Precios, segmentación y votos

Hay momentos en los que el Gobierno de Alberto Fernández parece conspirar contra las expresiones del presidente Alberto Fernández. En lugar de solucionar problemas, los vuelve más acuciantes. En lugar de acotar daños, los generaliza. Al mismo tiempo en que se aplica una demorada segmentación de tarifas, mediante la que quienes más tienen pagarán un poco más, se autoriza un incremento del precio de los combustibles que castiga a todos por igual, pero particularmente a las mal llamadas economías regionales, que se pueden identificar en relación con la distancia que tengan de Capital Federal y alrededores.

Por primera vez en la historia, cuentan los estacioneros azorados, el precio del gasoil está más caro que el de la nafta. Es decir, el costo para la producción y el transporte es más alto que para quien se mueve en la ciudad. Justo en momentos en que la economía pelea cada centímetro para recuperar aliento y subsistir a pesar de la inflación.

Hasta la segmentación de tarifas llega tarde. El efecto suba de precios -60 por ciento en el último año-, hace que el límite de 300 mil pesos sea una barrera demasiado baja y probablemente, empuje hacia abajo a muchos que hoy están en clase media. En cambio, puede ser muy dañina para las clases más bajas a las que supuestamente se busca proteger: los segmentos medios y en situación de vulnerabilidad tendrán incrementos en factura por debajo de la variación del coeficiente de variación salarial (CVS) de 2021. Para el segmento de menores ingresos la factura de referencia bajo jurisdicción nacional, no superará el 40% del CVS, mientras que para el segmento medio no superará el 80% del mencionado coeficiente. Es decir, la tarifa eléctrica podrá subir hasta 42,72% en el segmento medio y 21 por ciento en el segmento bajo. Para muchos, será una suba insoportable, mientras se decide si pagar la factura o llenar el changuito. Alto costo (político) y escasa recaudación. Los precios siguen liberados.    

Es necesario bajar el costo de la política. Pero a las apuradas, para cumplir con las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional, se cometerán injusticias varias. Una de ellas es colocar en un plano de igualdad a todos por nivel de ingresos. 

Una Pyme que factura 300 mil pesos en Posadas, Pozo Azul o El Soberbio, no tiene los mismos costos de producción que una similar asentada en Capital Federal. Pero ambas deberán afrontar subas cortadas por el mismo patrón, decidido -oh casualidad-, en una oficina porteña. 

Idéntica situación se da con el precio de los combustibles. El último aumento mantiene el status quo de las asimetrías internas, que castiga sobremanera a los que viven y trabajan en las provincias y premia -por la única virtud de vivir en– a la Pampa Húmeda central. 

En Iguazú, el gasoil más caro cuesta 222 pesos -la nafta más cara está 173,90-, mientras que en Buenos Aires, el precio más elevado de YPF es de 145. Una diferencia de 77 pesos a favor de la zona más rica del país, que exporta soja y carne. Pero después hay que escuchar argumentos condescendientes sobre el impacto de la yerba en la inflación

El aumento obedece a la necesidad imperiosa de corregir el desabastecimiento de combustible. Nadie cree que sea posible por obra y magia de una suba de precios. Pero aún si lo fuera, es una frazada corta. Cortísima. Para “solucionar” un problema, se genera uno mucho peor, que conspira contra millones de argentinos que hacen malabares para llegar a fin de mes. Encarecer -con precios regulados- los costos de producción, no parece ser una medida muy eficaz para combatir la inflación, la madre de todas las batallas en una guerra que se va perdiendo día a día.

Lo mismo sucede con los subsidios al transporte público. No atacar el problema a su debido tiempo, provoca constante zozobra y probablemente, si se concreta, será un golpe en la economía de miles de pasajeros que no son los responsables de políticas desacertadas, aunque hoy sean los principales beneficiarios. Los números son increíblemente obscenos en esta Argentina partida. En el AMBA el dinero repartido en subsidios aumentó 301,09 por ciento entre 2015 y 2021. En el resto del país, con casi la misma cantidad de pasajeros, empresas, trabajadores y unidades en movimiento, apenas 168,65 por ciento. Solo en el primer cuatrimestre, en el AMBA se repartieron 39.306,57 millones de pesos. Para las demás provincias, apenas 13.708,21 millones. Los subsidios estatales se distribuyen en una forma poco equilibrada: 74 por ciento para el Amba. Lo que queda para las demás. 

Ese desacople entre las decisiones del país central y sus consecuencias en las provincias, marca el ritmo de la política. Los gobernadores intentan, con toda lógica, tomar distancia y concentrarse cada uno en su distrito. La liga de gobernadores del Norte Grande puede exigir en función de ese desprendimiento político, más allá de algunas cercanías puntuales. Alberto Fernández baja en las encuestas, lo mismo que algunos de los más promocionados dirigentes de la oposición, como Javier Milei, cuya popularidad se desplomó después de los irresponsables mensajes sobre libre uso de armas y venta de órganos. 

Llamativamente, Cristina Fernández crece levemente, según el último estudio de Raúl Aragón y asociados, que destaca que el ranking de imagen sigue siendo liderado por políticos opositores. La grieta viva. 

Larreta se destaca en el primer lugar de las oposiciones, pero ha crecido su competidora interna: Patricia Bullrich. Por otro lado, también crece Manes como opositor dentro de la oferta de Juntos.

El dato que todavía ninguna encuesta dimensiona es el retorno de Daniel Scioli. De impecable tarea como embajador en Brasil, el ahora ministro de Desarrollo Productivo asoma como un factor a tener en cuenta en el armado de 2023. Scioli responde al perfil del centro del horizonte ideológico y social y hoy reúne una imagen más negativa que positiva, pero la calificación positiva llega casi al 36%. “Considerando que hay especulaciones alrededor del ex Gobernador bonaerense sobre una eventual candidatura presidencial, hemos incorporado una pregunta para medir su posibilidad de voto y un 17% expresa que seguro lo votaría, mientras que un 19% afirma que “tal vez lo votaría” y posee un rechazo del 53%”, reseña Aragón.

El contraste entre el caótico escenario nacional y el orden en las provincias es evidente. Las economías provinciales están mucho más sólidas y exhiben crecimientos que van a contramano de la situación del país. 

En el caso de Misiones los principales indicadores económicos están en alza. La chacra está hoy en movimiento, con un nuevo techo por la hoja verde de la yerba mate, que se acerca mucho más a los 60 centavos de dólar que a los amarretes 46,89 pesos fijados por la Nación. El precio más alto está en la zona sur, donde cotiza a 66, pero en zona centro y Alto Uruguay, vale entre 62 y 63 pesos, lo mismo que en Andresito, donde ya vale 64 pesos. Es mucho más dinero circulante en los pueblos.

El turismo disfruta este fin de semana largo como un reflejo idéntico del boom de Semana Santa. Los hoteles de Iguazú están repletos y en Posadas los eventos deportivos movilizaron a miles de visitantes. En la ciudad se escucha mucho portugués, ya que en Brasil también hubo feriado largo y el tipo de cambio atrae a compradores de buen vino y ropa. Todo indica que será un anticipo de las vacaciones de julio. Las Cataratas del Iguazú compiten codo a codo con los destinos más tradicionales de invierno, como Bariloche.

El dato político en Misiones vino de la mano de las elecciones en la Universidad Nacional de Misiones. Horacio Simes, uno de los jóvenes emblema de la Renovación a través de su trabajo al frente del Fondo de Crédito de Misiones fue electo decano de la facultad de Ciencias Económicas desplazando al radicalismo. Simes se impuso a la radical María Alejandra Beatriz Yurkevich, quien había sido candidata de Cambiemos en elecciones pasadas. “Tenemos una Facultad de Ciencias Económicas de prestigio y hay que seguir trabajando para enfrentar los desafíos que afrontamos para seguir creciendo”, señaló el decano electo, quien fue votado por cerca de 800 de los mil alumnos

La victoria de Simes dibuja un nuevo mapa político en la Universidad, que seguirá comandada por Alicia Bohren, quien no tuvo rivales y ahora será acompañada por el actual decano de la Facultad de Ingeniería, Sergio Katogui. Hay más presencia femenina en los decanatos y también más vicedecanas. 

La ex ministra de Educación, Ivonne Aquino será la nueva decana de Artes en Oberá, acompañada por Celica Christensen. En la Facultad de Ingeniería, por primera vez habrá una mujer al frente: María Dekun, quien estará acompañada por Hugo Reinert es la fórmula que se postuló para los comicios.

La victoria tiene múltiples lecturas, pero la principal es que Simes se impuso al ala más tradicional de Económicas y a la Franja Morada, del radicalismo, que expresa una línea de pensamiento económico diametralmente opuesta a la de la Renovación. La solidez de un modelo fiscal que recauda para potenciar a los que están más abajo en la escala productiva, contra la promesa perenne de bajar impuestos, un modelo que siempre beneficia a los que más que tienen. 

Fue un golpe duro para el radicalismo en sus pretensiones de ganar terreno en la interna de Cambiemos, marcada por las tensiones del macrismo misionero, que no está dispuesto a ceder los primeros puestos de las listas. El ala dura marca el ritmo y nadie se puede salir del libreto: en Diputados, cuando se votó la prórroga por 50 años de las asignaciones específicas destinadas al sostenimiento de actividades culturales como las que se llevan a cabo en bibliotecas populares, el cine, la música y el teatro, los tres diputados de la alianza Cambiemos votaron en forma idéntica. Coherentes con las políticas de ajuste impuestas por Mauricio Macri en 2017, Martín Arjol, Florencia Klipauka y Alfredo Schiavoni se abstuvieron. El bloque misionerista votó a favor -lo mismo que el kirchnerismo-, pero se distinguió la voz de Diego Sartori: “La cultura no tiene fecha de vencimiento”.

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