dimensión del operativo y el volumen de materiales que debe retirarse de las estructuras de la central.
Crecida, residuos y mantenimiento de la infraestructura
El episodio vuelve a poner en primer plano el impacto que las crecientes tienen sobre la infraestructura hidroeléctrica y la gestión de los residuos que llegan a los cursos de agua. La corriente puede transportar vegetación y madera, pero también plásticos y otros desechos que terminan acumulados en puntos críticos de las instalaciones.
La remoción periódica de estos materiales permite reducir las obstrucciones y contribuir a la eficiencia operativa. Al mismo tiempo, la presencia de residuos de origen urbano refuerza la importancia de prevenir su llegada a arroyos y ríos mediante una disposición adecuada, controles y acciones de gestión ambiental en las localidades de la cuenca.
En un contexto de aportes extraordinarios del Paraná, el seguimiento de las condiciones hidrológicas y el mantenimiento de las instalaciones son factores relevantes tanto para la operación de la central como para la prevención de riesgos asociados a la creciente.
El paso Ayolas-Ituzaingó seguirá cerrado hasta el 25 de octubre
Como medida preventiva, el tránsito vehicular por el paso fronterizo de Yacyretá, que conecta Ayolas, en Paraguay, con Ituzaingó, en Corrientes, permanecerá interrumpido hasta el domingo 25 de octubre, de acuerdo con el comunicado difundido por las autoridades.
La decisión responde a las condiciones hidrometeorológicas actuales y a las alertas vigentes. El cierre afecta la circulación entre ambas localidades y requiere que quienes tengan previsto cruzar la frontera verifiquen las comunicaciones oficiales antes de organizar sus desplazamientos.
La situación combina dos efectos de la crecida: la exigencia operativa sobre una infraestructura estratégica para la generación eléctrica y las restricciones preventivas sobre la conectividad fronteriza. La evolución del nivel del río y de las condiciones meteorológicas será determinante para evaluar cuándo podrán normalizarse las tareas y restablecerse el tránsito.

