Los incendios en la Patagonia, la complicidad del gobierno de Milei y los intentos de dividir a la sociedad argentina
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El Llamamiento Argentino Judío repudia de forma contundente el manejo irresponsable, incompetente y ruinoso que el Gobierno Nacional y el de la Provincia de Chubut ejecutan en relación con los incendios que suceden en la Patagonia. Los causales de los mismos se vinculan, sin duda, a la crisis climática, la desidia gubernamental y la intencionalidad manifiesta de quienes privilegian el extractivismo destructivo y la especulación inmobiliaria. Hasta el lunes 12 de enero, el fuego arrasó 15 mil hectáreas de bosques sin que Javier Milei se digne a declarar la emergencia ambiental, repitiendo la actitud de insensibilidad que exhibió durante las inundaciones de Bahía Blanca en 2024.
En las provincias patagónicas —que exigen urgentes respuestas del gobierno— conviven comunidades de diferente origen identitario que hoy luchan codo a codo contra el fuego y también contra la indolencia cómplice de los gobiernos interesados en hacer de la tierra un negocio especulativo. Entre los brigadistas de los Parques Nacionales que se juegan la vida por 700 mil pesos por mes hay creyentes y no creyentes. Entre quienes ven acercarse el fuego a sus casas hay compatriotas cristianos, musulmanes y judíos, y de los pueblos originarios que conviven en paz y denuncian al unísono a los representantes políticos que se esconden en despachos públicos a distancia prudente del fuego.
Frente a esta grave situación, que pone en riesgo la vida de decenas de miles de nuestros compatriotas, sectores minoritarios intentan sembrar la discordia y la división dentro de nuestro país, apelando a viejos libelos judeofóbicos como el apócrifo Plan Andina, concebido originalmente en la Rusia zarista para perseguir a los judíos que se sumaban a los movimientos revolucionarios anarquistas y socialistas. En ese marco, resulta llamativo que propagandistas locales —financiados desde el extranjero— insistan en fraguar divisiones identitarias, importando conflictos ajenos a nuestra historia social, para desviar la atención de los verdaderos responsables políticos y económicos de este flagelo, entre los cuales se encuentran, sin duda, las inversionistas cataríes, que fueron admitidos originalmente por Mauricio Macri, y que ya han adquirido 110 mil hectáreas, a la vera de la ruta 40, entre Bariloche y El Bolsón. Congruentes con esta extranjerización, el Gobierno Nacional compra aparatos de guerra considerados chatarra, prescinde de adquirir aviones hidrantes y se niega a invertir en infraestructura imprescindible para evitar y/o combatir el fuego. Por el contrario, solo atina —en forma escandalosa— a habilitar la comercialización de tierras luego de que estas hayan sido incendiadas.
Los enemigos de nuestra Patria son los intereses económicos locales que tributan a la lógica imperial y neocolonial que tiene en la actualidad a Donald Trump como máximo exponente y a Javier Milei como su vasallo entreguista. Desenmascarar esa sociedad mafiosa —que insiste en atomizar y hambrear a nuestro pueblo— es coherente con denunciar el genocidio en Gaza, considerar a Benjamín Netanyahu como un genocida y exigir el establecimiento de una Palestina soberana y libre, junto al Estado de Israel, tal cual como lo dispusieron las Naciones Unidas en 1947.
Elina Malamud – Presidenta
Marcelo Horestein – Secretario General
