El pasado sábado (5/11) se inauguró la biofábrica Reverdecer en Salto Encantado. Esta planta de bioinsumos agrícolas fortalecerá la transición agroecológica en la zona centro de la provincia de Misiones.
Con una concurrencia de más de cien personas, entre colonos de diferentes localidades, feriantes, cooperativas, autoridades municipales de Salto Encantado y Aristóbulo del Valle, el cuerpo de guardaparques de Salto Encantado, diversas escuelas de la zona e integrantes de Somos Red de diferentes puntos de la provincia se realizó un emotivo acto de inauguración de la Planta de Elaboración de Bioinsumos Agroecológicos ya en funcionamiento en el predio de la Ex Ruta 14 (Km 942). Además, en el predio se desarrolla un Vivero de Especies Nativas y actividades de Educación Ambiental.
Se trata de iniciativas que fomentan el empleo verde, la transición agroecológica y el uso sustentable de la biodiversidad “para fortalecer el arraigo de los/as jóvenes y las familias rurales a sus territorios”, señaló Marianela Scharschinger, responsable del Nodo Salto Encantado de Somos Red.
A partir de diversas articulaciones la Asociación Civil Ampliando Pueblo, junto al Proyecto USUBI y otros actores, “gestionaron fondos para construir la infraestructura y desarrollar la tecnología apropiada para la producción de bioinsumos agroecológicos”, señaló Fernando Puzzo, responsable provincial del proyecto en Somos Red. En particular la producción del denominado Súper abono Bokashi se llevará adelante con una máquina volteadora autopropulsada única en el país, que “se diseñó a partir de prototipos pre existentes y fue desarrollada por graduados de la Facultad de Ingeniería de la UNaM”, aclaró Alejandro Borgmann, referente técnico de Somos Red quien ademas como profesor en el Procaypa venía haciendo experiencias con biopreparados.
El marco de articulación de las organizaciones y los proyectos mencionadas es la plataforma provincial Somos Red, la cual que genera sinergias entre distintos sectores para favorecer una transición ambiental justa. Además gestiona capacidades, recursos e innovaciones para el desarrollo de esquemas productivos sustentables de base asociativa con anclaje territorial. “A través de la articulación técnica, social, financiera y comercial posibilita, fortalece y expande iniciativas productivas sustentables generando empleo verde, arraigo y comercio justo; a la vez que contribuye a recuperar un tejido social que promueva valores de solidaridad y cooperación”, señaló Marcos Niemzson, referente de la Biofábrica Reverdecer.
“En tiempos en que el cambio climático recrudece generando sequías, incendios, enfermedades, inundaciones; impulsar otros modelos socio productivos no es solo una opción, es una necesidad urgente”, indicó Marina Parra, responsable de gestión de proyectos en Somos Red.
El rol de las mujeres que han impulsado la organización local dando lugar a los proyectos de sus hijos e hijas es una muestra de generosidad y visión de un futuro mejor, agregó Rosa Szulepa, presidenta de la Asociación Civil Mujeres Soñadoras.
En un ciclo de cuatro clases se dictará este curso de formación sobre Cambio Climático y transición hacia la Agroecología. Comenzará este sábado 15 y tendrá una clase semanal en la Ex Estación de Trenes de Posadas.
Un retorno a una naturaleza que clama por hallar co-creadores de un mundo sustentable.
El curso se desarrollará a lo largo de 4 jornadas, con una duración de 2 horas cada una. Dirigido a estudiantes secundarios y universitarios de ciencias forestales, exactas y humanidades.
Hugo Sand, el reconocido dirigente agrario y uno de los fundadores de la Asociación Productores Agrícolas de Misiones(APAM) dialogó con Economissobre la producción misionera y destacó que el productor debe dejar de pensar en hectáreas solo con yerba mate, solo con pino o té y pensar en la diversificación productiva. Refloto el pensamiento de Alberto Roth con la chacra misionera como una extensión inteligente del monte.
Para Sand estamos en un momento clave donde “hay muchas cosas que tenemos que conversar para el futuro, me parece que este es el momento de tomar fuerza entre todas las organizaciones ambientalistas sociales y pensar en una provincia totalmente distinta porque el rumbo por el que vamos nos lleva al desierto y el desierto es muerte”.
Consideró que “si nosotros hacemos un paralelo en la vida y la muerte, hoy usamos muchos insecticidas herbicidas, fungicidas que es muerte y nosotros debemos apostar a la vida. A la vida en todos sus conceptos y nuestro objetivo es mirar a la selva misionera, al monte misionero que ya está en vías de extinción, pero nosotros también formamos parte de ese entorno”.
“Así que entre todos tenemos que volver a a repensar el futuro de esta de esta provincia”, afirmó.
Destacó lo que se viene haciendo desde la provincia con la legislación para erradicar el glifosato de la zona productiva. Pero explicó que no es suficiente con cambiar una empresa multinacional por otra que abastezca de bioinsumos, sino que planteó que “hay que darle el conocimiento al colono, el colono no tiene que ir a la agropecuaria a comprar los bioinsumos, no tiene que esperar que la camioneta del Ministerio del Agro, le entregue los bioinsumos, porque va a seguir siendo dependiente”.
Por ello planteó que “hay que darle el conocimiento al colono para que a partir del estiércol de sus animales a partir de la guarapa de caña de azúcar, a partir de algunas especies vegetales a partir del agua a partir de el polvo de piedra o de la harina de roca que es la la roca madre original de la cual se por la evolución se logra la tierra roja, profunda hacer un pequeño laboratorio en sus chacras”.
Indicó que este laboratorio “consiste en un tambor de 200 litros en donde por anaerobiosis, o sea con la ausencia de Oxígeno, esto se fermenta y en 40 a 60 días de acuerdo a las temperaturas y depende de qué época del año vos estás realizando tenés biofertilizante. Podés también hacer repelentes de insectos”.
El productor agrario remarcó que “tenemos todos los mecanismos que nos brinda la agroecología para hacerle libre a los productores y también le debe interesar esto a ustedes que viven en las grandes ciudades porque van a tener un producto sano”.
Sand recordó que hay un informe del “año 2018 donde la estadística nos dice que por cada argentino le correspondía 7 litros de Roundup, 7 litros de glifosato y a los Pueblos Fumigados más de 40 litros, después cuando nos sorprendemos de los labios leporino, de las columnas bífidas, de los cánceres, de las leucemias, dónde está el origen. El origen está en que todo lo que nosotros le hacemos a la Madre Tierra, nos estamos haciendo eso a nosotros mismos. De la tierra venimos. somos tierra y por eso tenemos que proteger la tierra, el agua, el ambiente, los vegetales, los animales”.
Para Sand las premisas para producir son la “Sustentabilidad ambiental, social y económica“. Reconoció que el sistema capitalista solo pone foco en lo económico, por ello llamó a replantearse los conceptos y los fines de para que producimos, porque “este este pensamiento netamente capitalista está destruyendo el mundo, nos está destruyendo a nosotros“.
Explicó que en el caso de los productores yerbateros, deben dejar de pensar en usar herbicidas para eliminar las “malezas” ya que primero tenemos que pensar que “la maleza tiene que ser bueneza, tenemos que cambiar de nombre primero. Y luego esas buenezas son un excelente alimento para las ovejas, sí, animales que son livianos que con potreros rotativos vos podés manejarlos dentro del yerbal y van transformando esas buenezas en estiércol, en orín y en carne de cordero excelente para el consumo familiar y para la venta”.
“Ese es un principio el otro principio es que nunca nosotros vamos a tener que clasificar a una hectárea por un monocultivo. Nunca tenemos que pensar que es solamente pino o solamente yerba, o solamente té. Si vos sacás 3.500 kilos de yerba es muy poco contra los 15 mil kilos que saca el que usa todos los fertilizantes. Pero si a esos 3.500 kilos de yerba por hectárea, le estas agregando varios kilos de carne de cordero, le sumas varios kilos de miel de abeja, le estás agregando varios metros cúbicos de leña de las ramas que van cayendo, ves que es mucho más rentable que hacer solo el monocultivo”.
“A esto hay que sumarle todo el valor del cuidado ambiental que significa este tipo de producción diversificada”, remarcó Sand.
El productor explicó que “además, lo que nosotros llamamos maleza y que vamos a la agropecuaria desesperados y compramos veneno y las matamos son simplemente los carteros que nos están trayendo la información de que estamos trabajando mal”.
“A ver, si dentro de un yerbal, te encontrarás gramilla, la pata parrilla, el pasto común digamos así. Significa que estás trabajando mal el yerbal. ¿Por qué? Porque estas especies son amantes del sol, quiere decir que está entrando demasiado sol al yerbal. Eso quiere decir que tenés pocas plantas por hectárea, quiere decir que tenés que replantar con más plantas de yerba o que en vez de poner yerba, podes poner naranja común, limón, banana, pone frutas para tu consumo, para la venta y para todos los pájaros”, expresó.
Sand recordó que “nosotros tenemos la ayuda de las aves, de los pájaros para el control de muchísimos insectos. Fíjate en el tema del rulo de la Yerba Mate están todos desesperados porque hay ataque de rulo, entonces hay que aplicar Dimetoato (un organofosforado) un veneno fuertísimo. Pero resulta ser que hay 30 especies benéficas en la yerba y 27 que podrían llegar a causar daño; si nosotros preparamos el ambiente para que estén en estas 30 especies benéficas y ya se van a controlar, ese es el equilibrio biológico. Ese es el equilibrio que existe en la selva Paranaense”.
“Por eso tenemos que volver a a a releer los conceptos de don Alberto Roth, ese gran suizo ecologista, no que nos decía que la que la chacra misionera tiene que ser una extensión inteligente del monte. Sí, el monte tiene que entrar dentro de los yerbales tiene que entrar dentro de los teales. Porque al entrar el monte trae toda la vida y volvemos de vuelta a que la vida es necesaria en la chacra”, dijo.
Al ser consultado sobre las empresas yerbateras que están optando por instalar plantas industriales en Paraguay para poder exportar en mejores condiciones desde allí la yerba mate, Sand aseveró que “ante todo aquel que deja una silla, vamos a ocuparla nosotros. Yo le invito a los colonos a que vuelvan a construir los barbacuas, esos sistemas antiguos entre dos o tres vecinos, hay muchas ventas, mucha demanda de yerba a barbacua con estacionamiento natural. A eso tenemos que apuntalar”.
Cerró con un reclamo a las autoridades, expresando que “habría que pedirle al gobierno a Bromatología no sé a quién que investigue las cargas de yerba que están trayendo de los países vecinos, la cantidad de cadmio y de plomo que tienen y preguntémonos de dónde sale, porque el suelo rojo que tenemos acá no tiene cadmio, ni plomo. Posiblemente sea por el uso de fertilizantes químicos fosforados y Brasil y Paraguay están por sobre los niveles máximos permitidos, por eso es que quieren que en el Mercosur autorice elevar los valores permitidos de esos metales, porque esas empresas envenenarte a vos y a mí y no dejar de ganar plata”.
Emiliano Viana
Aclaró que “volvemos al principio la sustentabilidad es solamente económica, para algunos pocos o tenemos que luchar por la sustentabilidad social, la sustentabilidad ecológica o natural y eso no lo van a hacer los industriales, no lo va a hacer el gobierno lo tiene que hacer la gente a través del conocimiento”.
“Y tenemos que comenzar ya porque el Cambio Climático ya nos clavó las garras en la espalda. Ya lo vimos el año pasado. Y seguramente que este año podrían haber grandes inundaciones o grandes sequias nuevamente. Ya se instaló el Cambio Climático“, aseveró Sand.
Los ejes para el sector agropecuario misionero son claros. El modelo avanza en un sentido distinto al del complejo agrotecnológico internacional, que tiene serias consecuencias negativas en materia ambiental, sanitaria y social. “Diseñamos un plan que pone a la sostenibilidad en primer lugar: cuidando los recursos y el entorno, la salud de nuestros pobladores rurales, y el rol de los pequeños productores y las PyMES. Para ello, trabajamos en la industrialización y agregado de valor en origen de la producción, la innovación en los sistemas productivos y el arraigo rural. Las claves son el financiamiento, la infraestructura y la comercialización”, explicó Herrera Ahuad.
“En este nuevo modelo productivo que estamos haciendo realidad, declaramos a la provincia de Misiones libre de glifosato. Fertilizantes y herbicidas orgánicos únicos en el país, creados en nuestra provincia, se implementan en pruebas piloto para su posterior aplicación generalizada”, ratificó.
Cuatro sectores constituyen las columnas del sistema por su capacidad productiva y competitividad internacional: forestal, yerbatero, tealero y tabacalero. A partir de su consolidación como generadores de empleo, divisas e inversiones, se avanza en la diversificación hacia otros sectores complementarios, con potencial de crecimiento y gran impacto social.
En ese marco, se puso a disposición financiamiento por un monto de $800 millones con tasa subsidiada, que llegaron a PyMEs misioneras, entre cooperativas y privadas. Del total, más del 60% de los créditos fueron tomados por industrias forestales y yerbateras. Se agregará un nuevo fondeo de 1.000 millones al sector agropecuario, una línea específica de 500 millones para productores ganaderos y las industrias de la cadena cárnica.
En el caso de las MiPyMEs Foresto industriales, se apuntalará a pequeños aserraderos que no poseen calificación en el sistema bancario para permitirles generar inversiones en infraestructura, equipamiento e innovación en los procesos de producción. Se destinaron más de 100 millones en Aportes No Reembolsables destinados a alimentos para animales, semillas, insumos y equipamiento menor.
Herrera Ahuad destacó el funcionamiento del Instituto Forestal Provincial – INFOPRO- como una herramienta al servicio de la sustentabilidad de todos sus actores, que hace hincapié en el desarrollo local y el combate al cambio climático, con tecnología y gestión y que permitió fijar precios únicos en el país, que “vinieron a equilibrar la balanza entre los factores económicos y sociales, apoyando al pequeño productor forestal para que pueda obtener una renta justa por su esfuerzo a largo plazo”.
Para ese sector se asignarán 250 millones no reintegrables para mitigar y continuar acompañando el impacto de las sequías y los incendios sobre las distintas chacras misioneras y 200 millones para línea de créditos no bancarizadas. En esa misma vía, anunció la ejecución de un fondeo de $2.700 millones para créditos con tasa subsidiada destinados a la recuperación de la capacidad productiva, tanto para productores primarios como para el sector agroindustrial. En resumen, se ponen a disposición del sistema productivo, desde el pequeño productor hasta el sector agroindustrial, un total de 4.700 millones, entre créditos y aportes no reembolsables. También se colocará una inversión superior a los $1.000 millones para la constitución de un Programa de Consorcio de Servicios Rurales enfocado en el cuidado y la mitigación del impacto ambiental del sistema productivo.
Por Eugenia Galarza – Es a través de capacitaciones destinadas a técnicos, estudiantes de carreras afines, productores y público en general.
El enfoque de dichas capacitaciones es sobre los fundamentos del sistema de agrofloresta, teniendo en cuenta que hay algunos productores que están iniciando este sistema de producción , se busca orientarlos para que tengan en cuenta todo aquello que no se debe pasar por alto para llevar adelante este sistema de producción.
El Ingeniero agrónomo Milton Roses de la Agencia de Extensión Rural INTA, Posadas, se refirió la importancia de producir bajo este sistema que trae muchos beneficios; así sostuvo que esta forma consiste en un modo combinado respetando todas las leyes naturales que hicieron que nuestros bosques y montes crezcan tanto, con técnicas adecuadas, logrando en poco tiempo lo que a la naturaleza a veces, le lleva años realizar.
“Es fundamental para recuperar tierra degradada, no es para ir a plantar bajo monte”, señalo Roses. Este sistema se aplica bajo la agricultura sintropica; y se basa en la recuperación de las tierras por el uso. En este sistema combinado se pueden cultivar hortalizas, en general y verduras, cultivos anuales, frutales; y cultivos industriales como por ejemplo la yerba mate, además de los forestales.
“Todos estos sistemas distintos de producción se hacen en una misma superficie y al mismo tiempo. Son sistemas muy productivos en donde se ha puesto en práctica comenzando en Brasil hace bastante tiempo con éxito rotundo. Esto funciona muy bien porque se basa en no ir contra las leyes naturales, sino, favorecerla”, aseguró el ingeniero Roses. “La idea es generar conocimientos como para que aquellos que estén interesados en comenzar esta forma de producción, puedan mas adelante ir capacitándose mas”, añadió.
La agricultura sintropica puede definirse como un modelo en el cual los procesos agrícolas se asemejan a los procesos naturales. Respecto a su función como a su dinámica. Abarca una serie de acciones , entre ellas recuperar el uso de la tierra.
Desde la visión del INTA la agroecología se caracteriza entre otros aspectos, por la combinación en una misma parcela de diferentes cultivos, intercalándolos de forma de no agotar los suelos y potenciar las interacciones positivas entre los componentes del agroecosistema.
Así los sistemas de “Agrofloresta” o agroforestales derivan de una concepción ecológica de los sistemas de cultivo, entendiendo la ecología como una de las ciencias principales que tratan del uso de la tierra, junto a la silvicultura, la agricultura y la horticultura como especialización de esta última. La diferencia en el enfoque es que en los sistemas agroforestales se pone especial énfasis en la integración y en las interacciones entre los elementos, en lugar de ocuparse de ellos en forma individual.
Este tipo de práctica promueve la integración de los cultivos, los árboles, y también el ganado en algunos casos (presentando numerosos beneficios, entre los que destacan suelos ricos y bien “manejados” con criterios de sustentabilidad; y por supuesto mejoras en cuanto a lo económico, a su sustentabilidad como sistema y en la mejora de los márgenes económicos. La presencia del estrato arbóreo sirve para fijar y proteger los suelos y sus desechos (hojas muertas, ramas, cortezas) para abonarlos naturalmente. El sistema agroforestal es una forma muy eficaz de favorecer la infiltración, controlar la escorrentía, evitar la erosión y mantener el nivel de nutrientes en los suelos, lo que resulta en altos y sostenidos niveles de fertilidad, lo cual sumado al menor uso de agroquímicos, contribuye a reparar los daños ocasionados al ambiente por el uso humano.
Pensando en la mejora económica en los sistemas de “Agrofloresta” o agroforestales, se promueve una alta diversidad de uso de la tierra, lo que en la práctica se convierte en un factor importante en la estabilidad económica de las chacras y a su vez de las comunidades agrícolas, mejorando las condiciones para el crecimiento económico al contar con un “pool” de varios productos “insignia” en cada territorio.
“Nosotros desde el equipo local encaramos ésta propuesta innovadora a nivel territorio, aunque ya existen varios pioneros en el ejercicio de la misma, porque pensamos que el desarrollo de este enfoque es apropiado para nuestro clima, suelo y sistema de tenencia de la tierra. Se preserva, protege y conserva los suelos; y la multiplicidad de productos generados permite a los agricultores acceder a diferentes mercados, asegurándoles una productividad sostenida y sustentable de diferentes productos en el mismo predio, durante todo el año”, manifestó el Ingeniero Agrónomo Javier Buscaglia.
Cabe aclarar que esto por si, no significa en la sostenibilidad de la propuesta, si no va acompañada de organización, planificación y cooperación en cada chacra y territorio considerado, ya que las pequeñas escalas requieren de coordinación y planificación de logística y mercadeo, cuestiones que deben acompañar a toda planificación de organización a nivel territorial, a nivel municipios y/o de mayor escala si fuera necesario o conveniente según condicionantes agroclimáticas de mercado o logísticas.