Melconian propuso un “cambio de régimen”, productivo y federal

Uno de los economistas más escuchados, Carlos Melconian es ahora presidente del IERAL, un centro de estudios económicos vinculado a la Fundación Mediterránea, desde donde está abocado a elaborar una propuesta o plan económico para el próximo gobierno, cualquiera sea. El economista y ex presidente del Banco Nación durante el gobierno de Mauricio Macri, sostuvo que el objetivo final para la economía es “poner sobre la mesa un programa novedoso y ambicioso que instale nuevamente a la Argentina en el marco de un capitalismo moderno, occidental y progresista”.

Pocos economistas comunican bien, esa es una de las virtudes de Carlos Melconian. El economista en su nuevo rol de jefe del equipo económico de la Fundación Mediterránea entusiasmó a la audiencia convocada por la Fundación en el Hotel Julio Cesar de Posadas en la presentación de su primer avance del plan integral para la Argentina de los próximos 20 años, con fecha de inicio en diciembre de 2023.

Ante un auditorio compuesto principalmente por empresarios y profesionales convocados por el Regional NEA de la Fundación Mediterránea, el economista indicó que “estamos trabajando en un programa ambicioso con visión federal y productiva que instale a la Argentina en el mundo que es capitalista, occidental y progresista. No se trata de un programa macroeconómico para estabilizar, sino de reformas para crecer, crear empleo y mejorar la calidad de vida. Es 100% apartidario y no estamos trabajando para ningún candidato electoral. Comenzamos casi dos años antes de la renovación de mandato y esto será puesto a disposición de quien gane. No sabemos quién va a ser presidente y quién lo va a continuar. La Argentina tiene que pensar en un programa que continúe”, adelantó.

El paper “Agenda de Trabajo Rumbo al 20/12/2023” tiene mucho de lectura política y se basa en dar una “batalla cultural” que termine de convencer a una porción mayoritaria de la sociedad de que este no es el camino. Si el gasto público creció 50% y el país no crece y acumula pobres, entiende Melconian, están dadas las condiciones para un cambio de régimen. Y aunque prefiere no entrar en la discusión sobre “gradualismo” o “shock”, sí entiende que con el nuevo plan hay que generar un cambio de expectativas que tenga resultados, si se aspirar a sentar las bases económicas de un país pensado para los próximos 20 años.

¨Creemos en la necesidad de un verdadero cambio de organización económica, de un cambio de régimen, donde las necesidades de replanteo fiscal, monetario y financiero estén al servicio de un crecimiento armónico de todas las regiones del País y generen los incentivos para ello”, dijo Melconian.

Con un abordaje macroeconómico con eje en lo fiscal (sin déficit), en lo monetario (habló de aceptar el régimen bimonetario que -de facto- hay en Argentina) y en lo financiero, el rumbo propuesto desde el IERAL apunta a cosas básicas: crecimiento económico, más y mejor empleo y mejor calidad de vida.

En el enfoque financiero Melconian, advirtió la falta de condiciones de la Argentina para emprender un proyecto oficial de dolarización y los inconvenientes de alternativas como mantener el statu-quo, optar por una política gradualista para solucionar los problemas económicos. “Argentina tiene que ir a un escenario de libertad de elegir, cualquier régimen cambiario libre con apertura a la movilidad plena de capitales es un punto de llegada, no de partida, no se puede hacer de un día para otro”, reconoció el economista.

En cuanto a lo político, anticipó que el próximo gobierno también será de coalición y deberá enfrentar una tasa de inversión que solo repone capital y la vuelta de la estanflación. “En 80 años el promedio de inflación fue del 145%, con lo cual el que dice que bajar la inflación es fácil está expulsado del equipo”, afirmó.

Otro ítem en que hizo hincapié es en que aún sin reforma laboral hay 8 millones de trabajadores informales y dijo que 50% de la pobreza es macroeconómica y el otro 50% estructural, con lo que se podría bajar en el corto y mediano plazo a la mitad.

“El gasto público es la madre del borrego. Aumentó un 50% desde 2008 y es infinanciable. La contracara es la deuda y la inflación. Si te cobro barato el colectivo y la electricidad te tengo que cobrar 60% inflación”, aseguró y propuso una guía para una reforma del gasto público.

“No va más al subsidio. Este formato no va más. Estamos probando desde 2013. Hay que introducir racionalidad. Estamos metidos en todos los temas y son todos difíciles. Hay que poner prioridades en la inversión pública, bajar el costo de la administración del Estado y profesionalizar y mejorar la asistencia social”, siguió.

“Yo no puedo debatir estas cosas con los líderes de las organizaciones sociales, pero ellos no entienden que si una persona vive 10 años del plan (subsidio), es que el plan fracaso. Los planes de asistencia social son de gradualismo hacia el empleo formal y la generación de empleo genuino, no se puede vivir siempre del plan y ahí está el error”, remarcó el economista.

Por último, insistió en que el programa no es un parche y tiene que ser acompañado de una batalla cultural. “Durante casi 40 años como consultor, me ha tocado ver fracasos de estas cosas que se quedaban a mitad de camino o fallaban por falta de experiencia. No subestimamos la situación. Yo a esta altura no soy un vendedor de espejitos de colores, pero tenemos mucha confianza en el futuro. Es totalmente saludable tener rentabilidad y plata, es lo que da empleo. Es una batalla en la que me voy a poner al frente”, cerró.

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