Inflación: cuales son las causas y cuales son las las políticas fiscales y monetarias que necesita el país

Un informe de Mariano Devita y Franco González de la Fundación Mediterránea – IERAL hace foco en que lejos de ser un dato aislado, con el 4,7 % de febrero la inflación se instala en un andarivel que demanda consistencia de las políticas fiscal y monetaria

• El aumento de la tasa de inflación de febrero está influenciado por factores externos, pero también por factores internos: la inflación núcleo se ubicó en torno al 4,5%, la tasa de devaluación se aceleró en los últimos tres meses, aunque por debajo de la inflación y algunas tarifas (naftas) mostraron un incremento que no se daba desde mayo de 2020. De allí que no pueda considerarse este guarismo como un dato aislado, siendo que además la inflación que se espera para marzo se acerca al 5 % mensual
• La política monetaria tiene un efecto rezagado sobre la inflación. En los últimos ocho meses, la emisión de origen fiscal guarda una relación más estrecha con la tasa de inflación y, concentrándonos en 2021, la del último semestre fue muy superior a la del primero, pasando de 10% de la base en junio, a 47% en diciembre
• La canasta de precios libres del IERAL, muestra que el nivel general de precios esconde una mayor inflación a la observada. Los precios regulados empezaron a rezagarse y, de mantenerse la diferencia, será más difícil no afectar la provisión de servicios
• En los últimos 38 meses, con datos de CABA, mientras la inflación núcleo acumuló una suba de 236 %, la variación del promedio simple de las tarifas de gas, electricidad y agua fue de 53%. En ese período, entonces, estos precios regulados subieron menos de una cuarta parte de lo que lo hizo la inflación núcleo, siendo una señal de alarma para el futuro, por el costo fiscal que sostener esta distorsión conlleva, por el desaliento a las inversiones del sector y por el impacto que habrá de tener una eventual recomposición de estos precios

Se conoció el dato de inflación de febrero (4,7%) y fue más alto de lo que se esperaba (3,9%). Con este número, la inflación interanual se ubica en torno al 52,3%, por encima del 50,8% registrado el año pasado, y anotando el séptimo mes consecutivo en que la inflación no baja del 50% anual.

Este aumento de la tasa de inflación de febrero está influenciado por factores externos (precios de commodities al alza), pero también por factores internos: la inflación núcleo se ubicó en torno al 4,5%, la tasa de devaluación se aceleró en los últimos tres meses, aunque por debajo de la inflación y algunas tarifas (naftas) mostraron un incremento que no se daba desde mayo de 2020. De allí que no pueda considerarse este guarismo como un dato aislado, siendo que además la inflación que se espera para marzo se acerca al 5 % mensual.

Hacia el interior del índice, los rubros que más aumentaron en febrero fueron Alimentos y bebidas no alcohólicas, Transporte y Equipamiento y mantenimiento del hogar.

Factores que explican el aumento de la inflación

Las tasas de inflación que estamos viendo, como se mencionó, son producto de factores externos e internos.

Factores internos

1) Política monetaria

La política monetaria tiene un efecto rezagado sobre la inflación. En los últimos ocho meses, la emisión de origen fiscal guarda una relación más estrecha con la tasa de inflación y, concentrándonos en 2021, la del último semestre fue muy superior a la del primero (pasando de 10% de la base en junio, a 47% en diciembre).

Así como ahora se ve un efecto rezagado de la política monetaria, para que la tasa de inflación baje significativamente, el gobierno tendrá que mantener la política monetaria de principios de 2022 en que la base se contrajo un 1,4% por motivo fiscal, siendo 0% este guarismo para febrero.

2) Política cambiaria

La devaluación también tiene un efecto rezagado sobre la inflación. Tomando la tasa de devaluación de los últimos 12 meses y la tasa de inflación actual, se puede ver que hay una relación estrecha.

En este caso, el ritmo de devaluación de los últimos meses de 2020 y primeros meses de 2021 implicaron mayor inflación en los últimos meses de 2021 y primeros de 2022. Sin embargo, el giro de política cambiaria de mediados de 2021 produjo un atraso cambiario que se pretende revertir para mejorar la competitividad externa. Por lo tanto, el ritmo de devaluación de los primeros meses de 2022 ha aumentado y eso puede generar presiones futuras sobre la inflación.

3) Tarifas

Cuanto mayor sean los desfases de los precios regulados con el nivel general de precios, más difícil será bajar la tasa de inflación.

La canasta de precios libres del IERAL, muestra que el nivel general de precios esconde una mayor inflación a la observada. Hacia mediados de 2020, los precios regulados empezaron a rezagarse y, de mantenerse la diferencia, será más difícil no afectar la provisión de servicios.

Si bien en los meses de febrero y marzo aumentó el precio de la nafta, los precios de Electricidad, Gas y Agua en Ciudad de Buenos Aires no lo han hecho como la inflación núcleo. Obsérvese la divergencia que se está acumulando desde fin de 2018 de acuerdo a la Dirección de Estadísticas de CABA: en los últimos 38 meses, mientras la inflación núcleo acumuló una suba de 236 %, la variación del promedio simple de las tarifas de gas, electricidad y agua fue de 53%. En ese período, entonces, estos precios regulados subieron menos de una cuarta parte de lo que lo hizo la inflación núcleo, siendo una señal de alarma para el futuro, por el costo fiscal que sostener esta distorsión conlleva, por el desaliento a las inversiones del sector y por el impacto que habrá de tener una eventual recomposición de estos precios.

Factores externos

En febrero de 2022 los precios de commodities aumentaron un 6,3% con precios de productos agropecuarios, de metales y de petróleo subiendo 6,3%, 3,6% y 12,2% según el índice de materias primas que elabora el BCRA.

Los aumentos de precios de los productos que exporta Argentina, implican una apreciación cambiaria que es consistente con un aumento de precios domésticos.

Conclusiones

La tasa de inflación de febrero de 2022 dio más alta de lo que se esperaba. Entre los factores que explican esta aceleración de la inflación, se encuentran factores externos e internos con precios de commodities subiendo por el lado externo y, por el lado interno, con una política cambiaria y monetaria más laxa de los últimos meses de 2021 y una política tarifaria que, a este ritmo, está generando atrasos.

Para los meses siguientes no se espera una caída sustancial en la tasa de inflación:
1) volvió a aumentar la nafta en el mes de marzo,
2) sigue el alza de commodities producto de la guerra,
3) aumentó la tasa de devaluación en los primeros días de marzo, y
4) todavía queda parte del rezago de la política monetaria de los últimos meses de 2021, a pesar del giro de 2022.

La propuesta de acuerdo con el FMI hecha por el gobierno, no favorecería una baja en la tasa de inflación con crecimiento del PIB:
1) acumular atrasos cambiarios implicaría complicaciones para recomponer las reservas netas,
2) acumular atrasos tarifarios podría implicar menos provisión de servicios,
3) el BCRA tiene que emitir para transferir al tesoro un 1%,
4) el BCRA debe pagar intereses sobre el stock de leliqs, emitiendo más. Para evitar esto último, tendría que subir la tasa de interés.

Los puntos anteriores indican que para absorber los pesos que se han de emitir en 2022, el BCRA deberá subir la tasa de interés, pero eso complicaría la meta de crecimiento. De hecho, indicadores preliminares elaborados por el IERAL 2 indicarían una disminución del PIB en los primeros meses de 2022 del 1,9%

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