Sábado 7 de noviembre de 2026 Posadas misiones
Dólar oficial $1.570
Dólar blue $1.555
Riesgo país 939
f X ig ▶

De una cocina experimental a más de 100 productos: la historia de VitalTacc

Compartí esta noticia !

Hace casi diez años, las ingenieras en alimentos Daiana Karaben y Ana Laura Villalba decidieron emprender en un segmento que todavía tenía una oferta limitada en Posadas. Comenzaron desarrollando panes de hamburguesa sin gluten y hoy lideran VitalTacc, una fábrica especializada que cuenta con más de 100 productos desarrollados, nueve integrantes en su equipo y presencia en supermercados, restaurantes y canales digitales. La innovación alimentaria, la seguridad de los procesos y una demanda cada vez más diversificada explican el crecimiento de la marca.

La historia de VitalTacc comenzó con un pedido aparentemente sencillo: elaborar panes de hamburguesa sin gluten para una hamburguesería. Detrás de ese primer producto había dos jóvenes ingenieras en alimentos, amigas desde sus años universitarios, que buscaban una oportunidad para aplicar sus conocimientos y construir un emprendimiento propio.

Casi una década después, Daiana Karaben y Ana Laura Villalba transformaron aquella experiencia inicial en una empresa alimenticia especializada, con fábrica propia, un catálogo de más de 100 productos desarrollados y una estructura comercial que abastece tanto a consumidores particulares como a supermercados y establecimientos gastronómicos.

El recorrido no fue inmediato. Primero trabajaron en un departamento acondicionado exclusivamente para elaborar alimentos sin gluten. Luego dieron el salto hacia una instalación industrial y un local comercial en avenida Roque Pérez 1660, en Posadas, donde funcionan actualmente la fábrica y el punto de venta.

En enero de 2027, VitalTacc cumplirá diez años desde su nacimiento. Y lo hará en un escenario muy diferente al que encontraron sus fundadoras: un mercado donde los consumidores demandan no solamente productos libres de gluten, sino también alternativas sin lactosa, sin azúcar y alimentos prácticos que puedan incorporarse a la vida cotidiana.

“Cuando empezamos, lentamente fuimos descubriendo qué podíamos hacer o qué la gente prefería que hiciéramos por ellos”, recuerda Karaben.

Esa capacidad de escuchar al consumidor y traducir sus necesidades en desarrollos alimenticios se convirtió en uno de los ejes del negocio.

De la universidad a la fábrica

La idea surgió cuando ambas profesionales todavía compartían sus años de formación universitaria. Querían desarrollar algo diferente y encontraron una oportunidad en la elaboración de alimentos sin gluten.

El punto de partida fue una necesidad concreta del mercado gastronómico. Una hamburguesería necesitaba panes aptos para personas que no podían consumir gluten y las jóvenes ingenieras decidieron desarrollar una solución.

El primer desafío no era solamente encontrar una receta que funcionara. También debían garantizar condiciones de elaboración adecuadas para evitar la contaminación cruzada.

Ninguna de las dos fundadoras es celíaca, por lo que sus hogares no eran espacios apropiados para fabricar productos destinados a ese público.

“Nos dimos cuenta de que necesitábamos saltar un escaloncito. Nos fuimos a un departamento exclusivo que estaba vacío, hasta que el local estuvo armado”, explica Karaben.

La decisión marcó una diferencia fundamental entre cocinar productos sin gluten y construir una empresa especializada en ese segmento.

La producción comenzó a organizarse en instalaciones exclusivas y, a medida que crecía la demanda, las emprendedoras ampliaron su oferta.

El local de avenida Roque Pérez lleva aproximadamente nueve años de funcionamiento y se convirtió en el centro operativo y comercial de la marca.

Hoy, la empresa tiene más de 100 productos desarrollados, aunque no todos se encuentran disponibles permanentemente. El catálogo evoluciona según los pedidos de los clientes, la demanda y las posibilidades de desarrollo de nuevas formulaciones.

El negocio de resolver un problema cotidiano

Una de las claves del crecimiento de VitalTacc fue identificar una dificultad habitual para las personas que deben mantener una alimentación libre de gluten: la necesidad de preparar buena parte de sus comidas desde cero.

Durante los primeros años del emprendimiento, según recuerda Karaben, las alternativas disponibles en supermercados eran más limitadas y se concentraban en premezclas, harinas y galletitas.

Para acceder a determinados alimentos, los consumidores debían elaborarlos en sus casas.

“Los que consumen sin gluten estaban obligados a hacerlo todo el tiempo. No siempre uno tiene tiempo para estirarse una tapa de empanada o cocinarse un pan todos los días para el desayuno”, señala.

VitalTacc construyó su propuesta alrededor de esa necesidad de practicidad.

Entre sus productos más demandados se encuentra el pan de molde, que se ofrece fresco diariamente y también congelado.

La línea de congelados incluye empanadas, pizzas y otras preparaciones pensadas para facilitar la organización de las comidas.

Los productos congelados mencionados por Karaben tienen una vida útil de seis meses, lo que permite a los consumidores mantener reservas en sus hogares.

Esta característica amplía las posibilidades de compra: el cliente no necesita consumir inmediatamente todo lo que adquiere y puede organizar su alimentación con mayor anticipación.

La empresa busca que los productos sin gluten dejen de ser una excepción dentro de la mesa familiar y puedan ser consumidos por todos.

“El objetivo siempre fue que sea inclusivo, apto para todos. Si tenés un invitado celíaco, podés comprar algo y, teniendo los cuidados correspondientes en tu casa, cocinarlo”, explica la ingeniera.

El crecimiento del negocio también llevó a las fundadoras a ampliar su mirada sobre las necesidades alimentarias.

La demanda ya no se limita exclusivamente a las personas con celiaquía o que necesitan evitar el gluten.

Karaben observa un interés creciente por productos que respondan a otras restricciones alimentarias, especialmente la lactosa y el azúcar.

Actualmente, VitalTacc tiene desarrollados alrededor de 35 productos que combinan dos características: son libres de gluten y también de lactosa.

No todas las formulaciones permiten eliminar los ingredientes lácteos, pero la empresa trabaja en alternativas cuando las características del alimento lo hacen posible.

“Vemos un montón que la gente está consumiendo sin lactosa. No a todo se le puede eliminar la leche, pero a lo que se puede trabajar o buscarle una vuelta, pudimos sacársela”, explica.

También desarrollan postres y otras opciones sin azúcar, una categoría que registra consultas frecuentes entre sus clientes.

La diversificación exige un trabajo técnico permanente. Cada modificación de ingredientes implica revisar formulaciones, estructuras, sabores y procesos de elaboración.

En ese terreno aparece una de las principales ventajas competitivas del emprendimiento: sus dos fundadoras son ingenieras en alimentos y participan directamente en el desarrollo de los productos.

Por qué producir alimentos sin gluten cuesta más

El precio es uno de los grandes desafíos del segmento. Karaben explica que desarrollar alternativas al trigo o al azúcar implica trabajar con materias primas diferentes y, en muchos casos, más costosas.

La harina de trigo tiene una ventaja económica estructural: su utilización masiva y la escala de producción.

Reemplazarla por otros ingredientes sin perder textura, sabor o apariencia exige formulaciones más complejas.

“Lograr alimentos que tengan el mismo sabor o se parezcan por fuera a un producto de trigo, o a uno que tenga azúcar, requiere a veces ingredientes más caros y mayor cantidad de ingredientes”, señala.

El desafío técnico se vuelve particularmente visible cuando se elimina el azúcar de una preparación.

No se trata simplemente de quitar un ingrediente: el azúcar también cumple funciones vinculadas con la estructura, el volumen y las características finales de numerosos alimentos.

Por eso, la reformulación demanda conocimientos específicos y pruebas de desarrollo. Karaben también introduce una distinción importante: comer saludable no significa necesariamente eliminar grupos completos de alimentos.

La alimentación equilibrada depende de las necesidades de cada persona, las porciones y la composición general de la dieta.

Desde la perspectiva empresarial, la dificultad consiste en ofrecer productos seguros, prácticos y con características sensoriales atractivas, dentro de un esquema de costos que permita sostener la producción.

La seguridad alimentaria como inversión industrial

En el mercado de productos sin gluten, la confianza es una condición central del negocio.

VitalTacc opera en una fábrica dedicada exclusivamente a este tipo de alimentos, una decisión que condiciona tanto la infraestructura como los procesos productivos.

Karaben explica que la empresa cuenta con registros sanitarios de establecimiento y productos, y que la elaboración está sujeta a controles.

La profesional hace referencia al Registro Nacional de Establecimiento (RNE) y al Registro Nacional de Producto Alimenticio (RNPA), instrumentos necesarios para la comercialización de alimentos según los requisitos aplicables.

La fábrica utiliza equipamiento destinado a la producción sin gluten y restringe el ingreso de materias primas que no cumplan con esa condición.

También se realizan los controles y análisis correspondientes para verificar la aptitud de los alimentos.

“Es una fábrica exclusiva. Se compra maquinaria nueva para que no esté contaminada, no ingresa ninguna materia prima que no sea sin gluten. Hay muchos cuidados para poder sacar un alimento seguro”, explica.

Esta estructura representa una exigencia operativa mayor que la elaboración ocasional de productos especiales dentro de una cocina convencional.

Pero también constituye un activo para el crecimiento de la empresa, porque permite sostener procesos estandarizados y trabajar con canales comerciales que requieren documentación sanitaria.

Los registros habilitan, dentro de sus respectivos alcances y requisitos, la comercialización de productos en otras jurisdicciones.

Para VitalTacc, esto significa que su estructura industrial no está limitada conceptualmente al mercado de Posadas, aunque Karaben no informó en la entrevista operaciones comerciales concretas fuera de Misiones.

El crecimiento de la empresa también se refleja en su organización laboral.

Lo que comenzó como un proyecto de dos profesionales hoy reúne a un equipo de nueve personas.

La fábrica trabaja con turnos rotativos y una jornada operativa que se extiende durante casi 13 horas diarias.

Esta estructura permite sostener la elaboración de diferentes líneas, abastecer el local y responder a los pedidos de otros canales comerciales.

La operación requiere coordinar producción, disponibilidad de materias primas, controles sanitarios, almacenamiento y distribución.

En una industria donde conviven alimentos frescos y congelados, la planificación es especialmente importante.

El pan de molde, por ejemplo, tiene una demanda diaria que exige disponibilidad constante. Los congelados, en cambio, permiten organizar parte de la producción con una lógica diferente.

Esa combinación ofrece alternativas para responder a las necesidades de los clientes y administrar el funcionamiento de la fábrica.

Del mostrador a los supermercados

La comercialización también cambió desde los primeros años. Además de su local propio, ubicado en avenida Roque Pérez 1660 de Posadas, los productos de VitalTacc pueden encontrarse en supermercados como Multiexpress y California, según detalló Karaben.

La presencia en estos establecimientos permite ampliar el alcance de la marca y facilitar el acceso a sus productos.

La empresa también abastece a establecimientos gastronómicos, en un mercado donde bares y restaurantes incorporan alternativas para clientes que necesitan consumir alimentos sin gluten.

Para las fundadoras, este canal está directamente relacionado con la filosofía que dio origen al emprendimiento: evitar que las personas con restricciones alimentarias queden excluidas de experiencias cotidianas como compartir una comida fuera de casa.

Pero la novedad más reciente está en el comercio electrónico.

VitalTacc acaba de abrir su tienda online a través de Tiendanube, sumando un canal de venta digital a su estructura comercial.

La plataforma llevaba apenas una semana funcionando al momento de la entrevista.

“Esperemos que la gente lo conozca, lo use. Es una facilidad más para el que está en su casa”, explica Karaben.

La empresa también mantiene sus canales de atención y venta a través de redes sociales y WhatsApp, con posibilidad de coordinar compras y envíos.

La apertura de la tienda digital representa un nuevo paso en la evolución comercial del emprendimiento, aunque todavía es demasiado reciente para evaluar su impacto en las ventas. Ya no alcanza con ofrecer una premezcla o una galletita sin gluten. El consumidor busca variedad, practicidad, disponibilidad y seguridad.

En ese escenario, VitalTacc apuesta a seguir desarrollando productos y adaptándose a los pedidos de sus clientes.

La historia de Daiana Karaben y Ana Laura Villalba es también la de una pequeña industria misionera que encontró su lugar a partir del conocimiento, la especialización y la innovación. Una empresa que nació con dos amigas universitarias, creció escuchando a sus consumidores y convirtió una necesidad alimentaria en un proyecto productivo que está por cumplir diez años.

Compartí esta noticia !

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Categorías