Iguazú AI City: una inversión de US$ 12.000 millones en IA a pocos kilómetros de la Triple Frontera

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Paraguay quiere convertir uno de sus mayores activos -la abundancia de energía hidroeléctrica- en la materia prima de una industria completamente diferente. En lugar de exportar electricidad, el objetivo es utilizarla dentro del país para alimentar procesadores capaces de entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial y vender al mundo esa capacidad de cómputo.

Esa es la lógica económica detrás de Iguazú AI City, el gigantesco campus tecnológico que Araico Corporation comenzó a desarrollar en el departamento de Alto Paraná y que, de completarse en la escala anunciada, demandaría una inversión cercana a US$ 12.000 millones.

La cifra actualizada es relevante. Algunas primeras versiones mencionaron unos US$ 11.000 millones, producto de sumar dos etapas de aproximadamente US$ 5.500 millones. Sin embargo, Alejandro Zuccolillo, uno de los responsables de Araico, señaló posteriormente una inversión inicial de unos US$ 300 millones y un desembolso global proyectado de US$ 12.000 millones. El desarrollo completo se extendería durante aproximadamente tres años y medio.

¿Dónde estará exactamente Iguazú AI City?

El dato geográfico requiere una precisión importante para Misiones: pese a su nombre, Iguazú AI City no está en Puerto Iguazú ni sobre territorio argentino.

El complejo se desarrolla en el distrito de Yguazú, departamento de Alto Paraná, Paraguay, dentro del corredor energético e industrial del este paraguayo y relativamente cerca de la Triple Frontera.

La elección de Yguazú no es casual. Allí se encuentra uno de los nodos eléctricos estratégicos del Paraguay: la Subestación Yguazú de 500 kV, inaugurada en 2023 junto con la línea de transmisión de 500 kV de doble terna Itaipú-Yguazú. Esa infraestructura permite al sistema paraguayo retirar directamente la potencia que le corresponde de Itaipú.

Hay además un dato técnico que permite delimitar todavía mejor el área del desarrollo: documentación profesional vinculada a las obras eléctricas menciona una “Nueva Subestación Araico 220 kV – Ampliación SE Yguazú – ANDE”. Es decir, la infraestructura específica de Araico estará eléctricamente asociada al gran nodo de Yguazú.

La importancia de ese punto crecerá todavía más. ANDE está construyendo la línea Yguazú-Valenzuela de 500 kV, de unas 500 torres, con una inversión superior a US$ 94,5 millones y entrada en servicio prevista para enero de 2027.

En otras palabras, Araico no eligió simplemente un terreno barato en el interior paraguayo: eligió uno de los principales cruces de la nueva autopista eléctrica del país.

La primera etapa es relativamente pequeña frente a la dimensión final anunciada.

Araico proyecta desembolsar inicialmente alrededor de US$ 300 millones. El cronograma comunicado por la compañía establece que en diciembre de 2026 deberían estar terminados los primeros seis módulos, con unos 6 MW de capacidad, equivalentes según la empresa a aproximadamente 2.000 procesadores especializados en inteligencia artificial.

Será, fundamentalmente, la prueba de concepto.

Una vez verificada esa primera fase, el proyecto entraría en otra dimensión. Araico habla de dos grandes etapas posteriores del orden de US$ 5.500 millones cada una. El primer gran módulo de esa expansión podría comenzar aproximadamente doce meses después de la validación de la etapa inicial.

La propia compañía presenta actualmente al Iguazu AI Campus como una plataforma diseñada para alcanzar 1,3 GW -1.300 MW- de capacidad.

La diferencia entre ambos extremos muestra la magnitud del salto: de los primeros 6 MW se pretende pasar eventualmente a una infraestructura que demande 1.300 MW.

No se trataría simplemente de un edificio lleno de servidores. Sería un complejo de infraestructura de hiperescala, con subestaciones eléctricas, refrigeración, redes de fibra óptica, instalaciones de alta densidad para GPU, telecomunicaciones, sistemas de respaldo y sucesivos módulos de centros de datos.

Convertir electricidad en inteligencia

El corazón económico del proyecto está en la energía. Paraguay dispone de enormes volúmenes de generación hidroeléctrica gracias fundamentalmente a Itaipú y Yacyretá. Durante décadas, una parte de la energía paraguaya no utilizada internamente fue cedida o exportada a sus socios.

Araico propone cambiar la ecuación: consumir esos megavatios en Paraguay y exportar indirectamente un producto mucho más valioso, capacidad de procesamiento informático.

Los grandes modelos de inteligencia artificial requieren decenas de miles de GPU trabajando simultáneamente. Y esas máquinas consumen enormes cantidades de electricidad. También necesitan de agua para refrigeración y ahí radica una de las principales críticas al proyecto: pese a los anuncios de inversiones inmediatas, no se conoce un estudio de impacto ambiental.

La competencia mundial por centros de datos está convirtiéndose también en una competencia por energía disponible, estable y relativamente barata.

Según Zuccolillo, la empresa pretende pagar por la electricidad valores considerablemente superiores a los obtenidos actualmente por la colocación del excedente energético paraguayo en Brasil. Algunas declaraciones del empresario sitúan esa diferencia en torno a tres veces el valor de referencia de esa energía, aunque no hay acuerdos anunciados oficialmente por ANDE.

Durante la primera etapa, el suministro será contratado con ANDE. En las fases posteriores, Araico prevé incorporar también generación privada a medida que aumente la demanda del campus.

El proyecto podría convertirse así en un enorme cliente ancla del sistema eléctrico paraguayo: una demanda asegurada de largo plazo capaz de justificar inversiones adicionales en generación y transmisión.

Las versiones que sostienen que Facebook, SpaceX, OpenAI, Anthropic o Nubank están financiando directamente Iguazú AI City.

Lo informado por Araico es que entre los actores vinculados al financiamiento aparece Founders Fund, uno de los fondos tecnológicos más conocidos de Silicon Valley. Founders Fund ha realizado inversiones a lo largo de su historia en compañías como Facebook, SpaceX, Spotify, Airbnb y Nubank. 

También fueron mencionados por Araico BID Invest y la U.S. International Development Finance Corporation (DFC) dentro de la estructura internacional asociada al proyecto. La naturaleza y monto definitivo de cada participación no aparecen desglosados públicamente en la información consultada. Algo parecido sucede con OpenAI.

Araico sostiene que trabaja con un socio de codesarrollo relacionado con la infraestructura de Stargate, el gigantesco proyecto estadounidense de centros de datos para IA. 

Una nueva economía alrededor de Yguazú

Iguazú AI City tampoco aparece aislado: se proyecta a unos 60 kilómetros de Misiones.

Yguazú está experimentando una aceleración de inversiones industriales y tecnológicas asociadas precisamente a su posición dentro del sistema eléctrico paraguayo. Durante 2026 fueron reportados otros proyectos de centros de datos, industrias metalúrgicas y plantas de biocombustibles en el distrito.

La infraestructura necesaria para un campus de 1,3 GW podría generar además demanda para constructoras, empresas metalmecánicas, fabricantes de transformadores, cables y tableros eléctricos, proveedores de refrigeración industrial, telecomunicaciones, fibra óptica, transporte, seguridad y alimentación.

Araico estima que en las etapas avanzadas podrían generarse alrededor de 3.000 empleos directos, además del empleo indirecto derivado del funcionamiento del complejo.

La compañía también pretende desarrollar programas de formación con la Universidad Politécnica Paraguay-Taiwán para ingenieros eléctricos, electromecánicos y especialistas en telecomunicaciones.

Desde la perspectiva argentina, la ubicación tiene una importancia particular.

El proyecto se instala en Alto Paraná, dentro del mismo gran espacio económico de la Triple Frontera, donde conviven Ciudad del Este, Foz do Iguaçu y Puerto Iguazú.

Hasta ahora, el gran activo económico regional estuvo asociado fundamentalmente a las Cataratas, Itaipú, el comercio fronterizo, el turismo y la generación hidroeléctrica. Iguazú AI City introduce una actividad completamente distinta: infraestructura digital intensiva en energía y destinada al mercado global.

El efecto potencial para Misiones no debe medirse únicamente por la distancia física. Una inversión de esta escala puede modificar la demanda regional de ingenieros, técnicos, servicios, telecomunicaciones, logística y proveedores especializados.

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