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En todos los frentes

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Economía de guerra, define sin vacilar un referente del turismo misionero, después de escuchar el paquete de medidas anunciadas por el gobernador Oscar Herrera Ahuad para mitigar el impacto de la pandemia del coronavirus en la economía misionera. El turismo es un sector crítico que recién entre agosto y septiembre, espera recuperar algo de actividad interna y recién en los primeros meses de 2021, el regreso de visitantes externos. 

Por eso, en el sector recibieron con alivio el paquete de ayuda diseñado por el Gobierno, que les reduce impuestos hasta 40 por ciento a los hoteles y alojamientos que hayan facturado hasta 25 millones de pesos durante 2019 -con ese tope se cubre casi toda la oferta de servicios en Misiones, salvo los hoteles top de Puerto Iguazú-. En igual medida, las empresas forestales y madereras, que fueron autorizadas a retomar la producción, podrán pagar la mitad del consumo eléctrico y refinanciar el resto en cuotas. 

La Provincia también emitirá avales por 300 millones de pesos para que las empresas puedan acceder a créditos bancarios y pagar sueldos con un tope de 600 mil pesos -más de 500 empresas están en condiciones de acceder a ese financiamiento con una tasa del 24 por ciento-.

Esas decisiones fueron anunciadas el jueves por el Gobernador en una teleconferencia con una veintena de empresarios de primera línea de la provincia. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene destacó “el gesto del Gobernador para sostener el empleo y las pymes misioneras. Esta es una batería de medidas tomadas muy a tiempo. Es un escenario complicado para todos, pero no conozco otra provincia que haya dado tantas soluciones juntas para distintos sectores”.

Misiones lo puede hacer porque es una de las provincias menos endeudadas y tiene una autonomía de la que no gozan otros estados con escasa recaudación propia. Sin embargo, los recursos son escasos y se espera en abril una caída del 25 por ciento de la coparticipación y de lo que logre recaudar Rentas. Dependerá de la compensación de la Nación si se amplía la inyección de energía a las empresas. 

“Esto no está cerrado”, dijo el Gobernador a los empresarios y reiteró que el objetivo del Gobierno es “acompañarlos y agradecerles la confianza, sabemos que son la base de sustento de lo económico y social”. Y ratificó que “estamos ante un escenario muy complejo y estas medidas son de alivio para uno o dos meses, no son definitivas. Tenemos que ver dónde, con el poco recurso que tenemos, vamos siendo más eficientes para mover la maquinaria productiva”.

Herrera Ahuad, médico con varias epidemias encima, admitió que “este es el tiempo más difícil para esta generación”. “Tenemos un gran desafío, y es con la cuestión biológica que es impredecible. Con la pandemia no gana nadie, perdemos todos”.

El impacto del coronavirus en la economía es brutal. Cuando apenas se asomaban algunos indicadores positivos en medio de la recesión a la mitad del Gobierno de la alianza Cambiemos, el coronavirus llegó para paralizar todo y obligar a repensar alternativas. La renegociación de la deuda, que era la prioridad antes de pensar en un plan económico, pasó al último lugar de los temas a resolver. La protección de la salud trepó al primero y el Gobierno nacional se destacaba por tomar decisiones anticipadas y evitar la multiplicación de contagios que asusta en en el planeta. Pero un error, infantil,  de cálculo, puso en peligro toda la estrategia con consecuencias impredecibles. En medio de una cuarentena que se volvió estricta, se decidió abrir los bancos para pagar a jubilados y beneficiarios de planes sociales, lo que provocó una lógica aglomeración en las casas financieras y un contacto social que no respetó distancias. Inexplicable. La respuesta del presidente Alberto Fernández, que hasta aquí venía sumando puntos, también: “Nadie preveía que iban a aparecer todos esos jubilados”. No es él, obviamente el que debe contar los jubilados que iban a ir a los bancos, pero sí el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, quien admitió que la situación “nos desbordó” y Alejandro Vanoli, el titular de la Anses, que debería suponer que mandar a todos los beneficiarios de planes sociales a cobrar el mismo día, contradecía el sentido común. Debería ser mejor cuidado el Presidente y no quedar expuesto ante el error no forzado. Lo mismo que durante la inauguración de un sanatorio del gremio de Camioneros, donde no se respetó distancia social alguna en un acto con todo el cotillón político. 

Pero el error no invalida la conducción que hasta ahora ha tenido el Presidente. Y mucho menos lo puede sugerir una oposición que había suprimido el ministerio de Salud. ¿Se imaginan enfrentar la pandemia con ajuste y sin planificación sanitaria? Que la alianza macrista-radical se muestre preocupada por la salud de los jubilados es inconsistente: la líder del PRO, Patricia Bullrich les aplicó un brutal ajuste cuando era ministra de la otra alianza y los reprimió con Cambiemos. 

El Gobierno de Mauricio Macri dejó al 35,5 por ciento de la población en la pobreza. Más de la mitad de los chicos menores de catorce años es pobre y también creció un punto la pobreza entre mayores de 65 años. 

Sin embargo, se cacerolea ahora para que “los políticos se bajen el sueldo”, como si de ese modo se bloqueará la expansión del virus. Se pide populismo justamente a quienes se acusa de populismo. 

Llamativamente, quienes más se “jugaron” con la donación de sus sueldos fueron los propios oficialistas en el Congreso nacional, mientras que la Corte Suprema aceptó entregar apenas un 25 por ciento de sus sueldos. En Misiones fueron el propio Gobernador, junto al presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, quienes anunciaron la donación íntegra de sus sueldos, decisión que fue imitada por diputados, ministros y directores de entes estatales. La Justicia, nuevamente, abrió una cuenta bancaria para donaciones de los magistrados. 

No es con donativos que se combatirá mejor la pandemia. La cuarentena obligatoria dejó al descubierto la enorme informalidad de la economía argentina, con casi el 40 por ciento de los trabajadores sin aportes jubilatorios, vendedores informales y una fuerte carga laboral que encarece salarios y justifica la evasión. Por eso la desesperación por dejar el encierro a pesar de los riesgos para la salud: millones no pueden parar la olla y otros tanto no acceden a los beneficios del Estado.

De todos modos, la estrategia diseñada por Alberto diferencia a la Argentina de lo que pasa en el resto del planeta. Récord de muertes en Italia, Estados Unidos al tope de contagios y Brasil que va camino a convertirse en un desastre con 431 muertes, 72 entre el viernes y sábado, con Jair Bolsonaro que ya dejó de ser una caricatura para dirigir al país hacia un drama sin retorno.

No es solo cuestión de mando. Argentina recuperó la presencia de un Estado fuerte, una idea que está recorriendo el mundo para hacer frente a un enemigo invisible que está dejando desnudo al modelo de acumulación imperante. 

En Estados Unidos, el platinado Donald Trump pretendía ignorar al coronavirus hasta que los números empezaron a asustar. Ahora, tras registrar un pico de muertes, en Nueva York confiscarán los respiradores de las clínicas privadas. Una idea comunista en la meca del capitalismo y que por estas pampas ponen los pelos de punta a los liberales que quieren salvarse con “la suya”.

No es casual que los países más complicados con el avance del virus sean gobernados por líderes que abrazan la idea del mercado libre: Estados Unidos, Brasil, Chile y Ecuador, que acumula muertes en las calles con un sistema sanitario desbordado. 

El Financial Times -el Financial Times– sorprendió este sábado con una columna editorial en la que advierte que “los gobiernos van a tener que aceptar un rol más activo, ver a los servicios públicos como inversión en vez de gasto y hacer menos inseguro el mercado de trabajo. La redistribución va a volver a la agenda y se debe plantear un ingreso básico e impuesto a la riqueza”, arenga. 

El diario británico alerta sobre el fracaso del neoliberalismo y reclama que se adopten “reformas radicales” que “rompan tabúes”, pero al mismo tiempo anticipa que “algunas de las medidas más espectaculares, como las decisiones de los bancos centrales de inyectar fondos públicos en la economía, ayudarán sobre todo a los que cuentan con mayores activos, en definitiva, a los más ricos”.

El Washington Post coincide en que “la nueva pandemia ha quitado el velo ilusionista, y el maquillaje hipócrita de la Civilización; la Italia de Rómulo y Remo, de los Cesares, de Marco Polo, de Leonardo Da Vinci, de Galileo Galilei, de Luciano Pavarotti, de Benito Mussolini, de Silvio Berlusconi, de Andrea Bocceli, de Roberto Baggio, de Paolo Maldini, de Gennaro Gattuso; la Italia que pagó el fichaje más caro de su historia por el portugués Cristiano Ronaldo, 122 millones de euros; si esa misma Italia que tuvo que desconectar la respiración artificial de sus ancianos, para luego verlos morir; y que no pudo responder de la misma forma como cuando organizaron el mundial de Italia 90; porque su sistema de salud expiró en los brazos del capital privado, haciendo de salud una mercancía; lo mismo está sucediendo con España, un país que presume de una monarquía; que se ha convertido en un adorno costoso para un país que no tiene camas para atender a sus pacientes.

“Ha llegado la hora de replantear y de humanizar este modelo económico; y hacernos el siguiente planteamiento: ¡O muere el Capitalismo Salvaje, o muere la Civilización Humana!”, sentencia, en un homenaje póstumo a Carlos Marx.

“Esta es, en mi vida, la hora más oscura de la humanidad y una gran amenaza para todo el mundo. Lo que se requiere de nosotros es mantenernos firmes, estar unidos y proteger a los ciudadanos más vulnerables de este planeta”, aseguró una populista Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional. 

En ese escenario, Argentina resalta por sus decisiones drásticas para evitar el impacto directo de la pandemia. La aprobación de Alberto Fernández en relación al coronavirus llegó al 72% y muestra un crecimiento constante desde el 16 de marzo, día posterior al anuncio de las primeras medidas. A su vez, la evaluación positiva del gobierno en su lucha contra la pandemia se ubica en 84%, 20 puntos por encima de la cifra registrada hace una semana, señala un estudio de Poliarquía. Y agrega que “la creencia de que Argentina no está preparada para prevenir el avance de la pandemia continuó disminuyendo (cayó 26 puntos desde el 13 de marzo) y por primera vez, prevalece la idea de que el país está capacitado para luchar contra la pandemia”.

Poliarquía destaca que el accionar del gobierno argentino es el mejor evaluado de Latinoamérica y el segundo del mundo, entre los países con los que se cuentan datos.

Misiones se distinguió dentro de la Argentina, anticipando el cierre de escuelas y bloqueando fronteras, licenciando a mayores de 60. La plataforma Guacurarí, diseñada hace un lustro, permite mantener las clases online y que los chicos no pierdan días de clases. De hecho, Misiones no está dispuesta a modificar el ciclo lectivo -como evalúa la Nación- y prepara un método para certificar conocimientos. 

Las medidas económicas también son una marca registrada, sin resignar al Estado fuerte. Herrera Ahuad dejó claro que la producción debía sentir lo mínimo necesario el parate y fue el primero en flexibilizar la cuarentena para algunas actividades productivas, como las Ferias Francas y la industria maderera. El Presidente tomará idéntica decisión después del 12 de abril.

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