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Efecto caipirinha

La crisis de Brasil no es una buena noticia para la Argentina. El tembladeral político arrastra a la economía del gigante en momentos en que se esperaba una tímida recuperación. Si eso no sucede, la economía argentina sentirá los efectos, ya que se trata del principal socio comercial y destino principal de las exportaciones. Servirá, eso sí, para disimular los males propios.

La inminente caída de Michael Temer también representa un duro golpe –no hay ironía- a la credibilidad de la derecha latinoamericana, que durante años buscó debilitar a los gobiernos “populistas” con denuncias de corrupción. Dilma fue depuesta sin pruebas y hasta ahora, las acusaciones contra Lula –ambos mencionados por el delator-, no encuentran pruebas de respaldo.

Sobre Temer, sus ministros y sus aliados, en cambio, llueven las denuncias de corrupción. En Argentina, las cuentas off shore del Presidente y los negocios familiares son incómodos “conflictos de intereses” que conviven con un modelo económico que no logra despertar una sonrisa.

El derrumbe de Temer obedece a que los mismos que lo encumbraron, ahora le perdieron la confianza. Ya cumplió su cometido. Destruyó buena parte de las transformaciones sociales que encaró el PT en la última década y puso en marcha reformas fiscales y un ajuste que será difícil de revertir.

Temer dejó sin beneficios sociales a miles de brasileños que volvieron a caer en la pobreza y puso en marcha una reforma jubilatoria que establece que tanto hombres como mujeres y trabajadores urbanos o rurales podrán retirarse solo después de cumplir 65 años de edad y tener 25 años de contribución. Además, elimina las jubilaciones especiales para sectores como los de la educación y el agrícola, y desvincula los beneficios de la jubilación del salario mínimo, que en los gobiernos de Lula y Dilma casi se triplicó.  El argumento es que el déficit previsional es creciente, aunque el PT asegura que el sistema tiene superávit, pero soporta una deuda de más de 133 mil millones de dólares de grandes empresas, gobiernos estaduales y alcaldías con el régimen de seguridad social.

Es la misma fórmula que se quiere imponer en la Argentina. Primero fue el FMI el que hizo recomendaciones y ahora el Banco Interamericano de Desarrollo alertó que el sistema necesita reformas para “ser sustentable a largo plazo”. La propuesta es que haya un “mayor ahorro” manejados por fondos de administraciones de pensiones, lo que se conocía como AFJP. La propuesta fue presentada el viernes en España por los economistas argentinos Tomás Serebrisky y Eduardo Cavallo, hijo del ex ministro de Economía de Carlos Menen y Fernando de la Rúa. También será necesario ajustar la generosidad de los beneficios y la edad de elegibilidad (del retiro) sean fiscalmente sostenibles, recomiendan.   La fruta, no cae muy lejos del árbol.

El poderoso holding de medios, O Globo, lanzó el viernes una dura editorial en la que directamente le pide la renuncia de Temer. “Se nâo fizer arrastrará o Brasil a uma crise política ainda mais profunda”, dice el medio que ayudó a la caída de Dilma con un bombardeo permanente de acusaciones que hasta ahora no fueron comprobadas.

En Argentina, el diario que suele leer el establishment económico, El Cronista, hizo una lectura sobre la crisis que se agudiza y, aunque hizo la salvedad de que “lo peor que puede pasar” es un retorno del populismo, advirtió que el Círculo Rojo pone condiciones. “Empresarios y economistas rezan para que Macri gane las elecciones. Pero sugieren que lo ideal sería que gane por poquito. Evitar que el Gobierno se agrande, evitar que se potencie la soberbia en el poder, traumas del pasado. Suponen que un triunfo ajustado sería la única fórmula que lo animaría al Presidente a dar un volantazo económico contra los problemas actuales del modelo”, escribió Guillermo Kohan. Los medios, poniendo condiciones a la política. Una verdad descarnada.

Es que el modelo ya no preocupa solamente a quienes perdieron su trabajo o vieron esfumarse su poder adquisitivo. Son los propios empresarios los que comienzan a admitir –por lo bajo- que sienten frustración por el pobre desempeño económico y la reactivación que no llega. No sólo pasa entre los principales industriales. En una reunión de cooperativistas en Misiones, a puertas cerradas, un importante directivo confesó que Guillermo Moreno resultó ser un mejor defensor de la producción yerbatera que los funcionarios actuales. Un importante industrial misionero entrevistado por Economis admitió que sus mejores años de trabajo fueron entre 2003 y 2015, aunque eso “no significa que la política estuviera bien”.

Pero parece que el nuevo modelo, el del cambio, no se tocará hasta las elecciones de octubre, con lo que la agonía del consumo planchado, la inflación y las asimetrías, en el caso de Misiones, seguirán.

Si el modelo no se toca, lo que se pone en juego en octubre es el mismo modelo. Ni un candidato, ni una plataforma, ni una lista. Es el modelo. Lo dijo claro el presidente Mauricio Macri durante su gira asiática: “En octubre vamos a discutir si seguimos con el cambio o si volvemos al populismo”.

A fuerza de no poder mostrar resultados, lo que queda a mano es la comparación. Se supone que la sociedad lo eligió para terminar con una forma de hacer política. Pero el cambio vino acompañado de un vacío en la heladera de muchos argentinos: la inflación no sólo no se frenó, sino que creció. Argentina fue durante 2016 el cuarto país con mayor inflación del mundo, detrás de la vilipendiada Venezuela, Sudán del Sur y Siria, estos dos últimos países inmersos en sendas guerras.

Según los últimos datos del Indec, en marzo, los artículos con los aumentos más significativos con respecto al mismo mes del año anterior son los lácteos 30,4%, las bebidas 27,5%, los alimentos preparados y rotisería 23,2% y verdulería y frutería 21,4%.

Los aumentos de precios golpean más a quienes tienen un poder adquisitivo más bajo, dependiente de un salario que creció en menor proporción que la inflación del año pasado. Los que más ganan, a lo sumo cambian de marca. El impacto es desigual en las distintas zonas del país. En algunos lugares el poder adquisitivo es mucho más elevado, en otras regiones, los hábitos de consumo son distintos.

Pero hay datos ineludibles. En Misiones el consumo de carne cayó 30 por ciento. El consumidor además ha modificado hábitos de consumo, y para hacerle frente a la inflación  redujo la cantidad mensual de compra de carne, se volcó a los cortes más populares o bien dejó de consumir carne roja para reemplazarla por carne de cerdo.

Doroteo Sosa, titular del Sindicato de la Carne en Misiones, precisó a Economis que “la gente compra los cortes populares como el puchero, o carne de cerdo que es más barata”.

La buena noticia, es que la carne misionera viene ganando terreno en las mesas de la provincia frente a la eterna preferencia por la de Entre Ríos. El aumento del consumo de carne misionera, elegida por su calidad, fue del 25 por ciento. Un resultado de la planificación estratégica de los últimos años que se quiere repetir ahora con las verduras, a través del programa de Soberanía Hortícola que fue presentado esta semana, promovido por el gobernador Hugo Passalacqua.

El autoconsumo, meta todavía lejos de alcanzarse, tiene el doble beneficio de poder comprar a precios más bajos, pero especialmente, hacer que el dinero quede dentro de la provincia y no se fugue hacia otras provincias productoras.

Ante un escenario adverso, lograr precios más accesibles mediante la producción local posibilitará a miles de misioneros sostener su poder adquisitivo. Pero no se hace por ley ni por decreto. La fijación de precios va mucho más allá de la oferta y la demanda, una ecuación desvirtuada cuando hay concentración económica.

Sin embargo, lo que más preocupa en el Gobierno provincial no es la inflación, sino la falta de reactivación. Convivir con inflación, salvo que sea una hiper, es posible siempre y cuando haya movimiento económico, empleo y producción. En estos momentos, el empleo está paralizado y la política nacional absorbe el dinero circulante para contrarrestar la inflación. Los resultados, como se ve, no son los deseados. Ni los mejores.

La prioridad, entonces, debe ser lo local. La Nación parece no comprender en profundidad la situación de Misiones y si lo hace, no le presta la debida atención. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio realizó una nueva visita a la provincia y trajo consigo la confirmación de la extensión del ITC Diferenciado para Posadas. Solo para Posadas. Los empresarios y el propio Gobierno esperaban un tanto más de generosidad. Pero los tecnócratas nacionales no creen que las asimetrías sean graves para el interior de la provincia.

Solo miden la fuga de divisas desde el puente que une a Posadas con Encarnación y el precio del combustible del otro lado de la orilla –que de todos modos sigue más bajo-. Pero lo cierto es que la misma sangría se produce en todos los pueblos fronterizos con Paraguay y lo mismo sucede, aunque no para comprar combustible, con las localidades al oriente de Misiones, que tienen contacto con Brasil.

El ITC solo no alcanza ni siquiera para Posadas. Y, pese a que lo saben los propios funcionarios y dirigentes locales de Cambiemos, no se entiende la intransigencia de Nación para implementar otras medidas paliativas.  La promocionada ley Pyme obvió el único artículo que interesaba a Misiones. El 10, que autoriza al Ejecutivo a aplicar incentivos especiales en las zonas de frontera afectadas por asimetrías coyunturales. Nunca se reglamentó. Frigerio tiró la pelota para el lado de Franscico Cabrera, el ministro de Producción que brilla por su ausencia.  

Frigerio aprovechó su visita a Misiones para poner en orden a Cambiemos. Cenó con la mesa provincial, encabezada por Humberto y Alfredo Schiavoni. Los dirigentes radicales aprovecharon para sacarse fotos que reafirmen la pertenencia y que seguramente se utilizarán en la campaña. Pero la relación entre los socios es apenas de compromiso.

Frigerio ratificó que el elegido por el propio Macri para ser candidato a senador es Humberto Schiavoni, ya que necesita un hombre de confianza que pueda ser un interlocutor eficaz con el peronismo en la Cámara alta. Ni Gabriela Michetti ni Federico Pinedo están a la altura de las necesidades.

El titular de la cartera de Interior también dejó claro que el Gobierno de Hugo Passalacqua es un aliado táctico con el que se debe convivir en armonía.

El PRO lo entiende así. Pero en el radicalismo insisten en el tiroteo retórico. Tampoco logran ponerse de acuerdo en defender el único espacio que tienen garantizado: el de Luis Pastori. El veterano legislador busca su reelección en un esquema que le sirve a Cambiemos.

La posibilidad de repetir en el cargo, algo que la UCR no logra desde hace más de una década, no entusiasma demasiado a los jóvenes, que reclaman su propio espacio. “Si no entramos, claramente será por los votos”, advirtió uno de los sub-40 que quiere dar el salto a Primera. Pastori confía en que la sangre no llegue al río y que pueda encabezar la lista de Diputados.

En la mesa de Frigerio y Cambiemos hubo un momento incómodo cuando los dirigentes de Libertad, Valores y Cambio, plantearon el futuro de su jefe: Alex Ziegler. El Grandote no se resigna a quedar fuera de las listas, pese a que ya está decidido que no queda más espacio en Cambiemos. Le ofrecieron la subsecretaría de Desarrollo Forestal pero la rechazó. Es senador o nada. Su partido hizo público el malestar y pidió “coherencia” a Cambiemos. Y hasta dio un ultimátum del cuál será muy difícil volver: “No somos iguales. No pactamos impunidad detrás de la famosa gobernabilidad”.

La misma tozudez mostró cuando se reunió con Ramón Puerta en la estancia de I-Porá, camino a Apóstoles. El embajador de Macri, quien quiere ser candidato, le respondió que podían dirimir los cargos en las Primarias. Ziegler se negó. Quedaron en la nada. La última carta que le queda es ser aceptado en Avancemos, el espacio compartido entre massistas, radicales alfonsinistas y los diputados de Trabajo y Progreso. La única coherencia que exhibe el Colorado es la de pretender ser candidato. No importa dónde.

El gobernador Hugo Passalacqua compartió con Frigerio su paso por Misiones. Mantuvo varias reuniones y ratificó que la Renovación seguirá garantizando la gobernabilidad. “Pero no somos lo mismo”, aclara. Horas después de estar con Frigerio, se reunió con otros mandatarios opositores que coincidieron en que la gobernabilidad seguirá dada, pero advirtieron que “debe ser de ida y vuelta”.

 

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