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Marcar el camino

La derrota de Jair Bolsonaro reconfigura el mapa político sudamericano. Pero la vuelta al poder de Lula no debe ser leída como un anticipo de lo que pueda suceder en la Argentina en 2023. El contexto político es parecido, con una polarización ideológica nunca antes vista. La tenacidad de Lula no encuentra parangón y la indolente y despectiva gestión de Bolsonaro facilitó las cosas.

En Argentina la elección será definir entre la continuidad de dos oficialismos que cargan con una enorme marca negativa. La alianza Cambiemos promete hacer lo mismo pero más rápido y sus candidatos disputan por mostrarse más duros entre los duros. 

El Frente de Todos tiene escasos logros para mostrar y después de tres años de gestión, apenas anota como mérito haber “estabilizado” la macroeconomía tras la llegada de Sergio Massa, el ministro de Economía ungido de apuro y que por ahora no quiere ponerse el traje de candidato. 

Cristina Fernández, a priori la candidata de los votos, tampoco parece estar decidida a dar el paso del regreso y aunque pueda concitar el entusiasmo en el peronismo, al mismo tiempo garantiza el rechazo de la otra mitad de la Argentina. Un péndulo riesgoso. Ninguno de los dos extremos muestra algo distinto para la Argentina allende de la General Paz.

La virulencia con la que la alianza Cambiemos está dirimiendo su propia interna es la ratificación de un modo de hacer política en el que no hay lugar para los débiles.

No me crucés más por la tele porque la próxima te rompo la cara. Te lo aviso directamente, conmigo no se jode”, amenazó, brutal, Patricia Bullrich al jefe de Gabinete de Horacio Rodríguez Larreta, el intendente porteño que quiere heredar el PRO. La Piba está decidida a ser candidata presidencial y cuenta con la bendición de Mauricio Macri, quien, de todos modos, no deja de coquetear con buscar, él mismo, su segundo tiempo

El primero terminó abruptamente, pese a que contaba con respaldo fuerte. El economista Carlos Melconian, ahora presidente de la Fundación Mediterránea, contó un diálogo que revela cómo los intereses del país se rifaron en función de las aspiraciones del ex presidente. 

“Es absolutamente cierto que el presidente Macri logró un acceso excepcional de la mano del presidente Donald Trump”, admitió Melconian sobre el préstamo más grande de la historia del FMI. Recordó que Macri le dijo: “Me están dando la plata para ganar la elección”. 

Macri recibió un crédito de 57 mil millones de dólares de parte del Fondo Monetario Internacional, del que finalmente se hicieron efectivos 45 mil millones. Esa deuda condiciona el presente y el futuro de la Argentina por varias generaciones. 

“¿Qué opinas del acuerdo?”, recordó Melconian sobre lo que le dijo Macri y señaló que él le anticipó que perdía la elección de 2019. En ese momento el economista agregó que el líder del PRO le dijo: “Pero si me están dando la plata para ganar la elección”. 

Melconian también confesó lo obvio. El préstamo traía consigo el paquete de condiciones del FMI y fue el entonces número dos del FMI, David Lipton quien tomó las riendas del acuerdo. Según Melconian, Macri le ofreció en ese momento hacerse cargo del ministerio de Economía y él lo rechazó porque “un presidente y un ministro, con Lipton al lado, toman mate”. Melconian acertó. Macri, como ahora Bolsonaro, fracasó en su intento de reelección. La deuda quedó como legado. Sin embargo, Cambiemos quiere volver al poder como si esa parte de la historia no hubiese existido.

El nivel de abstracción es tal que el único debate en la oposición es quien encabeza la fórmula presidencial. Rodríguez Larreta repite ahora lo que dijo durante su fugaz paso por Misiones: “Mi candidatura no depende de que otro se presente, sea Macri, Morales, Vidal o quien sea”, asegura el intendente porteño que hace unos días vino a pasear por la Costanera de Posadas y sacarse fotos en un yerbal. El escenario elegido fue una de las chacras de Ramón Puerta, rodeado de los referentes de la alianza local, como el propio Pedro Puerta y el radical Martín Arjol, que sueña con ser el candidato bendecido en la tierra colorada. 

El radicalismo, que también apela a la desmemoria, desafía al PRO a que esta vez aporten el candidato a vice detrás del jujeño Gerardo Morales. Pero la UCR tampoco exhibe ideas frescas, sino que apela a un imaginario alfonsinista que quedó a todas luces demodé. Reconocerlo no es quitarle valor al primer presidente pos dictadura, sino admitir que pasaron cuatro décadas y que el mundo necesita mucho más que democracia para comer, curarse y educarse. Por el contrario, la grieta se alimenta de una desigualdad que corroe los cimientos mismos del sistema.

Alfonsín no pudo domar la economía y Fernando De la Rúa, el otro presidente radical, se fugó en helicóptero en medio de una feroz crisis, represión y muertes. Desde entonces el radicalismo no se refundó, sino que se mimetizó con el PRO, de la mano de Macri y muchos de sus dirigentes hoy están cómodos en ese segundo plano que no exige demasiado esfuerzo. Por eso mismo las “bases territoriales” empiezan a desertar, agotados de ninguneos para sostener un status quo que siempre tiene a los mismos protagonistas. 

Misiones viene dando muestra de ese hastío. Y es notorio como la línea argumental coincide: el partido radical no se abre a nuevas ideas ni nombres que no sean los patricios de siempre. José Luis Pastori, el hijo del ex diputado nacional Luis Pastori fue el primero en hacer notar que no había lugar para él mismo, nacido en cuna radical y criado en una familia que vive la política hace más de 40 años. Fue el primero en advertir que no había espacio para la construcción política y que los que mandaban eran siempre los mismos. Hoy ya no sorprende en los mitines de la Renovación. Siguieron sus pasos el presidente de la Juventud Radical y un centenar de dirigentes jóvenes. La única respuesta que dio el radicalismo era que la fuga tenía condicionantes económicos. Vaya forma de motivar a la tropa y reconocerles valor a los militantes. Ahora sucedió otra fuga, de jóvenes de Eldorado. Una frase explica las motivaciones: “Durante mucho tiempo militamos dentro de la UCR, partido que nos permitió formarnos políticamente, pero que hasta el día de ayer nos ha limitado”.

“Se cansaron de ser mano de obra electoral, y que no los dejen ser protagonistas de nada”, graficó un joven conocedor de las lides radicales. “Los candidatos siempre son los mismos  o amigos y parientes de los mismos… Estos pibes quieren pista, y no les dan porque si no tenés guita para bancarte una campaña nadie te ayuda. Los espacios internos no tienen  nada de democráticos, ahí los apellidos ilustres definen a dedo quien es el candidato. Y si no sos del riñón, serás siempre mano de obra electoral”, detalló. Y lejos de la indiferencia del partido, advirtió que “estos pibes saben que tienen votos, y quieren dejar de moverlos para otros, quieren ser protagonistas”. Habrá otras novedades fuertes en los próximos días. 

El misionerismo seduce como concepto diferenciador ante un escenario político que no deja de mirarse el ombligo. El gobierno de Alberto Fernández repite patrones de conducta que contradicen las promesas de federalismo y que demuestran que las banderas levantadas por el Norte Grande son imprescindibles para poner un poco de equidad. Los problemas de la Argentina son más acuciantes en las provincias lejanas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Si no se contempla esa inequidad, las soluciones demorarán mucho más. 

Por eso se hace insoportable la levedad con que se tratan algunos problemas centrales de la Argentina. La vicepresidenta Cristina Fernández se quejó por Twitter del aumento de las prepagas como si no tuviera nada que ver con el Gobierno que lo autorizó. “Resulta francamente inaceptable este nuevo aumento”, retó la Jefa. El fue de 13,8%, para alcanzar 114% interanual, bastante por encima de la inflación ya asfixiante. 

Pero Cristina, que promete “hacer lo que tenga que hacer para que el pueblo recupere la alegría”, nada dijo del nuevo aumento de los combustibles que aplicó YPF, con el argumento… de la inflación.

El nuevo aumento de los combustibles golpea particularmente al “pueblo” de las provincias lejos del centro. El incremento promedio según YPF fue del 6 por ciento, pero en Misiones el aumento fue superior. La nafta Infinia en la capital misionera cuesta ahora 210,20 pesos, con una suba del 6,97 por ciento en comparación con octubre. La súper ahora cuesta 171,10 pesos, con un incremento del 7 por ciento. Pero la suba más drástica se evidenció en la Infinia Diesel, que ahora cuesta 258,20 pesos, 9,5 por ciento más que hace un mes. La diferencia se amplía en otras ciudades de Misiones. En Puerto Iguazú la nafta súper cotiza 173,80, mientras que la Infinia aumentó a 213,20, 33,80 pesos más cara que en Buenos Aires. En el caso de Shell, los precios son aún más elevados: la V-Power Diesel cotiza a 278,50, mientras que la nafta V-Power subió a 219,40 pesos.

La brecha entre Misiones y Capital Federal se ensanchó aún más con el “ajuste” de YPF. En la ciudad gobernada por Horacio Rodríguez Larreta, la nafta súper cuesta 146,50 pesos, 16,79 por ciento más barata que en Posadas. La Infinia está en Buenos Aires 179,40 pesos, 17,17 por ciento más barata que en la capital misionera. El diesel Infinia cuesta en Buenos Aires 210,40 pesos, mientras que en Posadas cuesta 22,72 por ciento más, una diferencia de 47,80 pesos por litro. 

Por eso el “misionerismo” sorprende a propios y extraños, ya que a pesar de esas asimetrías eternas, es la provincia con mayor crecimiento de la región, con indicadores que no se encuentran en las provincias vecinas. “No conozco Los Ángeles, pero debe ser como Posadas”, confesó el intendente de Paso de los Libres, Martín Ascúa.

“Fijate que hoy tenemos un proyecto con las federaciones económicas de Corrientes y Misiones para llevar la autopista que llega a Paso de los Libres, de ruta 14, hasta San José, y de ahí seguir para conectar con Posadas, pero los misioneros ya están por llegar al límite con Corrientes sin que haya un plan nacional”, sostuvo en una entrevista concedida a Radio News, que levantó mucho revuelo en la provincia vecina. 

No fue el único que se sorprendió con Misiones. El ministro de Ambiente, Juan Cabandié, destacó “la capacidad de innovación que tiene Misiones” al presenciar junto al gobernador Oscar Herrera Ahuad la presentación del “tractor bombero”, un invento misionero con inventiva privada y respaldo del Estado que ya está listo para combatir incendios apenas comience el verano.

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