Escala: el Producto Bruto misionero creció 16% en la última década y fue uno de los de mayor expansión del país

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Los ciclos económicos caracterizados por una altísima volatilidad propios de la Argentina, tienen sus impactos directos en las estructuras económicas y los ritmos de la actividad tanto a nivel global como a nivel particular en los territorios subnacionales. 

En un lapso de diez años, encontramos momentos recesivos, expansivos, inflacionarios con alza, estanflación, shocks externos de impacto interno, brechas cambiarias en subibaja, devaluaciones y otros tantos fenómenos que alteran necesariamente un sendero de crecimiento, tornándose altamente inestable. 

En este contexto, es relevante poder conocer la estructura, composición y desempeño de la economía misionera para comprender de manera más precisa de dónde viene la provincia, donde está parada y de qué modo se planta respecto a los años por venir

Un trabajo de la CEPAL mide los Productos Brutos Geográficos (PBG) para las 24 jurisdicciones subnacionales desde 2004 y hasta 2022, último dato disponible. El documento permite observar una gama de cuestiones trascendentales para el estudio de las economías provinciales, y para ello tomaremos el lapso de los últimos 10 años: 2012 – 2022. 

En 2012, en Misiones el sector terciario (de servicios) concentraba el 60% del producto local; el sector secundario (aquel que transforma la materia prima, extraída o producida por el sector primario, en productos de consumo, ​ o en bienes de equipo) participaba en un 32% del total; y el sector primario lo hacía del 7%. Diez años después, en 2022, el sector terciario ganaba mucho terreno: pasó a representar el 64% del producto, en desmedro del secundario que pasó al 30% y del primario, que bajó al 6%

Este primer indicador permite observar un fenómeno que no es solo provincial, sino global: el sector de los servicios ha tomado un papel relevante en las economías locales a partir de una mayor demanda ciudadana por soluciones a las nuevas dinámicas de la economía global, a la especialización consecuente del proceso globalizador y al avance de nuevas tecnologías y hábitos de consumo. Cuando hablamos de servicios, se trata de un amplísimo abanico de opciones: desde el comercio hasta el turismo, pasando por servicios sociales, tecnológicos, profesionales, de comunicaciones, de transporte, de asistencia social y personal, del Estado, entre otras. Todas han penetrado de manera muy contundente en la sociedad que con el correr de los años comenzó a demandar (y consumir) servicios de manera tan (o más) marcada que los bienes. 

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El fuerte incremento en la participación sobre el total del producto misionero del sector terciario tiene su correlato en su variación: medida en precios constantes, creció 22% entre 2012 y 2022, razón central que explica su mayor concentración. En el sector secundario también registra un muy buen desempeño, creciendo 8% en ese lapso, aunque el nivel de participación disminuye, producto de la muy fuerte alza del sector terciario. Por el contrario, el sector primario, en línea con lo planteado anteriormente del avance de la sociedad demandante de servicios, muestra una baja en la provincia: -3% en ese período. De este modo, al consolidar el producto misionero, se observa que registra una suba del 16% entre 2004 y 2022, con el agregado de que en ese último año tocó su pico histórico; es decir, se trata del mayor valor del producto medido para la provincia. 

Cabe señalar, una vez detallada la composición y el desempeño global del producto, las particularidades hacia dentro de cada sector para el caso misionero. Vayamos en primer lugar al sector terciario. En ambos extremos de la serie histórica analizada, es decir tanto en 2012 como en 2022, el Comercio es la actividad de mayor peso dentro de los servicios. En 2012 concentraba el 24% del sector terciario y en 2022 lo hacía en el 21%; dicha merma en sus niveles de participación no se debe a un negativo desempeño de la actividad (por el contrario, creció 7% punta a punta) sino a que hubo otros sectores de mayor crecimiento que ganaron espacio de participación. Uno ejemplo de ello son las Comunicaciones: el valor bruto agregado crece 57% y pasó de concentrar el 7% al 9%, mostrando así un fuerte avance que se condice con la realidad cotidiana: la penetración de la tecnología de la información (vía internet y telefonía celular principal) ha sido altamente significativa en los últimos 20 años. Otro caso de importante avance tiene que ver con la Enseñanza: la pública crece 39% (10% de participación en 2012 al 12% en 2022) y la privada lo hace en 66% (del 4% al 5% de participación); por su parte, la Administración Pública pasó del 11% al 13% tras crecer 54%; y la Salud Pública pasa del 3% al 4% tras crecer 85%.

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Vayamos al caso del sector secundario. El mayor valor bruto agregado dentro de estos está en la Fabricación de papel y de productos de papel, que tanto en el 2012 como en el 2022 concentró el 25% del sector secundario y creció 7% en ese lapso; la Generación captación y distribución de energía eléctrica fue la que mostró el mayor avance en términos de participación: pasó del 14% en 2012 al 20% en 2022, tras expandirse 56% en esos diez años; también muestra avance la actividad de Elaboración de productos alimenticios y bebidas que pasó del 13% al 16% y un incremento del 28%. 

Dentro del sector primario, la Agricultura, ganadería, caza y servicios conexos concentra el 75% de ese sector (era 71% en 2012) y la Silvicultura el 21% cuando era 25% diez años atrás. 

De este modo, se verifica la potenciación del sector de servicios dentro de la estructura económica de Misiones pero al mismo tiempo, hubo una consolidación de su perfil productivo industrial, aunque fue en menor nivel. Se trata de un fenómeno global que también tiene su capítulo provincial y exhibe una diversificación de la matriz local. Al mismo tiempo, los comportamientos por cada rama de actividad también grafican el acompañamiento -o no- del Estado en su evolución: períodos de fuerte expansión de la actividad con políticas activas redundaron en un mayor crecimiento de la actividad; períodos recesivos, por el contrario, impactan de manera negativa. 


Dato no menor: el crecimiento del producto misionero del 16% entre 2012 y 2022 es el cuarto más alto del país, largamente superior a la media nacional (3%), y el mayor de todo el NEA. Esto pone de relieve en manera aún más contundente la importancia del acompañamiento estatal a los procesos económicos que no solo los ordena, sino también los direcciona en términos de delinear estrategias de crecimiento.

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