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La letra chica

Despejado el escenario en Misiones, con un contundente mensaje de las urnas, la sociedad comenzó a escudriñar el tablero electoral de cara a octubre. Aunque abundante, la oferta que se pasea por los medios de comunicación porteños, no logra escapar de la lógica impuesta en los últimos años. La grieta se expande hacia los extremos y no hay candidato o propuesta que genere demasiado entusiasmo en un público que observa silencioso. Un silencio, que no es indiferente. Las elecciones que se han realizado hasta ahora en las provincias, premiaron a los oficialismos con triunfos en su mayoría holgados. Cada uno de los gobiernos provinciales que fueron ratificados, priorizaron el debate de las ideas locales antes que sumarse a una discusión nacional que engulle cualquier señal de disidencia o reclamo federal. 

Misiones es el claro ejemplo de que la sociedad valora sin tapujos una gestión que se preocupa más por los problemas internos que por las luces de Buenos Aires. La sociedad misionera marcó una diferencia de 249 mil votos a favor de la Renovación por sobre la alianza Cambiemos, que buscó en todo momento ofrendar una conquista a los candidatos porteños que vinieron a ofrecer respaldos que no lograron seducir. 

Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli obtuvieron 424.533 votos, contra 175.533 de Martín Arjol, según los datos del escrutinio definitivo. El Frente de Todos, el otro extremo de la grieta, se quedó con apenas 31.952 votos, apenas por encima del voto en blanco. Con suerte pudo quedarse con una banca en la Legislatura, pero le costará mucho reponerse del retroceso. Para el Partido Agrario y Social, es casi una condena al ostracismo. 

Los números marcan un claro respaldo a un modelo político que se viene diferenciando desde hace tiempo, con una gestión que se concentra exclusivamente en la tierra colorada. Ese modelo se respalda en datos: la economía crece, el empleo toca niveles récords y hay cambios sociosanitarios que responden a la inversión en salud y educación, dos ítems que en otros tiempos eran vergonzantes. Economis publica este domingo un informe sobre una transformación silenciosa que involucra a la juventud, tan vilipendiada como usada. 

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, los Ni Ni alcanzaban en la Misiones al tercer trimestre de 2022, sólo el 11,3% de los jóvenes entre 15 y 29 años. En el año 2011, la proporción porcentual era del 22,0%.

Durante 2022, el crecimiento del empleo tuvo a la franja joven como una de las principales protagonistas. Esto generó que la tasa de los Ni-Ni cayera de manera contundente al 12,6%, y tanto varones como mujeres tuvieron mejoras. La evolución positiva fue mucho más profunda en las mujeres, que pasaron del 26,5% del 2020 y 2021 al 17,2% en 2022. En varones el indicador cayó del 12,5% de 2021 al 9,1% en 2022. 

Misiones muestra la menor tasa de Ni-Ni de todo el Norte Grande pero, además, tiene el segundo menor nivel de todo el país, únicamente por debajo de CABA (marcó 7,2% en 2022). Suelen ser datos que se pasan por alto cuando se habla de las provincias con tono despectivo. 

Es evidente que la solidez del modelo provincial tiene respaldo social, independientemente de lo que se vote en octubre. 

Lo mismo pasó en Salta, La Pampa y en Tierra del Fuego, donde los gobernadores plantearon escenarios de discusión con bases locales. Incluso en Jujuy. Hubiera sucedido lo mismo en Tucumán y San Juan, pero la Corte salvó a Cambiemos de una seguidilla bochornosa de fracasos al frenar los intentos de reelección de Juan Manzur y Sergio Uñac. Los cortesanos, fieles a su lógica, frenaron las elecciones tucumanas y sanjuaninas por la “imperiosa para que sean respetados los principios fundacionales del federalismo argentino”.

Ahora la gran apuesta de la alianza opositora es boicotear, vía orden judicial, las elecciones en Formosa, donde Gildo Insfrán es favorito para ganar nuevamente la gobernación.  

Los gobernadores deben enfocarse en la gestión y, en paralelo, lidiar con los humores porteños. 

Apenas pasado el fervor electoral, el gobernador Oscar Herrera Ahuad se reunió con el ministro de Economía, Sergio Massa para acelerar cuestiones pendientes y se tomó un avión a Estados Unidos para atraer inversiones, promocionar el turismo y reactivar exportaciones forestales en compañía de empresarios misioneros -algunos de los cuáles coqueteaban con el Frente de Todos, como el presidente de la Federación Argentina de la Industria de la Madera, Román Queiroz-. 

Con Massa se negocia al detalle la activación de la Zona Aduanera Especial, que ya tiene algunas definiciones: en la primera etapa habrá un tipo de cambio diferencial permanente para la producción misionera -el dólar agro a largo plazo para la yerba, el té, la madera y el tabaco- y una quita de impuestos para la comercialización del gas en garrafa para abaratar costos de los misioneros, los únicos que no acceden al gas natural argentino. 

La oposición parece no aprender de los errores. Arjol apenas saludó con desdén el triunfo de Passalacqua y se puso en modo comentarista de la realidad. Isaac Lenguaza se retiró a cuarteles de invierno, mientras que Cristina Britez, se limitó a decir que “esto recién comienza”. La delegada del Frente de Todos en Misiones, obvió los resultados para volver a ser lo que más disfruta, una militante del cristinismo. Pero Cristina, la jefa, ratificó que no va a ser candidata, para desilusión de los fanáticos y alivio de la oposición. 

En una extensa entrevista tras confirmar que no será candidata, Cristina habló de elecciones “atípicas, de tercios”, entre el oficialismo, Cambiemos y una tercera impulsada por “la frustración”. 

Esa irrupción es Javier Milei, el atípico candidato que sin estructuras -sus referentes provinciales salieron en los últimos lugares en cada elección que se realizó hasta ahora-, pone en tensión al peronismo y a la alianza Cambiemos. El economista tiene el mérito de la agitación. Toca temas sensibles con promesas que harían ruborizar a Carlos Menem cuando admitía que “si les decía lo que iba a hacer, no me hubieran votado”. Sin embargo, la plataforma de Milei tiene de todo menos inocencia. Muchas de sus propuestas ya se conocían, como la dolarización de la economía, facilitar el acceso a las armas o derogar la ley del aborto. Pero también propone un fuerte recorte del gasto público del Estado, una reforma laboral que elimine la indemnización de los despidos sin causa -que se reemplace por un seguro de desempleo- y “una apertura unilateral al comercio internacional”.

Luego, propone avanzar en una reforma previsional que apunta a “recortar el gasto de las jubilaciones y pensiones” que aliente “un sistema de capitalización privado”, “privatización de las empresas públicas” y programa de retiros voluntarios de empleados públicos, reducción de ministerios a ocho carteras, y “la eliminación progresiva de los planes sociales”. Otra promesa, que tendría consecuencias sociales nefastas, es la de descentralizar las derivaciones hospitalarias, arancelar las prestaciones de salud y autogestionar el servicio de salud en trabajos compartidos con la salud privada, leyes que permitan pactar honorarios entre los pacientes y profesionales médicos y la creación de un seguro universal de salud que cubra los costos, cuidados preventivos, procedimientos de urgencia proporcional a la capacidad de pago del receptor del servicio. La plataforma, compartida en sus redes sociales por la abogada Natalia Volosin, asegura que también se eliminará el sistema de coparticipación federal. Al otro día las provincias se incendian y se entierra –definitivamente– la idea del federalismo.

Sin embargo, Milei con sus propuestas provocadoras, solo expresa el extremo de un racimo de ideas que Cambiemos comparte. Tanto Patricia Bullrich como Horacio Rodríguez Larreta coinciden en imponer cambios drásticos en el Estado, reforma laboral y previsional y un ajuste inmediato. Cambiemos, de hecho, tiene un proyecto de ley para desregular la economía, firmado, entre otros, por el misionero Alfredo Schiavoni, uno de los entusiastas promotores de Larreta en la provincia. El proyecto apunta especialmente a la desregulación del mercado de la yerba mate, uno de los pilares de la economía de Misiones.

Del otro lado, el peronismo está en plena lucha interna. No sabe qué ser. La decisión de Cristina de no presentarse, lejos está de aquietar las aguas. La Vice hablará en un acto el 25 y se espera que haya alguna bendición. Pero ella parece disfrutar de la elipsis. No hay garantías de que ocurra. Sin embargo, Cristina tiró varios centros a Massa. El ministro de Economía parece ser el preferido por sobre Wado de Pedro, a quien muchos vieron como el elegido por decir que espera que “los hijos de la generación diezmada sean los que tomen la posta”. Pero Wado es Cristina y Cristina se corre de la escena no sólo por la proscripción judicial, sino porque entiende que representa un extremo de la grieta que tiene un techo. 

Massa está surfeando la ola sin subirse a esos extremos. Tomó el mando de la economía en el peor momento y aunque todavía no consigue domar a la inflación, tampoco es el padre del modelo. Es el único capaz de concitar respaldos en el establishment que detesta al kirchnerismo y que no encuentra otro interlocutor válido en el entorno del desvaído Alberto Fernández. 

Massa también cultivó contactos en las provincias que son mucho más relevantes que el visto bueno del paladar negro. 

Para Misiones, Massa es el funcionario más determinante del Gobierno nacional. El resto, espera instrucciones, que generalmente no llegan o tardan mucho más de lo que la necesidad puede esperar. El equipo económico se sumó a la dinámica de gestión del tigrense y resuelve a pedido de la Provincia. La Zona Aduanera, entendió, requiere de una reglamentación urgente, ya que a fin de año cae la ley. ¿Será en Misiones el acto de lanzamiento de Massa? ¿Vendrá ya como candidato presidencial? La expectativa es alta. 

Otro de los aspirantes es Daniel Scioli. El embajador en Brasil quiere repetir la candidatura de 2015 y, aunque es respetado, parece quedarse sin los respaldos necesarios si se quiere evitar una interna. Massa -y Cristina- entienden que la oportunidad de retener el poder dependerá del grado de unidad. Las Paso son un mal innecesario en este momento. 

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